TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
Tramas Sociales | Revista del Gabinete de  
Estudios e Investigaciones en Sociología  
(GEIS)  
ISSN: 2683-8095  
Nº 05 | Año 05 | Diciembre 2023  
“Tramas Sociales” Revista del Gabinete de Estudios e In-  
vestigaciones en Sociología (GEIS) sostiene su compro-  
miso con las políticas de Acceso Abierto a la información  
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Índice  
Espacio Editorial ............................................................... 6  
Artículos Jóvenes ........................................................... 126  
Compromiso académico y conductas colectivas...... 7  
José Carelli  
“La palabra de la otredad en primera persona.....127  
Ricardo González / Natalia Yael Jaime / Eliana  
Verónica Quiles  
Artículos Libres ............................................................... 10  
Campo político y capital social. La creación  
del “Club Social” en la provincia de San Juan........143  
Claudio Luna  
Mujeres y espacio público. Enfoque episté-  
mico metodológico de la investigación.................... 11  
María Virginia Córdoba  
Documento de Proyecto de Investigación...................159  
Participación Ciudadana desde el Vecina-  
lismo en la Ciudad de San Juan, durante  
2007/2015 ................................................................... 32  
Rossomando María Gabriela  
Características y Externalidades del Turis-  
mo Rural en Barreal, San Juan, Argentina............ 160  
Reseña de Tesis ...............................................................166  
Mulheres que ocupam: violência, despejos e  
resistência feminista................................................. 53  
Taiana Sobrinho / Mariana Trotta Dallalana  
Quintan  
Medio Siglo de la carrera de Sociología en  
San Juan. Un abordaje desde los Trabajos  
Finales de Grado. 1965 – 2018 .................................167  
Autor de la reseña: Lic. Alejandro José Carelli  
Experiencias y Voces de Discapacidad en la  
Universidad ............................................................... 69  
Idania Macarena Muñoz Rubia  
Documento de Cátedra .................................................. 171  
Diálogo epistemológico: Reflexiones sobre  
la historia de la ciencia y las teorías del  
conocimiento............................................................172  
Paloma Chousal Lizama  
Responsabilidad Social Ambiental y la Eco-  
nomía del Triple Impacto ......................................... 87  
María Laura Carrizo  
Innovación educativa y tecnologías. Apor-  
tes teóricos y reflexiones prácticas........................ 109  
María José Vila Costa / Mariano Andrés Harracá  
Espacio Editorial  
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ESPACIO EDITORIAL  
Compromiso académico y  
conductas colectivas  
Un acercamiento al inicio del proceso editorial de revistas nos traslada al le-  
jano siglo XVII. Precisamente, a partir de 1665 la Royal Society (Londres) pu-  
blica Philosophical Transactions, y en esos años la Académie Royale des Science,  
(Francia), Journal de Sçavans. Publicaciones que suplantaron y concentraron  
los denominados correos de confianza diplomática, herramienta basadas en  
cartas que comunicaban los avances y descubrimientos que se realizaban en  
ambos lados del Canal de la Mancha (Mendoza; Paravic: 2006)  
La historia editorial argentina es bastante más reciente. En un primer mo-  
mento fueron las sociedades científicas quienes generaron esos canales (se-  
gunda mitad del siglo XIX). Posteriormente, son las principales universidades  
del país las instituciones encargadas de diagramar el mapa editorial nacional.  
Así llegamos que, actualmente, recae sobre este último grupo el sostenimien-  
to de la mayor parte de las revistas científicas editadas en nuestro país en un  
amplio número de disciplinas.  
Existen elementos para pensar que el proceso editorial de revistas científicas  
en Argentina está marcado, mayoritariamente, por la lógica y gestión universi-  
taria, y a su interior, son los centros e institutos de investigación las organiza-  
ciones encargadas de desarrollarlo como una actividad asociada (secundaria).  
Algunos investigadores nacionales identifican como una característica en co-  
mún de los países latinoamericanos su inestabilidad política e institucional  
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ESPACIO EDITORIAL  
(Ansaldi, Pineau, Soler). El sistema universitario no re-  
sulta indemne y, en consecuencia, tampoco sus produc-  
ciones editoriales que pueden verse forzadas a trabajar  
en los límites, al extremo de carecer de presupuesto di-  
recto para su mantenimiento.  
distribución y difusión de las revistas (López Ornelas y  
Cordero, 2005:5)  
Desde una sociedad central, industrializada y autóno-  
ma, Day marcaba las fragilidades que deben transitar las  
revistas de las universidades. Una directa inferencia de  
lo anterior aplicado al contexto latinoamericano, espe-  
cíficamente al sistema universitario argentino, y en con-  
texto de crisis económica con anomalías funcionales de  
la institución de origen, sería una situación tanto estruc-  
tural como coyuntural propicia para la activación, casi  
sin margen de error, de la clasificación planteada.  
Un grupo más reducido aún dentro del grupo arriba  
mencionado, son aquellas revistas que se anclan en Ca-  
rreras, Departamentos o Gabinetes de enseñanza uni-  
versitaria, que por su propia lógica centran sus principa-  
les objetivos en la tensión y complejidad del proceso de  
enseñanza-aprendizaje. En este último grupo se inscribe  
nuestra propuesta.  
Los párrafos anteriores podrían ser parte de argumentos  
que anticipan un pedido de disculpas ante el cierre inmi-  
nente de la propuesta editorial. En las antípodas de esto,  
y por el compromiso de docentes y personal de nuestra  
universidad, llegamos a este quinto número con proyec-  
tos más ambiciosos que los de origen a la propuesta.  
Posiblemente una de las amenazas de las publicaciones  
académicas universitarias contemporáneas resida en la  
fragilidad de sostenimiento más allá de tercer o cuarto  
número, al menos esto relatan los especialistas en la te-  
mática. Este factor hasta se agravaría con determinadas  
condiciones institucionales que podrían caracterizarse  
como: precariedad laboral, inespecificidad funcional o  
cambios institucionales y políticos propios del ritmo uni-  
versitario.  
Las dinámicas sociales, así como los diferentes escena-  
rios y sus partes difícilmente respondan a conceptuali-  
zaciones generales, que, en el mejor de los casos, pueden  
describir alguna regularidad estadística. Con lucidez,  
Alain Touraine (1987) nos advertía de las potencialida-  
des organizativas de los grupos sociales para enfrentar  
situaciones adversas. Con su categoría de conductas colec-  
tivas describe la capacidad reformista de los grupos que  
planifican acciones proyectadas en el tiempo para afron-  
tar las adversidades, casi como un esfuerzo de defensa,  
de reconstrucción o adaptación, ante un elemento enfer-  
mo o amenazante del sistema social.  
Entender la dinámica de circulación de las revistas cien-  
tíficas implica conocer sus clasificaciones. En este senti-  
do López Ornelas y Cordero (2005) se basan en la clasi-  
ficación de tres niveles propuesto por Robert Day para  
conceptualizar sus variaciones (Day, 1998).  
La clasificación mencionada define para el primer nivel  
aquellas publicaciones editadas por asociaciones o socie-  
dades científicas de amplio reconocimiento internacio-  
nal y, generalmente, de larga trayectoria institucional.  
El segundo nivel se conforma por las producciones edi-  
toriales de compañías editoriales que, en muchos casos,  
son empresas trasnacionales. Finalmente, las revistas  
del tercer nivel que refiere Day la constituyen publica-  
ciones de instituciones públicas (universidades, museos,  
hospitales). Entre los posibles déficits que presenta este  
nivel se destaca:  
Estimadas y estimados lectores, permítanme señalar al  
grupo editorial de la revista que honrosamente presido  
como un caso de conducta colectiva. Nuestra propuesta,  
siendo parte del grupo con mayor inestabilidad estruc-  
tural, no contemplando cargo rentado alguno desde su  
comienzo hasta la actualidad y en contextos de emer-  
gencia sanitaria primero, y crisis económica luego, anun-  
cia la publicación del Quinto Número en este complejo  
2023, al tiempo que convoca al Dossier sobre la historia  
del Departamento de Sociología al celebrarse en 2024 los  
60 años de los inicios de la Carrera en nuestra provincia.  
Este tipo de publicaciones generalmente presentan di-  
versos problemas, ya que dependen de la lógica adminis-  
trativa de las instituciones a las que pertenecen: presu-  
puestos y restricciones anuales, cambios de funcionarios,  
etcétera, que afectan frecuentemente la periodicidad,  
En estos años el equipo editorial de la Revista, anclados  
en el Gabinete de Estudios e Investigaciones en Sociolo-  
Carelli | Compromiso académico y conductas colectivas| 7 - 9  
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ESPACIO EDITORIAL  
gía (GEIS), compuesto por docentes/investigadores del  
Departamento de Sociología no solo desarrollaron un  
organigrama que diferenciaba y precisaba funciones,  
también transitaron un perfeccionamiento constante  
a través de capacitaciones que condujeron a una cuasi  
profesionalización. Las dinámicas expuestas, reflexivas  
y con objetivos institucionales, lograron formar nuevos  
recursos humanos para el recambio de personal y conti-  
nuidad del proyecto.  
Bibliografía  
López Ornelas, M.; Cordero Arroyo, G. (2005) Un inten-  
to por definir las características generales de las revistas  
académicas electrónicas. Revista razón y palabra, Vo-  
lumen 10, Núm. 43. Páginas 1-33. Editor Tecnológico  
de Monterrey, Campus Estado de México. Ciudad de  
Monterrey-México.  
Mendoza, S; Paravic, T. (2006) Orígenes, clasificación y de-  
safíos de las revistas científicas. Revista Investigación y  
Posgrado, Vol. 21, núm. 1pp. 49-75. Universidad Peda-  
gógica Experimental Libertador. Caracas.  
El agradecimiento a las/os lectoras/res, pero también a  
las/os comprometidas/as colegas y trabajadoras/es de  
nuestra universidad, en especial al Secretario de Ciencia  
y Técnica de la UNSJ Dr. Eric Laciar, así como a la Lic.  
Julieta Castronovo (UVT-UNSJ) por el convencimiento de  
que el conocimiento no solo se enseña, también debe ser  
socializado.  
Touraine, A. (1987) El regreso del actor. Editorial Eudeba.  
Buenos Aires.  
José Carelli  
Director Editorial  
Carelli | Compromiso académico y conductas colectivas| 7 - 9  
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Artículos Libres  
TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
ARTÍCULOS LIBRES  
Mujeres y espacio público. Enfoque  
epistémico metodológico de la  
investigación  
Women and public space. Methodological and  
epistemic approach of the research  
María Virginia Córdoba  
Resumen  
El presente trabajo desarrolla el enfoque epistémico metodológico construido  
en el marco de una investigación para tesis de grado, cuyo tema es el espacio  
público en la vida cotidiana de mujeres que habitan barrios del Gran San Juan.  
Desde la perspectiva del derecho de las mujeres a la ciudad, la búsqueda se  
orienta a reconstruir la vida cotidiana de mujeres que comparten un espa-  
cio urbano delimitado, referida en particular al equipamiento, la movilidad y  
la seguridad. Además, se intenta indagar en las estrategias de resistencia de  
las mujeres partícipes de la investigación para superar los condicionamien-  
tos de género que les impone la ciudad. La estrategia metodológica consta de  
observación del espacio socio-geográfico, compilación bibliográfica y docu-  
mental, observación participante, entrevistas semiestructuradas, caminatas  
exploratorias y mapeo colectivo. Los principales aspectos a resaltar refieren  
a la complementariedad de las metodologías implementadas en función de  
María Virginia Córdoba. Licenciada  
y Profesora en Sociología. Facultad de  
Ciencias Sociales, Universidad Nacional  
de San Juan  
mvc-40@hotmail.com  
-
Palabras clave  
Epistemología feminista; vida  
cotidiana; metodologías participativas;  
mapeo colectivo; derecho a la ciudad.  
11  
TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
ARTÍCULOS LIBRES  
los objetivos de la investigación y a su potencialidad en tanto herramientas  
participativas gestadas con una explícita intención transformadora. Por otra  
parte, el diseño de la estrategia tuvo en cuenta la complejidad del espacio ur-  
bano, constituido por las dimensiones social, material y simbólica, las cuales  
tienen mayores posibilidades de ser conocidas si se abordan desde metodolo-  
gías específicas.  
Abstract  
The following research develops the epistemic-methodological approach  
built within the framework of a research for a master degree thesis. The  
topic is the public space in the daily life of women who live in neighborhoods  
of Greater San Juan. From the perspective of women’s right to the city, the  
search is aimed at rebuilding the daily life of women who share a defined  
urban space, referring in particular to equipment, mobility, and security.  
In addition, an attempt is made to investigate the resistance strategies  
of women to overcome the gender constraints imposed on them by the  
city. The methodological strategy consists of observation of the socio-  
geographic space, bibliographic and documentary compilation, participant  
observation, semi-structured interviews, exploratory walks, and collective  
mapping. The main findings refer to the most common gender conditions  
in the daily life of the participating women. Being them mostly the ones  
providing care services, the socio-economic situation, the different forms  
of violence against women, and the functionalist configuration of the city,  
which separates productive and reproductive spaces. Based on the study, it  
can be affirmed that women develop resistance strategies to overcome such  
conditions, which present different levels of intentionality and organization,  
from individual strategies of prevention and protection, to other collective,  
group and organized ones.  
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ARTÍCULOS LIBRES  
Introducción  
abandono social en que las relaciones sociales de género,  
raza, clase, edad, orientación sexual y otras, inciden en la  
vida de los individuos (Laub, 2007; Vargas, 2007). Esta se-  
guridad integral incluye tanto a las violencias tipificadas  
como delitos, como a los aspectos subjetivos (los miedos,  
por ejemplo) que condicionan la movilidad y el uso del  
espacio público por parte de las mujeres. Además, como  
sostiene Ana Falú (2014), para abonar a la autonomía de  
las mujeres es necesaria una seguridad que les garantice  
derechos y recursos, más que medidas de restricción o  
control.  
Las páginas que siguen desarrollan el enfoque epistémi-  
co metodológico de una investigación empírica de tesis  
de grado en Sociología. La misma tuvo como objetivo  
general comprender, desde una perspectiva feminista,  
cómo son las relaciones entre mujeres y espacio público,  
en un área barrial del Gran San Juan. Específicamen-  
te, el trabajo se centró en el análisis de la vida cotidia-  
na de dichas mujeres, en relación con el equipamiento,  
la seguridad y la movilidad, así como las estrategias de  
resistencia que ellas despliegan con la finalidad de supe-  
rar los condicionamientos que la ciudad les impone, en  
tanto construcción patriarcal. Esta afirmación, junto a  
las referencias conceptuales mencionadas forman parte  
de una corriente crítica dentro del urbanismo, denomi-  
nada Urbanismo feminista. Sus más destacadas repre-  
sentantes, entre las cuales se encuentran Ana Falú, Zaida  
Muxi, Adriana Ciocoletto, Olga Segovia y Liliana Raine-  
ro sostienen que las ciudades no son neutras, sino que  
las relaciones jerarquizadas por el género se reproducen  
también en el espacio urbano.  
La movilidad, desde este enfoque, es comprendida como  
“un complejo conjunto de desplazamientos que hacen  
las personas entrelazando las actividades de la vida coti-  
diana en un espacio y en un tiempo determinado” (Sara  
Ortiz Escalante, 2021, pp.14). En ellos se ponen en juego  
aspectos corporales, emocionales y simbólicos, los cuales  
se experimentan de forma particular según el género, la  
raza, la edad, la clase y otros marcadores sociales.  
En cuanto al desarrollo secuencial del trabajo, el primer  
apartado está dedicado a fundamentar las consideracio-  
nes epistémico metodológicas, y se divide en dos partes:  
la primera desarrolla las premisas de la epistemología  
feminista, las características de la investigación femi-  
nista que fueron recogidas en este trabajo y el lugar de  
enunciación que asume la autora. En la segunda parte se  
reflexiona sobre la perspectiva metodológica adoptada,  
en estrecha sintonía con lo anterior.  
El concepto de “nueva vida cotidiana” elaborado por aca-  
démicas feministas escandinavas, recupera desarrollos  
teóricos que consideran en líneas generales a lo que las  
personas hacen en su día a día, y les aporta la perspectiva  
de género. De esta manera, se entiende por tal al  
conjunto de actividades que las personas realizan  
para satisfacer sus necesidades en las diferentes es-  
feras de la vida que incluyen las tareas: productivas,  
reproductivas, propias y comunitarias o políticas.  
Estas actividades son realizadas en un soporte físico  
(barrio, ciudad, territorio) y en un tiempo determi-  
nado (Ciocoletto, 2014, p. 36).  
La segunda sección refiere a algunas consideraciones  
necesarias respecto de la estrategia metodológica, y  
presenta un gráfico en el cual se esquematiza el marco  
conceptual que da lugar a la construcción de dicha es-  
trategia. Este apartado es extenso, ya que contiene sec-  
ciones dedicadas sucesivamente a explicitar las conside-  
raciones sobre las estrategias de construcción de datos,  
las cuales son puestas en relación con los momentos del  
proceso investigativo a través de un cuadro integrador.  
A continuación, dentro del mismo apartado sigue la pre-  
sentación del caso en estudio y las decisiones metodoló-  
gicas tomadas: el recorte empírico espacial y la muestra  
poblacional. Seguidamente se presentan las estrategias  
metodológicas diseñadas: observación del espacio so-  
cio-geográfico, compilación bibliográfica y documental,  
observación participante, entrevistas focalizadas se-  
En este sentido, el concepto se diferencia de otras formas  
de comprender a la vida cotidiana, como las de Henri Le-  
febvre y Agnes Heller, por incluir a las tareas domésticas  
y de cuidado, imprescindibles para el sostenimiento de  
la vida.  
Por otra parte, la seguridad es considerada en forma in-  
tegral y desde una mirada feminista en contraposición  
con la seguridad policial. Es decir, una seguridad huma-  
na que atienda las distintas formas de postergación y  
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ARTÍCULOS LIBRES  
miestructuradas y entrevistas ping pong, caminatas ex-  
ploratorias y mapeo colectivo.  
tal manera que resultan en diferentes posiciones socia-  
les, con sus implicancias. Según la teoría feminista, el  
concepto de interseccionalidad permite dar cuenta de  
tales estructuras, de ahí la importancia de considerarlo  
como una dimensión metodológica que ahonde el análi-  
sis (Blazquez Graf, 2010; Ciocoletto, 2014) en coherencia  
con el posicionamiento epistémico.  
El tercer apartado contiene las conclusiones y una sínte-  
sis respecto de la estrategia epistémico metodológica, sus  
potencialidades como construcción múltiple y comple-  
mentaria y los aportes de las metodologías participativas.  
Finalmente, se detalla la bibliografía de referencia, que  
fue citada en el presente texto.  
Es posible afirmar que el presente trabajo es una investi-  
gación feminista, ya que pone el foco en la vida cotidia-  
na de las mujeres, se referencia en la teoría feminista y  
da a conocer en forma explícita el lugar desde el cual se  
mira la realidad. De acuerdo con Ruan “la investigación  
feminista se define por sus preguntas de investigación  
(si se trata principalmente de vida y experiencia de las  
mujeres), por la lente teórica del proyecto, y por el uso de  
metodología de investigación feminista” (citado por Ro-  
cío Jiménez Cortés, 2021, p. 179).  
1. Consideraciones sobre la perspectiva  
epistemológica y metodológica  
1.1 El enfoque feminista  
La investigación antes mencionada tiene como marco  
una perspectiva feminista, y en ese sentido, su particular  
concepción del conocimiento como una manera de com-  
prender la relación entre quien conoce y las sujetas de la  
investigación, como así también la selección de ciertas  
herramientas para acercarse a lo que se busca conocer,  
en otras palabras, una metodología coherente con el po-  
sicionamiento epistémico.  
La dimensión epistemológica incluye las concepciones  
ontológicas de lo que se busca conocer, las preguntas que  
emergen durante el proceso, ya sean estas personales o  
cuestionamientos sobre legitimidad y ética. A partir de  
la adopción de este enfoque, se considera necesario hacer  
explícitas las dudas y cómo estas se transitaron duran-  
te el proceso investigativo. En sus inicios, la elección del  
tema y el recorte empírico presentaron ciertas dificulta-  
des en la toma de decisiones, que se fueron resolviendo a  
través de un proceso reflexivo en el cual tuvo gran peso la  
forma de construir relaciones personales que impregna a  
la militancia feminista popular en la cual se inscribe esta  
investigadora. Son ejemplos de ello la manera de conce-  
bir a las “sujetas”, en vez de “objetos” de investigación; la  
intencionalidad política en la búsqueda de transforma-  
ciones como un propósito del estudio; la centralidad de  
las voces de las mujeres partícipes.  
El enfoque feminista hace una crítica al paradigma posi-  
tivista, fundante de las Ciencias Sociales, advirtiendo su  
impronta dicotómica y su tendencia a considerar indivi-  
dualmente a las personas. Según esta lógica, a través de  
la cual se presentan las ideas como dicotomías, se opone  
una visión de la realidad respecto de otra que se erige  
como verdad, quedando una de las dos excluida. Así, los  
principales pares excluyentes -mente/cuerpo, cultura/  
naturaleza, yo/otro, razón/emoción, masculino/femeni-  
no- presentan un valor jerárquico del primero sobre el  
segundo elemento del par (Blázquez Graf, 2010; Marta  
Lamas, s/f).  
Un fuerte cuestionamiento respecto al rol militante y  
las dudas acerca de la incidencia que este compromiso  
pudiera tener sobre la investigación, tuvo un momento  
bisagra en el devenir del posicionamiento epistémico. La  
lectura de bibliografía específica sobre epistemologías  
feministas, así como la dirección y codirección de tesis  
dispuestas a ampliar límites, hicieron posible el abando-  
no de las pretensiones de objetividad y la posibilidad de  
construir conocimiento en una relación dialógica, crítica  
y reflexiva durante todo el proceso.  
La abstracción individual, por su parte, es un mecanismo  
que consiste en desvincular a les sujetes de su contexto  
socio histórico, lo cual puede llevar a una deshumani-  
zación y a lecturas sesgadas de sus realidades. Por otro  
lado, el positivismo considera de manera segmentada a  
las particularidades como clase, género, procedencia, ca-  
pacidad, edad, a las que el enfoque feminista toma como  
construcciones sociales complejas, que se entretejen de  
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ARTÍCULOS LIBRES  
Es pertinente mencionar que este estudio en sus oríge-  
nes adoptó una perspectiva de género, que con el tiempo  
y la profundización de las epistemologías feministas se  
transformó en una investigación feminista. Ambos enfo-  
ques coinciden en reconocer la existencia de un sistema  
sexo-genérico jerárquico, que privilegia a lo masculino  
mientras que las mujeres y otras identidades sexuales  
quedan relegadas a los peldaños más bajos de la escalera  
de posiciones. La perspectiva feminista va más allá, asu-  
miendo la necesidad de transformación de esta estruc-  
tura injusta y opresiva. Además, atiende a las particula-  
ridades de la diversidad sexual y de las minorías. Otra  
de sus características es la visión integral y compleja de  
las realidades que mira, incorporando sus múltiples di-  
mensiones.  
ra explícita, la relación entre política y ciencia” (Bartra,  
2010, p. 68). Además, agrega, el feminismo y su método  
comparten un objetivo común, que es la liberación de las  
mujeres (Bartra, 2010).  
La crítica a las ciencias como sistema estructural en el  
que las relaciones de género condicionan el aspecto so-  
cial es parte fundamental del enfoque epistémico femi-  
nista. Este armazón no solo impregna las relaciones de  
poder dentro del campo científico, sino que, además, se-  
gún la autora “la ciencia se ha distorsionado con supues-  
tos sexistas en sus conceptos, teorías y aproximaciones  
metodológicas” (Blazquez Graf, 2010, p. 22).  
La adhesión a los postulados antes descriptos sitúa a esta  
investigadora en un lugar de enunciación, desde el cual  
se elige transitar el camino de la presente investigación  
con un especial compromiso al tratarse de las vidas y ex-  
periencias de mujeres. Quien escribe, una mujer blanca,  
acomodada dentro de la estructura social, intelectual y  
militante, con oportunidades de ejercer el derecho a la  
palabra oral o escrita en ciertos ámbitos, advierte, sin  
embargo, que la posibilidad de ser escuchada, de que su  
voz sea tomada en cuenta, se ve disminuida por su condi-  
ción de mujer, como le sucede a la mayoría de las féminas  
en este orden patriarcal.  
La relación que para el positivismo se da entre el suje-  
to que conoce y el objeto de conocimiento, desde la óp-  
tica de la investigación feminista se concibe como una  
construcción a la que aportan las miradas diversas de  
sus protagonistas, así como sus emociones, relatos y ex-  
periencias. De esta manera, las sujetas junto a las que  
se conoce no son solo mediadoras en la relación, sino  
también constructoras de saberes y subjetividades. En  
este sentido, las epistemologías feministas afirman que  
cuando dos o más personas interactúan en el marco de  
una investigación “en la misma interacción establecen y  
profundizan su conocimiento en tres niveles: 1) de la otra  
persona, 2) acerca del proceso de conocimiento, así como  
3) de sí mismas” (Ríos Everardo, 2010, p. 188). A partir de  
ese diálogo se produce un saber compartido a través del  
cual se gestan transformaciones intencionales, media-  
das por la reflexión crítica y situada.  
El concepto de lugar de enunciación fue acuñado por  
Walter Mignolo, semiólogo y especialista en estudios  
decoloniales, y recuperado por Djamila Ribeiro, filóso-  
fa feminista y académica brasileña, quien en su texto  
“¿Qué es el lugar de enunciación?” (2017) expresa que  
“quien posee privilegios sociales posee el privilegio epis-  
témico” (Ribeiro, 2017, p.14). Esta categoría teórica tiene  
tal profundidad que permite a los feminismos negros  
apropiarse y poner en evidencia la violencia epistémica  
que sufren las personas racializadas mediante la invisi-  
bilización de sus producciones. Por otra parte, la riqueza  
del concepto consiste en mirar a las mujeres desde una  
perspectiva interseccional, es decir teniendo en cuenta la  
variedad de opresiones que atraviesa a cada una de ellas  
y que las posiciona en la subalternidad, evitando así una  
mirada universalizante. El lugar de enunciación o locus  
es compartido por el grupo social de origen como un po-  
sicionamiento ético al cual se deben las sujetas o sujetos  
que ocupan algún lugar de poder, de acuerdo con Ribeiro  
(2017).  
En cuanto a la dimensión política de la investigación fe-  
minista, Norma Blázquez Graf afirma:  
No es suficiente entender cómo funciona y cómo está  
organizada la vida social, también es necesaria la ac-  
ción para hacer equitativo ese mundo social, por lo  
que uno de los compromisos centrales del feminis-  
mo es el cambio para las mujeres en particular, y el  
cambio social progresivo en general. (2010, p. 21)  
También Eli Bartra reconoce lo que ella denomina “méto-  
do feminista” impregnado de intereses políticos, cuando  
escribe que “la metodología feminista expresa, de mane-  
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ARTÍCULOS LIBRES  
En resumen, esta autora se asume en el sitio contradicto-  
rio que implica ser parte de la población de mujeres y en  
ese sentido dentro de la subalternidad, y por otra parte  
poseedora de ciertos privilegios epistémicos relaciona-  
dos con la pertenencia a una blanquitud social y al ám-  
bito universitario. Tal reconocimiento es puesto en juego  
en las diferentes instancias del proceso investigativo, en  
especial durante el desarrollo de las herramientas meto-  
dológicas de construcción de datos, que implican diálogo  
e interacción con las mujeres participantes. En este senti-  
do, siguiendo a Bartra (2010):  
realidad en estudio. Las palabras de Jane Jacobs: “pen-  
sar siempre en estructuras en movimiento y en procesos  
en curso” (Ciocoletto et al, 2014), fueron tomadas como  
guía para observar de forma dialéctica y dinámica. De  
este modo también se abre la posibilidad de cambios de  
rumbo, característica de la visión feminista de la investi-  
gación. En términos de Rocío Jiménez Cortés, tomando  
en cuenta que  
las personas que participan pueden ayudar en la for-  
mulación de preguntas de investigación como impli-  
cadas y se plantean en un proceso interactivo. Por  
ello, siempre hay un avance inicial de la cuestión que  
se puede dejar abierta a revisiones, reelaboraciones  
y ajustes posteriores en contacto con participantes.  
(2021, p. 184)  
Quien emprende una investigación feminista no  
mira la realidad de la misma manera que una per-  
sona insensible a la problemática de la relación entre  
los géneros. Por lo tanto, las preguntas que se plan-  
teará desde su ser, su sentir, su pensar, no pueden  
ser iguales, serán necesariamente diferentes en la  
medida del interés por saber cuál es el papel de las  
mujeres en determinados procesos. (p. 72)  
Con la intención de hacer más transparentes los proce-  
sos, el enfoque feminista en investigación trata de in-  
tensificar el ejercicio de la reflexividad “como uno de los  
principales elementos de calidad y validez de los resulta-  
dos” (Jiménez Cortés, 2021, p. 190).  
En otro orden de cosas, se considera necesario dar a co-  
nocer la relación de esta investigadora con la comunidad  
barrial en estudio, territorio en el cual desarrolla acti-  
vidades políticas y sociales. Dicha pertenencia generó  
ciertos cuestionamientos internos, como así también  
valoraciones positivas en cuanto al conocimiento previo  
y la vinculación con vecinas de los barrios, y con ello un  
primer acercamiento que propiciara la confianza y pre-  
disposición a colaborar en la investigación.  
En comparación con otros paradigmas, la autora estable-  
ce una diferenciación, al advertir que los procesos suelen  
quedar ocultos, mientras que  
en la investigación feminista salen a la luz para ren-  
dir cuentas del proceso reflexivo, durante el cual  
las investigadoras e investigadores desarrollan una  
“conciencia aguda” (Olesen, 1994:135) sobre cómo  
diferentes elementos vitales, contextuales modulan  
y afectan la experiencia de investigación. Esta con-  
ciencia aguda y su rastro en los resultados de inves-  
tigación se convierten en la garantía de calidad del  
conocimiento situado que se produce. (Jiménez Cor-  
tés, 2021, p. 190)  
Por otro lado, es importante mencionar que en un primer  
momento tal relación despertó algunas dudas en cuanto  
al riesgo de caer en un sesgo, debido a los vínculos exis-  
tentes. No obstante, con los avances de la investigación  
y la profundización de la reflexión epistemológica, los  
temores se fueron disipando, al reconocer que la orien-  
tación y coordinación del proceso estaban dadas por los  
objetivos del diseño y los criterios adoptados con ante-  
rioridad al trabajo de campo. Al mismo tiempo, la inves-  
tigación se nutrió de los aportes de un trabajo colectivo  
reflexivo, de los cruces de miradas entre las mujeres, sus  
realidades y la investigadora.  
La investigación a la cual se hace referencia toma como  
parte de su marco conceptual al Urbanismo feminista,  
corriente disciplinaria que comparte el enfoque episte-  
mológico y consecuentemente también las orientaciones  
metodológicas propias de los feminismos teóricos, las  
cuales serán desarrolladas en el siguiente apartado. En  
tal sentido, el estudio “tiene como uno de sus fines con-  
tribuir a la construcción subjetiva y social de una nueva  
configuración a partir de la resignificación de la historia,  
Finalmente, es posible decir que la problematización de  
la cercanía y la participación de la autora en este contex-  
to territorial han colaborado con la comprensión de la  
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la sociedad, la cultura y la política desde las mujeres y  
con las mujeres” (Lagarde, 1996, p. 1).  
crítico, que recupere el valor de la auto comprensión de  
las sujetas protagonistas, desde sus puntos de vista, y re-  
coja sus expresiones mediante un proceso dialógico de  
enriquecimiento mutuo.  
1.2 La perspectiva metodológica  
Entre las premisas metodológicas básicas que postula el  
Urbanismo feminista se destaca la priorización de meto-  
dologías cualitativas como las herramientas adecuadas  
para captar las dimensiones subjetivas, que escapan a las  
técnicas cuantitativas. Estas últimas generalmente son  
utilizadas en el diagnóstico y la planificación urbanas  
como única estrategia de recolección de datos, según ex-  
presa Adriana Ciocoletto (2014).  
Las estrategias usadas en este trabajo, por ejemplo, las  
entrevistas, no se esmeran en “obtener” una descripción  
o explicación de la realidad particular de las entrevista-  
das, sino que reconocen e incluso propician la incidencia  
de las instancias de diálogo en sus subjetividades. De  
esta manera, lejos de intentar mantener una distancia,  
como se espera en una metodología cuantitativa, la pers-  
pectiva feminista alienta a la construcción de una rela-  
ción empática entre quien investiga y quienes forman  
parte de esa investigación, así como una permanente re-  
troalimentación de lo interpretado (Delgado Ballesteros,  
2010). Esto último no sería posible sin la existencia de un  
involucramiento de las participantes en el proceso.  
De acuerdo con la mencionada urbanista, la bibliografía  
específica sobre investigación feminista en consonancia  
con las epistemologías y metodologías feministas confor-  
man un mismo enfoque bajo el cual, junto a la perspec-  
tiva crítica y la hermenéutica, destronaron al monismo  
metodológico erigido por el positivismo decimonónico.  
Desde esta perspectiva, por el contrario, se estimula una  
puesta en valor de diferentes metodologías, especial-  
mente la cualitativa y cuantitativa en forma complemen-  
taria, con sus potencialidades y limitaciones particulares  
(Blazquez Graf, Flores Palacios, Ríos Everardo, 2010).  
De acuerdo con la experiencia, las metodologías partici-  
pativas que fueron aplicadas en el trabajo de campo de  
la presente investigación, mediante un proceso colectivo  
de construcción de datos, aportaron a la creación de co-  
nocimiento, al mismo tiempo que suscitaron un proceso  
de transformación personal de las mujeres partícipes.  
Además, cada una de las mujeres sujetas de la investi-  
gación vive en una realidad situada en tiempo y espacio,  
y genera un conocimiento también situado, desde sus  
propias perspectivas, las cuales se hallan signadas por su  
condición de género (Blazquez Graf, 2010).  
En consonancia con los objetivos de este estudio, que  
busca conocer las dimensiones subjetivas, simbólicas y  
afectivas de las mujeres en sus relaciones con el espacio  
urbano, se considera que la metodología cualitativa es la  
más adecuada para comprender esos aspectos. El diseño  
de la estrategia metodológica sigue la mencionada orien-  
tación, más allá de incluir metodologías que se adaptan  
a diversos encuadres teóricos y epistémicos. Aquí, al  
cuestionar las pretensiones de objetividad y neutrali-  
dad, alentadas por el positivismo, se asume un posicio-  
namiento reflexivo y crítico que considera en el mismo  
plano a quien investiga y al objeto de su investigación (en  
este caso, las sujetas).  
La metodología cualitativa, refiere Gabriela Delgado Ba-  
llesteros, incita a quien investiga a mirar “el escenario y  
a las personas en una perspectiva holística en donde son  
conscientes y sensibles de los efectos que ellas mismas  
causan sobre la gente que es objeto de su estudio” (2010,  
p. 199). La ética del cuidado está presente de esta manera  
en las relaciones entre les sujetes de la investigación. La  
misma autora agrega que, quien ejerce el rol de investigar  
busca la comprensión de las personas sujetas dentro de su  
propio marco de referencia, de su propio contexto, miran-  
do desde los datos construidos y no en el sentido contra-  
rio, “recogiendo datos para evaluar modelos, hipótesis o  
teorías preconcebidos” (Delgado Ballesteros, 2010, p. 199).  
Asimismo, siguiendo a Blazquez Graf, se considera que  
“la tecnología, el lenguaje de la ciencia y las estrategias  
de investigación son, todas, construcciones humanas”  
(2010, p. 25). Esta afirmación implica que la validez del  
conocimiento no depende del apego a un método inflexi-  
ble y la distancia de quien observa como garantes de la  
objetividad, sino de un sistemático ejercicio reflexivo y  
Desde el enfoque adoptado se incentiva la diversidad  
metodológica procedente de variadas disciplinas, que  
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permita un abordaje desde distintas perspectivas al  
objeto de estudio. Así, participan de esta estrategia me-  
todológica la Sociología, la Geografía y el Urbanismo fe-  
minista, entre otras. También se promueve la desjerar-  
quización de disciplinas y saberes, bajo la convicción de  
que todas ellas hacen valiosos aportes a la construcción  
de conocimiento y contribuyen a comprender la comple-  
jidad de realidades sociales que son multidimensionales,  
en contraposición con la mirada simplificadora y univer-  
salizante propia del Urbanismo funcionalista (Ciocolet-  
to, 2014).  
de diálogo salen a la luz temas como la violencia, la dis-  
criminación en el espacio público, la inseguridad propia  
de la condición femenina, y así se va gestando un conoci-  
miento situado, anclado a sus realidades concretas.  
La categoría “nueva vida cotidiana” como eje central del  
análisis, convoca a las individualidades y sus subjetivi-  
dades a participar en la construcción de conocimiento  
sobre los entramados urbanos. La reelaboración del con-  
cepto por parte de la teoría feminista, incluye en la ca-  
tegoría de trabajo a las labores no remuneradas y a los  
cuidados, además de relacionar esta problemática con  
las formas de organización del espacio. Como parte del  
desarrollo del concepto, se crea el de “infraestructuras  
para la vida cotidiana”, las cuales se consideran nece-  
sarias para satisfacer las necesidades vitales dentro del  
ámbito barrial (Ciocoletto, 2014).  
Dentro de las metodologías participativas, el Urbanismo  
feminista recomienda a la investigación-acción como la  
herramienta más adecuada a los fines de comprender la  
realidad para buscar su transformación, dimensión polí-  
tica que atraviesa a la investigación feminista. El uso de  
esta forma metodológica permite lograr simultáneamen-  
te “avances teóricos y cambios sociales, ello porque es el  
estudio de una situación social para tratar de mejorar la  
calidad de acción de quienes la viven” (Delgado Balleste-  
ros, 2010, p. 206).  
A modo de síntesis, las orientaciones epistemológicas  
que guiaron el proceso de investigación promueven el  
ejercicio reflexivo y crítico constante, así como el sos-  
tenimiento de relaciones simétricas y dialógicas con las  
personas participantes. Asimismo, es de destacar la ex-  
plícita intencionalidad de incidir en la realidad que se  
investiga, con la finalidad de aportar a la construcción  
de un mundo más justo.  
En el transcurso del proceso investigativo, al mismo  
tiempo que se gestan nuevos conocimientos, se incentiva  
la reflexión de quienes están involucrades en el proce-  
so, en cuanto a su autopercepción y el propio relato de  
sus condiciones de vida en relación con las estructuras  
sociales, lo cual puede incentivar al cambio (Delgado Ba-  
llesteros, 2010). El proceso referido, cuando se da en un  
ámbito comunitario o grupal propicia las experiencias  
de intercambio y reflexión. Retomando a la autora, “el  
medio para conocer es la acción y la palabra de las otras  
personas, porque en ellas podemos encontrar la huella  
preservada del significado” (Delgado Ballesteros, 2010,  
p. 208), revalorizando las expresiones y las significacio-  
nes que estas dejan traslucir. Así, se abre la posibilidad  
de “recuperar la historia viva o vivida de cada quien en  
voz propia; lo que permite evaluar y valorar las razones de  
la condición de género en sus contextos culturales” (Del-  
gado Ballesteros, 2010, p. 208).  
El diseño de la estrategia metodológica, en coherencia  
con el enfoque epistémico, tiene su base en las premisas  
antes desarrolladas, así como en el propósito de otorgar  
centralidad a las voces de las mujeres participantes, to-  
mar en cuenta y poner en valor sus vivencias y propiciar  
instancias de reflexión colectiva, habilitando al diálogo  
intersubjetivo, intentando gestar procesos emancipato-  
rios, en el seno de redes de mujeres.  
Los supuestos ontológico, epistémico y metodológico  
que guían esta investigación tienen el propósito de an-  
dar caminos alternativos a los de las lógicas patriarca-  
les que predominan en las Ciencias Sociales (Fernández  
Rius, 2010; Maffía, 2007). Por ese motivo, se ha escogido  
a mujeres como referencias teóricas y epistemológicas,  
especialistas en las temáticas abordadas desde una vi-  
sión feminista. Además, el problema se ha construido a  
partir de las voces y experiencias de las mujeres prota-  
gonistas, haciendo una interpretación crítica y situada.  
Por otra parte, se han validado los aspectos subjetivos  
Las anteriores reflexiones se aplican en concreto al pre-  
sente estudio, ya que el mismo intenta comprender de  
qué manera viven y perciben las mujeres el espacio urba-  
no que habitan, recuperando su experiencia y el conoci-  
miento empírico de sus territorios. Mediante un proceso  
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que forman parte de la vida cotidiana de estas sujetas.  
Por último, es importante mencionar que la metodología  
de participación-acción forma parte de una apuesta a la  
transformación, habilitada por el diálogo y la reflexión  
colectiva.  
en la relación con el espacio-tiempo. La seguridad incide  
en gran medida en la autonomía de las mujeres, en sus  
vivencias de la espacialidad. Como contraparte, resulta  
imperioso indagar en las capacidades y formas de resis-  
tencia, en las posibilidades y potencialidad emancipado-  
ra que ofrecen las estrategias desplegadas por las muje-  
res de estos barrios.  
2. Estrategia metodológica  
En el cuadro Nº1 se grafica la trama conceptual a partir  
de la cual se diseñaron las estrategias metodológicas.  
El entramado que conforma la estrategia metodológica  
tiene su base en una mirada feminista de las mujeres, y  
de su apropiación de los espacios urbanos. Se pone en el  
centro a las sujetas, protagonistas de este estudio, y se  
revalorizan sus expresiones, sus vivencias en los dife-  
rentes espacios que habitan. En particular se busca com-  
prender su experiencia en el entorno barrial, espacio más  
próximo, en el cual las mujeres desarrollan gran parte de  
su vida cotidiana. Las necesidades de la vida cotidiana  
comprenden a las tareas de cuidado, desarrolladas ma-  
yormente por mujeres, y para esto se necesita contar con  
equipamiento adecuado y accesible.  
La estrategia metodológica está compuesta de variados  
instrumentos, respondiendo a cada uno de los objetivos  
específicos del trabajo. Estos serán detallados más ade-  
lante.  
El objeto de estudio está conformado por la materialidad  
urbana, el aspecto simbólico de los espacios y las subje-  
tividades de las mujeres, en sintonía con el posiciona-  
miento ontológico. Dada la complejidad de cada una de  
estas dimensiones, es necesario abordarlas de manera  
específica. Por otra parte, la variedad de matices, la diná-  
mica y complejidad que presenta la vida cotidiana de las  
mujeres y sus relaciones con el espacio público, requie-  
ren aportes de instrumentos diversos, enfocados en cada  
uno de los aspectos que se desea conocer.  
Por otro lado, es importante analizar dos dimensiones,  
de acuerdo con los objetivos del estudio: movilidad y se-  
guridad. Las formas de movilidad particulares de esta  
población y su contexto cobran relevancia, ya que las ex-  
periencias en relación con la movilidad tienen incidencia  
De esta manera, la concurrencia de estrategias de cons-  
trucción de datos contribuye al conocimiento del todo, al  
producirse entre ellas una retroalimentación, dadas sus  
características cualitativas, que buscan comprender am-  
pliamente el objeto en construcción.  
Cuadro Nº 1: Esquema teórico-metodológico  
Luego de haber tomado las primeras decisiones metodo-  
lógicas a los efectos de realizar el recorte empírico tanto  
espacial como temporal y la muestra poblacional, se pro-  
cedió a construir las estrategias metodológicas.  
2.1 Consideraciones sobre las estrategias de cons-  
trucción de datos  
Se han desarrollado y planificado diversas estrategias  
según el enfoque epistemológico y metodológico, ambos  
contenidos en la perspectiva feminista antes desarrolla-  
da. Entre sus premisas básicas adoptadas se encuentra la  
necesidad de resaltar la desigualdad entre sexos, la reva-  
lorización de las voces de las mujeres y la integración de  
Fuente: elaboración propia  
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los aspectos social, material y simbólico, como constitu-  
tivos de lo urbano.  
Un ejemplo es el encuentro propiciado a fin de recuperar  
la memoria barrial, como parte de un proyecto que regis-  
tró en formato audiovisual las historias de vida de algu-  
nas mujeres de la zona, entre las cuales se encontraban  
las más antiguas vecinas. Los diálogos sostenidos en la  
reunión aportaron a la comprensión de los sentidos que  
estas mujeres tienen sobre su barrio y su vida cotidiana.  
Durante el trabajo de campo se fueron poniendo en prác-  
tica estas estrategias, intercalando el marco teórico, el  
análisis y la vuelta al campo, las veces que se consideró ne-  
cesario, en una dinámica de ida y vuelta enriquecedora.  
Además, se sumaron aportes de actividades militantes  
que lleva adelante esta investigadora, las cuales se com-  
plementaron con el plan de trabajo diseñado. Las relacio-  
nes de la autora con mujeres del vecindario, producto del  
involucramiento territorial, permitieron profundizar las  
entrevistas y lograr instancias grupales de generación de  
datos, en contradicción con el sentido positivista de aleja-  
miento del objeto en busca de objetividad.  
Otras fuentes secundarias las constituyen las entrevis-  
tas personales realizadas en el marco del mencionado  
proyecto “Contándonos historias, construyendo comuni-  
dad”; además de los encuentros en la Escuela de Género y  
Comunicación Popular Lucy Collado, que funcionó en el  
centro barrial Cuchac Toco, así como conversaciones es-  
pontáneas con algunas de las mujeres que forman parte  
de dicho espacio.  
Las estrategias planificadas no siguieron un curso cro-  
nológico lineal, sino que fue necesario intercalarlas con  
actividades propuestas por la organización de base, de la  
cual algunas vecinas participantes forman parte. Como  
resultado, las reuniones de mujeres gestadas en el centro  
barrial significaron interesantes contribuciones a este  
estudio, aunque no fueron previstas para tal fin.  
Con la intención de facilitar las relaciones entre los as-  
pectos teóricos y metodológicos generales de este estu-  
dio, se presenta a continuación un cuadro integrador de  
los aspectos que componen este trabajo.  
Criterios de  
construcción  
del material  
empírico  
Estrategias  
de  
construcción  
del dato  
Objetivo  
Específico  
Unidades de  
Observación  
Conceptos  
Preguntas  
Vida cotidiana en  
¿Cómo viven  
Analizar las  
Mujeres que usan Captar a través  
Observación  
participante  
el espacio público las mujeres el  
vivencias de las  
mujeres en el  
espacio público  
los espacios pú-  
blicos del barrio  
de la observación  
y de relatos ora-  
les de las entre-  
vistadas, cuáles  
son sus prácticas  
cotidianas en re-  
lación al espacio  
público. Cómo se  
movilizan y para  
qué lo hacen;  
respecto a movi-  
espacio público  
lidad, seguridad y del barrio y la  
Entrevistas  
equipamiento  
ciudad? ¿Cómo  
acceden y usan  
el equipamien-  
to existente?  
¿Cuáles son las  
experiencias de  
estas mujeres  
con respecto a la  
seguridad en el  
espacio público?  
en cuanto a movi- Mujeres del  
semiestructura-  
das y entrevistas  
ping-pong  
lidad, seguridad y barrio seleccio-  
equipamiento.  
nadas a partir  
del muestreo  
intencional  
Caminatas explo-  
ratorias y mapeo  
colectivo  
cómo experimen-  
tan la seguridad/  
inseguridad y en  
relación a qué  
factores; cómo  
acceden a los  
equipamientos y  
cuáles son sus vi-  
vencias respecto  
a estos;  
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qué sentidos y va-  
loraciones ponen  
las mujeres en  
los espacios ba-  
rriales. Intentar  
llegar a las cues-  
tiones subjetivas:  
motivaciones,  
deseos, negación  
o exclusión de  
determinados  
lugares.  
Condicionamien-  
tos  
¿Cuáles son los  
Distinguir los  
Mujeres que usan Descripción de  
Observación  
participante  
condicionamien-  
condicionamien-  
los espacios pú-  
blicos del barrio  
sus recorridos  
habituales y  
tos que el espacio tos del sistema  
urbano produce  
en las vidas de  
las mujeres, en  
tanto estruc-  
sexo-género  
hacia las mujeres  
respecto al uso  
del espacio pú-  
blico.  
reconocimiento  
de factores que  
condicionan su  
permanencia,  
tránsito o acceso  
a distintos luga-  
res.  
Reconocimiento  
crítico del terri-  
torio.  
Entrevistas  
Mujeres del  
semiestructura-  
das y entrevistas  
ping-pong  
barrio seleccio-  
nadas a partir  
del muestreo  
intencional  
tura material y  
simbólica? ¿De  
qué maneras se  
expresan las rela-  
ciones de género  
en este territorio  
concreto?  
Caminatas explo-  
ratorias y mapeo  
colectivo  
Confección de  
un mapa que  
registre las  
localizaciones y  
sus correspon-  
dientes barreras  
materiales o sim-  
bólicas. Graficar  
las trayectorias  
habituales y las  
dimensiones de  
la seguridad.  
Estrategias de  
resistencia  
Las mujeres  
Indagar sobre  
las estrategias  
de resistencia  
que gestan las  
mujeres para  
superar los con-  
dicionamientos  
que les impone el  
espacio público.  
Mujeres que usan Buscar entre las  
Observación  
participante  
como sujetas so-  
ciales y políticas,  
situadas en su  
los espacios pú-  
blicos del barrio  
prácticas cotidia-  
nas los intersti-  
cios que encuen-  
tran las mujeres  
para resistir a la  
dominación por  
el género: espa-  
cios de resisten-  
cia, estrategias,  
personas aliadas,  
integración,  
Entrevistas  
espacio y en su  
tiempo, ¿qué tipo  
de estrategias  
Mujeres selec-  
cionadas a partir  
del muestreo  
intencional  
semiestructura-  
das y entrevistas  
ping-pong  
desarrollan para  
acceder a sus de-  
rechos respecto  
a la ciudad? ¿Qué  
formas de resis-  
tencia a la domi-  
nación de género  
encuentran las  
mujeres de este  
área geográfica?  
Caminatas explo-  
ratorias y mapeo  
colectivo  
luchas, espacios  
de placer.  
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2.2 Caso en estudio: Barrio Estación Wilkinson y  
zonas aledañas  
barrios circundantes, principalmente para las niñeces  
y adolescencias, con mayor asiduidad que antes de su  
remodelación.  
2.2.1 Recorte empírico espacial  
A los fines de la investigación, se toma como lugar de en-  
cuentro de quienes habitan el perímetro recortado para  
la observación, teniendo una importancia especifica por  
tratarse de un espacio público abierto, cercano y conoci-  
do, que propicia las interacciones cara a cara. Particular-  
mente para las mujeres, las plazas son lugares accesibles  
por su proximidad y familiaridad, siempre que no sean  
monopolizados por varones, hecho que puede represen-  
tar hostilidad para la población femenina.  
El área urbana en estudio se encuentra dentro del Gran  
San Juan, el cual comprende la ciudad Capital y cinco  
jurisdicciones departamentales que la circundan: Raw-  
son, Santa Lucía, Chimbas, Pocito y Rivadavia. Este es el  
conglomerado urbano que posee la mayor concentración  
de población de toda la provincia. El recorte abarca una  
parte de este último departamento y otra parte del de-  
partamento Capital, aunque el límite jurisdiccional está  
desdibujado, presentando la mancha urbana una conti-  
nuidad.  
El conocimiento de la zona vinculado a la militancia te-  
rritorial por parte de esta investigadora, es otro de los  
motivos que llevó a centrar el estudio en esta locación. El  
centro comunitario sostenido por la organización social  
de pertenencia aporta un marco dentro del cual desple-  
gar el proceso investigativo.  
La conformación socioespacial es heterogénea en un es-  
pacio fragmentado de contraste entre barrios privados  
de cierta calidad de servicios e infraestructura, con vi-  
viendas sociales y barrios populares en la zona de bordes,  
particularmente en La Bebida y Marquesado, localidades  
situadas en Rivadavia. Estos núcleos urbanos se carac-  
terizan por no poseer una articulación social y espacial  
con los centros, además de la provisión deficiente de ser-  
vicios. Durante el reciente proceso de reorganización del  
espacio urbano en el área metropolitana del Gran San  
Juan, la fragmentación se profundizó con la reubicación  
de barrios populares que ocupaban la zona central de la  
ciudad hacia sectores que “incrementan su población  
por traslado de asentamientos marginales del Gran San  
Juan” (Sánchez, 2013, p. 9), entre los cuales se encuentran  
las localidades mencionadas.  
La Esquina Colorada es un ícono dentro de la historia  
fundacional del departamento, y está situada pocas cua-  
dras al norte del barrio Wilkinson. Este último se edificó  
en el emplazamiento de la vieja estación que le dio nom-  
bre, y sobre el ramal ferroviario que se clausuró en los  
años 90, por decisión del gobierno menemista. El barrio  
se compone de cuatro manzanas, dos de las cuales se si-  
túan en Capital y otras dos en Rivadavia, separadas por  
la calle San Miguel, actualmente denominada Hipólito  
Irigoyen. La Villa Rodríguez Pinto se ubica hacia el cos-  
tado sur de la plaza, y presenta una morfología de vivien-  
das más antiguas que el Wilkinson.  
El recorte geográfico en estudio se halla en la zona más  
urbanizada del departamento de Rivadavia, colindan-  
do, como ya fue dicho, con el departamento Capital.  
Comprendido entre las dos avenidas más importantes  
de estas jurisdicciones: Av. Libertador Gral. San Martín  
y Av. Ignacio de la Roza, ambas con sentido de circula-  
ción Este-Oeste, las que conectan el sector con el prin-  
cipal centro urbano. Los límites estipulados son: al Este  
la calle Soler, al Oeste Mariano Moreno, al Norte Recon-  
quista y Pueyrredón al Sur, ubicándose al centro la plaza  
que une al Barrio Wilkinson con la Villa Rodríguez Pin-  
to. Hasta hace pocos años el sitio era un terreno baldío,  
habiendo sido parquizado en 2018, convirtiéndose en  
lugar de reunión y recreación para las familias de los  
Un incipiente proceso de gentrificación se impone en  
esta zona, acentuando las desigualdades en el uso y ca-  
lidad del espacio público. Las principales evidencias son  
la instalación de un gran centro comercial o shopping,  
el desarrollo de barrios privados, la construcción de una  
autovía rápida en el antiguo trazado de la vía férrea. Esta  
obra impactó fuertemente en la vida cotidiana del barrio,  
ya que se interpone entre las casas y la plaza, la cual era el  
espacio de juego habitual de niñas y niños.  
El principal nodo de equipamiento del barrio se encuen-  
tra cercano a la plaza, a la escuela que aloja distintos ni-  
veles educativos, y al Centro de Salud Rodríguez Pinto,  
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que brinda atención primaria de la salud. Esta salita es  
un espacio especialmente habitado por mujeres, en su rol  
de cuidadoras, y junto con la plaza constituyen espacios  
de especial interés para la presente investigación.  
ocupación del espacio doméstico y público, por lo cual no  
es suficiente considerar las categorías de ocupación, des-  
ocupación e inactividad. Además, dentro de los objetivos  
que guían esta investigación se encuentra la movilidad,  
la cual se realiza en función de las ocupaciones y activi-  
dades de las habitantes de los barrios.  
2.2.2 Muestra poblacional  
El criterio de selección de la muestra poblacional es el de  
variación máxima, a fin de abarcar la mayor heterogenei-  
dad presente en la población de mujeres, en relación con  
su vida cotidiana en el espacio público barrial (Maxwell,  
1996).  
Otra particularidad de importancia a considerar es la  
composición familiar, ya que, en el orden de los supuestos,  
se considera que puede implicar diferencias en las opor-  
tunidades de las mujeres para apropiarse del espacio pú-  
blico y movilizarse por la urbe. De acuerdo con este plan-  
teo, conocer la vida cotidiana de mujeres que comparten  
la crianza de sus hijos con otras personas, de mujeres que  
la asumen enteramente, así como de abuelas que cuidan  
en forma habitual a sus nietes, es de especial interés.  
Como ya fue anticipado, el área en estudio no es homo-  
génea en su aspecto material, en sus orígenes, ni en la  
población que lo habita. De acuerdo con los datos demo-  
gráficos y la fisonomía barrial se percibe como un sec-  
tor de bajos ingresos. En cuanto a la composición etaria,  
también se encuentra un amplio rango, ya que las fami-  
lias originarias del lugar han crecido alojando nuevos  
núcleos familiares en el mismo lote, en el cual conviven  
hasta tres generaciones.  
Asimismo, se consideró relevante atender las especifici-  
dades de los grupos vitales agrupados en adolescentes y  
jóvenes, adultas y adultas mayores; respecto a materni-  
dad: mujeres madres, mujeres sin hijes; referido a la si-  
tuación de pareja: mujeres que conviven con sus parejas  
y mujeres que crían solas; lo mismo en relación con el  
trabajo, como ya fue detallado.  
Respecto a la población femenina, sus ocupaciones com-  
prenden actividades reproductivas y productivas, ma-  
yormente en el sector de la economía popular. Las muje-  
res comprendidas en la muestra tienen entre 14 y 65 años,  
un arco etario suficientemente amplio, en la búsqueda de  
diversidad de etapas vitales y generaciones.  
De esta forma, se buscó que la muestra comprenda la  
mayor diversidad en cuanto a modos de vida, edades y  
composición familiar, que puedan revelar las diferentes  
formas de la vida de las mujeres en la ciudad que habitan  
y transitan.  
A los fines de observar las diferencias relativas a las di-  
ferentes formas de trabajo y maternidad de las mujeres  
y sus relaciones con el espacio urbano, se consideró al  
trabajo remunerado, trabajo no remunerado y materni-  
dad. Las categorías definidas son: trabajo doméstico y  
de cuidados no remunerado (TNR), trabajo remunerado  
dentro de la casa (TDC), trabajo remunerado fuera de la  
casa (TFC), estudio (E) y no trabaja por tener una jubila-  
ción o pensión (NT).  
2.3 Estrategias de construcción de datos  
2.3.1 Observación del espacio socio-geográfico  
Como primer paso de aproximación al terreno con la in-  
tención de lograr una reconstrucción del espacio urbano,  
se realizó un proceso de observación planificado. Para  
esto se tomó como base el Manual de Auditoría Urbana  
con perspectiva de género, a escala barrial, cuya autora  
es Adriana Ciocoletto junto a Col-lectiu Punt 6, organi-  
zación catalana de producción de conocimiento y acti-  
vismo urbano feminista (Ciocoletto y Col-lectiu Punt 6,  
2014). La guía de preguntas y puntos a observar releva  
aspectos referidos a:  
Para poder profundizar la cuestión laboral y tener mayor  
precisión respecto a los espacios vinculados a ella, es ne-  
cesario tener en cuenta las características que esta viene  
adoptando en periodos de crisis. El sector informal de la  
economía ha tenido franco crecimiento entre las clases  
populares, como alternativa de subsistencia. Las activi-  
dades que esta comprende tienen formas específicas de  
Barrio y red cotidiana  
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Espacios de relación  
Movilidad  
Equipamiento cotidiano  
Seguridad  
El análisis crítico que pone en juego la perspectiva femi-  
nista adoptada, da cuenta de un escaso reconocimien-  
to hacia las mujeres que habitaron y fueron parte de la  
construcción de esta ciudad, tanto en el plano material  
como social. Su lugar fue restringido al espacio domés-  
tico, negando la participación que tuvieron como ciuda-  
danas.  
Los recorridos barriales se hicieron a pie, contando como  
recursos para registrar una máquina de fotos, un plano y  
una libreta de anotaciones, donde se fueron consignando  
los datos recabados. Tales observaciones fueron realiza-  
das con mirada de género, buscando localizar los espa-  
cios públicos, el equipamiento disponible, las calles, las  
características edilicias y la dinámica social del lugar.  
Los textos consultados aportaron a la comprensión de  
la estructura urbana y de su dinámica de crecimiento,  
tanto en forma general como del sector geográfico en  
estudio. Un libro de base que contiene la historia del ur-  
banismo de esta ciudad se titula “San Juan: la ciudad y el  
oasis”, fechado en 1996, cuya autora es la arquitecta Dora  
Roitman. Por su parte, la geógrafa Nelly Gray de Cerdán  
suma su trabajo “La ciudad de San Juan. Su influencia  
regional y su proyección en la red de ciudades de Cuyo”,  
del año 1971. Desde la perspectiva histórica se tomaron  
aportes del artículo de Ana Ferrari que data del 2011: “Los  
Del Bono: una familia de la élite vitivinícola sanjuanina”.  
Además, fueron recogidas algunas publicaciones perio-  
dísticas, en particular del Diario de Cuyo.  
La guía sirvió como orientación para la observación des-  
de un enfoque feminista, como así también para poder  
dimensionar la complejidad del territorio, poniendo el  
foco en las relaciones de las mujeres con la espacialidad.  
A pesar de tratarse de una zona ya conocida por la inves-  
tigadora, a partir de la adopción de una nueva perspec-  
tiva se pudieron hacer nuevas observaciones y reconocer  
características materiales, sociales y simbólicas que esti-  
mulan o desfavorecen la apropiación del espacio público  
por parte de las mujeres que habitan estos barrios.  
Los contenidos de la bibliografía recopilada contribuye-  
ron a configurar una aproximación al proceso de urbani-  
zación del sector escogido para su estudio. En ella no se  
encuentra mención a la población de mujeres como suje-  
tas partícipes de la producción urbana, aunque sus au-  
toras comparten el género. De esta manera, el colectivo  
de mujeres queda invisibilizado en el desarrollo urbano  
en su génesis. Su rol queda relegado a los asuntos fami-  
liares y al espacio doméstico, según da cuenta el texto de  
Ferrari al recomponer el tejido de alianzas de clase. Allí,  
las mujeres eran presionadas para asumir el papel de es-  
posas de hombres de élite, mientras ellos fueron concep-  
tuados como los protagonistas del desarrollo urbano de  
esta ciudad. De esta manera es posible advertir la falta de  
neutralidad de las ciudades y de los relatos que de ellas  
se construyen, de acuerdo con la premisa del Urbanismo  
feminista.  
2.3.2 Compilación bibliográfica y documental  
Con el propósito de construir un contexto socio histórico  
del territorio en estudio, se realizó una búsqueda biblio-  
gráfica y documental, siguiendo las orientaciones episté-  
mico metodológicas de la investigación feminista, según  
las cuales el conocimiento debe ser situado. En este sen-  
tido, la comprensión del rol de las mujeres en el proceso  
de urbanización resulta clave para reconstruir el mapa  
de las relaciones de estas mujeres con el espacio urbano.  
A partir de los resultados del relevamiento bibliográfi-  
co se puede afirmar que existe una escasa historiografía  
de la ciudad de San Juan, y gran parte de ella describe la  
urbe en los años previos al terremoto sufrido en 1944. Por  
otra parte, los textos disponibles en materia de Urbanis-  
mo o Geografía urbana, así como las notas periodísticas,  
no tienen perspectiva de género, lo cual era de esperar,  
dada la antigüedad de los mismos. Por ello, la revisión  
se abocó a reconocer la participación de las mujeres en la  
historia de la urbe y las consideraciones que sobre ellas  
tuvieron quienes narraron esa memoria.  
2.3.3 Observación participante  
El problema en estudio gira alrededor de la relación en-  
tre dos categorías teóricas: mujeres y espacio público. Es  
necesario estar allí, en el lugar donde suceden las cosas,  
para apreciar con todos los sentidos como se desenvuel-  
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ven las mujeres en los escenarios de su vida cotidiana.  
La observación permite captar, a través de una mirada  
atenta y orientada por los objetivos de la investigación,  
sus gestos e interacciones, sus expresiones no verbales.  
mismos motivos, vieron acrecentada la concurrencia de  
población en general y de mujeres en particular, lo cual  
los dotó de un valor diferencial para observar.  
Los momentos de observación fueron establecidos según  
criterios de diversidad de horarios, épocas estacionales y  
vacacionales.  
Según Ciocoletto “la observación participante es el es-  
tudio de un espacio concreto, que permite relacionar el  
uso social con el espacio físico, a fin de determinar quié-  
nes, dónde, cómo y con quién se utiliza” (2014, p. 34). Las  
observaciones fueron realizadas en espacios públicos  
abiertos y cerrados, en los cuales las usuarias rara vez  
permanecen, sino que generalmente son lugares de paso,  
en especial la plaza del barrio. Es por este motivo que no  
se consideró posible contar con un consentimiento infor-  
mado de cada una de las personas observadas.  
Durante las observaciones en la plaza se dieron algunas  
conversaciones espontáneas, las cuales se registraron  
como “entrevistas conversacionales informales” (Mason,  
1996) y fueron tenidas en cuenta como datos para el aná-  
lisis. La calidad de “observación participante” responde  
al reconocimiento de la incidencia que pudo tener la pre-  
sencia de la investigadora en los espacios públicos.  
En consonancia con las premisas de la investigación fe-  
minista, se puso especial atención a los detalles y expre-  
siones de las mujeres, que permiten ponerlas en relación  
con los aspectos del trabajo remunerado o no remunera-  
do. Así, por ejemplo, observar a una mujer que camina  
cargando bolsas de compras, o a una joven llevando un  
cochecito de bebé hacen presumir que se trata de tareas  
de cuidados; mientras que una mujer vestida con ropa de  
trabajo puede indicar que se moviliza por motivos de tra-  
bajo pago. Estas observaciones fueron importantes apor-  
tes al mapa de la vida cotidiana de las mujeres del barrio.  
La mirada sobre el territorio en forma integral y comple-  
ja comenzó desde el inicio de la investigación, en el mo-  
mento de diseño del trabajo. El reconocimiento de los as-  
pectos materiales desde la perspectiva y la metodología  
sugeridas por el Urbanismo feminista fue una primera  
aproximación a la dimensión espacial de la vida cotidia-  
na de las mujeres.  
Para observar en el interior del Centro de Atención  
Primaria de la Salud (CAPS) Rodríguez Pinto se solici-  
tó la autorización correspondiente a la médica que se  
encontraba a cargo, con quien se mantuvo una entrevista  
que fue tomada como fuente de datos. Del mismo modo  
que en la plaza, las observaciones se realizaron sin el con-  
sentimiento de las personas presentes en el sitio.  
Los lugares elegidos para observar fueron la plaza del ba-  
rrio Estación Wilkinson y el Centro de Salud Rodríguez  
Pinto, además de la escuela y las calles del sector recor-  
tado para la investigación. Los criterios de selección de  
escenarios tienen que ver con las posibilidades de pro-  
ducirse encuentros, actividades de ocio y de cuidado  
personal y familiar, desplazamientos relacionados con el  
trabajo y los cuidados. En este sentido, los lugares consi-  
derados más propicios fueron la plaza, el centro de salud,  
la periferia de la escuela y almacenes barriales.  
En total, las instancias de observación fueron quince,  
efectuadas en días, horarios, estaciones y locaciones di-  
ferentes: ocho en la plaza, cinco en el centro de salud y  
dos en los alrededores de la escuela. Durante las vacacio-  
nes escolares de invierno, se hicieron observaciones en  
la plaza y el CAPS, con la finalidad de contar con datos  
comparativos con la época de clases. Se confeccionó un  
registro detallado de las observaciones que consigna fe-  
cha, hora, lugar y anotaciones.  
La llegada de la pandemia de COVID 19 impuso severas  
restricciones al uso del espacio público, afectando duran-  
te largo tiempo la actividad escolar y las reuniones socia-  
les. Las recomendaciones en cuanto al aislamiento físico  
provocaron que la escuela y los pequeños comercios de  
barrio dejaran de ser puntos de encuentro diario para  
las mujeres, por ello se tomó la decisión de descartarlos  
como escenarios a observar. La plaza y la salita, por los  
2.3.4 Entrevistas focalizadas semiestructuradas y  
entrevistas ping-pong  
Las entrevistas tienen un lugar de relevancia en esta es-  
trategia metodológica, ya que se buscó poner en un lugar  
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protagónico las voces de las mujeres, quienes han sido  
históricamente silenciadas por el desarrollo patriarcal  
de las ciencias (Delgado Ballesteros, 2010, p. 206). A tra-  
vés de un dialogo intersubjetivo y de la gestación de un  
clima de respeto profundo y valoración de la palabra, se  
apeló a la reflexión personal. La escucha respetuosa “es  
fundamental porque permite que las mujeres se definan  
por sí mismas, y al hacerlo se resisten a los estereotipos  
y cosificación, validando sus propias experiencias” (Del-  
gado Ballesteros, 2010, p. 204), abriendo así el camino a  
un proceso subjetivo que problematice las desigualdades  
de género.  
sistematizó en una matriz el perfil de las entrevistadas,  
como insumo para el análisis de datos.  
Para iniciar el contacto con las mujeres entrevistadas se  
recurrió a la técnica de “bola de nieve”, comenzando la  
ronda de entrevistas con vecinas conocidas de esta in-  
vestigadora a través de la militancia territorial. Al ago-  
tar este recurso, se comenzó a interpelar a otras muje-  
res yendo casa por casa, intentando abarcar diferentes  
sectores del área: Wilkinson Este, Wilkinson Oeste, calle  
Mariano Moreno y alrededores y otros. Estos recortes  
fueron previamente caracterizados en un informe de  
contextualización del proceso de urbanización en esta  
zona geográfica.  
Con el fin de incentivar la expresión de las dimensiones  
subjetivas y simbólicas, las entrevistas se realizaron en  
un marco de confianza, dentro del cual las entrevista-  
das pudieron expresar sus sentimientos y emociones, al  
mismo tiempo que los relatos de su vida cotidiana. Esta  
herramienta de construcción de datos es básicamente  
una conversación cara a cara sobre temas específicos  
propuestos por la entrevistadora, los cuales van siguien-  
do una guía orientadora de acuerdo con los objetivos de  
la investigación. En este caso se intentó conocer las vi-  
vencias de las mujeres, así como aspectos de los espacios  
públicos barriales, en base a una serie de ejes propuestos.  
Fueron registradas a través de una grabadora de sonido  
(Valles, 1999) y una libreta de anotaciones.  
2.3.5 Caminatas exploratorias y mapeo colectivo  
Esta estrategia combina las dos técnicas mencionadas,  
y tiene el propósito de construir de forma conjunta con  
las mujeres participantes, un reconocimiento crítico del  
territorio, no solo a los fines del conocimiento, sino tam-  
bién de la transformación.  
Durante el desarrollo de estas instancias se apeló a la ex-  
presión oral de las vecinas, al diálogo intersubjetivo como  
forma de creación colectiva de otras realidades posibles,  
y a la creación gráfica a través de un mapa que permitió  
imaginar una ciudad que aloje a las mujeres, sus necesi-  
dades e intereses específicos.  
Luego de haber realizado una primera ronda de entrevis-  
tas y el análisis preliminar de las mismas, surgió la ne-  
cesidad de agregar a la estrategia una herramienta que  
permitiera exteriorizar sentidos y significaciones que no  
habían sido puestos en juego por varias de las entrevis-  
tadas. Así, se decidió incluir al final de cada entrevista  
una serie de preguntas rápidas, que requieren respues-  
tas inmediatas, técnica que en educación popular se lla-  
ma “entrevistas ping pong”. Se pone en práctica cuando  
la entrevistadora enuncia una palabra y la entrevistada  
expresa lo primero que piensa o siente, sin razonarlo, en  
un solo concepto o una frase corta. De esta manera se ha-  
bilita la expresión emocional, al anular la posibilidad de  
racionalizar una respuesta.  
La implementación de caminatas exploratorias y mapeo  
colectivo en forma coordinada fue decidida en función  
de los objetivos, por considerar que el reconocimiento es-  
pacial grupal desde el punto de vista de las mujeres sería  
un valioso aporte.  
Las caminatas exploratorias han sido diseñadas como  
metodología de exploración de las mujeres en los terri-  
torios (UNIFEM, 2008). Tiene su origen en Toronto (Ca-  
nadá) y fue adaptada y utilizada en la ciudad de Rosario  
(Argentina) por el Programa Regional “Ciudades sin vio-  
lencia hacia las mujeres, Ciudades seguras para tod@s”.  
Se promueve su uso por parte de organizaciones sociales  
y grupos de mujeres con la finalidad de profundizar los  
saberes sobre su hábitat y desarrollar acciones de cambio  
sobre el mismo. Uno de los aspectos sobre los que se en-  
foca es la seguridad de las mujeres en el espacio público,  
Las entrevistas realizadas a vecinas fueron 19, además  
se entrevistó a una informante clave del centro de salud.  
Se siguió una guía de entrevistas confeccionada previa-  
mente para tal fin. Al terminar el trabajo de campo se  
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previo trabajo de sensibilización en talleres, y posterior  
reconocimiento in situ. La confección de un informe que  
refleje la información recabada en el relevamiento y la  
puesta en manos de equipos decisores, medios de co-  
municación y funcionarios públicos son la culminación  
de esta instancia de conocimiento compartido. Se espe-  
ra que durante el proceso las mujeres tomen conciencia  
de sus derechos como ciudadanas, en camino hacia su  
emancipación. Además de ser una significativa herra-  
mienta de transformación, aporta datos sobre los condi-  
cionamientos que la ciudad ofrece a la vida cotidiana de  
las mujeres, tanto en su materialidad (barreras arquitec-  
tónicas, infraestructura) como en aspectos subjetivos y  
simbólicos (evitamientos, inseguridad). Por último, las  
oportunidades de diálogo intersubjetivo que propicia,  
abren puertas a la desnaturalización de algunas concep-  
ciones.  
cualquier edad y nivel de comprensión lecto-escritora.  
Según sus propias palabras, les autores conciben al ma-  
peo “como una práctica, una acción de reflexión en la  
cual el mapa es sólo una de las herramientas que facilita  
el abordaje y la problematización de territorios sociales,  
subjetivos, geográficos” (Risler y Ares, 2013, p. 7).  
El mapa construido posee la capacidad de expresar en  
forma simultanea la percepción del territorio que tienen  
las mujeres que lo habitan, así como los problemas, los  
aspectos valorados positivamente, las experiencias co-  
tidianas y los conflictos. También, a través del proceso  
de mapeo se hacen visibles las relaciones entre actores  
y se contextualizan las responsabilidades existentes.  
Además, se representan elementos subjetivos y se ponen  
en diálogo las vivencias, a diferencia de los diagnósticos  
territoriales convencionales, en los cuales solo cuenta  
la perspectiva de les autores, agentes externos (Risler y  
Ares, 2013).  
Por su parte, el mapeo colectivo consiste en la elaboración  
de un mapa o plano, es decir una representación gráfica  
del espacio en la cual se dejan consignados los aspectos  
que interesan de acuerdo a los objetivos planteados por  
el grupo. Si bien hay muchas formas de hacer un mapeo  
colectivo, para esta investigación se escogió la propues-  
ta diseñada por “Iconoclasistas”, autores argentines que  
desarrollan una técnica con recursos ilustrativos en el  
marco de la construcción colectiva de conocimiento, al  
cual definen como “espacio de experimentación, recur-  
sos libres y talleres de creación colectiva” (Risler y Ares,  
2013, p. 80). Una de las ventajas de esta modalidad es  
que puede ser utilizada fácilmente por personas de  
La elaboración del mapa viene a coronar y sintetizar los  
saberes recogidos durante los talleres y las caminatas  
exploratorias. Allí queda plasmada la complejidad de la  
ciudad, sus relaciones y el tejido social que estas confor-  
man, la materialidad y la valoración simbólica conferida  
por las mujeres a sus elementos.  
A continuación, se presenta la cartografía elaborada si-  
guiendo la metodología descripta.  
