Tramas Sociales N° 8 08 Entrevista Iturrieta Wegelin Krause

122TRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095Restos de lo comúnPromesas de la democraciaque aún podemos sostenerRemnants of the CommonPromises of Democracy We Can Still UpholdEntrevista aLucía WegelinyMercedes Krause,con la participación deAndrea Climent,porYanina Edith IturrietaRealizada el 2 de octubre de 2026 en San Juan, en el marcode las V Jornadas de Sociología (FACSO-UNSJ)
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ENTREVISTA123Iturrieta -Wegelin, KrauseRestos de lo común. Promesas de la democracia que aún podemos sostenerTRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095| 122 - 134ResumenEl día 2 de octubre de 2026, en el marco de las V Jornadas de Sociologíaorganizadas por el Departamento de Sociología de la Facultad de CienciasSociales, Universidad Nacional de San Juan, nos reunimos con la Dra. Lu-cía Wegelin y la Dra. Mercedes Krause para conversar sobre las múltiplescrisis contemporáneas. Tomando como punto de partida los efectos en lacontemporaneidad de la ruptura del vínculo entre capitalismo y democra-cia forjado en la segunda posguerra, el diálogo gravitó en torno a las diná-micas neoliberales que individualizan y responsabilizan a los sujetos de supropio destino y desplazan así las causas estructurales del malestar socialdesde el capitalismo hacia la democracia, afectando el modo en que estaes valorada. En este contexto, las investigadoras señalaron, Wegelin des-de la teoría crítica y Krause desde la fenomenología social, las dificultadespara percibir y sostener lo común, es decir, para reconocer al otro/a y a lasrelaciones de interdependencia que sostienen nuestra vida social. Sin em-bargo, también destacaron las enseñanzas de los feminismos, el papel dela academia y los desafíos de la política para construir en y desde nuestrasdiferencias espacios compartidos donde revincular la experiencia indivi-dualizada con sus condiciones de constitución y, desde allí, ensayar unasalida política hacia un mejor futuro.AbstractOn October 2, 2026, as part of the 5th Sociology Conference (V Jornadasde Sociología) organized by the Department of Sociology at the Faculty ofSocial Sciences of the National University of San Juan, we met with Dr. LucíaWegelin and Dr. Mercedes Krause to discuss the multiple contemporarycrises. Taking as our starting point the effects of the rupture, in contemporarysociety, of the bond between capitalism and democracy forged in theaftermath of the Second World War, the conversation revolved around theneoliberal dynamics that individualize subjects and hold them responsiblefor their own fate, thereby shifting the structural causes of social discontentaway from capitalism and onto democracy and affecting how democracyis valued. In this context, the researchers, Wegelin drawing on criticaltheory and Krause on social phenomenology, pointed out the difficultiesof perceiving and sustaining the common, that is, of recognizing the otherand the relations of interdependence that sustain our social life. At the sametime, they highlighted the lessons of feminisms, the role of academia and thepolitical challenges involved in building, within and across our differences,shared spaces where individualized experience can be reconnected with itsconditions of constitution and, from there, a political path toward a betterfuture can be explored.Lucía WegelinConsejo Nacional de InvestigacionesCientíficas y Técnicas (CONICET) –Laboratorio de Investigación en Cien-cias Humanas (LICH), UniversidadNacional de San Martín; Universidadde Buenos Airesluciawegelin@gmail.comMercedes KrauseInstituto de Investigaciones Gino Ger-mani, Universidad de Buenos Aires;Universidad Nacional de San Martínmerkrause@gmail.comAndrea ClimentInstituto de Investigaciones Socioeco-nómicas, Facultad de Ciencias Socia-les, Universidad Nacional de San Juanccliment86@gmail.comYanina Edith IturrietaInstituto de Investigaciones Socioeco-nómicas, Facultad de Ciencias Socia-les, Universidad Nacional de San Juanyani.iturrieta@gmail.comPalabras claveDemocracia, neoliberalismo, crisis,subjetividades, vida cotidiana.KeywordsDemocracy, neoliberalism, crisis,subjectivities, everyday life.
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124Iturrieta -Wegelin, KrauseRestos de lo común. Promesas de la democracia que aún podemos sostenerENTREVISTATRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095IntroducciónEn la siesta del viernes 2 de octubre, mientras trans-currían las V Jornadas de Sociología en la provinciade San Juan y amagaba el viento zonda, nos encontra-mos en el Departamento de Sociología de la Facultadde Ciencias Sociales (UNSJ) para conversar con LucíaWegelin, docente de la Universidad de Buenos Aires,investigadora del CONICET y coordinadora del Labo-ratorio de Estudios sobre Democracia y Autoritaris-mos (LEDA), y con Mercedes Krause, docente de la Uni-versidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional deSan Martín e investigadora del Instituto de Investiga-ciones Gino Germani.1 Ambas fueron invitadas a par-ticipar de la quinta edición de este evento que, lejos delos centros académicos y políticos del país, se sostienecomo un espacio significativo para las ciencias socialesy, especialmente, para la sociología local y regional.2De la charla también participó Andrea Climent, vice-directora del Departamento de Sociología, docente,extensionista e investigadora de la UNSJ.1Lucía es Socióloga y Doctora en Ciencias Sociales por la Univer-sidad de Buenos Aires. Es investigadora asistente del CONICET enel Laboratorio de Investigación de Ciencias Humanas de la Univer-sidad de San Martín, en donde también coordina el Laboratorio deEstudios sobre Democracia y Autoritarismos (LEDA). Se desempe-ña como docente en el área de Teoría social de la carrera de Socio-logía en la UBA. Actualmente su principal línea de investigación essobre radicalizaciones autoritarias y neoliberalismo: incertidum-bre, miedo y prejuicios sociales en contextos de crisis.Mercedes Krause es Socióloga, Mg. en Investigación y Dra. enCiencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires. Es docentede Metodología en la Carrera de Sociología de la UBA y en el Docto-rado en Relaciones Internacionales de la UNSAM. Es investigadoradel Instituto de Investigaciones Gino Germani, donde estudia lasdesigualdades sociales en la vida cotidiana desde una perspectivafenomenológica e interseccional.2Mercedes Krause participó del Panel “Futuros en disputa. De-safíos del presente y aportes desde los estudios de género y los fe-minismos”, con un trabajo titulado “¿Qué aporta la fenomenologíafeminista para pensar la ofensiva antigénero?”