Tramas Sociales N° 8 06 Artículo Joven Manzur Martín

92TRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095Desplazar la voz prestadapor la voz propiaPercepciones de trabajadorasy trabajadores sexualessobre el trabajo sexualReplacing the Borrowed Voicewith One’s Own VoiceSex Workers’ Perceptions of Sex WorkVictoria Hessen Manzur CastronovoHéctor Manuel Martín BriceñoImagen generada mediante inteligencia artificial (IA).
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ARTÍCULO JOVEN93Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...TRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095ResumenEl presente artículo, elaborado en el marco de una práctica de investigaciónde la cátedra de Investigación Social II de la Licenciatura y el Profesoradoen Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacio-nal de San Juan, analiza las percepciones de trabajadoras y trabajadoressexuales en la provincia de San Juan, con el objetivo de comprender cómoperciben y vivencian el trabajo sexual. Bajo la perspectiva teórico-episte-mológica de la Teoría Fundamentada en los Datos, se realizaron entrevistassemiestructuradas a trabajadoras y trabajadores sexuales independientese integrantes de asociaciones como AMMAR (Asociación de Mujeres Me-retrices de Argentina) y ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales yTransgéneros de Argentina). Las interpretaciones y consideraciones que sepresentan se nutren de experiencias de todo tipo: íntimas, organizativas,políticas y afectivas, aportando a la comprensión y reconocimiento del tra-bajo sexual desde la voz de quienes lo ejercen.AbstractThis article examines how sex workers in the province of San Juan perceiveand experience sex work. It was written as part of a research project for theSocial Research II course of the Bachelor’s and Teaching degrees in Sociologyat the Faculty of Social Sciences of the National University of San Juan. Underthe theoretical-epistemological perspective of Grounded Theory, semi-structured interviews were conducted with independent sex workers andmembers of associations such as AMMAR (Association of Women Sex Workersof Argentina) and ATTTA (Association of Transvestites, Transsexuals, andTransgenders of Argentina). The interpretations and considerations presentedare nourished by experiences of all kinds: intimate, organizational, political,and affective, contributing to the understanding and recognition of sex workfrom the voices of those who practice it.Victoria Hessen Manzur CastronovoDepartamento de Sociología, Facultadde Ciencias Sociales, UniversidadNacional de San Juan (UNSJ)vikemanzur16@gmail.comHéctor Manuel Martin BriceñoDepartamento de Sociología, Facultadde Ciencias Sociales, UniversidadNacional de San Juan (UNSJ)ruloomartin@gmail.comPalabras claveTrabajo sexual, percepciones, vozpropia, enfoque cualitativo, teoríafundamentada.KeywordsSex work, perceptions, livedexperience, qualitative approach,grounded theory.| 92 - 108
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94Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...ARTÍCULO JOVENTRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-80951. INTRODUCCIÓNEste artículo surge de la realización de una prácticade investigación titulada “Percepciones de trabajado-ras y trabajadores sexuales del Gran San Juan sobre elTrabajo Sexual. Año 2025”, enmarcada en la cátedrade Investigación Social II de las carreras de la Licen-ciatura y Profesorado en Sociología de la Facultad deCiencias Sociales de la Universidad Nacional de SanJuan (FACSO-UNSJ). El mismo, tiene como objetivopresentar algunos de los datos y ref lexiones alcanza-das, así como dejar un espacio abierto para debates ynuevas líneas de investigación.Al momento de iniciar esta investigación, la comple-jidad de las discusiones existentes en torno al traba-jo sexual condujo a hacer una revisión de ellas. Así,dentro de la producción científica, hallamos abor-dajes que escasamente atienden a las percepciones yexperiencias de trabajadoras y trabajadores sexuales(Juliano, 2005; Morcillo, 2011). Consideramos que estafalta se vincula, en gran medida, con ciertos desafíosmetodológicos y epistemológicos que se presentan alacercarse a estas experiencias y con las tensiones queeste tema suscita en la subjetividad de quienes inves-tigan, atravesadas por la circulación de discursos es-tigmatizadores de sectores políticos de derecha e iz-quierda e incluso reproducidos por algunas corrientesdel feminismo.En relación con esto último, Daich y Morcillo (2012)sostienen que desde mediados de los años ochentael debate al interior de los feminismos ha tendido apolarizarse en torno a si la actividad debe concebir-se como “trabajo” o como una forma de “esclavitud”.Por un lado, existen posiciones, como el feminismoliberal (Juliano, 2005), que se manifiestan en defensadel trabajo sexual buscando su reconocimiento y legi-timación laboral. Por otro lado, la posición abolicio-nista condena la actividad como una manifestaciónintrínseca de la dominación patriarcal, concibiendo alas mujeres como víctimas de explotación de la tratade personas (Daich y Morcillo, 2012).Pero además de este debate dicotómico, en los dis-cursos sobre trabajadoras y trabajadores sexuales, secruzan un complejo de valoraciones morales, condicio-namientos de clase y normas rígidas asignadas a losroles de género (Juliano, 2005) que recaen sobre quie-nes ejercen el trabajo sexual y que resultan en lecturasy conclusiones construidas sobre y no desde la prácticay cotidianeidad de las actoras y actores implicados/as.No obstante, lejos de observar a estas discusionescomo impedimentos para llevar a cabo una práctica deinvestigación pragmática, interpretativa y asentadaen la experiencia de las personas (Marshall y Rossman,1999, como se citó en Vasilachis, 2012), las tomamoscomo parte de los marcos interpretativos de entendi-miento de la temática. Por ello, antes de presentar losdatos obtenidos, resulta fundamental explicitar el lu-gar desde el cual investigamos y el modo en que conce-bimos la práctica científica en ciencias sociales.En este trabajo, entendemos a la investigación cientí-fico social como un constante campo de tensiones queatraviesa a la sujeta y al sujeto cognoscente. Por tensio-nes nos referimos a la multiplicidad de experiencias,prejuicios, opiniones, creencias, emociones, posicio-namientos ideológicos y sociales que calan y se vuelvenparte constitutiva del proceso de investigación. Estose ve representado implícitamente en cada uno de losmomentos de la práctica de investigación; desde la de-cisión de iniciar un proceso de producción de conoci-miento hasta la construcción del objeto de estudio.Cuando hacemos investigación social, no podemosescindir nuestra problemática de conocimiento delcomplejo y variado entramado social que la envuel-ve y constituye. Es por ello que resulta fundamentalprestar atención a las relaciones y concepciones co-tidianas (Achilli, 2000). Con esto no queremos decirque se debe hacer de la opinión una ciencia, numero-sos autores y autoras como Díaz (2010) han señaladocategóricamente las diferencias que existen entre elconocimiento científico y el conocimiento de sentidocomún. Más bien hablamos de la necesidad de pro-blematizar “el conjunto de representaciones, signi-ficaciones y sentidos que generan las personas comoparte de un conjunto social” (Achilli, 2000, p. 25). Así,parte importante de la tarea de quienes investigan escomprender las significaciones circundantes, inclusi-ve las propias, como signos y expresiones de un ordensocial que se reproduce y se disputa en lo cotidiano.En este sentido, para el desarrollo de esta investiga-ción fue necesario problematizar y poner en tensiónnuestras propias preconcepciones y posicionamien-tos políticos respecto al trabajo sexual, asumiendouna vigilancia epistemológica constante priorizandola escucha abierta y el cuidado de los relatos que nosfueron compartidos.Nuestro punto de partida consistió en preguntarnos¿Qué lugar hallan trabajadoras y trabajadores sexualespara posicionarse? ¿Cómo reconfigurar un debate que| 92 - 108