Fuente: elaboración colectiva durante el taller de mapeo  
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3. Conclusiones respecto a la estrategia  
epistémico metodológica  
pecto a la movilidad fueron puestas en común mediante  
relatos y el mapeo, dando a conocer cuáles son sus patro-  
nes de movilidad específicos, relacionados con el género  
y otras particularidades.  
El análisis de las relaciones entre mujeres y espacio pú-  
blico, específicamente en cuanto a movilidad, seguridad  
y equipamiento, así como la indagación sobre sus estra-  
tegias de resistencia para superar los condicionamientos  
que el espacio público les impone, tales los objetivos de  
la investigación, fueron abordados desde una perspecti-  
va feminista. Al asumir dicho enfoque se construyó una  
estrategia metodológica que puso en valor las voces de  
las mujeres, atendiendo a la complejidad y diversidad  
que poseen como sujetas. La interpretación de los datos  
permite afirmar que las mujeres partícipes habitan la es-  
pacialidad de maneras diferentes, según cuales sean sus  
responsabilidades en las tareas de cuidados, su situación  
ocupacional, las experiencias vividas en los distintos ám-  
bitos y también su realidad económica. Algunas mujeres  
se vieron condicionadas por ciertas discapacidades (vi-  
sión y movilidad reducidas), las cuales funcionan como  
barreras que dificultan la apropiación de los espacios.  
En cuanto a la indagación sobre las estrategias de resis-  
tencia, es importante resaltar que las metodologías de  
participación colectiva y de diálogo interpersonal fue-  
ron oportunidades para la reflexión y el intercambio de  
puntos de vista en relación con su vida cotidiana y sus  
derechos ciudadanos. Las conclusiones al respecto son  
fructíferas, ya que se pusieron de manifiesto variadas  
formas de eludir los condicionamientos que ofrece el es-  
pacio público a la población femenina. Puede decirse que  
las mujeres de estos barrios son productoras de hábitat y  
transformadoras del espacio público, según las experien-  
cias protagonizadas por ellas, de lucha por la vivienda,  
como trabajadoras en un centro barrial, así como en las  
diversas formas cotidianas de resistencia que despliegan.  
Para finalizar, se pone en valor el presente estudio como  
aporte a la reconstrucción de la memoria colectiva de la  
zona estudiada, en cuanto al uso y apropiación del espa-  
cio urbano por parte de sus habitantes mujeres. Por otra  
parte, es de destacar que la estrategia epistémico meto-  
dológica puesta en juego contribuye a la reflexión crítica  
de su territorio, desde sus propias voces y vivencias, en  
miras a una justicia espacial negada por la planificación  
y el gobierno de la ciudad. Se espera que este proceso  
investigativo sea un paso adelante en la transformación  
hacia urbes que prioricen la equidad de género y el soste-  
nimiento de todas las vidas.  
La complementación de las distintas metodologías per-  
mitió reconstruir el territorio estudiado en sus dimen-  
siones material, simbólica y social. De esta manera es  
posible afirmar que las mujeres que lo habitan disponen  
de equipamiento y servicios necesarios y próximos, que  
les permiten atender a sus propias necesidades y las de  
su familia. La infraestructura para la vida cotidiana está  
concentrada en pocas manzanas, lo cual tiene como ven-  
taja la cercanía y accesibilidad, y como contraparte la re-  
ducción del perímetro urbano habitado por las mujeres.  
Dado que la mayoría de las mujeres participantes son  
cuidadoras, y dedican gran parte del tiempo de su vida  
cotidiana a los cuidados, los lugares que frecuentan es-  
tán limitados a esa función. En consecuencia, sus dere-  
chos como ciudadanas se ven afectados.  
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RíosEverardoM.(coords.).Investigaciónfeminista:epis-  
temología, metodología y representaciones sociales (pp. 67-  
78). México: Centro de Investigaciones Interdiscipli-  
narias en Ciencias y Humanidades. http://biblioteca.  
clacso.edu.ar/Mexico/ceiich-unam/20170428032751/  
pdf_1307.pdf  
El clima de confianza logrado en base al respeto y a la  
escucha atenta, así como las instancias participativas  
de diálogo intersubjetivo propiciaron que se genere una  
gran riqueza de datos. En particular el tema de la segu-  
ridad es uno de los más significativos en las experien-  
cias de las mujeres, quienes poseen saberes compartidos  
sobre elementos del espacio urbano que perciben como  
inseguros, los cuales fueron registrados en un mapa de  
creación colectiva. De igual manera, sus vivencias res-  
Blazquez Graf, N. (2010). Epistemología feminista: temas  
centrales. EnBlazquezGrafN., FloresPalaciosF., Ríos  
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ARTÍCULOS LIBRES  
Participación Ciudadana desde el  
Vecinalismo en la Ciudad de San  
Juan, durante 2007/2015  
Citizen Participation from Neighborhood in  
the City of San Juan, during 2007/2015  
Rossomando María Gabriela  
Rossomando María Gabriela. Licen-  
ciada en Ciencias Políticas (UNSJ). Ma-  
gister en Política y Planificación Social  
(UNCUYO) Doctoranda en Ciencias So-  
ciales (UNSJ)  
Resumen  
El presente artículo pretende comunicar algunos resultados obtenidos en el  
trabajo de Investigación desarrollado como tesis de Maestría en Política y Pla-  
nificación Social de la UNNCuyo, cursada por la autora.  
rossomandogabriela@gmail.com  
La experiencia de la autora en la práctica profesional dentro de la Municipali-  
dad de la Ciudad de San Juan, despertó el interés por develar los procesos que  
suceden detrás del contacto con las problemáticas vecinales de los ciudadanos  
que se acercan al municipio en pos de encontrar respuestas a sus necesidades.  
-
Palabras Claves  
Participación Ciudadana – Vecinalismo  
– Gobiernos Locales – Democracia.  
Los centros, uniones u organizaciones vecinales, son la manifestación insti-  
tucional que han encontrado los ciudadanos para darle vida a la democracia  
participativa en los barrios.  
Keywords  
Citizen Participation - Neighborhood -  
Local Governments - Democracy.  
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ARTÍCULOS LIBRES  
Con relación a la estrategia metodológica que se utilizó, la misma responde a  
un diseño descriptivo, que combina técnicas cuantitativas y cualitativas; y el  
uso de fuentes primarias y secundarias.  
El propósito de este estudio es llenar el vacío de una línea de base para el di-  
seño de políticas públicas en el municipio que incluya la participación ciuda-  
dana como eje.  
Se presenta una propuesta de algunos puntos sobresalientes a fin de perfi-  
lar futuras acciones que mejoren y optimicen el vínculo de las organizaciones  
vecinales y el municipio, en dirección a fortalecer los procesos democráticos.  
Summary  
This article intends to communicate some results obtained in the research  
work developed as a Master’s thesis in Social Policy and Planning at  
UNNCuyo, completed by the author.  
The author’s experience in professional practice within the Municipality of  
the City of San Juan aroused interest in revealing the processes that occur  
behind the contact with neighborhood problems of citizens who approach  
the municipality in search of answers to your needs.  
Neighborhood centers, unions or organizations are the institutional  
manifestation that citizens have found to give life to participatory  
democracy in the neighborhoods.  
Regarding the methodological strategy that was used, it responds to a  
descriptive design, which combines quantitative and qualitative techniques;  
and the use of primary and secondary sources.  
The purpose of this study is to fill the void of a baseline for the design of  
public policies in the municipality that includes citizen participation as an  
axis.  
A proposal of some outstanding points is presented in order to outline  
future actions that improve and optimize the link between neighborhood  
organizations and the municipality, in the direction of strengthening  
democratic processes.  
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ARTÍCULOS LIBRES  
1. Introducción  
Estos tres puntos señalados motivaron, entre otros fac-  
tores, el desarrollo del presente trabajo. Sería de gran va-  
lor consolidar institutos ya existentes que fortalezcan la  
vida democrática en una sociedad cuya historia estuvo  
atravesada, desde 1930 a 1983 por un vaivén de golpes de  
estado y etapas democráticas. Esto ha dejado marcas en  
la memoria colectiva, y por ende, en la cultura ciudada-  
na, que si bien festeja años de democracia ininterrumpi-  
da, conserva trabas para asumir roles más activos.  
El gobierno municipal adquiere singular relevancia, toda  
vez que enfrenta la compleja tarea de procesar las deman-  
das más inmediatas de la sociedad local. Por tal motivo,  
al municipio se lo considera la instancia más cercana y,  
en el mejor de los casos, más sensible a la problemática de  
la comunidad. En este ámbito surgen los centros, unio-  
nes u organizaciones vecinales. Estas asociaciones sin  
fines de lucro son de fundamental importancia para el  
gobierno municipal.  
Respecto a la relevancia del planteo, puede sostenerse  
que indagar en los mecanismos que operan en la rela-  
ción entre un gobierno local y las organizaciones ve-  
cinales, como es el caso del Municipio de la Ciudad de  
San Juan, contribuye tanto a profundizar el análisis de  
cómo operan los procesos de ciudadanía, como también  
a orientar la producción de políticas y programas socia-  
les destinados a fortalecer la democracia y una participa-  
ción ciudadana con autonomía. La transferencia de estos  
conocimientos ayudará a mejorar su diseño y ajuste a la  
realidad y, en consecuencia, sus posibilidades de éxito en  
términos de un desarrollo comunitario con equidad.  
Algunos autores (Ziccardi, Goldfrank, Cabrero, Fidyka,  
entre otros) coinciden que el municipio, por ser la cara  
del Estado más próxima a los ciudadanos, aparece como  
lugar privilegiado para el desarrollo de políticas públicas  
participativas. Esta cercanía permitiría una intervención  
de los actores locales en los procesos de desarrollo comu-  
nal, posibilitando que ellos mismos diagnostiquen sus  
problemas, y participen en los niveles de decisión (elabo-  
ración y evaluación de las políticas públicas).  
Sin embargo, las consecuencias políticas y sociales de los  
procesos participativos no asumen un sentido unívoco y  
pueden analizarse desde distintas perspectivas. Por lo  
tanto, es de suma importancia analizar las posibilidades  
reales de concretar la participación ciudadana en los go-  
biernos locales, a los fines de observar su influencia posi-  
tiva y/o negativa en los procesos democráticos.  
2. Aproximaciones Teóricas  
El abordaje del objeto de estudio requiere la considera-  
ción de algunos conceptos vertebradores, tales como de-  
mocracia, gobierno local, participación, a fin de derivar  
en la relación entre ciudadanía y organizaciones vecina-  
les.  
Ahora bien, por un lado, se detectó, para el caso del Mu-  
nicipio de la Ciudad de San Juan, una gran demanda de  
acciones de la comunidad hacia el municipio, demandas  
que se formalizan por medio de expedientes iniciados  
por los vecinos y sus organizaciones, con pedidos de  
solución a los problemas en sus comunidades. Por otro  
lado, desde el municipio existía, al inicio de la década  
pasada, un diagnóstico que indicaba que las organiza-  
ciones vecinales del territorio departamental eran poco  
participativas en la vida institucional del municipio, pese  
a que se valoraba altamente su participación.  
2.1. Democracia  
Analizar la temática de la participación de los ciudada-  
nos que juegan en la vida política, requiere de una dife-  
renciación de qué visión de democracia se adopta. Para  
ello, es necesario introducirnos primero en qué es la de-  
mocracia, y luego en qué enfoques pueden distinguirse  
de ella.  
Según Dahl (1987) “Literalmente, democracia significa go-  
bierno del pueblo”, y es un término que se deriva del griego  
demokrati a mediados del siglo V a.C. Para Guariglia O.  
(2011) la etimología de democracia no da lugar a dudas  
de su significado: sus dos componentes, los términos  
griegos dêmos y krátos, significan «pueblo» y «poder», y  
Conjuntamente con lo arriba mencionado, en la indaga-  
ción de estudios previos se detectó la ausencia de inves-  
tigaciones que caracterizaran la trama asociativa de las  
organizaciones vecinales en Capital.  
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forman parte de la definición nominal que se suele dar  
de la palabra misma. Sin embargo, no es sencillo precisar  
el momento en el que se creó el compuesto y establecer  
con claridad los matices de su significado originario.  
es decir, el poder le pertenece al demos y su ejercicio está  
en manos de los representantes elegidos periódicamente  
por el pueblo por medio de elecciones. Así, la “democra-  
cia es un sistema pluripartidario” (p.132) donde gobierna la  
mayoría (el partido político electo) respetando el dere-  
cho de las minorías. Sartori plantea que, como sostiene  
Schumpeter, la competencia (por medio del voto) es fun-  
damental para lograr la representatividad.  
En efecto, por una parte, dêmos integra, desde Homero,  
distintas oposiciones que circunscriben su sentido: en  
la epopeya, se refiere a los soldados por oposición a los  
jefes y reyes; más adelante, designará a los inferiores con  
relación a quienes ostentan el poder, los dynatoí. Hacia  
fines del siglo VI a.C., el término en singular tomará una  
acepción colectiva que engloba al conjunto del pueblo, a  
todos los que forman parte de una misma comunidad.  
Ya en las elegías de Solón, el legislador ateniense del siglo  
VI, encontramos, lado a lado, la acepción más restrin-  
gida (el pueblo bajo) y la más general (el conjunto de los  
miembros de la comunidad) (vid.Arist., Ath. Pol., XII, 1-2  
= Solón, frgs. 5-6, Edmons). No es de extrañar, por tanto,  
que la primera inclusión de este significado en una tesis  
política esté provista por la sentencia de un filósofo, el  
Fragmento 44 de Heráclito (Diels-Kranz): «el pueblo (ho  
dêmos) debe luchar por la ley como por los muros». Esta  
conexión entre dêmos y nómos, la ley, se convertirá, como  
veremos, en una relación próxima a conceptual.  
De esta manera, siguiendo a Schneider (2007) “la demo-  
cracia representativa ha sido concebida exclusivamente  
como un procedimiento mediante el cual los partidos  
compiten ofreciendo sus “productos” a los ciudadanos y  
éstos emiten sus preferencias mediante el voto” (p.7).  
Para Sartori (1991), la democracia es el “procedimiento y/o  
mecanismo que: a) genera una poliarquía abierta cuya  
competencia es en el mercado laboral, b) atribuye poder  
al pueblo y, c) específicamente impone la responsabilidad  
de los elegidos frente a los electores” (p. 132). La dificul-  
tad que puede presentarse es que, en este procedimiento,  
los partidos políticos ofrezcan propuestas acordes con  
las demandas de la ciudadanía para lograr alcanzar el  
voto, pero que luego de obtener el triunfo electoral, no  
las cumplan.  
Hay pocas dudas de que el uso del término dêmokratía  
designaba y, simultáneamente, revelaba la existencia de  
una nueva realidad hasta entonces desconocida: la cone-  
xión entre el poder y sus participantes. Para quienes lo  
utilizaron al principio, el término tenía un claro tono pe-  
yorativo, lo que sugiere que era utilizado como un arma  
de combate por los miembros de la oligarquía que se en-  
frentaban al poder de las clases más bajas.  
Otra crítica a esta forma de conceptualizar la democra-  
cia es la que plantea Schneider (2007). Ella considera  
que para este enfoque instrumental de la democracia  
no es importante ni positiva la actividad política de los  
ciudadanos comunes. Así definido, el ciudadano medio  
aparece como incapaz de acción y atrapado por sus preo-  
cupaciones privadas, es decir, desinteresado por la polí-  
tica e incluso es irracional “... se utiliza más racionalidad  
en una partida de “bridge” que en una discusión política  
entre no políticos” (Schumpeter: 1961:334 en Schneider  
2007, p.8).  
Respecto al tema de los enfoques de la democracia, uno  
de ellos es el de la democracia instrumental y el otro es  
el de democracia participativa con sus variantes. Para  
Schneider (2007), la concepción de la democracia instru-  
mental es una versión liberal de ella. Por tanto, la parti-  
cipación en la toma de decisiones es indirecta y el punto  
central es establecer el quantum de la participación para  
lograr la estabilidad de la democracia y, por ende, la go-  
bernabilidad (Eckstein 1966; Schumpeter 1961 en Schnei-  
der 2007, p.7).  
Ante esta afirmación de Schumpeter, cabe preguntarse:  
¿cómo explicar que los ciudadanos estarían en condicio-  
nes de evaluar a los distintos candidatos y seleccionar la  
mejor propuesta? Según Schneider (2007), el autor res-  
ponde a esta pregunta de un modo poco convincente,  
trayendo a consideración que el ciudadano tiene dife-  
rentes tipos de racionalidad que usa en cada caso. Ello  
introduce el tema de la participación como proceso de  
transformación.  
Ahora bien, Sartori (1991) plantea que la democracia libe-  
ral es “un sistema político basado en el poder popular” (p.132),  
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Ahora bien, el enfoque de la democracia participativa, en  
cambio, busca recuperar el ideal de la participación y de-  
liberación pública como elementos fundamentales de la  
democracia moderna; por ello la participación ciudada-  
na es altamente valorada por ser la expresión efectiva de  
la voluntad general, fundamento último del ejercicio de-  
mocrático. Al respecto, para Schneider (2007) pueden di-  
ferenciarse tres estrategias de participación ciudadana:  
la pluralista, la deliberativa y la expansionista. A saber:  
participativas fomentan el sentido de la respon-  
sabilidad pública, propician la cooperación, la au-  
todisciplina y la tendencia a la moderación; (c) la  
participación permitiría acortar la distancia entre  
representantes y representados lo que incremen-  
taría los niveles de confianza institucional; (d) una  
participación más intensa (y organizada) de los ciu-  
dadanos en los asuntos públicos podría contribuir  
con el fortalecimiento de la democracia. ¿De qué ma-  
nera? En primer lugar, siendo la correa de transmi-  
sión de información acerca de las preferencias de los  
individuos o de la comunidad de afectados por una  
política particular; en segundo lugar, permitiendo  
la representación de intereses categóricos como los  
defendidos por los movimientos sociales o asocia-  
ciones voluntarias o cuya intensidad no se registra  
mediante el procedimiento del voto y, por último, fa-  
voreciendo el desarrollo de un espectro más amplio  
de intereses (Schneider, 2007, p.10).  
1. La pluralista: su propósito es elevar la interre-  
lación entre grupos de interés e instituciones repre-  
sentativas para que los ciudadanos ejerzan un mayor  
control entre periodos electorales por medio de éstos  
(Kelso1978, Dahl 1982, Hirst 1994).  
2. La deliberativa: apunta a gestar ámbitos donde  
la ciudadanía defina los intereses de la comunidad  
a través de la deliberación y discusión pública. Cree  
en la transformación de los ciudadanos a través de la  
discusión democrática (Elster 1998, Habermas 1993,  
Cohen 1988, Barber 1984).  
En su reflexión sobre este enfoque de la democracia,  
Schneider (2007) considera que la noción de participa-  
ción “no se articula en una teoría consistente sobre cómo  
organizar las instituciones y los procesos de decisión su-  
puestamente alternativos, aunque el planteo de la demo-  
cracia asociativa sea un esbozo bastante concreto de pro-  
puestas de reforma institucional” (p.10). Agrega que Offe  
y Preur 1990; Sartori 1988; entre otros, plantean como un  
dilema cuál es el modo de lograr que realmente se im-  
plementen mecanismos participativos y representativos,  
cuando no están claramente definido los acuerdos sobre  
qué tipo de decisiones deben tomarse bajo criterios de  
participación directa.  
3. La expansionista: considera vital expandir las  
formas democráticas del ámbito político a ámbitos  
sociales o laborales para evitar que inequidades so-  
cio-económicas se traspongan a la esfera política  
(Pateman 1970, Bobbio 1984).  
Conectado a lo anterior puede agregarse que, parado en  
una estrategia pluralista de la democracia participativa,  
Dalh (1993) postula que la democracia puede ser entendi-  
da como un “orden político que se singulariza por la pre-  
sencia de siete instituciones, todas las cuales deben es-  
tar presentes para que sea posible clasificar un gobierno  
como poliárquico” (p.266). Entre dichos requisitos están  
la existencia de elecciones regulares, limpias y competiti-  
vas, así como la posibilidad del ejercicio de las libertades  
contextuales, entre las cuales puede señalarse a la liber-  
tad de asociación.  
En resumen, queda planteada la fuerte conexión entre  
democracia y participación, pues ya sea que desde un en-  
foque se la limite sólo al voto o desde otro enfoque que la  
priorice junto al debate como fundamento para alcanzar  
una democracia participativa, es claro que democracia y  
participación son dos conceptos fuertemente intrinca-  
dos.  
Otro punto a destacar del enfoque de la democracia par-  
ticipativa son sus afirmaciones, ellas son:  
2.2 Participación  
(a) la política democrática requiere un nivel de com-  
promiso y participación ciudadana que excede la  
mera elección de los gobernantes; (b) las prácticas  
Antes de definir la participación ciudadana, es impor-  
tante aclara qué es participar.  
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TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
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Fidyka, L. (1995) sostiene que el concepto de “participa-  
ción” refiere a la acción y efecto de participar, es decir, se  
trata de “tomar parte” personalmente de una actividad  
o de un programa (temporal), o “ser parte o miembro”  
(permanente) de una organización o de una comunidad.  
De este modo, para Oakley (1991) la participación ciu-  
dadana desafía cualquier intento de definición o inter-  
pretación. En términos generales, este concepto según  
Cunill (1991) ha sido definido como “la intervención de  
la sociedad civil en la esfera de lo público”. Actualmente,  
el término de participación es utilizado para explicar la  
incidencia de los individuos y grupos sociales en las dife-  
rentes etapas en las que se resuelven asuntos de interés  
público, es decir, en la consulta, discusiones, planteo de  
propuestas y todo tipo de actividades en las cuales se in-  
terrelacionan el Estado y los ciudadanos para el progre-  
so de la comunidad. Como ya dijimos, así entendida la  
participación ciudadana está vinculada a la democracia.  
También Merino (1995) afirma que participar, en prin-  
cipio significa “tomar parte”: convertirse uno mismo en  
parte de una organización que reúne a más de una sola  
persona. Pero también significa “compartir” algo con al-  
guien o por lo menos, hacer saber a otras personas algu-  
nas informaciones. De modo que, participar, es siempre  
un acto social: nadie puede participar de manera exclu-  
siva, privada, para sí mismo. La participación no existe  
entre los anacoretas, pues sólo se puede participar con  
alguien más; sólo se puede ser parte donde hay una orga-  
nización que abarca por lo menos a dos personas.  
Como se expresó anteriormente, las manifestaciones de  
la participación ciudadana son variadas en sociedades  
que tratan de consolidar un régimen democrático, sobre-  
pasa la esfera de los procesos electorales –participación  
política-, y comprende a formas vinculadas a controlar y  
moderar el poder dado a los representantes políticos con  
la intención de fortalecer y nutrir la vida democrática de  
la sociedad (Pérez, 1999).  
Por ello, la participación está en el centro de la sociedad.  
Participar significa que la gente es capaz de estar acti-  
vamente presente en los procesos de toma de decisiones  
que atañen a lo colectivo, que definen el rumbo del Es-  
tado.  
Para Bolos (2002) el concepto de participación ciudadana  
en sí mismo ha corrido igual suerte que el de movimien-  
tos sociales, sociedad civil, tercer sector, organizaciones  
no gubernamentales. Con él se pretende englobar al uni-  
verso de asociaciones o agrupaciones del ámbito social  
que actúan sobre lo social, es decir, independientemen-  
te de que tenga o no como objetivo incidir en el espacio  
público estatal. Este recorte conceptual de participación  
que realiza Bolos acota este término a la acción de los ciu-  
dadanos en organizaciones cooperativas, asociaciones  
civiles, comunidades de autoayuda, sindicales, como for-  
mas de participación de la sociedad, sin vincular dicha  
participación con la esfera del poder y el gobierno.  
La posición que destaca Aguilar (1992) refuerza lo ante-  
rior, ya que sostiene que la administración debe actuar  
de cara a la sociedad y no quedar solamente en mera  
administración gubernamental. Mientras más públicos  
sean los actos del Estado, serán más legítimos.  
Ahora bien, cuando la participación busca influir en las  
acciones de los gobernantes, podemos comenzar a hablar  
ya de participación ciudadana. Ella puede ser definida  
como una práctica de interacción entre los actores de la  
sociedad civil y el Estado: son las acciones de interven-  
ción de ciudadanos, individual o colectivamente, ante  
las distintas instituciones del Estado. Esta intervención  
puede asumir diferentes formas: como elector, fiscaliza-  
dor, contribuyente, o demandante de políticas públicas  
(Fidyka, L. 1995).  
Ahora bien, para Merino (2006) la participación ciudada-  
na significa intervenir en los centros de gobiernos de una  
colectividad, participar en sus decisiones en la vida colec-  
tiva, de la administración de sus recursos, del modo como  
se distribuyen sus costos y beneficios. Así, los ciudadanos  
poco a poco tomarán parte de las decisiones que tomen  
sus gobernantes. El propósito es lograr que la población  
influya sobre las políticas y decisiones públicas, y para  
ello se hace necesario institucionalizar mecanismos, pro-  
cesos y organismos a través de una normatividad legal.  
Si bien participación ciudadana significa diferentes cosas  
para diferentes personas, esencialmente se la puede de-  
finir como la participación que hacen las personas para  
afectar la toma de decisiones, ejecución y seguimiento de  
las decisiones públicas.  
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En la misma dirección que Merino, Vergara-Lope Tris-  
tán, S. y Hevia de la Jara, F. (2012) afirman que a la par-  
ticipación ciudadana se la puede definir de manera am-  
plia como el derecho de grupos y personas a incidir en el  
espacio público tanto estatal como no-estatal, y como un  
ingrediente básico para lograr el fortalecimiento demo-  
crático y la gobernabilidad.  
ciudadanos individuales que buscan influir, de ma-  
nera directa o indirecta, en los procesos electorales.  
Esto último es señalado como crítica, pues así vista,  
puede entendérsela más como precondiciones de la  
participación política.  
Otro aporte interesante es el de Seligson (1978).  
Este autor define a la participación como un “com-  
portamiento que influye o pretende influir en la  
distribución de los bienes públicos” (p.42), si bien no  
diferencia la participación social de la política. Esto,  
para Nelson (1979) y Conge (1988), entraña el riesgo  
del incluir comportamientos ubicados por fuera de  
la arena política, en el campo de las relaciones de po-  
der y autoridad.  
Siguiendo el recorrido que Schneider (2007) hace de la  
conceptualización de participación, puede destacarse que  
existen distintos aportes y posiciones al respecto, a saber:  
Verba y Nie (1972) definen a la participación po-  
lítica como las actividades que realizan los ciudada-  
nos más o menos dirigidos directamente a influir  
en las decisiones y acciones de los gobernantes; y de  
esta manera marcar la agenda pública de los gobier-  
nos. Según Schneider (2007), este posicionamiento  
teórico fue de gran valor para el análisis de la parti-  
cipación política en América, pues “permitió separar  
analíticamente la participación electoral de la ciuda-  
dana al tiempo que ambas fueran cobijadas bajo el  
paraguas de la participación política” (p.41).  
Hay otros trabajos, como el de Brady (1999:737)  
y de Montero, Torcal y Teorell (2006), que plantean  
cuatro consideraciones: 1) la participación política  
necesariamente implica acción, dejando así de modo  
taxativo resuelta la discusión sobre las formas pasi-  
vas de participación; 2) la participación política pue-  
de ser también una acción llevada a cabo por ciuda-  
danos que no pertenecen a las elites políticas; 3) tiene  
una exigencia, demanda o influencia en las decisio-  
nes tomadas por otros; 4) la participación propende a  
la producción de cualquier resultado político.  
Si bien, la postura teórica de Verba y Nie influyó en  
los estudios empíricos posteriores sobre participa-  
ción, según Conge (1988 en Scheneider, 2007, p.41),  
este enfoque conceptual es limitado pues ignora  
otras formas de participación tales como las formas  
pasivas: interés por la política, lectura de periódicos,  
sentimiento de patriotismo; o formas activas como  
la desobediencia civil o protesta violenta; así como  
comportamientos movilizados por el mismo gobier-  
no o fuera de él.  
A partir de estas críticas, Verba replantea la de-  
finición original y, junto a Schlozman y Brady (1995),  
la re-definen como “aquella actividad que tiene el  
propósito o el efecto de influenciar la acción de go-  
bierno” (p.43). Esta acción puede referirse a la he-  
chura o implementación de una política pública o a  
la posición que los ciudadanos adoptan frente a ella.  
Así planteada, la participación es un instrumento o  
mecanismo para la representación, que permite que  
los gobernantes conozcan las preferencias y necesi-  
dades de los ciudadanos para poder satisfacerlas.  
Cabe destacar que con esta visión, la participación  
asume un carácter donde los ciudadanos se limitan  
a informar sus preferencias y necesidades para indu-  
cir a los gobernantes, alejándose así del enfoque de  
una democracia participativa.  
Producto de la limitación antes mencionada, va-  
rios autores (como Jennings, Van Deth y otros 1990,  
Marsh 1990, Parry y otros 1992, Tomasen y van Deth  
1998, Dalton 2002) plantearon la necesidad de hacer  
más inclusivo al concepto. Así, por ejemplo, Barnes  
y Kaase (1979) destacaron el valor de agregar formas  
no convencionales de comportamiento político tales  
como “peticiones, manifestaciones, boycotts, ocu-  
pación de edificios, piquetes o bloqueos del tráfico,  
daños a la propiedad y violencia personal” (en Sche-  
neider, 2007, p.41); también agregan que la participa-  
ción es una actividad voluntaria llevada a cabo por  
Además del análisis de la trayectoria que ha recorrido el  
concepto de participación ciudadana, puede agregarse  
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otro punto a la discusión: quiénes son sus actores. Por un  
lado está el Estado y por otro la sociedad civil, creando  
una relación difusa donde la ciudadanía apunta a proble-  
mas diversos: seguridad, derechos humanos, asistencia  
social, desarrollo urbano, ecológico, modelando así una  
nueva forma de abordar los problemas públicos. La rela-  
ción entre estos actores cuenta con una valoración posi-  
tiva, en tanto es un medio adecuado para lograr ciertos  
objetivos definidos como buenos o porque se piensa que  
la expresión misma es un valor (Baño, 2004).  
Luego de las precisiones conceptuales acerca de partici-  
pación, cabe aclarar que en este trabajo se adopta la no-  
ción que la participación refiere a las acciones empren-  
didas por ciudadanos –en especial como miembros de  
organizaciones de tipo asociativo locales- que de modo  
directo o indirecto buscan influir en las decisiones y ac-  
ciones de los gobernantes; y de esta manera marcar la  
agenda pública del gobierno local.  
2.3 Ciudadanía  
Ahora bien, para Cao (2006) las investigaciones que tienen  
como objeto a la participación ciudadana para Argentina  
dan cuenta que, a partir de la década de 1990, las transfe-  
rencias de funciones a niveles regionales y locales, produc-  
to de la descentralización, debieron aumentar la injerencia  
de los ciudadanos en la toma de decisiones de los gobier-  
nos. Pero la realidad da cuenta que, si bien se han imple-  
mentado reformas, los mecanismos informales-cliente-  
lares que reproducen la exclusión política y social siguen  
presentes trabando los procesos de democratización.  
Otro concepto muy vinculado a la participación y demo-  
cracia es el de ciudadanía.  
Coincidiendo con lo planteado por Gutiérrez (2012), de-  
trás de la concepción de ciudadanía pueden diferenciar-  
se dos aspectos:  
1. Uno pasivo, donde el Estado le da un reconoci-  
miento a la ciudadanía de derechos que los habilita a  
participar en transformaciones sociales, sobre el su-  
puesto de pertenencia a una comunidad determina-  
da. El origen de este concepto de ciudadano son las  
revoluciones burguesas del siglo XVIII. Ellas crearon  
un marco jurídico básico garante de la acción del go-  
bernado en la sociedad, instaurando la juridicidad  
del “individuo” como sujeto particular respecto del  
Estado. Dicho marco los convierte en sujetos de de-  
rechos particulares (como a la libertad, igualdad y  
propiedad privada).  
El modo en que se implementan los procesos participa-  
tivos estimulados por el Estado en nuestra realidad, nos  
lleva a preguntar cómo y de qué manera se incluye la par-  
ticipación ciudadana en las políticas del Estado. Por un  
lado, se puede afirmar que desde la perspectiva de la ges-  
tión pública, la participación ciudadana atañe a todas las  
fases del ciclo de políticas y programas desde el diagnós-  
tico de la problemática, pasando por la elaboración de la  
política, la planificación e implementación de programas  
y proyectos, hasta el monitoreo y la evaluación de resul-  
tados e impacto. Por otro lado, la participación en tanto  
resultado de la relación Sociedad Civil- Estado, requiere  
un espacio donde el ciudadano se sienta familiarizado.  
Un espacio para todos, que afiance ese sentido de perte-  
nencia que debe sentir el individuo para manifestarse y  
ejercer sus derechos. Y ese espacio puede ser el local, en  
tanto ámbito de lo cotidiano donde se da mayor proximi-  
dad entre autoridades y ciudadanos.  
2. Otro más activo, donde la ciudadanía implica  
una disputa para que la sociedad le reconozca nue-  
vos derechos: actualmente han aparecido nuevas  
ciudadanías expresadas en la participación de gru-  
pos que luchan para que sus derechos sean reconoci-  
dos e incorporados en las estructuras sociales, jurí-  
dicas, económicas, culturales, etc.  
De esta manera, por ciudadano no debe entenderse so-  
lamente a aquel individuo que goza de derechos civiles y  
políticos que le ha otorgado un Estado, y que desempeña  
deberes inherentes a esa situación ya que, esta visión lo  
ubica en un status meramente legal, de contenido estáti-  
co y definitivo. Por el contrario, la ciudadanía tiene vida,  
es un proceso social de construcción de los derechos civi-  
les, políticos y sociales.  
De esta manera, para Ziccardi (1997) la participación  
ciudadana tiene mayores posibilidades de ser efectiva  
en espacios de decisión local, porque es ahí donde los  
individuos acceden en diferentes condiciones a bienes y  
servicios, formando así la dimensión social y política del  
ciudadano.  
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La primera perspectiva de ciudadanía acuerda con la  
posición de Marshall, quien en 1965 en su libro “Class,  
Citizenship and social developement,” afirma que la  
ciudadanía necesita de la democracia. Para él no puede  
entenderse la ciudadanía sin un Estado de derecho que  
le reconozca sus derechos y sin un régimen democrático  
que ponga en vigencia los derechos políticos (Kerz, 2000,  
p.41).  
2.4 Gobierno local o municipal  
Se plantearon tres conceptos: democracia, participación  
y ciudadanía, cabe introducir un nuevo concepto que  
pone en contacto al Estado con la ciudadanía: el de go-  
bierno local o municipal.  
Para el caso de nuestro país, cabe señalar, en primer tér-  
mino, que el marco normativo general de los gobiernos  
locales argentinos se encuentra en la Constitución Na-  
cional. En ella, dos de sus artículos hacen referencia a  
ellos: el quinto, inscripto en el texto original, sancionado  
en 1853, y el centésimo vigésimo tercero, incluido en la  
reforma constitucional de 1994 con el fin de dar térmi-  
no a una polémica jurídica respecto de la autonomía o  
autarquía municipal (p.1). Agrega que la “definición del  
régimen municipal corresponde a cada una de las vein-  
titrés provincias, que en sus Constituciones lo incluyen  
como un capítulo específico en cada una de ellas” (p.22).  
En la misma línea de la idea que se viene desarrollando,  
Przeworski (1998) afirma que ciudadanía implica un con-  
junto de derechos y obligaciones, predecibles y válidos en  
una comunidad política democrática. Si bien, reconoce  
que la democracia es “un sistema de derechos positivos  
que no genera automáticamente las condiciones reque-  
ridas para el ejercicio efectivo de esos derechos y obliga-  
ciones” (p.61).  
Algunos requisitos para que se ejerza plenamente la  
ciudadanía son: la existencia de un sistema normativo  
guiado por criterios universales, el imperio del estado de  
derecho, poderes públicos dispuestos a proteger los dere-  
chos y que los ciudadanos gocen de ciertos pre-requisitos  
económicos y sociales (O’Donnell, 1992 en Przeworski,  
1998).  
Al respecto, Cravacuore (2007) menciona que la defini-  
ción de los requisitos para la constitución de los gobier-  
nos locales le corresponde al legislador provincial y, que  
si bien varían entre las distintas provincias, en general  
resulta de la fijación de mínimos de población.  
En este marco, existen distintos ámbitos de la vida social  
donde al ciudadano le corresponde “tomar o ser parte”.  
En el caso de la participación ciudadana, como ya diji-  
mos, dicho espacio es el “ámbito público”1 donde se abor-  
dan asuntos de interés común para los miembros de una  
sociedad. En definitiva, dada la conexión entre democra-  
cia, ciudadanía y participación, puede afirmarse que la  
participación ciudadana refiere al involucramiento de la  
población en asuntos considerados de interés común o  
del “ámbito público”, categoría histórica definida en cada  
contexto según la correlación de fuerzas dentro de un te-  
rreno de tensión y negociación.  
Otro cambio que trajo la década de 1990 fue el nuevo es-  
quema de distribución de competencias. Según Crava-  
cuore (2007, p.3-9) en nuestro país a los municipios se les  
asignan competencias:  
algunas concurrentes con el gobierno nacional  
y provincial como las obras de infraestructura, la  
atención de colectivos sociales débiles, etc.  
otras, compartidas con el gobierno provincial,  
como los servicios públicos, atención de la salud, y  
las de competencia exclusiva de los municipios:  
»
construcción y mantenimiento de la in-  
fraestructura urbana: provisión de alumbrado  
público, limpieza y recolección de RSU, cons-  
trucción y reparación de calles y caminos veci-  
nales, conservación de parques y paseos públi-  
cos, cuidado de cementerios y mantenimiento  
del equipamiento urbano.  
1
Podemos considerar el “ámbito público o político” como una di-  
mensión especifica de la vida social donde los ciudadanos y las organi-  
zaciones compiten o concuerdan sobre las decisiones concernientes a  
los asuntos de interés común.  
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»
regulación y control de actividades desarro-  
García Delgado (1997) considera que la reforma del Es-  
tado, combinada con la globalización, dinamizó a los  
gobiernos locales: aumentaron las competencias, los re-  
cursos y la evaluación de la sociedad. Estos cambios ocu-  
rrieron en paralelo a las nuevas articulaciones entre lo pú-  
blico-privado, a la instalación de lógicas territoriales más  
horizontales que posicionaron lo municipal en un lugar  
protagónico, dejando atrás el papel marginal que tenía  
en la política argentina. Incluso el reconocimiento de la  
autonomía municipal quedó plasmado en la Constitución  
de 1994, aspecto que será profundizado posteriormente.  
lladas dentro del territorio: regulación sobre el  
hábitat, las actividades económicas y el tránsito  
urbano.  
»
asistencia a población en riesgo: por medio  
de asistencia social directa, atención de la salud  
de baja complejidad y defensa civil ante desas-  
tres naturales.  
En segundo término, según Cravacuore (2007) nuestro  
país cuenta con 2.252 gobiernos locales. De ellos, 1.151  
son municipios y 1.101 son gobiernos locales sin jerarquía  
municipal: comisiones de fomento, juntas rurales, juntas  
de gobierno, comisiones municipales, delegaciones de fo-  
mento y comunas. Además, tomando en consideración la  
jurisdicción territorial, los gobiernos locales argentinos  
se dividen en dos tipos: los de ejido colindante y los de  
ejido urbano.  
A lo planteado por García Delgado (1997), Cravacuore  
(2007) agrega que el proceso de Reforma del Estado, ini-  
ciado en 1989, tuvo como rasgos destacados a los siguien-  
tes: una acelerada privatización de empresas públicas,  
una vertiginosa desregulación de la economía; la refor-  
ma de la administración pública y la descentralización  
de algunos servicios hacia las provincias. Sobre este úl-  
timo punto, en nuestro país, a diferencia de otros países  
de América Latina, la descentralización competencial se  
hizo en favor de las provincias y no de los municipios.  
Si se toma en cuenta el diseño institucional de los muni-  
cipios argentinos, éstos cuentan con sólo dos poderes: un  
poder ejecutivo local, integrado por un intendente electo  
y, un poder deliberativo local, integrado por un número  
variable de concejales.  
Ahora bien, estos cambios fueron acompañados por la  
aparición del interés de la ciudadanía por cuestiones cer-  
canas y puntuales de la ciudad, programas de participa-  
ción de gobiernos locales con organizaciones de base y  
ONG´s, asociaciones intermunicipales para generar “co-  
rredores productivos” o entes intermunicipales, planifi-  
cación estratégica en ciudades grandes e intermedias,  
presupuestos participativos, etc.  
A lo planteado se puede agregar que, según García Del-  
gado (1997), en el caso Argentino el proceso de reforma  
del Estado produjo la aparición de un “nuevo localismo”.  
Ello requiere considerar, en un contexto de globalización  
donde cobra protagonismo lo local, aspectos tales como  
la descentralización y la aparición de nuevas demandas  
a los gobiernos locales. Es decir, lo micro, lo más cercano,  
dado que lo macro o el Estado nacional jacobino, como  
diría Lipovetsky, se reconvierte para dar espacio “a una  
democracia del contacto, de la proximidad” (en García  
Delgado, 1997, p.8).  
García Delgado (1997) agrega que las nuevas demandas  
al gobierno local lo revitalizan, al mismo tiempo que el  
municipio se convierte en “un punto de condensación de  
la fragmentación social de la protesta, de la crisis de me-  
diaciones y de la falta de recursos” (p.14).  
De este modo, en nuestro país durante la década de 1990  
la novedad respecto a lo que históricamente se venía  
dando fue el énfasis en la desburocratización, la inclu-  
sión de la eficacia y eficiencia como principios rectores  
de la organización burocrática y un cambio respecto a  
los gobiernos locales; la orientación al desarrollo local y  
al planeamiento estratégico y una mayor intrusión mu-  
nicipal en la política social.  
Como decíamos antes, según García Delgado (1997), hay  
dos factores que permiten explicar la dinamización de  
los gobiernos locales:  
1. La reforma del Estado: fue una reforma estruc-  
tural implementada a principio de la década de 1990  
que impactó sobre lo local dado que la estabilización  
económica, a partir del Plan de Convertibilidad, fa-  
voreció la mejora de la eficacia y eficiencia de la ges-  
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tión en lo micro económico. Además, las políticas de  
descentralización condujeron a la cesión de compe-  
tencias a las provincias y municipios en el área de la  
política social. Cabe mencionar que estos cambios  
impusieron a los municipios una problemática más  
amplia (dado que se le sumaron a los servicios urba-  
nos tradicionales los de salud, educación y asistencia  
a grupos de riesgo) pero con los mismos recursos,  
capacidades técnicas y de gestión.  
actividades hacia la promoción del desarrollo en sus te-  
rritorios.  
2.5 Asociaciones vecinales  
Un concepto vinculado a lo tratado hasta aquí es el de ve-  
cinalismo. En líneas generales, las asociaciones vecinales  
son entendidas como organizaciones de la sociedad civil,  
y al respecto distintos trabajos abordan el tema desde  
una perspectiva histórica.  
2. La globalización: su impacto principal es eco-  
nómico. La globalización ofrece oportunidades de  
vinculación a la vez que puede vulnerar la identidad  
nacional, al uniformar los estilos de vida y estanda-  
rizar los consumos. Al mismo tiempo, esta tendencia  
homogeneizadora tiene como contracara la búsque-  
da de identidad, que privilegia lo local (lo vecinal), lo  
autóctono y que tiende a la heterogeneidad.  
Las organizaciones aparecen como respuestas de la so-  
ciedad civil a la cuestión social y su rol varió según tres  
momentos históricos: beneficencia (primera parte del si-  
glo XIX), filantropía (mitad de siglo XIX) y justicia social  
con la llegada del peronismo. Las organizaciones vecina-  
les corresponderían a este tercer momento (Thompson,  
1995).  
Según la opinión de Cabrero (1996), una transformación  
importante de nuestra sociedad actual es la conforma-  
ción de “lo local” como espacios donde se desarrollan  
nuevas formas de organización social, producto de que  
los ciudadanos irrumpen en el espacio público, por me-  
dio de la participación, para satisfacer necesidades que el  
Estado no logró. A esta relación entre el espacio público y  
la participación ciudadana, se la puede conceptuar como  
una ampliación de lo que tradicionalmente abarcaba la  
esfera de acción pública.  
Otras perspectivas, que abordan las organizaciones y la  
asocian a la evolución de la sociedad civil en Argentina,  
afirman que las vecinales son una etapa de “madurez de  
la sociedad civil” (Di Stefano, 2002). Es decir, ubican su  
acción en el marco de la participación ciudadana.  
Al comenzar el siglo XX, Argentina transitaba hacia la  
“república verdadera”, al mismo tiempo que perduraban  
imágenes de una república conservadora. Existieron es-  
fuerzos en la sociedad por la construcción de una ciuda-  
danía, reforzada con el goce de derechos políticos, y una  
democracia con ribetes más pluralistas.  
Los gobiernos locales son espacios institucionales, natu-  
ralmente abiertos a la participación y al poder compar-  
tido. La participación ciudadana en el nivel local genera  
efectos positivos en al menos tres ámbitos: económico,  
social y político (Colino et al. 2003).  
También en la esfera gubernamental se experimentaron  
cambios: el rol del Estado pasó de protector de derechos  
civiles y de las reglas de juego del mercado, a otro mode-  
lo con un rol de mediador y árbitro del conflicto social,  
tutor de los sectores desprotegidos y con un patronazgo  
distribucionista, pero sin abandonar la esencia del laissez  
faire, esto es de la creencia en que el libre juego institucio-  
nal terminaría solucionando los conflictos sociales.  
La participación aparece como demanda y como desafío  
para los gobiernos locales, en éstos se están produciendo  
cambios en sus funciones tradicionales y en la percepción  
que sobre ellos tiene la ciudadanía. Los gobiernos locales  
se han constituido en caja de resonancia de las políticas  
y, ante la visión de los vecinos, aparecen como el primer  
eslabón de la cadena gubernamental, primera instancia  
de reclamos más allá de competencias y jurisdicciones.  
En este contexto, desde los barrios aparecen demandas  
sociales en materia de obras públicas, servicios y demás,  
que se orientan hacia el referente administrativo más  
próximo, el estado municipal en este caso. De esta ma-  
nera, comenzó la actividad asociativa. Primero tímida-  
mente avanzó en la segunda década del siglo XIX, luego  
En este marco, los municipios deben dar respuestas in-  
novadoras a nuevas demandas que van orientando sus  
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se expandió un fervor asociativo al promediar la centu-  
ria, que se intensificó hacia el final de la misma. Asocia-  
tivismo más orientado a lo social que a la demanda de  
derechos políticos.  
Las pautas de accionar del vecinalismo varían según la  
etapa: en las primeras etapas: elevaba demandas ante au-  
toridades municipales; actualmente: impulsa un modo  
de gestionar más complejo, es co-gestor de la acción mu-  
nicipal no sólo en la provisión de los servicios; incluye de-  
mandas ciudadanas en áreas como seguridad, expendio  
de bebidas alcohólicas y defensa civil, dándole al veci-  
nalismo un carácter empresarial; otro cambio es la pro-  
pensión de algunas asociaciones de vecinos a construir  
redes asociativas inter-institucionales, con la pretensión  
de tener voz en la institucionalidad de otras esferas de la  
vida local y nacional.  
Con el advenimiento de la democracia no sólo las es-  
tructuras institucionales recibirían aires nuevos. Una  
renovada valoración de la política, de la participación  
ciudadana y del sentido de hacer efectivas las libertades  
públicas y privadas recuperadas, dio margen para que  
también la república se afianzara en los espacios comu-  
nales y lógicamente en las unidades vecinales. Una pieza  
clave en ese clima de recuperación de las prácticas de-  
mocráticas fue el esmero puesto en actualizar los marcos  
jurídicos nacionales, provinciales y municipales.  
3. Desarrollo de la Investigación  
Esto ayudó a que volvieran a prosperar las iniciativas ba-  
rriales y entonces el número de asociaciones crecieran.  
Ahora también vinculados al campo político, si bien no  
siempre con autonomía, dadas las prácticas clientela-  
res que llevan a cooptar estos espacios sociales con fines  
electorales.  
La estrategia metodológica se corresponde con un diseño  
descriptivo, sin pretensión de generalidad, que enfatiza  
en una estrategia cualitativa-cuantitativa e intensiva,  
pues se estudiará un solo caso: el Municipio de la Ciudad  
de San Juan.  
El objeto de estudio es la participación. De este modo se  
apunta al estudio de la participación ciudadana, el ve-  
cinalismo y la democracia en el ámbito de un gobierno  
local, el de la Ciudad de San Juan.  
Un dato nuevo lo constituía la presencia de las mujeres  
como dirigentes en estos espacios barriales de participa-  
ción.  
En consecuencia, asistimos a la coexistencia de escena-  
rios que responden a una lógica contrapuesta y asimétri-  
ca. Por un lado, se afirma la imagen de una aldea global  
y, por el otro, cobran fuerza los actores territoriales, en  
nuestro caso las asociaciones vecinales.  
La unidad espacio - temporal es el Departamento Capi-  
tal, Provincia de San Juan, durante el periodo 2007-2015.  
La selección de este recorte espacio-temporal obedece a:  
En lo temporal: durante este periodo, la autora  
desarrolló su práctica profesional en el municipio de  
la Ciudad de San Juan y esto fue un factor de peso,  
dada la falta de datos sobre el tema. En este sentido,  
su rol institucional favoreció el acceso a información  
vital y sensible.  
Analizando hacia su interior, las asociaciones vecinales  
se auto-administran a través de una comisión directiva,  
las cuales presentan una singular combinación entre una  
estructura organizativa que a nivel de su conducción pri-  
vilegia un criterio verticalista - la mayoría cuentan con  
un presidente, un vice, secretario, tesorero y la figura de  
los vocales- y una dinámica de funcionamiento que per-  
mite construir relaciones desde la horizontalidad. Existe  
además una comisión revisora de cuentas con las funcio-  
nes inherentes.  
En lo espacial: la elección de este territorio como  
ámbito para el trabajo de campo de esta tesis obede-  
ció a las siguientes razones:  
»
Su pertenencia al oasis central de Tulum (el  
mayor de la provincia y sobre el cual se asientan  
las tierras productivas y la actividad agroindus-  
trial de la provincia).  
En cada vecinal, los socios juegan un papel importantísi-  
mo. Su rol se amplía a la hora de la participación electoral  
para renovar autoridades.  
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»
Su pertenencia al Gran San Juan, área que  
2. Analizar el modo y mecanismo de inclusión que  
establece la Carta Municipal de la Ciudad de San  
Juan y la normativa vigente, referente a la participa-  
ción de las Organizaciones Vecinales.  
concentra la actividad económica, social y polí-  
tica de la provincia.  
»
Una conectividad histórica ventajosa res-  
pecto de otros departamentos del Gran San  
Juan, que ha favoreciendo el desarrollo de acti-  
vidades industriales y de servicios.  
3. Describir los mecanismos de participación veci-  
nal existentes en la Municipalidad de la Ciudad de  
San Juan.  
»
La existencia de una importante área urba-  
4. Investigar el grado de incidencia ciudadana en  
la consulta, aprobación, ejecución y monitoreo de  
políticas públicas en el Municipio Capitalino.  
na con la presencia de villas, barrios obreros con  
más de 50 años de antigüedad (cuyo origen se  
vincula a los procesos migratorios internos); ba-  
rriadas de operatorias IPV y Banco Hipotecario  
Nacional (BHN) de antigüedad variada, barrios  
de operatoria Lote Hogar, iniciadas a partir del  
Programa Arraigo2: en todos ellos se localizan  
las organizaciones barriales del departamento.  
5. Identificar fortalezas y debilidades del munici-  
pio respecto a la participación ciudadana de las Or-  
ganizaciones Vecinales.  
Hipótesis de trabajo:  
Objetivos Generales:  
Un factor que entorpece la ampliación de la par-  
ticipación de las Uniones Vecinales en el Municipio  
de la Ciudad de San Juan es la falta de mecanismos y  
estructuras, que no existen en la actualidad.  
Analizar la actuación de las Organizaciones Vecinales en  
el ámbito del Municipio de la Ciudad de San Juan y su  
relación con la participación ciudadana y la democracia,  
desde el año 2007 hasta 2015.  
A mayor participación ciudadana en el muni-  
cipio Capital, mayor número de políticas represen-  
tativas dirigidas a mejorar la calidad de vida de los  
vecinos.  
Proponer un conjunto de recomendaciones orientadas a  
fortalecer la participación de las organizaciones vecina-  
les en la gestión de la Municipalidad de la Ciudad de San  
Juan, orientadas a consolidar ciudadanía.  
Material de campo  
Objetivos Específicos:  
Como ya dijimos, la unidad de análisis es el Municipio  
de la Ciudad de San Juan y es abordada en dos niveles  
de análisis:  
1. Describir la situación de las Organizaciones Ve-  
cinales en el ámbito de la Municipalidad de la Ciu-  
dad de San Juan.  
1. El municipio de la Ciudad de San Juan: la uni-  
dad de observación fueron funcionarios y concejales  
del mismo.  
2. Las organizaciones vecinales de la Ciudad de  
San Juan: la unidad de observación fueron los diri-  
gentes de las organizaciones vecinales de la misma.  
2
Mediante un Decreto PEN 1001, se crea en el año 1991 la  
Comisión de Tierras Fiscales Nacionales “Programa Arraigo”, depen-  
diente de la Presidencia de la Nación buscando normalizar la situa-  
ción urbana de las villas edificadas sobre terrenos fiscales a través del  
saneamiento de títulos y su incorporación a la trama urbana.  
Para ambas unidades de observación se trabajaron  
muestras intencionales o finalísticas:  
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1. Muestra de dirigentes de organizaciones veci-  
nales: buscando captar heterogeneidad, se seleccio-  
naron treinta organizaciones del padrón total de 110  
asociaciones vecinales (aportado por el Municipio),  
atendiendo a criterios de antigüedad, tamaño, loca-  
lización de la organización (localidad), tipo de orga-  
nización (uniones vecinales, agrupación de vecinos  
de barrios o consorcios), situación ante IGPJ (con o  
sin inscripción).  
Para ello se utilizaron las siguientes:  
Entrevistas: para la recolección de datos prima-  
rios se recurrió a realizar las mismas a funcionarios/  
concejales del Municipio de la Capital y a dirigentes  
de las Uniones Vecinales del Departamento Capital.  
En total se entrevistaron treinta dirigentes vecinales  
y cinco funcionarios/políticos del municipio.  
Rastreo de fuentes: para la recolección de datos  
Se entrevistaron treinta presidentes de diferentes  
uniones vecinales localizadas en distintos sectores  
geográficos de la ciudad (Ver Anexo), cuyos rasgos  
centrales son:  
secundarios se recurrió a esta técnica a fin de reali-  
zar un estudio documental de legislación, planes y  
programas que obran en el municipio, vinculados a  
la participación ciudadana.  
»
»
Dieciséis son mujeres y catorce son varones.  
Respecto a la edad: catorce tienen más de 60  
Se trabajó con la Carta Orgánica del Municipio y Orde-  
nanzas municipales del periodo estudiado vinculado al  
tema de la participación vecinal.  
años, quince entre 40 y 59 años y uno menor de  
cuarenta años.  
La estrategia propuesta para el estudio consideró abor-  
dar el objeto desde ejes centrales que guiaron la recolec-  
ción y el análisis. Para cada nivel de análisis, ellos fueron:  
»
Trece viven en barrios de nivel socio-econó-  
mico medio, siete en barrios de nivel socio-eco-  
nómico medio-bajo y diez en barrios de niveles  
bajos.3  
a. Para la unidad de análisis Municipalidad - Fun-  
cionarios-concejales:  
»
Dieciocho dirigen uniones vecinales creadas  
»
Nivel de conocimiento sobre participación y  
entre 1950-1975, nueve uniones creadas entre  
1976-2000 y tres creadas entre 2000-2015.  
vecinalismo  
»
»
»
Visión de la participación ciudadana  
»
Quince dirigen uniones vecinales de tama-  
ño grande (más de 80 socios), ocho de tamaño  
medio (50-80 socios) y siete organizaciones de  
tamaño pequeño (menores de 50 socios).  
Valoración de la participación ciudadana  
Percepción del rol del Municipio en la pro-  
moción de la participación ciudadana  
2. Muestra de funcionarios y concejales del Muni-  
cipio de la Ciudad de San Juan: El criterio de selec-  
ción para los funcionarios fue el área de gobierno y  
de los concejales su pertenencia partidaria.  
»
Grado de involucramiento en el proceso de  
afianzamiento de la ciudadanía  
b. Para la unidad de análisis Unión vecinal –Diri-  
Se trabajó con la triangulación de fuentes, métodos y  
técnicas. Se apelaron a fuentes primarias y secundarias.  
gentes:  
»
»
»
Trama asociativa  
Tipo de liderazgo  
3
Se clasificaron las Uniones Vecinales por nivel socio-económico  
con base a las referencias aportadas por el Municipio.  
Conocimiento sobre qué es participar  
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»
»
»
Opinión sobre la participación  
de los vecinos, permite acercar a vecinos y dirigentes, y  
facilita o agiliza la resolución de sus problemas.  
Visión de la participación ciudadana  
Respecto a las ventajas y desventajas que tiene la participa-  
ción, los líderes comunitarios destacan como ventaja que  
la participación funciona como la garantía de que las auto-  
ridades escuchen sus reclamos, además de que posibilita  
la construcción de redes con el resto de uniones vecinales  
dentro y fuera del municipio. No recuperan como ventaja  
el que por medio de la participación ciudadana puedan  
ejercer su derecho al control de las acciones del gobier-  
no local. En ello puede leerse un descreimiento sobre la  
posibilidad que los vecinos puedan ejercer alguna forma  
de control a sus representantes en el municipio. Hay una  
percepción de la inviabilidad de la rendición de cuentas,  
quedando el ejercicio de la democracia sólo circunscripta,  
desde la visión de los entrevistados, a la elección de los go-  
bernantes y a una democracia representativa.  
Visión del rol del Municipio en la promoción  
de la participación ciudadana  
»
Experiencias de relación de la UV con el Mu-  
nicipio  
»
Opinión sobre el papel de funcionarios en la  
respuesta a las demandas ciudadanas  
4. Conclusiones  
En el caso estudiado se ha podido constatar que “par-  
ticipación” se dice de muchas maneras, tanto para los  
dirigentes de las organizaciones vecinales como para  
funcionarios y políticos del Municipio de Capital. Es de-  
cir, el análisis de las entrevistas realizadas a los líderes  
comunitarios y a funcionarios/políticos del municipio  
estudiado dejar ver ciertos acuerdos y diferencias a la  
hora de definir qué se entiende por participación, dónde  
depositan las trabas y facilitadores de la misma, así como  
sus ventajas/desventajas y la conexión con la democracia.  
Una desventaja captada entre los dirigentes vecinales es  
que la participación hace lenta las decisiones y que puede  
generar conflictos dentro de las organizaciones y fuera  
de ellas.  
Ahora bien, resaltando las fortalezas detectadas, una de  
ellas es que existen, en estas comunidades estudiadas,  
personas que poseen los recursos necesarios para po-  
der construir colectivamente procesos que aumenten la  
efectiva participación en los asuntos públicos. En gene-  
ral, quienes dirigen las organizaciones son personas con  
niveles educativos medios-altos, con niveles socio-econó-  
micos medios y con trayectoria dentro de sus comunida-  
des en temas vecinales y fuera de ellos.  
Si bien no hay una manera unívoca de definir a la par-  
ticipación, un acuerdo detectado es que ambos sujetos  
sociales estudiados comparten la imagen que participar  
es ser parte, es involucrarse, es decir, permite crear lazos,  
formar comunidad. Pero también es un medio para al-  
canzar un fin -de allí su fuerte conexión con la política-,  
además sirve para formar ciudadanos y ayuda a consti-  
tuir espacios de representación, conformando esto una  
fortaleza en el caso estudiado. Cabe destacar que se la  
asocia en menor medida con la toma de decisiones, y ello  
es una debilidad.  
Otra fortaleza es la visión que los líderes vecinales tienen  
de la participación, de la democracia y de que la política  
también favorece. Si bien hay algunas visiones que en-  
fatizan en cierto utilitarismo, también está presente la  
idea que participar es fundamental para la democracia y  
que se participa por el bien común. En ellos priman más  
los valores de la solidaridad y el bien común; el deseo,  
la motivación y la predisposición de tomar parte, que la  
mirada pragmática de participar sólo como medio para  
obtener “algo”.  
Respecto a las diferencias detectadas sobre la definición  
de participación, se observa que entre los funcionarios/  
políticos entrevistados está presente la imagen de la par-  
ticipación como el origen y solución de los problemas,  
además de que permite crear lazos y fortalece la demo-  
cracia. De esta manera, cuando valoran como una ven-  
taja el hecho que los procesos participativos garantizan  
que las autoridades escuchen los reclamos y propuestas  
Como ya dijimos, un aspecto fuertemente valorado entre  
los dirigentes vecinales entrevistados es la red de relacio-  
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nes y el acceso a información, a la que de otro modo no  
podrían acceder. Ello acrecienta el capital social de estos  
dirigentes. Además, la experiencia les ha permitido co-  
nocer las reglas que rigen en la gestión de lo público. Han  
aprendido a gestionar dentro del aparato burocrático del  
Estado, y saben cómo funciona el mundo de los políti-  
cos para acceder a lo que sus comunidades necesitan. En  
sus palabras, han aprendido “a quien tocar, cómo tocar y  
cuándo tocar”.  
mala imagen de la política y la falta de cumplimiento  
de promesas realizadas, sobre todo en época de cam-  
pañas electorales.  
Vinculado a lo anterior, en el caso estudiado, hay entre  
los líderes comunitarios consultados dos posiciones res-  
pecto a la valoración y reconocimiento que el municipio  
(políticos y funcionarios) hace de sus demandas:  
La mitad considera que sí los reconocen: ellos  
Otros factores que favorecen los procesos participativos  
dentro del municipio Capital, tanto en los dirigentes ve-  
cinales como en los funcionarios/políticos, son la volun-  
tad política del intendente y la situación económica. La  
primera resulta de la valoración que hacen de las accio-  
nes llevadas por el intendente, que cristalizó en políticas  
sociales destinadas a la comunidad, destacando aún los  
más críticos de la gestión municipal, el papel de bisagra  
que realizó en el periodo estudiado la Dirección de Co-  
munidades para captar las demandas y ser un vínculo  
con las distintas áreas de gobierno en la resolución de las  
necesidades y demandas de los vecinos. Ello es otra for-  
taleza detectada.  
son sobre todo los que manejan los mecanismos ins-  
titucionales para gestionar sus reclamos, y los que  
han logrado respuestas afirmativas a sus demandas.  
La otra mitad considera que no los reconocen:  
son los que no lograron que el municipio los escuche  
ni resuelva sus problemas y son los que denuncian  
la presencia de barreras para llegar a conectarse con  
políticos y funcionarios de alto rango, salvo en épo-  
cas de elecciones.  
La experiencia de los entrevistados de participar en or-  
ganizaciones vecinales les ha dejado, en general, un re-  
sultado positivo que ha reforzado en algunos de ellos su  
visión sobre la política y los políticos. En otros, si bien va-  
loran la experiencia y consideran necesario que las unio-  
nes vecinales se vinculen políticamente con otros actores,  
no modificaron su visión negativa de la política, a quien  
califican como “sucia” y como un mecanismo que les qui-  
ta libertad y autonomía ante la presencia de mecanismos  
clientelares, en especial frente a procesos eleccionarios.  
Incluso desconfían que las organizaciones vecinales sean  
utilizadas como trampolín en la arena electoral.  
Respecto a los factores que han entorpecido la participa-  
ción en la última década, se destacan cuestiones relacio-  
nadas con la comunidad y cuestiones relacionadas con  
el municipio.  
Sobre las primeras, los entrevistados reconocen  
que las cuestiones personales (enfermedades, fal-  
ta de tiempo, conflictos personales, etc.) sumado a  
la idiosincrasia del sanjuanino (apatía, comodidad,  
desconfianza, etc.) han frenado y frenan la partici-  
pación de los vecinos, sumado a historias de fracasos  
de anteriores comisiones directivas que llevaron a el  
cierre temporario de algunas uniones vecinales o a  
su estancamiento respecto a los objetivos para los  
cuales fueron creadas.  
Una cultura democrática, como sostiene Lechner, devie-  
ne de un proceso histórico que requiere tiempo para que  
las costumbres y creencias de que es posible una cons-  
trucción institucional de la democracia se logre.  
Ahora bien, si tomamos como punto de partida nuestra  
acepción acerca de participación, concepto central de  
esta tesis, como las acciones emprendidas por ciudada-  
nos –en especial como miembros de organizaciones de  
tipo asociativo locales- que de modo directo o indirecto  
buscan influir en las decisiones y acciones de los gober-  
nantes y de esta manera marcar la agenda pública del  
gobierno local, es necesario precisar cuánto se acercan o  
Sobre las segundas, el factor más mencionado  
es la visión del gobierno que las uniones vecinales  
son, al lado de otros temas de la agenda guberna-  
mental, “una cosa chiquita, un tema menor”, y por  
ende no los priorizan. Otro aspecto es el referido a la  
falta de credibilidad en los políticos y funcionarios.  
Ello resulta de la combinación de dos cuestiones: la  
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no las imágenes de participación que portan los actores  
estudiados respecto a dicha definición.  
lizan en políticas del municipio. Pese a que en la for-  
mulación de la política no está prevista la consulta o  
participación del vecino, en su génesis puede identi-  
ficarse a la participación vecinal a través del pedido  
de soluciones a problemáticas que los atraviesan en  
sus comunidades, y ello puede ser considerado una  
fortaleza.  
Un hallazgo que puede leerse en clave de Fortaleza, son  
algunos de los rasgos que presentan las organizaciones  
vecinales de la Ciudad de San Juan, entre los cuales pue-  
den mencionarse:  
Tienen una historia de organización vecinal de  
Hay una auto-diferenciación de las organiza-  
vieja data, con lo cual la comunidad tiene registro de  
la importancia de organizarse desde antes de la mi-  
tad del siglo pasado.  
ciones vecinales: ellas se distinguen entre uniones  
vecinales oficialistas y uniones vecinales indepen-  
dientes. Esto muestra cierta madurez cívica que las  
encamina en la dirección de un fortalecimiento ciu-  
dadano.  
Hay una diversidad de formas de organización  
que van desde uniones vecinales hasta vecinos de  
una calle que peticionan y se organizan para resolver  
su problemática vecinal. Ello habla de cierta adapta-  
bilidad y maleabilidad a la hora de organizarse.  
Otras fortalezas detectadas es que existen en las comu-  
nidades personas “estudiadas”. En este sentido presen-  
tan dos cuestiones destacables:  
Predominantemente las organizaciones veci-  
En general, quienes dirigen las organizaciones  
nales están inscriptas ante la IGPJ, sobre todo las  
uniones vecinales, lo cual habla de cierto grado de  
formalidad de las mismas y de una alta valoración  
del reconocimiento del Estado.  
poseen niveles educativos medios-altos, con niveles  
socio-económicos medios y con trayectoria dentro de  
sus comunidades en temas vecinales y fuera de ellos.  
La visión que ellos tienen de la participación,  
El 75 % de las organizaciones vecinales tienen  
de la democracia y de la política también favorece.  
Si bien hay algunas visiones que enfatizan en cierto  
utilitarismo, también está presente la idea que par-  
ticipar es fundamental para la democracia y que se  
participa por el bien común. En ellos priman más los  
valores de la solidaridad y el bien común; el deseo, la  
motivación y la predisposición de tomar parte, que  
la mirada pragmática de participar sólo como medio  
para obtener “algo”. Quieren participar y creen que  
deben hacerlo, factores tan necesarios para contar  
con ciudadanos participativos.  
regularizada su situación o en vías de regularizarla,  
expresión de una alta vitalidad dado que anualmen-  
te realizan asambleas de socios y presentan Memo-  
ria y Balance a la IGPJ.  
Las organizaciones vecinales vehiculizan sus  
reclamos al municipio por diferentes temas a través  
de notas, que dan origen a expedientes. Según la in-  
formación obtenida, en promedio han peticionado  
al municipio en alrededor de 10 oportunidades en  
el periodo 2008-2015. Esto es un dato importante,  
en tanto las organizaciones muestran conocer los  
procedimientos que accionan los mecanismos insti-  
tucionales en el gobierno local para resolver sus de-  
mandas, más allá de los temas que reclaman.  
Un aspecto fuertemente valorado es la red de  
relaciones y el acceso a información, que acrecienta  
el capital social de estos dirigentes. Además, la ex-  
periencia les ha permitido conocer las reglas que ri-  
gen en la gestión de lo público: han aprendido a ges-  
tionar dentro del aparato burocrático del Estado, y  
saben cómo funciona el mundo de los políticos para  
acceder a lo que sus comunidades necesitan. En sus  
palabras, han aprendido “a quien tocar, cómo tocar y  
cuándo tocar”.  
Las UV buscan el contacto directo con el Inten-  
dente para encontrar soluciones a sus problemas ve-  
cinales.  
Ciertas demandas sociales de los vecinos crista-  
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Visualizan como favorecedores de los procesos  
participativos dentro del municipio Capital a la vo-  
luntad política y la situación económica.  
ritmo oscilante dado la presencia de condiciones  
contextuales adversas, como las irrupciones a la vida  
democrática del país, modelos de desarrollo impe-  
rantes, presencia discontinúa de estímulos desde el  
Estado a su creación, etc.  
En el mismo orden de fortalezas, pero desde el lado del  
municipio de la Ciudad de San Juan, se han detectado  
la presencia de factores políticos-legales-administrativos  
que son positivos:  
A nivel de las OSC, hay factores que han entor-  
pecido la participación en la última década:  
Desde el municipio se han establecido mecanis-  
»
La mayoría de las organizaciones vecinales  
mos de participación de las Organizaciones Vecina-  
les por medio de la Carta Municipal de la Ciudad de  
San Juan y de normativa vigente.  
de Capital no cuenta con sede, en especial las  
que se crearon a partir de 1970. Ello es una debi-  
lidad, atendiendo a que la ausencia de un lugar  
físico para desarrollar sus actividades frena la  
participación y genera en los dirigentes un sen-  
timiento de fracaso.  
Una voluntad política ha permitido la creación  
de un andamiaje legal en la Carta Orgánica Muni-  
cipal y Ordenanzas municipales, que cristaliza en  
institutos válidos para la participación institucional  
de vecinos organizados. De esta manera, existen al-  
gunos de los mecanismos de participación vecinal  
existentes en la Municipalidad de la Ciudad de San  
Juan como por ejemplo la Banca del vecino y la con-  
formación de comisiones de vecinos.  
»
Las organizaciones estudiadas presentan  
una aparente vida democrática en su interior: los  
dirigentes son en general elegidos por asamblea  
de vecinos, pero ellos mismos reconocen que la  
elección a veces es una mera formalidad, dada  
la apatía de los vecinos a participar y su renuen-  
cia a involucrarse. Por ello, los que sí participan  
rotan en los distintos cargos ante la ausencia de  
listas que confronten por alcanzar el control de  
la organización.  
Como complemento, en el aparato administra-  
tivo se creó un área específica para la promoción de  
la participación ciudadana, en especial destinada  
a las uniones vecinales y organizaciones comunita-  
rias que acerquen las demandas del vecino a las au-  
toridades municipales correspondientes. Estas dos  
cuestiones han fortalecido la participación vecinal y  
vehiculizado sus demandas a los gobernantes.  
»
La experiencia de los entrevistados de par-  
ticipar en organizaciones vecinales ha reforza-  
do en algunos de ellos su visión negativa de la  
política y los políticos; la califican como “sucia”  
y como un elemento que les quita libertad y au-  
tonomía ante la presencia de mecanismos clien-  
telares, en especial frente a procesos elecciona-  
rios. Incluso desconfían que las organizaciones  
vecinales sean utilizadas como trampolín en la  
arena electoral.  
Lo legal y administrativo ha permitido que se  
concreten acciones (planes, proyectos) cuyo eje ha sido  
el encuentro entre dirigentes y dirigidos, con un cam-  
bio en la perspectiva clásica, ya que se ha entendido  
que es el mismo municipio en la persona del intenden-  
te y su staff de funcionarios, quienes debían acercarse  
a las comunidades para receptar sus problemas y ne-  
cesidades. Esto puede ser considerado una fortaleza.  
Algunos líderes vecinales no logran reconocer la  
asociación entre participación y los mecanismos de  
consulta, control y co-decisión. Descreen de la posi-  
bilidad que los vecinos puedan ejercer alguna forma  
de control a sus representantes en el municipio, ni  
que con la participación sea posible el necesario con-  
trol ciudadano. Hay una percepción de la inviabili-  
dad de la rendición de cuentas, quedando el ejercicio  
Con relación a las Debilidades detectadas, se puede des-  
tacar que:  
A nivel contextual, la presencia de organizacio-  
nes vecinales, su creación y desarrollo presenta un  
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de la democracia sólo circunscripta, desde la visión  
de los entrevistados, a la elección de los gobernantes.  
miento de promesas realizadas, sobre todo en  
época de campañas electorales.  
Si bien algunas demandas de las comunidades  
»
Sobre las segundas, los dirigentes vecinales  
han cristalizado en proyectos y planes del gobier-  
no municipal, no se ha detectado la presencia de  
un grado de incidencia ciudadana en la ejecución y  
monitoreo de esas políticas públicas en el Municipio  
Capitalino. Sólo se han gestionado acciones para que  
los vecinos hagan conocer sus preferencias. Por ello  
hay escasa visualización del papel de la participación  
ciudadana en los procesos de control y co-gestión da  
cuenta de una cierta debilidad en la construcción  
real de ciudadanía. Hay ausencia de solicitudes para  
utilizar un mecanismo disponible como es la Banca  
del vecino dentro del Concejo Deliberante.  
tienen la visión que las uniones vecinales son un  
tema marginal en la agenda gubernamental. Se  
perciben dificultades en el aparato administra-  
tivo para alcanzar la máxima eficiencia en el uso  
de recursos destinados a atender las demandas  
de la comunidad, producto de cierta descoor-  
dinación entre áreas. Ello se constituye en una  
debilidad.  
Por lo expuesto se puede afirmar que la hipótesis que  
planteaba que “Un factor que entorpece la ampliación de la  
participación de las Uniones Vecinales en el Municipio de la  
Ciudad de San Juan es la falta de mecanismos y estructuras,  
que no existen en la actualidad” no se corroboró. Se ha mos-  
trado que el municipio capitalino contó con mecanismos  
y una estructura administrativa para promover la parti-  
cipación ciudadana, si bien lo logró con algunas limita-  
ciones y más orientado a una participación comunitaria  
antes que comprometida con la disputa política por el  
espacio público a nivel local.  