. Lucía Wegelin desa-rrolló la Conferencia de cierre “Sobre las ruinas del tiempo. Interro-gaciones sobre los imaginarios de futuro de los jóvenes en la Argen-tina contemporánea”. Ambas presentaciones están disponibles en lapágina web del Departamento de Sociología FACSO UNSJ (https://sociologia.facso.unsj.edu.ar/).Durante aproximadamente una hora, dialogamos entorno a la crisis de nuestro presente, el malestar socialque nos provoca y las operaciones de individuaciónque impiden recomponer ciertos lazos sociales. Asi-mismo, nos detuvimos en las enseñanzas de los fe-minismos para construir en la diferencia y en el papelde la academia en los procesos de emancipación. Antelas desoladoras promesas de futuro que se avizoran,incluyendo la ausencia de alternativas políticas pro-metedoras, la conversación procuró un espacio parareivindicar la potencia de las acciones colectivas y lasesperanzas que nos conmueven, nos desafían y que esnecesario sostener.En ese marco, retomando los aportes de la teoría crí-tica, Lucía Wegelin repasó algunos de los elementoscentrales de sus últimos trabajos sobre democracia yautoritarismo, particularmente de su publicación jun-to con Micaela Cuesta, “Prejuicio y política. Para unacrítica sociológica del autoritarismo contemporáneo”(2025, UNSAM Edita). Puso énfasis en el modo en quelas condiciones estructurales de fragmentación social,agravadas por la digitalización y plataformización delpresente, obstaculizan la construcción de una esferapública que contribuya al reconocimiento de las causascomunes del malestar social, condición necesaria parala conformación de un sujeto colectivo capaz de incidiren los destinos de la vida en común.Por su parte, Mercedes Krause retomó nociones fun-damentales de la fenomenología social para pensarcómo la desigualdad y el individualismo exacerbado denuestra época entorpecen la posibilidad de compren-der al otro/a en la vida cotidiana. Ambas investigado-ras coincidieron en señalar que las disputas políticascontemporáneas no se ciñen al ámbito institucional,sino que atraviesan las formas de habitar el mundo yde relacionarnos con los/as demás. Frente a este esce-nario, Mercedes destacó la potencia de lo colectivo y delencuentro cuerpo a cuerpo para recuperar un “sentidode reciprocidad” que, sin suponer una identidad plenacon el otro/a, permita sostener vínculos sociales orien-tados al entendimiento y la comprensión mutua, comobase para la construcción de un mundo en común.A continuación, damos lugar a la conversación.| 122 - 134
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ENTREVISTA125Iturrieta -Wegelin, KrauseRestos de lo común. Promesas de la democracia que aún podemos sostenerTRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095EntrevistaYanina E. Iturrieta:La primera pregunta es muy ge-neral, para que nos cuenten lo que quieran o en lo quese puedan detener, y tiene que ver con qué es lo que,a partir de sus investigaciones, consideran que funda-mentalmente está en crisis en este momento.3Lucía Wegelin:Se me ocurren muchas maneras de res-ponder esa pregunta. La primera, yo diría que lo queestá en crisis a nivel global son las democracias, y esotiene un modo de ser experimentado por los sujetos.Además de esa crisis, las crisis económicas que se pro-fundizan y se desarrollan con distintas temporalida-des en el mundo, a mí la pregunta que me interesa escómo esas crisis atraviesan a los sujetos. Y entonces, enese sentido, lo que está en crisis, cuando entra en crisisla democracia, son las adhesiones de los sujetos a losvalores democráticos. Así que ahí creo que hay un nú-cleo de algo que está fragilizándose de un modo per-sistente hace varios, muchos años, y que está enlazadocon sucesos económicos, entre otros, y que se traduceen una crisis valorativa. Esto tiene muchas dimensio-nes, porque otra dimensión es también la crisis a la queme referí un poco hoy, que es la de los imaginarios delfuturo.Mercedes Krause:Coincido. En primer lugar, creo quehay un orden social que está en crisis y hace que nues-tra forma de comprender el mundo también esté encrisis. Y bueno, qué pasa con eso en términos de subje-tividades, de poder proyectarse, de poder tener ciertasseguridades sobre, primero, cuáles son las condicionesy reglas de juego actuales, y después, cómo eso tam-bién atraviesa nuestras visiones de futuro.Como investigadora-docente, no puedo dejar decir quenuestra forma de trabajar también está en crisis y esohace que sintamos que vamos por detrás de la reali-dad, y que no tenemos las condiciones para asequirla,¿no? Veníamos hablando de cuáles son nuestros finan-ciamientos, nuestras condiciones de trabajo para in-vestigar, para ser docentes, en medio del pluriempleoy la falta de salario por el incumplimiento de la Ley deFinanciamiento Universitario y la destrucción del sis-tema científico.3La transcripción de la entrevista incorpora intervenciones en ellenguaje para adoptar formas inclusivas, incluso cuando estas nofueron utilizadas explícitamente durante la conversación.Lucía:Sí, es difícil, porque son muchas crisis. Esa esun poco la experiencia. La dificultad de la preguntatiene que ver con lo que les pasa a los sujetos, queefectivamente padecen una serie de crisis que sesuperponen. Y eso es también parte del problema: laimposibilidad de distinguir cuáles son, desde el puntode vista de los/as ciudadanos/as en general, qué es loque está entrando en crisis, cuáles son las causas de lospadecimientos, al fin y al cabo. Entonces, me pareceque ahí tenemos una tarea que se nos complica porquenosotros/as somos parte, como decías vos, somos partecomo trabajadoras de este mundo en crisis y es difícilver los niveles. Entonces aparecen muchas cosas que sesuperponen.Yo creo que igual, para irme un poquito y hacer unzoom out y tomar perspectiva, creo que lo que entróen crisis de fondo es el vínculo entre democracia y ca-pitalismo. Creo que Streeck tiene un buen diagnósti-co sobre eso.4 Porque uno puede decir, ¿qué es lo queentró en crisis? ¿entró en crisis la democracia? ¿entróen crisis el capitalismo? Entraron en crisis las dos co-sas, en principio, pero porque lo que está entrando encrisis al fin y al cabo es un modo del orden global quese sostenía sobre una articulación entre democraciay capitalismo, y esa articulación no funciona, no estáfuncionando, no tiene garantizado su funcionamien-to. Entonces eso se traduce en una crisis económicaprofunda, asociada a las crisis de los modos del traba-jo y a una crisis de los modos de legitimidad de la de-mocracia, de la legitimidad del sistema político. Y esosignifica que, cuando todo eso entra en crisis, el futuro4El sociólogo alemán Wolfgang Streeck analiza la crisis del capi-talismo democrático de posguerra y las transformaciones produci-das por el avance del neoliberalismo y la globalización. Al presentar-se a sí mismo como única alternativa posible, el neoliberalismo logróla subordinación de los gobiernos a las exigencias de los mercadosinternacionales y redujo el margen de decisión democrática. Des-de esta perspectiva, la democracia, representada como obstáculopara el bienestar común, pierde legitimidad. La acción ciudadana,incapaz de ejercer el poder soberano, cede ante un capitalismo exi-toso, pero mórbido, en tanto sobrevive a costa del endeudamiento ydel recrudecimiento de sus contradicciones internas. El desenlacees, por lo tanto, incierto, ya que no solamente estaríamos ante unacrisis de la democracia, sino también ante la intensificación de lascontradicciones de un capitalismo que, no obstante, aún retiene le-gitimidad. Ver Streeck, Wolfgang (2017). El retorno de lo reprimido.New Left Review, 104, pp. 7-21; Streeck, Wolfgang (2016).Comprandotiempo. La crisis pospuesta del capitalismo democrático. Katz.| 122 - 134