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ARTÍCULO JOVEN95Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...TRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095parece agotarse en tensiones políticas e ideológicastan polarizadas? De esta manera, el objetivo generalde este trabajo es comprender las percepciones de tra-bajadoras y trabajadores sexuales del Gran San Juanacerca de la actividad que realizan. De este propósitocentral se desprenden interrogantes y objetivos espe-cíficos orientados a conocer las experiencias concretasque trabajadoras y trabajadores atraviesan cotidia-namente, así como a indagar en las problemáticas yvulnerabilidades que perciben en su desarrollo diario.Asimismo, la investigación buscó identificar las es-trategias que ponen en práctica para reglar y organi-zar su actividad, junto con caracterizar las formas enque trabajadoras y trabajadores se organizan y asocianpara abordar colectivamente diferentes problemáticasfrente a la ausencia de un marco legal protector.La perspectiva epistemológica, teórica y metodoló-gica que ha guiado nuestra investigación es la TeoríaFundamentada en los datos (Glaser y Strauss, 1967,como se citó en Schettini y Cortazzo, 2015). Esta elec-ción surge de la amplitud y la f lexibilidad que posibi-lita este enfoque en todo el proceso de investigación,dado que permite articular y repensar las categoríasteórico-analíticas iniciales con las que emergen insitu, contribuyendo al ejercicio de la ref lexividad entodo el proceso.Creemos que la construcción de un conocimiento queparta de la experiencia del yo, entendiéndola en rela-ción al tiempo, al espacio, a los objetos, al cuerpo, a losotros (Ahmed, 2015) contribuye a dos cuestiones fun-damentales: en primer lugar, a incluir la voz de trabaja-doras y trabajadores sexuales en las discusiones sobrelegislación, política, derechos y trabajo, para comen-zar a producir desde la práctica nuevos debates. Ensegundo lugar, acerca un foco de discusión margina-do de lo comúnmente hablado en la esfera del empleoinformal: los empleos precarizados que son solapadospor el estigma social de quienes los desarrollan. Y que,en el medio de discusiones sin resolución, continúanexpuestos a vulnerabilidades sociales y económicas.2. TRAMAS CONCEPTUALES: NOMBRAR,HABITAR Y ORGANIZAR2.I DE LA PROSTITUCIÓN AL TRABAJO SEXUAL. UNABORDAJE SOCIO-HISTÓRICO DE TERMINOLOGÍASLa forma en que nombramos y hablamos de una prác-tica social, como el trabajo sexual, atraviesa las per-cepciones colectivas. Es por ello que, si buscamos re-definir la mirada con la que interpretamos el mundosocial, un primer paso es desnaturalizar los términosque circulan en la vida cotidiana. Analizar términoscomo el de prostitución y atender a su reproduccióndesde poderes productivos como el Estado, nos apro-xima a comprender cómo se han configurado, en elimaginario colectivo, sujetas y sujetos políticos/asmarginados/as y criminalizados/as.Estudiar la construcción de las terminologías de prosti-tución y trabajo sexual requiere un abordaje socio-his-tórico que ayude a comprender cómo se fueron elabo-rando distintos discursos. Reconstruir históricamentelos orígenes y modalidades que ha ido adoptando eltrabajo sexual, significaría la realización de una inves-tigación de largo aliento, que no podemos consumar eneste artículo. No obstante, es posible aproximarnos aun período en donde la prostitución (aún no se utiliza-ba el término de trabajo sexual) empieza a desarrollarsecon mayor intensidad. Según Borcosque (2024):En Argentina, como en otros países de Latinoa-mérica,laprostituciónfemeninaexperimentóun creciente desarrollo a finales del siglo XIX ycomienzos del XX, y estuvo vinculada a una seriede transformaciones políticas, económicas y so-ciales, tales como el desarrollo del sistema capi-talista, el crecimiento demográfico, la expansiónurbana, la instauración de las élites liberales enlos gobiernos, entre otros (p. 2).En este contexto, las élites gobernantes se centraronen vigilar, controlar y penalizar a quienes eran consi-derados peligrosas/os por encontrarse en los márge-nes del sistema legal y por su vinculación con la “malavida”, posibles transgresoras/os del orden y la moralsocial (Dovio, 2022).La organización y consolidación del Estado ModernoLiberal llevó al desarrollo de una serie de legislacioneslaicas que buscaron un mayor y mejor control sobrela población y trabajadoras y trabajadores en general,pero sobre todo aquellas/os considerados/as peligro-sos/as en particular (Múgica, 2014). Estos cambios enlas estrategias de poder se vinculan directamente conlas maneras de hacer uso de la coerción desde los dis-cursos políticos, a través de los distintos dispositivosde dominación.Las legislaciones, los discursos y la construcción desujetas y sujetos políticos/as no son neutrales. Lo ad-| 92 - 108
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96Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...ARTÍCULO JOVENTRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095vierte Butler en su obra “El género en disputa” (2001)en donde discute la importancia del sujeto en la po-lítica:Los sujetos/as políticos/as siempre se construyenmediante ciertas prácticas excluyentes que, unavez determinada la estructura jurídica de la polí-tica, no se perciben. En definitiva, la construcciónpolítica del sujeto/a se realiza con algunos objeti-vos legitimadores y excluyentes, y estas opera-ciones políticas se esconden y naturalizan […]. Elpoder jurídico produce irremediablemente lo queafirma sólo representar […] (Butler, 1990/2001, pp.47-48).Estas operaciones excluyentes del poder jurídico tam-bién son analizables en la escena urbana. Al respec-to, Sabsay (2010) analiza cómo estos marcos adquie-ren una dimensión espacial, donde la disputa por lavisibilidad del deseo reorganiza los usos legítimos eilegítimos de la ciudad: el imaginario moralmentereprochable sobre la identidad de quienes ejercen eltrabajo sexual, y sobre sus actividades reificadas, es elque “convierte a unos y a otras en causa y objeto de re-glamentación” (Sabsay, 2010, p. 97). Para que el trabajosexual fuera entendido como un problema de convi-vencia en el espacio público, fue necesario producirantes una subjetivación segregada que asocia intrín-secamente a estas/os actoras/es con la incorrecciónmoral. Así, la demanda de regulación evidenciaba quelo que estaba en juego era la visibilidad de una sexua-lidad repudiada en el espacio urbano, y la posibilidadde darle forma legal a ese repudio.Siguiendo esta línea, la producción discursiva de lasterminologías y la codificación legal de la prostituciónoperaron como mecanismos de etiquetamiento social(Becker, 2009), mediante los cuales se definió un sec-tor social específico como desviado de la norma hege-mónica. La adopción del término prostitución con sucarga negativa se internalizó y reprodujo en las inte-racciones sociales, contribuyendo a la marginación ylimitación de derechos de las personas involucradasen esta actividad.Es recién a mediados de los setenta que la noción detrabajo sexual emerge en el marco de diversas movili-zaciones de trabajadoras sexuales, de origen anglosa-jón en su mayoría (Bell, 1987; Colectivo Hetaira, 2000).La primera mujer en hablar de trabajo sexual en lugarde prostitución fue Carol Leigh, artista y activista porlos derechos de trabajadoras sexuales, que plantó ladiscusión en un contexto de tensiones entre debatesfeministas del momento.El origen del término trabajo sexual se diferenciaprincipalmentedelaprostituciónporqueemergede la voz propia de las trabajadoras sexuales (Leigh,1997/2023). Se trata de una enérgica autodenomina-ción que se distingue del término construido desdelas estructuras jurídicas del lenguaje y de la políticadominantes (Butler, 1990/2001). En este artículo, elpunto de partida para comenzar a hablar de trabajosexual es aquel presente histórico de trabajadoras queelaboraron una respuesta crítica frente a los discursosy categorías aparentemente objetivas.En este escenario de nuevas formas de nombrarse, des-taca la figura de Ruth Mary Kelly, periodista y trabaja-dora sexual argentina que en 1970 creó el Sindicato deTrabajadoras del Amor y la revista La Voz de la Mujer,constituyéndose como una de las primeras experien-cias de organización y defensa de derechos laborales enel país (Morcillo, 2017). Durante la década de 1980, estosimpulsos también fueron consolidándose en AméricaLatina con la conformación de la Asociación de Traba-jadoras Autónomas “22 de junio” de El Oro en 1982 enEcuador, la Asociación de Meretrices Profesionales delUruguay (AMEPU) en 1986, y la Asociación de Prosti-tutas de Río de Janeiro en 1987 (Álvarez, 1990; Fonseca,1996). Asimismo, para el año 1995 se crea en Argenti-na la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina(AMMAR), cuya posterior incorporación a la Central deTrabajadores de la Argentina (CTA) en 1997 dotó de unaimpronta sindical al colectivo, posicionando la deman-da por el reconocimiento del trabajo sexual en el campode discusiones sobre derechos laborales y cuestionandola violencia policial habilitada por los códigos de faltas(Daich y Varela, 2014; Justo von Lurzer, 2014).En el plano provincial, la articulación del movimien-to en la provincia de San Juan tuvo como una de susreferentes a Mónica Lencina, impulsora de AMMARSan Juan y de la Casa Abierta de las Trabajadoras Se-xuales (AMMAR CTA, 2015). Su militancia puso énfa-sis en visibilizar las condiciones de vulnerabilidad, lapersecución estatal y las detenciones arbitrarias quesufrían las trabajadoras en el espacio público, promo-viendo el acceso a la salud integral, la educación y ladefensa de los derechos humanos frente al estigmainstitucional (AMMAR CTA, 2015).En línea con este proceso histórico, por trabajo sexualentenderemos toda actividad autónoma de intercam-| 92 - 108