Respecto a la opinión que las Organizaciones  
Vecinales tienen sobre las políticas públicas munici-  
pales que las afectan y cómo visualizan su participa-  
ción en ellas, hay variadas voces al respecto:  
Hay organizaciones vecinales que están au-  
to-constituidas con un alto nivel de autonomía frente  
al municipio de la Capital, y ello favorece su partici-  
pación en la toma de decisiones, fortaleciendo la in-  
fluencia en la planificación que realiza el municipio  
para la comunidad. Otras organizaciones más débiles  
(en especial las de comunidades con niveles socio-eco-  
nómicos más bajos y con menor autonomía en sus  
recursos) presentan dificultades para desempeñar  
el papel de interlocutoras ante las autoridades, soca-  
vando así su capacidad para influir en las agendas  
gubernamentales y construir efectivamente ciudada-  
nía. Hay cuestiones relacionadas con la comunidad y  
cuestiones relacionadas con el municipio que también  
han entorpecido la participación en la última década:  
La hipótesis que planteaba que “A mayor participación ciu-  
dadana en el municipio Capital, mayor número de políticas  
representativas dirigidas a mejorar la calidad de vida de los  
vecinos” se comprobó. Si bien cabe aclarar que no hubo  
un mecanismo que incorporara la voz de las organizacio-  
nes vecinales en la formulación de planes y proyectos del  
municipio destinado al bienestar de las comunidades de  
modo vinculante, efectivamente la participación de las  
organizaciones vecinales y la llegada por distintas vías  
de sus demandas, sumado a las acciones del mismo go-  
bierno local para acercarse a los vecinos y sus demandas,  
estuvo en la base de los Planes y Proyectos realizados en  
el periodo estudiado. No hay, pese a los institutos crea-  
dos para ello, reclamo de control ciudadano de dichas  
políticas, que asegure transparencia, calidad, respuesta  
al ciudadano y generación de nuevos espacios e instan-  
cias participativas.  
»
Sobre las primeras, se destacan cuestiones  
personales (enfermedades, falta de tiempo, con-  
flictos personales, etc.) e idiosincrasia del san-  
juanino (apatía, comodidad, desconfianza, etc.),  
sumado a experiencias fallidas de anteriores co-  
misiones directivas. Otro aspecto es la falta de  
credibilidad en los políticos y funcionarios. Ello  
resulta de la combinación de dos cuestiones: la  
mala imagen de la política y la falta de cumpli-  
Finalmente, las conclusiones arribadas permiten coin-  
cidir con la opinión de Cabrero (1996) respecto al valor  
de las organizaciones sociales en las sociedades actua-  
les: expresan la irrupción de los ciudadanos al espacio  
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público por medio de la participación, con el propósito  
de demandar al Estado por sus necesidades aún no sa-  
tisfechas. Así, las organizaciones vecinales interpelan en  
especial a los gobiernos locales, como el Municipio de la  
Ciudad de San Juan, para ser considerados un eslabón de  
la cadena gubernamental, en tanto sus reclamos se con-  
vierten en base de la política que formula el municipio  
destinada a la comunidad en su territorio.  
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ARTÍCULOS LIBRES  
Mulheres que ocupam: violência,  
despejos e resistência feminista  
Taiana Sobrinho  
Mariana Trotta Dallalana Quintan  
Taiana Sobrinho. Doutoranda em Di-  
reito na Pontifícia Universidade Católi-  
ca do Rio de Janeiro. Pesquisadora do  
Grupo de Pesquisa Terras e Lutas.  
Resumo  
O presente artigo teve por objetivo analisar o processo de feminização do dé-  
ficit habitacional, refletindo sobre a pobreza, a violência doméstica e o endivi-  
damento das mulheres a partir das suas interconexões com a questão da mo-  
radia. O trabalho se propôs a traçar uma corpografia das ocupações urbanas  
no Rio de Janeiro, o que entendemos por corporificar os seus sujeitos (sujeitas),  
que possuem classe, raça, gênero e sexualidade. Compostas majoritariamente  
por mulheres negras e mães solo, que lutam pelo direito à moradia adequada,  
as ocupações assumem o lugar de alternativa à crise da moradia, que foi ainda  
agravada com a crise sanitária de Covid-19. Fundamentando-se sobretudo na  
epistemologia feminista interseccional, o trabalho destaca como os despejos e  
remoções forçadas, enquanto iniciativa violenta de despossessão de moradia,  
se sobrepõem a outras violências estruturais e interseccionais que atravessam  
as mulheres brasileiras, especialmente as mulheres negras, consistindo, por-  
tanto, em uma forma de violência gendrada e racializada. A partir de expe-  
riências de campo na Ocupação Zumbi e Luiz Gama, localizadas na zona por-  
tuária e central da cidade, bem como na Ocupação Novo Horizonte, na cidade  
de Campos dos Goytacazes, Estado do Rio de Janeiro, e das entrevistas rea-  
lizadas, por meio de uma análise qualitativa compreendeu-se que a violência  
taisobrinho@hotmail.com  
-
Mariana Trotta Dallalana Quintan.  
Professora da Faculdade de Direito da  
Universidade Federal do Rio de Janeiro.  
marianatrottafnd@gmail.com  
-
Palavras-chave  
Ocupação; Feminização do déficit habi-  
tacional; Despejos.  
key-word  
occupancy; feminization of housing  
deficit; evicitions  
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ARTÍCULOS LIBRES  
provocada por um despejo ou remoção não se encerra na perda da moradia,  
se tratando de uma forma de violência contras grupos sociais determinados e  
específicos, chamando especial atenção para a situação das mulheres negras,  
e que se perpetua em outras formas de violência estruturais, físicas, sexuais,  
raciais e de gênero.  
Abstract  
The present article aimed to analyze the process of feminization of the  
housing deficit, reflecting on poverty, domestic violence and women’s  
indebtedness from its interconnections with the housing issue. The work  
proposed to trace a corpography of the urban occupations in Rio de Janeiro,  
which we understand as embodying their subjects, who have class, race,  
gender and sexuality. Composed mostly of black women and solo mothers,  
who fight for the right to adequate housing, the occupations take the place  
of an alternative to the housing crisis, which was further aggravated by  
the Covid-19 health crisis. Grounded mainly in intersectional feminist  
epistemology, the paper highlights how evictions and forced removals, as a  
violent initiative of housing dispossession, overlap with other structural and  
intersectional violences that cross Brazilian women, especially black women,  
consisting, therefore, in a form of gendered and racialized violence. Based  
on field experiences in Ocupação Zumbi and Luiz Gama, located in the port  
and central zones of the city, as well as in Ocupação Novo Horizonte, in the  
city of Campos dos Goytacazes, State of Rio de Janeiro, and the interviews  
conducted, through a qualitative analysis it was understood that the violence  
provoked by an eviction or removal does not end with the loss of housing, It  
is a form of violence against specific social groups, drawing special attention  
to the situation of black women, and that is perpetuated in other forms of  
structural, physical, sexual, racial, and gender violence.  
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ARTÍCULOS LIBRES  
Introdução  
aprofundados com a pandemia de Covid-19, quando en-  
tão, segundo dados da Pnad/IBGE do início de 2020, a  
taxa de desemprego para os homens foi de 12% enquanto  
para as mulheres foi de 14,9%. A mesma pesquisa mos-  
trou, em junho do mesmo ano, que 7 milhões de mul-  
heres haviam deixado o mercado de trabalho na última  
quinzena de março, enquanto para os homens esse quan-  
titativo foi de 5 milhões.  
No Brasil, cerca de 6 milhões de pessoas vivem em ha-  
bitações precárias, em coabitação ou têm ônus excessivo  
com o pagamento do aluguel, das quais 60% são mulhe-  
res, em sua maioria negras, mães solo e chefes de famí-  
lia, segundo dados da Fundação João Pinheiro (2021).  
Este processo de feminização do déficit habitacional  
tem múltiplos fatores, desde a valorização imobiliária, a  
ausência de políticas públicas habitacionais de interesse  
social nos últimos quatro anos1, a feminização da pobre-  
za, com desemprego de mulheres, a precarização do tra-  
balho, os baixos salários, o endividamento com os custos  
da reprodução social, como às mudanças nos arranjos  
familiares e a violência doméstica.  
Esse cenário guarda relações ainda com o aumento da  
sobrecarga com o trabalho reprodutivo ou de cuidado e  
doméstico, considerando que 50% das mulheres brasilei-  
ras passaram a cuidar de alguém na pandemia (Gênero e  
Número, 2021), o que trouxe impactos diretos na partici-  
pação feminina no mercado de trabalho produtivo.  
Foi ainda nesse contexto pandêmico que se agudizou a  
crise da moradia no Brasil e as desigualdades de gênero  
e raça foram escancaradas, havendo um incremento dos  
índices de déficit habitacional sobretudo quanto às mul-  
heres, tendo em vista que 36.456 famílias foram despeja-  
das na pandemia e cerca 230.000 famílias estão ameaças  
de despejos, das quais 60% das pessoas despejadas e  
ameaçadas são mulheres (Despejo Zero, 2022).  
Desta forma, este artigo analisa como os aspectos rela-  
cionados à feminização do déficit habitacional - especial-  
mente, os baixos salários, o endividamento das mulhe-  
res e a violência doméstica - têm impactado na presença  
massiva de mulheres pobres, negras e mães solo, nas  
ocupações urbanas por moradia.  
Apesar de representarem mais da metade da população  
e serem responsáveis pelo sustento de 48% das famílias  
brasileiras, (IBGE, 2022), as mulheres ainda enfrentam  
a desigualdade salarial em relação aos homens, quando  
levamos em conta os dados do rendimento médio men-  
sal, e os maiores índices de desemprego. Também são as  
mulheres as que mais se endividam para manter a sub-  
sistência da família e o custeio da moradia, sendo inclu-  
sive a maioria que se sobrecarrega com o ônus excessivo  
com aluguel, conforme já demonstrado em outras pes-  
quisas sobre o tema (Lacerda, Guerreira e Freire, 2021).  
A questão da moradia também atravessa de forma espe-  
cífica as mulheres que se encontram em relacionamen-  
tos abusivos e em situação de violência doméstica. Como  
destacam Ludemir e Souza (2021), não é incomum que  
mulheres deixem suas casas em casos de violência do-  
méstica. Mas para onde ir?  
Geralmente a solução encontrada como alternativa de  
moradia está inserida na informalidade habitacional  
(favelas e ocupações) ou na coabitação involuntária e em  
situações de ônus excessivo com aluguel, que constituem  
o déficit habitacional. Os autores têm alertado, entretan-  
to, para a invisibilidade do fator violência doméstica nas  
reflexões sobre o déficit habitacional.  
A pobreza e o endividamento femininos foram ainda  
1
De 2018 a 2022, o Brasil foi governado pelo presidente Jair Bol-  
No Rio de Janeiro, foram registrados 1.500 atendimen-  
tos de vítimas de violência doméstica e familiar no Tri-  
bunal de Justiça do Rio de Janeiro. Segundo a 14ª edição  
do Anuário Brasileiro de Segurança Pública, lançado  
em 2020, a violência de gênero nos primeiros seis meses  
de 2020 cresceu 1,5% (um e meio por cento) em relação  
ao mesmo período de 2019 e o número de feminicídio  
sonaro, um conservador filiado a um partido de extrema direita, que  
teve o seu governo pautado no que podemos chamar de antipolítica  
(AVRITZER, 2021), comprometido com uma gestão de promoveu a  
regressão das práticas democráticas, das políticas públicas no campo  
dos direitos humanos e da criminalização dos movimentos sociais, in-  
clusive os de luta pela terra e pela moradia.  
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aumentou 1,9% (um vírgula nove por cento) no mesmo  
período. Já na edição de 2022, a 16ª, informa que prati-  
camente todos os indicadores relativos à violência con-  
tra mulheres apresentaram crescimento no último ano:  
houve um aumento de 3,3% (três vírgula três por cento)  
na taxa de registros de ameaça, e crescimento 0,6% (zero  
vírgula seis por cento) na taxa de lesões corporais dolosas  
em contexto de violência doméstica entre 2020 e 2021.  
marcante das mulheres, especialmente negras, nas ocu-  
pações para fins de moradia.  
Na primeira parte se dedica a analisar as relações entre  
pobreza, endividamento e déficit habitacional feminino,  
considerando as implicações sofridas com os anos de  
pandemia, problematizando ainda os seus reflexos so-  
bre a população residente, sobretudo feminina, nas ocu-  
pações visitadas.  
Os registros de crimes de assédio sexual e importunação  
sexual cresceram 6,6% (seis vírgula seis por cento) e 17,8%  
(dezessete vírgula oito por cento), respectivamente. Se-  
gundo o Dossiê Mulher do Instituto de Segurança Pú-  
blica, em 2020, 270 mulheres sofreram algum tipo de  
violência por dia, totalizando mais de 98 mil casos no Es-  
tado do Rio de Janeiro. Ainda, 78 mulheres foram vítimas  
de feminicídio no mesmo ano.  
A segunda parte trata de analisar as relações existentes  
entre os índices de violência doméstica e a feminização  
do déficit habitacional, ao que neste trabalho também  
chamamos de violência patriarcal, mobilizando a teoria  
de Bell Hooks, uma vez que a violência doméstica se fun-  
damenta em padrões sociais sexistas e patriarcais. Tam-  
bém é nesta seção que tecemos as relações entre a violên-  
cia doméstica e os despejos cíclicos enfrentados pelas  
mulheres vítimas, os “despejos por violência doméstica”  
(Ludemir e Sousa, 2021).  
Neste sentido, é objetivo também da pesquisa refletir a  
relação da violência doméstica com a presença majori-  
tária de mulheres nas ocupações para fins de moradia.  
A terceira parte se dedica à potência das resistências fe-  
ministas no enfrentamento deste cenário de empobreci-  
mento e vulnerabilidade habitacional das mulheres, so-  
bretudo em razão da violência doméstica, mencionando  
experiências de ocupações que tensionam essas estrutu-  
ras e se colocam enquanto lugar de acolhimento para as  
mulheres vítimas.  
O artigo reflete ainda como os despejos e remoções  
forçadas em massa de populações vulneráveis no Rio de  
Janeiro nos últimos anos são processos de violência con-  
tra as mulheres e expressam a violência patriarcal. Moti-  
vo pelo qual devem ser incorporados à agenda das lutas  
feministas.  
A corpografia2 da luta pelo direito à moradia que se pre-  
tende realizar neste trabalho, consiste em corporificar as  
suas sujeitas, ou seja, desgeneralizar as desigualdades  
sociais e romper com a neutralidade do sujeito de dire-  
ito, privilegiando as suas trajetórias e marcando os seus  
corpos, com seu gênero, sua sexualidade, sua raça e clas-  
se social. Desta forma, se propõe também a compreen-  
der essas diversas questões que são colocadas à sombra  
Para tanto, em relação à metodologia empregada, cabe  
destacar que o presente trabalho tem por opção episte-  
mo-metodológica situar-se no campo das pesquisas de  
perfil jurídico-sociológicas, bem como foi desenvolvido  
na modalidade de pesquisa qualitativa, comportando  
tanto a pesquisa empírica a partir das visitas de campo  
nas ocupações analisadas, que envolveu técnicas como a  
observação participante e entrevistas, como a pesquisa  
teórica, considerando a revisão bibliográficas sobre as  
temáticas abrangidas, a análise de relatórios técnicos e  
processos judiciais sobre os casos de conflitos analisa-  
dos.  
2
Para fins deste trabalho, o conceito de corpografia é concebido en-  
quanto uma cartografia corporal dos sujeitos e sujeitas envolvidos na  
luta pela moradia urbana, ou seja, as experiências de precariedade e  
informalidade habitacional ficam inscrita no corpo daqueles que as  
experimentam e, desta forma, também os definem e forjam as suas  
subjetividades, determinando inclusive o seu posicionamento nas hie-  
rarquias sociais existentes, de poder, de classe, de gênero e raça.  
O texto está organizado em três partes que promovem  
o diálogo entre a opção teórico-metodológica sobre o  
tema, principalmente no que se refere ao pensamento fe-  
minista interseccional, e apontamentos sobre a presença  
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quando da formulação de políticas públicas, que atraves-  
sam as mulheres de forma específica e se expressam em  
números, dados, relatos e corpos femininos.  
lorização dos imóveis nas últimas décadas e as crises do  
mercado de trabalho com baixos salários, termina one-  
rando muito estas mulheres, que chegam a comprome-  
ter grande parte do orçamento familiar, ou até mesmo a  
se endividar para poder bancar sua moradia” (Lacerda,  
Guerreira e Freire, 2021).Outras pesquisas também têm  
apontado que são as mulheres aquelas que majoritaria-  
mente se endividam para o pagamento de bens de sub-  
sistência, como com os custos de moradia, água, luz, gás  
e comida (Melo, Augusto e Quintans, 2021).  
1. Pobreza, endividamento e déficit  
habitacional feminino  
De acordo com a Fundação João Pinheiro, em 2019, a cri-  
se habitacional em todo o Brasil estava em 5,8 milhões  
de moradias. Os dados apontavam que o déficit habita-  
cional entre 2016 e 2019 foi basicamente feminino, com-  
preendendo 60% de mulheres, composto por mulheres  
vivendo em condições de moradia inadequadas, arcando  
com valores excessivos de aluguel e em situação de coa-  
bitação (Lacerda, Guerreira e Freire, 2021).  
As autoras destacam que a lógica neoliberal de desman-  
telamento de políticas sociais faz com que a responsabi-  
lidade pelos serviços públicos, que deveriam ser realiza-  
dos pelo Estado, recaia integralmente sobre mulheres, já  
impactadas com múltiplas jornadas de trabalho, fruto da  
divisão sexual do trabalho, em um processo ainda maior  
de superexploração das mulheres e privatização do cui-  
dado (Melo, Augusto e Quintans, 2021).  
Lacerda, Guerreira e Freire apontam o crescimento de  
4,7% ao ano do déficit habitacional total entre os domi-  
cílios com mulheres chefes de família, por outro lado, a  
redução em 3,1% ao ano dos domicílios chefiados por ho-  
mens (FJP, p.154 apud Lacerda, Guerreira e Freire, 2021).  
Como aponta Bhattacharya (2020) são as mulheres, no  
âmbito da desresponsabilização do Estado por políticas  
públicas pelo capitalismo neoliberal, que arcam com as  
despesas com alimentação, moradia, transportes públi-  
cos, escolas e hospitais públicos, ingredientes necessários  
para a produção da vida e reprodução social dos trabal-  
hadores e suas famílias (Bhattacharya, 2020, p. 178).  
No Rio de Janeiro, o déficit habitacional era de 500 mil  
moradias em 2019. Em 296 mil moradias do estado, as  
famílias que ganham até três salários-mínimos, gastam  
pelo menos 30% da sua renda pagando aluguel. 70% das  
moradias precárias no território fluminense eram che-  
fiadas por mulheres em 2019 (Sampaio, 2023).  
Como afirmado por Cavallero e Gago (2019) viver no ca-  
pitalismo financeiro produz dívida e esta recai principal-  
mente sobre as mulheres e os corpos feminizados. Vero-  
nica Gago (2020) analisa como o extrativismo financeiro  
contemporâneo se expande com o “endividamento popu-  
lar”, associado ao consumo vinculado à esfera financeira.  
A globalização econômica promovida pelo capital global  
é acompanhada pelo processo de expansão do sistema  
financeiro e do endividamento dos países e de famílias  
inteiras. A lógica do capitalismo neoliberal financeiro  
que tem sido adotada pelos países é a desresponsabili-  
zação do Estado pelas políticas sociais com a ampliação  
da inclusão social via o consumo das famílias que têm  
contribuído para ampliar o endividamento (Teixeira, Ro-  
dríguez, Cortez e Sarno, 2022, p. 6).  
Os dados apontam para o que tem sido denominado de  
feminização do déficit habitacional (Lacerda, Guerreira e  
Freire, 2021). Esse processo está relacionado a processos  
socioeconômicos, como a valorização imobiliária, ausên-  
cia de políticas públicas habitacionais de interesse social,  
o desemprego, os baixos salários, o endividamento com  
os custos da reprodução social, mudanças nos arranjos  
familiares, além de aspectos relacionados “à reprodução  
histórica das violências de gênero que atravessam as tra-  
jetórias de vida de mulheres” (Lacerda, Guerreira e Frei-  
re, 2021).  
Com relação ao endividamento das mulheres, Lacerda,  
Guerreira e Freire (2021) apontam que muitas mulheres  
negras e mães solo comprometem grande parte de seus  
salários para o pagamento dos aluguéis ou se endividam  
para conseguirem morar. As autoras destacam que “a va-  
Gago (2020) destaca como o endividamento generaliza-  
do faz com que as pessoas se sintam individualmente  
responsabilizadas pelo aumento do tempo de trabal-  
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ARTÍCULOS LIBRES  
ho e das tarefas e a sujeição aos baixos salários. Ocorre  
uma individualização de um problema que na verdade  
é coletivo e essa “estratégia de captura neoliberal sobre o  
coletivo das populações, necessita de soluções coletivas”  
(Teixeira, Rodríguez, Cortez e Sarno, 2022, p. 6).  
60% das entrevistadas informaram que os gastos com o  
pagamento das dívidas comprometem de alguma forma  
o orçamento para garantir a sobrevivência, e 30% afir-  
maram que o endividamento compromete totalmente  
os gastos com as despesas diárias (Teixeira, Rodrígues,  
Cortez e Sarno, 2022).  
Lacerda, Harkot, Santoro, Alho (2020), em diálogo com  
Gago (2020), explicam que a  
Além disso, 40% das mulheres entrevistadas para a pes-  
quisa “Sem parar: o trabalho e a vida das mulheres na  
pandemia” afirmaram que o contexto da pandemia colo-  
cou a sustentação das suas casas em risco. Essas mulhe-  
res apontaram como dificuldade principal o pagamento  
de contas básicas ou do aluguel. 55% destas mulheres  
eram negras (SOFT, 2020).  
(“) economia popular é movida por mulheres e  
que estas, para sobreviverem em uma economia  
urbana com trabalhos e salários cada vez mais in-  
suficientes, vão contraindo dívidas ao ponto de  
acabar trabalhando para pagá-las, em um processo  
que conecta as finanças às violências e faz aflorar a  
precariedade como uma condição que as impede de  
prosperar, pois estão constantemente em condições  
estruturais de despojo – sem-terra, sem salário e  
aprisionadas pelas dívidas (Lacerda, Harkot, Santo-  
ro e Alho, 2020, p. 10).  
O elevado endividamento das famílias comprometeu o  
acesso à habitação e aos alimentos adequados. De acordo  
com o Inquérito nacional sobre insegurança alimentar  
na pandemia de Covid-19, em 2022, 33 milhões de pes-  
soas passavam fome e 122 milhões sofriam com alguma  
situação de insegurança alimentar no Brasil (Penssan,  
2021). No estado do Rio de Janeiro, 2,7 milhões de pes-  
soas passavam fome (Penssan, 2021). No relatório da pes-  
quisa é explicado que:  
A natureza das dívidas se modificou nos últimos anos.  
Se anos atrás o endividamento dos setores populares se  
dava para o pagamento de crédito financeiro para a com-  
pra de carros, casas e apartamentos, atualmente, o crédi-  
to tem sido utilizado para cobrir as despesas cotidianas  
com comida, remédio, água, luz, gás, escola e outros gas-  
tos. É um “endividamento para viver”, um endividamen-  
to ligado às tarefas da reprodução da vida sustentadas  
principalmente pelas mulheres (Teixeira, Rodrígues,  
Cortez e Sarno, 2022).  
(“) em todos os estados, as famílias mais vulnerá-  
veis à Insegurança Alimentar moderada e grave são  
aquelas com renda inferior a 1/2 SMPC, cujas pessoas  
de referência estão desempregadas ou em condição  
de trabalho precária, além de apresentarem baixa es-  
colaridade (Penssan, 2021, p. 10).  
No Brasil, pesquisa da Confederação Nacional do Co-  
mércio de Bens, Serviços e Turismo indicava que o en-  
dividamento, no início de 2022, atingia 77,5% das famí-  
lias. A Pesquisa “Endividar-se para viver: o cotidiano das  
mulheres na pandemia” identificou um aumento no nível  
de endividamento das mulheres das classes populares e  
suas famílias durante a pandemia, mesmo com o recebi-  
mento do auxílio emergencial durante parte de 2020 e  
2022 (Teixeira, Rodrígues, Cortez e Sarno, 2022).  
Veronica Gago aponta como a pandemia aprofundou a  
emergência alimentar e habitacional, a autora explica  
que  
La deuda de los hogares es una bomba de tiempo en  
las vidas precarias. Hoy, la deuda por vivienda expre-  
sa toda su violencia propietaria en el abuso directo  
de dueños e inmobiliarias que aprovechan la situa-  
ción crítica para amenazar, amedrentar, no renovar  
contratos o directamente desalojar a lxs inquilinxs.  
La situación se agrava aún más cuando se trata de  
mujeres con hijes, lesbianas, travestis y trans, tradu-  
ciéndose en formas directas de violencia de género.  
(Cavallero e Gago, 2021, p.64).  
A referida pesquisa constatou que a maioria das entre-  
vistadas relatou ter incorrido em novas dívidas duran-  
te a pandemia de Covid-19. A metade das entrevistadas  
afirmou ter se endividado para cobrir as necessidades  
básicas com alimentação, moradia, saúde e transporte.  
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Como também apontam Guilherme Almeida e Jéssyka  
Ribeiro a população trans também vive sérios problemas  
habitacionais:  
diação dos referidos movimentos, as quais classificamos  
como ocupações espontâneas.  
Para fins deste trabalho, foram analisados o perfil demo-  
gráfico, bem como as atividades profissionais nos quais  
os moradores estavam ocupados no momento das visitas  
de campo, das Ocupações Zumbi, Novo Horizonte e Luiz  
Gama. A metodologia utilizada compreendeu métodos  
quantitativos juntamente com análises qualitativas. Pa-  
ralelamente, foram realizadas entrevistas com roteiro  
estruturado com as pessoas envolvidas  
uma questão comum a muitas pessoas trans tem  
sido historicamente a expulsão ou evasão das  
próprias famílias, por vezes, ainda crianças ou ado-  
lescentes.A partir daí (ousimultaneamente) trajetó-  
rias escolares são rompidas e a sobrevivência ma-  
terial se impõe no limite. Raramente pessoas trans  
têm oportunidade de completar seu processo de es-  
colarização sem vivenciarem conflitos tanto em casa  
quanto na escola. Além disso, também raramente  
A Ocupação Zumbi dos Palmares é localizada no pré-  
dio público do Instituto Nacional de Seguridade Social  
(INSS) na região central do Município do Rio de Janeiro.  
O prédio não é utilizado pelo INSS há mais de 20 anos,  
por tal motivo, o imóvel já foi ocupado inúmeras vezes.  
Atualmente, o prédio é ocupado por muitas famílias em  
situação de extrema vulnerabilidade social que, se equi-  
librando entre o lixo e o esgoto, passaram a viver no imó-  
vel durante a pandemia da Covid-19.  
podem escolher quando  
e
como irão se inserir  
numa atividade de trabalho remunerado. Formação  
precária, ausência de uma rede de suporte familiar e  
transfobia comunitária cooperam em processos que  
empurram essas pessoas para moradias precárias  
e temporárias, sejam estas individuais ou coletivas,  
especialmente nas periferias e favelas das grandes  
cidades. (Almeida e Ribeiro, 2021, p. 166).  
Ao longo dos últimos anos, inexistem políticas habita-  
cionais de interesse social tanto em nível federal, como  
estadual e municipal no Rio de Janeiro. Esse cenário, so-  
mado à crise econômica e a pandemia da Covid-19, tem  
agravado o déficit habitacional.  
A ocupação conta com um grande número de mulheres  
negras. 68,5% dos moradores são mulheres, sendo duas  
mulheres trans. 85,2% se autodeclararam negros (57,4%  
pretas e 27,8% pardas). 63% dos chefes de família são  
mulheres. Destas, 34,3% são mães solo. 73,1% possuem  
ensino fundamental incompleto (Najup Luiza Mahin,  
2023). Essa maioria feminina também se manifesta em  
quem lidera a ocupação, em quem tem iniciativa para to-  
mar a fala, em quem comparece nos atos populares e nas  
mobilizações.  
Como apontam Caballero e Gago (2021, p.65) para mui-  
tas mulheres “la deuda es la antesala del desalojo y, a la  
vez, la manera de aplazarlo, de postergarlo. Para muches,  
quedarse sin el lugar donde vivir implica irse a vivir di-  
rectamente a la calle o recaer en casas violentas, de las  
que han logrado escaparse.”  
37% das pessoas estão desempregadas e 59,3% são tra-  
balhadores informais, dentre os quais a maioria trabal-  
ha como ambulante (camelô) ou com reciclagem. 57,4%  
possuem renda de R$ 600,00 (seiscentos reais) mensais,  
relativo ao recebimento do benefício do Auxílio Brasil.  
45,3% recebem algum tipo de benefício social, destes  
89,3% recebem Auxílio Brasil ou Bolsa Família (Najup  
Luiza Mahin, 2023).  
Nesse cenário, as ocupações de moradia têm se apresen-  
tado como alternativa habitacional a essas mulheres e  
suas famílias. Como inúmeras famílias, especialmente  
chefiadas por mulheres, ao longo da crise sanitária, che-  
garam às ocupações de moradia em razão de não conse-  
guirem arcar com as despesas de aluguel.  
Analisar algumas ocupações por moradia realizadas nos  
anos da crise sanitária no estado do Rio de Janeiro aju-  
dam a visualizar esse cenário. Algumas ocupações foram  
organizadas por movimentos populares de luta pela mo-  
radia e outras foram realizadas por famílias sem a me-  
20,4% foram morar na ocupação por não possuírem din-  
heiro para pagamento de aluguel, além das 3,1% que fo-  
ram despejadas por falta de pagamento e das 31,5% que  
estavam em situação de rua antes da entrada na ocu-  
pação. 14,8% viviam em coabitação. 83,3% dos moradores  
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nunca foram inseridos em cadastros de programas habi-  
tacionais. (Najup Luiza Mahin, 2023).  
e dinâmicas da interação entre dois ou mais eixos  
da subordinação. Ela trata especificamente da for-  
ma pela qual o racismo, o patriarcalismo, a opressão  
de classe e outros sistemas discriminatórios criam  
desigualdades básicas que estruturam as posições  
relativas de mulheres, raças, etnias, classes e outras.  
(Crenshaw, 2002, p. 177).  
A Ocupação Novo Horizonte, localizada no Município de  
Campos dos Goytacazes, região norte do estado do Rio  
de Janeiro, também é composta majoritariamente por  
mulheres negras e mães solos, muitas desempregadas  
diante da pandemia, e em razão da ausência de política  
pública emergencial, ocuparam o conjunto habitacional  
Novo Horizonte em busca da efetivação do direito à mo-  
radia adequada durante a pandemia.  
Se como aponta a autora, por um lado “interseccionali-  
dade trata da forma como as ações e políticas específi-  
cas geram opressões que fluem ao longo de tais eixos”  
(Crenshaw, 2002, p. 177). Por outro lado, olhar a realidade  
pelas lentes analíticas da interseccionalidade permite a  
formulação de políticas públicas atentas às vulnerabili-  
dades específicas de mulheres negras.  
Na ocupação 66% das famílias são chefiadas por mul-  
heres, dessas 47% são de mães solo. 80% dos moradores  
são negros. Cerca de 80% são trabalhadoras informais,  
autônomas e desempregadas. Mais da metade das fa-  
mílias encontram-se em estado de pobreza (Processo n.  
5002208-56.2021.4.02.5103).  
2. Violência patriarcal e déficit habitacional  
A Ocupação Luiz Gama, organizada pelo Movimento de  
Luta nos Bairros, Vilas e Favelas (MLB), em novembro de  
2022, em um prédio particular no centro da cidade do  
Rio de Janeiro que estava sem utilização há pelo menos  
oito anos, também conta com a presença marcante das  
mulheres.  
A violência doméstica tem sido apontada como elemento  
de incremento do déficit habitacional, apesar de muitas  
vezes invisibilizada nas reflexões sobre a moradia (Lude-  
mir e Souza, 2021).  
Bell hooks (2020) nomeia a violência doméstica e fa-  
miliar contra mulheres como uma violência patriarcal,  
resultado do sexismo, que só acabará quando acabar o  
sexismo. A autora explica que  
66% dos ocupantes eram mulheres, 32% das famílias  
eram monoparentais, o que sinaliza, cruzando os dados,  
para um perfil de famílias compostas em sua maioria por  
mulheres mães solo. 50% comprometiam grande parte  
de sua renda com o pagamento do aluguel, 22% viviam  
em coabitação, 14% viviam em imóveis precários cedidos,  
10% em ocupações precárias e 1 pessoa vivia em situação  
de rua, segundo levantamento da Secretaria Estadual de  
Assistência Social do Rio de Janeiro (Processo n. 0861489-  
31.2022.8.19.0001, 50ª Vara Cível da Comarca da Capital).  
O termo “violência patriarcal” é útil porque, diferen-  
temente da expressão “violência doméstica”, mais  
comum, ele constantemente lembra o ouvinte que a  
violência no lar está ligada ao sexismo e ao pensa-  
mento sexista, à dominação masculina. Por muito  
tempo, o termo violência doméstica tem sido usado  
como um termo “suave”, que sugere emergir em um  
contexto íntimo que é privado e de alguma maneira  
menos ameaçador, menos brutal, do que a violência  
que acontece fora do lar. Isso não procede, já que  
mais mulheres são espancadas e assassinadas em  
casa do que fora de casa (Hooks, 2020, p. 96).  
As ocupações de moradia no Rio de Janeiro têm classe,  
raça e gênero. São compostas majoritariamente por mul-  
heres negras de baixa renda. Tais dados apontam para  
a necessidade de políticas habitacionais de interesse so-  
cial com enfoque interseccional voltadas a responder às  
demandas habitacionais de mulheres negras e pessoas  
trans. Como explicado por Crenshaw  
No presente artigo, apesar de ser utilizado também o ter-  
mo violência doméstica, é compreendido que a violência  
doméstica expressa a violência patriarcal. Pois, a violên-  
cia patriarcal é um fenômeno multifacetado e complexo  
que abarca a violência tanto nas esferas pública como  
A interseccionalidade é uma conceituação do proble-  
ma que busca capturar as consequências estruturais  
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privada e se caracteriza pela violência física, psicológica,  
sexual, patrimonial, moral ou simbólica contra pessoas  
em razão de sua identidade de gênero feminina ou orien-  
tação sexual.  
convivência com a ofendida” (artigo 22, II da Lei 11.340 de  
2006). No entanto, apesar desta previsão normativa, não  
é incomum que as mulheres deixem suas casas ao invés  
dos agressores serem afastados. Ludemir e Sousa (2021)  
apontam que a violência doméstica em alguns casos fun-  
ciona como ferramenta de despejo e despossessão das  
mulheres, como modo de garantir que os homens man-  
tenham o controle sobre bens e recursos. Esse fenômeno  
foi denominado como “despejos relacionados à violência  
doméstica(Ludemir, apus Lacerda, Guerreira e Freire,  
2021).  
Ao longo das últimas quatro décadas no Brasil, a luta  
feminista tem conquistado o reconhecimento de alguns  
mecanismos de combate à violência patriarcal nos mar-  
cos normativos. Especialmente relacionado à violência  
doméstica e familiar contra as mulheres, a Constituição  
Federal brasileira de 1988, no § 8º do art. 226, estabele-  
ceu que o Estado deveria criar mecanismo para coibir a  
violência doméstica e familiar contra as mulheres. Tal  
previsão, foi regulamentada pela Lei Maria da Penha  
(Lei 11.340) promulgada em agosto de 2006, que criou  
mecanismos para coibir e prevenir a violência doméstica  
e familiar contra a mulher, com a criação dos Juizados  
de Violência Doméstica e Familiar contra a Mulher e o  
estabelecimento de medidas de assistência e proteção às  
mulheres em situação de violência doméstica e familiar.  
Esse é um elemento que tem incentivado a feminização  
do déficit habitacional (Ludemir e Souza, 2021). Estas  
mulheres frequentemente recorrem à casa de parentes,  
passam a viver de aluguel ou em habitações precárias.  
Os equipamentos públicos com a finalidade de garantir  
moradia às mulheres vítimas de violência doméstica são  
escassos no Brasil. Em 2019, em todo o território nacio-  
nal, existiam menos de oitenta casas-abrigo para mulhe-  
res em situação de violência e risco iminente de morte,  
presentes em apenas 2,4% dos municípios do país (Lude-  
mir e Sousa, 2021). No Rio de Janeiro existem atualmen-  
te apenas quatro Casas-abrigo em todo o estado, a Casa  
Abrigo estadual Lar da Mulher, a Casa Abrigo Municipal  
Deiva Rampini, localizada em Volta Redonda, a Casa  
Abrigo Municipal Cora Coralina, localizada no Rio de Ja-  
neiro e a Casa Abrigo Municipal Benta Pereira localizada  
em Campos dos Goytacazes.  
Em decisão recente e inédita, de abril de 2022, a Sexta  
Turma do Superior Tribunal de Justiça estabeleceu que  
a Lei Maria da Penha (Lei 11.340 de 2006) também deve  
ser aplicada em casos de violência doméstica ou familiar  
contra mulheres transgênero, mencionando ainda a Re-  
comendação 128 do Conselho Nacional de Justiça (CNJ),  
que adotou protocolo para julgamentos com perspectiva  
de gênero, abrindo um importante precedente neste sen-  
tido.  
Foram estabelecidas na referida lei medidas protetivas  
de urgência com o objetivo de proteger as mulheres víti-  
mas de violência doméstica de seus agressores. Dentre as  
medidas, a lei prevê que o juiz poderá encaminhar a mul-  
her vítima de violência doméstica e seus filhos e filhas  
para programas de proteção e atendimento (artigo 23, I  
da Lei 11.340 de 2006). A Lei Maria da Penha também  
estabeleceu que a União, o Distrito Federal, os Estados  
e os Municípios deveriam criar “casas-abrigos para mul-  
heres e respectivos dependentes menores em situação de  
violência doméstica e familiar” (artigo 35, II da Lei 11.340  
de 2006).  
Poucos estados e municípios possuíam auxílio-aluguel  
para mulheres vítimas de violência doméstica no país  
(Ludemir e Sousa, 2021). O estado do Rio de Janeiro não  
possui auxílio-aluguel e apenas alguns municípios do  
estado dispõe de tal medida. No Município do Rio de Ja-  
neiro tramita o Projeto de Lei nº 2002/2020 que propõe a  
concessão do benefício do auxílio aluguel social no valor  
de R$500,00 destinado às mulheres vítimas de violên-  
cia doméstica. Em 2023, foi aprovada a Lei nº 7.754 que  
instituiu o cartão Mulher Carioca que concede R$600,00  
mensais, para mulheres vítimas de violência doméstica  
assistidas pelos equipamentos vinculados à Secretaria  
Municipal de Política e Proteção às Mulheres do Rio de  
Janeiro (SPM-Rio).  
A lei Maria da Penha também estabelece, entre as me-  
didas protetivas de urgência, que deveriam obrigar o  
agressor, o “afastamento do lar, domicílio ou local de  
Estes apoios são importantes para que as mulheres ten-  
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do autonomia financeira possam romper com o ciclo  
de violência. Entretanto, em razão das limitações das  
políticas habitacionais para mulheres em situação de  
violência, Ludemir e Sousa (2021, pp.11-12) destacam que  
a maioria das sobreviventes que entrevistaram “buscou  
abrigo na casa de amigos e parentes, geralmente em mo-  
radias precárias, superlotadas e compartilhadas com  
outras famílias, enquanto uma parcela menor das sobre-  
viventes conseguiu alugar uma moradia, enfrentando  
ônus excessivo com aluguel” (Ludemir e Sousa, 2021). Os  
autores apontam que  
Mulheres vítimas de violência doméstica passam a con-  
tar nas ocupações coletivas, para além do teto, com uma  
rede de apoio e solidariedade. Lacerda, Guerreira e Frei-  
re (2021) identificaram com base em entrevistas com li-  
deranças de movimentos de moradia de São Paulo, que,  
todos os dias,  
chegam às ocupações famílias formadas por mães  
solo e mulheres fugindo de relacionamentos violen-  
tos. Sem ter para onde ir e sem encontrar alterna-  
tivas viáveis junto às políticas públicas – (“) - essas  
mulheres procuram uma alternativa habitacional,  
junto a um acolhimento emocional e solidário, na  
tentativa de reconstruir suas redes de sociabilidade,  
junto às ocupações de moradia (Lacerda, Guerreira  
e Freire, 2021).  
Mulheres que sofrem despejos e despossessão por  
meio da violência doméstica são empurradas para  
uma situação de déficit e inadequação habitacional  
que não pode ser desconsiderada nos estudos e aná-  
lises sobre moradia. Por outro lado, a permanência  
das sobreviventes em situação de violência por falta  
de alternativa de moradia configura um “déficit ha-  
bitacional invisível”, e isso sugere que a demanda por  
moradia no país é ainda maior do que as abordagens  
vigentes apontam (Ludemir e Sousa, 2021, p. 19).  
Quintans, Silva e Sobrinho (2022) identificaram a pre-  
sença de uma mulher na ocupação Novo Horizonte no  
Município de Campos dos Goytacazes, na região norte  
do estado do Rio de Janeiro, que ficou sem moradia em  
razão de violência patrimonial. A referida mulher relatou  
que  
Os autores apontam que a moradia para mulheres em  
situação de violência doméstica não deve ficar restrita à  
abrigos emergenciais,  
Eu era casada com o pai do meu filho, e desde a des-  
coberta do autismo, ele nunca aceitou o filho. Por  
questões machistas e de raiva, ele fez os avós nos ti-  
rar da casa, porque pedi o divórcio por não aceitar  
o descaso dele com o nosso filho. Com isso tudo, eu  
não tinha onde morar. Foi então que a minha irmã  
me permitiu ficar na casa dela. (“) É muito ruim  
você viver na casa das pessoas de favor, mesmo sen-  
do da família. A casa tinha 10 pessoas morando em  
dois quartos. Quando eu fiquei sabendo da invasão,  
eu fui ocupar uma casa pra mim, (“) É muito triste  
a gente não ter o que garante os nossos direitos de  
moradia digna, de uma água, de uma luz. Estou lá  
porque necessito ter uma casa digna e dar uma vida  
digna para o meu filho, já que ele foi abandonado  
pelo próprio pai (Quintans, Silva e Sobrinho, 2022,  
p. 1908)  
São necessárias alternativas de moradia de curto,  
médio e longo prazo para que essas mulheres e seus  
filhos possam sair de relacionamentos abusivos an-  
tes que sejam expostos ao risco de morte, sem ter de  
voltar a esses relacionamentos em troca de um teto.  
A ampliação e a diversificação da provisão de mora-  
dia para mulheres devem ser consideradas parte das  
estratégias de prevenção e enfrentamento da violên-  
cia (Ludemir e Sousa, 2021, p. 19).  
Entretanto, como existe uma “negligência das políticas  
públicas no Brasil em relação às interfaces entre moradia  
e violência doméstica” (Ludemir e Souza, 2021), muitas  
mulheres que deixam seus lares em razão da violência  
doméstica, atoladas pelo pagamento de aluguéis eleva-  
dos ou em coabitações precárias e superlotadas, veem  
nas ocupações para fins de moradia a possibilidade de  
sobrevivência e a ruptura com o ciclo de violência domés-  
tica.  
Esse também é o perfil das mulheres que formavam a  
ocupação Ecovila Maricá organizada pelo Movimento  
Nacional de Luta pela Moradia (MNLM) no Município  
de Maricá, no estado do Rio de Janeiro. Muitas mulheres  
que eram atendidas pela Casa da Mulher do Município  
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em razão da ausência de moradia por violência domésti-  
ca passaram a engrossar as fileiras do movimento social  
e ocuparam em outubro de 2022 uma grande fazenda  
particular que descumpria a função social da proprie-  
dade. O objetivo da ocupação era transformar o imóvel  
improdutivo numa Ecovila, espaço de moradia e geração  
de renda.  
sobre a casa, bem como a criação do Programa Minha  
Casa, Minha Vida (Lei 11.977 de 2009)3, inaugurado em  
suas duas gestões anteriores (2003-2006 e 2007-2010), a  
feminização do déficit habitacional permaneceu aumen-  
tando após essas iniciativas. Em 2016, 54,6% das famílias  
que compõem o déficit habitacional era chefiadas por  
mulheres, ou seja, 5,4 pontos percentuais a menos do que  
em 2019 (Fundação João Pinheiro, 2021).  
Outro espaço importante da luta das mulheres foi a cons-  
trução da Casa de Referência Almerinda Gama, fruto  
da ocupação do Movimento Nacional de Mulheres Olga  
Benário a um prédio estadual sem utilização há vários  
anos, no centro da cidade do Rio de Janeiro. A Casa, que  
funciona desde 08 de março de 2022, tem como objetivo  
fortalecer as redes de apoio e enfrentamento à violência  
contra as mulheres. Funcionando também como abri-  
go para mulheres vítimas de violência doméstica e seus  
filhos e filhas. (Processo nº. 0130222-82.2022.8.19.0001,  
1º Vara de Fazenda Pública).  
Além da estagnação das políticas públicas no campo da  
moradia nos 4 anos (2019-2022) de gestão do ex-presi-  
dente Jair Bolsonaro (PL)4, a feminização do déficit ha-  
bitacional é uma situação complexa e não se encerra em  
ter uma casa, uma vez que é impactada por diferentes  
variantes, sendo a violência doméstica uma delas.  
Considerando os reflexos do fator “violência doméstica”  
na conjuntura do déficit habitacional, a Comissão Mis-  
ta formada por parlamentares do cenário político, res-  
ponsável por emitir parecer sobre a Medida Provisória  
nº 1.162, de 15 de fevereiro de 2023, que recria o Progra-  
ma Minha Casa, Minha Vida, apresentou propostas de  
emendas que contemplam as desigualdades de gênero  
no campo do direito à moradia, sem, no entanto, men-  
cionar uma vez sequer as desigualdades raciais que se  
entrelaçam nas dimensões de gênero contempladas.  
Em outros estados do país, o Movimento de Mulheres  
Olga Benário também realizou outras ocupações com o  
mesmo objetivo, como a Casa de Referência Tina Mar-  
tins, em Belo Horizonte, criada em 2016, a Casa de Re-  
ferência de Mulheres Mirabal, em Porto Alegre, em 2016,  
e a Casa de Referência Helenira Preta, em São Paulo, em  
2018 (Lacerda, Harkot, Santoro, Alho, 2020).  
Apesar disso, o programa prevê prioridade, “para fins  
de atendimento a provisão subsidiada de unidades ha-  
bitacionais, com o emprego de dotação orçamentária da  
Como já destacado, o estado do Rio de Janeiro possui  
apenas quatro casas-abrigos para acolhimento de mul-  
heres vítimas de violência doméstica, apenas duas des-  
sas casas- abrigos estão localizadas na cidade do Rio de  
Janeiro, uma municipal e outra estadual. O que demons-  
tra a importância da ocupação Casa Almerinda Gama,  
auto-organizada pelas mulheres do Movimento Olga  
Benário, na construção de políticas para as mulheres.  
Este tipo de ocupação de mulheres tem contribuído para  
incrementar a rede de apoio e enfrentamento à violência  
contra as mulheres.  
3
O Programa Minha Casa, Minha Vida - PMCMV tem por finali-  
dade criar mecanismos de incentivo à produção e aquisição de novas  
unidades habitacionais ou requalificação de imóveis urbanos e pro-  
dução ou reforma de habitações rurais, para famílias com renda men-  
sal de até R$ 4.650,00 (quatro mil, seiscentos e cinquenta reais).  
Apesar de alguns avanços nos últimos anos no que se  
refere às interfaces entre o direito à moradia e mulhe-  
res, como, por exemplo, publicação da Lei. 11.124 de 2005,  
sancionada pelo atual presidente Luiz Inácio Lula da Sil-  
va (PT), que determina a preferência pela titulação femi-  
nina em políticas públicas de moradia de interesse social  
com o objetivo de proteger a autonomia das mulheres  
4
No Orçamento de 2021, o governo Bolsonaro cortou 98% da ver-  
ba do Fundo de Arrendamento Residencial, que financiava a faixa 1  
do Programa Minha Casa, Minha Vida voltada às famílias de baixa  
renda, paralisando a entrega de cerca de 200 mil habitações. Disponí-  
vel em Orçamento: Governo corta 98% dos recursos para Minha Casa  
Minha Vida (uol.com.br). Acesso em 15.06.2023.  
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União e com recursos do FNHIS, do FAR ou do FDS”5,  
para as famílias que tenham a mulher como responsá-  
vel pela unidade familiar, bem como para as que tenham  
mulheres vítimas de violência doméstica e familiar, con-  
forme o disposto na Lei nº 11.340 de 2006 (Lei Maria da  
Penha), que tutela também as mulheres trans vítimas de  
violência doméstica.  
A referida medida provisória foi aprovada no plenário da  
Câmara dos Deputados e do Senado Federal, no dia 13 de  
junho de 2023, e agora segue para a sanção presidencial  
do atual presidente Lula.  
3. Resistências feministas, despejos e violência  
No entanto, conforme destacamos no início deste artigo,  
não basta dar a casa, é fundamental ter autonomia so-  
bre ela para nela permanecer, sobretudo em situações de  
violência doméstica.  
Algumas feministas têm defendido a greve de mulheres  
como instrumento de luta contra a violência que o ca-  
pitalismo impõe às mulheres. Arruzza, Bhattacharya e  
Fraser (2019). Veronica Gago (2020) foi outra teórico-mi-  
litante que defendeu a redefinição da greve como gramá-  
tica da luta feminista compreendendo que “os feminis-  
mos, através da greve, desafiam as fronteiras do que se  
define como trabalho e, port  
Neste sentido, a proposta do programa traz alguns  
avanços. Além de manter a preferência de titulação fe-  
minina e independente da outorga do cônjuge, no caso  
das mulheres que sejam chefes de família, bem como que  
nos casos de dissolução de união estável ou divórcio o tí-  
tulo do imóvel adquirido, construído ou regularizado, se  
mantém com a mulher, o relatório propõe, no seu artigo  
10, parágrafo 5º, que nos casos das mulheres vítimas de  
violência doméstica ou familiar que estejam sob medida  
protetiva de urgência estão autorizadas a realizar o dis-  
trato dos contratos de compra e venda antes do prazo fi-  
nal contratual, sendo-lhes permitido serem beneficiadas  
em outra unidade habitacional, independente do regis-  
tro no Cadastro Nacional de Mutuários.  
anto, como classe trabalhadora, reabrindo-a a novas ex-  
periências” (Gago, 2020, p. 14). A autora refletiu em “A  
potência feminista”, no calor dos acontecimentos sobre a  
greve internacional das mulheres, que:  
i) Em um sentido analítico: o que a greve nos permite  
ver, detectar e ressaltar em termos de como se pro-  
duz um regime de invisibilidade específico sobre  
nossas formas de trabalho e de produzir valor em  
territórios diversos. (...) é com a greve que construí-  
mos um diagnóstico perfeito sobre a precariedade a  
partir do ponto de vista de nossas estratégias para  
resistir e politizar a tristeza e o sofrimento. (...)  
Essa iniciativa, desta forma, garantiria que essas mul-  
heres saíssem de seus lares e fossem inseridas em outra  
unidade habitacional, fora do lar agressor. Contudo, sa-  
bemos que uma situação de violência doméstica envolve  
também outras nuances, como dependência financeira,  
afetiva e psicológica, o que dificulta uma solução atra-  
vés de uma única medida, como a provisão de uma nova  
casa. Por outro lado, se trata de uma iniciativa funda-  
mental para que essas mulheres possam ao menos cogi-  
tar um novo futuro na segurança de um novo lar e não  
terem apenas a informalidade habitacional ou as ruas  
como opção para sair do contexto de violência.  
ii) Em um sentido prático: como a greve nos permi-  
te desafiar e cruzar os limites do que somos, o que  
fazemos e o que desejamos, e se torna um plano que  
constrói um momento histórico de deslocamento  
com relação de vítimas e excluídas. Nessa perspec-  
tiva, a prática da greve é a redefinição de uma pode-  
rosa forma de luta em um momento histórico novo.  
(Gago, 2020, p. 13-14).  
Lacerda, Harkot, Santoro e Alho (2020) ao pensarem na  
resistência a processos de remoção no Brasil trazem essa  
imagem da “greve”, entendendo que esses processos de  
luta contra os despejos forçados/, assim como, a greve  
feminista, tornam “visíveis as precariedades urbanas e  
da vida, às quais as famílias estão submetidas” (Lacerda,  
Harkot, Santoro e Alho, 2020, p. 20).  
5
Artigo 8º, inciso I, da Medida Provisória nº 1.162 de 15 de fevereiro  
de 2023.  
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Como comumente é falado por militantes de movimen-  
tos populares de luta por moradia, como o MLB, as ocu-  
pações de imóveis são como a greve para o movimento  
dos trabalhadores assalariados. Os movimentos de luta  
por moradia possuem as ocupações coletivas no seu re-  
pertório de ação coletiva. Como aponta Charles Tilly  
(1978), o repertório é um conjunto de formas de ação, que  
se constitui historicamente e se renova aos poucos com a  
experiência de ações bem-sucedidas ou negativas.  
Dos casos analisados neste artigo às ocupações Luiz  
Gama e Ecovila de Maricá foram despejadas por meio de  
ordens judiciais em ações possessórias no ano de 2022.  
As ocupações Zumbi dos Palmares, Novo Horizonte e a  
Casa Almerinda Gama encontram-se ameaçadas de des-  
pejo em ações de reintegração de posse.  
Na Zumbi dos Palmares, duas mulheres passaram a viver  
na ocupação porque foram despejadas de outras duas  
ocupações em 2020, num único ano, no auge das polí-  
ticas de isolamento social, quando a recomendação das  
autoridades sanitárias era de “fique em casa”.  
Como analisado neste artigo, as mulheres estão presen-  
tes e são protagonistas na construção das ocupações de  
moradia, assim como, outras pesquisas identificaram  
que “as disputas que envolvem a moradia, ou outras di-  
mensões da reprodução da vida, são comumente prota-  
gonizadas por mulheres, que assumem a linha de frente  
nos casos de resistência” (Lacerda, Harkot, Santoro e  
Alho, 2020, p. 168-169).  
Durante a pandemia da Covid-19, mais de 36 mil famí-  
lias foram despejadas no Brasil. O Rio de Janeiro figurou  
como o segundo estado onde ocorreram o maior núme-  
ro de despejos de ocupações coletivas de população de  
baixa renda durante a crise sanitária, foram quase 6 mil  
famílias despejadas (DESPEJO ZERO, 2023).  
O movimento Olga Benário também tem reivindicado  
esse instrumento como forma de luta feminista, com  
diversas ocupações realizadas em diferentes cidades do  
país, como já comentado neste artigo. As mulheres do  
Movimento Olga Benário explicam que ocupam em pri-  
meiro lugar para salvar a vida das mulheres. Mas tam-  
bém ocupam para contribuir na organização e formação  
das mulheres “para que mais mulheres vítimas de violên-  
cia lutem para que outras mulheres não passem pelo  
mesmo” (MOVIMENTO OLGA BENÁRIO, 2021, p.42). Ex-  
plicam ainda que a construção das casas provam que “as  
políticas públicas e o Estado devem ser geridas pelas tra-  
balhadoras e trabalhadores, pelas pessoas que vivenciam  
as dificuldades de ser mulher, mãe, negra, trabalhadora,  
estudante e desempregada.” (MOVIMENTO OLGA BE-  
NÁRIO, 2021, p.42). O movimento mobiliza todas as suas  
ações e lutas para acumular forças para que as mulheres  
e a classe trabalhadora tenham condições para derrubar  
o capitalismo e construir em seu lugar uma sociedade so-  
cialista (MOVIMENTO OLGA BENÁRIO, 2021, p.12).  
Em março de 2023, eram mais de 650 mil mulheres atin-  
gidas por esse cenário em todo país (DESPEJO ZERO,  
2023). Esses despejos e remoções forçadas de ocupações  
coletivas impactam profundamente a vida das mulheres.  
Lacerda, Harkot, Santoro, Alho (2020) apontam que:  
Processos de remoção não se encerram na perda da  
moradia, tampouco são casos episódicos, aconteci-  
mentos de um único dia. Ao contrário, trata-se de  
processos violentos, demorados, que envolvem mu-  
danças de vida nos mais amplos espectros – trabal-  
ho, educação, família, redes afetivas e de suporte que  
são desfeitas, ou seja, toda estrutura de reprodução  
da vida precisa ser reorganizada diante da remoção.  
(Lacerda, Harkot, Santoro, Alho, 2020, p.161).  
Lacerda, Harkot, Santoro, Alho (2020) destacam como a  
remoção promove a destruição do espaço produzido pe-  
las mulheres por meio de redes que lhes conferem poder  
político.  
Estas ocupações de moradia ou de mulheres são res-  
pondidas normalmente de forma violenta pelos proprie-  
tários de prédios públicos ou privados, pela polícia e pelo  
judiciário. É comum a tentativa de despejos ilegais pela  
polícia ou a concessão de medidas liminares de reinte-  
gração de posse rapidamente pelo poder judiciário.  
Os despejos e remoções forçadas, representam processos  
de grande violência contra as mulheres. A violência pa-  
triarcal contra as mulheres se expressa também nos des-  
pejos/desalijos forçados. Por tal motivo, a luta feminista  
também deve ser uma luta contra os despejos e remoções  
forçadas.  
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ARTÍCULOS LIBRES  
Nos anos de 2022 e 2023, a Campanha Despejo Zero par-  
ticipou dos atos feministas do 8M. No Rio de Janeiro, em  
2022, os integrantes da campanha foram para a rua com  
faixas que diziam “mulheres contra os despejos, pela mo-  
radia digna, direito à cidade e Reforma Agrária”.  
O retrato das ocupações urbanas no Brasil escancara es-  
sas desigualdades sociais, raciais e de gênero do país. As  
ocupações têm raça, gênero e classe social: compostas  
majoritariamente por mulheres negras e mães solo.  
Desta forma, os despejos e remoções forçadas impactam  
profundamente as vidas das mulheres, especialmente  
negras e periféricas. A moradia, sobretudo a autonomia  
sobre ela, precisa ser compreendida enquanto fator cha-  
ve no combate às violências e desigualdades de gênero.  
Assim como a “greve”, as ocupações e a resistência con-  
tra despejo e remoções forçadas, devem ser entendidos  
como repertórios de ação coletiva e bandeiras importan-  
tes das lutas feministas por direitos das mulheres e con-  
tra a lógica violenta do capitalismo-patriarcal-racista.  
As políticas públicas de habitação por interesse social  
precisam ser construídas levando em conta as dimensões  
interseccionais para que de fato enfrentem os problemas  
interconectados das desigualdades sociais, raciais e de  
gênero.  
Considerações finais  
O presente artigo analisou o processo de feminização  
do déficit habitacional no Brasil, a partir da análise do  
protagonismo feminino em ocupações urbanas do Rio de  
Janeiro. Refletiu como na fase atual do capitalismo-pa-  
triarcal-racista hegemonizado pela lógica neoliberal  
financeira, com a desresponsabilização do Estado por  
políticas sociais, com o desemprego, a precarização do  
trabalho, as mulheres têm se endividado para pagar as  
contas básicas necessárias para a reprodução social de  
suas famílias, como para comprar alimentos, pagar luz,  
gás e aluguel.  
A luta contra os despejos e remoções forçadas é uma luta  
feminista!  
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Os motivos para essa maioria feminina no déficit são  
muitos. Vão desde a maior dificuldade para o acesso à  
educação até a forma patriarcal como se estrutura a  
sociedade brasileira, considerando ainda a exclusão de  
gênero e raça quando da instituição da propriedade pri-  
vada e privatização da terra no Brasil. Como herança,  
dois problemas principais que afetam diretamente às  
mulheres que não têm uma casa adequada para morar: a  
“feminização da pobreza” e a violência doméstica.  
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heres de suas residências e colocado-as enquanto sobre-  
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Para grande parte das mulheres, a casa nunca foi um,  
mas sim espaço de violência. Para as mulheres negras  
mais pauperizadas, a dependência financeira aos com-  
panheiros contribui para a perpetuação do ciclo de  
violência doméstica.  
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ARTÍCULOS LIBRES  
Experiencias y Voces de  
Discapacidad en la Universidad  
Experiences and Voices of Disability at the  
University  
Idania Macarena Muñoz Rubia  
Resumen  
Las experiencias, voces y sentires de las personas con discapacidad fueron de-  
jadas históricamente de lado, o directamente fueron negadas por las perspec-  
tivas teóricas biologicistas y materialistas, tanto del modelo médico como del  
modelo social respectivamente. En esta investigación, se pretende analizar  
las experiencias de personas con discapacidad de la Universidad Nacional de  
San Juan (UNSJ) a partir de las significaciones que les otorgan a sus propias  
vivencias.  
Recepción: 17/05/2023  
Aceptación: 14/08/2023  
Idania Macarena Muñoz Rubia. Licen-  
ciado en Trabajo Social. CONICET. IISE-  
UNSJ.  
mr18@hotmail.com  
Los objetivos específicos buscan caracterizar y problematizar los principales  
aportes del modelo médico y modelo social en relación a las experiencias vivi-  
das desde la dimensión corporal de las personas con discapacidad, también,  
relevar experiencias de estudiantes con discapacidad de la UNSJ y reconstruir  
e interpretar los supuestos presentes en los relatos vivenciales de las experien-  
cias relevadas.  
-
Palabras clave  
Discapacidad, Experiencia, Universidad  
Key Word  
Disability, Experience, University  
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ARTÍCULOS LIBRES  
La metodología utilizada es de tipo cualitativa con carácter exploratorio-des-  
criptivo, basado en técnicas de reconstrucción bibliográfica-documental, de  
recolección y análisis de datos, tal como es el caso de las entrevistas semi-es-  
tructuradas principalmente.  
Los resultados principales reflejan una constante conjunción de percepciones  
ligadas a diferentes formas de comprender y vivir la discapacidad que dan  
cuenta de la aún vigente lucha de las perspectivas de los modelos teóricos  
abordados en este trabajo, esto es, del modelo médico y social.  
Abstract  
The experiences, voices and feelings of people with disabilities were  
historically left aside, or directly denied by the biologicist and materialistic  
theoretical perspectives of the medical and social models, respectively. This  
research aims to analyze the experiences of people with disabilities at the  
National University of San Juan (UNSJ) from the meanings they give to their  
own experiences.  
The specific objectives seek to characterize and problematize the main  
contributions of the medical model and the social model in relation to the  
experiences lived from the bodily dimension of people with disabilities,  
also, to survey experiences of students with disabilities from the UNSJ and  
to reconstruct and interpret the assumptions present in the experiential  
accounts of the experiences surveyed.  
The methodology used is qualitative with an exploratory character, based on  
bibliographic-documentary reconstruction techniques, data collection and  
analysis, such as semi-structured interviews mainly.  
The main results reflect a constant conjunction of perceptions linked to  
different ways of understanding and living disability that show the still  
current struggle of the perspectives of the theoretical models addressed in  
this work, that is, the medical and social model.  
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ARTÍCULOS LIBRES  
1. Introducción  
sus diversos puntos de vista, diversas interpretaciones y  
significaciones. Dicha metodología, estudia las perspec-  
tivas en un ambiente natural y en vinculación con su con-  
texto (Sampieri, 2014).  
La presente investigación pretende contribuir a la pro-  
ducción de conocimiento sobre la temática de Discapa-  
cidad y Universidad desde un trabajo teórico, analítico  
y reflexivo, pertinente al escenario del Gran San Juan.  
Es importante aclarar, que la misma fue llevada a cabo  
mediante una beca interna de investigación CICITCA/  
UNSJ- Nivel iniciación en el periodo 2020-20221.  
El carácter de esta investigación es exploratorio-descrip-  
tivo, basado principalmente en técnicas de reconstruc-  
ción bibliográfica-documental, técnicas de recolección y  
análisis de datos, tal como es el caso de las entrevistas  
semi-estructuradas.  
El contenido principal de este escrito, busca analizar las  
experiencias de personas con discapacidad de la UNSJ a  
partir de las significaciones que le otorgan a sus propias  
vivencias.  
En cuanto a la muestra seleccionada es de tipo no proba-  
bilística, donde la finalidad no es tanto cubrir la totali-  
dad del universo, sino seleccionar los casos significativos  
acordes a la intencionalidad de la investigación, para así,  
obtener una intensidad en la información cualitativa (se-  
lección de dos carreras del espacio de Facultad de Cien-  
cias Sociales (FaCSo) por la accesibilidad de las unidades  
de análisis).  
Debido a que las voces de las personas con discapacidad  
fueron a lo largo del tiempo desvalorizadas, si es que no  
directamente negadas por perspectivas biologicistas y  
materialistas -tanto del modelo médico como del modelo  
social respectivamente- surge la propuesta de un primer  
objetivo específico de esta investigación: caracterizar y  
problematizar los aportes del modelo médico y modelo  
social en relación a las experiencias vividas desde la di-  
mensión corporal de las personas con discapacidad. Otro  
objetivo, consiste en relevar experiencias vivenciales que  
construyen las mismas durante sus trayectos educativos  
en la UNSJ, para luego interpretar y reconstruir los su-  
puestos más significativos reflejados en ellas.  
Vale aclarar que, el criterio de heterogeneidad de disca-  
pacidades (motriz, intelectual y visual) es el que funda-  
mentalmente guió la búsqueda de indagación de infor-  
mantes claves, con la proyección de obtener disímiles  
perspectivas de las personas entrevistadas y una diversi-  
dad de experiencias vivenciales singulares.  
Para referir a personas con discapacidad en el escrito, se  
toma en consideración teórica la Convención sobre los  
Derechos de las Personas con Discapacidad2, mencio-  
nando y dirigiéndome a las mismas desde dicho acervo  
teórico.  
Dicha investigación es expresada desde una dimensión  
de índole teórica e interpretativa desde herramientas  
analíticas y científicas ostentadas.  
2. Metodología  
La investigación se desarrolla a partir de una metodolo-  
gía de tipo cualitativa, debido a que ésta posibilita exa-  
minar las formas en que las personas perciben y experi-  
mentan los fenómenos que los rodean, profundizando en  
2
Congreso De La Nación Argentina. (2008). Ley N°26378 “Conven-  
ción sobre los derechos de las personas con discapacidad”. Recuperado el 31  
de julio de 2023 de http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/ane-  
xos/140000-144999/141317/norma.htm. En este escrito normativo, la  
discapacidad es descripta desde el Modelo Social, donde la misma es  
resultado del conjunto de barreras contextuales, sociales y culturales,  
generadoras de desigualdad y discriminación.  
1
Muñoz, I. (2020-2022). Discapacidad y Universidad: Experiencias,  
voces y sentires acerca de las situaciones de discapacidad vivenciadas  
por estudiantes de la UNSJ. Beca interna de investigación y Creación  
CICITCA: Iniciación. Universidad Nacional de San Juan.  
Muñoz Rubia | Experiencias y Voces de Discapacidad en la Universidad | 69 - 86  
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TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
ARTÍCULOS LIBRES  
3. Marco teórico  
discapacidad (Ferreira 2010, citado en Dalmeda y Chha-  
bra, 2019). La última, es atribuida a la persona y es vista  
como una desviación de la normatividad biológica. Se  
basa en la idea de que los problemas y dificultades están  
plenamente atañidos con su déficit corporal, biológico,  
psicológico.  
3.1. Aproximaciones teóricas e históricas de la Dis-  
capacidad desde su conceptualización3  
El origen del modelo médico o tradicional como también  
se lo ha llamado, proviene del surgimiento del mundo  
contemporáneo. Dicha perspectiva ha sido dominante en  
el siglo XIX en la cultura de Occidente. Los aspectos prio-  
ritarios originarios a su consolidación, podrían deducir-  
se respecto a dos acontecimientos sociales: la primera  
guerra mundial y los accidentes laborales. Tal así, que en  
ese momento la discapacidad comenzó a ser vinculada  
con los heridos de la guerra y ser pensada y mirada como  
un asunto representativo de daño, prejuicio y discrimi-  
nación en la esfera social.  
Cáceres (2004) toma en consideración que la categoría de  
discapacidad ha sido nutrida por la Organización Mun-  
dial de la Salud (OMS) debido a la necesidad de mejorar  
los procesos versátiles en las realidades. Cabe mencio-  
nar, que la “Clasificación Internacional de Deficiencias,  
Discapacidades y Minusvalías” (CIDDM) creada en 2001,  
se encarga de revisar los aportes realizados por la “Clasi-  
ficación internacional del funcionamiento, de la discapa-  
cidad y de la salud” (CIF) de 1980.  
El modelo médico o tradicional, conceptualiza a la disca-  
pacidad como un asunto personal causado por una enfer-  
medad, un traumatismo o cualquier otra alteración de la  
salud, o en otras palabras la “dificultad” de las limitacio-  
nes corporales, psíquicas y sensoriales serían propias del  
individuo, y necesita para su recuperación de asistencia  
médica y rehabilitación a través del desempeño de profe-  
sionales especializados en el área de la salud. En efecto,  
las medidas profesionales son plenamente individuales  
y se orientan a la recuperación, solución, y/o adaptación  
del individuo en la sociedad (Velázquez, 2009).  
Ambas clasificaciones mencionadas, se derivan de la  
perspectiva teórica de la Organización Mundial de la Sa-  
lud (OMS), que, desde una demanda continua de anali-  
zar nuevas inquietudes científicas sociales, se encargan  
de indagar y reflejar la evolución del concepto de disca-  
pacidad (Cáceres, 2004).  
En concreto, hay dos cuestiones significativas en torno a  
la discapacidad en este modelo, en primer lugar, sitúa el  
dominante quehacer médico clínico que investiga el in-  
terior de la mente humana, cada vez más dirigida a pro-  
cesos neurológicos, procesos fisiológicos o la anatomía  
corporal. En segundo lugar, predomina una condición  
de normatividad, o estándar corporal esperado social-  
mente, siendo la persona con discapacidad objeto de un  
conjunto de mediaciones terapéuticas rehabilitadoras  
para lograr una óptima adaptación del colectivo con dis-  
capacidad al entorno social, familiar, educativo y laboral  
(Moscoso, 2006).  
Es decir, presentar una discapacidad es propio de tener  
un cuerpo defectuoso, carencia o deficiencia que lleva  
a condicionar y negar la autonomía de las personas con  
3
Se debió ahondar en las perspectivas teóricas de los modelos  
teóricos más consolidados, como es el Modelo medico hegemónico y  
Modelo social en el campo de la discapacidad, y de ahí, se puso de ma-  
nifiesto la recurrente desvalorización de las experiencias del colectivo  
de personas con discapacidad a lo largo de la historia (Díaz, Ferreira  
y Martin, 2015).  
Entonces, desde la mirada del modelo, la principal “difi-  
cultad” se encuentra en el individuo y en sus déficits, a  
quien es necesario curar desde una dimensión psíquica,  
física y/o sensorialmente. En otras palabras, se conside-  
ra a la discapacidad exclusivamente como una cuestión  
a resolver de manera particular, siendo ocasionada por  
una patología, accidente o condición de la salud que de-  
manda la intervención especializada de saberes médicos  
(Palacios y Bariffi, 2007).  
Asimismo, ambos modelos teóricos son actualmente trabajados en  
profundidad en el Proyecto de Investigación Creación y Desarrollo  
Tecnológico y Social CICITCA - UNSJ (2023-2024): “Narrar la disca-  
pacidad. Un análisis de las experiencias relatadas por estudiantes en  
situación de discapacidad de la Facultad de Ciencias Sociales”. Direc-  
tora: María Cecilia de los Ríos.  
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El modelo social de la discapacidad sitúa su origen en  
los años sesenta o principios del setenta del siglo XX, en  
Estados Unidos e Inglaterra. Hasta esa instancia, en las  
sociedades de occidente la discapacidad era considerada  
como el resultado de las restricciones de cada persona,  
siendo vista como una “tragedia personal” para las per-  
sonas con discapacidad y un “problema” para el resto de  
la humanidad (Palacios y Bariffi, 2007).  
Las resultantes de una sociedad que construye su  
entorno y sus instituciones desde un paradigma de  
normalidad, es que es incapaz de reconocer e inte-  
grar la diversidad en su seno. La discapacidad pasa  
entonces a ser la vivencia de una discriminación u  
opresión en lugar de una desviación de la normali-  
dad del cuerpo médicamente definido como sano.  
(Bernal 2016, p.42)  
En las décadas de 1960 y 1970 surgió una ola de movi-  
mientos socio-políticos que estaban conformados por  
personas con discapacidad de diferentes partes del mun-  
do. Uno de varios movimientos formados fue conocido  
como UPIAS (“Unión de personas físicamente deficientes  
contra la segregación”) y desarrolló un cuestionamiento  
y estudio continuo respecto a las diversas interpreta-  
ciones ortodoxas de la discapacidad y de las numerosas  
barreras sociales que presentaban las personas discapa-  
cidad que, al mismo tiempo, eran rotulados como “disca-  
pacitados” por la sociedad en particular.  
Siguiendo los aportes de Palacios y Bariffi (2007), las  
causas de la discapacidad se encuentran inmersas en  
la sociedad. A la vez, define a la discapacidad como una  
construcción y una manera de opresión social, siendo el  
resultado de una sociedad que discrimina a las personas  
con discapacidad de forma sistemática e histórica.  
De acuerdo a Barnes (2003), la UPIAS distingue entre  
el concepto de deficiencia y discapacidad. La prime-  
ra, denota la dificultad de una parte del cuerpo o en la  
posesión de una extremidad, mientras que la segunda,  
consiste en las desventajas existentes en aquellas activi-  
dades que forman parte de la cotidianidad de las perso-  
nas con discapacidad en particular, excluyéndolas de las  
actividades del colectivo en general. Es decir, en la pri-  
mera se refleja un aspecto biologisista en su concepción,  
mientras que, en la segunda, denota un aspecto social en  
su expresión puesto que se considera que es la misma so-  
ciedad la que construye barreras impidiendo la igualdad  
de oportunidades de toda la ciudadanía.  
Este cambio de eje, que va del sujeto individual a la socie-  
dad es una de las características principales que el mode-  
lo social de la discapacidad asume.  
La conceptualización del modelo social de la discapaci-  
dad se ha propulsado, desarrollado y vinculado a partir  
de la interrogación continua a las premisas teóricas des-  
criptas por el modelo médico o tradicional. Particular-  
mente, la idea básica del modelo radica en que los facto-  
res que ocasionan la discapacidad no son individuales,  
sino son plenamente sociales, culturales, económicos,  
entre otros.  
Así fue que, la participación política del colectivo – UPIAS  
y sus entidades, posibilitaron el impulso del auge de los  
derechos civiles y la legislación antidiscriminatoria en  
los orígenes del modelo.  
Asimismo, el modelo social de la discapacidad realiza  
un cambio profundo respecto a los modelos previos, las  
causas que ocasionan la discapacidad se consideran pro-  
ducto del funcionamiento del sistema capitalista. Asu-  
men que la discapacidad es una construcción social, que  
remite a procesos que se imponen en las personas, y que  
la categoría interpretativa fundamental es la de opresión  
social (Palacios y Bariffi, 2007)  
En concreto, es significativo destacar que dicho modelo  
de la discapacidad se funda en un acervo teórico y empí-  
rico colectivo e individual de las personas con discapa-  
cidad sin dejar de lado aspectos vinculados con la defi-  
ciencia, las actividades médicas adecuadas, ni la cultura,  
más bien, se busca en este modelo generar la posibilidad  
de un cambio estructural y cultural, visibilizando las eti-  
quetas impuestas a las personas con discapacidad cuyas  
características biológicas son consideradas socialmente  
inaceptables (Barnes, 2003).  
Es decir, se concibe e interpreta a la discapacidad como  
un fenómeno social, resultado de prácticas, hábitos, ac-  
ciones sociales “discapacitadoras”, entendidas como:  
De esta manera, al hacer referencia a las reformas es-  
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tructurales y culturales, se vinculan con las barreras eco-  
nómicas, políticas y culturales que de manera cotidiana  
enfrentan las personas con discapacidad en la sociedad.  
lo corporalmente hablado, y, por ende, lo culturalmente  
inculcado (Díaz, Ferreira y Martin, 2015).  