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126Iturrieta -Wegelin, KrauseRestos de lo común. Promesas de la democracia que aún podemos sostenerENTREVISTATRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095mismo es lo que está incierto. No hay donde pisar so-bre seguro para proyectarse hacia adelante si está encrisis el modo en el que ordenamos nuestra vida eco-nómica y está en crisis el modo en el que ordenamosnuestra vida social, lo que regula nuestra vida social encomún. Entonces, me parece que Streeck hace bien enpuntualizar que lo que hubo fue un matrimonio felizentre la democracia y el capitalismo que funcionó biendespués de la Segunda Guerra Mundial por una seriede años y que ese matrimonio está con muchos proble-mas. Y creo que somos efecto de ese problema.Mercedes:Pienso que, también en un nivel mesosocial,hay un montón de promesas de ese matrimonio sobre,por ejemplo, la educación, la familia, que también es-tán en crisis. Entonces, entre lo global, macrosocial y loindividual tampoco tenés de dónde agarrarte en esasinstituciones que antes sostenían mucho y estructu-raban la vida, y que ahora también están en crisis. Lavida universitaria está en crisis, las escuelas están encrisis, no pueden sostener bien a quienes tienen quesostener. Incluso no pueden sostener su función prin-cipal de incorporar cierto tipo de disciplina y forma-ción. La familia lo mismo. Hay algo de los valores queestán un poco anticuados, si se quiere, vos lo presen-tabas hoy [en alusión a la conferencia de L. Wegelin],las juventudes siguen queriendo estabilidad, familia, yesa familia ya no existe. Entonces hay una brecha muygrande entre lo que se podría desear, la falta de nuevosvalores que sostengan esa reproducción, que antes seprometía capitalista y democrática, ahora ya no se sabehacia dónde, pero bueno, parte de eso es la falta de sos-tenimiento y que se manifiesta en padecimientos, ¿no?Yanina:Yo no puedo evitar escucharles y sentir muchaansiedad, o impotencia, ¿no? Pero, a su vez, yo no mesiento para nada paralizada, siento que, al contrario,queremos todo el tiempo seguir haciendo un montónde cosas que no dan abasto.Siguiendo con la conversación, con relación a esto quemencionan sobre este matrimonio que estaría en cri-sis, el divorcio no promete salir de esa crisis tampoco.Entonces, ¿en qué están puestas las expectativas, si elcapitalismo sin la democracia tampoco resolvería esacrisis? Y en ese sentido, volviendo un poco al malestarsocial actual, que también es una pregunta que se haceLucía en su trabajo con Micaela Cuesta, ¿cómo se pue-de reanudar o rearticular esa relación en este contexto?Lucía:Si lo que está en crisis es ese matrimonio, asu-mimos esa hipótesis para intentar ordenar algo de esto,un poco la apuesta creo que es decir que el divorcio nosdeja con el peor de los mundos, porque nos deja con uncapitalismo desatado que ni siquiera se pregunta porsus criterios de legitimidad, o sea, ni siquiera buscalegitimación, que se impone, que funciona sin legiti-midad. Entonces ahí yo no veo que el divorcio puedaprometer un mundo mejor en algún sentido. Creo quetenemos que reconstruir de algún modo ese matrimo-nio, y a nosotros/as nos toca hacerlo desde el lado dela potencia democrática, cómo desde la democraciapuede relanzarse su vínculo con el capitalismo, paratransformarlo o para lo que se proponga la democra-cia, un poco eso es lo que está en juego. La preguntaque entonces nos podemos hacer es más bien del ladode la democracia: ¿qué podemos hacer para que la de-mocracia vuelva a rearticularse de algún modo y pue-da seguir funcionando como promesa? Y una promesaque tiene que implicar una proyección hacia el futuro,que va a tener que ser de transformación, por lo menosdel modo en el que el capitalismo pretende funcionarsin la democracia. Ahí hay una batalla, en algún punto.En otros momentos ese divorcio ya tuvo sus problemas.Por eso Streeck, de hecho, dice eso: que esto funcionaen cada país en momentos diferentes. Incluso acá, enla Argentina, está claro que nosotros/as tenemos 40años de democracia, no más. Y entonces hubo un mo-mento en el que no estaba ese matrimonio y teníamoscapitalismo neoliberal en su máxima expresión, conviolencia política, y las luchas, las fuerzas democráti-cas eran anticapitalistas, y había un divorcio muy claroahí. Bueno, en los 80 tuvimos un nuevo matrimonio yahora eso está abierto.Tampoco creo que nosotros/as desde la teoría podamosencontrar una respuesta para eso. Más bien, creo que lapolítica, que se pretende a sí misma democrática, tieneque asumir esa búsqueda de reconstruirse. Recons-truirse en su articulación con el capitalismo global dehoy, incluso si lo pretende transformar, pero tiene quepensarse en el capitalismo global de hoy. No veo quehaya otra manera de que la política democrática siga pu-diendo hacer lo que nos interesa, que es conseguir sos-tener una sociedad con valores democráticos, una con-vivencia democrática. Para eso me parece que tiene quetambién repensar su vínculo con el capitalismo actualtal como está, y pretender transformarlo, en todo caso,y preponerse cómo. Y le toca a la política esa tarea; meparece que no vamos a encontrarlo nosotras a ese cómo.Mercedes:Para agregar, creo que también es una tareala de reconstruir el lazo social a nivel intersubjetivo.| 122 - 134