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ARTÍCULO JOVEN97Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...TRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095bio, distinguiéndolo de la trata y la explotación depersonas. Pensamos la actividad autónoma en rela-ción con el consentimiento y la voluntad de regular elpropio cuerpo y la propia sexualidad. La utilizaciónde este término se relaciona con dos cuestiones fun-damentales: por un lado, permite proporcionar un es-pacio de reconocimiento que habilite voces de quienesejercen esta actividad en los debates colectivos con-temporáneos. Por otro lado, porque es el término quepermite identificar a un amplio sector en las esferassociales que, desde sus orígenes, se ha asociado úni-camente con lo privado, lo marginal y lo oculto.Para profundizar en la concepción del término, en elsiguienteapartadoabordaremosdimensionesqueconsideramos necesarias, como la informalidad y loque De la Garza Toledo (2024) denomina “trabajo noclásico”. El propósito es ampliar la mirada sobre eltrabajo sexual situando su relación compleja con lascategorías laborales convencionales.2.2 EL TRABAJO SEXUAL DESDE LOS MÁRGENES:MARCOS LEGALES E INFORMALIDADLa esfera de la informalidad constituye una dimen-sión ineludible para el análisis del trabajo sexual. Re-tomando lo que sostienen Veras de Oliveira y Krein,pensamos que “la informalidad sigue siendo un cam-po de abordaje esencial para una mejor comprensióndel complejo mosaico contemporáneo de situacionesde trabajo y una referencia para pensar políticas quepuedan organizar mejor la sociedad” (2024, p. 655). Ensu análisis, los autores recuperan las característicasseñaladas por la Organización Internacional del Tra-bajo respecto al sector informal, las cuales resultaninteresantes para nuestra concepción sobre el trabajosexual: la facilidad de ingreso, la adquisición de cali-ficaciones profesionales fuera del sistema escolar, laparticipación en mercados altamente competitivos yla falta de reconocimiento por parte del Estado, entreotras (Veras de Oliveira y Krein, 2024).Ahora bien, ¿es suficiente la categoría de informalidadpara comprender el trabajo sexual? Como respuesta,consideramos que es necesario ir más allá. Por ello,incluimos la noción propuesta por De La Garza Tole-do (2024) de trabajo no clásico. Aquí cabe decir que lamisma trasciende la dicotomía entre sector formal einformal. Esta categoría, fundamentada en el concep-to marxista de la producción inmaterial que planteaque tanto la producción, la circulación y el consumoestán comprimidos en un solo acto, se caracteriza porque dicha producción inmaterial no puede almace-narse, no existe fuera de la subjetividad de quienes laproducen y puede ser producto de emociones o senti-dos estéticos. Además, el público que paga por el pro-ducto subjetivo, no puede revenderlo, finalizando suconsumo en la subjetividad del cliente.Además de lo dicho, De La Garza Toledo (2024) plan-tea que existen distintas formas de trabajo no clásico.Entre ellas, consideramos especialmente relevante lacategoría de trabajo no clásico de tipo interactivo. Enpalabras del autor: “aquí de lo que se trata es de aque-llos trabajos en los que se genera y eventualmente sevende la interacción misma” (De La Garza Toledo,2024, p. 40).En esta línea, entendemos que el trabajo sexual se con-forma, por un lado, como una de las múltiples expre-siones de la economía informal, y, por el otro, dentrode lo que De La Garza Toledo concibe como un trabajono clásico de tipo interactivo, poniendo énfasis en quelo que se vende es la producción inmaterial produc-to de la interacción en donde el o la cliente cumpleun rol esencial dentro de dicha producción. Aunquepermanece invisibilizado y desprotegido en términoslegales, su presencia es innegable y, en muchos casos,se convierte en una fuente principal de subsistencia yempleo para diversos grupos sociales.Atendiendo al plano local, una nota reciente del Diariode Cuyo (2026) da cuenta del aumento de la partici-pación de varones en el trabajo sexual en la provinciade San Juan, como respuesta a las diversas situacionesde crisis económica. Según declaraciones de MarianaCastro, una de las principales militantes de AMMAR,el último relevamiento realizado contabilizó alre-dedor de 70 hombres dedicados al trabajo sexual. Sibien Mariana remarca que la cifra es menor en com-paración con la participación de trabajadoras, resultasignificativa dentro de una asociación históricamenteconformada por mujeres cis y trans.En este vacío se encuentra el trabajo sexual. Una ac-tividad que transcurre fuera de marcos legales regu-latorios en la preservación y cuidado de trabajadorasy trabajadores, aunque empeñadamente decididosen ser restrictivos en el control y en la generación dediscursos estigmatizadores o, directamente, invisi-bilizadores. Es por ello que, incluir al trabajo sexualcuando se habla de informalidad, aunque sea forzada,es fundamental para hacer ver la ausencia de protec-ciones y derechos básicos, y la situación de exposición| 92 - 108
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98Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...ARTÍCULO JOVENTRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095a una mayor vulnerabilidad frente a la violencia y a lasegregación social.2.3 LA ACCIÓN COLECTIVA COMO RESPUESTALas condiciones de informalidad y de ambigüedadlegal y jurídica que criminalizan el trabajo sexualmediante figuras ambiguas como el “escándalo” o la“ofensa a la moral pública” (Grazi, 2012), además deconfigurar un escenario de permanente exposiciónde vulnerabilidades, delimitan también las posibili-dades y las estrategias de acción colectiva en las quetrabajadoras y trabajadores sexuales disputan su re-conocimiento y exigen derechos.Cuando hablamos de acción colectiva, nos remitimosa una diversidad de procesos históricos y formas deasociación que han marcado la dinámica social y po-lítica en nuestro país. Los sindicatos, las organizacio-nes sociales y las protestas, entre muchas otras expre-siones, constituyen ejemplos de acción colectiva entanto representan estrategias de movilización y con-frontación en variadas contiendas. En este sentido,Butler (2017) define la acción colectiva como una prác-tica corporeizada y plural que no depende necesaria-mente de un discurso previo, sino del hecho mismo deque los cuerpos se unan y persistan en el espacio parareclamar su derecho a existir y ser sostenido.Ahora bien, las formas de acción colectiva no siempreson las mismas, puesto que existen cambios societa-les que implican innovaciones en las maneras en quelos grupos sociales se organizan (Pérez y Natalucci,2010). A estas, podemos definirlas como repertoriosde acción colectiva, “ese conjunto limitado de formasde protesta, movilización y expresión política que losgrupos sociales utilizan en función de su contextohistórico y sus oportunidades estructurales” (Tilly,1978, p. 26). Nos parece importante recuperar esta de-finición de Tilly, ya que enfatiza en un aspecto fun-damental: las estrategias de acción colectiva no soloresponden a la voluntad de participación en una causacomún, sino que están profundamente condicionadaspor el momento histórico en el que emergen y por lasbases estructurales que delimitan sus posibilidadesde desarrollo y sostenimiento en el tiempo.Si miramos el presente, según el informe del Centrode Investigación de Economía Nacional (2025), desdeel ascenso de Javier Milei se ha llevado a cabo un ajus-te estructural caracterizado por la liberalización deprecios, la reducción del gasto público y la reconfigu-ración de las relaciones entre el Estado y los distintossectores sociales. En esta línea, el discurso propuestopor el oficialismo se encuentra caracterizado por ladescalificación sistemática de ciertos actores, impo-niendo una lógica que amplía el abanico de enemigosy legitima la violencia discursiva como herramientade conformación (Tokatlian y Malacalza, 2024).En este despliegue del gobierno que representa JavierMilei y que disputa las cosmovisiones en el terreno dela sociedad civil, el sentido de acción colectiva se veinmerso en nuevas problemáticas. Estas se enmarcanen el presente político regido por un gobierno que noprioriza en su agenda las problemáticas que planteandiversos colectivos sociales y en las complicaciones almomento