Con las características originadas e impuestas en la mo-  
dernidad, los cuerpos de las personas con discapacidad  
son significados y re-significados desde nuevos indica-  
dores valorativos, principalmente siendo mirados desde  
la eficacia y viabilidad productiva - no productiva, y des-  
de allí, se dirigen factores de inclusión o exclusión en los  
espacios circundantes de la sociedad (Martin y Castillo,  
2010).  
La discapacidad es un fenómeno social; no se trata sim-  
plemente de un problema médico que afecte de manera  
aislada a ciertos individuos, sino de un colectivo estruc-  
turalmente condenado a la marginación por la incapa-  
cidad de adaptación a sus necesidades por parte de la  
sociedad en la que viven. Como fenómeno social, la dis-  
capacidad es impuesta por la sociedad, no es un atribu-  
to de la persona: en ella están implicadas el conjunto de  
prácticas, representaciones y jerarquizaciones que deter-  
minan la existencia particular de los sujetos individua-  
les como miembros de una colectividad que les dota de  
oportunidades, identidad y recurso (Ferreira, 2010).  
Por lo tanto, el cuerpo con discapacidad en el orden so-  
cial, crea una sorprendente mirada, en los orígenes de  
“lo raro”, “lo desordenado”, “lo diferente”, construyendo  
clasificaciones de inhabilitación y apariencia física inte-  
riormente en el imaginario social (Le Breton, 2002).  
3.2. Experiencias vivenciadas y sentidos desde una  
dimensión corporal  
A su vez, en el interior del orden social mencionado, las  
corporalidades de las personas con discapacidad son ca-  
racterizadas de diversas formas y modalidades, desde  
los modelos de la discapacidad, en esta ocasión, el mé-  
dico y social, otorgando sentido a los cuerpos desde sus  
posicionamientos teóricos.  
El cuerpo es construido en la sociedad desde tres instan-  
cias. El primero, consiste en que el cuerpo es originado  
mediante una serie de discursos que describen de una  
cierta y determinada manera al mismo, la segunda, cla-  
sifica y controla la definición de las corporalidades me-  
diante una serie de intervenciones y políticas dirigidas, y  
la tercera instancia considera que el cuerpo es el resulta-  
do de disertaciones y prácticas políticas plasmadas en la  
cotidianidad y su visión subjetiva impuesta en ellas (Fe-  
rreira (2010), citado en De los Ríos, 2020).  
Desde el modelo médico, el cuerpo de la persona con dis-  
capacidad es situado desde la anormalidad y con ciertos  
estigmas negativos, estos pueden visualizarse al mencio-  
nar al cuerpo como: incompleto, incapaz, monstruoso,  
vulnerable, silencioso, entre otros.  
El individuo moderno, universal y aceptado socialmente  
se define desde patrones de racionalidad, capacidad in-  
modificable de cognición, y la razón como pensamiento  
inmaterial. Sin embargo, el cuerpo comprende al indi-  
viduo irracional, es decir, la racionalidad es vista desde  
una perspectiva objetiva y neutra, mientras que la irra-  
cionalidad es vista desde una perspectiva emocional y  
subjetiva, y es en ésta, donde se indagan las corporali-  
dades humanas y modificables (Díaz, Ferreira y Martin,  
2015). De forma general, las personas con discapacidad  
se encuentran excluidas, marginadas y borradas al in-  
terior del contexto contemporáneo en base a las carac-  
terísticas de éxito social pre-establecidas. Es decir, la  
dimensión corporal ajustada a la discapacidad atenta  
en un plano estético-visual desde sus lineamientos di-  
rigidos. De acuerdo a los autores, el foco inquietante es  
Es decir, los cuerpos de las personas con discapacidad  
permanecen en el silencio y la descalificación al no per-  
tenecer a patrones de normalidad vigentes. Por ende, la  
discapacidad es comprendida como un asunto personal y  
la corporalidad de la persona es definida desde la inferio-  
ridad respecto a los demás (de los Rios, 2020).  
En la definición corporal desde el modelo médico, exis-  
te una diferencia entre la perspectiva corpórea vivencial  
(desde la subjetividad) y la mirada incidida por el diag-  
nóstico experto (desde la objetividad). De forma habi-  
tual, es esta última visión la que determina y sanciona  
la condición de las personas con discapacidad mediante  
normativas y decisiones opresoras. A su vez, la persona  
mediante dicha mirada comienza a construir su identi-  
dad como persona con discapacidad.  
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Es decir, la mirada del cuerpo es definida desde la bio-  
logicidad y tecnicidad del modelo médico-rehabilitador,  
al considerar a la parte física como algo “roto”, “perdido”  
y que debe “arreglarse”, pero además de ello, la corpora-  
lidad subjetiva, es dejada de lado, no indagada, siendo  
incuestionable, quedando fuera aquellas experiencias  
propias de las personas con discapacidad, siendo mirado  
como un “objeto” sin considerar emociones y sentimien-  
tos.  
de cuerpo hábil e inhábil, debido a la sociedad produc-  
tiva capitalista, y, por ende, el cuerpo de la persona con  
discapacidad se encuentra encerrado en características  
impuestas del cuerpo improductivo e incapaz (Ferrante,  
2010).  
Esta diferenciación de legitimidad se relaciona con va-  
rios comportamientos de dominación, los cuales se pre-  
tenden captar y visibilizar para conocer diversas formas  
de generar discapacidad en la sociedad en general y en  
las personas en particular. En otras palabras, refiere a  
visibilizar los posicionamientos desemejantes en la coti-  
dianidad donde se encuentran, y desde allí, comprender  
los estereotipos producidos por las condiciones mate-  
riales, sociales, culturales, simbólicas y las consecuentes  
marginaciones que inciden precisamente en el trayecto  
corporal de las personas con discapacidad.  
Dicho en otras palabras, estos patrones de normalidad,  
se vinculan con mecanismos de eficacia, utilidad, belle-  
za que sirven para encajar en una sociedad plenamente  
capitalista, productiva, basada en la eficacia humana y  
de esa manera “sentirse” y/o “estar” incluido en la coti-  
dianidad.  
Ante dicha situación, se produce una división social de  
prototipos de corporalidades en la sociedad capitalista:  
cuerpos legítimos e ilegítimos. Mientras que en el prime-  
ro se unifican aquellos “cuerpos útiles eficientes” y en el  
segundo, aquellos “cuerpos inútiles e ineficientes” y son  
éstos quienes deben corregirse para adaptarse a la socie-  
dad, siendo excluidos diariamente en diversos espacios  
sociales, culturales, económicos, políticos y son segre-  
gados en grupos reducidos y discriminados (Ferrante y  
Venturiello, 2014).  
En correlación, de acuerdo a Ferrante y Venturiello  
(2014), el modelo social de la discapacidad se encarga de  
indagar la desigual conceptualización entre deficiencia  
y discapacidad, lo biológico y lo social, el cuerpo y el en-  
torno, la mirada individual y la social, lo subjetivo y lo  
objetivo, el cuerpo y la discapacidad, etc.  
El cuerpo en el modelo social de la discapacidad sigue  
permaneciendo oculto, invisibilizado, estigmatizado  
desde la experticia médica y cultural, indagando sobre la  
discriminación generada en las personas, pero a su vez,  
en dicha conceptualización, perduran las incapacidades  
y dificultades corporales que permanecen del modelo  
médico hegemónico a lo largo del tiempo.  
Cabe aclarar que, las corporalidades y las vivencias sub-  
jetivas de la persona con discapacidad, son consideradas  
como aspectos que biologizan y problematizan reitera-  
damente la discapacidad, existiendo una débil proble-  
matización, criticidad e indagación sociológica en dicho  
modelo teórico de la discapacidad (Ferrante y Venturie-  
llo, 2014).  
Es decir, dicha perspectiva teórica tiene intenciones de  
indagar sobre la opresión y discriminación que presen-  
tan las personas con discapacidad en la sociedad, y dis-  
tingue conceptos de discapacidad y deficiencia. Sin em-  
bargo, esta última mantiene aún su carácter de anomalía  
aplicada en las corporalidades humanas. Dicha perspec-  
tiva, no plantea normalizar los cuerpos como sucede en  
el modelo médico, pero permanece la idea conceptual  
de alguna forma, subsistiendo los cuerpos percibidos y  
aceptados dentro de una norma biomédica y normaliza-  
dora.  
En contraste, el modelo social de la discapacidad pre-  
tende dar cuenta de la desnaturalización del cuerpo de-  
ficiente y eso llamado cuerpo capaz (Ferrante y Ventu-  
riello, 2014). Por eso, la invisibilizacion del cuerpo, forma  
parte del compromiso motivador en indagar la dimen-  
sión social de la discapacidad.  
Los cuerpos de las personas con discapacidad no dejan  
de ser pensados, estudiados y comprendidos desde el  
campo de legitimidad e ilegitimidad. A partir de esta  
argumentación de definiciones, se confrontan patrones  
Por ende, en los orígenes del modelo, la deficiencia y el  
cuerpo como ejes de estudio, quedan sin ser cuestiona-  
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dos, siendo condiciones naturales diagnosticados desde  
el saber médico.  
Nos interesa en esta sección, dar a conocer el análisis  
realizado a los diferentes relatos obtenidos acerca de las  
múltiples experiencias vivenciadas por estudiantes con  
discapacidad de la FaCSo.  
4. Experiencias de personas con discapacidad  
en la Universidad Nacional de San Juan desde  
sus relatos  
La reconstrucción teórica que previamente llevamos a  
cabo con relación a los modelos y la dimensión corporal  
desde la construcción de la discapacidad, nos darán fun-  
damentos para orientar los puntos y supuestos significa-  
tivos de análisis.  
Es importante aclarar que, si bien las trayectorias edu-  
cativas no son eje de estudio central en esta ocasión, sin  
embargo, al enfocar la indagación en las experiencias  
consolidadas y narradas por las personas con discapaci-  
dad en el ámbito académico superior, indirectamente es  
importante mencionarlas y teorizarlas.  
4.1. Identificando aportes desde los modelos teóri-  
cos principales  
Partiendo de una idea general, el surgimiento de cada  
modelo teórico de la discapacidad trae consigo una serie  
de interrogantes vinculadas a la idea de la misma, sus  
causas y el papel que desempeña la persona con discapa-  
cidad en la sociedad. Tomando en consideración que no  
existe una sola manera de describir y comprender la con-  
cepción de discapacidad debido a que se ha ido cambian-  
do y reconstruyendo crecientemente a lo largo del tiem-  
po, se distinguen dos posturas teóricas preponderantes  
de la discapacidad: el modelo médico o tradicional y el  
modelo social (Ortega, 2018).  
Las trayectorias educativas de personas con discapaci-  
dad se respaldan en el derecho a la educación inclusiva.  
Este derecho se encuentra contemplado en varios mar-  
cos legales: Art.24 de la Convención de los Derechos de  
las Personas con Discapacidad/06; Art.2 de la Ley de  
Educación Nacional 26.206/06. En el nivel superior, en  
el año 2002, la Ley 24.521 (1995) fue modificada en par-  
te por la posterior Ley de Educación Superior 25.573 con  
incorporaciones de la inclusión en el trayecto educativo,  
planteando que las Universidades Nacionales e Institu-  
ciones de nivel superior tienen la obligación de brindar  
el derecho al acceso en el sistema sin discriminaciones,  
al medio físico, a los servicios de interpretación y brindar  
apoyos técnicos necesarios para el colectivo con discapa-  
cidad.  
Considerando la conceptualización que aporta el autor  
mencionado, se refiere analíticamente los siguientes  
fragmentos, en el primero, se visualizan las caracterís-  
ticas de normalidad biomédica, mientras que, en el se-  
gundo, se reflejan barreras diversas del fenómeno social,  
enfrentando las dos perspectivas teóricas sobre la disca-  
pacidad.  
Principalmente, es necesario repensar y hacer hincapié  
en las trayectorias educativas que se muestran desde la  
inclusión educativa como derecho inquebrantable, debi-  
do que compromete al estado como motor principal en la  
garantía de los derechos. Terigi (2010 citado en Carelli,  
2020), refiere a trayectorias escolares teóricas y trayec-  
torias escolares reales. Las teóricas consideran que el  
espacio educativo define y condiciona una organización  
cronológica que influye el movimiento de los estudiantes  
en el sistema. Las reales, realizan un quiebre en la direc-  
ción lineal de las trayectorias teóricas forjando en la co-  
tidianidad de la educación nuevos desafíos, por ejemplo,  
la visibilizacion de las transiciones escolares tales como  
ingresos, egresos, discontinuidad por diversidad de si-  
tuaciones vinculadas a la vida adolescente-adulta, etc.  
El primero expone:  
(…) yo antes lo consideraba como un problema, ahora no,  
ahora es como algo, una condición pero que no te con-  
diciona a la vez porque vos podés estudiar, podes traba-  
jar, podés tener una familia, podés hacer todo, no hay  
condición, no te condiciona. Entonces, yo antes lo veía  
así como un problema (…) porque tengo que tener este  
problema. Tenía que verlo como una condición, que tenía  
que aprender a convivir y aprendí a convivir y estoy con-  
viviendo todos los días (…) Estudiante A  
El segundo expone:  
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(…) la discapacidad mayormente es una palabra mayor-  
mente… para darle a una persona una característica com-  
pleja o un número porque personas con discapacidad  
existen, pero la discapacidad es la sociedad ¿Por qué?  
Porque una persona con discapacidad se siente excluida,  
evadida y no entiende el por qué… cuando en realidad  
la discapacidad no hace falta que la persona la padezca,  
sino está en todas las personas (…) Estudiante C  
persona que tiene mi edad, es como ¿me estás jodiendo?  
¿Me estás jodiendo? (…) Estudiante B  
Visualizando la expresión anterior, en contraste con los  
anteriores relatos, se reflejan supuestos pertinentes a  
ambas miradas de la discapacidad, debido que es men-  
cionada como “dificultad”, “problema social-psicológico”,  
y el hecho de plantear que “hay diferentes paradigmas”,  
traslada el reconocimiento y legitimización de las pers-  
pectivas teóricas que se han ido reconstituyendo a lo  
largo del tiempo en la historia del surgimiento de la dis-  
capacidad.  
Por lo tanto, en el primer fragmento se expresan carac-  
terísticas de la mirada médica consolidada de la disca-  
pacidad, donde las palabras como “problema, condición,  
convivencia” muestran a la discapacidad como una en-  
fermedad, asunto personal, alteración de salud o dificul-  
tad en cuestiones corporales, psíquicas y sensoriales que  
requiere de un sistemático tratamiento y rehabilitación  
médica. Por ende, este posicionamiento, requiere que la  
persona en situación de discapacidad “se adapte” al en-  
torno y a su vez “conviva” con ello (Oliver, 1998 citado en  
Velázquez, 2009).  
A su vez, esto se encuentra en vinculación con los aportes  
teóricos que plantea Palacios y Bariffi (2007), ubicando  
los orígenes de la discapacidad en el entorno social, di-  
señándose como una construcción y opresión socio cul-  
tural, siendo el contexto quien se encarga de ocasionar  
acciones de discriminación hacia las personas en situa-  
ción de discapacidad de manera repetitiva a través del  
tiempo.  
A diferencia del segundo fragmento, la discapacidad es  
ubicada con características del entorno social, es decir  
las barreras que hacen o construyen a la misma no perte-  
necen a los individuos principalmente, sino en quienes lo  
conforman, cambiando de esta forma el foco de análisis.  
Por ende, la mirada social de la discapacidad presta aten-  
ción a las barreras sociales y contextuales que forman  
parte del fenómeno social y, en el fragmento anterior,  
se visualiza la incidencia social en la construcción de la  
misma. En vinculación, en esa confrontación manifes-  
tada en el fragmento, se refleja la idea de separación de  
conceptos que Barnes (2003) propone al respecto sobre  
deficiencia y discapacidad, fundado desde la perspectiva  
social.  
De forma particular, desde aportes teóricos, las perspec-  
tivas que transitan desde el individuo a la sociedad en la  
consolidación de la discapacidad, es un cambio funda-  
mental que el modelo social asume al respecto. Plantean-  
do que, los factores que ocasionan la discapacidad son  
plenamente sociales, culturales, económicos, entre otros.  
Es decir, se concibe e interpreta a la discapacidad como  
un fenómeno social, resultado de prácticas, hábitos, ac-  
ciones sociales discapacitadoras (Bernal, 2016).  
A su vez, posteriormente se refleja lo que Barnes (2003)  
plantea respecto a la necesidad de diseñar un cambio  
desde una dimensión estructural y cultural, en el sentido  
de reconocer y romper con las barreras impuestas desde  
las etiquetas dirigidas hacia las personas en situación de  
discapacidad.  
En el siguiente fragmento se visualizan características  
de ambas perspectivas teóricas:  
Al respecto, el entrevistado comenta:  
(…) Me ha pasado y me sigue pasando… que me pregun-  
ten… ¿Qué es eso? Entonces tenés que contarle todo lo  
que es la dislexia… que es una dificultad… ¿Sí? Que para  
la mayoría digamos lo toman como un problema social  
y psicológico porque hay diferentes digamos… paradig-  
mas. Hay unos que lo toman como una dificultad otros  
como una discapacidad. Entonces, contar todo esto a una  
(…) Cuando vos decís discapacidad la otra persona te ve  
como algo malo “una persona que tiene discapacidad”.  
Entonces, por ahí a veces buscar las palabras adecuadas  
para que la otra persona te castigue, te diga chau…. Si vos  
no tenés una discapacidad… sí tengo una discapacidad….  
Pero bueno, hay que buscar formas, porque si vos le ha-  
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blás como discapacidad, como te dije recién, la mayoría  
de la gente conoce por discapacidad auditiva, motora (…)  
Estudiante B  
colectivo estudiantil, es fundamental para identificar y  
comprender cuál es la postura teórica, científica y epis-  
temológica que optamos como como marco de referencia  
para transmitir saberes a los otros. Esos, quienes son for-  
madores en un futuro desde cualquier lugar y, por ende,  
desde lo académico universitario (debido al foco de es-  
tudio).  
Por lo tanto, se visualizan varias cuestiones a identificar  
e indagar al respecto: “te ve como algo malo”, “buscar pa-  
labras adecuadas”, “la otra persona te castigue, te diga  
chau”, “la mayoría de la gente conoce…” dichas expre-  
siones, constantemente refieren a la mirada del “otro” u  
“otros” que forman parte de la sociedad, en este caso en  
particular quienes conforman el ámbito universitario,  
siendo estos quienes diseñan, manifiestan, crean, habi-  
túan barreras, etiquetas y estigmas al colectivo con dis-  
capacidad.  
4.2 Identificando aportes desde una experiencia  
corporal vivenciada  
El cuerpo es construido en la sociedad desde tres aris-  
tas influyentes entre ellas. Por un lado, se encuentran  
las expresiones cotidianas mediante la consolidación de  
discursos, por otro lado, las practicas dirigidas desde  
ciertas políticas direccionadas, y también, la perspectiva  
subjetiva aplicada en las últimas (Ferreira, 2010 citado  
en de los Rios, 2020).  
Similarmente se expone lo siguiente:  
La discapacidad es un fenómeno social; no se tra-  
ta simplemente de un problema médico que afecte  
de manera aislada a ciertos individuos, sino de un  
colectivo estructuralmente condenado a la margi-  
nación por la incapacidad de adaptación a sus ne-  
cesidades por parte de la sociedad en la que viven.  
Como fenómeno social, la discapacidad es impuesta  
por la sociedad, no es un atributo de la persona: en  
ella están implicadas el conjunto de prácticas, re-  
presentaciones y jerarquizaciones que determinan  
la existencia particular de los sujetos individuales  
como miembros de una colectividad que les dota de  
oportunidades, identidad y recursos. (Ferreira, 2010,  
p. 13)  
Se plantean las siguientes narraciones de personas con  
discapacidad que transitan su recorrido educativo en la  
universidad, donde puede visualizarse los discursos que  
describen el cuerpo, a su vez, las intervenciones dirigi-  
das, y también el conjunto de acciones prácticas cotidia-  
nas.  
Los entrevistados manifiestan:  
(…) Porque no como estar volviendo a repetir otra vez,  
como que necesito tener el cartel acá grande (señala la  
frente) para que vean que soy disléxico. Por eso, como  
siempre lo digo, tener discapacidad motora o auditiva  
porque lo ven, están ahí, en cambio una dificultad o una  
dislexia u otro trastorno, no… lo tenes que decir… y eso  
te juega en contra porque la mayoría no te cree (…) Estu-  
diante B  
Teniendo en cuenta que el espacio protagonista en el  
análisis presente es el ámbito universitario, mediante  
el cual las personas en situación de discapacidad cons-  
truyen, sitúan, habitan y transitan sus experiencias vi-  
venciales, las mismas son vinculadas a la cotidianidad  
propia de cada estudiante, en esta ocasión, en situación  
de discapacidad. Cada práctica construida, se encuentra  
implícitamente (o no) posicionada e incidida por la mira-  
da o miradas de discapacidad que a lo largo del tiempo y  
que en el “hoy” tanto la sociedad, las personas, los otros  
y los espacios diversos han ido y están construyendo a su  
interior.  
(…) Yo podía, que podía salir adelante, muchas veces en  
las clases de educación física a mí me hacían estudiar  
todo el reglamento, reglamento de vóley, reglamento  
hándbol, todos los reglamentos porque decían que yo  
no podía correr, entonces un día, como me cansé, estaba  
muy cansada, agarré y no le pedí permiso a la profesora y  
empecé a correr y claro, ella no me veía porque yo estaba  
corriendo así y hasta que se dio cuenta que yo no estaba y  
me dice no, no, espere no corra, usted no puede, y a usted  
quién le ha dicho que yo no puedo (…) Estudiante A  
Pensar, pensar-se y pensar-nos como principales cons-  
tructores de palabras, teorías y acciones que impactan en el  
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(…) Mayormente a la persona ciega (suspiros) se la ve, no  
solo la persona ciega, sino la persona con discapacidad se  
la ve como un mueble o más allá de un mueble, como una  
persona dependiente, que necesita depender siempre de  
alguien, y la persona que está con la capacidad, debe es-  
tar de cierta manera acomplejado o pendiente siempre  
de la persona con discapacidad, porque lo cree o lo vi-  
sualiza como una persona incapaz para no hacer nada,  
para tampoco poder andar solo, ya sea en silla de ruedas,  
no vidente, sea la discapacidad que sea. Lo ve como una  
persona (…) incapaz (…) Estudiante C  
tituida desde el aspecto estético y visual en la mirada  
social-cultural (Díaz, Ferreira y Martin, 2015). Es ma-  
nifestada de varias maneras, proponiendo el siguiente  
fragmento:  
(…) (risas y silencios) Difícil porque, en el sentido, de que  
yo (remarcando la pronunciación) te estoy hablando así  
de esta manera, de esta visión que tengo, pero todavía  
me cuesta mirarme al espejo de forma completa (silen-  
cio) es medio contradictorio lo que estoy diciendo, pero  
es así, es lo que me pasa… no me puedo mirar al espejo  
de una forma completa porque no… como que siento que  
lo puedo exteriorizar pero no… internamente todavía me  
falta, me falta muchísimo todavía, entonces como me veo  
al espejo y no me gusta, no me gusta lo que se ve (silencio)  
y eso lo tengo que trabajar (…) Estudiante A  
En el primer fragmento se manifiestan expresiones ta-  
les como: “no me creen”, la cual refiere a ese conjunto de  
acciones prácticas, lenguajes y/o discursos que constan-  
temente la sociedad y quienes la conforman dicen, expre-  
san, describen, plasman de forma directa e indirecta en  
la realidad socio-educativa, marcando diferencias entre  
las personas en situación de discapacidad y aquellas sin  
esta “marca”, “estigma” y “cartel” identificada y construi-  
da. Al igual que el segundo fragmento, esa idea que se  
repite de: “no puede”, reconociendo y originando la dis-  
capacidad, anulando la voz y oportunidad de que la per-  
sona en situación de discapacidad tenga el respeto y goce  
de los mismos derechos que el resto de los estudiantes.  
Siguiendo los planteos teóricos de los autores Díaz, Fe-  
rreira y Martin, (2015) y lo escrito en el fragmento previo,  
se puede manifestar que las personas con discapacidad  
son miradas, evaluadas, configuradas, normativizadas,  
comprendidas por el colectivo social desde la compara-  
ción entre lo visible/invisible, perfección/imperfección,  
normal/anormal, denominaciones y concepciones que  
inciden constantemente en la forma de habitar y viven-  
ciar la discapacidad por quienes viven y la subjetivan.  
En el tercer fragmento, el entrevistado menciona con cla-  
ridad que “los otros” lo visualizan como una persona in-  
capaz de realizar actividades, directamente silenciando  
su voz, sus deseos, opiniones, su derecho de tener opor-  
tunidades, y de vivir libremente su recorrido educativo  
en plena autonomía.  
En vinculación con las características originadas e im-  
puestas en la modernidad, los cuerpos que presentan  
discapacidad son significados y re-significados desde  
nuevos indicadores valorativos, principalmente siendo  
mirados desde la eficacia y viabilidad productiva- no  
productiva, y desde allí, se dirigen factores de inclusión  
o exclusión en los espacios circundantes de la orbe social  
(Martin y Castillo, 2010).  
En estas líneas expresadas anteriormente, la voz de las  
personas con discapacidad en el trayecto educativo es  
omitido, silenciado, diferenciado por el hecho de pre-  
sentar una dimensión corporal característica, diversa,  
distintiva a la mirada consolidada por los demás, predo-  
minando lo hegemónico, convencional, reglamentario,  
creando determinismo y estigma.  
Por lo tanto, el cuerpo con discapacidad en el orden so-  
cial, crea una sorprendente mirada, en los orígenes de  
“lo raro”, “lo desordenado”, “lo diferente”, construyendo  
clasificaciones de inhabilitación y apariencia física en el  
imaginario social (Le Breton, 2002).  
Por ende, en el entorno social existen formas de referir a  
la discapacidad y a las personas, sobre todo, conceptuali-  
zar las corporalidades creando comparaciones estéticas  
desde la belleza y perfección.  
Particularmente, la discapacidad y las personas con dis-  
capacidad son caracterizadas de diversas modalidades,  
desde distintos enfoques, perspectivas o modelos, en  
esta ocasión, el médico y social, otorgando significado al  
cuerpo desde ambos posicionamientos teóricos.  
La dimensión corporal desde la discapacidad es cons-  
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El cuerpo desde el modelo médico es un objeto construi-  
do por lo socialmente impuesto, al igual que desde la  
medicina, y es visto como un cuerpo “enfermo” que debe  
adaptarse al entorno social. Por lo tanto, esta idea de la  
dimensión corporal y la mirada en la sociedad, genera  
una dicotomía construida en las personas con discapaci-  
dad: entre “los que están dentro” y “los que están fuera”  
de parámetros de normalidad aceptados. El cuerpo des-  
de el modelo social, es visualizado mediante una contra-  
posición de dos conceptos inquietantes, la deficiencia y  
la discapacidad, en ambos términos, la discapacidad no  
presenta posiblemente un análisis crítico, claro y reflexi-  
vo (Martin y Castillo, 2010).  
los, o dificultades que están presentes en el espacio social  
educativo que refieren a dos dimensiones: recursos ma-  
teriales de accesibilidad y recursos humanos preparados  
en el campo de la discapacidad (y sus diversas tipologías)  
para enfrentar emergentes y/o escuchar/ identificar de-  
mandas diarias.  
Desde el modelo médico, el cuerpo es leído desde la anor-  
malidad y los estigmas negativos que son reflejados al  
mencionar al cuerpo como: incompleto, incapaz, mons-  
truoso, vulnerable, silencioso, entre otras expresiones.  
Es decir, los cuerpos de las personas con discapacidad  
permanecen en el silencio y la descalificación, al no per-  
tenecer a patrones de normalidad vigentes. Por ende, la  
discapacidad es comprendida como un asunto personal y  
la corporalidad es definida desde la inferioridad respecto  
a los demás (de los Rios, 2020).  
Se plasman a continuación dos fragmentos de un estu-  
diante, donde se manifiestan aspectos relevantes pertene-  
cientes a ambas perspectivas teóricas de la discapacidad:  
(…) siento que mi cuerpo y abandonado de lo que yo era  
antes a nivel físico no? el tema del deporte, poder realizar  
cosas que antes podía hacer, como por ejemplo, (…) hin-  
carme o arrodillarme… no me puedo arrodillar, una es  
la edad (…) es como que tenga 63, porque no llego a estar  
15 segundos y empiezo a sentir el dolor lo que son las ro-  
dillas, los cartílagos y los músculos, la espalda entonces  
es como siento que de cierta manera no es mi cuerpo…  
como todo joven puede torcerse o pasar horas y horas ti-  
rado en el piso, yo más de una hora no puedo estar (…)  
En la definición corporal desde el modelo médico, exis-  
te una diferencia entre la perspectiva corpórea viven-  
cial (desde la subjetividad) y la mirada incidida por el  
diagnóstico experto (desde la objetividad). De forma  
habitual, quién determina y sanciona la “condición” del  
colectivo con discapacidad es mediante normativas y de-  
cisiones opresoras.  
(…) nadie tenía… eh ninguna discapacidad y a mí me  
veían como un bicho raro, entendés? (…) Estudiante A  
(…) La persona ciega el tema de las veredas y las guías…  
no tener guías porque por más que hagan una vereda lla-  
na por más que haya una senda o un mini relieve, lo que  
podes es hacer redondo, girar dentro de un círculo. La  
persona sorda, no hay personas capacitadas para poder  
orientar ya sean calles o cualquier tipo de explicación  
que necesite una persona sorda y muda igual (…) Estu-  
diante C  
Teniendo en cuenta lo anterior, se puede expresar, una  
mirada reiterada sobre el posicionamiento de los “otros”  
que forman parte del contexto social, es decir aquellos  
que construyen, perciben, significan, valorizan, estigma-  
tizan, juzgan con sus palabras o expresiones un determi-  
nado punto de vista de la discapacidad, y precisamente,  
imponen una dimensión corporal única e incuestionable  
(“Bicho raro”).  
En el primer fragmento, se pueden visualizar palabras,  
expresiones, sentimientos y percepciones que reflejan as-  
pectos de la perspectiva médica de la discapacidad, donde  
la funcionalidad, movimiento, productividad del cuerpo  
es primordial y necesaria para su desempeño cotidiano.  
Un aspecto a destacar, consiste en definir (“los otros”) a  
la persona como algo “raro”, dirigiendo características  
personales y etiquetas, patrones de normalidad/anor-  
malidad de acuerdo a lo que la ideología social-colectiva  
define como tal. Por ende, las reglas sociales, culturales,  
económicas, simbólicas que se establecen inciden inme-  
diatamente en el pensamiento, acción, construcción de  
subjetividad de la persona en situación con discapacidad.  
En el segundo fragmento, refiere de forma constante,  
desde la experiencia obtenida en el ámbito universitario,  
a la mención y explicación de aquellas barreras, obstácu-  
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Es decir, con lo expuesto anteriormente se plantea que  
la dimensión de corporalidad, es reiteradamente dejada  
socialmente y culturalmente de lado, no indagada, sien-  
do incuestionable, quedando fuera aquellas experiencias  
propias de las personas con discapacidad, siendo mira-  
das como un “objeto” sin considerar emociones y senti-  
mientos, o, sin voz (y el cuerpo visto como algo más, sin  
importancia). En fin, la definición del cuerpo sano y be-  
llo, es semejanza de pleno y aceptado, siendo la visión es-  
tética y capacitista quien regenta definiciones e interpre-  
taciones de la dimensión corpórea en el colectivo social.  
Sin embargo, su problematización y, por otra parte, la va-  
loración de las experiencias subjetivas es urgente ya que  
los cuerpos no dejan de ser pensados, estudiados y com-  
prendidos desde el campo de legitimidad e ilegitimidad  
social mediante definiciones, patrones del cuerpo hábil e  
inhábil, debido a la hegemonía de la sociedad productiva  
capitalista, y el cuerpo del con discapacidad se encuentra  
encerrado en características impuestas (Ferrante, 2010).  
El cuerpo es conceptualizado, como deficiencia o desvío  
individual y por ende, corporalidades sin historicidades  
singulares, sin posibilidad de significados, inflexibles,  
desviados, sin motivo de acciones y capacidades algunas  
(Hugues y Peterson, 2008 citado en Ferrante y Venturie-  
llo, 2014).  
Si consideramos lo anterior, las corporalidades de las  
personas con discapacidad son miradas y reconocidas  
como plenamente incapaces por el resto de la sociedad.  
En primer lugar, se coloca en interrogación constante la  
autonomía, mediante los términos impuestos, tal es el  
caso de “enfermedad” o “deficiencia”. En segundo lugar,  
se dirigen procesos de estigma mediante el reconoci-  
miento de un cuerpo “incapaz de…”. En tercer lugar, no  
se adapta a patrones culturales de “belleza” o de “perfec-  
ción” propios del contexto cultural, social y económico,  
por lo tanto, eso contribuye a la desvalorización personal.  
Precisamente, el cuerpo de la persona en situación de  
discapacidad en el modelo social, sigue permaneciendo  
oculto, invisibilizado, estigmatizado desde la experticia  
médica y cultural, indagando sobre la discriminación ge-  
nerada en el fenómeno social y la influencia en el colecti-  
vo con discapacidad concretamente.  
De acuerdo con Ferrante y Ferreira (2010), las personas  
en situación de discapacidad se encuentran en una si-  
tuación de dependencia y dominación corporal hacia “los  
otros”. Esta situación de subordinación, se constituye de-  
bido que la sociedad que no está “preparada” y “adapta-  
da” para las personas con discapacidad, aquí es donde se  
refleja la opresión social, discriminación, exclusión o en  
resumidas cuentas, una sociedad discapacitante.  
De esta manera, al interior de la sociedad, las personas  
con discapacidad se encuentran con temores y vulnera-  
bilidades diversas dirigidas por terceros y espacios con-  
solidados, mediante el diseño de características corpora-  
les diferentes entre unos u otros (Haller, 2010 citado en  
Ferrante y Venturiello, 2014).  
Por lo tanto, considerando este lenguaje común usado,  
reproducido y de formas reiteradas por la sociedad y  
quienes habitamos la misma, es consolidado e influen-  
ciado por los parámetros construidos en la Modernidad,  
fuente principal de categorizaciones y clasificaciones,  
viendo a la discapacidad como campo y dentro del mis-  
mo, a la perspectiva médica como hegemónica (de los  
Rios, 2021).  
Es decir, el cuerpo se sitúa en un espacio social, simbó-  
lico y material desde la marginación, exclusión y segre-  
gación que incide negativamente en aquellos patrones  
y capitales simbólicos acumulados, impactando en su  
inserción real al interior (es esta ocasión en el ámbito  
educativo) del fenómeno social. A su vez, esta situación  
de exclusión permanente de las personas en situación de  
discapacidad, es manifestada en sus voces y deseos, de  
forma implícita o explícita, reconociendo su dominación  
y opresión social vivenciada (Ferrante y Ferreira, 2010).  
Cambiando de perspectiva teórica, desde el modelo  
social, las corporalidades y las vivencias subjetivas, tu-  
vieron en sus orígenes, una débil problematización, cri-  
ticidad e indagación sociológica, buscando dar cuenta  
principalmente la desnaturalización del cuerpo deficien-  
te y capaz (Ferrante y Venturiello, 2014).  
Es relevante destacar, que dicha perspectiva no plantea  
en sus fundamentos teóricos normalizar y medicalizar  
los cuerpos, pero permanece implícitamente (y vicever-  
sa) la idea conceptual, de alguna forma, sobre los cuerpos  
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percibidos y significados dentro de una norma biomédi-  
ca, normalizadora y capacitista.  
Un punto a destacar consiste en que, si bien las personas  
con discapacidad -es decir estudiantes entrevistados-  
pertenecen al ámbito universitario específicamente, las  
experiencias vivenciadas en el recorrido educativo se ca-  
racterizan por ser desemejantes, singulares, personales,  
subjetivas a lo largo de sus recorridos socio-educativos.  
Por ende, en los orígenes del modelo, la discapacidad y  
el cuerpo quedan sin ser cuestionados, quedando como  
condiciones naturales diagnosticados desde el saber  
médico. En las entrevistas realizadas e interpretaciones  
fundadas al respecto, predomina dicha naturalización  
en algunos relatos y situación de problematización -eno-  
jo, criticidad y reflexividad en otros- de los estudiantes  
entrevistados sobre la constante vulneración de dere-  
chos en el entorno académico universitario, en particular  
la dimensión corporal.  
Si bien en la presente investigación se hace hincapié en  
la importancia de los aportes del modelo social y modelo  
médico de la discapacidad, las características del último  
predominaron en los relatos de los estudiantes entrevis-  
tados, ¿en qué sentido? Los entrevistados refieren en los  
relatos narrados sobre su experiencia, que los estudian-  
tes con discapacidad construyen, identifican, posicionan  
la discapacidad (y la dimensión corporal) en el diario  
universitario según la tipología de la misma, destacando  
que el ámbito superior universitario en su dimisión edili-  
cia, como en su dimensión del personal que conforma, no  
se encuentra preparado o capacitado para trabajar con  
personas con discapacidad (la mayoría de los entrevista-  
dos). Mientras que la minoría, considera en sus relatos,  
que no influye el tipo de discapacidad en la experiencia  
vivenciada en el espacio académico.  
La representación del cuerpo-objeto, conduce a que nos  
interroguemos acerca las implicancias de esa dicotomía  
entre un cuerpo que ocupa el lugar de lo material, de lo  
natural, susceptible de ser pensado en términos de pro-  
piedad y mercancía, y un ser que lo habita, que lo dirige  
y lo padece. El cuerpo como un resto animal, un otro que  
debe ser disciplinado, producido para servir a una razón,  
a una verdadera humanidad (Kipen y Lipschitz, 2009 ci-  
tado en Rosato, Angelino y otros, 2009).  
Las experiencias de las propias personas en situación de  
discapacidad son múltiples, complejas y enriquecedoras,  
no obstante, en reiteradas oportunidades influyen más  
los aspectos negativos e imposibilitadores para dar cuen-  
ta de ellas (¿Barreras?). La estigmatización y el constante  
“desajuste personal” a lo normalmente estructurado, son  
incorporados en las narraciones de las personas entre-  
vistadas.  
Por lo tanto, está vinculado a lo que Pereyra (2018) pro-  
pone como un desafío fundamental, que en los espacios  
universitarios creen herramientas institucionales espe-  
cíficas a las diversidades identificadas para la reflexivi-  
dad verdadera en la labor educativa diaria.  
A su vez, otro de los aportes pertenecientes a las caracte-  
rísticas del modelo social de la discapacidad que se han  
visto reflejadas en los diversos relatos expresados por los  
estudiantes, fue al mencionar un conjunto de barreras  
sociales, culturales y de accesibilidad en el entorno aca-  
démico que inciden en la construcción de sus trayectos  
educativos (mayoría), y una minoría, no identifican ba-  
rreras concretas edilicias, de accesibilidad, de recursos  
materiales, pero sí las posiciona en las miradas externas  
y por ende, en el imaginario social provenientes de los  
“otros” sin discapacidad/sociedad. lo invisible/subjetivo.  
La idea de inclusión, vinculada en los parámetros de la  
Educación Superior, parte de la significancia y el recono-  
cimiento de las diversidades existentes y la revalorización  
de las mismas. Por ende, en el espacio socio-educativo  
universitario, se construye la necesidad de un aprendiza-  
je mutuo, de todos, según las particularidades y especifi-  
cidades y requerimientos propios de cada individualidad  
(Carelli y Zuliani, 2020 citadas en Peralta, otros, 2020).  
Las diferentes aristas descubiertas en las trayectorias  
educativas, tanto teóricas como reales de acuerdo a Te-  
rigi (2010) citada en Carelli (2020), identificadas en el  
trabajo de campo realizado y en el análisis de la informa-  
ción concretada, son significativas y heterogéneas.  
Otro punto consiste en los recorridos educativos descrip-  
tos por las personas discapacidad, puede visualizarse la  
dimensión corporal de diversas maneras. En reiteradas  
ocasiones, la misma es detectada, explicada e interpreta-  
da como un factor negativo de sí mismo, siendo caracte-  
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rizada desde la subjetividad, estructura, normatividad,  
biologicidad, estigma, vergüenza, autoestima, habili-  
dad/capacidad, estética y vinculada a la salud mental  
personal. El cuerpo es reflejado en las formas de descri-  
bir y mirar la discapacidad, de vivir-convivir en un con-  
texto social estigmatizante y sin dudas, se visualiza en el  
recorrido de las trayectorias educativas la mayoría de las  
veces, implícitamente.  
En el supuesto de “Cuerpo” como se ha mencionado an-  
teriormente, las respuestas durante las entrevistas rea-  
lizadas fueron negativas, vinculado a la salud mental, y  
cuestiones atañidas a la misma tales como la inseguri-  
dad, inaceptación, frustración personal y dependencia  
con otro, siendo estas dimensionas más reiteradas.  
En el supuesto “El entorno y los otros”, se visibilizan  
varias perspectivas que se identificaron en los relatos.  
Consideran que el ámbito universitario es un espacio  
diferente el cual no condiciona a las personas con dis-  
capacidad y expresan sentimientos de agradecimiento  
hacia la institución. También contrariamente, miradas  
de que el colectivo con discapacidad que asiste necesita  
y demanda ayuda para su propio desenvolvimiento; de-  
mostrar al resto que “sí puede” estudiar; la construcción  
de estigmas, mitos, frustración, victimización, descono-  
cimiento, objetos; siendo ellas, definiciones construidas  
por la mirada social del contexto socio-educativo.  
5. Reflexiones finales  
Es importante referir que la experiencia no se reduce a  
los acontecimientos, por tanto, a lo que éstos significan  
e importan para las personas. Se reconoce que tiene un  
componente cognoscitivo, pero no se limita a meros as-  
pectos racionales (Guzmán, Carlota y Otros, 2015). Den-  
tro del concepto de experiencia, las autoras consideran  
también un elemento de incertidumbre, tratando de alejar  
la idea de control y racionalidad. Se pretende articular  
los elementos sobre la noción de experiencia con las no-  
ciones de vivencia y sentido.  
Entre los relatos encontrados acerca de las experiencias  
vividas y las dimensiones significativas, los estudiantes  
consideran mayormente, que las personas o los pares que  
los apoyan y orientan con frecuencia son otras personas  
con discapacidad que han transitado su trayecto educa-  
tivo en la universidad u otro ámbito superior; también  
las personas que pasan mayor tiempo con ellos y los fre-  
cuentan diariamente en el espacio académico.  
Por ende, las tres categorías permiten comprender la  
perspectiva de los estudiantes a partir de sus componen-  
tes particulares, colectivos, subjetivos y culturales. Por lo  
tanto, se propone que toda experiencia significativa se  
construya a partir del cúmulo de vivencias y de sentidos  
elaborados que la persona utiliza para guiar sus acciones  
y, al mismo tiempo, la experiencia produce/permite la  
reconsideración y re-significación de las vivencias y los  
sentidos (Guzmán, Carlota y Otros, 2015).  
Con relación a la accesibilidad, un punto en común que  
se consiste en que los trayectos educativos vivenciados  
por los estudiantes con discapacidad son particulares, y  
descriptos según la tipología de discapacidad que pre-  
sentan. Los estudiantes con discapacidad motriz consi-  
deran que sí hay accesibilidad y se encuentran incluidos,  
mientras que para las personas con discapacidad visual  
e intelectual consideran que no hay accesibilidad en el es-  
pacio mencionado (de acuerdo a los entrevistados).  
Desde una mirada analítica, tomando como tres princi-  
pales vías la experiencia, el sentido y la vivencia que han  
construido, habitado y transcurrido los estudiantes con  
discapacidad en el espacio académico universitario, son  
diseñados e interpretados heterogéneas formas y disi-  
miles miradas, las cuales han sido transformadas en su-  
puestos analíticos a continuación.  
Desde la perspectiva de las autoras Carelli y Zuliani  
(2020), la educación es definida como un indiscutible  
derecho humano que permite de forma imprescindible  
el desarrollo de los demás derechos, teniendo como prin-  
cipal objetivo brindar recursos para promover la forma-  
ción integral al conjunto de seres humanos a lo largo del  
tiempo, permitiendo el diseño del proyecto de vida.  
En el supuesto “Discapacidad” predomina la perspectiva  
de “nos ven como uno más”, “la discapacidad está en la  
sociedad”, encontrando miradas y posicionamientos di-  
ferentes de la idea sobre discapacidad, habiendo un pun-  
to en común, la mirada del resto en la construcción de  
la misma.  
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En el presente trabajo, se ha buscado indagar sobre las  
diferentes experiencias que estudiantes de la Universi-  
dad afrontan en su trayectoria educativa basada en un  
marco de derechos. La multiplicidad de vivencias de-  
muestra que no hay un único recorrido ni una única for-  
ma de nombrar ni vivenciar la discapacidad.  
Es por esto, que todo análisis crítico de la discapacidad  
debe incluir una problematización continua al respecto.  
La división entre los términos deficiencia/ discapacidad  
presente en los planteos fundacionales del modelo social  
debe ser tensionada. Además, aceptar el carácter político  
del cuerpo no lleva a medicalizar la discapacidad, sino a  
ir un paso más atrás en la argumentación teórica y re-  
flexiva de la sociedad. A su vez, reconocer esta dimen-  
sión, no implica incorporar un determinismo. El cuerpo  
es entonces un espacio de la dominación y de la creación  
de las personas. En el caso de la discapacidad en parti-  
cular, esto implica que en un mundo social en el cual se  
valoran, de acuerdo a la división social del trabajo, los  
cuerpos útiles para la rentabilidad económica, poseer  
una deficiencia significará potencialmente un estigma  
o una tragedia individual. Pero que efectivamente lo  
constituya o no, dependerá de las diversas variables que  
singularizan la experiencia de la discapacidad en la coti-  
dianidad de la vida social.  
En ese sentido, se visualiza una constante conjunción de  
percepciones ligadas a diferentes formas de comprender  
y vivir la discapacidad que dan cuenta de la aún vigente  
lucha y resistencia de las perspectivas de los modelos teó-  
ricos abordados en este trabajo, esto es, del modelo médi-  
co y social. Estos modelos son reflejados y transversali-  
zados en la construcción de experiencias de las personas  
con discapacidad, generando un conjunto de cuestiones  
vinculadas a la incomodidad, tensión y cuestionamiento  
sobre las estructuras culturales hegemónicas.  
La investigación pretendió realizar una descripción so-  
bre la discapacidad desde las voces de sus protagonistas  
y sus experiencias vivenciales en un contexto específico.  
Tomando como foco central de análisis lo narrado, lo vi-  
vido y sentido.  
6. Bibliografía  
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sonas con discapacidad en una sociedad que discapa-  
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TE-MALO-VISIONES-DE-LA-DISCAPACIDAD-1-1  
Para culminar el presente artículo, se proponen una serie  
de preguntas inquietantes que surgen de la investigación  
realizada en el periodo 2020-2022.  
Por lo tanto, en el caso de las personas con discapacidad  
del ámbito universitario: ¿Cuáles son las barreras pre-  
sentadas en su trayecto educativo transitado? ¿Qué es-  
trategias de acción son puestas en juego? ¿Cómo habitan  
y describen su recorrido universitario? ¿Cuál es la inci-  
dencia en su cuerpo en los recorridos? ¿Cuáles son sus  
apoyos o facilitadores? ¿Cuáles son los enfoques predo-  
minantes de discapacidad en este ámbito? Dichos cues-  
tionamientos son algunos de los cuales pretenden ser  
respondidos en actuales y posteriores investigaciones4.  
Bernal, V. (2016). La discapacidad organizada: antece-  
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4
Diseño presentado en Beca doctoral CONICET (2023-2028) (Acep-  
tado): “Discapacidad y Trayectorias Educativas: un análisis desde ex-  
periencias de personas con discapacidad en sus recorridos educativos  
del nivel superior en la Provincia de San Juan”.  
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ARTÍCULOS LIBRES  
Responsabilidad Social Ambiental  
y la Economía del Triple Impacto  
Environmental Social Responsibility and Triple  
Impact Economy  
Recepción: 12/05/23  
Aceptación: 30/08/23  
María Laura Carrizo  
María Laura Carrizo. Licenciada en  
Administración (UNSJ). Especialista en  
Docencia Universitaria en Ciencias Eco-  
nómicas. Consultora Independiente y  
Docente Universidad Tecnológica Na-  
cional (UTN).  
Resumen  
En este trabajo se analiza la relación entre la empresa y el entorno ambiental,  
destacando la importancia de la organización dentro del ecosistema y su in-  
fluencia sobre el medio ambiente, se analiza la responsabilidad social empre-  
saria aplicada específicamente al entorno ecológico, utilizando la responsabi-  
lidad social como herramienta para mejorar la gestión de las organizaciones,  
abordando los temas de sustentabilidad y sostenibilidad de un negocio. Se  
recorre el camino de la RSE luego avanzando hacia la Responsabilidad Social  
Ambiental, analizando conceptos tales como los ya nombrado dentro de los  
desarrollos, como el análisis de que es y cómo se mide la huella de carbono.  
Palabras Clave  
Empresa; Responsabilidad social  
empresaria; Triple Impacto; Ambiente;  
Sustentable y sostenibilidad.  
Keywords  
Se estudia la Estrategia verde Empresarial y cómo a partir de la educación  
ambiental y la consciencia a través de tratados internacionales informan de  
lo que sucede cuando la política ambiental no está presente en la forma de  
hacer negocios y por ser sistémicos no se puede ignorar lo que provocan las  
negligencias ambientales  
Company; Corporaty social;  
Responsibility; Triple impact;  
Environmental; Sustainable;  
Sustainability.  
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TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
ARTÍCULOS LIBRES  
Se describe el panorama en nuestro país y en el mundo del surgimiento y  
avance de la nueva economía del Triple Impacto, a través de las denominadas  
Empresas B, de cómo han surgido ONG´s que certifican estas empresas esta-  
bleciendo estándares, contra los cuales controlar su gestión ambiental.  
Abstract  
This paper analyzes the relationship between the company and the  
environment, highlighting the importance of the organization within the  
ecosystem and its influence on the environment, analyzes corporate social  
responsibility applied specifically to the ecological environment, using  
social responsibility as a tool to improve the management of organizations,  
addressing the issues of sustainability and sustainability of a business.  
The path of CSR is then advanced to Environmental Social Responsibility,  
analyzing concepts such as sustainability and sustainability, such as the  
analysis of what it is and how the carbon footprint is measured.  
The Green Business Strategy is studied and how environmental education  
and awareness through international treaties informs about what happens  
when environmental policy is not present in the way of doing business and  
because we are systemic we cannot ignore what environmental negligence  
causes.  
The panorama is described in our country and in the world of the emergence  
and advance of the new economy of the Triple Impact, through the so-called  
B Companies, of how NGOs have emerged that certify these companies  
establishing standards, against which to control their environmental  
management.  
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ARTÍCULOS LIBRES  
1. Introducción  
Argentino de Responsabilidad Social Empresaria, una  
organización privada, sin fines de lucro, con sede en la  
ciudad de Córdoba, con el objetivo de promover y difun-  
dir el concepto y la práctica de la Responsabilidad Social  
Empresaria, para impulsar el desarrollo sustentable en  
Argentina. Actualmente, cuenta con más de 125 empre-  
sas y cuenta con un boletín informativo de todas las ac-  
tividades y conferencias que allí se desarrollan, además  
de las conferencias nacionales e internacionales organi-  
zadas por esta institución.  
La responsabilidad social surgió en la década del cincuen-  
ta con la definición propuesta por BOWEN, quien plantea  
que la RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIA (RSE)  
es la obligación del directivo de una empresa de perseguir  
políticas, tomar decisiones y seguir líneas de acción de-  
seables para los objetivos y los valores de la sociedad.  
En la década del sesenta, Davis, definió a la RSE como un  
término aplicable a aquellas decisiones y acciones adop-  
tadas por los empresarios debido a las motivaciones que  
van más allá de un interés económico o técnico.  
2. Definición de Responsabilidad Social  
Empresaria  
En la década del setenta, el Committe Economic Develo-  
ment, definió que las empresas tienen la obligación de  
satisfacer las necesidades de la sociedad.  
Antiguamente, se la asociaba con la filantropía, pero hoy,  
se refiere a una forma de hacer negocios que tiene en  
cuenta los efectos ambientales, sociales y económicos de  
la acción empresarial.  
En la década del ochenta, Peter Druker, planteó que es  
una oportunidad de negocio integrada a las necesidades  
de la sociedad. Freeman, propuso la teoría de los STAKE-  
HOLDERS, la que se refiere a un grupo de individuos que  
pueden afectar el objetivo de la empresa.  
Es importante también destacar ciertos conceptos que se  
relacionan con la responsabilidad social, tales como, el  
término de sostenibilidad y sustentabilidad. Si tomamos  
de referencia su significado en el diccionario de la Real  
Academia Española:  
En la década del noventa, Buchholz, determinó que las  
empresas pueden ocasionar problemas sociales. Donald-  
son, fundamentó esta idea a través del contrato social, lo  
cual tiene en cuenta que las empresas no pueden existir  
sin la cooperación de la sociedad.  
Sustentable: adj. Que se puede sustentar o defen-  
der con razones.  
Sostenible: adj. En economía y ecología que se puede  
mantener durante un largo tiempo sin agotar los recur-  
sos o causar grave daño al medio ambiente.  
En el año 2000, se desarrollaron nuevos conceptos y se  
avanzó de manera significativa. Por ejemplo, en el Pacto  
Mundial, realizado por Naciones Unidas, se promueven  
los 10 principios básicos para el desarrollo de empresas  
sustentables. En dicho pacto, las empresas se unen volun-  
tariamente y deciden alinear sus estrategias competitivas  
empresariales con principios, tales como, el medio am-  
biente, estándares laborales, anticorrupción y derechos  
humanos. En el año 2010, la International Organization for  
Standarization (ISO) lanza la ISO 26000, la que constituye  
una guía sobre comportamientos sociales responsables y  
posibles acciones a tomar. En el área académica, surgen  
las estrategias verdes, tales como, las tecnologías limpias  
que se alinean con las necesidades ambientales.  
En conclusión, el término sustentable se refiere a aquel  
comportamiento que permite cumplir con las necesida-  
des presentes sin comprometer las de las generaciones  
futuras. Por ejemplo, puede haber prácticas, en el sector  
agrícola, que cumplan con el concepto de sostenible por-  
que pueden mantenerse a través del tiempo y generar be-  
neficios, pero no ser sustentables ya que comprometen el  
uso de recursos naturales por generaciones futuras.  
Por cuanto, podemos concluir que el pilar y la base fun-  
damental de la sostenibilidad es el sector económico  
ambiental y social. Una empresa tendrá desarrollo eco-  
nómico si cumple con el objetivo de cuidado del medio  
ambiente y la equidad social.  
En nuestro país, la RSE no se encuentra totalmente de-  
sarrollada. Aun así, en el año 2002, se fundó el Instituto  
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ARTÍCULOS LIBRES  
La ISO 26000 define la responsabilidad social como la  
responsabilidad de una organización ante los impac-  
tos que sus decisiones y actividades ocasionan en la  
sociedad y en el medio ambiente, a través de un com-  
portamiento transparente y ético que contribuya al  
desarrollo sostenible, incluyendo la salud y el bienestar  
de la sociedad. De acuerdo con ello, también se debe  
tomar en consideración las expectativas de las partes  
interesadas; cumplir con la legislación aplicable y ser  
coherente con la normativa internacional de compor-  
tamiento. Así como también, debe estar integrada en  
toda la organización y ser llevada a la práctica en todas  
sus relaciones.  
menzaron a cimentar las bases de temas ecológicos y el  
desarrollo sostenible.  
En 1992, en la Conferencia Mundial de Medio Ambiente,  
se analizaron temas de cómo la globalización, el consu-  
mo y los métodos de producción utilizados por las em-  
presas habían deteriorado el medio ambiente.  
Luego, en 1999, en el Pacto Mundial, el Secretario General  
de las Naciones Unidas, Kofi Annan, pidió a las empresas  
su compromiso para la creación de un mundo empresa-  
rial más equitativo y sustentable.  
En el Pacto Mundial, se establece que las empresas de-  
berán mantener un enfoque preventivo que favorezca al  
Medio Ambiente.  
3. Historia del ambiente y el desarrollo  
sustentable  
Por cuanto, la Responsabilidad Social Empresaria está  
ligada a varios sectores de la sociedad y en uno de ellos,  
ligada al sector ecológico.  
A la hora de redactar la historia de ambiente no sería jus-  
to no empezar por la primera publicación de emergen-  
cia ambiental como lo fue la de primavera silenciosa de  
Rachel Carson, publicados el 27 de septiembre de 1962,  
en dicha publicación habla sobre las problemáticas de los  
suelos y la desertificación de los mismos por Componen-  
tes Orgánicos Persistentes (COP).  
5. Responsabilidad Social Ambiental y el  
marco legal en la República Argentina  
La Responsabilidad Social Empresaria tiene en cuenta  
ciertas áreas, tales como, la ética empresarial, el comer-  
cio justo, y en materia ambiental, establece que debe ha-  
ber políticas y prácticas que tengan por objetivo manejar  
los impactos ambientales de la empresa de manera que  
se eliminen desechos y se aprovechen recursos para ha-  
cer que la empresa sea más productiva y eficiente. Si re-  
lacionamos el aspecto legal de la Responsabilidad Social  
Empresaria, podemos concluir que la responsabilidad  
jurídica es obligatoria mientras que la Responsabilidad  
Social Empresaria es voluntaria. De igual manera, en la  
República Argentina, la Ley Nº 2594, referida al Balance  
de Responsabilidad Social y Ambiental, en la ciudad de  
Buenos Aires, establece guías de trabajo y estándares  
a alcanzar para quienes quieran alcanzar la política de  
Responsabilidad Social en sus empresas.  
Esto alerto a las autoridades de la Organización de las  
Naciones Unidas (ONU) y los países que lo integran, for-  
zando así a realizar el primer acuerdo de ambiente reali-  
zado por la ONU.  
Esta tuvo lugar en 1972 en Estocolmo (Provincia de Sue-  
cia) en el cual se trataron temas muy importantes tales  
como los COP, la educación ambiental, la creación del  
Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente  
(P.N.U.M.A o PNUMA). También se acordaron mejoras  
en el futuro en las tecnologías ambientales y la creación  
en las ciencias ambientales, sin olvidar que en dicho tra-  
tado se creó el día de Ambiente.  
4. Historia de la Responsabilidad Social  
Ambiental  
La ley Nª 25877, de Régimen Laboral, en el capítulo IV Art.  
25, establece que las empresas que empleen más de tres-  
cientos (300) trabajadores deberán elaborar, anualmen-  
te, un balance social que recoja información sistemati-  
zada relativa a condiciones de trabajo y empleo, costo  
En la Conferencia del Medio Humano, de Estocolmo, de  
1972, se desplegaron las bases de los temas del desarrollo  
sostenible. Luego, en la Comisión de Brundtland, se co-  
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ARTÍCULOS LIBRES  
laboral y prestaciones sociales a cargo de la empresa. EL  
Art. Nº 26 establece qué tipo información deberá incluir-  
se. El Balance Social es un estado financiero que incluye  
las actividades de Responsabilidad Social Empresaria y  
el impacto social, ambiental y económico que desarrolla  
la empresa.  
través de una educación ambiental, tanto en el siste-  
ma formal, como en el no formal.  
i. Organizar e integrar la información ambiental  
y asegurar el libre acceso de la población a la misma.  
j. Establecer un sistema federal de coordinación  
interjurisdiccional para la implementación de políti-  
cas ambientales a escala nacional y regional.  
La Ley Nº25675 (Ley General de Ambiente) establece los  
presupuestos mínimos para garantizar la conservación  
del ambiente y tiene como herramientas el ordenamien-  
to ambiental del territorio, la evaluación de impacto am-  
biental, el sistema de control sobre el desarrollo de las  
actividades antrópicas, la educación ambiental, el siste-  
ma de diagnóstico e información ambiental y el régimen  
económico de promoción del desarrollo sustentable. El  
Art. Nº2 de la norma establece que la política ambiental  
nacional deberá cumplir los siguientes objetivos:  
k. Establecer procedimientos y mecanismos ade-  
cuados para la minimización de riesgos ambienta-  
les, para la prevención y mitigación de emergencias  
ambientales y para la recomposición de los daños  
causados por la contaminación ambiental.  
Además, en la misma La Ley Nº25675 se encuentran los  
Principios de la Política Ambiental, es decir que en el  
marco legal del país se encuentran los medios para que  
las empresas puedan ser socialmente responsables, para  
esto es fundamental el conocimiento de dichas leyes y  
como las pueden aplicar a sus negocios sin comprometer  
a las generaciones futuras.  
a. Asegurar la preservación, conservación, recu-  
peración y mejoramiento de la calidad de los recur-  
sos ambientales, tanto naturales, como culturales,  
en la realización de las diferentes actividades antró-  
picas.  
b. Promover el mejoramiento de la calidad de vida  
de las generaciones presentes y futuras, en forma  
prioritaria.  
Conjuntamente se puede agregar que la Política Ambien-  
tal, estará sujeta al cumplimiento de los siguientes prin-  
cipios que enumera la ley:  
c. Fomentar la participación social en los procesos  
de toma de decisión.  
Principio de congruencia: la legislación pro-  
vincial y municipal, referida a lo ambiental, deberá  
ser adecuada a los principios y normas fijadas en la  
presente ley. En caso de que así no fuere, ésta preva-  
lecerá sobre toda otra norma que se le oponga.  
d. Promover el uso racional y sustentable de los re-  
cursos naturales.  
e. Mantener el equilibrio y la dinámica de los sis-  
temas ecológicos.  
Principio de prevención: las causas y las fuen-  
tes de los problemas ambientales se atenderán en  
forma prioritaria e integrada, tratando de prevenir  
los efectos negativos que sobre el ambiente se pue-  
den producir.  
f. Asegurar la conservación de la diversidad bio-  
lógica.  
g. Prevenir los efectos nocivos o peligrosos que las  
actividades antrópicas generan sobre el ambiente  
para posibilitar la sustentabilidad ecológica, econó-  
mica y social del desarrollo.  
Principio precautorio: cuando haya peligro de  
daño grave o irreversible, la ausencia de información  
o certeza científica no deberá utilizarse como razón  
para postergar la adopción de medidas eficaces, en  
función de los costos, para impedir la degradación  
del medio ambiente.  
h. Promover cambios en los valores y conductas  
sociales que posibiliten el desarrollo sustentable, a  
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ARTÍCULOS LIBRES  
Principio de equidad intergeneracional: los  
Así mismo en en el Art. Nº 41, de la Ley Nº 24430, Cons-  
titución Nacional Argentina, se establece que todos los  
habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equi-  
librado, apto para el desarrollo humano y para que las  
actividades productivas satisfagan las necesidades pre-  
sentes sin comprometer las de las generaciones futuras;  
y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental gene-  
rará prioritariamente la obligación de recomponer según  
lo establezca la ley.  
responsables de la protección ambiental deberán  
velar por el uso y goce apropiado del ambiente por  
parte de las generaciones presentes y futuras.  
Principio de progresividad: los objetivos am-  
bientales deberán ser logrados en forma gradual, a  
través de metas interinas y finales, proyectadas en  
un cronograma temporal que facilite la adecuación  
correspondiente a las actividades relacionadas con  
esos objetivos.  
Por cuanto, en Argentina, se cuenta con un marco legal  
para las actividades antrópicas, y para el desarrollo de  
las políticas de Responsabilidad Social Ambiental. Es  
importante que comiencen a trabajar en ello, aquellas  
empresas que aún no se adhieren a este concepto y que  
aquellas empresas, que ya tienen en desarrollo estas es-  
trategias continúen ampliando y fomentando la prácti-  
ca de la RSE Ambiental para el bien de la sociedad en su  
conjunto.  
Principio de responsabilidad: el generador de  
efectos degradantes del ambiente, actuales o futu-  
ros, es responsable de los costos de las acciones pre-  
ventivas y correctivas de recomposición, sin perjui-  
cio de la vigencia de los sistemas de responsabilidad  
ambiental que correspondan.  
Principio de subsidiariedad: el Estado Nacio-  
nal, a través de las distintas instancias de la admi-  
nistración pública, tiene la obligación de colaborar y,  
de ser necesario, participar en forma complementa-  
ria en el accionar de los particulares en la preserva-  
ción y protección ambiental.  
6. La Estrategia Competitiva Verde  
Es importante destacar el compromiso empresarial para  
alinear sus estrategias de negocio a los principios de de-  
sarrollo sustentable y sostenible, para obtener de esta  
manera beneficios económicos y financieros. Por cuanto,  
la evaluación del impacto ambiental es fundamental al  
momento de analizar los aspectos del producto termi-  
nado debido al impacto que va a generar su post – venta  
dentro del mercado. Por ejemplo, si la empresa produce  
un envase reciclable o biodegradable o no, y cómo afecta  
su negocio al medio ambiente.  
Principio de sustentabilidad: el desarrollo eco-  
nómico y social y el aprovechamiento de los recursos  
naturales deberán realizarse a través de una gestión  
apropiada del ambiente, de manera tal, que no com-  
prometa las posibilidades de las generaciones pre-  
sentes y futuras.  
Principio de solidaridad: la Nación y los Esta-  
dos Provinciales serán responsables de la prevención  
y mitigación de los efectos ambientales transfronte-  
rizos adversos de su propio accionar, así como de la  
minimización de los riesgos ambientales sobre los  
sistemas ecológicos compartidos.  
Al momento de analizar qué cambios se pueden realizar,  
en caso de afectar de manera significativa el área ecoló-  
gica, sin que esto afecte la rentabilidad del negocio, la  
empresa debe plantearse cómo disminuir el impacto en  
el medio ambiente desarrollando un Sistema de Gestión  
Ambiental. Por ejemplo, si se derrama un químico sobre  
el suelo, se pone en evidencia el mal funcionamiento de  
la empresa por no tomar el recaudo necesario para no  
afectar el suelo.  
Principio de cooperación: los recursos natura-  
les y los sistemas ecológicos compartidos serán utili-  
zados en forma equitativa y racional. El tratamiento  
y mitigación de las emergencias ambientales de efec-  
tos transfronterizos serán desarrollados en forma  
conjunta.  
Cuando se realiza un sistema de Gestión Ambiental se  
tiene en cuenta una serie de pasos:  
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TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
ARTÍCULOS LIBRES  
1. Antes de empezar: en este paso, la empresa debe  
cumplir con la normativa vigente en su país sobre  
Medio Ambiente, en nuestro país es la Ley Nº 25675,  
Ley General del Ambiente. Además, debe cumplir  
con los requerimientos de higiene y seguridad en el  
lugar de trabajo, para proteger, no tan sólo al medio  
ambiente, sino también; a sus empleados.  
A continuación, se muestra una imagen de la etiqueta  
de eficiencia energética, la misma se define como la ca-  
pacidad de uso de un equipo, instalación o proceso para  
realizar su función con el menor consumo energético po-  
sible. A esta etiqueta la podemos encontrar en algunos  
electrodomésticos y focos y proporcionan información al  
usuario sobre cuán eficiente es el producto que se va a  
comprar.  
2. Gestión eficiente de recursos energéticos; agua,  
energía, sustancias tóxicas y residuos: esto se refiere  
al uso de la energía realizando una auditoria energé-  
tica la cual implica realizar un estudio técnico para  
comprobar si se está optimizando la gestión energé-  
tica. Comprar equipos y productos energéticamente  
eficientes, por ejemplo, maquinaria que disminuya  
el consumo energético, analizar el consumo eléctri-  
co, de calefacción, reducir el consumo de agua y en  
cuanto a los residuos y sustancias toxicas, habilitar  
el lugar de almacenamiento de los mismos. Reducir  
el consumo de papel y demás artículos de oficina uti-  
lizando materiales ecológicos, reciclar materiales y  
hacer que estas prácticas formen parte de la Cultura  
Organizacional.  
En nuestro país, el Instituto Nacional de Estadísticas y  
Censos (INDEC), trimestralmente, informa un indicador  
denominado ISE (Indicador Sintético Energético) que  
mide el desempeño de este sector y brinda la siguiente  
información del primer trimestre de 2017 para el sector  
de electricidad.  
La generación neta de energía eléctrica del Sistema In-  
terconectado Nacional, en el primer trimestre del año  
2017, verificó un crecimiento de 0,6% respecto al mismo  
período de 2016.  
Consultadas acerca de sus expectativas para el segundo  
trimestre de 2017, la mayoría de las empresas coincidió  
en afirmar que la demanda interna, la utilización de sus  
Etiqueta Eficiente  
Fuente: Educar  
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instalaciones, las necesidades crediticias, la dotación de  
personal y las horas trabajadas no se modificarán. En  
cuanto a la orientación de las inversiones, principalmen-  
te, se dirigirán a aumentar la producción, mejorar la cali-  
dad del servicio y reducir otros costos no laborales.  
A lo largo de los años, los distintos sectores de la sociedad  
han trabajado, y continúan haciéndolo, para lograr la im-  
plementación de políticas de Responsabilidad Social por  
parte de las empresas. El objetivo principal de la creación  
del Libro Verde es plantear la importancia de la Respon-  
sabilidad Social, focalizada en sus principales pilares, y  
siendo uno de ellos el medio ambiente.  
3. Ciclo de vida del Producto: tomar conciencia del  
efecto del producto sobre el medio ambiente.  
4. Gestión de personal: establecer una cultura del  
medio ambiente entre los empleados y elaborar un  
manual de buenas prácticas que consista en el de-  
sarrollo de medidas técnicas y de organización para  
optimizar los procesos de producción.  
7. Balance Social  
La Federación Argentina de Concejos Profesionales de  
Ciencias Económicas sanciona el 30 de noviembre de 2012  
la Resolución Técnica Nº 36, sanciona la Norma contable  
profesional referida al BALANCE SOCIAL, debe tratar  
de presentar el desempeño en relación con concepcio-  
nes más amplias de la sustentabilidad. Esto incluye ana-  
lizar el desempeño de la organización en el contexto de  
los límites, y las exigencias impuestas sobre los recursos  
ambientales o sociales a nivel sectorial, local, regional o  
mundial, y sobre el uso de recursos y niveles de contami-  
nación. También puede ser relevante en lo referente a ob-  
jetivos sociales y económicos, tales como objetivos de de-  
sarrollo sustentable y objetivos socioeconómicos a escala  
nacional o internacional. La denominación “Balance So-  
cial” es el término más utilizado y conocido, inclusive por  
otras profesiones, para cumplir con el objetivo mencionad  
La UNESCO, a través de su Programa Hidrológico Inter-  
nacional, fundado en 1975, tiene como objetivo la inves-  
tigación del recurso natural agua, su gestión, educación  
y capacitación. De esta manera, se busca lograr la econo-  
mía del agua.  
La norma ISO 14001 determina una serie de procesos  
para la implementación del Sistema de Gestión Ambien-  
tal. En primer lugar, planificar los objetivos del negocio,  
pero teniendo en cuenta la política ambiental. Luego, en  
la segunda etapa, implementar los procesos y verificar  
que se estén llevando a cabo según lo planeado, para, por  
último, aplicar la etapa a actuar referida a tomar accio-  
nes de mejoramiento del sistema implementado.  
Además, define al Balance social como un instrumento  
para medir, evaluar e informar en forma clara, precisa,  
metódica, sistemática y principalmente cuantificada, el  
resultado de la política económica, social y ambiental  
de la organización. En dicho documento se recogen los  
resultados cuantitativos y cualitativos del ejercicio de la  
responsabilidad socio-ambiental, informando en forma  
objetiva las condiciones de equidad y sustentabilidad so-  
cial, ambiental, económica y financiera que asumen las  
empresas en su comportamiento.  
La Comisión Europea, en el año 2000, en la llamada  
Cumbre de Lisboa, propuso a las empresas seguir un pa-  
trón de prácticas de gobierno para hacer empresas más  
sustentables. Para ello, elaboraron lo que llamaron, el Li-  
bro Verde, donde los temas a tratar fueron:  
Relación entre la responsabilidad social y la  
competitividad de la empresa.  
Establecimiento de normas de gestión con el fin  
de integrar las políticas sociales y ambientales.  
Uno de los objetivos para la preparación del Balance so-  
cial es demostrar la forma en la que contribuye la orga-  
nización, o pretende contribuir en el futuro, a la mejora,  
o incide en el deterioro de las tendencias, avances y con-  
diciones económicas, ambientales y sociales a nivel local,  
regional y/o global.  
Establecimiento de estándares de inversión so-  
cialmente responsables.  
Las problemáticas específicas de las Pequeñas y  
medianas empresas.  
En el próximo apartado se analizan las empresas con  
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propósito que son aquellas que realizan balances socia-  
les porque son empresas comprometidas con el medio  
ambiente y el impacto que producen las actividades de  
sus negocios en el entorno ambiental.  
Es importante destacar que no se trata de que las empre-  
sas B hagan beneficencia, sino que buscan responder a  
problemáticas sociales y ambientales mediante su nego-  
cio principal.  
Una entidad sin fines de lucro denominada B Lab creó un  
sistema de evaluación para certificar a las empresas B.  
Para ser certificada B, una empresa debe obtener un mí-  
nimo de 80 puntos de una evaluación de 200, firmar una  
carta de intenciones donde se explicitan sus deberes y  
derechos, realizar los cambios pertinentes en sus estatu-  
tos y pagar la certificación anual1. Además, las empresas  
certificadas están sujetas a una revisión anual aleatoria  
y deben re-validar su certificación cada dos años, para  
lo cual, es preciso mostrar mejores resultados que en la  
evaluación previa3. La visión de esta empresa es definida  
como el objetivo de crear un nuevo sistema económico  
inclusivo y equitativo.  
8. Empresas B  
En nuestro país las empresas con propósito también lla-  
madas de Triple Impacto o Empresas B, posee un proyecto  
de ley para darle un marco regulatorio a estas sociedades  
comerciales, y se las define como tales a organizaciones  
con fines de lucro (Empresas) que tienen además el obje-  
tivo de crear un impacto positivo en la sociedad.  
Este tipo de empresas refleja en sus estatutos que se com-  
promete a cumplir metas de origen social y ambiental in-  
corporando controles económicos para poder garantizar  
el equilibrio entre lo económico, social y ambiental.  
El modelo fue creado por la ONG B Lab fundada en los  
Estados Unidos en el año 2006,actualmente alrededor  
del mundo según las estadísticas de la ONG hay 6.558  
industrias certificadas,en 89 países,en su mayoria se tra-  
ta de pequeñas y medianas empresas a las que se ha su-  
mado grandes corporaciones. Hay un Consejo Asesor de  
Estándares de B Lab,que evalúa los impactos negativos  
potenciales de las industrias,es un consejo de asesores  
independientes,que buscan transformar el sistema eco-  
nómico en un sistema más justo y equitativo.  
En América comenzaron a surgir en Estados Unidos en  
el año 2010, Maryland fue el primer estado en aceptar a  
las Empresas B1,en nuestro país en el año 2018 se presen-  
ta un proyecto de ley BIC pero la misma pierde estado  
parlamentario y no llega al senado, lo cual hubiese sido  
importante su aprobación para darle un encuadre legal a  
empresas que existen en el país, si bien se deberían regir  
también por la Ley de Sociedades Nº 19.550,o por la Ley  
de Apoyo al Emprendedor Nº 27.349 en el Régimen Socie-  
dades por Acciones Simplificadas, la ley BIC posibilitaría  
que se agregue a las ya conocidas SA la denominación  
SA.BIC.  