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ENTREVISTA127Iturrieta -Wegelin, KrauseRestos de lo común. Promesas de la democracia que aún podemos sostenerTRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095Lo veo después de la pandemia: hay grandes ansias delugares de encuentro, de poder compartir, de poderpasar tiempo juntas. Y eso es un desafío en sí mismo,porque la vida está arrasante. Sobre todo en nuestrascondiciones de vida, con la cantidad de, primero, ta-reas remuneradas que tenés que hacer y de tiempo de-dicado al trabajo para poder sobrevivir y, después, entérminos de cantidad de mandatos, que muchos sonanticuados, como decía. Entonces, poder empezar areconstruir esos lazos a nivel intermedio, poder em-pezar a, bueno, ¿qué podemos? Esto que vos decís, “yoigual tengo ganas y hago cosas, no me lleva la impoten-cia”. Es un desafío en términos de esfuerzo, ya que yaestamos agotadas, endeudadas, un montón de cosas,pero también es muy gratificante en términos de queestás produciendo algo. El cambio social necesaria-mente es colectivo. Entonces, poder reencontrarnoscon eso hoy en día es un esfuerzo en sí mismo, ¿no?,el poder hacer juntas. Creo que va por ahí, no sé haciadónde, pero esas formas creo que hay que volver a re-pensarlas. Y lo pienso en nuestro trabajo, en la univer-sidad o como militantes, pero también en las familias:¿podemos empezar a pensar otras formas de familiasque sean más adecuadas a los tiempos que vivimos?Yanina:Las instituciones en general. En las mesas dedebate de las Jornadas también surgieron varias ex-periencias, relatos de experiencias sobre familias, queson el espacio que tradicionalmente ha rechazado otrasexpresiones de género, por ejemplo. Y, en las circuns-tancias actuales, en donde las otras instituciones estánen quiebra y han pasado a ocupar un lugar de rechazo,ciertas familias han mostrado gestos de reconocimien-to o, al menos, un intento de comprensión de sus pro-pios familiares, sus propias hijas/os o infancias trans.En estas dos dimensiones, la democracia, por un lado,el plano político y, por otro lado, lo que pasa en las rela-ciones intersubjetivas, me acuerdo de ese texto de Pe-ter Berger y Thomas Luckmann sobre la crisis de sen-tido5, que justamente habla de esta disonancia entrela expectativa y lo que sucede, de las dificultades paraconstruir un sentido, un interés común en períodos decrisis, de este malestar y fragmentación social. Hoyque, como se dice, estamos todos/as rotos/as, estamostodos/as fragmentados/as, ¿cómo construir algo co-5Berger, Peter L. y Luckmann, Thomas (1997).Modernidad, plu-ralismo y crisis de sentido: La orientación del hombre moderno.GrupoPlaneta (GBS).mún y en dónde depositar esa construcción de interéscomún cuando las alternativas políticas también estánfragmentadas? Y no solo eso, sino que nos ofrecen ex-pectativas de optimismo cruel, trayendo la noción deLauren Berlant6, porque no hay una propuesta que nospermita que haya más congruencia entre lo que anhe-lamos y lo que podemos ser.Lucía:Justamente, para el coloquio Gino Germani pre-paré un texto7, porque me interesa este tema. Y en Ger-mani hay un texto donde él diagnostica, al final de suvida, esto mismo que vos estás diciendo con relación ala crisis del sentido y cómo la fragmentación tendien-te, que él ya veía en su texto de 1969, esa fragmenta-ción a la que tiende la sociedad compleja y que la crisisposterior habría profundizado, en esa fragmentaciónhay un problema con el sentido que debería unificar laexperiencia social y darle vida a la democracia.8 Ahí élya hace ese diagnóstico en el 69 de una manera bas-tante apocalíptica, sin ofrecer mucho, y es un poco eldiagnóstico de Nietzsche que Weber ya había traído aprincipios del siglo XX.9Es ese mismo diagnóstico quehackea el modo de existencia de la democracia. O sea,la democracia vive de la construcción de un nosotros/6Según Lauren Berlant, “una relación de optimismo cruel esaquella que se establece cuando eso mismo que deseamos obstacu-liza nuestra prosperidad (…) cuando el objeto que suscita el apegonos impide de manera activa alcanzar ese mismo propósito queen un principio nos condujo a él” (2020, p. 19). Ver Berlant, Lauren(2020).El optimismo cruel. Caja Negra.7El III Coloquio Gino Germani fue realizado en simultáneo y enarticulación con las V Jornadas de Sociología. En ese ámbito, LucíaWegelin participó del Panel “Aportes teóricos y metodológicos deGermani a la sociología política” junto a Germán J. Pérez (Univer-sidad Nacional de Mar de Plata) y Pablo De Marinis (UniversidadBuenos Aires).8Refiere al texto de Germani, Gino (1969).Sociología de la moder-nización: estudios teóricos, metodológicos y aplicados a América Latina.Editorial Paidós.9Max Weber advierte tempranamente sobre cómo la racionali-zación moderna se impone como ordenadora de lo social y desplazalos grandes relatos religiosos. Este proceso de “desencantamientodel mundo”, junto con la creciente fragmentación de la vida social,dificulta la construcción de un sentido compartido que oriente lavida colectiva más allá del cálculo racional e instrumental. Ver We-ber, Max (2009).El político y el científico.Prometeo Libros.| 122 - 134
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128Iturrieta -Wegelin, KrauseRestos de lo común. Promesas de la democracia que aún podemos sostenerENTREVISTATRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095as; si ese nosotros/as, sostenido en un sentido común,no está, la democracia no tiene desde dónde sostener-se. Y bueno, sí, obviamente que ahí hay una dimensiónde la experiencia que yo estoy de acuerdo que hay querecrear cotidianamente, pero sin un discurso políticoque ordene esa experiencia es muy difícil de visibilizarese común.Ahí me acuerdo de cómo pensaba Dewey también esteproblema.10 John Dewey pensaba que el Estado demo-crático dependía del reconocimiento de que hay pro-blemas comunes relacionados con las consecuenciasde mis acciones que tienen efecto sobre otro/a que noestá presente en la interacción. Y reconocer que tene-mos un problema común porque estamos siendo afec-tados/as por consecuencias de acciones de otros/a queno están presentes en la interacción es el germen deque puede existir eso que Dewey llama un público, osea, un común, que se preocupe por un bien común,que sería sostener o contrarrestar los efectos negativosde las consecuencias de las acciones de otro/a, pero te-nés que primero poder reconocer esas consecuenciasque te están afectando como consecuencias de accio-nes de otro/a que no está presente. Y para eso es nece-saria la esfera pública, el discurso político. Puede noser el discurso político oficial, pueden ser los mediosde comunicación u otro operador que ponga en rela-ción esas experiencias individuales que tienen algo encomún efectivamente, pero no siempre lo ven, no siem-pre se puede transformar en una imagen ese común.Y para eso creo que es necesaria la esfera pública. Y entérminos de esfera pública estamos muy débiles, estámuy fragilizado lo que puede hacer la voluntad demo-crática en la esfera pública, entre otras cosas, por loque le hacen las redes sociales a la esfera pública.Mercedes:Yo vengo pensando últimamente en estode la crisis del sentido común. Uno de los supuestosdel conocimiento de sentido común según Schütz esla reciprocidad de perspectivas donde, si yo estuvieraahí, -no es