de convocar, organizar y articular a acto-ras y actores que integran las organizaciones o movi-mientos sociales.Esta situación es también mencionada en una nota deBáez Boza (2025) para El Salto, en donde la periodistamantiene diálogo con referentes de AMMAR a nivelnacional, entre ellas Georgina Orellano, quien señalaque desde la llegada de Javier Milei a la presidencia seha generado un aumento en la represión policial, condetenciones arbitrarias y violencia institucional haciatrabajadoras sexuales, especialmente hacia mujerestrans.Para acercarnos a cómo se representan estas proble-máticas en la realidad local de San Juan, en este traba-jo, como hemos mencionado, realizamos entrevistasa integrantes de asociaciones, particularmente AM-MAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argenti-na) y ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales yTransgéneros de Argentina). Ambas están ligadas alreclamo histórico de demandas laborales de trabaja-doras y trabajadores sexuales y son representantes anivel nacional de una incansable militancia contra laestigmatización y vulneración de derechos humanos.3. SOBRE EL PROCESO METODOLÓGICO:ESTRATEGIAS, CRITERIOS YCONTINGENCIASEn nuestra práctica de investigación, la estrategiametodológica se fue configurando de manera progre-siva y dinámica, en diálogo constante entre nuestraspreguntas de investigación, las posibilidades concre-tas del trabajo de campo y los referentes conceptualesy empíricos. Como señala Maxwell (1996), “toda inves-| 92 - 108
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ARTÍCULO JOVEN99Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...TRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095tigación tiene un diseño de investigación implícito, sies que no está explícito” (p. 2): cierta estructuraciónprevia es necesaria, aunque no como una clausura in-f lexible, sino como un marco inicial revisable a la luzde los hallazgos que surjan en el camino.A modo de hacer explícito nuestro proceso metodoló-gico, expondremos la estrategia metodológica adopta-da, los criterios de muestreo y algunas de las compli-caciones que acontecieron en el devenir investigativo,a fin de aportar elementos que contribuyan a la repro-ductibilidad del conocimiento y a la transparencia delproceso. Este apartado pretende, además, poner enevidencia las limitaciones y contingencias surgidas,que son parte indisociable del hacer científico.Este trabajo se llevó a cabo entre abril y junio de 2025en la provincia de San Juan, Argentina. El recortetemporal responde a razones de orden práctico y ana-lítico, enmarcadas en los tiempos institucionales parael cursado de asignaturas, establecidos por el calen-dario académico de la Facultad de Ciencias Sociales(FACSO-UNSJ). En consonancia con los objetivos deesta investigación, trabajadoras y trabajadores sexua-les y el ejercicio de su actividad se constituyen comoreferentes empíricos centrales. En lo que respecta ala delimitación geográfica, se estudió el aglomeradourbano del Gran San Juan, elección que responde tan-to al recorte temporal establecido como a criterios deaccesibilidad al campo, dado que se trata de zonas conmayor concentración poblacional y presencia de aso-ciaciones como AMMAR y ATTTA.La estrategia de construcción de datos que consi-deramos más apropiada para nuestras preguntas yobjetivos de investigación fue la entrevista semies-tructurada. Según Kvale (2011), la entrevista de inves-tigación cualitativa busca comprender el mundo des-de la perspectiva del propio sujeto, así como accederal sentido que las personas otorgan a sus experienciasy a su mundo vivido, con anterioridad a cualquier ex-plicación científica. A diferencia de otras estrategiasde construcción de datos, la entrevista, como formaespecífica de conversación y de acercamiento cuida-doso (Kvale, 2011), favorece el despliegue de narrativaspersonales, que constituyeron precisamente el foco denuestro interés.Ahora bien, al momento de elaborar nuestra guía deentrevistas, tuvimos en cuenta distintos criterios, en-raizados en nuestros objetivos de investigación. En pri-mer lugar, consideramos necesario diferenciar entrelas experiencias de trabajadoras y trabajadores sexua-les que pertenecen o no a organizaciones, puesto queuna de las dimensiones de interés de nuestro trabajotenía que ver con el entrelazamiento de las trayectoriaspersonales con los repertorios de acción y resistenciacolectiva. Por ello, elaboramos dos guías de entrevistas:una dirigida a personas vinculadas a organizaciones(en este caso, AMMAR y/o ATTTA), y otra destinada aquienes no forman parte de ninguna asociación.Las preguntas orientadas a indagar en las percep-ciones y experiencias personales, así como en losposicionamientos respecto a la regulación estatal yla informalidad, fueron comunes a ambas guías. Ladiferencia consistió en que, para quienes integrabanasociaciones, se incorporó un apartado específico di-rigido a conocer acerca de su decisión de formar par-te de una agrupación, el significado que ésta tiene ensu trayectoria, cómo la persona percibe las relacionesentre participantes, entre otras. La integración deeste apartado fue clave para sumar categorías que nohabíamos considerado en primera instancia, como lamilitancia o la identidad trans como experiencia si-tuada. Estas fueron dimensiones que subrayaron lanecesidad imperiosa de iniciar investigaciones que seocupen de experiencias que tengan como foco de inte-rés estos dos ejes.En segundo lugar, fue necesario adaptar los términosque utilizamos durante las entrevistas. Es decir, cuan-do entrevistadas/os percibían y reconocían al trabajosexual como trabajo, lo abordamos en esos términos,en consonancia con nuestra perspectiva teórica. Encambio, cuando no lo consideraban como trabajo, nosreferimos a este como actividad. Este término buscaf lexibilidad, puesto que no necesariamente implicauna identidad ocupacional definida.Resultaimportanteexplicitartambiénlascondi-ciones y criterios establecidos para la selección de lamuestra. Esta parte fue crucial en el proceso, puestoque sobre ella tuvimos que volver en reiteradas oca-siones. Aquí cabe hacer una aclaración significativa:un muestreo en investigación cualitativa no está aso-ciado a la representatividad estadística, sino que setrata de una selección basada en criterios (LeComptey Preissle, 1993, como se citó en Maxwell, 1996). Estoquiere decir que es “una estrategia en la cual los esce-narios, personas o acontecimientos son escogidos de-liberadamente para proveer información importanteque no puede ser tan bien obtenida por otras seleccio-nes” (Maxwell, 1996, p. 6).| 92 - 108
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100Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...ARTÍCULO JOVENTRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095En nuestro caso, establecimos tres condiciones funda-mentales para la realización de entrevistas: en primerlugar, que las personas fueran trabajadoras o trabaja-dores sexuales, o que hubiesen ejercido esta actividaden algún momento de su vida; en segundo lugar, quefueran mayores de dieciocho años, en resguardo éticoy legal de la investigación; en tercer lugar, que desa-rrollaran su actividad en el Gran San Juan. A partir deeste recorte empírico, se establecieron los criterios demuestreo orientados a favorecer la heterogeneidadinterna de la muestra.Estos criterios incluyeron: la diversidad organizativa(tanto a personas vinculadas a asociaciones como aaquellas que no lo están); la identidad de género (conel fin de contemplar trayectorias de mujeres y hom-bres cisgénero, personas transgénero y travestis); y lasmodalidades de ejercicio (con el propósito de incorpo-rar experiencias en distintos espacios, como la calle,departamentos privados, plataformas digitales, etc.).Con todo esto definido, previmos implementar unaestrategia de muestreo intencional (Maxwell, 1996).No obstante, al iniciar el trabajo de campo, el primercontacto se estableció a través de una integrante deAMMAR, lo que implicó una selección por convenien-cia, en respuesta al acceso disponible en este momen-to. A partir de ese vínculo inicial, se intentó aplicarla estrategia de bola de nieve, en la que cada partici-pante sugiere nuevas personas que podrían aportarperspectivas relevantes para los objetivos de la inves-tigación.Cuando salimos al territorio sucedió lo imprevisto.Así fue como, aunque establecimos contacto con per-sonas vinculadas a las asociaciones mencionadas, notodas aceptaron participar en la investigación; inclusocuando se garantizaba el anonimato y la confidencia-lidad. En varios casos, los intercambios iniciales víaWhatsApp no se tradujeron en entrevistas efectivas,ya sea por la dificultad de coordinar horarios o porinterrupciones