Desde el año 2008 ha crecido y evolucionado la certifica-  
ción de las empresas B,las empresas que son certificadas  
pueden determinar a travès de estandares comerciales,-  
sociales y ambientales.  
En los últimos años, ha respondido a las necesidades y  
tendencias marcadas por la agenda de sostenibilidad y  
los compromisos internacionales de la Agenda 2030 y  
ODS, así como a la demanda de diferentes stakeholders  
y del mercado e incorpora, cada vez más, mecanismos de  
autorregulación y gobernanza interna2.  
La Evaluación de Impacto B es:4  
Amplia y dinámica: aplicable a negocios de cual-  
3
Cámara Argentina de Comercio y Servicios disponible en https://  
1
Benefit Corp, “State by State Status of Legislation”, disponible en  
www.cac.com.ar/data/documentos/29_empresas%20b.pdf  
https://benefitcorp.net/policymakers/state-by-state-status  
4
Reporte índice Triple Impacto setiembre 2019 Accediendo al enla-  
2
La cultivada libro verde de las empresas con propósito- lacultiva-  
ce https://www2.deloitte.com/content/dam/Deloitte/ar/Documents/  
risk/reporte-indice-triple-impacto-septiembre-2019.pdf  
daediciones.es Fundación Gabeiras  
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Gráfico N° 1: Evolución de las Empresas B en el mundo.  
Fuente: UEPE CAC en base a B Corporation.  
quier tamaño ya que se adapta al tamaño (el número  
de trabajadores), sector e industria y lugar en que  
opera la empresa.  
Trabajadores: la política de remuneración el am-  
biente laboral como son tratados por sus superiores.  
Comunidad: los canales de distribución, la ca-  
dena de valor proveedores del producto.  
Evaluativa: permite comparar resultados.  
Completada por la empresa misma.  
Medio ambiente: se evalúan la materia prima,  
materiales, empaques y los residuos que provoca.  
Alineada a los más altos estándares globales  
de gestión socio-ambiental (GRI, IRIS, ISO14.001,  
ISO26.000, Fair Trade, FSC, Leed, ODS)  
Se divide a las empresas según el sector al cual pertene-  
cen Agroindustria, Bancos, Comercio, Manufactura, y  
Servicios con significativo y bajo impacto significativo  
impacto ambiental.  
100% confidencial.  
Dicha evaluación tiene cinco ejes a analizar:  
En el sector Agroindustria se analizan los siguientes:  
Gobernanza: teniendo en cuenta la forma de  
trabajo del nivel directivo  
Gestión de impacto ambiental  
Desarrollo de proveedores y productores  
Uso sostenible del suelo  
Clientes: determina si el producto satisface las  
necesidades  
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Desarrollo de los trabajadores  
Seguridad de los trabajadores  
Derechos Laborales  
Gestión de recursos y residuos  
Privacidad de los datos clientes  
Capacitación y desarrollo  
En el sector Bancos:  
Bienestar y beneficio de los trabajadores  
Anticorrupción  
9. Empresas B en Argentina  
Foco en el cliente  
Gestión de riesgos  
Gráfico N° 2: Empresas B en Argentina - Cla-  
sificación por rubros.  
Inclusión financiera  
Inversiones de impacto  
Privacidad de los datos del cliente  
Productos con criterios sociales y/o ambientales  
En el sector comercio:  
Desarrollo de los trabajadores  
Desarrollo local  
Gestión de Residuos  
Gestión en la cadena de valor  
En el sector Manufactura  
Desarrollo de los trabajadores  
Seguridad operativa  
Impacto en las comunidades  
Gestión de Proveedores  
Responsabilidad del producto  
Fuente: UEPE CAC en base a B Corporation.  
En Argentina hay 60 empresas certificadas Guayaki  
Yerba Mate, Inti Zen, Pura, Emprendia, Aguas Danone  
y Porta Hermanos.  
En el sector servicios con Impacto ambiental significativo:  
Responsabilidad corporativa  
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Los productos que ofrece por ejemplo Porta Hermanos  
es una empresa cordobesa que define su misión teniendo  
en cuenta el triple impacto económico social y ambiental,  
reutilizando en sus productos la materia prima creando  
subproductos. Ésta empresa posee una planta de alcohol  
ecológicamente sustentable, miden en forma periódica  
su huella de carbono, poseen un sistema gestión ambien-  
tal que alcanza todos sus procesos.  
Las empresas medirían la cantidad de huellas de carbono  
que generan las mismas, una vez que las empresas sa-  
caran cuanta cantidad producían y tenían que ponerse  
como meta disminuir cada año dicha huella.  
Esta decisión y arreglo de las empresas y los países tenía  
como condición que las empresas en países desarrolla-  
dos tenían que disminuir mayor cantidad que los países  
en vía de desarrollo, ya que las primeras tenían mayor  
acceso a las tecnologías ambientales que los segundas.  
Emprendía es una empresa situada en la provincia de  
Buenos Aires que diseña estrategias de la marca posi-  
cionamiento con ADN sustentable, así lo llaman y tienen  
grandes empresas a las cuales les ofrecen sus servicios.  
10. ¿Dónde nace la economía de Triple  
Impacto?  
Intizen empresa productora de infusiones de té de dis-  
tintas variedades entre las cuales tienen te orgánico  
verde y negro el cual no contiene en sus plantaciones ni  
fertilizantes sintéticos, ni herbicidas ni pesticidas, cui-  
dando de esta manera la rotación de los cultivos.  
La economía de triple impacto nace por medio de la  
economía circular y las RSE dentro de los tratados y los  
acuerdos entre las ciencias económicas y las nuevas cien-  
cias económicas, esto sucede a partir del 2002 debido a  
que en esta época empezaron a determinar qué ambiente  
no solo se trataba de recursos naturales, si no que era un  
entorno donde se encuentran los tres recursos, económi-  
cos, sociales, y naturales.  
Pura Somos Agua es una empresa también certificada B  
la cual mide su huella de carbono (cantidad de huella de  
carbono que utiliza una empresa productora) la misma  
se dedica a el tratamiento y purificación de agua compro-  
metiéndose a tener una política de gestión de residuos,  
consciencia en la utilización del agua y operando con  
energía renovable.  
Una vez que la parte económica y la parte ambiental em-  
pezaron a concretar diferentes conceptos nuevos como  
economía circular, costos ambientales, producción lim-  
pia, economía verde, etc. y en conceptos ya conocidos,  
que sufrieron modificaciones, como la Responsabilidad  
Social Empresarial y Responsabilidad Social Ambiental  
(RSE y RSA). Todos estos nuevos conceptos empezaron  
a fusionarse y evolucionar, de este modo es que las em-  
presas también empezaron a sufrir evoluciones en sus  
estructuras.  
A continuación, se aborda la temática de la huella de car-  
bono nace en el Protocolo de Kioto de 1998 en el cual se  
trataron temas como por ejemplo los gases de los dióxi-  
dos de carbono generado por las empresas aportando un  
gran nivel de gases para el calentamiento global.  
Las empresas acordaron que los gases generaban eran  
grandes aportes al calentamiento global y que se debía  
solucionar dicha problemática. Desde las mismas hacia  
la sociedad. La problemática de coincidir en la manera  
adecuada de realizar la disminución de dichos gases ra-  
dicaba en el beneficio que las empresas obtendrían de las  
nuevas prácticas y de cómo realizarlas.  
He aquí donde empiezan a nacer las economías de triple  
impacto, pero antes de continuar hay que tener en cuen-  
ta que en realidad las RSA y las economías de triple im-  
pactos son conceptos distintos y veremos las diferencias  
más adelante.  
Es por eso que durante muchos años se discutió las ma-  
neras de disminuirlo, y ahí nacen las Huellas de Carbo-  
no. La huella de carbono se basa en medir la cantidad de  
gases de efecto invernadero que generan las empresas.  
11. ¿Qué es la economía de triple impacto y en  
qué se diferencia con las RSA?  
La economía de triple impacto buscan realizar mejoras  
en los tres sistemas del ambiente, lo social, lo económico  
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y lo natural (vale aclarar que varias veces se coloca este  
último como ambiental, lo cual es contradictorio ya que  
los tres corresponden al concepto de lo mismo).  
puede realizar. Muchas veces los cambios de paradigmas  
y nuevas formas de hacer las cosas hacen que no sea tan  
fácil aceptar que una nueva economía es posible, encon-  
trar el equilibrio es la clave, encontrando en el negocio la  
forma de preservar el medio ambiente en todo su proceso  
y en su cadena de valor.  
Estas empresas buscan realizar una inclusión social de  
personas que se encuentran fuera del sistema, ya sea por  
algún problema de salud o por algún problema económi-  
co o estatus social.  
La integración y trabajo interdisciplinario de los profe-  
sionales de ciencias administrativas y ambientales que  
asesoren a las en la creación y gestión de una empresa  
Pyme sustentable. El establecer un equipo de trabajo  
como socios estratégicos desde los proveedores clientes  
trabajadores acreedores se alineen con la misión del ne-  
gocio.  
En el caso de lo económico no queda mucho que aclarar  
ya que toda empresa busca tener una ganancia sobre la  
actividad que realiza.  
En la parte natural dichas empresas buscan realizar ac-  
tividades que sean amigables con los recursos naturales  
y que no generen grandes impactos en el mismo (vale  
aclarar que ningún tipo de actividad humana, ya sea ac-  
tividad económica o no, puede generar un impacto am-  
biental cero)  
El establecimiento de un estudio de la estructura de  
costos tanto fijos como variables también es importante  
para poder delinear la forma de trabajo, es decir que no  
se trata de que esta nueva economía de triple impacto es  
una visión romántica o utópica de los riegos que conlleva  
un negocio sino que al analizar los distintos escenarios  
o riesgos que podría llevar a mantener el negocio con  
esta nueva forma de hace el negocio por supuesto que la  
estrategia y el diseño y armado de la misma tendrá que  
prever como en cualquier negocio los recurso y los modos  
en que se actuaría en caso de que surjan ciertas amena-  
zas del sector externo que son esas fuerzas incontrola-  
bles dentro de las cuales los empresarios emprendedores  
no tiene un control si pueden determinar las distintas  
formas sustentables y sostenibles que harían para poder  
llevar a flote el negocio.  
En tanto las RSA son actividades filantrópicas sin nin-  
gún interés económico realizado para el ambiente desde  
la empresa.  
Es aquí donde las economías de triple impacto se dife-  
rencian de las RSA, la primera busca evitarlos y el segun-  
do busca mitigarlos sin necesidad de ser ellos quienes  
realizan el mismo.  
También hay que entender que todo esto nace de las polí-  
ticas del desarrollo sustentable.  
Es clave como en toda idea de negocio es tener en cuenta  
también los segmentos de mercado a los cuales va a ir  
dirigido el producto, porque la educación ambiental que  
produce la utilización de un producto como así también  
el residuo del mismo hace que los clientes puedan adop-  
tar nuevos hábitos de esta manera el sentido y concien-  
cia social ambiental se ven reflejados por acciones de la  
empresa.  
12. ¿Cómo se pueden crear empresas con  
Triple Impacto?  
Desde la idea del negocio, el diseño del producto, y todo  
su proceso de producción, su distribución, es decir des-  
de su nacimiento en el ciclo de vida, tienen como base  
cuál es su principal negocio es posible realizarlo conside-  
rando un eco diseño que tenga por objetivo maximizar  
la eficiencia teniendo especial cuidado de los efectos que  
producen los residuos de los productos una vez que cum-  
plen con su función, el hecho de contar con una política  
de gestión ambiental, y con controles sistemáticos que  
permitan lograr sus objetivos y fines de lucro teniendo  
en cuenta los efectos sociales y ambientales, es posible se  
La utilización de las herramientas administrativas de  
organización y planificación como FODA estableciendo  
las fortalezas y los rasgos sobresalientes del a idea de ne-  
gocio como las oportunidades y amenazas que enfrenta  
del mundo externo como las debilidades que tendría la  
empresa, Pyme categorizado bajo el paradigma del triple  
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impacto, como se dijo anteriormente que cada paso esté  
plasmado en el estatuto o contrato social de la empresa,  
con un detalle a través de un manual de procedimiento  
donde establezca las forma en que se realizarán cada una  
de las tareas y actividades desde el nivel operativo hasta  
los altos niveles directivos.  
14. Perspectiva antropológica sobre la relación  
de la cultura y la naturaleza  
Para contribuir a reducir la pobreza y la vulnerabilidad  
de las poblaciones se debe procurar eliminar o reducir  
los escenarios conflictivos vinculados con la limitación  
de la capacidad de carga de los ecosistemas (Zsögön,  
2015, p.26). El acceso a los recursos naturales se vuelve  
esencial ante la satisfacción de las necesidades básicas  
del ser humano.  
Los estudios financieros y económicos también deter-  
minan la forma en que se obtendrán los fondos es decir  
que armar el plan sustentable no dista de las formas de  
armar un negocio tradicional.  
La dificultad para acceder a los recursos naturales que  
son vitales para el ser humano se relaciona directamente  
con los derechos humanos (Zsögön, 2015, p.26). Si los de-  
rechos humanos no se ejercen por parte de la población,  
entonces ésta se vuelve vulnerable ante la existencia de  
diversos conflictos. El grado de vulnerabilidad será el  
determinante de la gravedad de las crisis que se puedan  
presentar; las sociedades se vuelven vulnerables cuando  
existe escasez en los ecosistemas o cuando la gobernan-  
za de los recursos naturales de esa región no es la más  
adecuada y el desarrollo de los grupos se entorpece.  
13. ¿Qué es el desarrollo sustentable y  
sostenible?  
Existen tres pilares principales del Desarrollo Sustenta-  
ble: el económico, el ecológico y el socio-cultural. El eco-  
nómico se refiere a maximizar el ingreso, manteniendo  
un capital que vaya en ascenso. El ecológico significa  
mantener la resiliencia de los ecosistemas, pero enrique-  
ciendo la infraestructura ecológica. El pilar socio-cultu-  
ral significa mantener la estabilidad social y cultural de  
los ecosistemas (Rogers et. al., 2008, p.16).  
La trama de la vida y la comprensión holística de los sis-  
temas son necesarias al analizar las complejas interco-  
nexiones con las relaciones ambientales, es aquí donde  
surge un término que se presume más adecuado: los re-  
cursos natuculturales. Estos recursos son los que se en-  
cuentran mixtos, es decir que son naturales y culturales  
(Zsögön, 2015,26).  
Es imposible no obviar que la sustentabilidad es un tema  
muy amplio que incluye muchos aspectos generales; sin  
embargo, se considera una disciplina imprescindible hoy  
en día. Actualmente no existe una sola definición para la  
sustentabilidad. Algunas definiciones datan de la déca-  
da de los noventa y hacen referencia a los procesos sisté-  
micos de producción, tomando conceptos como la capa-  
cidad de carga, el equilibrio en la producción y la calidad  
de un sistema en sí.  
Para lograr una sociedad menos vulnerable se requiere  
de una constante comunicación recíproca entre los dere-  
chos humanos y el progreso. Para lograr esto, es impor-  
tante lograr una relación armónica entre todas las espe-  
cies y entre estas y sus ecosistemas. La paz ambiental, es  
una necesidad actual que se traduce en un escenario de  
seguridad, tranquilidad y bienestar.  
Hoy en día, la sustentabilidad se relaciona con el progre-  
so íntegro de la humanidad y se considera un gran cam-  
po de estudio que se enfoca al avance de la civilización,  
es decir el desarrollo socioeconómico ligado al medio  
ambiente.  
Para lograr una sociedad menos vulnerable se requiere  
de una constante comunicación recíproca entre los dere-  
chos humanos y el progreso. Para lograr esto, es impor-  
tante lograr una relación armónica entre todas las espe-  
cies y entre estas y sus ecosistemas. La paz ambiental, es  
una necesidad actual que se traduce en un escenario de  
seguridad, tranquilidad y bienestar.  
A continuación, se presentan dos de las principales defi-  
niciones de Desarrollo Sustentable,  
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15. Perspectivas económicas en el desarrollo  
sustentable  
o metodológicos. La cooperación de estos debe ser cons-  
tructiva y beneficial para ambos.  
En la Declaración de Río (1992), en su Principio no. 8, la  
ONU expresó:  
16. Interpretando las perspectivas del  
desarrollo sustentable  
“Para lograr el desarrollo sustentable y aumentar la cali-  
dad de vida de todos, los Estados deben reducir y elimi-  
nar patrones de producción y consumo que no son soste-  
nibles y promover políticas demográficas apropiadas…”  
El Desarrollo Sustentable nos presenta un paradigma  
que nos permite reflexionar sobre las consecuencias  
del estándar de desarrollo que hemos tenido hasta aho-  
ra. Para crear y diseñar estrategias de innovación para  
el progreso humano a nivel local y global es necesario  
comprender las diferentes perspectivas del desarrollo  
sustentable: histórica, medio ambiental, socio-cultural y  
económica.  
En el sector público es posible observar que los gobiernos  
cada vez más incluyen subsidios por los mercados y pro-  
ductos “verdes”, promueven mejores políticas e incenti-  
vos a la economía regional, refuerzan la infraestructura  
del mercado, re direccionan las inversiones públicas y en  
general convierten sus planes en estrategias más “ver-  
des”. Dentro del sector privado, las empresas tienden a  
estar más involucradas en analizar las nuevas demandas  
de los mercados y las toman como una oportunidad para  
descubrir nuevos sectores claves para su desarrollo; tam-  
bién adaptan sus precios, sus políticas y sus modelos de  
negocio dependiendo de sus niveles de financiamiento,  
inversión e innovación.  
El cambio climático es un tema de interés global y local.  
Para ser analizado de manera holística es necesario su  
énfasis en la parte de la economía y su gobernanza que  
implica consideraciones científicas y prácticas. Así mis-  
mo, el cambio climático nos presenta uno de los más  
grandes retos en la sociedad del siglo xxi, mismo que  
manifiesta una desconexión entre nuestras acciones por  
mitigarlo y la gravedad y urgencia por solucionarlo.  
Con el surgimiento de la economía global y la sociedad  
de la información, las fuerzas que mueven la toma de  
decisiones ecológicas, biogeográficas y administrativas  
son la movilidad de personas, de recursos y la transfe-  
rencia de capital y de información. Consecuentemente,  
la existencia de recursos naturales locales ya no es el fac-  
tor principal del desarrollo económico sino los recursos  
humanos y la adaptabilidad al cambio.  
Este problema es multifacético e involucra aspectos téc-  
nicos, sociales y, sobre todo, aspectos relacionados con la  
medición y control del mismo a nivel global. El desarrollo  
sustentable es un paradigma que nos invita a reflexionar  
acerca de las consecuencias de las decisiones de desarro-  
llo, considerando las económicas, sociales y medioam-  
bientales, y que nos redirige hacia un desarrollo socioe-  
conómico mayor, que se traduce en una mejor calidad de  
vida para todos.  
Las reglas del desarrollo económico han cambiado ra-  
dicalmente desde el proteccionismo hacia la inversión  
pública, la estandarización, la centralización, la concen-  
tración en el libre mercado, la inversión privada, la di-  
versificación, la descentralización y la difusión de acti-  
vidades productivas. Cuando se combinan al desarrollo  
económico y al equilibrio del medio ambiente, nuevos  
enfoques y herramientas del manejo de recursos deben  
ser exploradas y probadas para maximizar las oportuni-  
dades y minimizar los riesgos. Si el contexto económico  
y social del desarrollo sustentable es considerado, reco-  
nocido y aceptado, la integración de los ecologistas y eco-  
nomistas en proyectos no debe tener obstáculos teóricos  
Este paradigma constituye un cambio esencial ante el  
antiguo paradigma de desarrollo económico, en el que  
anteriormente las consecuencias negativas al medio am-  
biente eran aceptadas por la sociedad y hasta hace no  
mucho tiempo eran consideradas como inevitables. Aho-  
ra es posible hacer un cambio mayor en el pensamiento  
de desarrollo económico actual y redirigir nuestras deci-  
siones hacia un menor impacto al medio ambiente y un  
desarrollo socioeconómico más sostenible.  
Hablar del Desarrollo Sustentable es hablar del paradig-  
ma en general que poseen las Naciones Unidas en sus  
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agendas para resolver asuntos de orden internacional.  
La sustentabilidad ha formado vínculos concretos con  
las demás disciplinas y forma parte de asuntos científi-  
cos de investigación, ciencias naturales, ciencias socia-  
les, política y hasta entretenimiento (Gassner, 2003 p.15).  
dades sociales e incluso conceptos abstractos. Asimismo,  
las relaciones, interconexiones, o “eslabonamientos” en-  
tre los elementos se pueden manifestar de maneras muy  
diferentes (transacciones económicas, flujos de materia  
o energía, vínculos causales, señales de control, entre  
otros). Todos los sistemas que tienen existencia material  
son abiertos y mantienen intercambios de energía, mate-  
ria e información con su ambiente que son importantes  
para su funcionamiento. En consecuencia, el compor-  
tamiento de un sistema, “lo que hace”, no sólo depende  
del sistema mismo sino también de los factores, elemen-  
tos o variables provenientes del ambiente del sistema y  
que ejercen influencia en él (las “variables de entrada”,  
o insumos); por otra parte, como lo ilustra el Gráfico 1, el  
sistema genera variables que influyen en el entorno (las  
“variables de salida” o productos).  
Dicho informe proponía como definición oficial de Desa-  
rrollo Sustentable, un enunciado muy general (1987):  
“El desarrollo que satisface las necesidades actuales, sin  
comprometer la capacidad de las futuras generaciones  
para satisfacer sus propias necesidades.”  
17. Desarrollo sostenible  
La sostenibilidad y en especial el desarrollo sostenible se  
cuentan entre los conceptos más ambiguos y controverti-  
dos de la literatura. El presente documento procura exa-  
minar estos conceptos desde una perspectiva sistémica  
tratando de extraer de ellos sus elementos fundamentales.  
17.1 Sistema abierto  
Gráfico 1: Sistema abierto: las variables de  
estado son aquéllas internas al sistema  
Es cada vez más evidente que la búsqueda de la sosteni-  
bilidad y del desarrollo sostenible exige integrar factores  
económicos, sociales, culturales, políticos y ecológicos  
(CNUMAD, 1992; Gallopín y otros, 2001; Kates y otros,  
2001,p.07). Requiere la articulación constructiva de los  
criterios que abordan el desarrollo de arriba hacia abajo  
con las iniciativas de base, que van de abajo hacia arriba.  
Exige tener en cuenta al mismo tiempo los aspectos loca-  
les y globales y la forma en que se relacionan recíproca-  
mente. Finalmente, requiere ampliar el horizonte espa-  
cial y temporal para adaptarse a la necesidad de equidad  
intergeneracional, así como intrageneracional.  
Al abordar estas cuestiones, el enfoque sistémico puede  
proporcionar una perspectiva más útil que otros méto-  
dos analíticos, debido a que es una manera de reflexio-  
nar en función de conexiones, relaciones y contexto.  
Fuente: Gallopín, Gilberto C. (2003). Sostenibilidad  
y desarrollo sostenible: un enfoque sistémico  
Pese a la complejidad del concepto de sostenibilidad,  
aplicando un enfoque sistémico es posible discernir al-  
gunas de sus características fundamentales y de carácter  
más general. A los efectos del presente trabajo, un siste-  
ma es simplemente un conjunto de elementos (o subsis-  
temas) relacionados entre sí. Los elementos pueden ser  
moléculas, organismos, máquinas o partes de ellas, enti-  
Así pues, el estado del sistema, esto es, el conjunto de va-  
riables adoptado por todas las variables internas del sis-  
tema en un momento dado, está determinado por el es-  
tado anterior del sistema y por los insumos que éste haya  
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recibido en el último período de tiempo. Para expresarlo  
en forma sencilla, y lo mismo se aplica a los sistemas con-  
tinuos, puede representarse (Gallopín, 1996) mediante la  
definición canónica de un sistema general de estado fini-  
to, (Gill, 1969) como sigue:  
o insumos), O el vector de variables de salida o productos  
del sistema y F y G funciones (deterministas o probabi-  
lísticas). El subíndice t indica el tiempo. Las variables de  
salida son aquéllas que se considera importantes para el  
desempeño del sistema; algunas de ellas (o todas) pue-  
den ser variables de estado. En general, todas las varia-  
bles pueden cambiar en el tiempo, el espacio y la “pobla-  
ción”. El par de ecuaciones que figura más arriba define  
el comportamiento del sistema. Para una representación  
visual, véase el siguiente gráfico.  
Figura 1: fórmula de sistema  
Utilizando este marco, la sostenibilidad puede definirse  
en términos elementales como  
V (Ot+ 1) ≥V (Ot)  
Donde V es la función de valuación de las salidas o pro-  
ductos del sistema (esto es, un sistema es sostenible  
cuando el “valor” neto del producto obtenido -no nece-  
sariamente en términos económicos- no disminuye en  
el tiempo). Toda asignación de valor entraña un fuerte  
componente subjetivo y, en consecuencia, la especifica-  
ción de la función de V (y la elección de las variables de  
salida que son de interés) pueden variar ampliamente y  
Fuente: Gallopín, Gilberto C. (2003). Sostenibilidad  
y desarrollo sostenible: un enfoque sistémico  
Donde S indica el estado interno del sistema, I es el vec-  
tor de insumos (la lista de todas las variables de entrada  
Gráfico 2: Transiciones de estado de un sistema de estado finito  
Fuente: Gallopín, Gilberto C. (2003). Sostenibilidad y desarrollo sostenible: un enfoque sistémico  
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reflejar la gama de percepciones y puntos de vista res-  
pecto de las relaciones entre la naturaleza y la sociedad,  
algunos de los cuales se examinan en la sección siguien-  
te. Para algunos, O no es más es que el acervo total de  
capital y V una medida monetaria de ese capital. Para  
otros, V es algún tipo de función agregada de bienestar,  
y O puede estar diferenciado en capital natural, manu-  
facturado y social. O bien, V puede ser una función de  
valuación que incluya algunas prioridades éticas para la  
conservación de todas las especies vivas, y estar expre-  
sada en unidades no monetarias. Muchas de las discre-  
pancias respecto del significado de la sostenibilidad y  
el desarrollo sostenible se manifiestan precisamente en  
la especificación explícita o implícita de la función y los  
razonamientos que la sustentan. A veces, lo que intere-  
sa es la sostenibilidad del sistema como tal (por ejemplo,  
la conservación de un ecosistema natural, un bosque de  
especies autóctonas); en este caso, las variables de salida  
son iguales a las variables de estado (en otros términos,  
lo que se persigue es conservar el sistema en sí). Cuando  
las variables de salida son distintas de las variables de  
estado, hablamos de la sostenibilidad de la salida (s) o  
producto (s) del sistema (por ejemplo, el rendimiento de  
un ecosistema agrícola), y no necesariamente de la soste-  
nibilidad del sistema mismo.  
Sostenibilidad del sistema humano únicamente.  
Llevado al extremo, si los recursos naturales y los ser-  
vicios pudieran sustituirse íntegramente, este punto de  
vista podría llevar a que la Tierra se convirtiera en un  
planeta totalmente artificial. Por ejemplo, de acuerdo  
con la concepción economicista clásica, el sistema que  
importa es la economía, y la naturaleza se relega a la fun-  
ción de proveedora de recursos y servicios naturales y a  
sumidero de los desechos producidos por la actividad  
humana (gráfico 3). Esto es consistente con el concepto  
de “sostenibilidad muy débil” (Turner, 1993). De acuerdo  
con este enfoque, el capital natural y el manufacturado  
pueden sustituirse perfectamente entre sí. La sustitu-  
tibilidad de los distintos tipos de capital implica que lo  
fundamental es conservar un nivel agregado de capital  
natural más capital manufacturado, y no preservar el ca-  
pital natural en particular.  
Se considera que la sostenibilidad de los sistemas ecoló-  
gicos reviste importancia sólo en la medida en que sea  
necesaria para la sostenibilidad del componente humano.  
Pero es demasiado lo que no sabemos y en esta situación  
hay que aplicar el principio precautorio. Cuando hay in-  
certidumbre, para incorporar un nivel adecuado de aver-  
sión al riesgo es preciso adoptar un enfoque precautorio.  
Además, hay que tener presentes la deseabilidad o prefe-  
rencias: ¿nos agradaría vivir en un planeta artificial?  
Al hablar de sostenibilidad de un sistema hay que dejar  
en claro de qué sostenibilidad se trata, porque las impli-  
cancias pueden variar mucho según el caso. Es posible  
que a veces nos interese sostener parte del producto,  
pero cambiar el sistema. El desarrollo sostenible implica  
cambio; a veces queremos mejorar o transformar el siste-  
ma mismo, en cambio otras, queremos cambiar el siste-  
ma para mejorar algunos de sus productos.  
Gráfico 3: Posición antropocéntrica a ultranza  
18. El sujeto de la sostenibilidad  
El análisis anterior ayuda a esclarecer algunas de las di-  
ferencias que subyacen las discusiones acerca de la sos-  
tenibilidad y el desarrollo sostenible. En los extremos se  
ubican, por una parte, los que sólo prestan atención a la  
sostenibilidad del sistema social o socioeconómico y, por  
la otra, quienes privilegian únicamente la sostenibilidad  
de la naturaleza. De manera simplificada, los puntos de  
vista alternativos pueden caracterizarse de la siguiente  
manera:  
Fuente: Gallopín, Gilberto C. (2003). Sostenibilidad  
y desarrollo sostenible: un enfoque sistémico  
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Gráfico 4: Posición biocéntrica a ultranza  
Gráfico 5: Sistema socioecológico  
Fuente: Gallopín, Gilberto C. (2003). Sostenibilidad  
y desarrollo sostenible: un enfoque sistémico  
Fuente: Gallopín, Gilberto C. (2003). Sostenibilidad  
y desarrollo sostenible: un enfoque sistémico  
Sostenibilidad del sistema ecológico principalmente  
Aunque signifique eliminar o desplazar el componente  
humano (gráfico 4). Quienes afirman que el valor su-  
premo es la sostenibilidad ecológica, y no equiparan ni  
subordinan ésta a la sostenibilidad económica y social,  
representan una posición “verde a ultranza”, en contra-  
posición a la antropocéntrica extrema. Esta perspectiva  
es consistente con el concepto de “sostenibilidad muy  
fuerte”. De acuerdo con esta posición, los recursos natu-  
rales no pueden ser sustituidos por capital elaborado por  
el hombre. En consecuencia, no pueden agotarse sin que  
se produzca una pérdida irreversible de bienestar social.  
La sostenibilidad muy fuerte propugna una solidaridad  
ecológica más fundamentalista con la Tierra y todas las  
formas de vida. Este punto de vista es más compatible  
con una economía de estado estacionario. En este caso,  
el prerrequisito ético de la sostenibilidad es la preserva-  
ción del ambiente -un punto de vista biocéntrico. Para la  
mayoría de nosotros resulta inaceptable perseguir la sos-  
tenibilidad ecológica mermando el interés por los aspec-  
tos sociales y económicos, al punto de excluir a los seres  
humanos o aumentar la pobreza.  
18.1 Sostenibilidad del sistema socioecológico total  
A largo plazo, la única opción que tiene sentido es procu-  
rar alcanzar la sostenibilidad del sistema socioecológico  
completo. Las razones que justifican tener en cuenta el  
sistema como un todo es la existencia de importantes  
vinculaciones entre sociedad y naturaleza. Se entiende  
por sistema socioecológico (Gallopín y otros, 1989) un sis-  
tema formado por un componente (subsistema) societal  
(o humano) en interacción con un componente ecológico  
(o biofísico). Puede ser urbano o rural y puede definirse  
a diferentes escalas, desde lo local a lo global. (Véase el  
gráfico 5 para una representación alegórica; los gráficos  
6 y 7 son representaciones sistémicas alternativas). Esta  
perspectiva es compatible con la idea de “sostenibilidad  
fuerte”. De acuerdo con ella, los distintos tipos de capi-  
tal no son necesariamente sustituibles, de tal modo que  
habría que conservar independientemente, en términos  
físico/biológicos reales, cantidades mínimas de una se-  
rie de tipos de capital diferentes (económicas, ecológicas,  
sociales). La razón principal de esta insistencia deriva del  
reconocimiento de que los recursos naturales son insu-  
mos esenciales de la producción económica, del consumo  
o del bienestar, que no pueden sustituirse por capital fí-  
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sico o humano. Se considera que hay componentes am-  
bientales de carácter único y que algunos procesos am-  
bientales pueden ser irreversibles (en los horizontes de  
tiempo relevantes). En consecuencia, que la sostenibili-  
dad sea fuerte significa que hay que mantener el agrega-  
do total del capital natural esencialmente en sus niveles  
actuales. De acuerdo con este concepto, toda trayectoria  
de desarrollo que conduzca a una reducción general del  
acervo de capital humano (o, en especial, a una disminu-  
ción por debajo del mínimo) deja de ser sostenible, aun-  
que aumenten otras formas de capital.  
capital manufacturado de igual valor puede ocupar el lu-  
gar del capital natural.16 Considerando los argumentos  
sobre la inconmensurabilidad del capital ecológico y ma-  
nufacturado, 17 uno de los problemas importantes que se  
plantea es la elección de criterios para asignar un valor a  
los activos ecológicos.  
19. El desarrollo sostenible  
Sostenibilidad no es lo mismo que inmovilidad. Aunque  
a veces se la define como el mantenimiento de un esta-  
do del sistema en un valor fijo, ello no es científicamente  
correcto. En efecto, hasta los sistemas vírgenes están en  
permanente variación, lo que involucra la renovación y  
destrucción de sus componentes, adaptándose a los cam-  
bios de sus ambientes y co-evolucionando junto con ellos.  
Numerosos casos relacionados con pesquerías, gestión  
de bosques y flora y fauna silvestre, así como otras for-  
mas de ordenación de los recursos ecológicos, demues-  
tran que los intentos de “congelar” las variables del sis-  
tema para lograr un “desempeño óptimo” a menudo han  
conducido a una pérdida de la resiliencia del sistema e  
incluso a su colapso (Holling, 1973, 1986).  
Gráfico 6: Represen-  
tación de un sistema  
socioecológico des-  
tacando las relacio-  
nes de inclusión  
Gráfico 7: Represen-  
tación de un sistema  
socioecológico (óvalo  
grande) destacando  
las relaciones funcio-  
nales, tanto internas  
como con el mundo  
externo  
Todos los sistemas vivos son cambiantes y lo fundamen-  
tal no es eliminar los cambios sino evitar la destrucción  
de las fuentes de renovación, a partir de las cuales el  
sistema puede recuperarse de las inevitables tensiones  
y perturbaciones a que está expuesto debido a su condi-  
ción de sistema abierto.  
El concepto de desarrollo sostenible es muy distinto del  
de sostenibilidad, en el sentido de que la palabra “desa-  
rrollo” apunta claramente a la idea de cambio, de cambio  
gradual y direccional. Como se verá más adelante, el de-  
sarrollo no significa necesariamente crecimiento cuan-  
titativo, ya que se asemeja más bien al concepto de des-  
pliegue cualitativo de potencialidades de complejidad  
creciente (que, según el caso concreto, puede o no incluir  
o requerir crecimiento cuantitativo).  
Fuente: Gallopín, Gilberto C. (2003). Sostenibilidad  
y desarrollo sostenible: un enfoque sistémico  
La sostenibilidad del sistema socioecológico total puede  
también ser compatible con la idea de “sostenibilidad  
débil”. Ésta hace hincapié en el valor de proteger proce-  
sos ecológicos y bioquímicos que, una vez perdidos, son  
irrecuperables. Estos procesos y su conjunto asociado de  
especies, se conocen como capital natural crítico. La sus-  
titución de éste no debería permitirse, pero fuera de ello,  
Aquí, lo que se sostiene, o debe hacerse sostenible, es el pro-  
ceso de mejoramiento de la condición humana (o mejor, del  
sistema socioecológico en el que participan los seres hu-  
manos), proceso que no necesariamente requiere del cre-  
cimiento indefinido del consumo de energía y materiales.  
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Vivimos en una época de enormes transformaciones de-  
mográficas, tecnológicas y económicas. En un intento  
por asegurar que los cambios que afectan a la humani-  
dad sean para mejor, la comunidad mundial ha iniciado  
el proceso de redefinición del progreso. Este intento de  
redefinir el progreso es lo que se conoce como desarrollo  
sostenible.  
Naturalmente, entre la variedad de criterios para abor-  
dar el desarrollo sostenible hay elementos recurrentes  
que brindan cierta coherencia interna a la literatura per-  
tinente. En la presente sección se procura pasar revista  
a los elementos básicos del concepto de desarrollo sos-  
tenible.  
La velocidad y magnitud del cambio global, la crecien-  
te conectividad de los sistemas sociales y naturales y la  
complejidad cada vez mayor de las sociedades y de sus  
impactos sobre la biosfera, ponen de relieve que el de-  
sarrollo sostenible debe orientarse no sólo a preservar  
y mantener la base ecológica del desarrollo y la habita-  
bilidad, sino también a aumentar la capacidad social y  
ecológica de hacer frente al cambio, y la capacidad de  
conservar y ampliar las opciones disponibles para con-  
frontar un mundo natural y social en permanente trans-  
formación.  
Conclusión  
La herramienta para poder lograr una cultura de Res-  
ponsabilidad Social Ambiental, es, en primer lugar, la  
educación en las escuelas y en la sociedad en general.  
Las empresas deben realizar un sistema de Gestión  
ambiental, para poder desarrollar la política de respon-  
sabilidad social empresaria ambiental, teniendo de re-  
ferencia el marco legal vigente en materia de ambiente  
y responsabilidad social. Estableciendo de esta manera  
una estrategia competitiva que le permita no tan solo ob-  
tener rentabilidad al negocio sino también un aporte al  
área ecológica, favoreciendo a las generaciones presentes  
y futuras.  
En consecuencia, el concepto de desarrollo sostenible no  
puede significar simplemente la perpetuación de la si-  
tuación existente. La pregunta central es qué es lo que  
ha de sostenerse, y qué es lo que hay que cambiar. Para  
avanzar hacia el desarrollo sostenible se necesita:  
Así, las empresas podrán desarrollar su actividad cum-  
pliendo con la ley y aportando de forma significativa y  
positiva al medio ambiente, es decir que se pueden hacer  
empresas amigables con el objetivo del triple impacto,  
para cambiar la visión negativa de las empresas, enton-  
ces ¿que nos falta como sociedad? ¿Qué es lo que ocurre  
en el país que no nacen más empresas B con este propósi-  
to? hacer una sociedad más justa una nueva economía es  
posible, con regulaciones con un marco jurídico que po-  
tencie y que motive a las empresas a ser partes de la sus-  
tentabilidad, una nueva administración verde es posible.  
Eliminar las rigideces y obstáculos acumulados;  
Identificar y proteger la base de conocimien-  
tos y experiencia acumulados que son importantes  
como los cimientos para avanzar;  
Sostener las bases sociales y naturales de adap-  
tación y renovación, e identificar y acrecentar la ca-  
pacidad necesaria de renovación que se ha perdido;  
Estimular la innovación, la experimentación y  
la creatividad social.  
Para finalizar la frase del Premio Nobel de la Paz 2006  
Muhammad Yunus, deja la enseñanza de que la edu-  
cación impartida a las nuevas generaciones es la base  
para lograr empresas socialmente responsables: ESTOY  
IMPULSANDO A LOS JÓVENES PARA QUE SEAN EM-  
PRESARIOS DE EMPRESAS SOCIALES Y CONTRIBU-  
YAN AL MUNDO, EN LUGAR DE SOLAMENTE HACER  
DINERO. HACER DINRERO NO ES DIVERTIDO, CON-  
TRIBUIR Y CAMBIAR EL MUNDO ES MUCHO MÁS DI-  
VERTIDO.  
El cuerpo de literatura sobre el tema del desarrollo sos-  
tenible es a la vez abundante y discordante. Puede ser  
que la multiplicidad de opiniones acerca del desarrollo  
sostenible indique la importancia de lo que está en jue-  
go. En realidad, tratar de elaborar un marco nuevo de  
razonamiento humano capaz de sentar las bases de los  
arreglos de nuestra sociedad en evolución es cuestión de  
gran importancia.  
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Innovación educativa y  
tecnologías. Aportes teóricos y  
reflexiones prácticas.  
Educational innovation and technologies.  
Theoretical contributions and practical  
reflections.  
María José Vila Costa. Prof. y Lic. En  
Ciencias de la Educación por la UNSJ.  
Doctora en Ciencias de la Educación  
por la UNC. Estudios Posdoctorales en  
Educación de Gestión Social en FLAC-  
SO. Docente de las cátedras: Epistemo-  
logía, Práctica Profesional Orientada a  
la Investigación y Psicología de los Gru-  
pos e Instituciones. Áreas de investiga-  
ción actual: problemáticas adolescen-  
tes y juveniles en la escuela secundaria,  
dinámicas de desarrollo en la UNSJ.  
María José Vila Costa  
Mariano Andrés Harracá  
Universidad Nacional de San Juan  
Resumen  
Mariano Andrés Harracá. Licenciado  
y Profesor en Sociología (UBA), Espe-  
cialista en Gestión Educativa (FLACSO),  
Especialista en Epistemologías del Sur  
(CLACSO). Es docente e investigador en  
la carrera de Ciencias de la Educación  
(FFHA -UNSJ). Actualmente se encuen-  
tra finalizando su doctorado en Cien-  
cias de la Educación sobre prácticas  
educativas innovadoras (UNC).  
El objetivo de este escrito es aportar a una reflexión en torno al campo de la  
innovación educativa y su vínculo con las tecnologías educativas, centrándose  
en las prácticas docentes de Nivel Superior. Para esto se plantea un abordaje  
múltiple, que incluye tanto la revisión de literatura especializada como la re-  
flexión en torno a fuentes diversas, otorgando una variedad de perspectivas  
que tiene como fin construir una complementariedad al momento de avanzar  
en la comprensión del fenómeno que observamos. Bajo este abordaje múlti-  
ple y diverso, el escrito puede pensarse bajo la figura del ensayo, en tanto no  
responde a una investigación documental como tal, sino más bien a una re-  
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TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
ARTÍCULOS LIBRES  
flexión amplia que busca expandir interrogantes. Se recuperan algunas pers-  
pectivas de la filosofía, de la sociología del conocimiento; así como también,  
reflexiones sobre la propia práctica docente en el Nivel Superior que permiten  
problematizar y expandir el debate en torno a las “tecnologías educativas”,  
usualmente vinculadas a las TIC y al mundo digital. El artículo se propone  
desarrollar una mirada compleja con la intención de habilitar nuevos interro-  
gantes que, a su vez, construyan una visión crítica acerca del modo en que se  
piensa la innovación educativa y en que se llevan a cabo las prácticas educati-  
vas vinculadas a tecnologías.  
Abstract  
The objective of this article is to contribute to a reflection on the field of  
educational innovation and its link with educational technologies, focusing  
on Higher Education teaching practices. For this, a multiple approach is  
proposed, which includes both the review of specialized literature and  
reflection on various sources, providing a variety of perspectives that aim  
to build complementarity when advancing in the understanding of the  
phenomenon that we observe. Under this multiple and diverse approach, the  
writing can be thought under the figure of the essay, as it does not respond  
to a documentary investigation as such, but rather to a broad reflection  
that seeks to expand questions. Some perspectives of philosophy and the  
sociology of knowledge are recovered; as well as reflections on the teaching  
practice itself at the Higher Level that allow problematizing and expanding  
the debate around “educational technologies”, usually linked to ICT and  
the digital world. The article intends to develop a complex look with the  
intention of enabling new questions that, in turn, build a critical vision about  
the way in which educational innovation is thought and in which educational  
practices linked to technologies are carried out.  
Palabras clave  
Innovación educativa; Tecnologías edu-  
cativas; TIC; forma escolar; prácticas  
educativas  
Keywords  
Educational innovation; educational  
technologies; ICT; school form;  
educational practices  
Vila Costa - Harracá | Innovación educativa y tecnologías. Aportes teóricos y reflexiones prácticas.| 109 - 125  
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1. A modo de apertura  
greso y transformación puede ser, consumida por esta  
circularidad en la práctica, o aprovechada como energía  
en movimiento a nuestro favor. Se considera que las re-  
flexiones y producciones teóricas recuperadas en este  
escrito permitirán al lector profundizar en torno a los al-  
cances y límites de la innovación educativa, poder cons-  
truir una visión crítica acerca de un campo tan complejo,  
con los atravesamientos propios de la práctica docente en  
el Nivel Superior.  
Este escrito busca profundizar en el análisis en torno a la  
categoría central de “innovación educativa” y su vínculo  
con las “tecnologías educativas”, focalizándose a su vez  
en prácticas docentes de Nivel Superior. Con este obje-  
tivo se recupera literatura especializada que conforma  
el estado del arte en el campo, de enfoques múltiples. Se  
retoman categorías diversas, tales como las de “forma  
escolar”, ”ciberutopismo”, “inclusión genuina de la tec-  
nología”, entre otras. Se considera que esta variedad de  
perspectivas permite construir una complementariedad  
al momento de avanzar en la comprensión del fenómeno.  
En este sentido, el escrito puede pensarse como un en-  
sayo, en tanto no apunta a sintetizar una investigación  
documental, sino a ofrecer una reflexión amplia para ex-  
pandir los interrogantes dentro del campo.  
2. Sobre la innovación educativa  
Respecto a este concepto, proponemos recuperar en for-  
ma preliminar y para un posterior análisis las líneas de  
trabajo que desde IIPE-UNESCO desarrollaron María  
Teresa Lugo y Margarita Poggi. María Teresa Lugo (2014)  
plantea que:  
Una escena inicial  
La innovación educativa es un acto deliberado –y  
planificado– de solución de problemas, que apunta a  
lograr mayor calidad en los aprendizajes de los estu-  
diantes, superando el paradigma tradicional. Impli-  
ca trascender el conocimiento academicista y pasar  
del aprendizaje pasivo del estudiante a una concep-  
ción donde el aprendizaje es interacción y se cons-  
truye entre todos. El aprendizaje se concibe como la  
adquisición de destrezas específicas para resolver  
problemas” (p. 38).  
Se vuelve cada vez más común, en el ámbito educativo,  
tomados/as por la velocidad que supone dar respuesta a  
las tareas cotidianas, una pérdida de la sensibilidad por  
los detalles. Lo curioso es que esta misma sensibilidad  
parece encerrar la posibilidad de crecimiento y trans-  
formación material de nuestra práctica. Un cambio en  
nuestra perspectiva sobre los hechos, aparece como una  
posibilidad concreta, “a la mano”, de modificar lo que ha-  
cemos y vivimos. Si no es así, la circularidad de pensar  
los problemas educativos sin alterar los modos de hacer  
la educación, empieza a agotarse y a agotarnos.  
Por su parte, Margarita Poggi (2011) define a la innova-  
ción educativa como: “la configuración novedosa de re-  
cursos, prácticas y representaciones en las propuestas  
educativas de un sistema, subsistema y/o institución  
educativa, orientados a producir mejoras” (p. 10). Más  
adelante en el mismo texto, la autora recupera un abor-  
daje del concepto que nos resulta particularmente inte-  
resante: Blanco Guijarro (2000) citado por Poggi (2011):  
En imaginarios que se construyen y circulan en numero-  
sos intercambios cotidianos (un café, un audio de What-  
sapp nocturno, con un mate entre manos en salas de  
profesores de todo el país o en jornadas institucionales  
en las que hemos participado), la figura de “no aguantar  
más” se repite por parte de muchos/as docentes. Viene a  
nuestra memoria la conocida carta del profesor urugua-  
yo que “tiró la toalla” y se “cansó de dar pelea contra los  
celulares en el aula” a fines de 2015, con la lapidaria frase  
de cierre: “Ellos querían que terminara la clase. Yo tam-  
bién” (Infobae, 13 de septiembre de 2016). Muchas veces,  
frente a este cansancio aparece la “innovación educativa”  
y su vínculo con las tecnologías como un prolífico campo  
que promete la salvación. Nos queda como desafío pen-  
diente a los docentes observar cómo su promesa de pro-  
[la innovación educativa es] un concepto que tiene  
un enorme grado de relatividad por diferentes ra-  
zones. En primer lugar, la innovación no es aséptica  
ni neutra, ya que está condicionada por posiciona-  
mientos políticos, sociales, culturales y epistemoló-  
gicos, de tal forma que lo que es innovador para una  
persona o grupo no lo es para otros. La percepción de  
lo que es o no innovador depende de la perspectiva y  
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de las representaciones o concepciones de los distin-  
tos sujetos involucrados respecto de la educación, la  
escuela, la enseñanza, el aprendizaje, el sujeto que se  
quiere formar, la sociedad, la cultura, etc. En segun-  
do lugar, las innovaciones no son ´ahistóricas´ sino  
que se definen en función del contexto y del tiempo,  
de tal forma que lo que en un contexto puede ser in-  
novador, no lo es en otro, y lo que en un momento fue  
innovador en un determinado contexto puede dejar  
de serlo al convertirse en rutina. Toda innovación se  
realiza en reacción a una situación determinada que  
se quiere transformar, y lo nuevo se define en rela-  
ción con lo anterior; lo que es innovación en un país  
o escuela es tradición en otra. Por último, la relativi-  
dad de la innovación se expresa en el hecho de que  
depende de la sociedad, cuyas demandas intenta  
satisfacer y, al mismo tiempo, está condicionada por  
el sistema educativo y social en el que está inscripta  
(p. 9).  
Es por esa característica de inconmensurabilidad de los  
mismos, que el hilo de sentido que se advierte en Poggi  
se vincula con una idea de innovación como cambio de  
paradigma.  
Respecto de los nudos temáticos que van apareciendo en  
los aportes de la literatura revisada, surge con fuerza la  
idea del cambio de paradigma como condición sine qua  
non de la innovación. Aguerrondo y Xifra (2002) definie-  
ron los cambios que se pueden dar en el sistema educa-  
tivo y los clasificaron en función de dos ejes principales:  
a) según afecten los aspectos estructurales o los aspectos  
fenoménicos b) según afecten todo el sistema o un ám-  
bito restringido de él. El cruce de estos dos ejes determi-  
na cuatro tipos de cambios: Nivel macro: Abarca todo el  
sistema. Afecta aspectos Estructurales (Transformación)  
y Fenoménicos (Reforma). Nivel micro: Abarca pocas  
unidades. Afecta aspectos Estructurales (Innovación) y  
Fenoménicos (Novedad). Así, una modificación que se  
genera a nivel de todo el sistema educativo (un cambio  
macro) puede ser una ‘transformación’ si afecta los as-  
pectos estructurales, o una ‘reforma’ si se trata de pro-  
ducir mejoras dentro del mismo modelo básico (dentro  
de la misma estructura) de la propuesta educativa. De  
igual modo, a nivel micro, se pueden introducir en las es-  
cuelas ‘novedades’ que mejoren el funcionamiento de las  
propuestas pedagógicas existentes, o ‘innovaciones’ que  
tengan como objetivo desarrollar modelos alternativos  
basados en nuevas concepciones y sentidos. Se plantea  
así que “transformaciones e innovaciones son entonces  
las dos categorías con que denominamos los cambios  
estructurales, o sea aquellos que afectan los ejes estruc-  
turantes de la dinámica social de las escuelas” (p. 17). A  
su vez, plantean que los cambios que se introducen en el  
campo educativo muchas veces fracasan al no tocar las  
estructuras de funcionamiento del sistema. Son refor-  
mas o novedades, pero no verdaderas transformaciones  
e innovaciones necesarias para pasar de un sistema pen-  
sado para las necesidades del siglo XVII a un sistema que  
responda a las necesidades del siglo XXI. En este punto  
se agrega que el cambio necesario está vinculado a un  
cambio de paradigma, a una transformación profunda  
en la manera de pensar y percibir el mundo educativo.  
Innovar es, entonces, cambiar el paradigma:  
Esta autora establece la especificidad de la innovación  
educativa y su diferencia con otros términos como ‘refor-  
ma’, ‘cambio’ y ‘mejora’ educativa:  
Más allá de los matices que puedan encontrarse en-  
tre distintos autores, existen acuerdos, en términos  
generales, sobre el hecho de que una reforma implica  
cambios fundamentales en las grandes orientacio-  
nes de la política educativa que formula un Estado  
(…). Por el contrario, el término cambio es un con-  
cepto más descriptivo y de uso más genérico. Re-  
mite a las alteraciones en una estructura o formas  
en diferentes niveles, sin implicar una valoración  
cualitativa sobre el sentido de ese cambio (…) Otros  
autores destacan, en la noción de cambio educativo,  
la alteración de las prácticas vigentes, sin aludir sólo  
a los cambios estructurales o formales. En esta últi-  
ma acepción, puede superponerse con el concepto de  
mejora, el cual inevitablemente presenta un compo-  
nente valorativo porque remite a cambios deseables  
en el nivel de las prácticas del aula y/o de las institu-  
ciones educativas (pp. 6-7).  
Según lo referenciado, la innovación alude a prácticas  
que generan desequilibrio en aquel instituido que po-  
see la lógica de un paradigma, entendido desde Kuhn  
como una cosmovisión de mundo o Gestalt compartida.  
Una innovación en este momento implica saltar de  
paradigma, pasar de las reglas de juego que conoci-  
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mos, con las que fuimos educados y formados, con  
las que hasta ahora nos hemos movido profesional-  
mente, a nuevas maneras de hacer las cosas, que de-  
ben ser inventadas otra vez. Por esto los nuevos pa-  
radigmas tienen que ver con la innovación: porque  
son los que pueden alertarnos sobre qué cosas dis-  
tintas hacer, los que deben guiarnos, los que pueden  
permitirnos chequear si lo que estamos haciendo va  
o no en la dirección deseada (Aguerrondo y Xifra,  
2002, p. 20)  
en el sentido en que es distinta y se autonomiza en  
referencia a otras relaciones sociales. Como toda re-  
lación social se realiza en el espacio y el tiempo, la  
autonomía de la relación pedagógica instaura un  
lugar específico, distinto de otros lugares donde se  
realizan las actividades sociales: la escuela. Este es-  
pacio es cuidadosamente concebido y organizado.  
Aparece un tiempo específico, el tiempo escolar, si-  
multáneamente como período de vida, como tiempo  
del año y como empleo del tiempo cotidiano. Con  
ello, se desarrolla también un nuevo orden urbano,  
una redefinición (y no solamente una redistribución)  
de los poderes civiles y religiosos. Como plantean los  
autores, la forma escolar no es solamente un efecto,  
una consecuencia, sino que participa de ese nuevo  
orden. Se trata de obtener la sumisión, la obediencia  
o una nueva forma de sujeción; además, el alumno  
aprende a leer por medio de “civilidades” y no por  
textos sagrados. Aprende la obediencia a las reglas  
de escribir, conforme a las reglas constitutivas del  
orden escolar impuestas a todos (p. 36).  
Esta manera de pensar la innovación nos permite tam-  
bién introducir otro concepto, el de ‘forma escolar’.  
Consideramos que resulta relevante pensar estas dos  
categorías de análisis de manera interrelacionada, ya  
que abordan desde diferentes perspectivas la misma  
pregunta: sobre aquello que se mantiene y aquello que  
muta en el fenómeno educativo; la relación dinámica  
entre lo instituido y lo instituyente o el movimiento in-  
trínseco del campo educativo. En el prólogo del libro Las  
formas de lo escolar (Baquero et al., 2007) se comparten al-  
gunas reflexiones que aportan al momento de lograr un  
abordaje complejo del concepto de innovación educativa:  
“¿estamos llegando al fin de la forma escolar o asistimos  
a variaciones que permiten aún reconocer su identidad?  
¿Cuál es el punto en el que la forma escolar deja de ser  
tal? ¿Es posible pensar la educación masiva más allá de  
la escuela? ¿En qué medida la forma escolar fija también  
las coordenadas dentro de las cuales la educación se nos  
hace pensable?” (Baquero et al., 2007, p.7). La categoría  
de ‘forma escolar’ la podemos abordar desde una doble  
entrada. Por un lado, Myriam Southwell la recupera en  
un artículo de 2011. La compartimos a continuación:  
Por otro lado, aludiendo a un nivel más micro, en el ya  
citado libro La forma escolar (2007) se menciona que:  
elementos como la organización del tiempo y del es-  
pacio escolar; las modalidades de clasificación y dis-  
tribución de los cuerpos en la escuela; la definición  
de las posiciones de saber y no saber; las formas de  
organización del conocimiento a los fines de su en-  
señanza; las modalidades de evaluación, promoción  
y acreditación de los estudiantes han sido identifica-  
dos como prácticas que obedecen a un conjunto de  
reglas sumamente estables que constituyen lo que  
algunos autores han denominado gramática esco-  
lar o componentes duros del formato escolar. Estas  
reglas, que operan como fondo de la diversidad de  
prácticas que se despliegan en las escuelas (a veces  
como puntos de apoyo, a veces como obstáculos),  
constituirían la «forma escolar». (Baquero et al.,  
2007, p.8).  
[El nombre forma escolar remite a] una configu-  
ración socio-histórica, surgida en las sociedades  
europeas entre los siglos XVI y XVII, que da como  
resultado un modo de socialización escolar que se  
impuso a otros modos de socialización. Hablar de  
forma escolar es por lo tanto investigar sobre aquello  
que confiere unidad a una configuración histórica  
particular, surgida –no sin dificultades– en deter-  
minadas formaciones sociales, y que se constituye y  
tiende a imponerse retomando y modificando cier-  
tos elementos de formas antiguas (…) A lo que esta-  
mos haciendo referencia es a una forma inédita de  
relación social que se denomina pedagógica; inédita  
Esta doble perspectiva nos acerca a comprender este con-  
cepto, que consideramos relevante como contrapunto de  
la categoría de ‘innovación’, dado que representa lo que  
podemos llamar “la parte estable” de la educación siste-  
mática. Aquello inmutable en el devenir del tiempo y que  
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ha sido motivo de muchas críticas cuando se ha adver-  
tido los efectos de la inclusión/exclusión de estudiantes  
en la educación formal. Dicha forma ha sido estudiada,  
deconstruida y hasta desmantelada por diversas pers-  
pectivas al interior del campo científico de la educación,  
y las propuestas que se han enarbolado como innovado-  
ras han sugerido cambios en algún punto de esa forma  
escolar.  
la innovación como propuesta de trabajo constituye  
un tema de investigación por las implicancias que  
plantea. Si la introducción de una novedad es la de  
producir un cambio manifiesto, nuestro análisis ra-  
dicó en estudiar lo que modifica su adopción y no so-  
lamente la estructura del objeto innovador. Se trató  
de recuperar el sentido pedagógico de las prácticas  
innovadoras, de buscar las que rompen los ritos, su-  
peran la enseñanza rutinaria y descontextualizada  
de los problemas auténticos, y apuntan a una ense-  
ñanza reflexiva y solidaria en los difíciles contextos  
de la práctica cotidiana (Litwin, 1997). La innovación  
educativa se lleva a cabo en diferentes propuestas di-  
dácticas: cambios curriculares, prácticas de evalua-  
ción, utilización de tecnologías para la enseñanza,  
entre otras, y en el desarrollo de proyectos materia-  
lizados por medio del trabajo colaborativo entre los  
docentes, los alumnos y la comunidad educativa. Se  
trata de experiencias que de manera clara y directa  
han problematizado diversos aspectos de la realidad  
educativa (Lipsman, 2002). Entendemos que en la  
actualidad se otorga un enorme grado de relatividad  
al concepto de innovación, pues nace referido a una  
historia y marcado por la historia. Observamos que  
se innova desde un campo de conocimiento, en un  
marco posible y desde sus enfoques predominantes.  
Las perspectivas actuales en torno a la innovación  
educativa coinciden en que no existe un único mo-  
delo innovador sino múltiples innovaciones cultu-  
ralmente determinadas. (2007, p. 35)  
Retomando el trabajo de Aguerrondo y Xifra (2002), la  
innovación o experiencias innovadoras son para las au-  
toras: “…las que, al desequilibrar la “rutina” del sistema  
educativo e introducir elementos conflictivos para las  
viejas formas, van corriendo permanentemente el lími-  
te de lo posible” (p. 73). Esta referencia a las viejas for-  
mas o lo rutinario, nos remite a pensar la forma escolar,  
sus límites y la posibilidad de transformarlos en pos de  
enriquecer el acto educativo. De hecho, la definición de  
rutinas se acerca mucho a lo que hemos definido como  
‘forma escolar’:  
queremos enfatizar la idea de que nuestra realidad  
de todos los días, todo lo que configura nuestra ru-  
tina (la organización de las escuelas, la modalidad  
de dar clase, la disposición espacial del aula, el sis-  
tema de nombramientos de los docentes, lo que en-  
señamos, y muchas otras realidades más), que para  
nosotros es la forma “natural” de hacer las cosas, en  
realidad responde a un modo de verlas, o sea, a un  
paradigma (…) El paradigma desde donde se derivan  
nuestras rutinas es tan antiguo y tan generalizado,  
que nos resulta difícil salimos de él y contemplarlo  
desde afuera para poder tomar conciencia de sus  
rasgos principales, poder cuestionarlo, y desde allí,  
poder superarlo. Por eso nos cuesta dar el salto hacia  
otro paradigma, a través de la puesta en marcha de  
innovaciones (p. 39)  
Encontramos en este texto en particular una gran ri-  
queza en lo que hace a reflexionar de manera situada en  
torno a las prácticas educativas innovadoras. Uno de los  
puntos que más llamó nuestra atención, es cómo, por un  
lado, historiza y contextualiza el fenómeno y, por otro, se  
pregunta por sus diferentes dimensiones a un nivel de  
práctica de la enseñanza (didáctica, curricular, evaluati-  
va, tecnológica). Más adelante, en un escrito de 2010, la  
autora plantea que es necesario entender a la innovación  
como la:  
Hasta aquí hemos revisado algunas perspectivas inicia-  
les acerca de la innovación educativa. En pos de aportar  
a construir una mirada compleja, que incluya diversas  
dimensiones y atravesamientos que involucran al campo  
de la problemática que estamos analizando, continuare-  
mos este recorrido haciendo foco en un nivel micro de  
las prácticas. En este sentido, Mariana Lipsman (2007)  
menciona que:  
introducción o incorporación de algo nuevo a una  
realidad preexistente. Aparecen (...) aspectos inno-  
vadores de las nuevas propuestas, donde no todo es  
innovador. Las propuestas pueden ser parcialmente  
innovadoras cuando se modifican aspectos, instan-  
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cias o partes del sistema vigente [,] son parciales  
cuando no rompen en su totalidad con las tradicio-  
nes de sus cátedras, o con el mismo sistema de regu-  
lación (...). Son innovadoras con respecto a algo y ese  
“algo” refiere a “algo vigente”, “tradicional”, “clásico”,  
“viejo” o “anterior” (Lipsman, 2002). (Lipsman et al.,  
2010, pp. 3-4)  
sobre las tecnologías educativas y su articulación con la  
innovación.  
3. Tecnologías educativas e innovación.  
Vínculos para deconstruir  
Es muy recurrente ver circular en el sentido común de  
docentes, estudiantes, directivos y la sociedad en gene-  
ral, que la innovación en gran medida se debe a la incor-  
poración de diversas “tecnologías” en la escuela a lo largo  
de la historia. No importa el soporte o su singularidad, la  
escuela en su devenir ha buscado incorporar herramien-  
tas de diverso tipo para cumplir con su mandato social  
de educar a todos y todas. Con el desafío que esto ha sig-  
nificado para los docentes, y por supuesto, con el esfuer-  
zo de producción académica de este subcampo dentro  
del campo científico de la educación, cada día se avanza  
en el desarrollo de un corpus teórico propio. Sobre este  
desarrollo, nos gustaría recuperar diversas reflexiones  
que consideramos fundamentales. Comenzamos por  
Burbules y Callister (2001), quienes, apenas iniciado el  
siglo XXI, mencionan que:  
Con este fragmento consideramos que se profundiza  
aún más en una comprensión de la innovación educativa  
en tanto fenómeno complejo y siempre situado. Al mis-  
mo tiempo, se hace un esfuerzo por identificar un ele-  
mento constitutivo del mismo: el estar en relación con  
algo preexistente y problematizarlo.  
Para finalizar este apartado, nos interesa tomar el aporte  
de Gabriela Sabulsky (2007, y Danieli, 2016, 2020), autora  
que profundiza sobre temas de nuestro especial interés:  
la experiencia nos ha mostrado que la innovación  
en las prácticas implica procesos lentos y comple-  
jos, que no suponen necesariamente secuencias sino  
más bien saltos cualitativos, saltos discontinuos y en  
muchos casos sin la suficiente reflexión que permi-  
ta su apropiación y su capacidad de reproducción.  
En este marco, las tecnologías han demostrado su  
incapacidad para producir efectos mágicos en la en-  
señanza. “Hoy en día, sabemos que los ordenadores  
son objetos o herramientas que adquieren su poten-  
cialidad pedagógica en función del tipo de activida-  
des y decisiones metodológicas realizadas por los  
docentes. Lo relevante para la innovación pedagógi-  
ca de la práctica docente, en consecuencia, es el plan-  
teamiento y método de enseñanza desarrollado, no  
las características de la tecnología utilizada.” (Área  
Moreira 2005). Como puede desprenderse del análi-  
sis de estos enunciados, el proceso de integración de  
las TIC es mucho más complejo que la mera incorpo-  
ración de aparatos a las aulas. (2007, p. 161)  
Las nuevas tecnologías se han convertido en un  
problema educativo, un desafío, una oportunidad,  
un riesgo, una necesidad…todo eso por razones que  
poco tienen que ver con las decisiones intencionales  
de los propios educadores (…) Para bien o para mal (o,  
como solemos decir, para bien y para mal), las nue-  
vas tecnologías se tornarán –ya lo han hecho- indis-  
pensables para la práctica de la enseñanza (p. 4).  
A partir de esta reflexión, los autores desarrollan tres  
cuestionamientos a lo que llaman “pensamiento conven-  
cional” sobre nuevas tecnologías y educación: objetan la  
frase “tecnologías de la información” como una manera  
pertinente de caracterizarlas; proponen una concepción  
relacional de la tecnología en lugar de una concepción  
instrumental y abogan por una perspectiva postecno-  
crática en materia de políticas educativas, en función de  
reflexionar sobre las condiciones y motivaciones de las  
nuevas tecnologías en el proceso de enseñanza-aprendi-  
zaje.  
Elegimos recuperar este texto y esta autora para seguir  
profundizando en torno a los alcances y límites de la  
innovación educativa en la práctica de enseñanza, vin-  
culándolo a su vez con el campo de las tecnologías edu-  
cativas. Ya hemos recuperado algunos debates fundantes  
y producción teórica del campo educativo respecto de la  
innovación. Nos proponemos abordar ahora la pregunta  
Por su parte, la autora argentina Edith Litwin abre la re-  
flexión sobre una serie de debates y enfoques diversos en  
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torno a lo que llama “un campo en construcción” (2005,  
p. 3). Entre estas reflexiones se incluyen las preguntas  
por el vínculo entre tecnologías y didáctica; cómo las  
tecnologías afectan nuestra experiencia; enfoques alter-  
nativos a las funciones de la tecnología y prácticas con  
tecnologías. Cada uno de estos apartados invita a un de-  
bate sobre aspectos de este fenómeno y sus vínculos con  
la actividad educativa:  
desarrollo tecnológico” (Krona, 2015, p. 228), nos invita a  
reflexionar sobre los sentidos profundos que se constru-  
yen de manera hegemónica en torno al vínculo entre tec-  
nologías y educación. Empecemos por aquello que, de tan  
evidente, se hace invisible. Cuando decimos “tecnologías  
educativas”, es casi un sobreentendido que nos referimos  
a tecnologías digitales. Esto es algo tan incorporado que  
no parece observable a simple vista. Primera distinción,  
primer detalle que pasamos por alto sin darnos cuenta.  
Con este detalle, perdemos todo un arco de recursos y  
oportunidades que tenemos a disposición como docen-  
tes. Por ejemplo, “otras” tecnologías tan tradicionales  
como el pizarrón, la pizarra y la tiza, o, por otro lado,  
el uso de los cuerpos y la disposición espacial en el acto  
educativo, el uso de la propia voz y la gestualidad.  
El recorrido de la tecnología educativa desde sus pri-  
meras propuestas en la década de 1950 nos muestra  
cómo se fueron entrecruzando los caminos de las as-  
piraciones con el de los usos tecnológicos o las estra-  
tegias y proyectos que se enmarcaban en su campo.  
Se le asignaba a la tecnología el lugar de la resolución  
mágica de todos los problemas. Es así como el circui-  
to cerrado de televisión en la escuela o la televisión  
educativa abierta fueron signados por la aspiración  
de resolver, en el primer caso, la problemática de la  
comprensión o los temas de difícil enseñanza y, en  
el segundo, la de los déficit cognitivos o culturales.  
Cincuenta años después, las nuevas tecnologías son  
incorporadas por las mismas razones en las mismas  
escuelas. Por su simple introducción se convierten,  
casi por obra de un pensamiento mágico, en el ca-  
mino más directo y efectivo para alcanzar la resolu-  
ción de todos los problemas de la educación. (Litwin,  
2005, p. 3).  
Estos “sobreentendidos” construyen dentro del campo  
científico-académico un sentido común que, por un lado,  
mimetiza ‘tecnologías educativas’ a ‘TIC’ (Tecnologías de  
la Información y la Comunicación) y a tecnologías digita-  
les y por otro equipara el uso de tecnologías educativas a  
una innovación. Se produce allí una naturalización silen-  
ciosa que vivimos y observamos de manera cotidiana, en  
primera persona, en nuestros diversos roles de docentes,  
alumnos en seminarios de posgrado, investigadores del  
campo en congresos, jornadas, espacios de formación  
docente y académica. Con este movimiento de horada-  
ción, sutil y constante a la vez, se cristalizan profundos  
axiomas epistémicos, con poca o nula conciencia de la  
existencia de los mismos.  
Queremos resaltar en particular esta reflexión de la au-  
tora, en tanto observamos que el vínculo entre tecnolo-  
gías y educación aparece muchas veces abordado desde  
perspectivas tecnocráticas y/o posicionamientos que  
ligan la innovación educativa a implementación de in-  
fraestructuras y recursos sin dar lugar a una reflexión  
específica sobre el lugar que ocupa en dicho proceso la  
relación singular docente–alumno, o las características  
propias de las comunidades educativas que son parte  
de dicha transformación. Abordaremos este problema a  
continuación.  
Según nuestra posición epistemológica y, en consonancia  
con lo que plantea claramente desde las Ciencias Socia-  
les Boaventura De Sousa Santos (2006), la contracara de  
estos axiomas o epistemes naturalizadas es la negación  
de otras posibles. De esta manera se ejerce un continuo  
‘epistemicidio’. Estos sentidos cristalizados, rápidamen-  
te se entrelazan, mutan y crecen con las consecuencias  
prácticas que esto conlleva. En el caso que nos ocupa,  
nos referimos a una hegemónica -aunque no excluyente  
- preocupación práctica del campo centrada en el proble-  
ma instrumental de aplicar recursos “digitales” (muchas  
veces vinculados a lo más novedoso o “actualizado”) en  
marcos educativos “analógicos” (concebidos muchas ve-  
ces como “desactualizados”). Lo llamativo de esto, es que  
la literatura del campo advierte desde hace tiempo sobre  
los límites de estas concepciones. Ya mencionamos el  
3.1. Algunas tensiones presentes en el campo de las  
tecnologías educativas.  
La figura del ‘ciberutopismo’, en el sentido de “un mito  
progresivo que apunta que cualquier problema social  
puede ser solucionado de forma potencial por el propio  
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temprano cuestionamiento de Burbules y Callister (2001)  
a lo que los autores llaman “pensamiento convencional”  
sobre nuevas tecnologías y educación.  
beneficien de esas innovaciones, que la manera de  
enseñar esté sintonizada con el tiempo que nos toca  
vivir (pp. 70-71).  
Otra perspectiva, más cercana en el espacio y en el tiem-  
po, que también advierte acerca de una concepción ins-  
trumental de la tecnología, es la que desde la teoría social  
propone pensar en términos de ‘saberes tecnosociales’  
(Peirone, 2019), donde los factores sociales y los técnicos  
se perciben como las “dos caras de un [mismo] proceso  
dinámico (…) que construye artefactos, produce grupos  
sociales relevantes y desencadena hechos trascenden-  
tales” (p.2). Existen otras formulaciones, específicas del  
campo educativo, que nos resultan particularmente va-  
liosas porque enfatizan la diferencia entre la dimensión  
técnica y tecnológica y la dimensión didáctica y pedagó-  
gica de los procesos educativos. Una de ellas es Libedins-  
ky (2013), quien plantea que: “es importante distinguir  
entre innovación estrictamente tecnológica e innovación  
didáctica. Hay innovaciones didácticas que se realizan  
a partir de la integración de TIC. Hay innovaciones di-  
dácticas que pueden realizarse sin TIC” (p. 70). De esta  
manera, deja establecido un vínculo -y a la vez una sus-  
tancial diferencia- entre prácticas innovadoras y uso de  
tecnologías educativas. La diferencia entre innovación  
didáctica y tecnológica es ejemplificada de esta manera:  
Otro aporte fundamental al campo es el de Mariana Ma-  
ggio y su equipo de trabajo, quienes se preguntan sobre  
la ‘inclusión genuina’ de las tecnologías y su vínculo con  
las prácticas de enseñanza:  
A diferencia de lo que había prometido la tecnología  
del siglo XX, que decía que venía a resolver proble-  
mas, el problema pedagógico y el problema didáctico  
terminaron siendo más complejos y no más simples.  
Entonces, la inclusión de tecnología desde una pers-  
pectiva genuina lleva a recrear la práctica de la en-  
señanza. Ahí se completa el ciclo de esta inclusión.  
La inclusión genuina de tecnologías tiene un sentido  
epistemológico, un sentido socio-cultural y un sen-  
tido didáctico (…) Tenés que poder reconocerlo en el  
plano epistemológico, de lo contrario se vuelve arte-  
factual. Por ejemplo, hago esto ahora porque tengo  
un simulador. No es sólo que tenés un simulador, el  
simulador te está cambiando el modo de ver la rea-  
lidad porque viene sostenido por un cierto modelo  
teórico, que es lo que está atrás del simulador. (Roig,  
2018, pp. 176-179)  
Cuando un docente dice: “incorporamos un espacio  
para alumnos y docentes en Facebook”, “estamos  
realizando conferencias web vía Hangout de Goo-  
gle”, “vamos a usar los teléfonos inteligentes que los  
alumnos ya tienen para realizar actividades de in-  
vestigación”, “abrimos un aula virtual en Moodle”,  
este docente se refiere a la incorporación de tecno-  
logía que antes no estaba presente en la propuesta  
de la materia, curso, módulo. Pero falta todavía que  
explicite claramente en qué consiste la innovación  
didáctica. De qué manera la metodología de ense-  
ñanza, la estrategia didáctica específica, la forma  
de evaluar, la manera de aprender se ve alterada por  
la innovación de tipo didáctica; cuáles son los cam-  
bios y cuáles las continuidades, en qué sentido hay  
ruptura con lo anterior, lo pasado. La incorporación  
de dispositivos tecnológicos, espacios virtuales, etc.  
no garantiza presencia de innovación didáctica, que  
es lo que nos preocupa cada día a los educadores:  
aprender a innovar en las aulas y que los alumnos se  
Podemos observar entonces cómo algunos aportes de la  
literatura específica abordan críticamente estos temas.  