porque yo pienso igual que vos, ni que vivoigual que vos, no hago lo mismo que vos-, pero si yoestuviera ahí, podría ver el mundo a tu manera y vice-versa.11 Y eso es lo que me pregunto ¿hasta qué punto10Ver Dewey, John (2004).La opinión pública y sus problemas.Edi-ciones Morata.11Ver Schütz, Alfred (2003).El problema de la realidad social.Amo-rrortu.está funcionando eso? Porque falta ese sentir que es unmundo en común y que si yo estuviera ahí podría ver elmundo de esa manera. Hoy eso es lo que está bastanteresquebrajado, ¿no? Yo siempre pienso en términos dedesigualdad, la desigualdad extrema lleva a que yo nosepa nada de tu mundo. Entonces, por eso ya ni siquie-ra me puedo imaginar estar ahí, no me importa qué esese mundo, o directamente tengo la fantasía de que sepodría eliminar y que no afectaría a mi mundo. Y esome parece tremendo porque es justamente lo que nosacerca ya al autoritarismo.Lucía:Sí, yo diría es la desigualdad extrema y el modoen el que el sujeto le da sentido a la desigualdad, quejustamente no es solo la experiencia de desigualdad,sino cómo se llena esa experiencia de desigualdadde un sentido. Y cuando el sentido que llena ladesigualdad es el de la individualización, y la autorres-ponsabilización de la situación en el mundo de cadaquien, ahí es donde se quiebra la posibilidad de imagi-nar un bien común. La individualización extrema, dela suerte en la vida de cada quien, es lo que hackea in-ternamente la posibilidad de preocuparse por un biencomún. Cada uno/a, es lo que aparece en los gruposfocales12, cada uno/a es el dueño de su propio destino.Aparecen esos relatos, que no son los únicos, pero esun relato del propio sistema, del que muchos sujetos seapropian, el relato de que cada uno es dueño de su pro-pio destino y responsable de su propio destino. Ahí nohay preocupación por un bien común posible. Y por esoes que muchos/as autores/as piensan el autoritarismodel que somos contemporáneos/as como un efecto casinecesario del capitalismo neoliberal y sus relatos de ladesigualdad como individualización, como cada quiendueño/a de su propia suerte.Mercedes:Es un poco perverso, como vos decías, por-que también esto de ser dueño/a de tu propia suerte,aunque sea, te devuelve algo de la agencia, tu capaci-dad de poder incidir en tu destino. Una agencia queparece tan borroneada, que se devuelve de forma in-dividual y te lleva justamente a estar autocentrado, ano levantar la cabeza. Es como encontrar tu lugarcito12En referencia a las investigaciones del LEDA desarrolladas me-diante técnicas cualitativas, entre las que se priorizan los gruposfocales, para indagar las condiciones sociales y subjetivas que hacenposible la adhesión de los sujetos a valores, objetos, discursos de-mocráticos y/o autoritarios. Ver https://www.unsam.edu.ar/leda/grupos-focales.php.| 122 - 134
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ENTREVISTA129Iturrieta -Wegelin, KrauseRestos de lo común. Promesas de la democracia que aún podemos sostenerTRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095de poder, aunque ese lugarcito de poder sea parte deestar en una posición de opresión. Es como la ama decasa que dice: “No, yo soy muy buena manejando elpresupuesto del hogar y de las compras y yo sé cuálesson las ofertas y entonces yo soy la que está armandoesta cotidianidad doméstica”. Claro, bueno, pero si le-vantas un poco más la cabeza ¿qué lugar te deja en unaestructura más grande? Eso es lo que falta, me parece.Andrea:Me quedé pensando lo que decía Mercedes,esto de la reciprocidad de perspectivas, creo que, cómoleemos o cómo no podemos leer esas diferencias, nosquedamos ensimismados en nuestra propia realidad,porque también lo hacemos con una etiqueta, una re-presentación discursiva errónea. Leemos al otro/a demanera despectiva o leemos al otro/a de formas di-versas que nos hacen despegarnos de la posibilidadde entender ese lugar que tiene el otro/a y compartiresa perspectiva. Yo creo que por ahí también hay otroquiebre, porque hay un montón de crisis, un montónde modelos, la familia, el trabajo, también están todasestas crisis que tienen que ver con lo discursivo y lo re-presentacional del otro/a, de los grupos, que tambiénestán en crisis porque no logran unificar lo que real-mente sucede con ese otro/a distinto a mí, con la cate-goría que me es impuesta para leer a ese otro/a.Lucía:Sí, eso está imposibilitado, ponerse en el lugardel otro/a cuando es el objeto de proyección de laspropias frustraciones, básicamente.Yanina:Yo pensaba dos cosas con relación a esto, sobreesta operación de individuación, operación ideológicaen tanto no somos sin otredad, que es ¿cómo desentra-ñarla en estas condiciones de fragmentación?Lucía:Me parece que hay algo que sí se puede pensarteóricamente, después hay que ver cómo operaciona-lizar eso políticamente, pero hay una cuestión prime-ra que creo que tiene que ver un poco con lo que decíaDewey de visibilizar esta interdependencia. Cuandoesa imagen se borra, ahí es muy difícil que cualquierdiscurso político democrático pueda aprender, puedaconstruir sentido, pueda ser escuchado. Hay una pri-mera tarea, me parece, que es esto que Dewey decía:hacernos conscientes de que nuestros problemas sonproblemas derivados de las consecuencias no busca-das de acciones de otros/as que no están presentes.Visibilizar que nuestros problemas son problemas co-lectivos, básicamente. O sea, sacar a la frustración dela posibilidad de entrar en la narrativa del prejuicio yla violencia en relación a otro/a, que es esta proyecciónde la propia frustración hacia afuera en un objeto deodio. Bueno, sacarla de ahí a la frustración y mostrar-le su inscripción estructural, dónde está la causa de lafrustración. Entonces ahí, por ejemplo, con el tema dela deuda, me parece que está sucediendo un procesoque puede ir en ese sentido.Después, hay un momento que yo sigo pensando quela política tiene que ordenar ese discurso; si no sucede,ahí tiene muchas más herramientas el capitalismo neo-liberal para ordenarlo. O sea, puede operar fácilmentesi no se ordena políticamente en un sentido democrá-tico. Ahí me parece que sí, que las condiciones de éxitono son equidistantes. O sea, es un mundo que funcionasegún la lógica del capitalismo neoliberal y los discur-sos que le dan sentido a la vida del capitalismo neoli-beral tienen más posibilidades de prender. Ahí, efecti-vamente, el sujeto está más librado/a a su propia suerteque en otros momentos de la historia. Entonces, que undiscurso le diga “Vos sos el dueño de tu destino, sos elresponsable”, y bueno, la verdad es que el sujeto sienteque está solo/a, que no tiene un estado que lo/a respal-de, que no tiene una escuela a la que mandar a sus hijos/as, o sea, eso es una experiencia. Entonces, tiene máscondiciones de funcionar ese