en la comunicación. Nuestras preten-siones fueron, en primera instancia, teóricas. Con eldevenir del proceso, se volvieron pragmáticas.Ante estas limitaciones, el equipo de investigaciónexploró otras vías de acceso, como el acercamiento azonas del espacio público donde se desarrolla la acti-vidad, el contacto a través de redes sociales y páginasweb, y la colaboración de docentes que facilitaron al-gunos contactos. Sin embargo, también en estos es-cenarios se presentaron restricciones: las personas seencontraban trabajando, no disponían de tiempo paraser entrevistadas o preferían no participar. Estas ex-periencias reiteradas fueron las que condujeron a unareformulación parcial de la estrategia de muestreo,que derivó en la adopción de un muestreo por conve-niencia. De acuerdo con Weiss (1994), esta es una po-sibilidad válida en contextos de acceso restringido alcampo (como se citó en Maxwell, 1996).La investigación social habita en la contingencia: loinesperado y lo complejo son su condición de posibi-lidad. Por lo tanto, nunca debe olvidarse su caráctersocial, pues en este se condensa la trama viva de re-laciones y circunstancias que marcan el pulso de lasdecisiones y estrategias que tomamos al investigar.Maxwell (1996) sostiene que creamos una relacióncontinua y cambiante con aquello que estudiamos. Esdecir, no accedemos al objeto de estudio como quienabre la puerta de su casa, lo hacemos más bien comoquien se adentra en un espacio compartido y descono-cido. Cuando creemos con una tranquilidad indubi-table que hemos logrado el acceso al campo, concep-tualizamos la relación que establecimos con personasy escenarios como “un acontecimiento simple que,una vez logrado, no requiere más ref lexión” (Maxwe-ll, 1996, p. 3). Lo peligroso de este conformismo irre-f lexivo es que entiende a la entrada al territorio comosi fuese un punto de llegada definitivo y no como unproceso siempre cambiante.Finalmente, se concretaron siete entrevistas, graciasa la predisposición de las personas participantes y ala circulación de recomendaciones. Si bien conside-ramos haber alcanzado una amplia diversidad en lasentrevistas realizadas, hay tres puntos que queremosexplicitar:1.Aunque se logró conocer una heterogenei-dad significativa de percepciones, modalidadesde ejercicio y pertenencia organizativa, no puedeasegurarse una paridad de género en la compo-sición de las entrevistas realizadas. Esta limita-ción responde tanto a las condiciones de acceso alcampo como a la disponibilidad efectiva de par-ticipantes.2.Si bien el recorte territorial se definió inicial-mente como condición para la selección de parti-cipantes, en la práctica se incorporaron casos queno residían ni ejercían su actividad en el Gran SanJuan.| 92 - 108
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ARTÍCULO JOVEN101Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...TRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-80953.Pese a que se contempló como criterio la in-clusión de trabajadoras y trabajadores sexuales novinculados a organizaciones formales, su partici-pación en las entrevistas fue menor en compara-ción con quienes sí pertenecían a asociaciones.Este proceso de negociaciones, modificaciones y, porqué no, de frustraciones constantes, trajo aportesriquísimos para la interpretación de los datos. Pro-fundizaremos en estos aspectos en el apartado si-guiente, pero podemos adelantar dos cuestiones: enprimer lugar, percibimos cierta resistencia por partede potenciales entrevistadas y entrevistados cuandocontextualizábamos la práctica de investigación en elmarco de una cátedra de la universidad. En segundolugar, fue mucho más complejo hablar y concretar laentrevista con trabajadoras y trabajadores que no per-tenecían a asociaciones formales, que con aquellas yaquellos que sí.A continuación, presentamos un cuadro perfil de laspersonas entrevistadas, que incluye el nombre ficticiode cada persona, su edad, pertenencia o no a una aso-ciación, y su identidad de género. Esta sistematizaciónpermite visualizar la diversidad de percepciones cono-cidas, así como algunas de las tensiones metodológi-cas previamente mencionadas.propósito es acercar una lectura situada y construidadesde el diálogo con quienes vivencian día a día diver-sas realidades, a fin de combinar narrativas con inda-gaciones profundas, que busquen entender por quése dice lo que se dice y desde qué posicionamiento seconstruyen dichas voces.4. DEL REGISTRO A LA INTERPRETACIÓN:RELATOS DE TRABAJADORAS YTRABAJADORES SEXUALES4.1. FORMAS DE NOMBRAR, PERCIBIR Y EXPERIMEN-TAR EL TRABAJO SEXUALEn el desarrollo de nuestros referentes conceptuales,consideramos la producción discursiva y la construc-ción histórica de terminologías para designar el trabajosexual desde dos perspectivas diferentes. Por un lado, laprostitución, como término cimentado en un cotidianohegemónico de etiquetamiento social y criminalizaciónpor parte del Estado, sus instituciones y la sociedadcivil en general (Borcosque, 2024). Por otro lado, comorespuesta a este discurso dominante, el trabajo sexual,que emerge tanto como autodenominación, como cate-goría política apropiada y defendida por movimientossociales y respaldada en la producción académica.Número deentrevistaNombre ficticiode la personaentrevistadaEdad de la personaentrevistadaPertenencia a unaasociaciónIdentidad de género1°Mabel34 añosPertenece (AMMAR)Mujer trans2°Ana46 añosPertenece (AMMAR)Mujer cisgénero3°Vanesa43 añosPertenece (ATTTA)Mujer trans4°Pilar37 añosPertenece (ATTTA)Mujer trans5°Luis Álvarez24 añosNo perteneceHombre cisgénero6°Laura45 añosNo perteneceMujer trans7°Daniela52 añosPertenece (ATTTA)Mujer transFuente:Elaboración propiaLa interpretación de los datos que expondremos en elsiguiente apartado es el resultado de un proceso de ar-ticulación constante con todas las etapas de esta inves-tigación. No pretende agotar el sentido de las entrevis-tas, ni cerrar nuevas y posibles interpretaciones. Comohemos destacado desde el principio de este escrito, elAl momento de realizar el trabajo de campo, algunasde las personas entrevistadas también marcaron estadiferencia. Por ejemplo, en varias entrevistas, hubo unnotorio posicionamiento que concibe al trabajo sexualcomo un trabajo. Aquí algunos fragmentos:| 92 - 108
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102Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...ARTÍCULO JOVENTRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095“Bueno yo soy una trabajadora sexual, trabajo endepartamento privado. En dos ocasiones estuve encalle… y también soy vendedora, creadora de con-tenido sexual. Hago transmisiones en vivo, vendocontenido… me gusta (sonríe).” (Mabel, e1, p. 2)“[…]Emm... bueno la verdad es que yo soy una tra-bajadora sexual de muy chiquitita, trabajo desdehace mucho tiempo... […].” (Vanesa, e3, p. 1)“[…] Lo sigo tomando como un trabajo, tengo unarutina de todos los días. Me baño, me maquillo ysalgo.” (Daniela, e7, p. 3)Si hacemos hincapié en la narrativa de Daniela, no-tamos que su percepción sobre el trabajo sexual seedifica a partir de la rutina de la vida cotidiana. Laentrevistada incorpora elementos que social y cul-turalmente se asocian con la cotidianidad laboral,como marcador simbólico de formalización y com-promiso con la actividad. Además, construye un rolde trabajadora que se actualiza en esas prácticas re-iteradas, otorgando legitimidad a su actividad másallá del reconocimiento legal o institucional. Aquí, larutina opera como una forma de performar (Butler,1990/2001) lo laboral.El análisis de la experiencia subjetiva de la vida coti-diana (Berger y Luckmann, 1966/1972) entiende que larealidad es percibida de formas diversas. En este frag-mento, Ana significa su realidad laboral diferencián-dola de la tipicidad de la rutina del trabajo.“Yo amo mi trabajo por algo (se ríe) porque megusta el sexo y aparte porque me da una libertadabsoluta de horarios, eso me encanta, que no lo en-cuentro en los otros trabajos que tuve […]. Trabajocuando quiero, con quien quiero, nadie te obliga,cobras lo que quieres, eso te da una libertad abso-luta.” (Ana, e2, p. 2)Nos encontramos con dos registros distintos de la ex-periencia laboral. En este caso, Ana parece desplazarla necesidad de legitimación de la actividad hacia unaformulación de autoafirmación. Este corrimiento delfoco de significación puede entenderse como una va-loración del contenido que proporciona la actividad,el sexo y la f lexibilidad horaria, mientras que Danie-la reconoce las formas en las que el trabajo sexual sepercibe como trabajo, esto es, una rutina más o menosestructurada.Sin embargo, como mencionamos antes, entrevista-das y entrevistados nombraron también el término deprostitución y el término puta. Aquí advertimos dospercepciones diferentes: en algunas de las entrevistas laprostitución y la definición de puta, aparecen como unaauto-denominación legítima por parte de la voz propia(Caballero, 2023) de entrevistadas y entrevistados.