Sin embargo, estas perspectivas no parecen constituir  
los sentidos hegemónicos del campo, que podemos ras-  
trear a partir de un trabajo múltiple de revisión biblio-  
gráfica, realización de entrevistas en profundidad,  
participación en eventos científicos, o análisis de comu-  
nicaciones institucionales de entidades científicas nacio-  
nales e internacionales de prestigio. Observamos que la  
“naturalización epistemológica” implícita que menciona-  
mos más arriba, retoma una relación entre tecnologías y  
educación que se presenta como lineal o ‘transparente’.  
Decimos ‘transparente’ con Byung-Chul Han (2013), en  
el sentido de una “coacción sistémica, uniformante”, vin-  
culada al abandono de “cualquier negatividad”, que alisa  
y allana las cosas que “se insertan sin resistencia en el to-  
rrente liso del capital, la comunicación y la información”.  
Aquí es donde ganan valor las perspectivas teóricas men-  
cionadas, o preguntas de investigación como la que se  
propuso para las XI Jornadas de Investigación en Educación  
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en la UNC, en el año 2019): “¿De qué manera las soluciones  
tecnoeducativas contribuyen a la consolidación de mer-  
cados mundiales de educación?”. Esta pregunta, por su  
mera enunciación, más allá y antes de las respuestas que  
se puedan formular, pone en tensión la relación lineal  
entre tecnología, educación y mercado. De nuevo, el de-  
safío pareciera práctico: más allá de lo dicho, la práctica  
se mueve en torno a lo instrumental y al sentido hegemó-  
nico construido.  
le corresponde”? Esto es, también ¿Dónde o quién define  
qué trabajo le corresponde a la escuela? ¿Cómo se expre-  
sa esto en políticas educativas? ¿Quién “requiere” estas  
habilidades digitales en los estudiantes? ¿la sociedad?  
¿el Estado? ¿el mercado? Y por otro lado ¿Cómo enseñan  
los docentes habilidades digitales que ellos mismos no  
poseen? Una alternativa que muestra el propio Jara en  
una anécdota dentro del texto, es la de “abrir” el trabajo  
junto con los estudiantes, donde tanto docentes como es-  
tudiantes proponen temas, intercambian y aprenden en  
una práctica que en un punto los iguala. Esta línea no se  
retoma luego en el texto. De todas formas, queda plan-  
teada. Sigamos con el texto de Jara y la pregunta por el  
vínculo entre tecnologías educativas y mercado:  
Vemos cómo, sin estas preguntas, se promueve -silencio-  
samente- una relación “natural” entre tecnologías educa-  
tivas y mercado. Consideramos que este punto soslayado,  
debería ser una de las preocupaciones más grandes en el  
campo, al menos desde una perspectiva que privilegie la  
pregunta pedagógica. Nos lo recuerda la gran pionera ar-  
gentina Edith Litwin (cuyas palabras siguen resonando  
con claridad más allá del paso de los años y la recurrente  
urgencia de actualización propia del mundo académico):  
hoy existe un creciente consenso que las habilidades  
digitales entendidas como habilidades funcionales  
únicamente, son insuficientes si se quiere que los in-  
dividuos sean capaces de beneficiarse del uso de las  
tecnologías. Lo que se requiere, en cambio, es que los  
estudiantes desarrollen las habilidades necesarias  
para resolver problemas de gestión de información  
y comunicación en el ambiente digital (2017, p. 130).  
Distinguir las buenas causas en el uso de las tecno-  
logías de otras que se vinculan más a los negocios  
de turno, reconocer el valor pedagógico de las dife-  
rentes propuestas –en síntesis: alcances, límites y  
posibilidades– nos hacen desovillar la madeja que  
nace en los sueños bienintencionados de muchos y  
atraviesa un largo camino hasta llegar, con sentido  
educativo, a las aulas de todos (2005, p. 3).  
Otra vez, parece que estamos ante una frase simple, li-  
neal, “transparente”. Sin embargo, consideramos que  
su formulación encierra un profundo dilema. Debería  
ser una tautología decir “si se quiere que los individuos  
sean capaces de beneficiarse del uso de las tecnologías”.  
Al elegir decirlo, se muestra como algo no evidente, y allí  
se muestra en primer plano toda una perspectiva: Las  
tecnologías tiene una existencia y un sentido propio más  
allá del uso humano de las mismas. Esto es materialmen-  
te cierto. Sin embargo, no tiene ningún sentido desde la  
perspectiva de las tecnologías educativas. No es posible  
pensar en una tecnología educativa si no tiene un uso  
para el ser humano. Y allí es donde caemos nuevamente  
en esta supuesta necesidad de que el ser humano -docen-  
te, estudiante, ciudadano- se “adapte” a las tecnologías,  
se “alfabetice digitalmente”, se vuelva un instrumento  
eficaz al servicio de la aplicación de la tecnología. Pen-  
samos que esta perspectiva encubre un fuerte presu-  
puesto según el cual el avance tecnológico es en sí mis-  
mo avance social -como ya mencionamos bajo la figura  
de ‘ciberutopismo’-, el cual debemos exponer. Sabemos,  
con la bomba “atómica” como ejemplo más conocido, que  
no es así. Siempre existe una decisión humana, una ética  
Profundicemos por un momento sobre este vínculo en-  
tre tecnologías educativas y mercado, y sobre su natura-  
lización. Tomemos como ejemplo un artículo académico  
de 2017. Allí, el autor chileno Ignacio Jara comenta lo  
siguiente sobre las Habilidades TIC para el Aprendizaje  
[HTPA]:  
La escuela no está haciendo este trabajo como le co-  
rresponde [sobre el desarrollo de las HTPA] (…). No  
parece fácil, por tanto, salir de esta situación sin apo-  
yar a escuelas y docentes a adaptarse a este nuevo  
contexto y desarrollar las habilidades digitales re-  
queridas en los estudiantes (2017, p. 129).  
Esta breve afirmación parece lógica, plausible, hasta ino-  
cua. Sin embargo, detrás de esta aseveración hay una  
serie de supuestos, sobre los cuales necesitamos detener-  
nos. Por empezar: ¿Qué significa “hacer el trabajo como  
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sobre las implicancias del uso de las tecnologías. Enton-  
ces, consideramos que la pregunta sobre cómo lograr un  
uso pedagógico de las tecnologías digitales no es igual  
a decir que los docentes y estudiantes deben adaptarse  
y desarrollar habilidades para gestionar el ambiente di-  
gital. Es lo opuesto. Son las tecnologías digitales las que  
tienen que probar su valía para aportar al crecimiento del  
ambiente humano.  
les en todos sus estudiantes, nuestros países no po-  
drán cumplir con las aspiraciones de justicia social  
que inspiran a las políticas públicas de TIC en edu-  
cación. (2017, p. 141)  
Que la búsqueda de justicia social inspire estas políti-  
cas, no lo podemos descartar ni afirmar. Sí nos parece  
relevante visibilizar las profundas contradicciones entre  
la propuesta y sus implicancias prácticas. Que las gran-  
des empresas de producción y distribución de TIC en el  
mundo -las cuales viven de vender sus productos, como  
toda empresa- definan que las mismas son necesarias  
para nosotros, se conoce en la jerga cotidiana como “es-  
tar de los dos lados del mostrador”. Esto no invalida el  
valioso trabajo de producción de conocimiento, en este  
caso, de Jara sobre las HTPA. Al contrario. Lo que sí trae  
es la necesidad de la pregunta epistemológica, “desna-  
turalizante” podríamos decir, detrás de cada uno de los  
desarrollos teóricos que consumimos y que producimos.  
Somos tan responsables de las implicancias de nuestros  
conocimientos, como de la producción de los mismos.  
Buscamos poner de relieve, que reproducir el sentido  
profundamente ‘ciberutópico’ del problema, apoyado en  
la premisa de que el propio desarrollo tecnológico traerá  
la respuesta pedagógica, genera una fuerte circularidad  
en las preguntas y las respuestas. Consideramos que  
avanzar en el desarrollo de prácticas educativas más in-  
tegrales, inclusivas, plurales, potentes y humanas no se  
traduce de manera lineal al uso de tecnología y la puesta  
en práctica de prácticas innovadoras. La complejidad de  
las mismas exige tener a vista y poner en perspectivas  
las potencialidades, pero por sobre todo, las limitaciones  
que presenta.  
La perspectiva del artículo de Jara es más problemática  
aún al analizar las HTPA y su marco de referencia. Como  
lo expresa el propio texto, en el marco de las HTPA se  
establecen proyectos que buscan especificar y evaluar  
las habilidades digitales que los sistemas escolares de-  
bieran promover, a través de “un consorcio de empre-  
sas tecnológicas tales como Intel y Microsoft. Este es el  
caso del proyecto que menciona el texto como ejemplo:  
Assestement & Teaching of 21st Century Skills (ATC21S)  
[Traducido al español: Evaluación y Enseñanza de las  
Habilidades del siglo XXI]. Consideramos que la propia  
existencia de este tipo de proyectos encierra una brutal  
perversidad, tan evidente que otra vez, se hace invisible a  
los ojos. En vez de determinar socialmente, políticamen-  
te, a través de canales democráticos, en qué medida el  
hardware de Intel o el software de Microsoft nos sirven  
para desarrollar nuestra sociedad y nuestra educación,  
son estas empresas las que pretenden establecer y eva-  
luar las habilidades digitales que los ciudadanos del siglo  
XXI debemos aprender. Esto es lo que implican, en sus  
profundidades, proyectos como el ATC21S ¿Cómo es que  
nos resulta tan sencillo naturalizarlo? En esta situación,  
el ‘ciberutopismo’ es la mejor versión posible. Si creemos  
que el progreso tecnológico de Intel o Microsoft, por sí  
mismos, harán una mejor sociedad, tenemos algo por  
delante. Ahora, si analizamos esto desde una perspectiva  
socio-crítica, queda claro que dejamos la decisión sobre  
cómo serán educados/as nuestros/as hijos/as en manos  
de los sectores más concentrados de negocios y de po-  
der. Consideramos que estas preguntas se vuelven parti-  
cularmente pertinentes en cuanto el artículo de Jara ma-  
nifiesta expresamente una preocupación sobre la justicia  
social. De hecho, sería esta preocupación la que mueve  
todo el campo de las HTPA. Lo podemos rastrear en el  
texto, que termina con la siguiente frase:  
3.2. Las tecnologías educativas como campo en  
disputa  
Queremos comenzar este punto retomando la mirada de  
Gabriela Sabulsky, quien describe cómo “…en el presen-  
te conviven en tensión múltiples sentidos acerca de las  
tecnologías en la enseñanza” (2020, p. 29). Nos resulta  
de especial interés observar qué prácticas y sentidos se  
proponen cómo válidos en este campo, cuáles no están  
presentes o se encuentran invisibilizados, y abordar así  
nuevas perspectivas que podrían enriquecer al mismo y  
su vínculo con las prácticas educativas innovadoras. En  
su artículo “Del determinismo tecnológico al bricolaje di-  
Si las escuelas no incorporan en su abanico de res-  
ponsabilidades la de desarrollar habilidades digita-  
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gital” (2020), la autora nos propone un recorrido desde  
la década de 1990 hasta el presente sobre el campo de las  
tecnologías educativas en la región. A la riqueza propia  
de esta tarea descriptiva -que ofrece un claro estado de  
situación del cual partir- el texto suma una invitación  
profunda a la reflexión “Entonces, nos preguntamos el  
lugar de las tecnologías en esta etapa: ¿cómo se las pien-  
sa?, ¿qué se espera de ellas?” (p. 34). Este llamado a la  
reflexión, además deja enunciado un aspecto que con-  
sideramos fundamental: “la concepción acerca de la tec-  
nología va de la mano con el sentido de la escuela y de la  
sociedad: ¿qué tecnología?, ¿para qué escuela?, ¿para qué  
sociedad?” (p. 34). A partir de describir el enfoque fuerte-  
mente tecnologicista con que se incorporaron histórica-  
mente las tecnologías educativas en la región, Sabulsky  
(2020) demarca claramente dentro del campo dos ámbi-  
tos en tensión: los mercados y el ámbito institucional y  
académico. Nos dirá que:  
Desde otra perspectiva, a través de conferencias y  
artículos de difusión, algunas especialistas nos per-  
miten encontrar otros sentidos a la tecnología. Elsie  
Rockwell (2020) dirá: “la pantalla no es la escuela, lo  
esencial es presencial”. Inés Dussel (2020) sugiere  
“aprovechar en este contexto de crisis las posibili-  
dades del encuentro, a la vez que detenerse, pausar  
un tiempo para pensar juntos, interrumpir las pan-  
tallas, ofrecer una ventana para mirar de nuevo, en  
profundidad, interrumpir el flujo de las plataformas  
digitales y recuperar algo en lo común”. Por su par-  
te, Flavia Terigi (2020) propone pensar la virtualidad  
como un canal con sus propias reglas: “la virtualidad  
no es una herramienta, es otro contexto, se pueden  
hacer muchas cosas pero otras no”; y Marcela Mar-  
tínez (2020) nos invita a pensar “los virtuales de la  
escuela en otros modos de enseñar”. (Sabulsky, 2020,  
p. 35)  
aparecen quienes muestran a la tecnología como  
creadora de oportunidades, cuyo potencial estaría  
dado por reemplazar la presencialidad con las venta-  
jas de la ubicuidad, la personalización, la diversión y  
la motivación, todo aquello que no ocurre, tal como  
lo estamos viendo: la escuela no funciona como espe-  
jo en la virtualidad” (p. 35).  
Esta distinción que hace la autora entre lo que decidimos  
llamar aquí un “interés pedagógico” por las tecnologías  
educativas y un “interés mercantil”, resulta claro, senci-  
llo y desde un punto de vista analítico, quizás evidente.  
Al mismo tiempo, es una perspectiva que consideramos  
completamente necesaria dentro del campo, en el cual  
observamos que muchas veces se invisibiliza esta distin-  
ción y se naturaliza la existencia de intereses privados en  
el desarrollo de la educación pública. Con esta reflexión  
la autora cuestiona “la fantasía contemporánea de la ge-  
neración digital” como estereotipo de niños y jóvenes ca-  
paces de interactuar con la tecnología de forma autosu-  
ficiente, al mismo tiempo que resalta el hecho de que “las  
tecnologías solo cobran significado en los contextos so-  
cioculturales donde se las utiliza” (Sabulsky, 2020, p. 36).  
Advierte también que “las ganancias de aquellos países y  
empresas transnacionales productoras de estas tecnolo-  
gías se ven incrementadas exponencialmente” (p. 35). Es  
importante resaltar que la mayoría de los recortes toma-  
dos en este apartado se produjeron con la emergencia sa-  
nitaria global durante el 2020. Consideramos importan-  
te esta aclaración por dos motivos, el primero, dado que  
el fenómeno abordado cobra especial relevancia social;  
el segundo, para que el/la lector/a pueda contextualizar  
la producción. Esta coyuntura social y cultural puso en  
juego viejas y nuevas reflexiones, en tanto las opciones  
de incorporación de tecnología educativa no tuvo un  
margen de opción y elección. Todo lo contrario, tanto la  
escuela, como los docentes y estudiantes fueron interpe-  
lados por esta nueva realidad. En este contexto, Sabuls-  
ky reflexiona sobre los sentidos dados a la tecnología en  
el marco educativo. Rescata ‘otros’ sentidos para pensar  
la tecnología, donde lo virtual aparece como “lo posible,  
más allá de lo deseable”:  
Sabulsky plantea que hay varias lecturas posibles de  
las tecnologías y que ella elige centrarse en una lectura  
pedagógica-didáctica de las mismas, ya que esto: “nos  
ayuda a problematizar el sentido que las tecnologías van  
tomando a partir de la diversidad de prácticas –fragmen-  
tadas, enriquecidas y apuradas tal vez– que los maestros  
están desarrollando para seguir educando” (2020, p. 37).  
En relación a esto, es interesante la descripción que hace  
en un artículo anterior, en el que menciona:  
creemos que sigue vigente aún cierto desconcierto  
acerca del entramado didáctico más profundo, nos  
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referimos a los vínculos entre el docente, su modo  
de enseñar y el formato que van asumiendo los “ar-  
tefactos” que se utilizan en la mediación del conoci-  
miento. En ese desconcierto, la formación en Tecno-  
logía va como una parábola de un extremo al otro,  
pasa de los instrumentos a las conceptualizaciones,  
de las teorizaciones a las técnicas, siendo aún difí-  
cil encontrar un punto de equilibrio en la formación  
docente (…) El cambio se asocia a mejora y las tecno-  
logías se asocian a él, lo que permite su legitimidad  
y sobre-valorización. (Sabulsky y Danieli, 2016, p. 60)  
La tarea vuelve a demandar lo colectivo, la presencia  
de las instituciones y la intervención de políticas pú-  
blicas que habiliten una pausa y generen el espacio  
para aprender de lo vivido una vez que volvamos a  
habitar la escuela real. (Sabulsky, 2020, pp. 38-39)  
El artículo cierra con una definición contundente. Nos  
indica que: “Las tecnologías no solo son pantallas que  
median, son extensión en las formas de hacer, de pensar,  
de comunicar, tanto de maestros como de estudiantes”.  
También es un llamado de atención sobre la propia prác-  
tica docente: “Quizás en las escuelas de la “nueva nor-  
malidad” nuestras prácticas de enseñanza encuentren  
en la tecnología una cierta aliada, con menos disputas  
y menos miedos. Pero también con mayor nivel de res-  
ponsabilidad al incluirlas con sentido político, además  
de didáctico” (p. 40). Resulta de interés entramar esta  
perspectiva con los aportes del artículo de 2016, donde la  
autora nos recuerda que:  
Sobre este punto va a profundizar, mencionando que “la  
presencia de las tecnologías entra en tensión con la di-  
námica escolar, las expectativas de los actores escolares  
y la misma tarea pedagógica”, lo cual produce que la in-  
clusión de tecnologías “no se traduce en una transforma-  
ción de las prácticas escolares con un sentido didáctico”.  
De esta manera “el aparato aparece despojado de sus fi-  
nes, de los intereses que porta y hasta de las mediaciones  
culturales y simbólicas que posibilita o no” (Sabulsky y  
Danieli, 2016, p. 68). Todo esto, a su vez genera a un do-  
cente pensado “como un agente ejecutor técnico de las  
decisiones tomadas por otros, desconociéndose y hasta  
negándose las mediaciones subjetivas propias de la tarea  
de enseñar” (p. 69). Queda una pregunta latente: “¿puede  
el dispositivo de formación revisar y desarmar la visión  
instrumental fuertemente arraigada durante biografías  
personales y trayectorias formativas?” (p. 71).  
esta situación socio-técnica encaja, guarda absoluta  
coherencia, con un modelo de escuela y un modelo  
de formación docente general (tanto inicial como  
continua). Por un lado, encontramos una gramática  
escolar marcada por un modo de funcionamiento  
escolar donde la transmisión es vertical y unilateral  
(del docente al alumno) así como simultánea, diri-  
gida a alumnos percibidos como homogéneos en  
características y procesos y donde las tecnologías  
son vistas como meras herramientas que auxilian al  
docente en la transmisión. Por el otro el modelo for-  
mador se ha sostenido en una lógica técnico-racional  
y en la necesidad de formar al docente [para] ejecu-  
tar desde un conocimiento práctico. La formación  
docente en tecnología, por su parte, carga con una  
historia difícil de revertir, su origen instrumentalis-  
ta le da una impronta que no es fácil de modificar.  
(Sabulsky y Danieli, 2016, p. 76)  
En el artículo de 2020, Sabulsky retoma estas reflexio-  
nes. Allí sostiene que “son las estrategias metodológicas  
propias de cada docente las que instituyen las tecnolo-  
gías”, en tanto considera que “en un primer momento, la  
complejidad de la tecnología desbordó al propio método,  
pero una vez pasado el tiempo de la urgencia y asumien-  
do que se trataba de un proceso prolongado, las eleccio-  
nes sobre qué tecnologías, para qué y cuándo, volvieron  
a enmarcarse en la planificación” (p. 38). En este marco,  
avanza con otra reflexión:  
Queremos avanzar aquí con algunas perspectivas pro-  
pias sobre estas profundas reflexiones en torno a los  
múltiples sentidos en tensión que conviven en el campo  
de las tecnologías educativas. Consideramos que las mis-  
mas nos invitan a explorar miradas alternativas y trans-  
versales que pudieran enriquecer este debate. Como vi-  
mos con las propuestas de Burbules y Callister, Peirone,  
Libedinsky, Litwin y Maggio, dentro del campo hay in-  
La intensificación del uso de tecnologías no debería  
encandilarnos. La apropiación por “ensayo y error”  
debería dar paso a la planificación criteriosa, y el pen-  
samiento operativo, que hoy ha permitido resolver de  
modo práctico una situación coyuntural, debe habili-  
tar una mirada reflexiva sobre la propia práctica (…)  
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tentos por ampliar la mirada lineal (“transparente”, ins-  
trumental o estandarizada) que lo recorre y que desaloja  
la pregunta pedagógica que lo funda. Compartimos con  
estas perspectivas que con las TIC solas no alcanza para  
pensar las tecnologías educativas, y que es necesario de-  
sarrollar propuestas para ir más allá. Consideramos que  
esto supone un profundo proceso interno de reconstitu-  
ción de la matriz perceptiva. La sensibilidad a los deta-  
lles, la posibilidad de demorar una respuesta y ampliar la  
propia mirada es lo que abrirá otros caminos. Si no pode-  
mos dejar de ver la tecnología como un elemento externo  
que se “aplica”, como algo que tiene efectos más allá de  
los sujetos que la practican y del vínculo que se estable-  
ce entre los mismos -y con ellos mismos-, no podremos  
dar el salto. Por esto, consideramos que sólo bajo una  
profunda transformación interna será potente la aplica-  
ción de una tecnología educativa. Siempre bajo el signo  
de un sentido pedagógico. La pregunta nunca es sobre la  
tecnología en sí, sino sobre los procesos de aprendizaje  
que la misma habilita. En este mismo sentido, otra po-  
sible perspectiva para abordar el campo e ir más allá de  
las TIC, es la de avanzar en una exploración singular del  
concepto de ‘tecnologías’, que incorpore sentidos no re-  
cogidos en las reflexiones y propuestas más extendidas.  
Con este objetivo, elegimos recuperar la perspectiva filo-  
sófica de Michel Foucault, quien introduce hacia el final  
de su vida y obra la noción de ‘cuidado de sí’ y desarrolla  
el concepto de ‘tecnologías del yo’, las cuales diferencia  
de otros tipos de tecnologías:  
la palabra griega tékne, que puede ser interpretada como  
arte:  
Si las tecnologías del poder actúan sobre los indi-  
viduos desde el exterior sometiéndolos a una sub-  
jetivación coactiva y heterodirigida, las tecnologías  
del yo actúan sobre los individuos desde su interior  
permitiendo su constitución en sujetos éticos. Eti-  
ca significa aquí un arte de vivir, una estética de la  
existencia individual, un esfuerzo por desarrollar  
las propias potencialidades, una aspiración a cons-  
truirse a sí mismo como una obra de arte, más que  
una moral entendida como la exigencia de obedecer  
un sistema de reglas, un código, que además suele  
pretender ser universal. La ética en este sentido es  
un aspecto de la relación con uno mismo. (Martínez,  
1995, par. 2)  
Consideramos que esta perspectiva puede ser de gran  
ayuda para explorar las potencialidades prácticas de la  
incorporación de tecnologías en la educación del siglo  
XXI. Ampliar las formas de percibir lo que entendemos  
como posible – por ejemplo, que el uso de un determina-  
do tono de voz sea entendido como una tecnología edu-  
cativa-, nos permitirá engrosar y al mismo tiempo hacer  
más efectivos nuestros repertorios de respuesta docen-  
tes. El trabajo íntimo sobre nuestros cuerpos y almas que  
propone Foucault, sea quizás una vía para lograr esta  
sensibilidad ampliada. Una que cobije y habilite la rique-  
za de situaciones y acontecimientos que habitan todos  
los días en nuestras aulas.  
1) tecnologías de producción, que nos permiten pro-  
ducir, transformar o manipular cosas; 2) tecnologías  
de sistemas de signos, que nos permiten utilizar sig-  
nos, sentidos, símbolos o significaciones; 3) tecno-  
logías de poder, que determinan la conducta de los  
individuos, los someten a cierto tipo de fines o de do-  
minación, y consisten en una objetivación del sujeto;  
4) tecnologías del yo, que permiten a los individuos  
efectuar, por cuenta propia o con la ayuda de otros,  
cierto número de operaciones sobre su cuerpo y su  
alma, pensamientos, conducta, o cualquier forma de  
ser, obteniendo así una transformación de sí mismos  
con el fin de alcanzar cierto estado de felicidad, pu-  
reza, sabiduría o inmortalidad. (2008, pp. 47-48)  
4. Aportes para reinventar nuestras prácticas  
educativas  
Para culminar nos parece necesario vincular estos en-  
foques con nuestro quehacer cotidiano como profeso-  
res de Nivel Superior. Que queden resonando algunos  
interrogantes emergentes: ¿Qué esperamos ahora de la  
enseñanza? ¿Qué consideramos como un progreso, una  
regresión, un fracaso, un aprendizaje? ¿Cómo generar un  
puente entre la educación y la tecnología? ¿Qué benefi-  
cios traería este puente, este vínculo? Estos interrogan-  
tes son un fuerte llamado de atención sobre la necesidad  
de volver siempre a la pregunta pedagógica, sin la cual la  
práctica de enseñanza mediada tecnológicamente pier-  
Esta perspectiva reclama una dimensión específica y ex-  
traviada del concepto de tecnología, asociada a su raíz en  
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de sentido. En esta misma línea, introducimos el aporte  
que desarrollan Maggio, Lion y su equipo de cátedra y de  
investigación (2012, 2014, 2018) al momento de pensar la  
enseñanza en el Nivel Superior desde una perspectiva de  
innovación y reinvención. De particular interés ha sido  
para nosotros el libro Reinventar la clase en la universidad  
(Maggio, 2018). Allí se plantean interrogantes y orienta-  
ciones teóricas y prácticas “a partir del diálogo con los  
docentes más innovadores de la región” (p. 15). La pers-  
pectiva y propuesta del texto parte de un fuerte diagnós-  
tico de la situación actual, según el cual:  
desarrollando, más allá de no aferrarse al término ‘inno-  
vación’, aunque el mismo es mencionado en diferentes  
momentos de la propuesta. En palabras de Maggio:  
las propuestas en las que se pone en juego la inven-  
ción son aquellas en las que las decisiones no son  
las esperadas en función de nuestra historia como  
estudiantes y/o docentes. Y especialmente deberían  
resultarnos originales a nosotros mismos en los re-  
corridos que hemos hecho en el ejercicio de la docen-  
cia (2018, p.36)  
todo lo que solíamos hacer en clase desde una pers-  
pectiva clásica en materia didáctica, visión que sigue  
dominando la escena de muchas universidades, ya  
está disponible (Serres, 2013) para los estudiantes sin  
que necesiten participar ni presencial ni virtualmen-  
te. La clase tal como la dábamos ya no tiene ningún  
sentido. (p. 18)  
Consideramos que la originalidad que se reclama en la  
propuesta de ‘invención’ de la clase, esa característica in-  
trínseca de singularidad, retroalimenta la perspectiva de  
pensar las prácticas educativas innovadoras en términos  
de procesos que producen un cambio estructural y a la vez  
estructurante de las reglas de juego (Aguerrondo y Xifra,  
2002). La propuesta de inventar y reinventar no sólo las  
prácticas de enseñanza, sino también los conocimientos  
como tales y la teoría para desarrollar dichas prácticas,  
nos habla de cambios a múltiples niveles, no sólo operati-  
vos, en el campo de la pedagogía y la didáctica. Esto, por  
supuesto, se entrama fuertemente con los interrogantes  
sobre los límites de la forma escolar. Para robustecer y  
acompañar la propuesta de invención y reinvención de la  
clase, el texto presenta la construcción de una categoría  
de análisis específica acerca de la enseñanza, a la que da  
el nombre de ‘didáctica en vivo’. En tanto para la autora  
no existe al momento una didáctica capaz de “sostener  
prácticas que dieran cuenta de transformaciones cultu-  
rales recientes y en perspectiva” (p. 126) o de “sostener las  
clases que soñamos en la contemporaneidad” (p. 118), se  
propone ‘edificarla en vivo’ de la siguiente manera:  
Frente a este diagnóstico se propone “abrir una puerta  
para una experiencia distinta para nosotros, como do-  
centes, y también para los estudiantes” (p. 26). Se abre  
así un tiempo liberado de la ‘explicación acabada’ (p. 24)  
que invita a la práctica de la ‘invención’: “Lo que queda  
es inventar: reinventarnos como docentes, pero también  
reinventar las organizaciones en las que trabajamos, las  
materias que damos y, mientras lo hacemos, inventar en  
cada clase” (p. 28). Recuperamos de esta obra algunas ca-  
tegorías centrales sobre las cuales se profundiza, como  
ser la de ‘inclusión genuina’ de la tecnología (2012) o el  
de ‘enseñanza poderosa’ (2012), sintetizada aquí como  
“aquella que podemos reconocer cuando el tiempo pasa,  
al recordar a aquellos docentes que nos marcaron, y cu-  
yas prácticas nos ayudaron a ser quienes somos” (2018,  
p. 12). Otro concepto que propone el texto, y tomamos  
por su pertinencia, es la propuesta de ‘invención’ de la  
clase mencionada más arriba, que la autora desarrolla y  
despliega en sus múltiples dimensiones: Inventar cono-  
cimiento, inventar la propuesta de enseñanza, inventar  
la teoría acerca de la propuesta. La autora nos advierte  
que inventar la clase “lleva más tiempo que repetir (…)  
implica poner el cuerpo en la clase, sabiendo que saldre-  
mos agotados, y tomar riesgos (…) Requiere comprender  
más profundamente que ya no habrá dos clases iguales”  
(p. 31). Esta perspectiva resuena fuertemente con la cate-  
goría de prácticas educativas innovadoras que venimos  
Identificando las tendencias que consideramos rele-  
vantes en un momento dado; formulando prácticas  
que las entramen, asumiendo el riesgo que esto con-  
lleva; documentándolas en plazos cortos, y constru-  
yendo, a partir de ellas, esa didáctica que reconoce  
y comprende los fenómenos que tienen lugar en las  
aulas hoy. (p. 127).  
En el texto quedan así planteadas reflexiones específicas  
sobre las prácticas de enseñanza en el Nivel Superior jun-  
to a propuestas prácticas y constructos teóricos para su  
necesaria reinvención. En este punto, queremos mencio-  
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ARTÍCULOS LIBRES  
nar que el libro despliega en diferentes momentos de su  
desarrollo una serie de orientaciones que hacen posible  
el desarrollo de la ‘didáctica en vivo’ y la ‘reinvención de  
la clase’. Así, quedan descritas prácticas como la ‘docu-  
mentación diseñada’ y la ‘reconstrucción narrativa’ de la  
clase (p. 88, 129, 130), el diseño de ‘inserciones sociales’ (p.  
33), el uso de ‘formas alteradas’ (p. 49, p. 59), el desarrollo  
de ‘interpretaciones curriculares’ (p.72) y nuevas formas  
de abordar los tiempos (p. 85) y los espacios (p. 89) de la  
clase, así como la evaluación (p. 93). Como cierre de la  
propuesta, Maggio elige subrayar el carácter singular,  
único y original que la experiencia de la clase universi-  
taria debe ser capaz de sostener. Su reinvención supone  
que “en cada una de nuestras clases tenemos la obliga-  
ción de ofrecer esas vivencias singulares, porque lo que  
no es único ya existe” (p. 156). Consideramos de gran va-  
lor el aporte de esta perspectiva. Se enfoca en la pregunta  
por la reinvención y transformación de las prácticas de  
enseñanza, interrogante que a su vez se inscribe en el co-  
razón de la propuesta de indagación sobre las prácticas  
educativas innovadoras y su vínculo con las tecnologías  
y la forma escolar que llevamos adelante.  
bles y cómo deberán ser aplicadas, qué prácticas resulta-  
rán o no en una propuesta innovadora, siempre en fun-  
ción de enriquecer ese intercambio. Consideramos que  
la ampliación del campo de las tecnologías educativas  
quedará, paradójicamente, atado a su dimensión más  
humana: el avance o retroceso siempre como un misterio  
a descifrar en el rostro del Otro, bajo la promesa ya no de  
progreso sino de sorpresa y singularidad.  
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5. Consideraciones finales  
De Sousa Santos, B. (2006) A gramática do tempo: Para uma  
nova cultura política. Porto: Ediciones Afrontamento.  
Este escrito buscó aportar una serie de perspectivas y re-  
flexiones que nos ayuden como investigadores y educa-  
dores a ampliar el modo en que pensamos, vivimos y ha-  
cemos las prácticas educativas vinculadas a innovación  
y a tecnologías, y avanzar así en una necesaria decons-  
trucción de los sentidos que circulan sobre las mismas.  
Consideramos, en definitiva, que es necesario revisar el  
papel que se da a las tecnologías en el proceso educativo.  
El campo muestra claros límites a la hora de desarrollar  
una reflexividad profunda sobre los intersticios y opor-  
tunidades pedagógicas que se abren en la situación de  
vínculo y aprendizaje con otros/as. Se hace evidente la  
necesidad de recuperar la pregunta epistemológica y la  
disposición pedagógica, como elementos centrales para  
transformar y enriquecer nuestras prácticas. El trabajo  
sobre uno/a mismo/a, sobre los propios límites y capaci-  
dades, se presenta como la base ineludible para hilvanar  
una pregunta y una sensibilidad genuinas sobre la con-  
traparte del acto educativo: otro/a con quien nos relacio-  
namos. Será la naturaleza mutable y dinámica de esta  
relación la que nos indique qué tecnologías serán plausi-  
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Artículos Jóvenes  
TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
ARTÍCULOS JÓVENES  
“La palabra de la otredad en  
primera persona”  
“The Word Of Otherness in the first person”  
Recepción: 21/05/2023  
Aceptación: 07/09/2023  
Ricardo González. Estudiante en la ca-  
rrera de Sociología. FaCSo. UNSJ.  
Ricardo González  
Natalia Yael Jaime  
ricardo.unsj@gmail.com  
-
Eliana Verónica Quiles  
Natalia Yael Jaime. Estudiante en la  
carrera de Sociología. FaCSo. UNSJ.  
yaeljaime@hotmail.com  
Resumen  
-
Eliana Verónica Quiles. Lic. Y Prof. En  
Sociología. Miembro de la Dirección de  
Mujeres, Derechos Humanos y Diversi-  
dades de la Municipalidad de Caucete.  
Docente Universidad de Congreso. Do-  
cente ISFD Marina Vilte.  
Este artículo es la construcción colectiva emergente del trabajo final realizado  
para el Seminario II “Otredad y otredades, reflexiones desde la filosofía exis-  
tencial y la sociología cultural” correspondiente a la carrera Licenciatura en  
Sociología durante el ciclo lectivo 2020. En el marco de esta temática, como  
equipo de trabajo, nos dispusimos a indagar sobre la forma en que las/los su-  
jetos desde su corporeidad “están” y desde su subjetividad “son” en territorios  
hospitalarios y no hospitalarios de acuerdo al lugar que se ocupa en la estruc-  
tura social.  
elianaquiles1@gmail.com  
-
Palabras clave  
Corporeidad, Subjetividad, Otredad,  
Territorio  
Las decisiones metodológicas se basaron en el uso de la estrategia cualitativa  
e historia de vida. La unidad de análisis fue una mujer trabajadora docente  
de 52 años oriunda del departamento de Caucete y un hombre trabajador in-  
formal de limpia parabrisas de 24 años, cuyo departamento de residencia es  
Rawson; ambos de la provincia de San Juan.  
Keywords  
Corporeality, Subjectivity, Otherness,  
Territory  
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TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
ARTÍCULOS JÓVENES  
Pudimos inferir que la expresión objetiva de los cuerpos y la dimensión sub-  
jetiva de los/as sujetos se corresponde con el territorio de pertenencia en re-  
lación al lugar que se ocupa en la estructura social desde donde se han cons-  
truido sentidos y significados sobre un “el/la” y sobre un “nosotros/as” lo que  
semantiza, de manera implícita y explícita, la diferencia social y humana, de-  
velando la “incómoda” otredad eje de nuestra investigación. Esta, a veces, tan  
“bonita” y aceptable y otras veces tan “fea” y anormal que se torna inaceptable  
y que desde nuestro trabajo se presenta en primera persona.  
Abstract  
This articleis the collective construction emerging from the final work  
carried outfor Seminar II “Otherness and other nesses. Reflection from  
Existential Philosophy and cultural sociology”, corresponding to the  
Bachelor’s Degree in Sociology. With in the frame work of this theme,  
as a work team, we set out to investigate the way in which subjects “are”  
from corporeality and “are” from subjectivity in hospital and non-hospital  
territories according to the place they occupy in the social structure.  
Methodological Decisions were based on the use of the qualitative life history  
strategy. The unitofanalysis was a 52 years old female teacher worker from  
the department Caucete and a 24-year-old male windscreen wiper worker,  
both from the province of San Juan, whose department of residencies  
Rawson.  
We conclude that the objective expression of the bodies and  
thesubjectivedimensionofthesubjectscorrespondstotheterritoryofbelonging  
in relation to the place occupied in the social structure from where senses  
and meanings have been constructed about a “them” and an “us” which  
semantics, implicitly and explicitly, the social and human difference,  
revealing the “uncomfortable” otherness. This sometimes so “beautiful” and  
acceptable and other times so “ugly” and abnormal, and which in this work is  
old in the first person.  
González - Jaime - Quiles | “La palabra de la otredad en primera persona” | 127 - 142  
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ARTÍCULOS JÓVENES  
Introducción  
No obstante, no debe sorprendernos, avisos escritos exal-  
tados en colores, tamaños y letras, carteles en las puertas  
de comercios y hoteles entre otros, con el epígrafe “la casa  
se reservan el derecho de admisión” (de esas corporeidades  
“diferentes”). Estos rótulos son portados por una o un su-  
jeto periférico/as, condicionado por un espacio cultural  
que se hizo “sin permiso” para “estar” en los bordes del  
mundo “normal” y “aceptable” (Sosa, 2009).  
Históricamente las sociedades han construido estereo-  
tipos de bellezas con respecto a la imagen de los y las  
sujetos en tiempos y espacios particulares, correspon-  
diéndose con cánones establecidos entre lo “normal y lo  
anormal”, lo “civilizado e incivilizado”. Lo primero remi-  
te a parámetros de la corporeidad, lo segundo a la forma  
subjetiva de ser. Esta construcción ha tenido y tiene un  
peso específico en Latinoamérica ya que los procesos de  
conquista y colonización han acentuado y profundiza-  
do la concepción eurocéntrica sobre el origen indígena,  
condición subalterna que más tarde se hará y hace a los  
pueblos afrodescendientes. Aquí históricamente se hizo  
presente la cosmovisión de “un ellos” y “un nosotros” pri-  
mero, para luego “pasar” a un “ellos” versus “nosotros”,  
esto sustentado en un proceso de diferenciación y alte-  
ridad radical. Esta semantización de opuestos (Spivack,  
1985) ha fomentado de manera intensiva y extensiva di-  
versas maneras de discriminar.  
Hoy estar al “borde” implica “disponerse” aún contra la  
propia voluntad a ser y estar expuesto/a situaciones de  
violencias; pues son los cuerpos quienes “delatan” el te-  
rritorio donde residen y viven los y las sujetos. De allí que,  
según la procedencia será la forma de “ejercer” la violen-  
cia: sea a través de la desafiliación social, desascripción  
y descaracterización identitaria, racismo, xenofobia,  
relegación y discriminación, entre tantas otras mani-  
festaciones que son expresiones concretas y reales de in-  
conformidad ante lo “diferente”. Concepción esta última  
aprendida valorativamente según el territorio donde se  
“habita” y se producen las interrelaciones que sustentan  
la construcción social para sí de “otro/a” con un discurso  
e imagen de “dominio” de los mismos y un “otro/a” sub-  
alterno. Es entonces como consideramos necesario hoy  
“repensar”, en el marco de la discriminación y/o negación  
de la diversidad conocer y comprender cómo desde lo es-  
tético como mujer y desde la condición social de vulnera-  
ble como hombre se habita el mundo propio y el mundo  
de otros/as; cómo es “estar y ser” hoy en nuestra sociedad  
y en este tiempo donde los cuerpos se “deslucen” pronto,  
rápido, convirtiendo al sujeto en víctima de una mirada  
cualificativa y calificativa de ser malos/as y buenos/as,  
lindos/as y feos/as, normales y anormales.  
Argentina posee un índice creciente de denuncias por  
discriminación en lo que se refiere a lo estético y a la cla-  
se social. Ambas causantes se ubican en primer lugar a  
nivel nacional, dato que según INADI registra con 26.975  
denuncias durante el año 2008 a 2019. Así es como la apa-  
riencia o aspecto físico-racista-estética (discapacidad,  
estatura, tatuajes, color o largo del pelo, presencia de ci-  
catrices o marcas corporales) y situación de pobreza, son  
motivos de estigmatización que llevan a la “separación”,  
exclusión, segregación, apartamento ya que no se cum-  
ple con el estereotipo establecido históricamente por la  
sociedad colonizada y consumista. Estas acciones tam-  
bién están dirigidas a los migrantes interprovinciales,  
de países latinoamericanos y de continentes como Asia  
y algunos países pobres de Europa. En cuanto a los ám-  
bitos donde se ha vivido y vivenciado la discriminación  
podemos mencionar: laboral, educativo, administración  
pública, barrio, vivienda, empresa, comercios, medios de  
comunicación organizaciones culturales, redes sociales e  
internet, familiar, locales de entretenimiento, fuerzas de  
seguridad, poder judicial, eventos sociales, entre otros  
tantos (INADI, 2020, p.8). San Juan, para el año 2020  
registra 437 denuncias, aunque no se debe desconocer  
que muchas de estas acciones no son declaradas judicial-  
mente, ya sea por desconocimiento, por temor, acostum-  
bramiento o no se detectan a tiempo.  
Esto último nos provoca la posibilidad de reanimarnos  
para buscar formas y maneras de construir un nuevo  
“traje”, más amplio, más ceñido, más rústico, más con-  
servador, con más o menos colores y así dejar de “vestir  
[con] el traje de la maldad gratuitamente” (Valko, 2010,  
p. 42) a quienes no cumplen con el estereotipo esperable  
en una sociedad “fragmentada” donde la discriminación  
y el racismo parecen volverse impunes, comunes y natu-  
rales contra las otredades para así volvernos “unicidad”.  
González - Jaime - Quiles | “La palabra de la otredad en primera persona” | 127 - 142  
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ARTÍCULOS JÓVENES  
sujeto periférico (…) narrado y contado por otro, visto  
a través del otro y representado a través de los rasgos  
interpretados por otro (…) Aquel sujeto que no ocu-  
pó un posicionamiento en el orden de la producción,  
quedó excluido del proceso de construcción social de  
la realidad y de la producción social de los discursos.  
Esta exclusión constituyó una especie de otredad in-  
capacitada de tener una voz aceptada o simplemente  
escuchada. Esta voz debió permanecer en silencio.  
Es allí donde la prohibición se marca como un senti-  
do de exclusión para generar la valoración negativa  
de la diferencia (Sosa, 2009, p. 360).  
Imagen N°1: Mujer, distorsión frente al  
espejo  
Esta condición de la diferencia que puebla el mundo  
social construido de innumerables significaciones que  
atraviesan la vida de hombres y mujeres con “total” nor-  
malidad. Aquí se hacen presentes múltiples dimensiones  
que coexisten y son parte del existir de los/as sujetos  
desde donde las miradas “giran” en torno al mundo pro-  
pio y ajeno con “preceptos” socio-culturales enseñados y  
aprendidos que han “tallado” formas de “estar y ser” con  
“coordenadas temporo-espaciales” parecidas sino igua-  
les. “Estar” desde una corporeidad y “ser” desde la sub-  
jetividad. Entendiendo por corporeidad “el cuerpo como  
soporte material de la vida la cual se manifiesta a través  
de la dimensión subjetiva y objetiva institucionalizada”  
(Quiles, Gonzalez, Jaime, 2020, p.23); es la expresión ob-  
jetiva de “estar en” con un color de piel, con formas fí-  
sicas, con perfumes y olores. Por su parte, la dimensión  
subjetiva se refiere al “ser en”. Aquí se ubican las valora-  
ciones, las creencias y las emociones; éstas últimas “son  
experiencias humanas que dependen de una particular  
familia de creencias contextuales en relación con un ob-  
jeto significativo que las suscita” (Nussbaum, 2006). La  
“densidad” de estas emociones, sentimientos generan la  
presencia de un o una sujeto denominado abyecto gene-  
rando, en lo concerniente a lo estético, repugnancia e in-  
dignación hacia el otro que está pero que no debería. Es  
el rechazo en su máxima expresión.  
Fuente: banco de imágenes libres pexels:  
https://www.pexels.com/es-es/license/  
2. Referencias Teóricas  
La realidad, es una construcción social la cual se hace ob-  
jetiva en los significados subjetivos que los individuos le  
dan a ésta, construyéndose así, el mundo intersubjetivo  
de la realidad cotidiana caracterizada por el sentido co-  
mún que naturaliza las lógicas constitutivas de la vida  
social. En este proceso el papel que juega el lenguaje como  
ordenador, como modelo aprendido con reglas y normas  
es muy importante ya que a través de éste se estructuran,  
se “da forma” a las dimensiones objetivas (corporeidad)  
y subjetivas (ideas, pensamientos, proyecciones) de los/  
as sujetos en los distintos escenarios institucionalizados.  
Estos últimos anteceden al individuo y garantizan un or-  
den lo que lleva a que los/as sujetos actúen en ellos de  
manera rutinaria volviéndose habitual. Estas edificacio-  
nes se trasladan a la escena social a través de la palabra y  
la acción en diversos territorios de la vida cotidiana, con-  
formando las bases para las distintas formas de relacio-  
narse otros/as, un “ellos/as”, donde se puede “visualizar  
claramente cómo aparecen socialmente manifestadas  
las regulaciones culturales [construidas] en torno a las  
diferencias que se escriben en los cuerpos” (Figari, 2003,  
p.131) y en otras dimensiones. La otredad es ése  
el ser abyecto es precisamente la otredad, que se  
configura como un universal, un significante vacío  
por contraste, siempre ficcionalmente representado  
desde el universal hegemónico que fija el sentido do-  
minante. Un vacío pleno de contrastes que, sin ser  
otra cosa, comprende todos los posibles sentidos que  
la sutura -en su relación de alteridad- estableció, dio  
González - Jaime - Quiles | “La palabra de la otredad en primera persona” | 127 - 142  
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TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
ARTÍCULOS JÓVENES  
nombre y constituyó como diferencia (Figari, 2007  
en Figari, 2013, p. 138).  
la construcción del mundo y en la forma de representar-  
lo” (Sosa, 2009, p.361). La desterritorialización implica  
el cuestionamiento de su habitabilidad, haciendo una  
ruptura con el sentido de pertenencia del territorio en el  
cual se está por decisión o por circunstancias adversas a  
sus posibilidades de elegir. A posteriori de este proceso  
se inicia la reconstrucción de lo simbólico, lo significa-  
tivo emergiendo el sentido de estar y pertenecer a ése  
lugar y así alcanzar la re-territorialización del mismo.  
La otredad en este proceso de apropiación, desapropia-  
ción, y reapropiación del lugar “participa” desde su lugar  
de relegación, es decir desde su marginalidad, exclusión  
o expulsión social. La exclusión “pone el acento en estar  
por fuera del orden social (…) el excluido es meramente  
un producto, un dato, un resultado de la imposibilidad  
de integración” (Duschatzky y Corea, 2007, p. 17 y ss.). Es  
quien se queda fuera del sistema, y el estado continuo  
y el deterioro de esta condición, hace posible “pasar” al  
estado de sujeto expulsado, “un des-existente, un des-  
aparecido de los escenarios públicos y de intercambio.  
El expulsado perdió visibilidad, nombre, palabra, es un  
“nuda vida (...) ha entrado en el universo de la indiferen-  
cia porque transitan por una sociedad que parece no es-  
perar nada de ellos” (Duschatzky y Corea, 2007, p. 24).  
Entonces hablar de territorio implica el intento de desdi-  
bujar, y mejor aún “borrar”, la frontera entre el adentro y  
el afuera, permitiendo el “movimiento” brusco o silencio-  
so de las significaciones y los sentidos de quienes buscan  
“estar y ser” de la mejor manera posible, es aquí donde se  
está como otredad. Desde aquí es desde donde se mira,  
se percibe, se interpreta, se comprende y se participa del  
mundo en el cual se piensa la diversidad y lo diferente  
como amenaza.  
La otredad es un sujeto moderno/a y su origen está en la  
unificación que históricamente se ha hecho de las pobla-  
ciones los países conquistadores y colonizadores desde  
donde se tuvo la impertinencia de establecer parámetros  
unificadores de la población lo que permitió identificar  
un nosotros y “unos otros/as”. Estos últimos son diferen-  
tes, rústicos y desemejantes a lo conocido como normal.  
“identidad y otredad se entrecruzan y se constituyen mu-  
tuamente; el mundo blanco y eurocéntrico crea al “otro”,  
en la medida en que le impone unas formas específicas  
de conocer y habitar el mundo (Quijano, 2000).  
Entonces mirar y sentirse otro/a se aprende en el marco de  
las pautas culturales de los agentes de socialización, lo que  
varía de acuerdo a las posiciones en la estructura social y  
en el territorio. De la primera se participa pues los/as suje-  
tos “no se someten sólo a reproducir las dirigencias de ta-  
les estructuras, sino que la participación de los individuos  
es progresiva a los cambios que se derivan en él y en las  
estructuras mismas de la sociedad” (Quiles, 2020, p. 42)  
En cuanto al territorio aquí los/as sujetos se posicio-  
nan desde las diversas y adversas formas de “estar” y  
“ser” en el territorio el cual se convierte en el “soporte”  
de los cuerpos”, pues se lo significa como hospitalario  
(contiene, alberga, sostiene) o no hospitalarios (recha-  
za, incomoda, excluye, expulsa). El territorio no refiere  
únicamente a la dimensión geográfica o al espacio, sino  
que incluye otros elementos como la economía, la orga-  
nización social- familiar de los seres sociales, la cultura,  
la política, entre otras partes; es un espacio en que los ac-  
tores construyen procesos sociales que permiten a su vez  
cuestionar determinadas relaciones de poder. Es, como  
lo señala Schneider, “una construcción social del espa-  
cio que ocurre de forma colectiva entre los individuos y  
las instituciones que están en el territorio” (Schneider y  
Peyré Tartaruga, 2006, p. 20). Aquí la otredad y las otre-  
dades se construyen y reconstruyen a través de un proce-  
so dialéctico de territorialización, des-territorialización  
y re-territorialización. La territorialización refiere a que  
el/la sujeto identifica un significante a quien se le da un  
sentido y significado que lleva a que estos/as se apropien  
del espacio y se “sientan parte de él”, he aquí la importan-  
cia de “administrar expresiones importantes de poder en  
En este sentido hay una percepción antagónica del otro  
que irrumpe mi existencia, me interpela me cuestiona,  
es contrario a la mismidad que me constituye, el otro  
me desacomoda, me desestructura me deconstruye, es  
hostil se presenta ante mi como peligroso, entonces lo  
construyó como hostil lo pienso fuera de la centralidad,  
de mi propio yo, de mi mismidad, para colocarlo en un  
otro descentralizado de mí, al margen- sujeto periférico  
a mi centralidad - próximo (prójimo), pero distinto con  
límites de tolerancia e intolerancia.  
Hay una demarcación de límites desde la perspectiva  
de la tolerancia, se marcó una frontera desde lo tolera-  
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ble como única instancia racionalmente posible desde  
donde aceptar al otro (Dussel 1998) lo cual establece una  
forma no violenta, racional frente a lo hostil. Hay aquí  
una coproducción de territorios no hospitalarios, que je-  
rarquiza la interrelación con los otros en un espacio po-  
sible aceptación (tolerable). Ahora la verdadera ruptura  
consiste en ir más allá de la tolerancia, avanzar hacia la  
hospitalidad, estaríamos frente a una tolerancia que se  
desborda a sí misma y que supone no caer después en los  
mismos efectos que se cuestionan, ya que el gran cues-  
tionamiento de la tolerancia es que la propia mismidad  
que la sostiene, encierra una circularidad que empieza y  
termina en mi forma de ver y pensar el mundo dentro  
de ciertos límites. Solo se trata entonces, de una mirada  
ampliada, light con rostro humano. En cambio, el salto  
transgresor consiste en salir de esa circularidad tolera-  
ble hacia la elaboración de territorios hospitalarios, des-  
deuna perspectiva que busca la recepción del otro sin  
condicionamiento, sin hostilizar, sin discriminar, es una  
instancia superadora de la tolerancia.  
unidad, la privación de lo univoco. Para Levinas la sepa-  
ración de lo uno, el acto mismo de la individuación, es  
la instancia que permite la socialidad. La relación con  
el otro se cumple como servicio y como hospitalidad. El  
sujeto ético se conserva en su alteridad, en su relación  
“no alérgica” con el Otro. Esta hospitalidad está dada por  
el carácter de “anfitrión” que Levinas atribuye al sujeto  
que recibe al rostro. Una hospitalidad que a su vez im-  
plica una no-tematización del otro. En el “cara-a-cara” la  
separación se hace evidente y otorga los lineamientos de  
la existencia subjetiva (Levinas,1961).  
3. Decisiones metodológicas  
Las decisiones metodológicas se basaron en el uso de la  
estrategia cualitativa de la historia de vida. Esta permite  
traducir la cotidianeidad en palabras, gestos, símbolos,  
anécdotas, relatos y constituye una expresión de la per-  
manente interacción entre la historia personal y la histo-  
ria social (Puyana,1994, p.186)  
El otro no es ya meramente “tolerado” pasiva o negativa-  
mente, sino que es “solidariamente” respetado activa y  
positivamente en su alteridad (Dussel 1995). Recuperan-  
do la perspectiva de Enrique Dussel, la alteridad es el sa-  
ber pensar el mundo desde la exterioridad alterativa del  
otro, lo que tiene como consecuencia el reconocimiento  
del otro como otro diferente al sí mismo, a través del en-  
cuentro cara acara con el otro, el oprimido, el pobre; es  
decir, alguien que se escapa del poder del sujeto y que  
responde más bien a una experiencia y una temporalidad  
que no le pertenecen al sí mismo. El otro, siendo definido  
por Eduardo Sousa como “el principio filosófico de alter-  
nar o cambiar la propia perspectiva por la del otro, con-  
siderando y teniendo en cuenta el punto de vista, la con-  
cepción del mundo, los intereses, la ideología del otro, y  
no dando por supuesto que la de uno es la única posible  
(Sousa 2011, p. 27); por lo tanto, como primera aproxi-  
mación al término alteridad se puede decir siguiendo  
a Sousa (2011) que este se aplica al descubrimiento que  
el yo hace del otro, lo que hace surgir, no solamente una  
amplia gama de imágenes del otro, sino también visiones  
múltiples del yo. El pensamiento y la libertad sostiene Le-  
vinas. nos vienen de la separación y de la consideración  
de otro distinto, diverso. (Levinas1961, p.127). Destaca el  
autor que, en la relación con el otro, reside una ruptura  
con una gran idea tradicional, la de la excelencia de la  
Así, metodológicamente buscamos acceder al universo  
significativo, sus emociones, experiencias, significados  
y otros aspectos subjetivos sobre la corporeidad y la di-  
námica de la estructura social desde la mirada y com-  
prensión de una mujer trabajadora docente de 52 años  
del departamento de Caucete y un hombre trabajador de  
limpia parabrisas de 24 años, cuyo departamento de re-  
sidencia es Rawson; ambos de la provincia de San Juan.  
4. Resultado y análisis  
En el presente apartado se expone el análisis del relato  
de quienes narraron su historia de vida, lo que permitió  
encontrar e identificar categorías teóricas que detallan la  
forma subjetiva y objetiva de “estar y ser” en la sociedad  
de este tiempo.  
A continuación, se ordenan en el siguiente cuadro las ca-  
tegorías y subcategorías identificadas para su posterior  
análisis:  
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Cuadro N°1: Orden categorial y subcategorial  
Imagen N°2: Jóvenes lavacoches en las calles  
de San Juan  
Categorías  
Subcategorías  
A. Situar la corpo-  
reidad adentro y  
afuera  
A.1. Estar adentro  
A.2. Estar afuera  
B.1 Estructura  
vincular primaria  
prescripta  
B.2 Estructura  
vincular primaria  
no prescripta  
B. Estructura vin-  
cular primaria  
C.1 Estética como  
manifestación de  
clase  
C.2 Internalización  
del cuerpo  
C. Corporeidad  
y concepción de  
otros  
Fuente: Elaboración propia- año 2020  
Fuente: Foto original de trabajo en territorio.  
Noviembre 2020  
Categoría A. Situar la corporeidad en el adentro y  
en el afuera.  
“adentro”, fue pensada y reflexionada desde el abordaje  
y la conjunción de los fundamentos teóricos, pero sobre  
todo desde la comprensión de los relatos expresados. De  
allí que la palabra declarada del y de la entrevistada no  
solo plantea “quién se es”, sino que además nos expre-  
sa “donde se está” en territorio. Por ello, consideramos  
que la subjetividad y la corporeidad de la entrevistada,  
en primera instancia, son definidas, por ella y construi-  
da desde su lugar de origen donde transitó su crianza.  
Patricia, nos mencionó que el departamento donde na-  
ció fue desde siempre su lugar de residencia, este espa-  
cio-geográfico advierte acerca de la territorialización  
transcurrida durante su vida, pues nos dice:  
Esta categoría comprende la ubicación de la corporei-  
dad y la subjetividad de los entrevistados en territorios  
territorializados desde donde construyen y conciben su  
realidad, el “de ser” y el “de estar” socialmente hoy, desde  
el trabajo, la clase social, la socialización y el lugar donde  
atraviesan sus vidas explicitado esto en el relato de Patri-  
cia y Renzo. La comprensión integrada de tales dimen-  
siones implicó repensar la territorialización, es decir, el  
modo y la forma en que ambos entrevistados significan  
el lugar donde están, apropiándose del mismo y signifi-  
cando como propio. Esto les da una particular forma de  
pensarse en ese territorio en que actúan cotidianamente  
lo que permitió construir dos subcategorías, una refe-  
rente al relato de Patricia denominada: Estar “adentro”  
y otra coincidente con lo manifestado por Renzo cuyo  
nombre es: Estar “afuera”.  
“Mi vida siempre ha transcurrido en este departamento,  
soy nacida y criada en Caucete”. (Patricia).  
Esta descripción, señala la noción de pertenencia al mis-  
mo. Seguidamente, el relato de la entrevista, manifiesta  
cómo además de la identificación del lugar como propio  
también indica que no sólo su trayectoria temporal de  
vida, sino que su estructura familiar se ha conformado  
bajo la idiosincrasia y los modos socialmente aceptables  
Subcategoría A.1. El estar “adentro”  
Considerar un enunciado cuya composición y significa-  
do esboza literalmente una posición en un lugar como es  
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y bien vistos en su departamento de residencia.  
acción, así como orientarla por intenciones, propósitos o  
motivos no se contradice con el hecho de que la misma  
está fuertemente contextualizada en el espacio y en el  
tiempo”. (Tenti Fanfani 2001, p. 28). Patricia es conscien-  
te de lo recursos que puede utilizar, es decir este agente  
no desborda a los reglamentos de su posición en los te-  
rritorios y las dimensiones que lo componen, sus accio-  
nes siguen siendo contenidas en ellas por lo que aclara  
e “insiste en que este agente que, se supone “sabe lo que  
hace”, no dispone de un saber acabado acerca de las cir-  
cunstancias en las que se actúa. Sus acciones son recono-  
cidas como parte integrante de esta dinámica social, no  
se pierden como meras actitudes reproductivas vacías  
de conocimiento, por lo que observamos que Patricia  
responde a sus estructuras y decide su continuidad bajo  
esos valores, normas y construcciones significativas. De  
allí la importancia del relato que se constituye como el  
medio para conocer la construcción del ser y hacer de la  
entrevistada vinculada con su presente. Es posible ob-  
servar el recuerdo sustentado en el aprendizaje personal,  
de la construcción transmitida desde su familia cuando  
Patricia menciona que desde siempre el trabajo y la fa-  
milia fueron base fundamental de su trayectoria de vida,  
comentando lo siguiente:  
Toda la vida, una vida muy tranquila, mi madre maestra  
toda su vida y mi padre comerciante y mis hermanos me-  
nores (…) somos de una familia bastante conocida por la  
trayectoria de mis padres (...) por sus actividades hizo que  
fueran conocidos.” (Patricia).  
El territorio, en relación al lugar ocupado en la estruc-  
tura social, permitió una determinada crianza, educa-  
ción, profesión, trabajo y roles que desempeña Patricia.  
He aquí la importancia del sector social de procedencia.  
A partir de este relato, surge de manera clara la “fuerza”  
que tienen los medios y modos de construcción social de  
la realidad transmitida de generación en generación:  
Yo termine el secundario y para profesión había deter-  
minado ser analista de sistema en ese tiempo era lo más  
novedoso que había y por cosas de la vida termine abando-  
nando la facultad y termine el profesorado acá en Caucete,  
estudiando maestra, lo mismo que fue mi madre un poco lo  
que tenía arraigado y conocido (...) ejercí desde los 22 años  
de edad”. (Patricia)  
Entonces el posicionamiento, el reconocimiento social, y  
la profesión laboral, sustentan desde “donde se mira” y  
desde “donde se comprende” a sí misma claramente in-  
corporada y establecida en el mundo de la vida. Desde  
la expresión develada “arraigo” y “conocido” le permite  
introducir las significaciones de las generaciones ante-  
riores reproducidas para el desarrollo de su dinámica  
social y cultural. Aquí, recuperando las líneas teóricas de  
Giddens (1993), podemos decir que el ser social cumple  
con una “agencia” en su ser y estar en la vida, pues posee  
la capacidad de ser partícipe en su medio debido al desa-  
rrollo constante de sus prácticas sociales. Según el autor,  
no sólo se reproduce, sino que es quien interpreta y les  
da significado a las reglas, normas que se concentran en  
las estructuras sociales, es quien internaliza de manera  
convincente para lograr hacer trascender las manifesta-  
ciones de las estructuras objetivantes. El hecho de que  
una persona sea reconocida más que solo un sujeto, so-  
metido a las reglas impuestas o un mero reproductor de  
las estructuras establecidas, produce también un cambio  
en la denominación del mismo. Para esto, el agente lle-  
ga a realizar y a desarrollar una conciencia, es decir “la  
capacidad de racionalizar, reflexionar y monitorear la  
Trabajé siempre de maestra durante un buen tiempo en  
la primaria como mi mamá, el trabajo es dignidad y en mi  
familia siempre nos enseñaron a esforzarnos y a trabajar”.  
(Patricia).  
A partir de lo expuesto, se observa la existencia de un  
posicionamiento personal y social, coincidente con el  
proceso de su constitución social dentro de un territorio  
particular donde habita y desde donde se relaciona con lo  
descrito anteriormente.  
Estas diversas condiciones que atraviesan al ser social no  
tiende a existir de manera igualitaria y equitativa, sino  
que otras realidades se distancian de la noción personal  
de posicionamiento de Patricia en la estructura social. El  
acceso a los bienes socialmente escasos le brinda la po-  
sibilidad de “elegir” y es desde allí desde donde se com-  
prende a sí misma y a la otredad cuando dice:  
“yo no podría vivir de planes, yo no podría. Todo bien, pero  
yo no podría”. (Patricia)  
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He aquí la mirada sobre un o una “otra” desde su propia  
condición de clase, ubicación en territorio y en la estruc-  
tura social, dejándose ver un “yo” de un “ellos” que dis-  
tancia entre lo que sí puede hacer ella y que no.  
adolescencia en un territorio no hospitalario. Lo que se  
corresponderá con su trayectoria escolar pues:  
“Iba a la escuela de primero hasta quinto, a partir de quin-  
to ya después me maneje yo” (Renzo)  
Esta experiencia debe ser comprendida, según nues-  
tra interpretación, teniendo en cuenta algunos factores  
socio-políticos y económicos que se llevaron a cabo en  
territorio nacional y también provincial, en los últimos  
treinta años, y que son parte constitutiva de las realida-  
des que hoy atraviesan a Renzo. Estas últimas se corres-  
ponden con las políticas neoliberales implementadas en  
la década del 90, lasque trajeron aparejado una grave  
crisis económica-social expresadas en las privatizacio-  
nes de las empresas del Estado y cierre de otras de índole  
nacional pero privadas, leyes de flexibilización laboral,  
desregulación de la economía. El Estado “abandona” sus  
funciones de promoción e integración social, reorien-  
ta su acción contribuyendo a la definición de ganado-  
res y perdedores a través de una firme intervención en  
la fijación del tipo de cambio, tasas de interés y política  
tributaria, bombeando ingresos en beneficio del sector  
financiero. (Vilas, 1998, p.3). Las consecuencias inmedia-  
tas de la aplicación de estas medidas se reflejaron en el  
deterioro de las condiciones de empleo tales como la des-  
ocupación, precarización laboral, ajuste salarial, reduc-  
ción del poder adquisitivo, protestas sindicales, etc. Esta  
situación forma parte de un conjunto de consecuencias  
sociales visibles que hasta hoy resultan de la aplicación  
de políticas de ajuste promovidas por los organismos in-  
ternacionales de crédito.  
Imagen N°3: Jóvenes lavacoches en las calles  
de San Juan  
Fuente: Foto original de trabajo en territorio.  
Noviembre 2020  
Subcategoría A.2. Estar “afuera”  
La enunciación que corresponde con el “afuera” da cuen-  
ta del lugar social que ocupa Renzo en el territorio y en  
la estructura social. Las experiencias que a continuación  
se manifiestan se han llevado a cabo en un lugar donde  
la elección por cumplir con los patrones de normalidad  
establecidos socialmente no pudo llevarse a cabo. Así es  
como Renzo manifiesta:  
El proceso de empobrecimiento de la población argentina  
llevó a vivir situaciones de exclusión y expulsión social lo  
que puso en evidencia que parte de los y las argentinos/  
as ingresaran a un estado de “estar afuera” en territorios  
agrestes, no hospitalarios que condicionaron el “trayec-  
to” de la vida de la familia de Renzo. De allí que este se  
encuentre “sujetado” a condiciones de trabajo informal,  
no registrado y bajo diversas vulnerabilidades sociales  
y económicas. Desde su relato es posible comprender  
que sus posibilidades económicas, laborales, familiares  
y su educación, no estaría constituida de manera sólida  
como es el caso de Patricia, sino que carece de una con-  
formación de estructura normativa legal, en cuanto a la  
estructura organizativa vincular primaria (familia), el  
“Nací en San Juan, me crié con mi mamá y a los 10 años,  
12 ya salí a trabajar. (…) Llegue a los 14 años y entre a una  
lomoteca a trabajar con mi hermano, nos pusieron a tra-  
bajar en una lomoteca” (Renzo)  
Situación esta última que devela la clase social de per-  
tenencia y las formas y maneras de transitar su niñez y  
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trabajo y su vivenciar dentro de las coordenadas témpo-  
ro-espacial. El ser y hacer de Renzo en los territorios por  
los cuales transita su vida cotidiana actualmente, pare-  
ce “pesar” en su corporeidad, tensando el avanzar pues  
expresa que sus condiciones de vida nos son las que le  
proveen calidad a esta, sino que debe “remarla” para so-  
brevivir en la sociedad. Esto último se asocia a un esfuer-  
zo permanente para hacer y que es vivido como un acto  
bélico, una guerra pues debe permanecer en la “lucha”  
con adversarios que no identifica con nombres y apelli-  
dos, sino que se refiere a ellos/ellas de manera general.  
He aquí una manera de situarse en territorio donde “no  
se ve” al enemigo, sino que se lo percibe; es una otredad  
que no tiene forma, no tiene color, pero está ahí:  
Estar desde una corporeidad implica aprender modos de  
ser y hacer que “tallan” la vida cotidiana en un tiempo y  
espacio social en territorio hospitalario y no hospitalario  
según la ubicación en la estructura social en que se está.  
Categoría B. Estructura organizativa vincular pri-  
maria  
Esta categoría se refiere a la estructura que toma forma  
de acuerdo al entrelazamiento de las/los sujetos en torno  
a sentidos de pertenencia, valores, creencias, emociones  
lo que conforma una red de contención en todos los ám-  
bitos posibles. Es la familia quien provee de existencia y  
persistencia de las/los sujetos en un territorio habitable  
o no, condición esta que está en relación al lugar que se  
ocupa en la estructura social.  
“y hay que remarla ¿viste? Si no lo haces no vivís. Aquí  
siempre estás en lucha con todo. La vida que me tocó y soy  
fuerte, no queda otra. Hay que comer”. (Renzo)  
En la concepción de familia, de acuerdo a los entrevista-  
dos, encontramos dos concepciones de la misma; una de  
tipo tradicional cuyo orden es prescrito y una que rompe  
con este. La primera hace referencia a que la constitu-  
ción organizativa es formal pues está contemplada por  
el cumplimiento de la unión conyugal por matrimonio,  
cuya esencia son las normas legales. Desde dicha noción  
permite identificar la distribución en el cumplimiento de  
roles y cualquier falta con la regla establecida es conside-  
rada no funcional. El segundo tipo de familia hace refe-  
rencia a una conformación vincular sin ningún tipo de  
norma legal que la sustente, como por ejemplo la unión  
conyugal como conviviente.  
Expresión esta última que se remite específicamente a  
“mantener” la corporeidad a través de la alimentación,  
aquí el cuerpo es un instrumento de trabajo lo que per-  
mite estar y ser desde un territorio construido por otros/  
as y el cual se territorializa desde las condiciones de vul-  
nerabilidad como sujeto periférico, al borde del mundo  
de las posibilidades pues  
“y aquí los vecinos se quejan ¿viste? porque estamos aquí.  
No jodemos a nadie, pero parece que molestamos no somos  
delincuentes, solo queremos trabajar como cualquier per-  
sona, ¿viste?”. (Renzo)  
Subcategoría B.1.Estructura organizativa vincular  
primaria prescripta  
Renzo desde su forma de estar y ser en la vía pública ge-  
nera “incomodidad” porque no se corresponde al paisaje  
natural del lugar generando enojo y miedo. Esto último  
lo vuelve sujeto abyecto ya que su corporeidad vestida  
con determinada ropa, sus movimientos ligeros y su in-  
sistencia a limpiar los parabrisas lo presenta como un  
otro que no está en las lógicas de la territorialización  
de quienes viven o transitan cotidianamente en la zona,  
pues esta última es distinguida por ubicarse en ella par-  
te de la clase media de la provincia. Su presencia como  
“otro” diferente lo vuelve objeto de rechazo.  
En el relato de Patricia se observa su “acuerdo” con res-  
pecto a la conformación que “logró” de su familia pues  
cumple con lo establecido como “normal y esperable” ya  
que está prescripto con sustento legal.  
“A los 24 años me caso legalmente, gracias a Dios y for-  
mamos una familia de la cual tengo dos hermosos hijos,  
mi hija ya recibida de una profesión hermosa, profesora  
en Ciencias de la Educación y también un hijo (…) él tiene  
una discapacidad no ha podido seguir estudiando, un niño  
muy bueno, pero bueno le cuesta, tiene síndrome de Cohen,  
no presenta el síndrome completo, pero en el análisis gené-  
tico sale que (..) lo padece”. (Patricia).  
La corporeidad y la subjetividad de Patricia y Renzo se  
ubican en territorios diferentes, los cuales poseen corres-  
pondencia con el origen social de procedencia de éstos.  
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Esta concepción se enmarca en un reconocimiento de  
índole valorativo, propio de un sistema de pautas, creen-  
cias y normas sociales aprendidas en el territorio cons-  
truido socialmente y en el cual habita Patricia. A través  
de las expresiones podemos comprender que la prescrip-  
ción de casarse trae como consecuencia la conformación  
extensiva de la familia, mandato que antecede a la en-  
trevistada y le garantiza estar “dentro de” dinámica de la  
estructura social. Entonces la organización vincular para  
Patricia es la dimensión que posibilita todo logro o éxito  
en la vida diaria. La misma a su vez funciona como una  
institución que garantiza el acceso y desarrollo de bienes  
culturales, sociales y económicos.  
rritorio en el que nace y aprende a cumplir con lo esta-  
blecido. Este aprendizaje le “garantiza estar dentro de”,  
estar integrada a los parámetros normales pues cumple  
con lo que su sector social, su familia, la sociedad de su  
tiempo y lugar la “demanda”. Esto se observa a través de  
la connotación específica y de manera enfática cuando  
dice:  
“Soy casada por civil y la iglesia, gracias a Dios y tengo  
una familia con dos hermosos hijos”. (Patricia).  
Aquí Patricia manifiesta “lo bien” que proyectó en su  
vida, observándose una construcción de sí misma con  
respecto a otros/as sujetos que no cumplen con lo pres-  
cripto como ella, lo que se manifiesta cuando sostiene  
que:  
Asimismo, desde lo señalado por Berstein (1995), el fun-  
cionamiento del vínculo es imprescindible para muchas  
constituciones familiares, y plantea que “todo sujeto es y  
existe vinculado, no existe el sujeto separado y verlo así  
es resultado de la percepción consciente. El vínculo no  
pasa por la percepción, es del orden de la representación”  
(p. 239), situación que se vuelve evidente con respecto a la  
situación con su hijo cuando dice:  
“Para andar bien en la vida vos debes cumplir con lo que  
la sociedad te enseña bien, y quienes no lo cumplen valla  
a saber porque, bueno sus consecuencias tendrán”. (Patri-  
cia).  
He aquí donde Patricia se “distingue” de otros/as sujetos  
que no “cumplen” con lo prescripto y anuncia la conse-  
cuencia de ello que es “estar afuera” del orden moral y so-  
cial que asegura bienestar personal y el éxito en distintos  
ámbitos de la vida junto a su familia.  
“Con respecto a mi hijo, gracias al esfuerzo de toda la  
familia, hizo que fuera superándose, hemos logrado que  
pueda superarse, tiene la escolaridad completa terminó su  
secundario siempre con DAI, posteriormente lo inscribí en  
una escuela de capacitación laboral hizo un año en opera-  
dor en PC, lo hizo sólo, él muy feliz con su progreso… así  
que bueno feliz con mis dos hijos con sus logros”. (Patricia).  
Subcategoría B.2. Estructura vincular primaria no  
prescripta  
Entonces la filiación es una dimensión necesaria para res-  
ponder a la estructura social legitimada, es un elemento  
primordial para el desarrollo de la dinámica social, el que  
es construido en territorios provistos de las significacio-  
nes que envuelven la cotidianeidad. La familia, desde la  
concepción de Patricia, es una construcción social que  
está bajo el amparo de lo establecido en dicha sociedad  
como “normal” y lógico, ya que ésta asegura la conserva-  
ción y reproducción de valores que permanecen de gene-  
ración en generación. He aquí desde donde Patricia se si-  
túa con una particularidad de ser y estar en la estructura  
social “en contraste” con otros/as que no “cumplen” con lo  
que ella supone establecido y necesario cumplir.  