discurso que uno que lediga: “el Estado es muy importante en tu vida”.Pero bueno, me parece que un primer punto es visi-bilizar cuál es el origen, la causa de las frustraciones,para sacarlas del relato individualista y ponerlas en sutrama estructural. Ahí hay una primera operación quepor lo menos como sociólogos/as nos ocupa. Despuéstiene que venir la traducción política.Yanina:Es un propósito concreto al que podemosaportar.Mercedes:Para mí, llegar a ese propósito implica pa-sar por un momento que es el de mostrarte vulnerable.Vieron que ahora se está discutiendo mucho sobre lasdeudas, y aparecen relatos que a mí me conmueventanto. Aparece, “bueno, yo el primer mes hice esto, elsegundo mes…” y así cada mes se agravaba la deuda. Y¿cómo pasa tanto tiempo hasta que pudiste decirle a al-guien lo que te estaba pasando? Bueno, eso justamenteparte también de este discurso neoliberal de que sos tupropio destino. Entonces, ¿cómo vas a aceptar tu fra-caso en hacer ese destino? Y eso te lleva al aislamiento,porque necesariamente necesitas pasar por ese mo-mento de vulnerabilidad para compartirlo y decir “ah,no, esto es una situación compartida”. Y luego, ¿cómose hace para organizarnos o incluso sostenernos?| 122 - 134
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130Iturrieta -Wegelin, KrauseRestos de lo común. Promesas de la democracia que aún podemos sostenerENTREVISTATRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095Lucía:Sí. O sea, el reconocimiento de la interdepen-dencia es un momento de reconocimiento de la vulne-rabilidad. Es el momento en el que reconocemos queno somos ese sujeto moderno, dueño de sí mismo;ese sujeto no existe, al fin y al cabo, es algo que nun-ca existió. Entonces, reconocer la interdependencia esreconocer nuestra dependencia y por lo tanto nuestravulnerabilidad.Butler lo tiene muy pensado a eso.13 En la pandemiaera difícil pensar y era difícil hacer diagnósticos decualquier cosa, pero ella en la pandemia, por ejemplo,tuvo un momento más optimista de apuesta a que elreconocimiento de la vulnerabilidad común a la quenos sometió el virus quizás tenía una posibilidad deque entremos en ese reconocimiento de que había algoestructural que nos pasaba a todos/as, de que hay uncomún.14 Y bueno, no tuvo eso un discurso político, yno tuvo eso una traducción política, y eso no sucedió.No por echarle la culpa a Butler, sino que quiero decirque es difícil que eso suceda. Me parece que para queeso suceda se necesita una fuerza política muy fuertecontra la dominante.Yanina:Algo que nos trae también Butler y muchasotras tiene que ver con esta búsqueda del sujeto no co-nocido de antemano.15 Me parece interesante para po-13Butler plantea una distinción al decir que, si bien toda vida esprecaria, en el sentido de que surge y se mantiene en el marco dedeterminadas condiciones de vida, existen condiciones de vulnera-bilidad políticamente inducidas, a las que designa como “precari-dad”. La precariedad, entonces, es la condición constitutiva de vul-nerabilidad e interdependencia de toda vida, en tanto nuestro ser“siempre está entregado a otros” (Butler, 2010, p. 15). La precaridad,en cambio, está relacionada con la falta de apoyo social y económi-co que afecta de forma desigual a ciertas poblaciones. Ver Butler,Judith (2010).Marcos de guerra. Las vidas lloradas. Editorial Paidós.14Ver Butler, Judith (2020).Capitalism Has its Limits.Verso Books.La versión traducida al español está disponible en https://lavaca.org/notas/el-capitalismo-tiene-sus-limites-la-mirada-de-judi-th-butler-sobre-el-coronavirus/15Butler se pregunta “cómo ir al encuentro de la diferencia quecuestiona nuestras redes de inteligibilidad” y propone el desafío deencarnar para ese otrx la pregunta “¿Quién eres?”, pero no esperan-do una respuesta conocida de antemano, lo que sería una preguntaque no trata de conocer sino de reforzar lo que ya sabe. En cambio,sostiene, se trata de “mantener el vínculo que plantea la pregunta”,nerlo en relación con la construcción de lo común entrepersonas diferentes, pero a su vez también para pensarlas limitaciones o las dificultades que eso tiene. Pen-saba en esta idea que Mercedes desarrolló en su panelsobre la necesidad de tipificaciones que no sean tota-lizantes, para pensar que esa comprensión del otro/atambién admita desplazamientos o reconstrucciones.Y en eso pensaba en cómo los feminismos nos permi-tieron problematizar esas representaciones tan uní-vocas, tan lineales, de la familia, de las personas, perocómo problematizar eso también significó un desafíopara construir intereses comunes y cómo el punto másálgido quizás fueron los Encuentros de Mujeres y sudevenir en Encuentro Plurinacional de Mujeres, Les-bianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales yNo Binaries. ¿Qué piensan sobre eso?Lucía:Bueno, los feminismos argentinos hicieron unensayo con los Encuentros de Mujeres, un ensayo decómo se puede hacer eso, un ensayo muy en el ordende la experiencia de cómo se puede poner en común unmontón de experiencias, incluso valores diferentes y, apesar de las diferencias, seguir sosteniendo un común,¿no? Aunque sea en el orden de la discusión interna,creo que hay algo que logró el feminismo para dentroque fue productivo en ese sentido, como aprendizaje ypara enseñar.Después sí, otra dimensión de esto es la cuestión de quétipo de feminismo puede, qué tipo de discurso desde elfeminismo puede tender puentes hacia la construcciónde un común democrático más amplio. Ahí creo que loque puedo decir es que el feminismo tiene una expe-riencia hacia adentro de haber logrado eso que deberíapoder hacerlo hacia afuera, pero no sé.Mercedes:Sí, yo creo que el feminismo fue unaexperiencia muy exitosa. Y después, además de losencuentros, fue construyendo otros movimientos. Nosé, pienso en Ni Una Menos que, de nuevo, no eranhomogéneos, no había total acuerdo en un montón decosas. Porque indagar adentro de los feminismos escomo indagar adentro de la izquierda: más indagas,más diferencias encontrás.Lucía:Y ahora en el peronismo también.es decir, de hacerlo sin anticipar la respuesta y conviviendo con el“desconocimiento del Otro frente al Otro” (2004, p. 60). Ver Butler,Judith (2004).Deshacer el género.Ediciones Paidós.| 122 - 134