“Prostitución. Nosotras, por lo general, venimosde prostitución, la chamba por lo general nosotrasle decimos la chamba, la zona, vamos a la oficinasí son los vocabularios, la manera de dirigirnos”(Vanesa, e3, p. 5)“¡Yo siempre les digo que soy prostituta y ya está!(lo dice con un tono gracioso)” (Pilar, e4, p. 4)“Y mirá el más común es el ‘puta’ que…antes, hacemuchos años, cuando la gente te ninguneaba di-ciéndote ‘sos puta’ …y aprendimos a adueñarnosde esa palabra, entonces ya no nos podés herir (seríe)” (Ana, e2, p. 2)A partir de estas narrativas, observamos un procesode apropiación y reparación de términos histórica-mente construidos con connotaciones negativas. Esteproceso de resignificación lingüística es todo un gestopolítico e identitario. La internalización del lenguajecomo realidad objetiva (Berger y Luckmann, 1966/1972)es dotada, en el proceso de significación de la expe-riencia, de nuevos matices y sentidos que disputansimbólicamente los imaginarios sociales cotidianos yhegemónicos.Para pensar más hondamente la dimensión política dellenguaje, nos parece fundamental rescatar esta citaque se halla en el trabajo de Caballero (2023):La ruptura del lenguaje es una ruptura entre unavoz prestada y una voz propia. La voz prestada tehace decir lo que quieren los otros escuchar; es serel testimonio de dolor, es ser la víctima, es repetirel discurso de los demás. La voz propia es romperla mudez que tenemos. La voz propia es realmentetomar la palabra […] escuchar tus propios conceptoses una mirada propia sobre ti misma (Sánchez y Ga-lindo, 2013,como se citó en Caballero, 2023,p. 453).Ahora bien, no siempre se produce esa ruptura hacia lavoz propia. En ocasiones, lo que emerge es más bien laherida ocasionada por el peso de los juicios sociales queacompañan ciertos términos. En este sentido, también| 92 - 108
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ARTÍCULO JOVEN103Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...TRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095identificamos una percepción negativa en torno a laprostitución en algunas de las personas entrevistadas:“[…] No lo sabe nadie. Solo la gente que en ese en-tonces estuvo al lado mío, ¿Me entendés? Eh… Perono, no lo sabe nadie. No lo sabe nadie porque yo notengo el coraje de ir a decirles que yo soy un pros-tituto, ¿Me entendés? No lo sabe nadie.” (Luis, e5,p. 6)Luis nos compartió narrativas que, en sus palabras,forman parte de un período de su vida que le gusta-ría no haber vivido nunca. Este fragmento da cuentade que, más allá de los procesos de significación an-tes abordados, también existen voces que exponen ladimensión subjetiva de la discriminación, pero de unlado diferente al que puede ser el de la violencia insti-tucional explícita. En el caso de Luis, se trata más biendel silencio impuesto y del conf licto, interno y social,de anunciar una identidad que ha sido históricamentevinculada a lo marginal, lo privado y lo vergonzante.A su vez, en este relato, el ejercicio del trabajo sexualpara Luis tensiona los mandatos sociales de la mas-culinidad y las expectativas sociales ligadas al rol deproveedor (Connell, 2003; Núñez Noriega, 2007), loque agudiza el conf licto interno y el rechazo a la propiapráctica (Morcillo, 2011). De esta manera, puede tra-tarse de un estigma que no es inmediatamente visiblepara el entorno, pero en el que Luis se posiciona comoun sujeto desacreditable (Goffman, 2006), lo que lo lle-va a estructurar su vida cotidiana mediante el secretoy la gestión de la información.El peso de la objetivación del término “prostituto”, deprofunda carga histórica y simbólica, traza en el forointerno una delimitación clara entre lo decible y lo quedebe silenciarse, y organiza las vivencias en torno a latensión entre la identidad y el estigma. En este sentido,el lenguaje disciplina, apresa y, en tanto dispositivo depoder, produce efectos de coerción simbólica (Bour-dieu, 1985/2008), derivando en lo que Morcillo (2017)denomina políticas del ocultamiento. Estas estrategiasde invisibilización son respuestas subjetivas frente alimperativo moral que atraviesa la comercializacióndel sexo (Morcillo, 2014; Daich, 2023). En el caso deltrabajo sexual masculino, el secreto se vuelve un me-canismo indispensable de preservación para esquivarlas sanciones sociales que recaen sobre las trayectoriasque fracturan la norma de la masculinidad y el trabajotradicional (Mora y Haddock, 2025).4.2. PERCEPCIONES SOBRE EL ESTADO, MARCOS LE-GALES Y VIOLENCIALa heterogeneidad de percepciones de las personas en-trevistadas respecto a las formas de nombrar y enten-der al trabajo sexual halla, en distintos casos, un puntode encuentro en la condición estructural compartida:la falta de reconocimiento legal del trabajo sexual. Eneste apartado, desarrollaremos categorías como “per-cepción del Estado y marcos legales”, “percepciones deexclusión social” y “violencia institucional”, que bus-can hacer foco en las implicancias de la ausencia jurí-dico-normativa, el escenario común del trabajo sexual,en donde conf luyen los conf lictos, las disputas y rei-vindicaciones. Miremos estos fragmentos:“Hay muchísimos… vacíos… por ejemplo, en elgrupo siempre hay muchas chicas pidiendo aboga-dos, ¿por qué? Porque están en la vía pública y… apesar de que no se las pueden llevar [refiere a la po-licía] porque ellas están ofreciendo, … las levantanigual, y se las llevan, y te tienen en el calabozo 24horas y te largan con suerte al otro día. La policíasabe que no lo puede hacer, pero lo hacen, porqueno hay regulación […]” (Ana, e2, p. 2)“Está difícil porque ellos nunca lo ven como un tra-bajo, a pesar que lo consumen… desde el políticomás bajo al más alto, nunca lo van a ver como untrabajo. Dios quiera que eso pase [refiere al recono-cimiento legal del trabajo sexual], aunque a veceslas mismas personas no lo dejan.” (Daniela, e7, p. 15)Los relatos de las entrevistadas involucran distintasref lexiones que se sustentan el marco de referenciaque comparten. Por un lado, Ana denuncia un com-portamiento parcial por parte de la institución policialy liga a éste directamente a la ausencia de un marcolegal y normativo que regule su trabajo. Daniela, porotro lado, acusa explícitamente a quienes considera losresponsables institucionales de esa falta de reconoci-miento. Este posicionamiento y reclamo se repite envarias entrevistas:“Si pudiera cambiar algo de mi trabajo…cambiaríael precio […]. Y la clandestinidad. […]Yo sin mis de-rechos laborales no voy a tener jubilación, no tengoaporte, no tengo obra social em…eso es lo que cam-biaría. Yo creo que ya es momento de que la gentereconozca que somos trabajadoras como todo elmundo, trabajadoras independientes, y necesita-mos nuestro registro” (Mabel, e1, p. 7)| 92 - 108
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104Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...ARTÍCULO JOVENTRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095“No podemos hablar de seguridad, seguridad eslo que estamos pidiendo al Estado, al gobierno. Aver, somos la caja grande de la plata de la policía…este… nosotras pagamos impuestos también, lascompañeras trabajadoras sexuales, digo muevenla economía también y no tenemos, no tenemosnada.” (Vanesa, e3, p. 10)“Que sea formal… Obviamente que siendo formalse tendrían que… siendo formal habría tambiénotros requisitos que cumplir, ponele o cosas así…pero bueno, también se evitaría muchísimas co-sas.” (Pilar, e4, p. 13-14)El discurso que comienza a articularse con estos frag-mentos es de una nítida interpelación política a la deu-da histórica que el Estado mantiene con trabajadorasy trabajadores sexuales, como colectivo marginado,estigmatizado y perseguido. Aún más, delata la coo-peración y participación del Estado y sus institucio-nes en prácticas de persecución y avasallamiento dederechos humanos. Este señalamiento aparece comoun conector extendido en los relatos, puesto que lamayoría de las personas entrevistadas manifestaronlas situaciones de violencia institucional que atra-vesaron en algún momento de su vida por ser traba-jadoras o trabajadores sexuales. Según Perelman yTufró (2016), la violencia institucional constituye unacategoría política que agrupa prácticas estructuralesde vulneración de derechos ejercidas por agentes esta-tales en contextos donde la autonomía de las personasse ve restringida o directamente negada. En este senti-do, si bien estas experiencias individuales se significande formas diversas, responden a patrones sistemáticosque comprometen derechos humanos