Con esta categoría pretendemos hacer referencia a la  
conformación de la organización vincular no prescripta  
pues “rompe” con lo establecido como normal y espera-  
ble por parte de la sociedad pues la realidad de Renzo se  
construye de manera diferente al orden al que responde  
Patricia. Esto se explicita en lo siguiente:  
“Encontré una chica igual a mí y ahí ya me fui a vivir con  
ella (…) en esa remada ya tenía 18 años, ya estaba traba-  
jando, ya tenía mis cosas, tenía mi cama, todas las cosas  
para la casa (…)”.(Renzo)  
El relato de Renzo nos permite comprender que el matri-  
monio no necesariamente, para él, se constituye en una  
norma a cumplir pues su realidad en territorio y lugar en  
la estructura social no se lo exige y tampoco le asegura  
Desde este orden construido entiende, fundamenta y  
justifica su realidad objetiva, la que le acontece en el te-  
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mejorar su condición de sujeto periférico en territorio  
vulnerable. Esto se refuerza cuando manifiesta que a su  
compañera de vida la “encontró” pues es una “otra” que  
estaba ahí, perdida en un territorio en el cual se compar-  
ten “cercanías” de clase, de corporeidad, subjetividades,  
vivencias en general. Situación esta última que no re-  
quiere necesariamente casarse y así la norma legal “pesa”  
menos que lo afectivo y vivencial. Esto se observa cuando  
expresa:  
tos últimos, van a depender del vínculo de parentesco y  
el lugar que ocupa cada cual. Esto hace alusión a que el  
sujeto y el vínculo están estrechamente relacionados por  
lo que uno sin el otro no existiría. Asimismo, sujeto-vín-  
culo-territorio y otro/a se van retroalimentando en una  
organización abierta y compleja que genera constantes  
emergencias e intercambios, lo que influye en la corpo-  
reidad y la subjetividad.  
Categoría C: La corporeidad y la concepción del  
otro  
“yo tengo mi familia, y es solo mi mamá. Ella es todo, no  
tengo más. Ella me alcanza. Yo encontré una chica”. (Ren-  
zo).  
Esta categoría tiene sentido esencialmente en los esté-  
tico e instrumental por el cual se busca reconocimiento  
social, pues el cuerpo significa la pertenencia a una cla-  
se que así lo exige como símbolo de status, de imagen y  
forma, que se “amolda” a los consumos y exigencias de  
una clase que asegura la pertenencia o no. Esto “marca”  
la diferencia frente a un otro/a pues se responde o no a  
los modelos y estándares establecidos como normales y  
que permiten “estar” dentro o fuera del orden social que  
asegura habitabilidad en los territorios en relación a la  
estructura social. La corporeidad objetiva la pertenencia  
Esta estructura familiar fue parte de la construcción de  
su mirada sobre la realidad desde la niñez, lo que llevó a  
que no “sintiera” la presión de la prescripción social de  
establecer un vínculo conyugal legal. No obstante, esta  
vivencia familiar no determinó que Renzo, en la actua-  
lidad, haya construido un vínculo familiar con su pareja  
y las/los hijos/as de ésta. Se advierte aquí la importancia  
de los vínculos, de la filiación para encarar la vida, pro-  
ponerse proyectos y sobre todo el sostén desde un núcleo  
familiar manifestando que:  
“Esa chica me llevó por un buen camino y gracias a dios  
ahora estoy viviendo con ella (…) ella tiene unos hijos, yo se  
los crió (…) el buen camino, por ejemplo, llevarme a donde  
no robar, hacer las cosas bien”. (Renzo).  
Imagen N°4: Jóvenes lavacoches con sus  
herramientas de trabajo reunidos en la plaza  
“La familia de mi compañera me quiere una banda, nos  
van nos visitan. Ellos son como yo, vivimos lo mismo ¿vis-  
te? Nos entendemos”. (Renzo).  
He aquí la importancia de “estar” y compartir “mínimas”  
distancias entre quienes se vinculan a través de lo fami-  
liar en su territorio ya que se vuelve posible el reconoci-  
miento de ‘ese otro/a que no es “tan” diferente.  
A partir de los decires de ambos entrevistado/a podemos  
inferir que el vínculo filial, construyen concepciones de  
sí mismo/a y de otros/as que tiene una importante signi-  
ficación pues cada cual “se sitúa” en su territorio y desde  
allí con la estructura social. De esta manera podemos  
comprender a la relación familiar como una construc-  
ción que lleva en sí un “agregado” objetivo y subjetivo  
de otros/as; dado que los lugares y el significado de és-  
Fuente: Foto original de trabajo en territorio.  
Noviembre 2020  
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a un territorio, pues devela el “traje” que se viste en un  
tiempo y espacio determinado.  
“Reconocerme, que soy un humano que necesita y bueno...  
lo hice gracias a Dios me fue muy bien, bajé aproximada-  
mente 50 kilos y eso me ayudó mucho, me abrió la cabeza,  
el cambio fue bastante importante para mí y bueno algu-  
nas cosas se aceptaron otras no.” (Patricia)  
El cuerpo adquiere un doble sentido para nuestro traba-  
jo. Por una parte, como símbolo de estatus, de jerarquía,  
de clase y como instrumento de producción y reproduc-  
ción de las condiciones de existencia, por otro. A par-  
tir de lo cual se elaboraron dos sub-categorías, estética  
como manifestación de clase observado en Patricia e Ins-  
trumentalización del cuerpo en el relato de Renzo.  
Se infiere de lo relatado lo importante y necesario que es  
para la entrevistada lograr alcanzar un reconocimiento  
social a partir de lo corporal, para lo cual transforma su  
cuerpo, lo intervienen desde la exterioridad colocando  
un bypass para estar en línea y así responder a los pa-  
trones preestablecidos socialmente. Así es como se toma  
la decisión de avanzar sobre sí para estar “adentro” de  
un territorio lo mejor posible y así no quedar afuera, sin  
forma (amorfo), confinado a la periferia. Entonces  
Subcategoría C.1. Estética como manifestación de  
clase  
Con esta categoría nos referimos a que el ser humano  
es entendido como una totalidad que se expresa a tra-  
vés del cuerpo y su tratamiento social. El primero es la  
“presentación” hacia los demás pues en él se encuentran  
los significados sociales sobre sí mismo/a y desde allí la  
distinción de “otros y otras” lo cual es acordado tácita o  
explícitamente respondiendo a patrones que otorgan es-  
tatus, prestigio y reconocimiento social. Esto se observa  
cuando Patricia dice:  
“La apertura se dio porque antes yo no salía, siempre en-  
cerrada, siempre de negro toda mi ropa de negro, nada  
de color, no salía y si salía era al trabajo o a algún evento  
familiar, siempre era porque no tengo ganas o estoy cansa-  
da”. (Patricia)  
La corporeidad hoy, definida como “bien” socialmente  
para Patricia es quien vuelve “amena” la estadía en te-  
rritorio pues se “está” como se pide, como se muestra en  
la TV, en las redes, en las revistas. El cuerpo entonces  
“suma” a las otras dimensiones constitutivas de su ser  
como lo es la clase, la familia, el lugar lo que no se disfru-  
taba por poseer un cuerpo fuera del estereotipo para el  
modelaje. Desde este nuevo “ser y estar” Patricia enuncia  
la intención de establecer nuevas relaciones las que antes  
eran limitadas.  
Imagen N°5: Mujer frente a su imagen  
“Era como una costumbre aceptar que siempre iba a ser  
gorda y que no podía ir a… bueno el cambio implicó cosas,  
ir a lugares, hacer nuevos amigos, estar en contacto con  
otras personas a las de siempre”. (Patricia)  
La aceptación de Patricia se corresponde al territorio de  
su clase, pues lo corporal se vuelve símbolo de condicio-  
nes materiales de existencias y ese es el sentido que ad-  
quiere el cuerpo para nuestra entrevistada, busca desde  
lo corporal el reconocimiento social. Esto es visto como  
posible pues su cuerpo se corresponde con su estado  
emocional para permitirse vivir como cree que otras cor-  
poreidades lo hacen y que ahora ella lo puede hacer, tie-  
ne el permiso porque se está en orden con lo establecido  
Fuente: banco de imágenes libres pixabay https://  
pixabay.com/es/photos/smartphone-rostro-mu-  
jer-ni%C3%B1a-ojos-1618909/  
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como normal. Estar dentro de los “modelos” establecidos  
como mujer le permite “transitar” la vida cotidiana con  
nuevos colores en su vestimenta, incluir maquillajes y  
otros tipos de cuidados que sostienen el sentido social  
de belleza. Patricia a través de este proceso, se permite  
entrar en la dinámica de desterritorialización para luego  
re-significar su objetividad y subjetividad y así recons-  
truir su vida desde la re-territorialización manifestándo-  
se como una “nueva mujer”.  
dentes, controlar el tiempo del semáforo, lo absorbe físi-  
ca y mentalmente.  
Su cuerpo se extiende y busca precisión entre los espacios  
al ritmo del tráfico vertiginoso de la mañana. Debe poner  
de manifiesto todos sus sentidos frente a las miradas, los  
gestos negativos desde el interior de los autos, a quienes  
se les “opone” con una sonrisa, una frase, un dibujo en  
el vidrio. Inventiva y creatividad en acción, el cuerpo se  
transforma en un mecanismo ajustado en tiempo y espa-  
cio al flujo de la vida cotidiana que le toco vivir” y que, a  
veces; lo presenta como sujeto abyecto.  
“yo ahora visto como quiero, soy otra, estoy bien, uso mi-  
nifaldas, muchos colores, jardineras, cosa que antes no lo  
pensaba” (Patricia).  
Subcategoría C.2. Instrumentalización del cuerpo  
Imagen N°4: Joven lavacoches finalizando su  
jornada laboral  
Los brazos, manos y piernas se han subsumido, se han  
transformado en medios de producción teniendo por  
“obligación” generar ingresos para continuar estando y  
siendo como un sujeto periférico, condición esta última,  
por el espacio cultural que se hizo “sin permiso”. Renzo  
nos relata lo siguiente:  
“Esquivar las cosas que ves (…) por ejemplo, usted va cru-  
zando y ve una bicicleta”. (Renzo).  
“He… señorita con todo el respeto se lo limpiamos, te dicen  
que no, pum ahí le hacemos el corazoncito”. (Renzo)  
“O gente, que te saca la mano por el vidrio y te dicen toma,  
no me lo limpies y te dan un billete.” (Renzo).  
Te dan un billete”, expresión que manifiesta la ubicación  
en un territorio vulnerable donde se observa la relación  
con otro/a que está en un territorio diferente por eso “da”  
porque su lugar en territorio, en la estructura social se lo  
permite. Marginación y exclusión manifiesta su corporei-  
dad al momento de recibir.” (Renzo).  
Te tratan bien, no te insultan (…) la tenes que dejar y para  
que no se enoje, se lo limpias y te dicen ¡no nono! (…) (…) yo  
hago las cosas a mi manera no molesto a nadie.” (Renzo).  
“No pelear, no hacer juegos que nada que ver.” (Renzo).  
Fuente: original de trabajo en territorio. Noviem-  
Para nuestro entrevistado su cuerpo es un medio de tra-  
bajo, correr entre los autos, cargar agua, evitar los acci-  
bre 2020  
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5. Reflexiones finales  
no permitieron elegir estar ahí. Por ello el cuerpo se cons-  
truye socialmente y se convierte en referente para otros/  
as y al mismo tiempo “coloca” a las/los sujetos frente a  
un espejo más amplio, el social, quien “contornea” for-  
mas de “estar” adentro o afuera no sólo desde una figura  
estética sino desde un “ser” quien contiene la dimensión  
subjetiva de sentir parte o no. De allí que la propia ima-  
gen frente al otro/a que, a veces, es también un/a corpo-  
reidad idílica, se convierte en un modelo al cual se debe  
“copiar” en busca del reconocimiento social en territorios  
diversos, aunque no se esté en ellos. Esto asegura que la  
reciprocidad con los otros, donde se define quien es un  
yo o un nosotros y un/a otro/a.  
De acuerdo al “recorrido” en las formas de estar en te-  
rritorio de una mujer docente de 52 años y un joven lim-  
pia parabrisas de 24 años en la provincia de San Juan,  
territorio diverso y adverso si los hay, es que podemos  
explicitar, desde éstas otredades, algunas reflexiones de  
acuerdo al relato en primera persona de nuestros entre-  
vistados:  
El y la sujeto que fueron entrevistados/as, expresaron a  
través de sus vivencias la construcción de sus realidades  
y el lugar que ocupan en el mundo de la vida. Patricia y  
Renzo, transitan sus vidas bajo un contexto socioeconó-  
mico, cultural y educativo diferente, lo cual constituye es-  
tructuras de pensamientos donde se forma el entramado  
de ideas que representan la mirada hacia el otro y la otra.  
La corporeidad es la expresión objetiva de quien “se es  
en la interioridad, de allí la importancia de que ésta se  
corresponda con lo establecido, como lo normal, y coin-  
cidente con los patrones socio-culturales quienes permi-  
ten la calificación de aquellos/as que están en territorio  
como un sujeto periférico, abyecto y quiénes no.  
La familia es una dimensión primaria como eje central  
para el sentido de su existencia, pero también la corpo-  
reidad emergió como elemento para posibilitar el acceso  
y desarrollo y así habitar y ocupar mejores lugares en el  
mundo de la vida.  
El cuerpo da entidad, presencia física y referencia simbó-  
lica; nos provee de existencia, nos otorga libertad en tan-  
to que somos sujetos arrojados al mundo (Carrillo, 2017,  
p. 42). Así el cuerpo se manifiesta en una trama de sen-  
tido y significados que lo complejizan para entenderlo  
en su ser y estar. Vale decir, es materia simbólica, objeto  
de representación y producto de imaginarios colectivos  
que construyen una corporeidad bella, linda, buena, fea  
o mala. El cuerpo es una experiencia subjetiva y al mis-  
mo tiempo entidad objetivante pues el cuerpo deja de ser  
exclusivo de quien lo porta para comenzar a tener sig-  
nificado también para quien lo observa. En este punto,  
podemos pensar el cuerpo humano como portador de  
significados sociales, tácitamente acordados. Así lo ex-  
presa nuestra entrevistada:  
La realidad es una construcción social de la que partici-  
pan, según el territorio en el cual los/as sujetos habitan  
“estando, siendo”; situación está que se corresponde con  
una historia de vida la cual se encuentra “atravesada” por  
otredades que establecen normalidad o anormalidad de  
acuerdo a los patrones establecidos en lo estético, lo mo-  
ral e instrumental.  
La corporeidad manifiesta el sentido que tiene la “forma  
y manera” de estar en territorio el cual se corresponde  
con el lugar de la estructura social. Entonces el cuerpo  
como soporte vital tiene un papel protagónico en el es-  
cenario social de la vida cotidiana, en él se reconoce los  
“mandatos” preestablecidos que se “ajustan” a patrones,  
lo que equivale a decir, que lo social se encarna en lo cor-  
poral. Consideramos aquí la amplitud dimensional que  
adquiere lo corporal en tanto que éste se expresa también  
a través de la palabra, se manifiesta la subjetividad que  
denota, adjetiva e interpela a otros/as; lo refiere, identifi-  
ca, le da identidad y entidad.  
-“El cambio fue muy abrupto al adelgazar tanto, el espe-  
jo me devolvía otra cosa, la gente misma me veía, como  
que tenía un cuerpo yo, era alguien, pero a la vista del otro  
pero después de haber bajado tantos kilos, antes era como  
una sombra, empecé a usar ropa de color, atreverme a una  
minifalda, empezar a querer salir, caminar, hacer ejerci-  
cio, que ya no me costaba como antes, entrar a un negocio y  
ver que me quedaba bien y no como antes que no había con  
que vestirse, y eso hizo que el otro notara que yo existía”.  
(Patricia)  
El cuerpo es expresión del territorio que se habita, en el  
cual se está por decisión propia o por circunstancias que  
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La corporeidad se construye, se presenta como espejo de  
lo social, “se trata de signos diseminados de la apariencia  
que fácilmente pueden convertirse en índices dispuestos  
para orientar la mirada del otro o para ser clasificado,  
sin que uno lo quiera, bajo determinada marca moral o  
social” (Le Breton, 2002, p. 81). He aquí la importancia  
de interpelar la mirada “natural” que se hace de la cor-  
poreidad en territorio social a fin de poder construir un  
nuevo “traje”, más amplio, más ceñido, más rústico, más  
conservador, con más o menos colores y así dejar de “ves-  
tir [a las otredades con] el traje de la maldad gratuita-  
mente” (Valko, 2010, p. 42) y dejar atrás la discriminación  
y el racismo quienes parecen volverse impunes, comunes  
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TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
ARTÍCULOS JÓVENES  
Campo político y capital social.  
La creación del “Club Social” en la  
provincia de San Juan  
Political field and social capital. The “Club  
Social” in the province of San Juan  
Claudio Luna  
Resumen  
El presente artículo recorre socio-históricamente el momento de creación del  
Club Social de San Juan, analizando el contexto institucional, social y polí-  
tico que lo hizo posible. La reconstrucción de los procesos que confluyen en  
la creación de este Club, el primero de su tipo en la provincia y de los pri-  
meros de Argentina, se realizó mediante el rastreo y análisis de diferentes  
registros histórico-documentales que refieren a su creación, funcionamiento  
y vida institucional desde su fundación en 1888 hasta la primera década del  
siglo XX. Para ello se instrumentó una estrategia cualitativa que se conside-  
ra adecuada al enfoque socio-histórico adoptado: el análisis sociológico del  
discurso.  
Claudio Luna. Estudiante avanzado.  
Carreras de Licenciatura y Profesorado  
en Sociología (UNSJ)  
Palabras claves  
Sociabilidad Burguesa, Sectores Domi-  
nantes, San Juan  
Key words  
Bourgeois Sociability, Dominant  
Sectors, San Juan  
El periodo abordado puede caracterizarse como una etapa en la que los secto-  
res dominantes de la provincia de San Juan comienzan a experimentar la “so-  
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TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
ARTÍCULOS JÓVENES  
ciabilidad burguesa”. Periodo en el que, además, este sector del espacio social  
se orienta a la acumulación de capital social.  
Abstract  
This article goes socio-historically through the creation of the Social Club of  
San Juan, analyzing the institutional, social and political context that made  
its creation possible in 1888. The reconstruction of processes that converge in  
the creation of the Club was carried out by tracing and analyzing different  
historical and documentary records that refer to the creation, operation  
and institutional life from its foundation, in 1888, until the first decade of  
the twentieth century, instrumenting a qualitative strategy was proposed a  
sociological discourse analysis.  
The period addressed can be characterized as a stage in which the dominant  
sectors of the province of San Juan begin to experience bourgeois sociability,  
and in which the acquisition of social capital intensifies in these same  
sectors.  
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Introducción  
mientos del enfoque sociohistórico. Esto es, recurrir a la  
orientación general de la teoría de los campos de Pierre  
Bourdieu (1995,1999); y al perfil histórico del trabajo en  
el que se recuperan las contribuciones de Elías (2009).  
Estas perspectivas de análisis se entienden como parte  
de un mismo proceso de conocimiento. De esta forma,  
permiten: “(…) abordar el objeto de estudio de una mane-  
ra relacional y procesual, encontrando en la historia un  
anclaje tan sólido como necesario para la comprensión  
y la explicación de los fenómenos sociales (…)” (Lirussi,  
Martínez, Henríquez, Storni y Castilla, 2023, p.3). Para  
ello se aplicó lo que se denomina “análisis sociológico del  
discurso” (Ruiz Ruiz, 2009), método que, según el autor,  
consiste en lo que se considera el análisis propio de la so-  
ciología. Esto es, el análisis de cualquier práctica social  
mediante la cual los sujetos le otorgan sentido a la rea-  
lidad.  
El presente artículo contiene los avances y hallazgos  
que resultaron del desarrollo de una Beca categoría Es-  
tudiante Avanzado (CICITCA, UNSJ) realizada durante  
el año 20211, en el marco del contexto de pandemia por  
COVID 19. Razón por la cual, las actividades previstas  
en el plan de labor debieron ajustarse a las condiciones  
impuestas afectando, fundamentalmente, el trabajo de  
campo.  
El interés de esta investigación está puesto en estudiar  
una asociación de la sociedad civil sanjuanina, la prime-  
ra en su clase, partiendo del supuesto de que las institu-  
ciones representan la historia de las relaciones sociales  
en un tiempo y espacio determinados. Para avanzar en  
esa dirección, el estudio se estructuró a partir de un con-  
junto de preguntas que buscaban conocer esta institu-  
ción señera de la sociedad sanjuanina: ¿qué condiciones  
sociales, políticas, culturales hicieron posible fundar una  
asociación de esas características en la provincia? ¿Qué  
agentes participaron de esa creación? En este sentido,  
la beca se propuso como objetivo general reconstruir,  
en clave sociohistórica, la creación del Club Social de  
San Juan proponiendo describir el contexto institucio-  
nal, social y político que hizo posible su creación en una  
ciudad como San Juan. Para cumplir ese propósito se  
instrumentó la búsqueda de los registros históricos en  
torno a su creación, funcionamiento y vida institucional  
(atendiendo a información referida a: miembros funda-  
dores, estatuto, afiliaciones, eventos sociales, actas de  
comisión, fotografías, etc.). El plan original también pro-  
ponía analizar la existencia de redes de parentesco entre  
las familias que integran la institución, objetivo éste que  
no llegó a desarrollarse por las restricciones impuestas  
por la pandemia y que se tradujeron en dificultades para  
el acceso al material documental.  
Es importante destacar también que, dados los objetivos  
de la Beca y las dificultades señaladas en el acceso a la  
información, los desarrollos que se muestran en este ar-  
tículo constituyen algunas aproximaciones al objeto de  
estudio que resultan, fundamentalmente, de un primer  
tratamiento de carácter exploratorio descriptivo.  
El artículo se estructura en seis apartados, además de la  
Introducción. En el título primero se trabaja la creación  
del Club Social y en el segundo se describe el proceso de  
construcción de los datos. Luego se aborda el contexto  
social en torno a la creación del Club, en el cuarto, el fun-  
cionamiento de la institución y, en el quinto, se busca ca-  
racterizar la vida institucional. Por último, se presenta a  
modo de cierre una lectura global del proceso desarrolla-  
do y algunas reflexiones sobre lo analizado.  
1. Estudiar la creación del Club Social de San  
Juan, el marco de referencia  
Metodológicamente, la beca se planteó una estrategia  
cualitativa construida para cumplir con los requeri-  
El Club Social de San Juan se funda más de década y  
media después que el de Córdoba (1871), San Luis (1872)  
o Rosario (1874), pero un año antes que el de Mendoza  
(1889). Al rastrear estas instituciones se encontraron en  
el Acta de fundación del Club Social de Rosario nombres  
vinculados a lo que Richard Jorba (2004) denomina cir-  
cuito comercial de exportación de ganado en pie. Tal es  
1
La beca se desarrolló en el marco del proyecto “El orden conserva-  
dor en San Juan. Capital económico, Estado y espacio social”, aproba-  
do y financiado por CICITCA, Universidad Nacional de San Juan para  
el periodo 2020-2021. Directora: María G. Henríquez.  
Luna | Campo político y capital social. La creación del “Club Social” en la provincia de San Juan | 143 - 158  
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ARTÍCULOS JÓVENES  
el caso de Lucio Doncel2, hermano del que en 1874 asu-  
miera como gobernador de la provincia, Don Rosauro  
Doncel (1874-1878) o el de Tiburcio Benegas, uno de los  
primeros presidentes del Club rosarino (1877) y que, tras-  
ladado a Mendoza, será gobernador de esa provincia en  
dos ocasiones: 1887-1889 y 1895-1897. Tanto los Doncel en  
San Juan como Benegas en Mendoza, no solo fueron im-  
portantes comerciantes sino también precursores de la  
vitivinicultura moderna en la región cuyana (Lirussi et  
al., 2023).  
De los textos revisados se seleccionaron para guiar el  
análisis los de Losada (2007) y Hora y Losada (2016).  
Estos autores estudian el caso de las “elites” porteñas e  
identifican como propósitos de esta forma de sociabili-  
dad el “nucleamiento” y la “distinción social de la elite”,  
objetivos que resultan de un cambio en el estilo de vida  
de las burguesías que se extiende por todo Occidente.  
Proceso que, como sostiene Elías, requiere de inculcar  
“comportamientos civilizados” determinados por la mo-  
deración y el autocontrol. Para el caso argentino, Losada  
(2007) identifica la necesidad de estos sectores dominan-  
tes de construir activamente un estilo de vida que pudie-  
ra diferenciarlos en el marco de una sociedad que se irá  
volviendo movible y permeable a partir de los procesos  
inmigratorios. Estilo que, fundamentalmente, les per-  
mitiera romper con su propio pasado, burgués, plebeyo,  
y corregir posibles defectos a los que podría conducir el  
nuevo contexto reinante: esto es, conservar su carácter  
de sector dominante-dirigente.  
De esta primera lectura surgió la pregunta ¿en qué di-  
fería el Club Social de San Juan de otros anteriores que  
podían encontrarse en la provincia tal el Club del Pueblo,  
el Club Unión o el Club Progreso, asociaciones que reu-  
nían a los distintos exponentes y simpatizantes políticos  
masculinos de la época? La respuesta a elaborar exigió  
explorar otros caminos distintos a los que se pensaron al  
formular el proyecto de Beca. Esa búsqueda condujo al  
concepto de “sociabilidad”. Este concepto, apropiado por  
los historiadores en las últimas décadas, reconoce sus  
antecedentes en los trabajos de Maurice Agulhon (2009)  
y, en Argentina, en los de González (2015), Losada (2007 y  
2016), y López (2021).  
Este tipo de sociabilidad tiene su origen en el “club” in-  
glés, cuyo objetivo era agrupar a varones organizados  
para practicar juntos una actividad que se considera  
“desinteresada” (en el sentido de no lucrativa), así como  
también la de vivir juntos “la no actividad”, esto es, el ocio  
(Agulhon, 2009). Así definido, y en el caso argentino en  
particular, el “club” constituiría una forma de asociación  
que se entiende, siguiendo a López (2021), como una ex-  
presión formalizada de la sociabilidad estamental, bur-  
guesa, capaz de expresar al mismo tiempo las tensiones  
y las transformaciones que experimentaron los sectores  
dominantes entre 1870 y la promulgación de la ley Sáe-  
nz Peña. Periodo éste de profundas transformaciones  
políticas, económicas y sociales que van a confluir en la  
configuración del Estado moderno argentino (Lirussi et  
al., 2023).  
La sociabilidad es un concepto que, siguiendo a González  
(2004), pone la atención en las relaciones entre agentes.  
En este sentido resulta compatible con la sociología re-  
lacional de Pierre Bourdieu, que fuera propuesta como  
marco teórico de la beca. Una de las categorías que se uti-  
lizó, fue la de capital social3.  
2
Genealogías de la familia Doncel-Martínez. Programa de Investi-  
gación sociohistórica. IISE-FACSO. UNSJ.  
3
El capital social según Bourdieu (1995), está “constituido por la to-  
talidad de los recursos potenciales o actuales asociados a la posesión  
de una red duradera de relaciones más o menos institucionalizadas  
de conocimiento y reconocimiento mutuos (…) se trata aquí de la to-  
talidad de recursos basados en la pertenencia a un grupo”. Para este  
autor las relaciones de capital social sólo pueden existir sobre la base  
de relaciones de intercambio materiales y/o simbólicas, las que a su  
vez contribuyen a su mantenimiento. Estas relaciones pueden ser ins-  
titucionalizadas y garantizadas socialmente mediante la adopción de  
un nombre común que indique la pertenencia a una familia, una clase,  
un clan, pero también, un colegio, un partido, un club, etc. Institucio-  
nes cuyo objetivo es favorecer los intercambios legítimos, proveyendo  
“ocasiones” (bailes, recepciones, etc.), lugares (vecindarios acomoda-  
dos, clubs, etc.) o prácticas (deportes distinguidos, juegos de salón, ce-  
remonias culturales, etc.), que de forma aparentemente casual reúnen  
a individuos lo más homogéneos posible desde todos los puntos de  
vista relevantes para la existencia y supervivencia del grupo.  
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Una cita de Horacio Videla, referida a la creación del  
Club Social, echa luz en esa dirección:  
Dicho esto, y teniendo en cuenta el método descripto, en  
primer lugar, se realizó un relevamiento de los periódi-  
cos. Para ello se definió un intervalo que abarcó desde  
1886 (dos años antes de la creación del Club con el obje-  
tivo de rastrear información que pudiera vincularse a su  
creación) hasta 1916. Se diseñó una ficha de observación  
que contiene los siguientes campos: nombre del periódi-  
co, fecha de publicación, título o referencia del artículo  
de interés y número de página, si existía.  
La sociabilidad cultivada en la época hispana y pri-  
meras décadas de tiempos patrios con la Sociedad  
de Beneficencia, la Sociedad Dramática Filarmónica  
y el Club Casino Unión perduraba con idénticos per-  
files, en otro escenario.  
El Club Social San Juan, decana institución social san-  
juanina, nace fundado por una comisión de caballe-  
ros encabezada por don Pedro P. Ramírez, don Mo-  
desto Salcedo, don Pedro Doncel y casi cien socios  
más el 31 de marzo de 1888 (1981, T.VI, págs. 441-442).  
A partir de estas consignas se revisaron los ejemplares  
disponibles de los diarios que abarcan ese período en la  
Biblioteca Franklin (San Juan): El Ciudadano, entre 1886  
y 1892; La Libertad, años 1893-1896; La Unión, 1890-1900 y  
La Provincia, entre 1905 y 1916.  
2. Acerca del proceso de construcción de los  
datos  
Este relevamiento permitió identificar información so-  
bre el club relativa a: la divulgación de diferentes eventos  
sociales, notas que describen las actividades desarrolla-  
das y a quienes han participado de ellas; avisos relativos  
a mejoras o arreglos en el edificio, convocatorias a asam-  
blea o reunión de comisión directiva, sobre socios moro-  
sos, entre otras. Así como también propagandas de dife-  
rentes firmas que organizaban ventas en la sede del club.  
Para reconstruir los procesos relativos a la creación del  
Club Social y dar cuenta de los agentes que participan  
de esa red de intercambios, se realizó un relevamiento  
de la prensa gráfica y de los registros institucionales. El  
encuadre metodológico recurrió al “análisis sociológico  
del discurso” (Ruiz Ruiz, 2009) que, como se dijo en la in-  
troducción, consiste en el análisis de cualquier práctica  
social, mediante la cual los sujetos a estudiar le otorgan  
un sentido a la realidad:  
Concluida esta primera tarea, y cuando se permitió el in-  
greso a la sede social, la búsqueda se situó en la biblioteca  
del Club Social. Allí se relevaron diferentes libros (sin ca-  
talogar) y material suelto guardado en cajas, también sin  
ninguna clasificación.  
(…) el discurso presenta una diversidad de formas  
muy amplia. Cualquier práctica social puede ser  
analizada discursivamente, desde un baile a un ri-  
tual, una música o un contrato, un mito o unas cos-  
tumbres culinarias. Pero los discursos que tienen  
mayor interés para los sociólogos son aquellos que  
tienen una forma verbal, ya sea ésta oral o escrita.  
(Ruiz Ruiz, 2009, p. 2).  
Con relación a los registros hallados en la biblioteca del  
Club, se identificaron y consultaron los libros de Actas.  
Estos contienen información sobre la constitución de  
dicha comisión desde 1888 y describen las sesiones de  
la Comisión Directiva durante las cuales se tratan do-  
cumentos relativos a la admisión y/o rechazo de socios,  
pedidos de salón para actividades organizadas por otras  
organizaciones, en particular las de beneficencia. Y do-  
cumentos varios como registros de gastos en relación a  
las múltiples necesidades vinculadas a la vida cotidiana  
de la institución, como por ejemplo, presupuestos para  
fiestas, mantenimiento edilicio o el pago mensual de sus-  
cripciones a los periódicos de la época.  
Para el autor, los sociólogos tienen mayor interés en la  
forma verbal por dos razones: una práctica y otra teórica.  
Con relación a la práctica, esta le otorga al investigador  
mejores posibilidades de registro y fácil traducción al  
lenguaje, ya sea este escrito u oral, para comunicar los  
resultados. Respecto a la razón teórica, los discursos  
verbales instauran un perfil predilecto de elaboración y  
transmisión de sentido, comparado con la forma visual.  
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3. La creación del Club Social de San Juan  
Época de las clases cultas en razón de que los actores  
fueron abogados, militares, ingenieros y médicos,  
aunque no poseyeran una vasta ilustración sí tenían  
una cultura corriente en una estructura profesional  
y, sin renegar de su cimiento cristiano, aquella época  
política participó intelectual y afectivamente del idea-  
rio liberal del siglo desprovisto de manifestaciones  
sectarias y agnósticas y atemperado por una román-  
tica concepción de la existencia (Videla, 1984, p. 217).  
Goldberg, Henríquez, Gómez, García, Storni y Castilla  
(2009) advierten que hacia 1870, comienza a visualizar-  
se un punto de inflexión en los mecanismos de selección  
política, con un aparente desplazamiento de los dirigen-  
tes que tradicionalmente habían ocupado los lugares  
centrales en el aparato estatal. Dicho proceso permite  
observar “la imposición de una lógica externa que, más  
allá de las prácticas vernáculas, se corresponde con lo  
que puede entenderse como la “especialización” de la  
función política” (Henríquez, Castilla, Lirussi, Storni,  
Riverós y Martínez, 2020).  
Para este autor, a quien parece pesarle las ideas libera-  
les y “positivistas” de la época, sostiene que más allá esa  
influencia, las costumbres hispano-criollas de la vieja  
sociedad colonial con componentes cristianos, pudieron  
mantenerse, “parecían inamovibles”. Opinión que, si bien  
deja entrever su conservadurismo, utiliza para explicar  
las maneras de relacionarse de la “sociedad” sanjuanina  
en la que, según él, podía observarse la amabilidad de las  
relaciones y la buena hospitalidad hacia a los extranjeros  
(Videla, 1981). Aspectos que podrían asociarse a la necesi-  
dad de este grupo social emergente, clasificado como cul-  
to, de construir un estilo de vida diferenciado, civilizado.  
Esta reconfiguración observada de los cuadros que ad-  
ministraban el Estado puede enmarcarse en lo que An-  
saldi y Giordano (2012) definen como el proceso de la  
formación de un sector social dominante-dirigente que  
tiene lugar en el marco de la acumulación originaria del  
capitalismo dependiente, y cuya predominancia es ex-  
tensiva a todos los planos del espacio social: el económi-  
co, el social, el político, y el ideológico. Esta posición es  
construida en relación con otros sectores, dominados, y  
ejercerá una forma de dominación, la dominación oligár-  
quica (Henríquez et al., 2020).  
Hacia mediados del siglo XIX, la ciudad de San Juan co-  
mienza a experimentar un proceso de modernización en  
el cual en el “régimen sarmientista” (a través de los gobier-  
nos Regeneradores), se va a manifestar en base a la crea-  
ción de instituciones, numerosas nuevas edificaciones y  
la obra pública (Aguirre, Florit, Portillo y Yacante, 2003).  
En los albores del siglo XX la ciudad comienza a transfor-  
marse para dejar atrás su forma colonial. Como describe  
Videla (1981) agraciaban la nueva ciudad diferentes nego-  
cios, empresas e industrias, todo ello de la mano del forta-  
lecimiento de la unión nacional, la independencia comer-  
cial de la Provincia con la fundación del Banco Provincial  
en 1870, el alumbrado público y la creación de los servicios  
de agua corriente, eléctricos y telefónicos, la llegada del  
Ferrocarril Andino en 1885, entre los más relevantes. Pero  
en estos años, además se crean escuelas, instituciones e  
importantes establecimientos de diversa índole que dan  
cuenta de la vida social y cultural de San Juan4.  
(…) Posicionados en San Juan, se observa que son  
los llamados “regeneradores” (Videla, 1981, Peñaloza  
de Varese y Arias, 1966) quienes ejercerán la admi-  
nistración del Estado provincial desde 1874 y hasta  
finales de siglo, constituyéndose en el sector domi-  
nante-dirigente que propiciará/ejercerá la domina-  
ción oligárquica en la provincia (…). Este grupo social  
de expertos, especializados en la administración de  
lo estatal, aunque no exclusivamente, surge como el  
resultado de la ampliación y diversificación de fun-  
ciones en los distintos ámbitos que conforman el  
Estado, pero también, y en forma simultánea, de las  
instituciones que surgen de la sociedad civil, proce-  
so que Alysson (2015) conceptualiza como “confor-  
mación del Estado ampliado”. En este contexto se  
comprende la creación del Club Social de San Juan  
(Henríquez y Martínez, 2019).  
Este periodo que se extiende desde 1870 hasta fines de  
siglo es categorizado por el historiador Horacio Videla  
como la “Época de las clases cultas”, y sostiene al respecto:  
4
Lo que sigue se ha trabajado a partir de Videla, H. (1981). Historia  
de San Juan. Tomo VI. Buenos Aires: Academia del Plata-Universidad  
Católica de Cuyo.  
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En 1862 se había creado el primer establecimiento secun-  
dario durante la gobernación de D.F. Sarmiento, con-  
vertido en 1864 (por medio de un decreto del presidente  
Mitre) en el Colegio Nacional de San Juan, del cual uno  
de sus rectores más destacados, fue el luego gobernador  
regenerador, Anacleto Gil. La presencia de este bachille-  
rato hizo posible que los jóvenes sanjuaninos pudieran  
estudiar en la provincia para luego continuar estudios  
universitarios en Córdoba o Buenos Aires. Ese mismo  
año se crea una catedra de mineralogía, convertida en  
1876 en Escuela de Ingenieros Civiles y de Minas, para  
finalmente tomar la forma de Escuela de Minas en 1891,  
de la que egresaron varios agrimensores e ingenieros. En  
1879 se crea la Escuela Normal en la gobernación de Ro-  
sauro Doncel, instituto secundario para jóvenes mujeres  
(aunque no exclusivamente) de orientación normal que  
se conformará con un plantel docente compuesto tanto  
por extranjeras como de la provincia. En el ámbito pri-  
vado, se creó en 1875 la Escuela de Artes y Oficios de la  
Sociedad Obreros Del Porvenir. Un caso similar tendrá  
lugar unas décadas después, en 1903, con la creación del  
Instituto de Clases Artesanales, del Círculo de Obreros  
Católicos.  
milo Rojo termina de instituir en 1865, teniendo ambas  
instituciones una conexión entre sí. Serafina Durán de  
Rojo, esposa de Camilo, será la presidente de la Sociedad  
de Beneficencia. Ya en el término del siglo XIX, se crea el  
Asilo de Mendigos y Ancianos que empezó a funcionar  
en 1896 bajo el mando de la Conferencia de Señoras de  
San Vicente de Paul, contribuyendo a su mantenimiento  
varias damas de la sociedad sanjuaninas.  
Es también un tiempo en el que los periódicos abundan y  
reflejaban el crecimiento de la prensa asociada a los prin-  
cipios ideológicos de sus redactores: El Zonda (fundado  
por Sarmiento), El Porvenir, El Ciudadano, El Aspirante,  
El Estudiante, La Unión, La Libertad y La Provincia.  
Si bien la provincia contaba con un gran escritor nacional  
como Sarmiento, forman también parte de este grupo de  
notables Tadeo Rojo, Nicanor Larraín, Pedro Carrafa,  
Pedro Echagüe y Agustín Gnecco. Segundino Navarro,  
uno de los fundadores del Club Social, no sólo se destacó  
como abogado y figura pública, sino también como escri-  
tor, publicando además varias obras en el rubro poesía.  
Otra institución creada por Sarmiento en 1862 fue la  
Quinta Normal dedicada a la experimentación forestal y  
agrícola que se transformó, durante el gobierno de Ro-  
sauro Doncel (1884), en la Quinta Agronómica Modelo, y  
convertida después en escuela nacional por decreto del  
presidente Roca.  
El interés de los sectores dominantes por las actividades  
culturales se expresa en la realización de tertulias y con-  
ciertos desarrollados tanto en los teatros Vasconcellos y  
de Los Andes, este último destruido por el terremoto que  
afectó la provincia en 1894, como en viviendas u otros  
salones, tal el caso de la Biblioteca Franklin. El proceso  
de modernización de la ciudad de San Juan se expresa  
en innumerables expresiones culturales y artísticas, en-  
tre ellas, las veladas musicales realizadas en ocasión de  
eventos familiares (aniversarios, bautismos), la realiza-  
ción de conferencias-concierto, fiestas literario-musica-  
les, conciertos particulares y conciertos de beneficencia.  
Respecto de estas actividades:  
De esta época de fuerte influencia sarmientina es tam-  
bién la Biblioteca Franklin (1866). La biblioteca marcó un  
hito en la sociedad sanjuanina, puesto que fue la primera  
biblioteca de la provincia, pero también de la Argentina,  
aportando a la cultura con su prestigio y funciones cul-  
turales.  
Remiten también a ese período gestacional otras insti-  
tuciones y establecimientos. El más notable, tal vez, fue  
la Sociedad de Beneficencia. Creada en 1823, su sede fue  
reconstruida en 1864 con el aporte de Gertrudis Funes.  
Esta sociedad, sostenida por un servicio de Hermanas de  
la Caridad, se amplió físicamente hasta cubrir una man-  
zana gracias a los aportes dinerarios de Teresa Sánchez  
de Sánchez, y que luego una parte, se convertiría en el  
Hospital San Roque para Mujeres que el gobernador Ca-  
(…) los protagonistas eran el piano y el canto y el reper-  
torio incluía géneros de baile, fantasías o variaciones  
sobre temas de óperas y, algunas veces, obras de com-  
positores europeos o de autoría propia de los intérpre-  
tes que participaban en la ocasión. Estos ejecutantes  
podían ser profesionales o podían intervenir intér-  
pretes de distinta categoría (profesionales y alumnos)  
(Aguirre, Florit, Portillo y Yacante, 2003, p. 9).  
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Las actividades culturales van a convocar, la mayoría de  
las veces, a un público selecto (Aguirre, Florit, Portillo  
y Yacante, 2003). De lo cual podría deducirse que el as-  
pecto privado de estas actividades estaría haciendo re-  
ferencia a aquello propio de la sociabilidad que se está  
construyendo en este marco de ideas burguesas: la dife-  
renciación.  
Imagen N°1: Regalos de Aguinaldo  
Así, en este ámbito de ideas liberales y positivistas que  
favorecen las actividades culturales y sociales de la bur-  
guesía emergente del siglo XIX, sostenidas por un con-  
junto de agentes portadores de títulos académicos y  
capital económico acumulado mayormente por su parti-  
cipación en el circuito comercial de exportación de gana-  
do en pie, se habrían generado las condiciones necesarias  
para crear una asociación cuyo objetivo será el desarrollo  
de la sociabilidad burguesa. Nace así, el Club Social de  
San Juan.  
El Club Social de San Juan, fue creado el 31 de marzo  
de 1888. Sin embargo, algunos indicios indicarían que  
su existencia es previa a su fundación. La revisión de la  
prensa de la época permitió encontrar evidencia anterior  
a su creación “formal”. Da cuenta de ello la aparición a lo  
largo de los años 1886 y 1887, en el periódico “El Ciudada-  
no”, de una publicidad de la firma “Ries hermanos”, “gran  
sucursal” (fábrica y venta de alhajas, relojes, brillantes y  
platería) comunicando la exhibición para su venta de re-  
liquias en la sede del Club Social cada fin de mes.  
El Acta de fundación dice:  
Fuente: periódico “El Ciudadano”, 30 de diciembre  
de 1886.  
En la ciudad de San Juan a los treinta y uno días del  
mes de marzo de mil ochocientos ochenta y ocho.  
Reunidos los señores Pedro Doncel, Modesto Salce-  
do y Pedro Pascual Ramírez, con el objeto de cam-  
biar ideas sobre la formación de un Centro Social,  
resolvieron:  
misión Directiva y así quede finalmente constituido  
el Club.  
Entre los agentes que firman el Acta fundacional se en-  
cuentran profesionales del derecho, de la medicina, de  
la ingeniería, educadores, comerciantes, productores  
y/o empresarios. Muchos de ellos, miembros de los dife-  
rentes “Clubes” políticos y ocupaban (o lo habían hecho),  
cargos en el estado provincial o nacional (ministros, go-  
bernadores, diputados, senadores, ministros de la Corte,  
jueces, etc.) (Lirussi et al., 2023).  
1. constituirse en Comisión para llevar a cabo tan  
laudable propósito;  
2. para evitar molestias, que todo el que firme la  
presente acta se considere como socio fundador;  
3. que el día que haya cien personas suscriptas, se  
convoque a asamblea para el nombramiento de la co-  
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Cuadro 1. Firmantes del Acta fundacional, Club Social de San Juan  
Pedro P. Ramírez, Modesto Salcedo, Pedro E. Doncel, José P. Cortínez, Juan de Dios Jofré, Anacleto  
Gil, Eleodoro y Julio A. Curubeto, Saturnino y Miguel de la Presilla, Román Aberastain, Domingo  
F. Alvarado, Segundino J. Navarro, Abraham, Eliseo y Juan A. Vidart, Doroteo Basañes, Justo P.  
Castro, Pedro Nolasco Zavalla, Manuel José Godoy, Ignacio y Zorobabel Sánchez, Marcial y César  
Quiroga, Juan y Manuel B. Maurín, Juan H. Videla, Carlos Keller, Benjamín y Tomas Bates, Juan A.  
Laspiur, Domingo Morón, Pedro A. Garro, Nazario Sánchez Benavides; Noé, César y Juan Quiroga,  
Saulo de Oro, David Perramón, Pedro Oviedo Bustos, Ramón Moyano, Saturnino S. Araoz, Juan de  
León, Desiderio Bravo, Moisés Cano, Ramón Yornet, Lisandro Correa, Arístides Arévalo, Manuel  
P. Antequeda, Ramón W. Ayala , Eladio Gigena Yornet, Napoleón Rosselot, Juan R. Cook, Salvador  
Ottolenghi, Tristán Ríos, Vicente C. Mallea, Mardoqueo J. y Pedro Olmos, Ángel D. Rojas, Federico  
y Manuel María Moreno, Miguel, Carlos y Luis Echegaray, Pedro S. Sánchez, Julio Contreras,  
Nicanor Garramuño, Manuel J. Benegas, Benjamín Rodríguez, Luis H. Flores, Luciano Aguiar, Luis  
Palacios, Fernando Saiz, Daniel S. y Guillermo Aubone, Hermógenes Ruiz, Edmundo Gallastegui,  
Edmundo Domínguez, Juan C. y Alejandro Albarracín, Roberto Sarmiento, Juan A. Doncel, Carlos  
Doncel, Ramón Posse, Samuel J. Robles, Miguel Álvarez, Justiniano Castro, Francisco de la Mota,  
Ignacio Sarmiento, Cecilio Barboza, Eleodoro Martínez, Doroteo Basáñez, Luis Doncel, José  
María Sarmiento, Juan Cuello, David Chávez, Juan E. Balaguer, Bernardo Gigena, José Mario Arce,  
Jorge Segovia, Francisco D. Viñas, E. González M., José F. Albarracín, Jesús Tenreiro, Manuel A.  
Maurín, Alfredo M. Tello, Conrado Vicio, José María Ruiz, Manuel García, José D. Videla, Guillermo  
Villegas, Remigio M. Ríos, Rodolfo Rodríguez, Moisés Cardoso, Luis Cavilliotti, Enrique Casuni,  
Dionisio Peña, Alberto Krubiler.  
Fuente: Copia mecanografiada del Acta Fundacional del Club Social  
4. Acerca del funcionamiento del Club Social  
de San Juan  
Antenoche la Comisión Directiva concluyó redactar  
el proyecto de Reglamento que debe presentar el do-  
mingo a la Asamblea de socios.  
Como toda forma asociativa, el funcionamiento del Club  
se rige mediante un Estatuto, esto es, una ordenanza o  
conjunto de normas legales por las que se regula el fun-  
cionamiento de una asociación. Al respecto, sólo se acce-  
dió al ante proyecto publicado en el periódico “El Ciuda-  
dano”, con fecha 12 de abril de 1888. No se encontró otra  
versión en la documentación disponible en la institución  
ni fue brindada por los representantes a los que se con-  
sultó.  
Entresacamos de ese reglamento los artículos que  
a nuestro juicio, tienen mayor importancia, sin que  
opinemos en pro o en contra de ninguno, y al solo ob-  
jeto de que los socios los conozcan anticipadamente.  
A continuación, se exponen los artículos seleccionados  
por el editor de El Ciudadano, pero organizados según  
un conjunto de criterios construidos en el marco de la in-  
vestigación para organizar la información.  
El citado artículo, que contiene sólo una selección de los  
artículos que el redactor del diario consideró importan-  
tes, comienza con el siguiente texto:  
a) Fin de la institución  
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El artículo primero expone el fin de la institución:  
La casa del Club- Están bastante adelantadas las re-  
facciones y nuevas construcciones que se hacen en la  
casa del Club Social. (El Ciudadano, 16/07/1888)  
Art. 1. Queda constituida una asociación con el nom-  
bre de “Club Social de San Juan”, á objeto de fomen-  
tar el espíritu de sociabilidad entre sus miembros.  
(La Comisión acordó proponer a la Asamblea el cam-  
bio de este nombre por el de Club Social del Progreso).  
El edificio, construido según los requerimientos de la  
institución se concretó recién en 1922, sobre calle Rivada-  
via frente a la Plaza 25 de Mayo, emplazamiento en el que  
se encuentra hasta la actualidad. El edificio, “palacio”, en  
palabras de Videla (1984) fue diseñado por el Arq. Molina  
Civit y destruido por el terremoto de 1944. En cuanto a  
las instalaciones, el Club disponía de diferentes espacios  
y servicios: salones para eventos, un piano de cola, un bu-  
ffet, billares, una biblioteca y peluquería. Además, esta-  
ban disponibles los ejemplares de la prensa local.  
Como ya se adelantó, cuando se dice “miembros” se refie-  
re a varones, adultos, constituyendo esta una caracterís-  
tica distintiva de este tipo de asociaciones, los clubes. En  
el caso del Club Social de San Juan, las mujeres, esposas,  
madres o hijas de sus socios, podían ingresar sólo acom-  
pañadas de los mismos y en ocasión de fiestas o activida-  
des culturales.  
c) De la Comisión directiva, asambleas generales y  
admisión de socios  
b) Sede institucional  
El Art. 2, habla de la sede societaria necesaria para el fun-  
cionamiento del Club:  
A continuación, se presentan los artículos que norman el  
funcionamiento institucional del Club:  
A este fin deberá tener un local central y adecuado,  
donde instalarse cómodamente con todas sus de-  
pendencias.  
“DE LAS ASAMBLEAS GENERALES”  
Art. 11. Toda votación para elegir será secreta.  
Para cumplir con este artículo, se adquirió una casa a  
mediados de 1888. En referencia a esto “El ciudadano”  
publicaba:  
Art. 12. En las asambleas generales no se resolverá  
sino los puntos relativos a proposiciones sometidas  
por la C.D [Comisión Directiva]. Sin embargo, cual-  
quier socio podrá en Asamblea General hacer mocio-  
nes, las que siendo apoyadas por la tercera parte de  
los presentes pasarán a la Comisión Directiva para  
ser consideradas en sesiones particulares siempre  
que fueren de su competencia y para proponerlas a  
una nueva Asamblea si no lo fueren.  
Casa para el Club – Ya ha sido comprada la casa del  
señor Juan José Fernández, que fue de don Javier  
Baca, para el Club Social San Juan, importando la  
cantidad de once mil cuatrocientos pesos. La escri-  
tura y la alcabala son por cuenta del Club.  
Inmediatamente se dará principio a las pocas refac-  
ciones que la casa necesita para que el Club pueda  
instalarse. (07/05/1888)  
“DE LA COMISION DIRECTIVA”  
Art. 14. El Club será representado por una Comi-  
sión Directiva compuesta de once socios fundado-  
res, con las denominaciones siguientes: Presidente  
- Vice-Presidente 1°, Vice-Presidente 2°- Secretario  
- Sub-Secretario - Tesorero - Sub-Tesorero y cuatro  
vocales.  
Un mes después pareciera que el tema no termina de re-  
solverse para luego, volver a referirse a las tareas necesa-  
rias para ponerlo en funcionamiento:  
¿Qué hubo del Club? - Mal síntoma. Reina un silencio  
abrumador sobre el asunto. (…) Que la comisión en-  
cargada de buscar casa desate el nudo gordiano (…).  
(El Ciudadano, 04/06/1888)  
Art. 24. Se prohíbe a los miembros de la Comisión  
Directiva bajo pena de expulsión dar explicaciones  
individuales sobre deliberaciones que en ella tengan  
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lugar y dar a conocer su voto en lo relativo al rechazo  
o admisión de candidatos o familias.  
su familia. Si resultare que no conoce personalmente  
al propuesto y su familia, perderán por el término de  
dos años el derecho de presentar nuevos socios (El  
ciudadano, 12/04/1888).  
Art. 25. La C.D. tiene facultad para retirar el diploma  
a todo socio o transeúnte que por causas fundadas  
se haya hecho inconveniente a la buena marcha del  
Club. Esta resolución será sancionada por tres cuar-  
tas partes de los presentes, previa citación de toda la  
Comisión Directiva.  
Respecto de la admisión de socios, este anteproyecto es-  
tablece:  
Art. 32. Después de transcurridos los siete días fi-  
jados anteriormente, el Presidente convocará á la  
C.D. para resolver sobre la admisión, expresando el  
nombre del candidato. La votación será secreta por  
medio de bolillas blancas y negras. Un tercio de votos  
negativos de los miembros presentes importará el re-  
chazo del candidato.  
Art. 26. La Comisión Directiva tiene la representación  
de esta asociación y previa consulta a la Asamblea,  
podrá adquirir bienes inmuebles, venderlos o gravar-  
los. Podrá también contraer obligaciones á plazo y a  
nombre de la asociación; pero si la obligación no ex-  
cediera de mil pesos, procederá sin consulta previa.  
Art. 35. Cada uno de los socios recibirá un diploma  
firmado por el Presidente, Secretario y Tesorero,  
que lo acredite ser miembro del Club (El ciudadano,  
12/04/1888).  
Art. 27. La Comisión Directiva durará en sus funcio-  
nes dos años, y será renovada cada año en la forma  
siguiente: el primero cinco titulares designados á la  
suerte. El segundo año los restantes.  
Este conjunto de artículos pone en evidencia aquello que  
se considera imprescindible para garantizar el fin de la  
asociación: la sociabilidad. De esta manera se prevé el  
comportamiento esperado de sus socios, así como el tipo  
de conflictos que podrían erosionar esa sociabilidad. En  
este sentido, el artículo 24 es concluyente al establecer la  
prohibición de expresar las razones discutidas por fuera  
de la Comisión Directiva en relación al rechazo o acepta-  
ción de cualquier candidato a socio del club.  
“DE LOS SOCIOS”  
Art. 28. Habrá dos clases de socios, fundadores y  
contribuyentes.  
Art. 29. Para ser socio fundador se requiere:  
1° Ser mayor de edad.  
2° Gozar el candidato y su familia de buena reputación.  
Otro rasgo de características similares se plasma en el  
artículo 26, que permite a la Comisión Directiva, con la  
correspondiente consulta a la Asamblea, adquirir o ven-  
der bienes inmuebles o pedir préstamos para cualquier  
finalidad. Este aspecto marca, además, la autoridad eje-  
cutiva otorgada a la Comisión Directiva.  
3° Ser presentado por tres socios del Club que lo sean  
por lo menos de un año antes.  
Art. 30. El título de socio y los derechos inherentes  
son intrasmisibles.  
Las condiciones establecidas en los artículos 29 y 31, hacen  
referencia a la necesidad de establecer mecanismos de  
“distinción” moral respecto de otros agentes sociales, ex-  
presada a través de la categoría “buena reputación”. Cua-  
lidad no solo aplicable al candidato sino a toda su familia  
y condición que habilita, en caso de ser necesario (es de-  
cir, si se tuvieran dudas), a pedir la información pertinen-  
te para evaluar su aceptación o rechazo. De esta manera,  
el capital en juego es de especie social y busca preservar el  
Art. 31. La presentación de socio se hará por medio  
de nota firmada y dirigida al Presidente en la cual  
los proponentes aseguren que el propuesto reúne las  
condiciones expresadas en el art. 27. Los nombres  
del propuesto y de los proponentes serán fijados en el  
salón de lectura durante siete días consecutivos. Los  
socios proponentes estarán obligados á dar á la C. D.  
los informes que se le exijan á cerca del candidato y  
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ARTÍCULOS JÓVENES  
prestigio y la condición social de la clase y, con ello, la del  
Club como asociación estamental. Este punto de vista se  
reafirma con la condición a cumplir de que el nuevo “can-  
didato a socio” debe ser presentado por otros tres socios  
que posean una antigüedad mínima de un año, poniendo  
de manifiesto la legitimidad de los proponentes.  
curso de adquisición de capital social para aquellos agen-  
tes desprovistos o disminuidos de esa especie de capital.  
5. Vida Institucional  
En los primeros años de su creación, el Club Social ya  
realizaba diferentes fiestas, reuniones “sociales”, y acti-  
vidades culturales en sus salones.  
d) Derechos y obligaciones  
Respecto de los derechos y obligaciones de los socios, el  
artículo 30 limita esos derechos sólo a su poseedor. Es  
decir, son intransferibles. Los derechos tienen como con-  
traparte, obligaciones, entre ellas, el pago de las cuotas  
mensuales, incumplimiento penado por el Estatuto.  
Teniendo en cuenta a Bourdieu (1999), el Club Social de  
San Juan podría ser la primera manifestación clara de  
un proceso de distinción de clase. Esto es, de una clase  
dominante-dirigente, emergente, no solo en la provincia  
sino regional. Proceso de diferenciación que, si bien co-  
mienza a gestarse antes de la creación del Club Social, y  
se irá afianzando hacia los primeros años del siglo XX.  
Art. 36. Los socios tendrán derecho á:  
1° La entrada libre á los salones durante las horas fi-  
jadas;  
Todas las referencias encontradas en relación a las acti-  
vidades realizadas en el Club Social remiten a reuniones  
“sociales”, por ejemplo: en ocasión de los festejos de las  
fiestas patrias o de Fin de año:  
2° Concurrir á todas las fiestas que celebre el Club.  
La Comisión Directiva puede negar la entrada a ellos  
en el caso que sus mensualidades no estén completa-  
mente satisfechas.  
El baile del club - Ha sido el baile del Club Social San  
Juan, en la noche del domingo, una fiesta que hará  
época en los recuerdos sociales de estos últimos años.  
3° Solicitar tarjetas para transeúntes.  
4° Presentar candidatos para socios (El ciudadano,  
12/04/1888).  
El arreglo y adorno de la casa; la concurrencia nu-  
merosa y selecta; la animación satisfecha mantenida  
con la distinción de nuestra sociabilidad; el servicio  
oportuno y bien distribuido, y la mesa servida con  
gusto, concurrían a hacer del baile una gran fiesta.  
La selección de artículos publicada por El Ciudadano  
permite observar la forma en que un grupo de agentes  
que se consideran de la misma clase, nucleados en una  
asociación, busca consolidar, homogeneizar y construir  
distinción. Motivos que, sin lugar a duda, alimentaron la  
creación y mantenimiento de dicho Club. Si bien es ver-  
dad que solo los varones de este sector podían ser socios,  
esa membresía se hace extensiva a sus familias partici-  
pando así de ese espíritu de sociabilidad.  
La Comisión Directiva del Club, así como las sub co-  
misiones que han trabajado en los preparativos de  
esta fiesta, deben sentirse satisfechas del resultado  
de su obra; y más aun con la grata impresión que  
todos los concurrentes han llevado de la fiesta. (La  
Unión, 27 de mayo de 1890)  
Otro aspecto a destacar es la admisión de socios. Reali-  
zada por mecanismos de elección y llevada a cabo por la  
Comisión Directiva, busca anticiparse a comportamien-  
tos nocivos que alteren la sociabilidad del Club, esto es,  
garantizar la homogeneidad (pertenecer a la misma “cla-  
se social”) y a partir de allí, diferenciarse de otras clases.  
Por otra parte, y al mismo tiempo, es el Club Social un re-  
Club Social - La comisión directiva de este centro ha  
dispuesto dar una tertulia a las familias de los socios  
el domingo próximo, con motivo de la terminación  
del presente año”. (La Unión, 27 de diciembre de 1899)  
Club Social - Sabemos que se dará un baile el próxi-  
mo 9 de Julio, y de acuerdo con sus estatutos solo se  
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invitará a los socios y familia de los fundadores. (La  
Unión, 27 de junio de 1900).  
Como se sabe, esta velada debió tener lugar el Sába-  
do de Pascuas, y a estar a informaciones recibidas,  
fue suspendida porque algunas damas y señoritas,  
que tenían rol en la parte literaria, así lo solicitaron  
por falta de preparación.  
Según Videla (1956), las fiestas del club social se espe-  
raban con mucha expectativa. La distinción de clase se  
observa también en el uso de adornos y la vestimenta de  
mujeres y niñas, pero también de los varones:  
A la vez que esto ocurría, circulaba la versión de que  
la tertulia se postergaba para hacerla coincidir con la  
supuesta llegada a esta del Gral. Godoy y celebrarla  
en su honor.  
(…) encargaban a sus parientas en Buenos Aires, con  
tres meses de anticipación, catálogos, telas, adornos  
y fantasías para sus toilettes, confiadas en definitiva  
casi siempre a costureras o modistas locales, y reser-  
vaban con mucha antelación turnos con “mademoi-  
selle” Esquilache, afamada peinadora de primorosos  
jopos y bucles. Los caballeros extraían del fondo de  
antiguos arcones o de novísimos guardarropas, la le-  
vita o el frac (…). Los mozos tejían dorados proyectos  
alrededor del primer traje de etiqueta; el ancho y la  
caída del pantalón, las puntas de las solapas, el largo  
de las mangas, la camisa y el cuello de plancha, los  
zapatos de charol (…) (p. 108).  
El segundo anuncio del baile se hizo con la antici-  
pación necesaria. La Comisión, pues, no sabe a qué  
atribuir la inconcurrencia de familias a esta fiesta  
inaugural de la temporada.  
A este respecto ha corrido también otra versión. El  
circulillo dirigido por el juez Lima, que se encargó  
de boicotear la tertulia de Carnaval realizada en el  
mismo Club, por el hecho de figurar entre los invi-  
tantes, a pedido de la comisión, el nombre del Coro-  
nel Carlos Sarmiento, haciendo política de todo, es  
el mismo que ha producido el fracaso que con razón  
se lamenta.  
Pero no serán las “fiestas” o bailes, el único motivo de  
encuentro social. Las veladas musicales tienen su pro-  
tagonismo. En ellas, generalmente acompañadas de sus  
maestros (profesionales destacados de la música local)  
las “señoritas” de las familias distinguidas mostraban su  
arte. Podría concebirse así el lazo estrecho entre la prác-  
tica del arte y la distinción de clase.  
Todos estos hechos acumulados y el reciente acon-  
tecimiento han originado seguramente un profundo  
malestar social, que traerá, a no dudarlo, divisiones  
entre familias y acaso la descomposición mañana de  
esta sociedad, lo único que había dejado en pie la po-  
lítica de intrigas y odios personales.  
Pero la vida social del Club, más allá de los esfuerzos es-  
tatutarios, no estará exenta de los conflictos derivados  
de la participación política y los enfrentamientos entre  
rivales que se extienden a las familias. Un artículo publi-  
cado en el diario La Provincia, de 1906 dice:  
Son las consecuencias inmediatas de la funesta pro-  
paganda de esos detractores de la sociedad, que pre-  
tenden hacerla servir de instrumento para sus ven-  
ganzas, llegando, en su ofuscamiento, a explotarla  
como elemento político.  
Sociedad Literaria Musical. Velada en el Club Social -  
La velada que antenoche tuvo lugar en los salones del  
Club Social, no ha correspondido a los propósitos de la  
Comisión Organizadora de la fiesta ni a la expectativa  
de nuestra culta sociedad.  
Ya aparecerán otros productos nocivos del mismo  
árbol. Pero ha de oponerse la tradición incólume de  
este pueblo, que no puede borrar una camarilla polí-  
tica, porque hay padres de familia honorables y una  
juventud distinguida que vengará la burla, el boico-  
teo, la ofensa inferida a la sociedad.  
Hubo escasísima concurrencia de familias, notándo-  
se la ausencia de las más puntuales a los festivales  
anteriores, hecho que encontramos absolutamente  
injustificable.  
Tan severa lección ha de servir para que alguna vez  
hagamos distinciones y separemos la buena de la  
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mala semilla. Los boicoteros o vengadores políticos  
han debido dejarse en el lugar que merecen.  
para nombrar lo que ha de quedar en propiedad. (La  
Unión, 15 de octubre de 1895)  
La Sociedad Literaria Musical debe continuar con  
sus veladas, segura del éxito más brillante en los fi-  
nes progresivos que se propone. (La Provincia, 23 de  
abril de 1906)  
Club Social - En este centro últimamente fundado  
en Desamparados, su presidente, secundado por va-  
rios de los principales vecinos y socios a la vez, han  
acordado se den periódicamente en su local, confe-  
rencias esencialmente agrícolas, basadas en conoci-  
mientos teórico prácticos.  
En terrenos civilizatorios, se podría aducir que, en esta  
cita, se muestra una forma particular de abordar el con-  
flicto en los sectores dominantes. No en el sentido de la  
violencia física sino en el terreno literario o discursivo.  
Por ejemplo, en expresiones como “funesta propaganda”  
o “productos nocivos del mismo árbol”, se estaría refle-  
jando la intención del mensaje de clasificarlas como im-  
propias a los modos de la clase.  
Este paso, a no dudarlo, dará algunos beneficios a los  
agricultores del departamento contando con el ge-  
neroso concurso de los mejores viticultores, quienes  
darán sus conferencias sobre las nuevas y más mo-  
dernos procedimientos al estilo europeo usados en  
la materia, demostrando los resultados alcanzados  
en la práctica. (La Unión, 15 de octubre de 1895)  
De esta manera se explicita que la vida institucional del  
Club no está exenta de los debates y altercados políticos.  
Sin embargo, se proponen a las mismas soluciones civi-  
lizadas que tienen como objetivo sostener la homogenei-  
dad.  
A modo de cierre  
Al igual que otros casos analizados en la bibliografía, la  
existencia del Club Social en la provincia de San Juan pa-  
reciera haber contribuido a su objetivo: construir socia-  
bilidad. La creación de este tipo de “clubes” y su distribu-  
ción en el territorio nacional constituiría una evidencia  
de la conformación de un sector de clase, burgués, naci-  
do a la luz del circuito comercial colonial recuperado por  
los criollos después de las guerras de Independencia. Y  
que, cuando se erige en clase dirigente hacia las últimas  
décadas del siglo XIX, busca desde su posición dominan-  
te, legitimarse socialmente.  
Por último, es posible observar también los esfuerzos  
realizados en términos de expansión de la instituciona-  
lidad y construcción de sociabilidad del Club Social, me-  
diante la creación de una institución asociada:  
Club Social - Así se denomina la asociación que ha  
quedado fundada en Desamparados, formada por  
varias personas honorables y en su mayor parte jóve-  
nes del mismo departamento.  
Los estatutos que regirán a esta asociación son los  
mismos que rigen el “Club Social de San Juan”, con  
algunas modificaciones en lo pertinente.  
Como sostiene Videla (1981), a partir de la segunda mitad  
del siglo XIX se produce un proceso de modernización  
de la ciudad de San Juan, transformación que expresa  
la evolución “de la aldea a la ciudad”. En este proceso la  
vieja ciudad irá mutando su fisonomía, dejando atrás su  
forma colonial, para adornarse con lujosas mansiones  
en cuyos salones podían encontrarse pianos de cola y  
desarrollarse atractivas tertulias; una ciudad en que los  
diferentes negocios agraciaban a una vigorosa ciudad  
moderna.  
Se establecen dos clases de socios: fundadores y con-  
tribuyentes.  
Para ser socio fundador se requiere previamente el  
abono de veinticinco pesos al ingreso y uno mensual  
indefinidamente.  
Los contribuyentes solo contribuirán con cinco pesos  
al ingreso y un peso mensual, como los anteriores.  
Hoy debe reunirse la comisión directiva provisoria  
Los documentos de la prensa relevados permiten mos-  
trar como los “eventos sociales” (bailes, conciertos, ter-  
tulias, fiestas de beneficencia, torneos de poesía, etc.),  
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ARTÍCULOS JÓVENES  
constituyen una manifestación de ese cambio de época  
y de la sociabilidad esperada en los albores del siglo XX.  
Estos cambios parecieran ser el resultado de los esfuer-  
zos desplegados por un sector de las clases dominantes,  
que desde 1870 se convierte en dirigente para su legiti-  
mación, pero también, dirá Elías (2009), son el producto  
de la coerción social-estructural y mental producida por  
el aumento de las relaciones de interdependencia de los  
individuos en el proceso civilizatorio de San Juan en los  
albores del siglo XX. Proceso que, a su vez, contribuirá  
a establecer su hegemonía cultural y, con ello, a diferen-  
ciarse de otros grupos sociales subalternos.  
estudiado por Losada), en los márgenes de los centros  
de decisión política y económica nacional. En este sen-  
tido, es posible considerar a esta forma asociativa como  
un micro espacio social dónde lo que está en juego es un  
capital específico: el capital social. Juego social que va a  
contribuir a la consolidación de esa porción del espacio  
social sanjuanino que concentrará los mayores volú-  
menes de capital económico, cultural y social, y que se  
asocia a las clases dominantes; microespacio en el que se  
construye una identidad de clase que le permite a estos  
agentes diferenciarse de otros grupos sociales que tam-  
bién se encuentran en ese proceso. En este sentido parece  
relevante la creación en 1875 de la Sociedad De Socorros  
Mutuos “Obreros del Porvenir”, y del Círculo de Obreros  
Católicos ya en el siglo XX. Los objetivos e historia de  
estas asociaciones, así como las relaciones que pudieran  
mantener entre ellas, constituyen líneas de indagación  
no exploradas hasta ahora en la provincia.  
El análisis de los registros de la prensa escrita5, y te-  
niendo en cuenta que sus socios van a pertenecer a los  
diferentes agrupamientos políticos del período: el Club  
Unión (de tendencia mitrista) y el Club del Pueblo (an-  
tiguos elementos Regeneradores, y a quienes no se en-  
rolaban como mitristas ni radicales), permite también  
sostener que las disputas políticas entre fracciones van  
a replicarse al interior del Club, pero su resolución no  
será mediante la violencia, como en otras épocas, sino  
que adoptarán otras formas: los conflictos se asocian a  
la manera de conformar la Comisión Directiva que, por  
Estatuto, debía renovarse por partes, cada dos años. En  
este sentido, posicionarse en la dirección del Club per-  
mitía tomar decisiones acerca de la aceptación o recha-  
zo de nuevos socios, promover o apoyar actividades, etc.  
Sin embargo, estos conflictos, ahora solapados, tienen la  
función de evitar rupturas hacia adentro, preservando  
las relaciones intraclases, más allá de la siempre convul-  
sionada política provincial.  
Bibliografía referenciada  
Agulhon, M. (2009). El círculo burgués. La sociabilidad  
en Francia. 1810-1848. Buenos Aires: Siglo XXI.  
Alysson, L. (2015). Estado y forma política. Buenos Aires:  
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Aguirre, A., Florit, C., Portillo, A., Yacante, B. (2003).  
Las bandas en San Juan como vehículo de populari-  
zación de la música de salón. [Tesis de maestría no  
publicada]. Universidad Nacional De Cuyo.  
Estudiar una asociación de la sociedad civil sanjuanina,  
partiendo del supuesto de que las instituciones repre-  
sentan y contienen la historia y la memoria de las rela-  
ciones sociales, ha permitido contribuir al conocimiento  
de los mecanismos sociales que sustentan estrategias de  
reproducción social (Bourdieu, 1999), en un espacio so-  
cial como el de San Juan, situado (a diferencia del caso  
Bourdieu, P. (1999): La Distinción. Criterios y bases so-  
ciales del gusto. Taurus. Madrid.  
Bourdieu, P. y Wadquant, L. (1995) Respuestas. Por una  
Antropología Reflexiva. Grijalbo. México.  
5
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Elias, N. (2009) El proceso de la civilización. Investiga-  
ciones sociogenéticas y psicogenéticas. Ed. Fondo de  
Cultura Económica. México.  
terés por el Club” (El Ciudadano, 18/05/1889), “Actualidad” (La Unión,  
11/03/1890), “Sociedad Literaria Musical: Velada en el Club Social” (La  
Provincia, 23/04/1906). Ver Anexo II.  
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TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
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Luna | Campo político y capital social. La creación del “Club Social” en la provincia de San Juan | 143 - 158  
158  
Documento de  
Proyecto de  
Investigación  
TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
DOCUMENTO DE PROYECTO DE INVESTIGACIÓN  
Características y Externalidades  
del Turismo Rural en Barreal, San  
Juan, Argentina  
Proyecto de Investigación ejecutado en  
IISE-FACSO-UNSJ durante los años 2020-  
2022  
Integrantes del Proyecto  
Directora: Magister De la Vega, Clara Isabel;  
Codirectora: Lic. Prof. Graciela Beatriz de Cara;  
Miembros: Lic. Prof. Tomsig, Gabriela Paola; Lic. Aciar, Enzo; D.I.  
Riveros, Martín; TUAP Caif, Florencia, pertenecientes al Grupo  
de Investigación del Sector Socio Agropecuario, en el Instituto  
de Investigaciones Socio Económicas de la Facultad de Ciencias  
Sociales, Universidad Nacional de San Juan  
Resumen  
El proyecto se desarrolló en el periodo 2020-2022 por el equipo GISSA, Grupo  
de Investigación del Sector Socio-Agropecuario y se enmarca en una serie de  
estudios e investigaciones que vienen desarrollándose en el área de conoci-  
miento de la Sociología Rural, en el Instituto de Investigaciones Socioeconó-  
Recepción: 12/05/2023  
Aceptación: 25/06/2023  
160  
TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
DOCUMENTO DE PROYECTO DE INVESTIGACIÓN  
micas de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNSJ. Se investigó sobre el de-  
sarrollo del Turismo Rural en el departamento Calingasta, específicamente en  
Barreal, como estrategia de supervivencia en el sector productivo, indagando  
sus características y sus externalidades positivas y negativas sobre el medio  
rural, presentándose como una alternativa laboral para mujeres y jóvenes.  
Desde la metodología se avanzó en una primera fase descriptiva, mediante el  
uso de datos secundarios a fin de ahondar en el material teórico y en la carac-  
terización del departamento, oferta turística, marco normativo vigente, entre  
algunas otras cuestiones. Y en una segunda fase cualitativa, con una lógica de  
construcción de conocimiento inductivo destinada a la obtención y análisis  
de datos primarios tomados de los propios productores. Los resultados obte-  
nidos se ofrecerán a los actores del turismo y de la producción que estuvieren  
interesados, como así también a las organizaciones involucradas con dicha  
actividad y a los organismos gubernamentales pertinentes.  
De la Vega | Características y Externalidades del Turismo Rural en Barreal, San Juan, Argentina | 160 - 165  
161  
TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
DOCUMENTO DE PROYECTO DE INVESTIGACIÓN  
Antecedentes:  
Nuevos interrogantes se fueron planteando en cuanto a  
la agricultura familiar en la provincia, particularmente  
en el departamento 25 de Mayo por ciertas característi-  
cas observables en cuanto a la cuestión de género y es-  
trategias de los pobladores originarios residentes en el  
territorio, temas que fueron trabajados en el proyecto  
“Condiciones de género y tenencia de la tierra en la agri-  
cultura familiar del Departamento 25 de Mayo, en San  
Juan; en el marco de las transformaciones de la estruc-  
tura agraria” (2018-2019), en el cual se continuó con las  
relaciones de contribución y reciprocidad entre el equipo  
de investigación y la Secretaría de agricultura familiar  
construyéndose conocimiento válido y de utilidad para  
ambos.  