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ENTREVISTA131Iturrieta -Wegelin, KrauseRestos de lo común. Promesas de la democracia que aún podemos sostenerTRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095Mercedes:Pero pienso que fueron muy exitosos enconstruir ciertas banderas y, bueno, nos alineamosen un momento dado atrás de esta bandera. Por esopienso en Ni Una Menos, era algo que unía un montónde feminismos de diferentes raíces y colores. Y eso enotros países no sucedió, no se logró. Creo que eso estábueno reconocerlo.Lucía:Sí. Pero bueno, no particularizarse es la tarea, ocómo trascender la particularización es la tarea.Andrea:Menuda tarea.Yanina:Construir en esas diferencias. La idea de laética del dolor de Sara Ahmed, en La política culturalde las emociones, donde propone pensar cómo el dolor,como otras experiencias que no son transferibles, per-mite, pese a eso, una cercanía y un acompañamientoque nos muestra cómo podemos, sin estar en el lugardel otro/a, construir un lazo con ese otro/a.16 Me pareceque ese es un aprendizaje de los feminismos para saliro encontrar formas de construcciones comunes, colec-tivas, en sociedades complejas, fragmentadas y, ade-más, con nuestras diferencias constitutivas.Mercedes:Claro, pero eso requiere partir de darle unvalor a ese otro/a, a esa experiencia del otro/a, ¿no?Si no, tu dolor, allá vos. Y bueno, pienso en términosorganizacionales, el feminismo encontró una formade decir, “bueno, no somos todas lo mismo, cada unatiene su lugar, algunas más hegemónico, otras menoshegemónico, pero bueno, te vamos a dar un lugarcitoen tal partecita del escenario o atrás de la cola de todala fila de organizaciones”. Me parece que eso hace a quesiga habiendo un común y alinearse atrás de algo queune a todos esos actores y a todas.Yanina:¿Qué podrían señalar sobre el papel que jue-gan las tecnologías en este problema, pero tambiénsobre el papel que pueden jugar las tecnologías pararesolver el problema, ya que muy probablemente van aseguir estando en el futuro?Lucía:Es clave pensar eso. Me agarro de eso y mevuelvo muy habermasiana en este sentido: creo que el16EnLa política cultural de las emociones(2015, UNAM), Sara Ah-med propone “una ética de respuesta al dolor [que] involucra estarabierta a verse afectada por aquello que una no puede conocer osentir” (p. 63).problema de la visibilidad de lo común está atravesadopor las transformaciones que padece la esfera pública,y la digitalización de la esfera pública implica, antesque nada, fragmentación; implica, antes que nada,que hay muchos públicos. Y eso es interesante porqueHabermas, a sus 90 y no sé cuántos años, tiene un tex-to reciente en el que diagnostica esto, donde está estaidea: que ya no hay un público, hay muchos públicos, yen esos muchos públicos la posibilidad de reconocersecomo un común se vuelve cada vez más difícil.17Habermas había estudiado, por otro lado, cómo histó-ricamente la prensa había sido un agente en la cons-trucción de ese común democrático.18 Él había estu-diado cómo se construyó la esfera pública liberal, condeterminadas exclusiones, como le dijo Nancy Fraser,pero sostenido sobre una serie de instituciones que ha-cían funcionar un común que siempre implicaba unaexclusión, pero que se sostenía sobre la pretensión deun común, dice Habermas. O sea, necesitas la preten-sión de un común para que la esfera pública funcione.Y la digitalización arruina la pretensión de un común,no hay pretensión de un común. Entonces, no es quesimplemente falla el común, porque en realidad en esecomún había exclusiones, no éramos todos/as los queestábamos en ese común, había algunos/as que teníanuna voz relegada, había algunos/as afuera. No, acá notenemos pretensiones de ser un común, de reconocer-nos como un común. No existe tal pretensión. Ahí meparece que hay un quiebre fundamental.Y obviamente que las redes sociales se pueden usarpara otra cosa y efectivamente se pueden usar paraconstruir un común, pero la infraestructura económi-ca que sostiene a las redes sociales son empresas y noestá pensada para construir un común. La democra-cia o los estados democráticos pueden usarlas de esamanera, pueden fomentar esa infraestructura. Perolas empresas con intereses, que son las dueñas de lasredes sociales y ponen las reglas, no tienen el interés deconstruir un común; tienen el interés de la fragmenta-ción, porque es así como se vende, se vende más cuantomás individualizado está el público y, por lo tanto, pro-17Ver Habermas, Jürgen (2022). Ref lections and Hypotheses ona Further Structural Transformation of the Political Public Sphere.Theory, Culture & Society, 39(4), 145-171.18Ver Habermas, Jürgen (1981).Historia y crítica de la opinión públi-ca.Editorial Gustavo Gili.| 122 - 134
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132Iturrieta -Wegelin, KrauseRestos de lo común. Promesas de la democracia que aún podemos sostenerENTREVISTATRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095mueven la individualización de los públicos, hacer unconsumo cada vez más específico.Entonces, bueno, me parece que ahí hay una disputapara dar también en términos democráticos, que essobre cómo se construye ese espacio público: si las re-glas las ponen las democracias o las reglas las ponenlas empresas. Ahí hay una disputa para dar y no creoque sea imposible, creo que se necesita, a priori, volun-tad política. Y, efectivamente, con el tema de la IA hoyen día, eso se volvió transparente directamente: estándiscutiendo si el estado tiene que regular el desarrollode la IA o no, o si lo tienen que regular las empresas. Loque no se puede hacer es que no lo regule nadie, quees lo que está pasando, porque ahora no es que sim-plemente lo regula la empresa que tiene el interés deganar plata, ahora lo regula la propia IA. Porque esta-mos en ese mundo, en el que la empresa no es soberanasobre los desarrollos tecnológicos de su producto. LaIA se autoproduce, o sea, está en el momento del auto-diseño: los diseñadores no saben cómo se mejora la IAporque ya se mejora a sí misma. Entonces, ahí es entre-gar absolutamente cualquier agencia. No hay sujeto,no es el sujeto capitalista o el sujeto político del Estadodemocrático, que es una discusión. Ahora, si la IA notiene sujeto, estamos entregados/as a la aniquilaciónsubjetiva, básicamente.Mercedes:Yo para procesar todas estas cosas miromuchos memes. Y, justamente el otro día, veía un pibeque va andando en bici, @elchicodelabic, habla mien-tras va en bici, te da una sensación de vertiginosidad,de que se la va a dar en cualquier momento, y habla decosas serias al mismo tiempo. Decía sobre el CEO deAnthropic que se va diciendo que ellos no tienen el con-trol sobre la IA y que hagan algo: “Hacé algo vos. Vostenías que frenarla. ¿Qué querés que hagamos noso-tros? ¿Quién querés que la frene? ¿Carlos, el peluquero?