fundamentalesy se inscriben en la responsabilidad estatal por acción,delegación o inacción frente a la violencia ejercida so-bre trabajadoras y trabajadores sexuales.Aquí algunas de sus experiencias:“Y experiencias… muchas, malas y buenas, muybuenas y muy malas, ehh… violaciones… malasviolaciones, me ha violado la policía, me han meti-do… un revólver, me han cogido con un revólver…lapolicía, me han…. de todo. Me han querido mataren dos oportunidades… “(Vanesa, e3, p. 8)“El maltrato, la persecución policial, todas esas co-sas que uno lo vive, mis compañeras lo viven. Aho-ra no se las llevan por ser travestis o prostitutas.Ahora ehh… se las llevan por desacato o escándaloen la vía pública, o supuestamente venden estupe-facientes. Entonces…hay una manera de represióndisfrazada de una prevención.” (Laura, e6, p. 2)“Los mismos policías que nos metían presas sonlos mismos que consumían el ambiente… te ima-ginás cómo las chicas los quemaban ese día en lacentral (nos reímos). Porque realmente los jueces,los curas… los curas también y a ellos no los vas aver en la calle Santa Fe […].” (Daniela, e7, p. 14)Aunque el trabajo sexual ha existido históricamenteen los márgenes de lo legal y lo social, paradójicamentesu negación se traduce en un empeño sistemático porsuprimir, mediante el hostigamiento y la violencia, aquienes lo habitan día a día. Esta dinámica institucio-nal represiva transforma un objeto que se pretende co-rrer del ojo público en uno híper-visibilizado y aprisio-nado en los márgenes del control y la autoridad (CruzMárquez y Maldonado-Guzmán, 2022). La contradic-ción estatal se cristaliza en su propio silencio. Mabel loexpresa en este fragmento:Entrevistadora: ¿Qué pensás acerca de una posibleregulación o intervención del Estado en el trabajoque realizás?Mabel: Y… es lo más importante.Entrevistadora: Estarías de acuerdo entonces.Mabel: Lo que no se nombra no existe. (Mabel, e1,p. 11)4.3. LOS REPERTORIOS DE ACCIÓN COLECTIVAEn los márgenes en donde el trabajo sexual se enfren-ta a la violencia, persecución y omisión comienzan adesplegarse formas de organización que dan lugar ala acción comunitaria. Los repertorios de acción co-lectiva (Tilly, 1978), como la militancia o las redes decontención entre compañeras y compañeros, son lascategorías que abordaremos en este apartado. Dicenlas entrevistadas:“Em… ¿para mí qué es AMMAR? (mira a su alrede-dor) para mí fue mi salvación. “(Mabel, e1, p. 11)“[…]Al pertenecer a AMMAR es como que te sen-tís que tenés a alguien que te respalda, aunque noesté, no lo veas, pero es como que decís ‘bueno yano estoy sola’ […].” (Ana, e2, p. 14)| 92 - 108
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ARTÍCULO JOVEN105Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...TRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095“[...] Tenés otra visión cuando conoces a ATTTA, tecambia la visión, podés decir ‘bueno, ahora puedopelear por esto, ahora puedo ir al médico, ahorapuedo…’ […].” (Vanesa, e3, p. 16)“La militancia” fue una de las categorías emergentes invivo que sumamos a la interpretación de los datos, de-bido a su especial importancia en los relatos. Podemosver la práctica política concreta de la militancia inago-table de asociaciones como AMMAR y ATTTA en lasmúltiples asambleas organizativas, marchas, colectassolidarias y números artísticos realizados por quienesforman parte de ellas. Pero su movilización cala mu-cho más hondo: estos espacios “les ponen nombre, ros-tro, voces a las demandas, a las deudas, a las miserias,a los dolores, a la persecución, al hostigamiento, a lahistoria, al exterminio, a las desaparecidas, a las ase-sinadas” (Maffía y Korol, 2021, como se citó en Caba-llero, 2023).En la articulación, en el diálogo y en el acompañamientocolectivo es donde se construye un umbral distinto. Esallí donde lo político se entrelaza con lo afectivo y co-mienzan a perfilarse las redes de contención. Cuidar estambién sostener la vida en común, tejer abrigos frentea la incertidumbre y el miedo, es habilitar espacios deresistencia. Esto también se construye en las relacio-nes entre trabajadoras y trabajadores sexuales, así noslo contaron las personas entrevistadas:“[…]Que la calle lo que me trajo fue eso, amigas ycompañeras.” (Laura, e6, p. 13)“[…] Las fiestas de fin de año con mis amigas, porejemplo, todas solas, por lo general todas las labu-rantes, las callejeras nos juntábamos a cenar en unacasa y eso es una de las alegrías más grandes, com-partir con las compañeras. […]” (Vanesa, e3, p. 8)“[…] Entonces nos reunimos ahí en la plaza a char-lar un ratito, le entregamos preservativos y…des-pués los recorridos por toda la zona de trabajo…”(Mabel, e1, p. 12)Las categorías de militancia y redes de contención tam-bién nos permitieron identificar aspectos diferencialesen la experiencia del trabajo sexual y en la articulaciónde las narrativas. Quienes no pertenecen a asociacio-nes o se distanciaron de ellas, tienen una percepcióndistinta de su experiencia. Miremos lo que dice Luis,quien había manifestado antes una percepción negati-va sobre el término de prostitución:Entrevistador: ¿Conocés asociaciones, colectivos,gremios, lo que sea, trabajadoras y trabajadoressexuales o…?Luis: Yo no tengo ni idea. De eso ni idea. (Niega conla cabeza). (e5, p. 6)“Para mí no me lo tomé tan… Así como un trabajo[…]” (Luis, e5. p. 6)Si seguimos la perspectiva de Tilly (1978) sostendremosque allí donde no se percibe o se participa en los reper-torios de acción colectiva, tampoco se generan lengua-jes comunes ni prácticas de legitimación que permitanresignificar la experiencia. Aunque este testimoniono permite establecer una generalización concluyen-te (que tampoco es lo que se pretende en este trabajo)sí siguiere que la pertenencia a una asociación puedefacilitar el acceso al diálogo y a la construcción de vín-culos, como también proporcionar nuevas formas demirarse a uno/a mismo/a. Estos aspectos son significa-tivos al momento de pensar las condiciones en las quese da la vivencia individual.5. REFLEXIONESMuchas más dimensiones de este fenómeno han que-dado por ser analizadas. La diversidad de problemá-ticas identificadas no puede abordarse enteramente ycon toda la complejidad que requieren en este artículo.Todas ellas hallan su raigambre en configuraciones es-tructurales en donde las desigualdades se traman enla intersección de las identidades de género, el capitalorganizativo, las condiciones materiales de existenciay la disponibilidad de redes de apoyo. Reconocer estaheterogeneidad es fundamental para pensar políticaspúblicas desprovistas de enfoques homogéneos, mo-ralizantes o asistencialistas. En esta dirección, resultaimprescindible recuperar planteamientos del activis-mo de trabajadoras y trabajadores sexuales (Orella-no, 2022) para confrontar la lógica del salvacionismoy el paternalismo estatal, proponiendo en su lugar elreconocimiento de la capacidad de agencia y la auto-nomía colectiva. Se necesita accionar partiendo de lascondiciones situadas en las que se cimientan las pro-blemáticas; por ello, el primer paso es aproximarse aconocerlas.Las percepciones, identidades y posicionamientos va-rían ampliamente en los relatos que compartieron en-trevistadas y entrevistados con el equipo de investiga-| 92 - 108
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106Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...ARTÍCULO JOVENTRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095ción, y esto es precisamente lo que permite tensionar laidea hegemónica del trabajo sexual. En lugar de pensaren una categoría cerrada, el trabajo sexual se nombra yse hace corpóreo de formas diversas. Es una trama enmovimiento, en la que se inscriben vivencias, cuerpos,estéticas, militancias, consumos, redes de cuidado ytambién experiencias personales, de las más íntimas.Esperamos que este artículo constituya un aporte a lasociología del trabajo y los estudios de género, así comoun acicate para continuar con líneas de investigaciónque analicen, por ejemplo, las transformaciones de lasredes comunitarias de cuidado frente a la precariza-ción, las particularidades de las trayectorias de varonescis y personas trans en el trabajo sexual o la dimensiónde los afectos en las experiencias subjetivas de trabaja-doras y trabajadores sexuales. Las posibilidades de in-dagación sobre esta temática no se agotan, hay muchomás que requiere que sigamos pensando en conjunto.A su vez, aspiramos a que este artículo contribuya alconocimiento de la realidad de quienes ejercen el tra-bajo sexual en la provincia de San Juan. Que sirva deinsumo para la ref lexión colectiva sobre los cotidianosnormalizados de maltrato, violencia y discriminación.Que habilite espacios de diálogo efectivos que incorpo-ren las demandas existentes, en pos de una mejora en lacalidad de vida y del reconocimiento pleno de derechos.AGRADECIMIENTOSAgradecemos profundamente la participación de laspersonas entrevistadas y la predisposición de las aso-ciaciones AMMAR y ATTTA. Asimismo, este artículono hubiese sido posible sin el trabajo colectivo del equi-po de investigación conformado por Abril Guevara,Agustina Maturano, Alejo Núñez, Luciano Rodríguezy Yasmín Julio, cuyos aportes e interpretaciones fueronesenciales. Por último, agradecemos a nuestras docen-tes, la Mg. Luisa Graffigna y la Dra. Valeria Gili, portodo el conocimiento compartido y por el permanenteestímulo para la realización de esta investigación.BIBLIOGRAFÍAAchilli, E. L. (2000).Investigar en antropología social. Losdesafíos de transmitir un oficio. Laborde Editor.Ahmed, S. (2015).La política cultural de las emociones.Universidad Nacional Autónoma de México.