El proyecto “Características y Externalidades del Turis-  
mo Rural en Barreal, San Juan, Argentina” (2020-2022),  
es parte de la producción de conocimiento científico en  
la línea de trabajo de la Sociología Rural, desarrollada  
por el Grupo de Investigación del Sector Socio Agrope-  
cuario (GISSA), en el Instituto de Investigaciones Socio  
Económicas de la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO),  
Universidad Nacional de San Juan (UNSJ). Este grupo de  
investigación tiene trayectoria en proyectos como: “Cam-  
bios en la tenencia de la tierra como consecuencia de la  
instalación de los diferimientos impositivos” (2011-2013)  
que estuvo destinado a observar los cambios en la estruc-  
tura productiva de los departamentos de Zonda y Ullum,  
a partir de la instalación de los diferimientos impositivos  
y la situación de los pequeños y medianos productores,  
en su convivencia con los grandes capitalistas agrícolas.  
A partir de este proyecto surgieron nuevos interrogantes,  
los cuales se consideraron en la investigación siguiente:  
“Condiciones del empleo rural de los trabajadores de  
los diferimientos impositivos, en los departamentos  
sanjuaninos de Zonda y Ullum” (2014-2015), en la que se  
examinó la situación de los trabajadores empleados por  
estos diferimientos, tratando de identificar los cambios y  
transformaciones que el empleo rural tuvo en las últimas  
décadas. A continuación, le siguió la investigación que lle-  
vó por título: “La agricultura familiar en el departamen-  
to Pocito, sus modalidades y estrategias productivas en  
el marco de las transformaciones rurales, en San Juan,  
Argentina” (2016-2017) en la cual se investigó los modos  
de producción rural, ya que habiendo avanzado los gran-  
des capitalistas, sobre los pequeños y medianos produc-  
tores, y sobre los trabajadores, nos interesó abocarnos a  
la agricultura familiar. Todo ello posibilitó la firma de un  
Acta Complementaria al Convenio de Cooperación Ins-  
titucional de interés investigativo y de extensión, entre  
la Secretaría de Agricultura Familiar (SAF) y la Facultad  
de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de San  
Juan (FACSO-UNSJ. A partir de allí, se desarrolló la inves-  
tigación en estrecha colaboración con dicha Secretaría de  
Agricultura Familiar. Se dictaron cursos destinados a los  
productores familiares registrados en Registro Nacional  
de Agricultura Familiar (RENAF) y a los Técnicos de la se-  
cretaría en el marco del ciclo de formación y capacitación  
para agricultores familiares en la Facultad de Ciencias  
Sociales, FACSO (Res. Nº 0010/CD-2017).  
El proyecto “Características y Externalidades del Turis-  
mo Rural en Barreal, San Juan, Argentina” (2020-2022),  
es nuestra última producción en investigación motiva-  
dos por describir las estrategias productivas y de presta-  
ción de servicios relacionadas con la actividad turística,  
por parte de los actores sociales involucrados, poniendo  
énfasis en las externalidades positivas del sector sobre el  
medio rural, sin perder de vista las externalidades nega-  
tivas y sus efectos. Se pudo determinar que el turismo  
se presenta como una alternativa laboral para mujeres y  
jóvenes que no se pudieron insertar en las tareas tradi-  
cionales del campo. Presentándose la ejecución de multi-  
tareas como una característica de la intervención feme-  
nina en este sector, por tal motivo se consideró relevante  
estudiar su participación, roles, características y modali-  
dades adoptadas en los emprendimientos turísticos.  
La elección de departamento Calingasta, San Juan, res-  
pondió a una serie de factores relacionados con su his-  
toria en la actividad agropecuaria, por tratarse de un  
departamento netamente rural, por sus atractivos turís-  
ticos que lo han caracterizado a través del tiempo y por el  
desarrollo de actividades en este sentido.  
Objetivos Generales:  
“Características y Externalidades del Turismo Rural en  
Barreal, San Juan, Argentina”, tuvo como objetivo ge-  
neral Investigar las condiciones en que se desarrolla el  
turismo en el Departamento Calingasta, en especial en  
la Localidad de Barreal como así también analizarlas ca-  
De la Vega | Características y Externalidades del Turismo Rural en Barreal, San Juan, Argentina | 160 - 165  
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TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
DOCUMENTO DE PROYECTO DE INVESTIGACIÓN  
racterísticas particulares de los emprendimientos de tu-  
rismo rural en la mencionada localidad sanjuanina.  
Consolidar la colaboración interministerial e  
intersectorial público-privada a través de la creación  
y puesta en marcha del Comité Interministerial de  
Facilitación Turística y del Instituto Nacional de Pro-  
moción.  
Bases Teóricas y Metodológicas:  
Las teorías y conceptualizaciones utilizadas en el pro-  
yecto de referencia, nos permitieron comprender que el  
turismo puede ser entendido como una experiencia co-  
municativa de las personas entre sí y con la naturaleza en  
sus diversas manifestaciones.  
Procurar el compromiso de la inversión privada  
nacional y extranjera con el desarrollo local y forta-  
lecer el tejido empresarial nacional, apoyando espe-  
cialmente a las PYMES.  
Mejorar la calidad de la oferta y procurar la dis-  
Se tomó en consideración la definición de turismo que  
indica que es:  
tribución equilibrada de la demanda de modo que,  
aun en condiciones cambiarias menos favorables,  
puedan mantenerse y aumentarse las condiciones  
de competitividad del sector.  
Un fenómeno social, cultural y económico relacio-  
nado con el movimiento de las personas a lugares  
que se encuentran fuera de su lugar de residencia  
habitual por motivos personales o de negocios/pro-  
fesionales. Estas personas se denominan visitantes  
(que pueden ser turistas o excursionistas; residentes  
o no residentes) y el turismo tiene que ver con sus  
actividades, de las cuales algunas implican un gasto  
turístico. (O.M.T. 2008, p. 2)  
Optimizar la inversión en la promoción del Tu-  
rismo receptivo en el exterior, a través de la partici-  
pación de los diversos actores de la cadena de valor  
del Turismo, orientando esfuerzos hacia los merca-  
dos y segmentos más redituables. (Plan Federal Es-  
tratégico de Turismo Sustentable 2012, p. 15)  
El turismo es una actividad que contribuye al desarro-  
llo económico y constituye un factor importante para  
mejorar la calidad de vida de las personas y de las co-  
munidades participantes. Para ello el recurso turísti-  
co debe ser utilizado racionalmente, proporcionando  
mayor nivel de empleo y mejorando ingresos, teniendo  
en cuenta los posibles efectos negativos del turismo,  
como actividad económica, por ejemplo, pérdida de la  
cultura local, invasión desmedida de visitantes, falta de  
tratamiento de residuos, entre otros. Teniendo en cuenta  
la sustentabilidad y la sostenibilidad de dicha actividad.  
Con respecto al turismo puede agregarse que es defini-  
do como la industria sin chimeneas, en la medida que, a  
través de la explotación de recursos naturales, recursos  
humanos, servicios e infraestructura, genera empleos,  
divisas e impuestos, además de un caudal de ganancias  
atractivo para el empresariado. El desarrollo del turismo  
genera la necesidad de sistematizar acciones a través de  
diferentes planificaciones y programas tanto a nivel mu-  
nicipal, provincial, regional y nacional, a modo de ejem-  
plo se toma en consideración desafíos a tener en cuenta  
en el corto plazo, destacándose los siguientes:  
Una vez definido en términos generales el turismo, pudo  
indicarse diversas modalidades turísticas, dentro de  
ellas se puso énfasis en el turismo rural, distinguiéndose  
otras como: agroturismo y ecoturismo, turismo cultural,  
aventura, deportivo, científico, educativo, eventos, sa-  
lud, gastronómico, de recreación y religioso, todas ellas  
manifiestas de una u otra manera en Barreal. En la vida  
rural se ofrece una variedad de actividades que pueden  
llegar a relacionarse directa o indirectamente con el tu-  
rismo, y con gustos y preferencias de los consumidores y  
turistas en general, tales como artesanías, gastronomía,  
Gestionar el conocimiento para la toma de deci-  
siones y el estímulo a la producción de pensamiento  
estratégico en torno a las variables de la actividad.  
Articular con todas las áreas productivas de la  
economía la concreción de la infraestructura necesa-  
ria para resolver los problemas de conectividad inter-  
na y externa que limitan el crecimiento y la evolución  
general del país obstruyendo de modo decisivo la ex-  
pansión del Turismo como herramienta de desarrollo.  
De la Vega | Características y Externalidades del Turismo Rural en Barreal, San Juan, Argentina | 160 - 165  
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TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
DOCUMENTO DE PROYECTO DE INVESTIGACIÓN  
cría de animales de granja, cultivo de flores, plantas me-  
dicinales, aromáticas, hiervas naturales, además de teji-  
dos autóctonos, cuchillería y artículos de cuero.  
la elaboración de las matrices correspondientes, las cua-  
les fueron analizadas aportando datos relevantes para  
nuestra investigación. Finalmente se elaboraron las con-  
clusiones de la misma y se procedió a completar el proce-  
so investigativo.  
En relación a las bases metodológicas: Se desarrolló  
una estrategia combinada en dos fases, que permitió la  
triangulación de datos y técnicas. Una primera fase des-  
criptiva, mediante el uso de datos secundarios a fin de  
ahondar en el material teórico y en la caracterización del  
departamento, de su oferta turística y del marco norma-  
tivo vigente al respecto; una segunda fase, cualitativa,  
con una lógica de construcción de conocimiento inducti-  
vo destinada a la obtención y análisis de datos primarios  
recolectados de los propios productores. Se empleó el  
método comparativo constante de relevamiento y análi-  
sis de datos primarios para construir teoría.  
Formación y Transferencia:  
Durante el periodo de investigación el Grupo de Inves-  
tigación del Sector Socio Agropecuario (GISSA) realizó  
distintos cursos y posgrados relacionados con la temá-  
tica, además se entabló relaciones con organismo estata-  
les como Ministerio de Turismo de la Nación, organismo  
municipales y grupos de turismo de la zona de Barreal.  
Así mismo, a través de los cursos de formación se gene-  
ró vínculos con ALATUR, Red de Mujeres Rurales, INTA,  
entre otros organismos e instituciones del medio sanjua-  
nino y nacional.  
Durante el año 2020 se realizó la primera fase del pro-  
yecto basada en una estrategia descriptiva, mediante la  
utilización de datos secundarios. Siguiendo los objetivos  
del proyecto se centró en el análisis del turismo rural en  
Calingasta, en especial en Barreal, a fin de profundizar  
en los aspectos teóricos, contextualización y descripción  
del departamento en estudio, de su oferta turística y del  
marco normativo vigente al respecto.  
En el presente año se realizará la Transferencia de Co-  
nocimiento y de los resultados alcanzados en la inves-  
tigación dirigidos a los productores emprendedores tu-  
rísticos, al INTA Calingasta, a autoridades municipales  
y a miembros de organizaciones formales e informales  
destinadas al turismo rural. Se gestionará capacitación  
a miembros de las familias productoras emprendedoras  
rurales, empleados y comunidad en general interesada,  
sobre temas relacionados con el turismo, su desarrollo,  
externalidades y grado de influencia en las economías  
regionales, con el objeto de mejorar su competitividad  
en el mercado. Transferencia de resultados a las instan-  
cias técnicas provinciales y nacionales relacionadas con  
el Agro y la producción, con la finalidad de disponer de  
información de base, útil para el establecimiento de po-  
líticas de gobierno, estrategias de trabajo y políticas pú-  
blicas que podrían ser necesarias para el desarrollo del  
turismo y la producción del departamento de referencia  
y para la provincia en general.  
En el año 2021 se continuó la fase primaria de releva-  
miento de la información, entrevistando a emprendedo-  
res turísticos de Barreal en el departamento Calingasta.  
Se utilizó el método de comparación constante para el  
relevamiento y análisis. De tal modo se fue tomando y  
analizando cada entrevista, a fin de producir una retroa-  
limentación que permitió la revisión y mejoramiento de  
la aplicación de nuevas entrevistas.  
En el año 2022, luego de la situación pandémica produ-  
cida por el Covid 19, se realizaron las entrevistas en for-  
ma presencial lo que permitió el acercamiento en tiempo  
real a los protagonistas del turismo y hacer las observa-  
ciones necesarias y pertinentes, completando así la fase  
de relevamiento.  
Alcances Obtenidos:  
Una vez completada esta fase, la información obtenida  
transformada en dato, fue analizada en base a las cate-  
gorías y subcategorías que se formularon en el proceso  
anterior. Pudiendo dar por concluida esta actividad con  
la saturación de la muestra. Se procedió a continuación a  
Considerando los objetivos planteados en la planifica-  
ción del Proyecto de Investigación y, teniendo en cuenta  
el haber trabajado en un contexto de pandemia, es posi-  
ble aseverar que se cumplió con el 100% del Proyecto. Por  
De la Vega | Características y Externalidades del Turismo Rural en Barreal, San Juan, Argentina | 160 - 165  
164  
TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
DOCUMENTO DE PROYECTO DE INVESTIGACIÓN  
otra parte su ejecución nos ha permitido considerar nue-  
vos interrogantes como cientistas sociales, que se han  
condensado en un nuevo proyecto de investigación cuyo  
título es: Reconfiguración del espacio rural a partir del  
desarrollo de la actividad turística en Barreal, departa-  
mento Calingasta, previsto para ser implementado en el  
período 2023-2025.  
Bibliografía  
Plan Federal Estratégico de Turismo Sustentable 2006-  
2012: Resolución 316/2012. Ministerio de Turismo.  
Gobierno de la Nación Argentina  
Webgrafía  
https://www.unwto.org/es: Definición de Turismo.  
O.M.T. Glosario de la Organización Mundial de Tu-  
rismo 2008.  
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Reseña de Tesis  
TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
RESEÑA DE TESIS  
Medio Siglo de la carrera de  
Sociología en San Juan. Un  
abordaje desde los Trabajos Finales  
de Grado. 1965 – 2018  
Autora: Beatriz Arnedillo  
Tesis de Grado, Licenciatura en Sociología. Departamento de So-  
ciología, FaCSo – UNSJ.  
Recepción: 01/09/23  
Aceptación: 25/09/23  
Director: Lic. José Carelli  
Co-Directora: Lic. Nancy Gómez  
Lic. Alejandro J. Carelli. Docente e in-  
vestigador Departamento de Sociolo-  
gía (FaCSo-UNSJ). Docente Titular de las  
Cátedras Sociología del Conocimiento y  
Teoría Sociológica IV. Doctorando DES-  
AL - CEA - UNC. Director del Departa-  
mento de Sociología (FaCSo-UNSJ).  
Autor de la reseña: Lic. Alejandro José Carelli  
Resumen  
La investigación aborda las Tesis de Grado de la Carrera de Sociología de la  
Universidad Nacional de San Juan, desde sus inicios en el año 1965, hasta el  
año 2018. En este periodo el trabajo desarrolla, a través de un minucioso y ex-  
haustivo proceso de análisis documental, un cuerpo analítico que se destaca  
por su rigurosidad empírica, metodológica y teórica.  
Palabras clave  
Tesis de Grado - Carrera de Sociología -  
San Juan - Proceso  
Keywords  
Thesis - Sociology major - San Juan -  
Process  
Los aportes de Pierre Bourdieu y Norbert Elias resultan las piezas centrales  
de un andamiaje teórico que logra armar y desarmar entramados sociales,  
científicos y académicos en un periodo de mediana duración.  
167  
TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
RESEÑA DE TESIS  
Parte de una descripción histórica de los inicios de la Carrera en nuestra pro-  
vincia, articulando prácticas, escuelas y autores que fueron parte del marco  
contextual nacional y mundial que participaron en la formación del “caso”  
local.  
La Tesis de estructura en diez capítulos y dos anexos correctamente hilvana-  
dos, donde la mirada socio-histórica logra desnaturalizar lo que la lógica del  
sentido común entendería como un proceso lineal. Lejos de eso, la autora ad-  
vierte que, desde los inicios hasta la actualidad, se evidencian la existencia de  
seis periodos, nítidamente diferenciados, tomando como variables a las temá-  
ticas de los Trabajos de Grados, sus abordajes metodológicos y sus esquemas  
teóricos.  
Desde un contundente positivismo en el momento original, hasta la preva-  
lencia de la mirada hermenéutica en los periodos finales, la sociología en San  
Juan transitó y evidenció los vaivenes de una ciencia que, como todas fue re-  
formulándose con los diferentes contextos socioculturales y la dinámica pro-  
pia de la ciencia.  
Probablemente, uno de los aportes de la investigación sea el valor que adquie-  
re la Carrera de Sociología en el escenario nacional al poseer el mayor corpus  
de Trabajos de Grados, en términos temporales, de nuestro país.  
No solo es la primera Carrera del mal denominado interior del país, también  
puede considerarse un espejo de la sociología argentina, todo, con un aborda-  
je que no margina las dinámicas propias que dieron origen, fueron reconfigu-  
rando y dando sentido a la actual Carrera de Sociología de San Juan, esto se  
desprende de la lectura de la tesis.  
Carelli | Medio Siglo de la carrera de Sociología en San Juan. | 167 - 170  
168  
TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
RESEÑA DE TESIS  
Reseña  
teórica y metodológicamente las producciones de casi  
cinco décadas con destacada lucidez teórica.  
La investigación, en sentido estrictamente empírico,  
aborda las producciones de Tesis de Grado (Licenciatura)  
de la Carrera de Sociología de la Universidad Nacional de  
San Juan, desde sus inicios en el año 1965, hasta la san-  
ción de los nuevos Planes de Estudios en el año 2018. Esto  
representa abarcar casi cinco décadas y misma cantidad  
de planes de estudios, un escenario que, en principio  
irrumpe como ininteligible.  
Siguiendo la perspectiva anterior, podemos pensar que  
los aportes de esquemas analíticos de Pierre Bourdieu,  
Norbert Elias, Fernand Braudel y María Goldberg, entre  
los principales, resultó una atinada decisión que conver-  
gió en la construcción de un consistente esquema analí-  
tico, ordenando, clasificando y permitiendo interpretar  
un proceso particular como el de San Juan.  
En este periodo el trabajo desarrolla, a través de un mi-  
nucioso y exhaustivo proceso de análisis documental y  
entrevistas en profundidad, un cuerpo analítico que se  
destaca por su rigurosidad empírica, metodológica y teó-  
rica.  
Resulta legítimo ubicar la investigación como una mira-  
da de la sociología de la sociología, carácter que conduce  
de manera directa, al ejercicio de las variables básicas,  
aunque no simples, de la teoría y epistemología pura-  
mente sociológicas.  
Podríamos preguntarnos ¿qué sentido epistémico con-  
lleva analizar las producciones de estudiantes que em-  
prenden una Tesis de Grado en una Carrera de Sociolo-  
gía del “interior” del país? Y la respuesta es bastante más  
compleja, al límite de encontrarnos ante la necesidad de  
desplegar algunas de las variables con las que Ardenillo  
abordó el revelador objeto de estudio.  
Como señalamos en párrafos anteriores, lo que en prin-  
cipio emerge como el problema y desafío de la mediana  
y larga duración, es resuelto por el trabajo mediante el  
diseño de una línea temporal que exigió una reconstruc-  
ción de variables de espinoso acceso. Temáticas, estrate-  
gias metodológicas, esquemas teóricos, sub-disciplinas  
que las clasifican u ordenan, resultaron un principio rec-  
tor ante la diversidad y heterogeneidad de una dinámica  
de medio siglo de una ciencia que se fue reconfigurando  
de manera constante.  
La investigación se estructura en diez capítulos y dos  
secciones de anexos de datos, en ella se despliega una  
compleja y coherente estrategia analítica basada en una  
reconstrucción socio-histórica que no margina la mirada  
sociológica, al contrario, la reposiciona como instancia  
central de interpretación empírica.  
En este sentido, la investigación resulta un consistente  
caso de aplicación de una mirada diacrónica a un objeto  
de estudio que finaliza en categorías que ordenan, y ter-  
minan simplificando, la comprensión de lo que en prin-  
cipio emergía como inabordable.  
Este aspecto, lo empírico, podría condensar un apartado  
especial que no ingresaría en esta reseña por limitacio-  
nes editoriales. Sin embargo, resulta necesario destacar el  
preciso y riguroso tratamiento de los datos, tanto los pri-  
marios (entrevistas) como secundarios (documentales), lo  
que facilitó la construcción de sólidas bases de datos.  
Lo relatado permite suponer que el caso analizado con-  
tenga un particular potencial, esto no va en detrimento  
de la estrategia utilizada para interpretar una temática  
compleja, como es inferir y articular la construcción de  
múltiples objetos de investigación con abordajes teóricos  
y metodológicos que se alteraron drásticamente según  
los periodos.  
Analizar desde una investigación que conlleva la propia  
lógica del objeto de estudio, es decir, un trabajo de tesis  
en sociología que se propone investigar las tesis de so-  
ciología de su propia unidad académica, puede llegar a  
resultar una trampa epistémica en caso de no desplegar  
estrategias de distanciamiento con el objeto. Lo resalta-  
do es resuelto mediante una oportuna interpretación de  
etapas sociológicas, lo que permitió posicionar temporal,  
Desde esta perspectiva, el objeto de estudio emerge  
como parte de realizaciones y estados de sociológicos  
en diferentes momentos temporales, sociales, políticos y  
culturales de nuestra provincia y, sin temor a incurrir en  
falacias de nivel, del país.  
Carelli | Medio Siglo de la carrera de Sociología en San Juan.| 167 - 170  
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TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
RESEÑA DE TESIS  
Se desprende de lo anterior el alcance de la tesis, como lo  
comunica el propio trabajo, probablemente no existe otro  
corpus sociológico en nuestro país con la capacidad obje-  
tiva y empírica que permita reconstruir la dinámica pro-  
pia de la historia de la sociología en nuestras latitudes.  
Un trabajo no solamente sólido desde lo epistémico, re-  
velador si la óptica se deposita en el interés por el proceso  
de la sociología provincial y nacional, y lúcido en térmi-  
nos de los aportes que permiten distinguir las etapas  
histórico-sociológicas por las que transitó nuestra propia  
historia, la historia de la sociología.  
Carelli | Medio Siglo de la carrera de Sociología en San Juan. | 167 - 170  
170  
Documento de  
Cátedra  
TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
DOCUMENTO DE CÁTEDRA  
Diálogo epistemológico:  
Reflexiones sobre la historia  
de la ciencia y las teorías del  
conocimiento  
Paloma Chousal Lizama  
Resumen  
Paloma Chousal Lizama. Lic. y Prof.  
en Sociología, Doctoranda en Ciencias  
Sociales, Becaria Doctoral CONICET  
(Consejo Nacional de Investigaciones  
Científicas y Técnicas), Profesora Adjun-  
ta de las cátedras Introducción al Cono-  
cimiento Científico y Epistemología de  
las Ciencias Sociales -Departamento de  
Sociología, Facultad de Ciencias Socia-  
les, Universidad Nacional de San Juan-.  
En el marco de la Cátedra Epistemología de las Ciencias Sociales1 de la Carrera  
de Sociología de la Universidad Nacional de San Juan se invitó a la docente:  
Lic. Alicia Russo -anterior titular de la cátedra- a dar una Clase Abierta so-  
bre ciencia y teorías del conocimiento. La actividad realizada en primavera  
de 2022, fue promovida por la actual profesora titular: Lic. Sandra Lambiase  
y la docente Adjunta: Lic. Paloma Chousal Lizama. Por medio de un lengua-  
Correo electrónico: palomachousal@  
unsj-cuim.edu.ar  
1
Este documento de cátedra es el resultado del trabajo colectivo y comprometido que realiza-  
ron Alicia Russo y Sandra Lambiase, ambas con vasta experiencia en la cátedra Epistemología de  
las Ciencias Sociales de la Carrera de Sociología. En esta oportunidad, las profesoras expresaron  
no estar interesadas en la autoría del documento, sin embargo, trabajaron en el proceso de escri-  
tura siendo parte constitutiva de este aporte.  
Palabras clave  
epistemología, ciencia, conocimiento  
172  
TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
DOCUMENTO DE CÁTEDRA  
je ameno, producto del diálogo entre la docente invitada y estudiantes de la  
Facultad de Ciencias Sociales, el documento de cátedra plantea un recorrido  
amplio partiendo de los elementos de la cultura griega hasta los planteos epis-  
temológicos transdisciplinares contemporáneos.  
A partir de lo que se entiende por epistemología y la discusión acerca de la  
definición de ciencia, se señalan las concepciones que las distintas escuelas de  
pensamiento ponen en tensión. Se identifican diferentes momentos de la his-  
toria del conocimiento con la intención de aclarar y profundizar la necesaria  
contextualización de las discusiones epistemológicas en sus continuidades y  
discontinuidades. Para este propósito, se incorpora una aclaración cronológi-  
ca (años de nacimiento y fallecimiento de cada autor), para facilitar el ordena-  
miento temporal de las ideas presentadas.  
Chousal Lizama | Diálogo epistemológico | 172 - 184  
173  
TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
DOCUMENTO DE CÁTEDRA  
A modo de introducción  
Desarrollo  
2
Este documento de cátedra es peculiar en su contenido dado  
Una mirada histórica a la ciencia  
que es producto del diálogo entre la Lic. en Sociología Alicia  
Russo3, y estudiantes de primero a quinto año de la carrera de  
Sociología, docentes de la UNSJ y público en general. La Lic.  
Russo fue convocada por la actual docente titular de la cátedra  
Epistemología de las Ciencias Sociales, Lic. Sandra Lambiase,  
y en carácter de profesora invitada ofreció esta clase abierta en  
la que volcó su experiencia al desarrollar, en un lenguaje colo-  
quial, ameno y entretenido, un recorrido amplio desde algunos  
de los elementos de la cultura griega hasta los planteos episte-  
mológicos transdisciplinares contemporáneos, recuperados en  
la cátedra. Dicha cátedra corresponde a cuarto año de la Ca-  
rrera de Licenciatura y Profesorado en Sociología. A partir de  
lo que se entiende por epistemología y los devenires de un con-  
cepto polisémico, se señalan las concepciones que las distintas  
escuelas de pensamiento ponen en tensión, la discusión acerca  
de la definición de ciencia y aquello que no lo es. Se identifican  
distintos momentos de la historia del conocimiento y cuál es su  
validez dentro de la ciencia.  
La perspectiva de la epistemología en nuestros días es indu-  
dablemente compleja. Este trabajo intenta, dentro de ciertos  
límites, presentar un panorama de algunas corrientes episte-  
mológicas del siglo XX que permitan a los-las estudiantes una  
ulterior aproximación crítica y reflexiva a las misma.  
Expresa la Prof. Russo ¿qué es la epistemología? Este es  
un término que asusta un poco, pero tengamos en cuen-  
ta que para lograr reflexiones en el pensamiento no de-  
bemos tener miedo de hacer preguntas erradas. “No hay  
4
preguntas tontas, jamás” . En este sentido se pone en  
discusión qué es el conocimiento científico y cuál es su  
validez dentro de la ciencia.  
La epistemología, podríamos decir, refiere al conoci-  
miento científico, y ésta sería una de las opciones. Sin  
embargo, ha habido variadas definiciones de epistemo-  
logía. En la actualidad compiten conceptos tales como  
“una teoría del conocimiento” que siguiendo a Klimovs-  
ky (1992) no son apreciaciones ingenuas sobre el método  
científico, sino más bien el resultado de opciones filosó-  
ficas que han venido discutiéndose durante siglos en la  
historia del pensamiento. Así es que también se entien-  
de a la epistemología como un conocimiento total, que  
incluye al conocimiento cotidiano, el conocimiento del  
niño-a, conocimiento adulto, el conocimiento sofisticado  
(entrenado). Es decir, todo el conocimiento que determi-  
nada sociedad establece y fundamenta. Otra corriente  
sostiene que la epistemología se trata estrictamente del  
conocimiento científico. El conocimiento científico y  
nada más. Todo lo otro queda afuera. Y una última posi-  
ción defiende que la epistemología es la teoría de la cien-  
cia y la filosofía de la ciencia.  
A continuación, en el apartado “Desarrollo”, se presentan los  
principales momentos de este espacio de intercambio respe-  
tando el decir de la docente tanto en su contenido como en el  
orden en que fueron conversados. En cada autor mencionado se  
incorpora una aclaración cronológica indicando los años de na-  
cimiento y fallecimiento, para facilitar el seguimiento temporal  
de las discusiones epistemológicas.  
2
A lo largo de este trabajo se mantendrá el tipo de escritura con  
Algunas líneas del pensamiento epistemológico hacen  
críticas a ciertas formas de concebir las ciencias, puesto  
que algunos epistemólogos plantean fuertes discusiones,  
letra regular para referenciar el desarrollo expositivo literal de la pro-  
fesora Russo y la cursiva para la autora del documento de cátedra  
3
Profesora de la cátedra Epistemología de las Ciencias Sociales  
del Departamento de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales has-  
ta el año 2016, a su vez fue docente en las carreras de licenciatura en  
Ciencias Políticas, Biología y Astronomía en la Universidad Nacional  
de San Juan.  
4
Expresión utilizada por la profesora al comenzar la charla, con un  
lenguaje coloquial permite que el público (estudiantes de la carrera de  
Sociología) participe e intervenga durante el encuentro.  
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o a lo mejor Popper un poco, pero ni Kuhn, ni Lakatos  
hacen epistemología sino Sociología de la Ciencia.  
2017) y Luckmann (1927-2016) en las materias teóricas,  
seguramente. Bueno, hablando del universo simbólico  
de Berger y Luckmann. ¿El universo simbólico de Gre-  
cia cuál era? El universo mítico. Las ciencias de Grecia,  
en esos momentos, son una mezcla de mito, fantasía,  
superstición y ciencia, que también había sido ciencia.  
Ciencia en el sentido más elemental del término. Simpli-  
ficando, se desarrolla con dos personajes muy conocidos:  
Platón y Aristóteles, viejos conocidos por todos nosotros.  
En realidad, yo les pediría (no en este momento obvia-  
mente), pero que no abandonen el conocimiento de los  
sofistas. Porque los sofistas han tenido muy mala prensa:  
“Los sofistas hablan -como dicen los sanjuaninos- puras  
sonseras”. Pero resulta que hasta que vino Sócrates y  
después su discípulo, Platón, hay que tener en cuenta a  
esos sofistas que decían cantidades de cosas que surgen  
mucho después. Roma conquista Grecia, y este imperio  
sigue las tradiciones científicas con el mismo univer-  
so mítico, que cambian los nombres, Zeus se llama Júpi-  
ter, pero el dios sigue siendo el mismo.  
La profesora Alicia Russo luego de este enunciado se pregunta  
¿Por qué?  
Porque estos epistemólogos construyen su postura des-  
de una epistemología prescriptiva y la sociología lo hace  
desde una perspectiva descriptiva. Si yo cuento cómo se  
desarrolla, cuál es la conducta de los científicos de deter-  
minada ciencia, para esta escuela, estoy haciendo socio-  
logía de la ciencia. Si yo digo, los científicos tienen que  
tener tal tipo de lenguaje, hacer tal tipo de experimento  
para que sea válido y se deben comportar de tal manera,  
prescribo. Entonces, estoy haciendo epistemología desde  
esta perspectiva.  
Respecto a los amplios sentidos que tiene la epistemología la  
profesora invitada, durante la charla, estimula a que cada es-  
tudiante, investigador/a, docente pueda profundizar y optar  
por la que considere más adecuada.  
¿Ustedes se acuerdan que ese Olimpo era como una  
especie de novela a la enésima potencia? Porque eran una  
cosa de alta complejidad en tanto relaciones y actores.  
Y nos dirá: “Acá no hay recetas”. Las recetas coartan la  
creatividad e impiden el avance del conocimiento. Por  
otro lado, “contradicen la provisoriedad de las afirmacio-  
nes científicas”. Entonces, pensemos un poco... No voy a  
decir como el título del clásico libro de Chalmers (1939-  
presente): “¿Qué es esta cosa llamada Ciencia?” Pero  
pensemos desde dónde viene esta ciencia. Cuando digo  
desde dónde viene hago la salvedad que para nuestra  
desgracia tenemos recortadísimo el ámbito, recortadísi-  
mo el panorama, recortadísimo el enfoque. Porque ¿de  
qué ciencia estamos hablando? De la ciencia occidental, y  
dejamos de lado a todo Oriente que, no solamente (aun-  
que uno ya lo sabe de verdad), pero siempre pensamos  
que probablemente estaban mucho más avanzados. To-  
das las teorías actuales han tenido raíces en la filosofía  
china, en la filosofía japonesa, etc. Ni hablar de las filo-  
sofías árabes.  
Estudiante 2: Un culebrón…  
Culebrón, claro. Pero había más allá de esto, -del uni-  
verso mítico- intentos de ciencia, en tanto explicaciones  
del mundo. A esta altura que les estoy diciendo, estaba  
la Academia de Platón que era un centro de formación  
fuerte. Platón con su racionalismo, su idealismo arrasa-  
ba en términos de audiencia en Grecia y Roma.  
En el Imperio Bizantino el emperador Justiniano intenta  
unificar el imperio, no se le ocurre mejor idea que cerrar  
la Academia de Platón. Diciendo que allí se enseña solo  
herejías cosas que atentan contra el poder. O sea, uno ya  
tiene experiencia de que, cuando el poder se mete con la  
ciencia, nos va pésimo. A partir de ahí, hay todo un éxodo  
porque no era para decir «Señores, les vamos a cerrar la  
Academia. Cerramos las puertas y ustedes no pueden  
entrar más”. No, era realmente bravo. Entonces hubo un  
éxodo muy importante hacia Persia (lo que hoy es Irán).  
En ese éxodo se forma una academia que se llamó Gun-  
deshapur. Fue un centro con un gran nivel de producción  
de saberes -ofrecía educación y formación en medicina,  
Entonces, para la ciencia occidental ¿la cuna de la civili-  
zación dónde estuvo?  
Estudiante1: En Europa.  
¿en qué lugar? La cuna de la ciencia estuvo en Grecia.  
Pensemos, los que ya han cursado han visto Berger (1929-  
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filosofía, teología y ciencias-. Sus miembros no solamen-  
te tradujeron a los sofistas y a los sabios griegos, sino  
también van generando lazos de conocimiento entre los  
aportes de árabes, de musulmanes, de judíos. En otras pa-  
labras, este centro de pensamiento es de una riqueza im-  
presionante. Distintos científicos, naturalistas y filósofos  
desterrados de Atenas por Justiniano (año 529), se trasla-  
daron a Gundeshapur, donde continuaron trabajando en  
medicina, astronomía y matemáticas. Fue en el siglo VI,  
cuando Gundeshapur adquirió el máximo prestigio como  
centro cultural, científico y artístico. Vayan tomándolo en  
cuenta...  
pero era la luna. De la luna hacia arriba era ámbito de la  
teología y todo, lo sobrenatural digamos, es patrimonio  
de la teología. De ahí, hacia abajo de la luna, los hombres  
pueden comprender, ya pueden conocer y pueden inves-  
tigar digamos de algún modo. Es un paso muy grande  
el que propone Tomás de Aquino. En otras palabras,  
distingue dos órdenes de conocimiento: el natural que  
procede de la razón humana y da lugar a la filosofía; y  
el sobrenatural que procede de la revelación y de la fe.  
Ambos provienen de Dios, por lo que entre ellos no puede  
haber contradicción, y sí colaboración, dando lugar, por  
ejemplo, a la teología: la revelación orienta a la razón y  
evita errores; la razón puede servir a la fe para aclarar y  
defender los misterios de la revelación.  
Entonces, Persia o Irán funda Bagdad y éstos fundan  
el Califato de Córdoba en España. Bagdad y Córdoba se  
consagran como los dos centros culturales por excelencia  
de Europa y Europa empieza a renacer, al menos en cien-  
cia, luego de haber pasado seis siglos bajo pura teología.  
Entendamos que todo el universo simbólico de la época  
es religioso. El ideólogo, digámoslo así, es San Agustín.  
San Agustín (354 d.C- 430 d.C) es considerado el Doctor  
Angélico, o sea, el Doctor Angélico de la Iglesia y de la  
ciencia. ¿Y cuál es la idea de San Agustín? La idea de San  
Agustín es sencilla “No hay manera de conocer la verdad  
como no sea a través de la fe, que nos lleva a las revelacio-  
nes”. O sea, vamos a tener solamente ese marco legítimo,  
digamos, de conocer lo científico y lo no científico.  
De esta manera, como el tiempo ya no es de Dios porque  
debajo de la luna, el tiempo transcurre en términos hu-  
manos y arriba de la luna vaya uno a saber. Es que, bajo  
esta explicación, el interés bancario se podía cobrar sin  
ningún tipo de pecado.  
La economía medieval prospera y con ella avanzan las in-  
vestigaciones. Entre los siglos XV y XVI, alcanza recono-  
cimiento un monje, un monje benedictino que se llamó  
Nicolas Copérnico. Este reconocido investigador, físico  
y astrónomo plantea, sin ningún tipo de elemento tecno-  
lógico, que no es la tierra el centro del universo como his-  
tóricamente se ha creído, y que la tierra se mueve. Pero  
pasan dos cosas con Copérnico, primero en algunas lite-  
raturas relatan que era muy tímido y que no se animaba  
a salir y explicar su teoría, segundo, puede que la presión  
de la jerarquía eclesiástica que consideraba a la verdad  
revelada única capaz de dar respuestas sobre el mundo.  
El impacto de los intelectuales que llegan a Córdoba, es  
notorio. Empiezan a tener un peso específico importan-  
te, más la cantidad de tecnología que se va desarrollando  
y economías que también se van desarrollando, hacen  
que la teología no sea suficiente. Hay cosas que no nos  
explican, hay cosas que nos impide hacer, por ejemplo,  
el tema del interés económico. El interés, porcentaje que  
recibo por depositar un dinero. A ese interés me refiero.  
Se comenta extraoficialmente que Copérnico tuvo un  
discípulo. Este aprendiz emprende la tarea de facilitar la  
lectura de la obra de Copérnico, realizando un resumen  
de ella. Resumen que se dio a conocer. Los datos que re-  
copiló durante años fueron plasmados en su gran obra,  
“Sobre las revoluciones de los orbes celestes” en la que ex-  
puso la teoría de que los astros giran alrededor del Sol5.  
Para San Agustín el tiempo era de Dios. Todo era de  
Dios. No podía rendir beneficios a los hombres y menos  
pecuniarios, menos monetarios. Era un impedimento  
gravísimo. Sobre todo, para los banqueros que ya están  
en auge y hacen préstamos a la Corona.  
Entonces, se recupera a Tomás de Aquino (1225-1274), él  
escribe sobre la doble verdad. Este teólogo se pregunta  
sobre ¿Dónde está el límite de las cosas? “En la luna” No  
tengo idea, nunca pude entender por qué era la luna,  
5
La profesora Alicia Russo, expresa que la obra de Copérnico pre-  
sentó dificultades en su lectura. Por ello, esto es un llamado de aten-  
ción para las/los sociólogos “Acuérdense de escribir y de escribir. Des-  
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Bueno, vamos a Galileo Galilei (1564-1642) considerado  
como el “padre de la astronomía moderna”, el “padre de  
la física moderna”. Aparece casi un siglo después y uste-  
des saben el gran salto, la famosa Revolución Coperni-  
cana o Copérnico-Galileica. Esto genera una hecatombe,  
pero ¿en qué círculo? En los círculos intelectuales y en los  
círculos eclesiásticos. Imagínense ustedes, pasar de la  
creencia del Rey de la Creación y la Tierra, de ser el cen-  
tro del Universo, a ser una cosa pequeña, en un cascote  
que anda a los tumbos en el espacio infinito. Galileo lo-  
gró con sus desarrollos teóricos, los principios de aquello  
que más adelante sería conocido como el método cien-  
tífico; es decir, la comprobación empírica de los hechos  
mediante la experimentación, la observación directa y el  
razonamiento lógico.  
ridos sociólogos, la física es fundamental en la historia  
de la ciencia. La física y la astronomía. El descubrimien-  
to más sobresaliente de Newton fue haberse dado cuenta  
de que la fuerza que nos permite permanecer parados en  
el piso es la misma que sostiene a la Luna en órbita alre-  
dedor de la Tierra. A esta fuerza le llamó gravedad. Este  
descubrimiento le permitió encontrar una descripción  
matemática de la fuerza de gravedad y establecer las tres  
Leyes de Newton, donde explica la relación que existe en-  
tre las fuerzas que actúan en un cuerpo y el movimiento  
de este cuerpo como consecuencia de la fuerza.  
Estos desarrollos impactan muy fuertemente en autores  
tales como René Descartes (1596-1650). Este filósofo y ma-  
temático tuvo una gran inquietud: la de separar la cien-  
cia del dogma religioso. Entonces, Descartes hace el pri-  
mer intento para separar la religión de la ciencia. Poder  
demostrar la existencia del ser, punto fundamental en la  
filosofía sin necesidad de recurrir a la divinidad. ¿Cómo  
hace? Porque hasta ahí era sencillo, el ser existe porque  
Dios lo ha creado de esta manera. Cierra todo perfecto.  
Lo veo al ser, sé que Dios lo creó. Descartes desafía a en-  
contrar esta posibilidad de demostrar la existencia del  
ser sin intervención de la divinidad y descubre, trabajo-  
samente, que piensa, ese ser que es él mismo: Piensa. Con  
la famosa frase “pienso, luego existo” asociamos a Rene  
Descartes. El “luego” ténganlo en cuenta, el luego no es  
un luego de después, es un luego de, por lo tanto, por-  
que es “cogito ergo sum”. Lo más aproximado seria: “si  
pienso, soy.” Entonces demuestra la propia existencia sin  
tener que intervenir la divinidad. Yo pienso y luego exis-  
to. El problema se le genera a Descartes cuando intenta  
demostrar la existencia del otro. Porque el otro también  
existe, lo tengo enfrente, yo sé que está. ¿Cómo hago para  
saber que fulano o mengano está pensando? ¿Le pregun-  
to? No ¿por qué no le puedo preguntar? Porque Descartes  
sabe y sostiene que los sentidos nos engañan. ¿Por qué  
dice que los sentidos nos engañan? Muy simple. ¿Qué  
vemos en la mañana por el este? Levantarse el sol. No-  
sotros lo vemos mover... Cuántas veces, todas las veces.  
De tal manera, mi ojo me está engañando. Hay sonidos  
que el perro puede escuchar y yo no escucho, pero si uso  
una máquina que puede detectar sonidos sé que hay una  
frecuencia que el oído humano no oye, o sea, que exis-  
ten en la naturaleza, pero que no están conmigo. El oído  
engaña, el tacto engaña a tal punto que, si yo cruzo los  
dedos y toco algo, un lápiz, por ejemplo, me parece que  
Luego, debemos recordar los aportes de Johannes Kepler  
(1571-1630). Él desarrolla las ideas sobre las trayectorias  
de los planetas. El trabajo más importante de Kepler fue  
la revisión de los esquemas cosmológicos conocidos a  
partir de la gran cantidad de observaciones acumuladas  
por Brahe (en especial, las relativas a Marte), labor que  
desembocó en la publicación, en 1609, de la Astronomía  
nova (Nueva astronomía), la obra que contenía las dos  
primeras leyes llamadas de Kepler, relativas a la elipti-  
cidad de las órbitas y a la igualdad de las áreas barridas,  
en tiempos iguales, por los radios vectores que unen los  
planetas con el Sol.  
Es Isaac Newton (1642-1727) que dirá, “No, son elipses”.  
Newton se aferra a la idea de que los hombres pueden co-  
nocer. Él, afirma que: “Dios creó el Universo, Dios creó al  
hombre”, con la diferencia de que el hombre puede cono-  
cer lo que antes no podía. Entonces, Newton aporta algo  
que es importante: Dios creó al universo e hizo leyes de  
su funcionamiento, pero luego toda la naturaleza cumple  
esas leyes sin la intervención de la divinidad. Esto es im-  
portantísimo porque entonces podemos generar hasta  
leyes. Podemos apuntar a la física. ¿Por qué me refiero  
siempre a la física? Porque nos guste o no nos guste, que-  
de chiquitos (primeros años de la carrera) empiecen con el ejercicio  
de la escritura, con cualquier tema, pero aprendan a escribir claro,  
conciso, que se pueda comunicar exactamente lo que quieran decir.”  
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son dos objetos y es uno solo. Entonces, yo no le puedo  
preguntar a fulana verbalmente qué pensaba porque no,  
porque el oído me engaña. Lo que me diga, vaya a saber  
lo que escucho. De tal manera que no puede, Descartes,  
demostrar la existencia del otro. Eso es un fracaso. Esto  
sucede en Francia mientras en Inglaterra, John Locke  
(1632-1704), para los politólogos el “padre del liberalismo”,  
pero además es el “padre del empirismo”. Locke parte de  
una base: “las ideas no son innatas”. Las ideas provienen  
de la experiencia. ¿Cómo lo afirmaba Locke? Era mé-  
dico y trabajaba en la corte de Guillermo de Orange de  
los Países Bajos actuales. Estaba casado con María Es-  
tuardo que era de los reinos británicos. Locke empieza a  
investigar y dice cosas que algunos en la actualidad les  
parecerían horrorosas, pero dice cosas tales como “si los  
niños inocentes, los idiotas e imbéciles (así se les llamaba  
en esa época a los discapacitados mentales), si los idiotas  
e imbéciles y los niños no poseen la idea de Dios que es  
la suprema idea, quiere decir que no hay ninguna idea  
previa”. ¿Por qué dice él de los discapacitados mentales y  
de los niños inocentes? porque no han tenido contacto de  
experiencias fuertes que le transmitan la idea de Dios. Si  
no tienen la idea de Dios quiere decir que no tienen nin-  
guna idea previa. Todo se remite a la experiencia, todo,  
toda idea que pase por la cabeza, y ése es el principio nú-  
mero uno, básico y totalizador de la idea.  
naban en Inglaterra, reina el rey consorte. De tal manera  
que Guillermo de Orange termina siendo el rey del reino  
británico. Fíjense de esta aparente tontería para muchos:  
de las ideas no son innatas terminaron siendo dueños de  
un reinado. No obstante, Locke es el consejero de Guiller-  
mo de Orange, uno de los consejeros privilegiados, pues-  
to que consigue instalar y promover la monarquía parla-  
mentaria que hasta hoy rige en Inglaterra que existe por  
primera vez y la Cámara de los Lores que son los nobles  
que han estado siempre en el candelero y la Cámara de  
los Comunes a la cual no acceden los campesinos. Pero así  
al menos la gente del sector popular, dicho en términos  
de los aristócratas “ese populacho”, tenía representativi-  
dad. Entonces el Rey tiene la posibilidad, justamente, de  
enterarse de las necesidades, intereses y demandas tanto  
de un sector como de otro. Es decir, se amplía el sector de-  
mandante hacia el Rey, por eso hablamos de monarquías  
parlamentarias, monarquías democráticas.  
Locke propone una serie de disquisiciones respecto a la  
percepción, a la emoción, a las ideas que no se generan  
y demás. Pero ¿vieron en el minuto fatal de un autor?  
Locke tuvo el minuto fatal porque dice con respecto a las  
ideas, esas ideas transmitidas por los sentidos tienen un  
no sé qué que les es común a todas. Minuto Fatal, ¿por  
qué? Porque si existe ese no sé qué, es algo indefinido y  
eso es lo que entendemos como esencia. Esa esencia no  
se adquiere, esa esencia se trae. Por esto es que Locke  
también intentaba separar lo religioso de lo científico.  
La ciencia y la religión, en esos momentos no se negaba  
la religión, nadie negaba la existencia de Dios, ni cerca  
de eso. Pero sí que corrieran por carriles distintos, que la  
Iglesia se ocupara de lo sobrenatural, de la teología, y la  
ciencia se ocupara del terreno humano en todo sentido.  
Fíjense cuál es la importancia política y social que luego  
tiene esa afirmación. Acuérdense ustedes que, en los rei-  
nos, los reyes, europeos, eran reyes ¿por qué razón? Por  
gracia de Dios, por gracia divina. No era la gracia sobre la  
persona, sino que la gracia venía de Dios hacia la proge-  
nie. Por eso si se moría el rey heredaba un hijo y etcétera,  
etcétera, etcétera.  
Locke dice: “si la idea de Dios no está presente al nacer”  
¿cómo va a estar el poder, que es una ínfima cosa con res-  
pecto a Dios, presente al momento de nacer? Destruye el  
principio de la herencia del poder. Y fíjense, ya en Ingla-  
terra, hay un caldo de cultivo importante. Guillermo de  
Orange quería ser rey de Inglaterra. Había un caldo de  
cultivo muy importante, realmente, había conflicto con  
los campesinos, con los pequeños burgueses que ya esta-  
ban emergiendo. Bueno, se produce la Primera Revolu-  
ción, apoyada por el Parlamento, que se forma para des-  
tituir a Jacobo II. Nombran a María Estuardo que es hija  
de Jacobo, pero como las mujeres, en ese momento, no rei-  
Luego identificamos los aportes del obispo Berkeley  
(1685-1753) que es escocés. Él sostiene que lo que los senti-  
dos no perciben, no existe. Los materialistas de la época  
le auguraban que ojalá lo atropellara un tren por detrás,  
cosa que no lo viera, para que se diera cuenta que sí exis-  
tía. No eran muy piadosos con Berkeley. En filosofía ese  
pensamiento se llama solipsismo. En el solipsismo sola-  
mente tiene realidad lo que es percibido por los sentidos  
y lo otro no existe.  
Entonces es David Hume (1711-1776) quien comienza ha-  
ciendo un análisis pormenorizado de diferentes objetos.  
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Pongamos por ejemplo una mesa, si la sustancia o la  
esencia de esta mesa existe tiene que superar todo acci-  
dente y ser el todo de la mesa. Hume diría, la mesa es  
blanca, sí, es blanca, pero no la define como mesa. Podría  
ser roja, verde, fucsia, el color que se nos antoje y seguiría  
siendo mesa. El color no es la esencia. Él habla de sustan-  
cia no de esencia. La esencia es muy aristotélica.  
bía un té muy cerca, a los fondos de la universidad, era un  
té muy chiquito, muy acogedor y se reunían ahí a debatir  
e intercambiar ideas sobre el empirismo. Eso se va con-  
virtiendo realmente en un círculo, ¡el Círculo de Viena  
famoso!6 que en todas las cátedras que se mencionan, en  
todos los años se menciona ese tema.  
Básicamente está conformado por distintos intelectua-  
les, pero uno de los líderes, promotor de las ideas, aparte  
de Schlick fueron Carnap y Neurath. Uno, muy impor-  
tante es Bertrand Russell (lord inglés con título nobi-  
liario), él es el primero que acuña el término epistemo-  
logía en un tratado y él aporta todo el tema de lo físico  
matemático a la epistemología.  
Así es que, el color no es la sustancia porque puede ser  
de cualquier color y sigue siendo mesa ¿El hecho de tener  
cuatro patas? No, porque un perro también tiene cuatro  
patas, la mesa podría tener una, puede tener tres y sigue  
siendo una mesa. No la define, no es la sustancia. Que  
sea rectangular, tampoco, la forma tampoco porque que  
sea triangular o redonda tampoco la define. Entonces, va  
demoliendo cada uno de los elementos del objeto obser-  
vado. Hasta que dice que las cosas son puro accidente.  
Lo accidental en filosofía es el color, la forma, el tamaño,  
la altura, la capacidad. Entonces, no existe la sustancia.  
Si no existe la sustancia, la ciencia no debe ocuparse de  
cosas sin sustancia. ¿Y quién se tiene que ocupar de las  
cosas con sustancia? La religión, dirá Hume.  
La pretensión del Círculo de Viena es unificar el lenguaje  
de las ciencias a través de símbolos como hace la mate-  
mática. Cosa que sean incontestables, que sean imposi-  
bles de interpretación. Que si yo digo “cuaderno” es cua-  
derno y no tiene ninguna otra acepción. Este es uno de  
los principios y aportes de Bertrand Russell (1872-1970).  
Sin embargo, Russell cuestiona al empirismo. La idea de  
que el conocimiento científico deba ir de lo particular a  
lo general lo relata como el “pollo inductivista”. Después  
Chalmers lo llama el “pavo inductivista”. Pero, ¿cómo es  
el asunto? El pollo o el pavo va a una granja y le dan la  
comida a las 9 de la mañana. Al día siguiente va y le dan  
la comida a las 9 de la mañana, y todos los días es igual.  
Entonces, el pavo ya sabe y hace la generalización y dice  
“en esta granja se come todos los días a las 9 de la maña-  
na”. Hasta que llega la Navidad y adiós pavo.  
La ciencia como modo de conocimiento  
Después de todo este repaso, tenemos un gran conocido  
de la sociología; Augusto Comte (1798-1857), considerado  
uno de los padres de la sociología. Hay una premisa de  
Comte que dice “toda proposición que no puede reducir-  
se a un simple hecho no es científico”. Fíjense qué senci-  
llo, yo puedo construir una hipótesis robusta, pero si no  
puedo conectarla con una cosa real y concreta no tiene  
validez. Es una especulación, eso es lo que quiere decir  
Comte.  
Otro de los destacados intelectuales cercano al Círculo  
de Viena es Ludwig Wittgenstein (1889-1951). Wittgens-  
tein ha sido discípulo de Russell. Hay, como en todos los  
autores, dos Wittgenstein. Un Wittgenstein del “Tracta-  
tus Lógico-Philosophicus” (1922), que es un libro muy im-  
portante donde adhiere a muchas cosas con la metafísica  
en la mayoría de los casos. Un segundo Wittgenstein que  
participa en la Guerra, una vida muy trágica. Él escribe  
Herederos de este positivismo muy aferrados a Hume  
con el tema de la no sustancia es el Círculo de Viena. Este  
Círculo de Viena (1924-1936) que dirá que ya no solamente  
la teología tiene su camino ahora también la ciencia tiene  
el suyo propio.  
El Círculo de Viena comienza por un historiador de las  
ciencias empíricas, Friedrich Schlick (1882-1936). En Aus-  
tria, Viena precisamente, donde se le asigna una cátedra  
“Historia de las Ciencias Inductivas”. Schlick era tremen-  
damente inquieto. Se le ocurre convocar a otros colegas  
para juntarse, primero, charlar, tomar té. Dicen que ha-  
6
Principales integrantes del Circulo de Viena: Rudolf Carnap, Frie-  
drich Moritz Schlick, Otto Neurath, Olga Hahn Neurath, Carl Hempel,  
Charles Morris, Karl Popper y Ludwig Wittgenstein, entre otros.  
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las “Investigaciones Filosóficas”. En esas Investigacio-  
nes Filosóficas trabaja un tema importantísimo porque  
una de las cosas que dicen los del Círculo de Viena es la  
importancia del lenguaje matemático, un sólo lenguaje  
para toda la ciencia. Pero él dice “el significado es el uso”,  
y funda el concepto de los “juegos del lenguaje”. ¿Qué  
quiere decir con esto? Si tenemos un grupo de viñateros  
o de peones de viña ¿qué términos van a ser los usuales?  
La poda, el corte, la helada, la ficha, la gamela. ¿Qué sig-  
nificado tienen? Tienen el significado de lo que ellos en-  
tienden y para lo que lo usan. Según cómo se usen los  
términos en su grupo, será su juego de lenguaje. Esto en  
la ciencia se observaría en la “jerga” de cada disciplina,  
el término “revolución” en física tiene un significado y la  
misma palabra en ciencias sociales, otro.  
con el bisturí y se muere. ¿Qué pasó? No solo es la mate-  
ria cadavérica, la que provoca las infecciones y la muerte,  
sino la materia viva y enferma también.  
¿Qué conclusión metodológica sacamos de este proceso  
antes citado? Es que podemos comprobar que el médico  
por medio del ensayo y el error lo que realizó es la verifi-  
cación. Verificó que la materia cadavérica, enferma. Pero  
existe otra causa que provoca lo mismo. Entonces cuan-  
do lo llevamos a cabo, metodológicamente tenemos que  
formularlo de la siguiente manera: la materia cadavérica  
enferma y es probable que genere fiebre puerperal o fie-  
bre con desencadenantes de muerte.  
Popper retoma a Hempel para advertir que si yo verifi-  
co existe la probabilidad de que un hecho “X” ocurra.  
Hempel hace toda una serie de disquisiciones lógicas y  
demuestra que en realidad la verificación te da probabi-  
lidades y solo la negación da certezas. Si yo puedo falsar  
tengo la certeza que el hecho no ocurrirá. Ese es el prin-  
cipio de la postura de Popper, él va a decir “lo importante  
no es verificar” ¿cómo? hay dos elementos importantes  
en su razonamiento: la falsabilidad y la falsación. ¿Cuál  
es la diferencia entre falsabilidad y falsación? La falsa-  
bilidad es una condición que cuanto más preciso sea un  
enunciado, mayor probabilidad de ser falsado. La fal-  
sabilidad es una condición, en cambio la falsación es la  
acción de falsar. Es el método por el cual voy a acceder a  
la corroboración o no de una hipótesis. Cuando Popper  
habla de acontecimientos está hablando de un hecho. No  
está hablando de ninguna otra cosa. Un acontecimiento  
es un hecho. Un evento, que para nosotros es algo even-  
tual, una cosa que sucede ahora y después anda a saber  
cuándo, para Popper lo eventual, o sea no lo eventual, el  
“evento” es lo que tienen de común lo universal, los acon-  
tecimientos.  
Otro pensador es Karl Popper (1902-1994). Uno de los  
temas que él cuestiona del Círculo de Viena refiere a la  
verificabilidad, para saber si una cosa, una premisa, una  
proposición o una hipótesis es real tengo que verificar.  
En caso de corroborar, Popper utilizará el término “co-  
rroboro” no el de demostrar. Para comprender esta idea,  
podemos remontarnos al caso Semmelweis. Éste fue un  
médico húngaro que trabajaba en un hospital de mater-  
nidad. Le advierten que, en una de las salas del hospital,  
al contario de otra, hay una especie de epidemia de fie-  
bre puerperal que es la fiebre que tienen las parturien-  
tas después de los nacimientos. Entonces, comienzan a  
indagar en los porqués de las muertes maternas. En esa  
sala, donde hay muertes pasa un cura con una campa-  
na todas las noches rezando, entonces se lo asocia por la  
angustia de pensar en la muerte cercana, en los pecados  
que cometió, etc. Por esto es que se le sugiere “que no  
pase el cura”. Sin embargo, las mujeres siguen murien-  
do. Luego, asocian a que es la postura de las parturien-  
tas, unas están de costado, las otras están de espaldas.  
También, descubren que las mismas personas que ha-  
cían disección de cadáveres, autopsia o cosas similares  
para investigar sobre las muertes, eran las mismas que  
atendían a las parturientas de esa sala. Entonces, a este  
médico se le ocurre que puede modificar el número de  
muertes maternas si se incluye en las rutinas medicas el  
lavado de manos con solución clorurada. Sucede que esa  
práctica de lavado de manos, disminuye las muertes. Él  
dice “la mortalidad depende del contacto con las células  
cadavéricas que transmiten las manos sucias”. Pero re-  
sulta que un ayudante se corta haciendo una operación  
Si ustedes quieren, podemos pensar en conjunto, lo pri-  
mero que tenemos que hacer con una hipótesis, es ver  
si es falsable. Si yo digo por ejemplo “ahora es de día o  
de noche”. Eso en lógica se llama tautología. Si yo afir-  
mo una cosa y su contrario se llama tautología. Ahora es  
de día o de noche. Ustedes me van a decir “profe es de  
noche”, ¿y qué dije yo? Supónganse que haya un sol tre-  
mendo.  
- “Profe es de día”.  
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- Entonces. Es de día.  
conocimiento es el colmo de lo infinitésimo dentro de la  
infinidad de cosas que existen en el mundo”.  
No tiene importancia ¿se dan cuenta? No nos informa de  
nada pues es y no es al mismo tiempo. En cambio, si yo  
dijera a tantos grados de longitud, tantos grados latitud,  
a tal hora hay tal cantidad de luminosidad: Eso se puede  
comprobar fácilmente. Lo corroboro. Supóngase que yo  
haya dicho que hay, no sé qué cantidad de luminosidad  
y podemos comprobar que hay medidores de luminosi-  
dad. Es falsa; cuidado. Porque como los elementos de  
una hipótesis son muchos y son complejos, al falsar uno,  
descarto la hipótesis. Pero, supongamos que la corrobo-  
ro no que la falseo, sino que la corroboro. Pero corroboro  
un elemento y hay otro montón de elementos que anda  
a saber cómo se comportan. Entonces, a la hipótesis hay  
que seguirla falsando, «¿y hasta cuándo vamos a falsar  
la hipótesis?» dirá Popper, por convención, la comunidad  
científica dice “bueno, la dejemos tranquila por un tiem-  
po largo”.  
Kuhn dirá que los paradigmas no son comparables, él ex-  
plica las revoluciones científicas por medio de etapas en  
la ciencia. Múltiples escuelas que discuten, pero no hay  
una preeminencia de una sobre otra. Fíjense en la última  
etapa donde está la escuela aristotélica y la escuela plató-  
nica, existen dos vertientes que son antagónicas donde  
cada una tiene sus soluciones, sus razones para legitimar  
la propia teoría, pero no hay una unidad de paradigmas.  
En realidad, el primer atisbo de esto que P. Berger y T.  
Luckmann (1968) van a llamar el universo simbólico. Para  
Kuhn el primer atisbo de paradigma se da con el cristia-  
nismo que unifica absolutamente todo. Las cosas se ex-  
plican de una determinada manera, el mundo se ve de  
esa manera, la creación es así, los ángeles tienen este sen-  
tido para la vida. Está todo previsto, legitimado, en cada  
respuesta, cada pregunta, tiene una respuesta desde la  
legitimación del paradigma. Es un universo de legitima-  
ciones cuando hablamos de universos simbólicos. Enton-  
ces, el paradigma va a tener características similares a  
la propuesta de Berger y Luckmann sobre los universos  
simbólicos.  
En el año 1952 se publica la obra “La estructura de las re-  
voluciones científicas” del físico estadounidense Thomas  
Kuhn (1922-1996). Su propuesta fue diferente a lo que  
hasta ahora habíamos visto. Él tira una bomba tremenda  
y dice “no, acá no hay ninguna falsación posible”. Según  
Popper los científicos tienen que falsar. Por ello se lo con-  
sidera como el último prescriptivo de la historia.  
Saltamos a la etapa de ciencia que funda Galileo. Eviden-  
temente, Kuhn como buen físico, tiene en su mente la re-  
volución copernicana para desarrollar sus ideas. Cuando  
el cristianismo se pone en crisis, y llega la revolución, hay  
una etapa de crisis donde los científicos dudan porque en  
el paradigma hay anomalías. Estas anomalías, tratan de  
preguntas que el paradigma no puede responder.  
Por su parte, Kuhn se remite a la revolución copernica-  
na. Para él los científicos se aferran con uñas y dientes  
al paradigma que los contiene ¿y qué es el paradigma?  
por ejemplo, el paradigma ptolomeico decía: la tierra es el  
centro del universo y todos los planetas giran alrededor.  
Cuando cambiamos, o sea, dan el gran salto cualitativo,  
es un salto cualitativo, al paradigma cambia totalmen-  
te. ¿Qué cambia? Todo cambia, la visión del mundo, un  
paradigma es un modo total de ver el mundo. Por eso  
Kuhn dice que dos paradigmas no son comparables  
término a término. ¿Qué quiere decir esto? Yo puedo  
decir éste me da muchas más respuestas que este otro,  
estoy comparando. Pero el término a término significa  
que, en el paradigma ptolomeico, el concepto “tierra”, por  
ejemplo, tiene un significado: centro del universo creado  
por. Y “tierra” en el paradigma galileico es absolutamente  
diferente: planeta que gira alrededor de sol. Imagínen-  
se que la tierra en el contexto del universo es una parte  
infinitésima. Como decía Rolando García (1919- 2012) “el  
Pero en realidad no es que no puede responder, sino que  
se considera que aún no responde. Esto es fundamen-  
tal. No es lo mismo decir este paradigma no responde,  
que decir este paradigma aún no responde.  
Fíjense lo que sucede con la vacuna del sida o del cáncer.  
Son anomalías del paradigma médico, evidentemente.  
Sucede que cuando aparecen las crisis se van acumulan-  
do las anomalías y no hay respuestas a ellas. Entonces  
aparece un grupo de científicos que en realidad tienen  
la capacidad de poder avizorar otro paradigma diferen-  
te. Se formulan nuevas preguntas “¿no será el paradigma  
lo que está fallando?». Hay una etapa, en la crisis, que es  
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de ciencia extraordinaria. Esta ciencia extraordinaria se  
trata de nuevas propuestas para solucionar aquellas pre-  
guntas que el paradigma no ha dado. Pero tiene que solu-  
cionar todas las preguntas que el paradigma anterior sí.  
Imagínense la situación que decíamos, si en un momen-  
to determinado, un grupo de investigadores, partiendo  
de otras bases que no son del paradigma vigente encuen-  
tran la vacuna contra el cáncer, se arma la hecatombe,  
¡¿qué Galileo ni Galileo?! Va a cambiar totalmente, el pa-  
radigma cambia y se impone el nuevo.  
año aparezca un bólido que es ni más ni menos que el  
famosísimo cometa Halley. Porque el cometa Halley, co-  
rrobora la hipótesis, eso es falsable. Porque, si aparecía es  
corroborable, si no aparecía se elimina la hipótesis. La-  
mentablemente, el cometa aparece como 16 años después  
de lo pronosticado y Halley ya había muerto, por este  
acontecimiento es que el cometa lleva su nombre.  
Evidentemente esto que hoy no es verdad, o que se lo  
considera un error, en un futuro puede llegar a corro-  
borarse. Si yo construyo una hipótesis, pero es errada  
ahora, puedo decir: “ah bueno, ahora no es posible pen-  
sarlo, pero puede que en el futuro suceda”. Posiblemente  
no lo veamos a ese futuro que aludo, pero no lo vamos  
a poder comprobar nunca. Es muy flojo el tema de in-  
ventar el futuro. Entonces, aquí deberíamos retomar a  
una personalidad de la ciencia, alguien que es disruptivo  
absolutamente, en la epistemología, en la vida, en la uni-  
versidad, en todas partes: Paul Feyerabend (1924-1994).  
Feyerabend era un tipo terriblemente irónico, muy ácido,  
espantoso. No solamente con las palabras, sino con los  
gustos. Cuentan que una vez Lakatos lo había invitado a  
dar una charla en su casa; entonces apareció Feyerabend,  
fue a la cocina, tomó el delantal, sirvió café a los cientí-  
ficos invitados, dijo soy Feyerabend y se fue. Lakatos no  
se lo perdonó jamás, porque lo dejó como un salame y se  
pelearon mal. Pero Feyerabend le dice a Lakatos, toda-  
vía en época de amistad, “lo que vos muestras como una  
cosa preciosa, lógica, racional y demás, es un anarquis-  
mo total. Yo estoy con la anarquía, porque la ciencia no  
avanza ni por la falsación ni por las revoluciones cientí-  
ficas, avanza por la capacidad creativa de los científicos.  
Los científicos que no se constriñen con ninguna teoría  
vigente, y son capaces de avizorar el paradigma siguien-  
te o uno nuevo de mayor efectividad, son los que hacen  
avanzar la ciencia”. Esa es la postura de Feyerabend. Es la  
imaginación, la creatividad, la intrepidez trasladada al  
quehacer científico.  
Cuando se impone el nuevo, el viejo no queda, desapa-  
rece, porque tiene términos que no son acumulables ni  
compatibles. Y el científico-a que no se adviene al nuevo  
paradigma, irá a la biblioteca de la universidad. Enton-  
ces, para Kuhn, la ciencia va a progresar por las revolu-  
ciones científicas. ¿Cómo se generan las revoluciones?  
Después de una crisis, se ingresa a la ciencia extraordi-  
naria, esa ciencia extraordinaria cuando triunfa puede  
sentar las bases de un nuevo paradigma. Ahora bien, el  
problema en Kuhn, para nosotros los sociólogos/as y para  
otras profesiones de las Ciencias Sociales y Humanas, es  
que está muy centrado en la física galileica. Porque fíjen-  
se ¿qué pasa en la sociología? Pareciera que estamos en  
etapa de pre-ciencia, hay discusiones bizantinas entre  
positivistas, dialécticos, hermenéuticos, y nadie se pone  
de acuerdo. Y cada uno tiene su legitimación y formas de  
dar respuesta a problemas.  
Siguiendo con esta cronología del conocimiento científi-  
co, retomamos a un autor húngaro llamado Imre Lakatos  
(1922-1974) que propone los “Programas de investigación  
Científica”. Él dice: “tiene razón Kuhn en decir que no es  
verdad que lo científicos vivan falsando, están aferrados  
al paradigma terriblemente”. Y este paradigma tiene un  
núcleo duro, que está rodeado por una serie de hipótesis  
que defienden el paradigma contra cualquier tipo de ata-  
que, de falsación. Da un ejemplo, señalando que cuando  
Newton calculaba la fórmula había un ayudante del as-  
trónomo, Halley, amigo de Newton que advirtió que en  
la medida de la órbita había un error, pero nunca se le  
ocurrió decirle a Newton. Pero no es así la historia, hay  
alguna razón por la cual se altera la elipsis de un planeta  
determinado. Seguramente, ahí empieza a hipotetizar.  
Sucede que hay un cuerpo celeste que incide o que cruza  
cerca por ello la gravedad se altera. De esta manera, por  
medio de mediciones señalan que es probable que en tal  
El debate hoy: Epistemología e interdisciplina  
Aquí terminaría la síntesis elemental, del conocimiento  
científico occidental. Los enfoques de los autores recu-  
perados como parte de la epistemología del siglo XX se  
han expandido, diversificando las discusiones epistemo-  
lógicas en el siglo XXI. Ustedes van a tener la suerte de  
ser profesionales que van a gozar de distintos tipos de  
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lineamientos. Primero se habla de la transdisciplina, bá-  
sico en estos momentos. Los físicos con los filósofos están  
discutiendo, discurriendo sobre la determinación o inde-  
terminación del universo. Fíjense, físicos y filósofos ¿qué  
tienen que ver? ¡Todo tiene que ver! Feyerabend decía algo  
controversial “los métodos no existen, en la ciencia vale  
todo”. Pero fíjense, es muy importante esto. El “vale todo”  
no significa hacer cualquier cosa, el vale todo significa  
que tengo que generar la suficiente sensibilidad como  
para detectar qué método demanda el objeto investigado,  
sin restringirme bajo ningún método. Pero, además, para  
hacer eso debo conocer al dedillo todos los métodos posi-  
bles. Y no me asiento en lo cuantitativo o en lo cualitativo  
estrictamente. Voy a ver qué demanda ese objeto para que  
me cuente todo lo que ese objeto/actor, tiene para decir.  
Dar cuenta de la complejidad del objeto. Por otro lado, po-  
demos decir también que en ese camino podemos crear  
métodos, no hay restricción. Cuando a uno no le termina  
de conformar, podemos inventarlo. Las cabezas tienen  
que ser libres, transgresoras, sin miedo. A lo sumo habrá  
alguien que confrontará, pero imagínense que cuando  
lleguen a su casa no les importa nada. Por suerte las pro-  
fes que tienen hoy, tienen la apertura suficiente. Yo no voy  
hablar de temas en los que no soy experta, me refiero a  
las epistemologías del feminismo, la epistemología de la  
sensibilidad, las epistemologías del sur. Cada ciencia está  
proponiendo su propia epistemología.  
Por otra parte, nos anima como docentes a continuar con la  
tarea pedagógica para que nuestros/as estudiantes logren de-  
sarrollar una actitud comprensiva de las diferentes corrientes  
epistemológicas en las Ciencias Sociales en relación a la pro-  
ducción del conocimiento científico en un marco contextualiza-  
do. La ubicación temporo-espacial de los autores y sus perspec-  
tivas es una dificultad notoria en el proceso de aprendizaje de  
las Teorías y la Epistemología en la carrera y, si no es resuelto,  
menoscaba la posibilidad de reconocer la sucesión de categorías  
y las fuertes discusiones con enfoque precedentes y contempo-  
ráneos.  
Asimismo, el recorrido propuesto tiene la virtud de ser trans-  
mitido con total solvencia y, con un atributo no siempre pre-  
sente en las aulas universitarias, la capacidad pedagógica que  
posibilita una lectura introductoria para quienes se inician en  
reconocer a la ciencia como un modo de conocimiento y su co-  
rrespondiente complejidad en la Sociología, y a su vez permite  
la revisión de quienes ya lo han estudiado logrando aclarar y  
afianzar la articulación de estos contenidos.  
Referencias bibliográficas  
Berger, P. y Luckmann, T. (1968) La construcción social  
de la realidad, Buenos Aires, Amorrortu Editores.  
Chalmers, A. (2000) ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?  
3ra. Revisión. Cap. 5, 6 y 7. Madrid España, Editorial  
Siglo XXI.  
Por último, quisiera decir que no abandonen el tema de  
la transdisciplina. Suele pasarnos que no tenemos idea  
de la investigación que se está haciendo en el curso de  
al lado, no tenemos ideas acerca de las indagaciones de  
disciplinas cercanas. Podríamos aunar esfuerzos y hacer  
cosas más interesantes y útiles también ampliando las  
fronteras del conocimiento.  
Feyerabend, P. (1989)., Contra el método. Barcelona, Es-  
paña: Editorial Ariel. Introducción, Cap. 9 y Cap. 10.  
García, R. (2006). Epistemología y Teoría del Conoci-  
miento. Salud Colectiva. 2(2):113-122.  
Algunas reflexiones de cierre  
La epistemología como herramienta del pensamiento  
sociológico  
Hempel, C. (1996). Filosofía de la Ciencia Natural. Ma-  
drid: Alianza Edit. Introducción, Caps. 1, 2, 3, 4 y 5.  
El recorrido que realiza la profesora Russo sobre la ciencia y  
el pensamiento científico, resulta fundamental no solo para la  
cátedra de Epistemología de las Ciencias Sociales en la carre-  
ra de Sociología, sino que también, este tipo de diálogo invita  
continuamente a pensar, discutir, criticar los posicionamientos  
acerca del conocimiento científico en general, de las Ciencias  
Sociales y de la Sociología en particular.  
Hempel, C. (2005). La explicación científica. Barcelona,  
España: Paidos. Cuarta parte: cap. 9.  
Hume, D. (2004). Investigación sobre el conocimiento  
humano. Madrid: Istmo.  
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183  
TRAMAS SOCIALES • N° 05 | ISSN: 2683-8095  
DOCUMENTO DE CÁTEDRA  
Kuhn, T. (1996) La estructura de las revoluciones científi-  
Popper, K. (1985). La lógica de la investigación científica.  
Madrid: Tecnos. Primera parte: caps. 1 y 2. Segunda  
parte: caps. 4 y 5.  
cas. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.  
Lakatos, I. (1993). Historia de las ciencias y sus recons-  
trucciones racionales. Madrid: Editorial Tecnos. In-  
troducción, Cap. 1.  
Russell, B. (1973). Un ensayo sobre los fundamentos de la  
geometría. Traducción al español por J. Porcel. Obras  
Completas Tomo II. Madrid  
Locke, J. (1999). Ensayo sobre el entendimiento humano.  
México: Fondo de Cultura Económica.  
Wittgenstein, L. (2021). Investigaciones filosóficas. Tro-  
tta.  
Popper, K. (1983). Sobre las fuentes del conocimiento y la  
ignorancia. En El desarrollo del conocimiento cien-  
tífico. Conjeturas y refutaciones. Barcelona, España:  
Paidós.  
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