Álvarez, S. E. (1990).Engendrando la democracia en Bra-sil: los movimientos de mujeres en la política de transi-ción. Princeton University Press.AMMAR CTA. (2015). Somos parte de la clase explota-da: entrevista a Elena Reynaga [Entrevista realiza-da por T. Seiffer].El Aromo, (65).Báez Boza, A. (2025). AMMAR, el sindicato de refe-rencia para las trabajadoras sexuales, cumpletreinta años en Argentina.El Salto. https://www.elsaltodiario.com/argentina/ammar-sindicato-re-ferencia-trabajadoras-sexuales-cumple-trein-ta-anos-argentinaBecker, H. S. (2009).Outsiders: hacia una sociología de ladesviación. Siglo XXI.Bell, S. (1987). Making body talk: Sex workers, radicalfeminists and the body.Genders, (1), 114-132.Berger, P. L. y Luckmann, T. (1972).La construcciónsocial de la realidad. Amorrortu. (Obra originalpublicada en 1966)Borcosque, L.A. (2024). Prostitución femenina regla-mentada y control social en la ciudad de San Juan(1899-1937). Prohistoria, Año XXVII, 41, jun., 1-29.https://doi.org/10.35305/prohistoria.vi41.1867Bourdieu, P. (2008). ¿Qué significa hablar? Economíade los intercambios lingüísticos. Akal. (Obra origi-nal publicada en 1985)Butler, J. (2001).El género en disputa: el feminismo y la sub-versión de la identidad(M. A. Muñoz, Trad.). Paidós.(Obra original publicada en 1990)Butler, J. (2017).Cuerpos que importan: sobre los límitesmateriales y discursivos del «sexo». Paidós.Caballero, F. M. (2023). Enunciar desde los márge-nes. Sentidos de la palabra voz en discursos des-de la prostitución y el trabajo sexual en Argenti-na (2007-2021).Caracol, (25), 447-474. https://doi.org/10.11606/issn.2317-9651.i25p447-474Centro de Investigación de Economía Nacional. (2025).Quince meses de Milei. https://www.ciencentro.com/informe/quince-meses-de-milei/| 92 - 108
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ARTÍCULO JOVEN107Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...TRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095Colectivo Hetaira. (2000).Informe sobre la situación delas trabajadoras sexuales y la regulación del trabajo se-xual en España.Connell, R. W. (2003).Masculinidades. Universidad Na-cional Autónoma de México.Cruz Márquez, B. y Maldonado-Guzmán, D. J. (2022).La prostitución desde la perspectiva del controlsocial: principales efectos socio-criminológicos.Revista Española de Sociología,31(1), a96. https://doi.org/10.22325/fes/res.2022.96Daich, D. (2023). Una cuestión de clase: de feminis-mos y trayectorias laborales de las trabajadorassexuales en Buenos Aires.Gazeta de Antropología,39(2),artículo02.https://doi.org/10.30827/digi-bug.84342Daich, D. y Morcillo, S. (2012). Ref lexiones sobre elabordaje del trabajo sexual a partir de investiga-ciones empíricas en la Argentina.Revista Katálysis,15(2), 231-240.Daich, D. y Varela, C. (2014). Entre el combate a la trata yla criminalización del trabajo sexual: las formas degobierno de la prostitución.Delito y Sociedad, 23(38),63-86. https://www.scielo.org.ar/scielo.php?scrip-t=sci_arttext&pid=S2468-99632014000200004&l-ng=es&tlng=es.De la Garza Toledo, E. (2024). ¿Qué es el trabajo no clá-sico? En E. de la Garza Toledo, J. C. Neffa, M. Her-nández Romo, C. Figari, A. Aravena Carrasco, J. C.Celis Ospina, H. Lucena, F. Pucci y J. R. Ramalho(Coords.),Tratado latinoamericano de sociología deltrabajo (II): desafíos y debates en el siglo XXI(pp. 37-78). CLACSO; CEIL-CONICET.Diario de Cuyo. (2026).Auge del trabajo sexual masculinoen San Juan: aseguran que tres de cada diez sanjuaninasprefieren pagar que buscar un amante. https://www.diariodecuyo.com.ar/sanjuan/auge-del-traba-jo-sexual-masculino-en-san-juanDíaz, E. (2010).Metodología de las ciencias sociales(4.ªed.). Biblos.Dovio, M. (2022). La «mala vida» y las mujeres en laciudad de Buenos Aires (fines del siglo XIX y prin-cipios del XX).Revista Historia y Justicia, (19). ht-tps://doi.org/10.4000/rhj.9359Fonseca, C. (1996). La prostitución como objeto de es-tudio antropológico: ref lexiones sobre el estigma,el género y la clase.Cadernos Pagu, (6-7), 135-163.Goffman, E. (2006).Estigma: la identidad deteriorada.Amorrortu.Grazi, M. (2012).Infractoras, víctimas y trabajadoras: eltratamiento mediático e institucional del trabajo sexualy la trata de personas en la Argentina. Antropofagia.Juliano, D. (2005). El trabajo sexual en la mira: polémi-cas y estereotipos.Cadernos Pagu, (25), 79-106. ht-tps://doi.org/10.1590/S0104-83332005000200004Justo von Lurzer, C. (2014). Representaciones distor-sionadas: el mercado del sexo desde el prisma deldelito de trata.Sociales en Debate, (4), 43-53.Kvale, S. (2011).Las entrevistas en investigación cualitati-va. Morata.Leigh, C. (2023). La invención del trabajo sexual.En-crucijadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales, 23(2),Artículo tc2303. https://recyt.fecyt.es/index.php/encrucijadas/article/view/102940(Obraoriginalpublicada en 1997)Maxwell, J. A. (1996).Qualitative research design: An in-teractive approach. Sage. (Traducción de M. L. Gra-ffigna)Mora, S. y Haddock, M. (2025).Dispositivos de control,estigma y trabajo sexual: nuevas articulaciones en el es-pacio público urbano. Prometeo.Morcillo, S. (2011).Trabajo sexual y trayectorias de vida:un análisis sociológico sobre el comercio sexual en laArgentina contemporánea. CLACSO; Instituto de In-vestigaciones Gino Germani.Morcillo, S. (2014).Cuerpos, normas y devenires: prostitu-ción y trabajo sexual en debate. Teseo.Morcillo, S. (2017). Puta, trabajadora y víctima: subje-tividades y agencias de mujeres que ejercen el co-mercio sexual.Revista Interdisciplinaria de Estudiosde Género de El Colegio de México,3(6), 1-28.Múgica, M. L. (2014).La ciudad de las Venus impúdicas:Rosario, historia y prostitución 1874-1932. Laborde Li-bros.| 92 - 108
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108Manzur Castronovo, Martín BriceñoDesplazar la voz prestada por la voz propia Percepciones de trabajadoras y trabajadores...ARTÍCULO JOVENTRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095Núñez Noriega, G. (2007).Masculinidad, sexualidad ypoder: un estudio antropológico del género. El Colegiode Sonora; Plaza y Valdés.Orellano, G. (2022).Puta feminista. Historias de una tra-bajadora sexual. Sudamericana.Perelman, M. y Tufró, M. (2016). Violencia institucio-nal: tensiones actuales de una categoría políticacentral.Revista Ciencias Sociales, (92), 34-43.Pérez, G. J., y Natalucci, A. (2010). La matriz movi-mientista de acción colectiva en argentina: la ex-periencia del espacio militante kirchnerista.Amé-rica latina hoy, 54, 97-112.Sabsay, L. (2010). Las zonas rojas del espacio público:el caso de Buenos Aires y la regulación urbana deltrabajo sexual. En C. Cornejo Nieto, J. Morán Sáezy J. Prada Trigo (Coords.),Ciudad, territorio y pai-saje: ref lexiones para un debate multidisciplinar(pp.93-104). Consejo Superior de Investigaciones Cien-tíficas.Schettini, P. y Cortazzo, I. (2015).Análisis de datos cuali-tativos en la investigación social. Procedimientos y herra-mientas para la interpretación de información cualitati-va. Editorial de la Universidad Nacional de La Plata.Tilly, C. (1978).From mobilization to revolution. Addi-son-Wesley.Tokatlian, J. G. y Malacalza, B. (2024). Argentina y ladesautonomización: ¿una sombra ya pronto serás?Revista Anfibia.https://www.revistaanfibia.com/argentina-desautonomizacion-mileiVasilachis, I. (2012).Estrategias de investigación cualita-tiva. Gedisa.Veras de Oliveira, R. y Krein, J. D. (2024). ¿Sigue siendoválido en América Latina el enfoque de la infor-malidad? En E. de la Garza Toledo, J. C. Neffa, M.Hernández Romo, C. Figari, A. Aravena Carrasco,J. C. Celis Ospina, H. Lucena, F. Pucci y J. R. Ra-malho (Coords.),Tratado latinoamericano de socio-logía del trabajo (II): desafíos y debates en el siglo XXI(pp. 403-458). CLACSO; CEIL-CONICET.| 92 - 108
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