¿Quién querés que la frene? ¿Yo? Yo guardo mi contra-seña de la notebook en una sticky note pegada a la mis-ma notebook”. Mi forma de procesarlo justamente es através de la risa, porque si no, no sé.Lucía:No, es un tema. Me gusta una metáfora queescuché el otro día: un periodista decía que nos anun-cian, los dueños de la IA, que estamos yendo hacia lacatástrofe. “Miren que esto se va a la catástrofe, pón-ganle un freno”, ¿no? Nos anuncian que vamos haciauna catástrofe, pónganle un freno, que vaya más lento,pero nadie dice “dirijámonos hacia otro lado”. Es po-nerle un freno y que el precipicio quede ahí, o llegarmás lento al precipicio. Y la metáfora justamente tieneuna solución más productiva, porque ¿a dónde condu-ce? Es decir, no hay que ponerle un freno o ralentizarla,sino que se trata más bien de recuperar el control y re-conducir. ¿Qué significa recuperar el control tecnoló-gicamente hoy? Y significa volver, por lo menos, hastael momento en el que se le entregó a la IA la tarea de au-toproducirse. Hay un momento, no es que siempre fueasí, en el que los programadores perdieron el controlsobre la última versión de la IA. Bueno, hay que volverahí, hay que volver ahí y reconducirla y no soltar esecontrol. Pero bueno, evidentemente ahí están los inte-reses de nuevo, lo que charlamos al principio, los inte-reses del mercado en contradicción con los intereses dela democracia, de los pueblos. Y ahí, obvio, el mercadotiene más fuerza. O al menos es difícil, porque para re-conocer la fuerza de los pueblos, para que los pueblosreconozcan su fuerza, necesitan de una infraestructu-ra para organizarse que hoy en día la organiza el mer-cado. Entonces, es difícil.Yanina:Podemos cerrar con una apuesta, desde lo aca-démico o no.Lucía:Con relación a la IA, creo que esto se puede ha-cer. Y, por el otro lado, hay un momento que puede serpositivo, que efectivamente es la visibilización del pro-blema. Hay un primer momento de visibilización delproblema como un problema común que puede ser unaoportunidad para, por lo menos, preguntarnos por esoque está ausente. Como, bueno, no hay nadie regulán-dolo, nos importa y no hay nadie regulándolo. O sea, ¿aquiénes nos importa? ¿a todos/as nosotros/as nos im-porta? Bueno, hay un nosotros/as que nos importa estoque nadie está regulando.Ahí hay un movimiento posible, esto con relación a laIA. Pero después, sí me parece que en general hay unasupervivencia de que siempre la política puede apren-der para construir un camino. Quiero decir, los sujetosno se entregan simplemente al malestar. En la vida co-tidiana todos/as hacemos cosas para, a pesar de todoeste malestar, sostener un hacer. Ahí hay una opera-ción subjetiva vital que implica que hay un resto desdedonde se puede articular algo. Me parece que eso está,no es que está aniquilado; que los sujetos no estamosen esas películas apocalípticas en las que están todos/as contra todos/as y es una guerra por la supervivencia.Estamos haciendo otras estrategias para sobrevivir.Entonces, me parece que ahí hay de dónde tomar fuer-zas para relanzarse. Pero bueno, sí, yo creo que depen-de de la política democrática que active eso.| 122 - 134
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ENTREVISTA133Iturrieta -Wegelin, KrauseRestos de lo común. Promesas de la democracia que aún podemos sostenerTRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095Mercedes:Yo apuesto al humor (risas). También piensoen apostar a lo colectivo, ¿no? Creo que algo que nosdejan los feminismos es esto de que lo personal es po-lítico, pero necesariamente tiene que ser con un colec-tivo, ¿no? Pensar en la organización. Hoy, tanto relatoindividual también te lleva a cómo soportamos nuestravida cotidiana y, bueno, elegí un momento para estaral sol, para tomarte un café, para una forma de volver avos. Que sí, está muy bien y lo necesitamos: un poco debienestar individual, aunque sea un momento al día.Pero también creo que necesitamos volver a hacer es-pacio a lo colectivo y la presencialidad. Me parece queeso necesariamente crea algo nuevo que no se crea enlas redes sociales, que no se crea con cada uno/a en sucasa. Y, bueno, esos vínculos, me parece que siemprehay que apostar a hacer algo más allá de sus propiostérminos. Como esta falta de relatos de la que estuvi-mos hablando hoy. Bueno, ¿para qué hacemos lo quehacemos? Y preguntarnos todo el tiempo eso, ¿no? Por-que si no es como que estamos, bueno, tengo que haceresto. Pero levantar un poco la cabeza y mirar hacia unobjetivo que sea más allá de lo que tengo que hacer, ymás si es en común. Me parece que eso es lo que se ne-cesita.Andrea:Yo simplemente me quedo pensando en lo queacaban de decir. Considero que lo difícil de todo esteproceso que ustedes marcan, esta perspectiva más po-sitiva de todo lo que hemos hablado, es encontrar esecomún. Como relataban sobre los feminismos, que en-contraron esa bandera y nos enlistamos todos/as bajoesta bandera y de acá para adelante. Bueno, lo difíciles encontrar ese común que nos aglutine, más allá delas distancias, para encontrar un objetivo que trascien-da un poco todas estas dificultades y todas estas crisisen todo sentido que estamos viviendo, no solo estruc-turalmente, sino incluso en la vida cotidiana, en lasinstituciones conocidas, familias, que también están,no sé si en crisis, yo considero que están en transiciónlos modelos conocidos, pero que también generan unamovilización en cada uno/a de nosotros/as y eso tam-bién se traduce en lo colectivo.Lucía:Sí, incluso los feminismos hacen un poco esediagnóstico del momento actual, en el sentido de queencontraron, en un momento, en la lucha por el aborto,una bandera, y después les cuesta volver a encontraruna bandera que aglutine, ¿no? No está dada, está endisputa y eso habla de la desmovilización del feminismoen el momento actual o post 2018. Entonces, bueno, noes fácil encontrar ese común. Lo que tiene el feminismoes que está pensando en eso. Me parece que otrosactores políticos no están pensando en eso. Entonces,por lo menos al feminismo le está costando encontrarese común, pero está muy preocupado por encontrarlo,lo tiene muy claro. Ahí me parece que hay una potenciaque deberíamos aprender, que se trata de ir contrala fragmentación en este momento y construir unnosotros/as.ReferenciasAhmed, S. (2015).La política cultural de las emociones.Universidad Nacional Autónoma de México.Berger, P. L. y Luckmann, T. (1997).Modernidad, plura-lismo y crisis de sentido: la orientación del hombre mo-derno. Grupo Planeta (GBS).Berlant, L. (2020).El optimismo cruel. Caja Negra.Butler, J. (2004).Deshacer el género. Editorial Paidós.Butler, J. (2010).Marcos de guerra. Las vidas lloradas. Ed-itorial Paidós.Butler,J.(2020).Capitalismhasitslimits.VersoBooks.https://lavaca.org/notas/el-capitalis-mo-tiene-sus-limites-la-mirada-de-judith-but-ler-sobre-el-coronavirus/Cuesta, M. y Wegelin, L. (2025).Prejuicio y política. Parauna crítica sociológica del autoritarismo contemporá-neo. UNSAM Edita.Dewey, J. (2004).La opinión pública y sus problemas. Edi-ciones Morata.Germani, G. (1969).Sociología de la modernización: estu-dios teóricos, metodológicos y aplicados a América Lati-na. Editorial Paidós.Habermas, J. (1981).Historia y crítica de la opinión públi-ca. Editorial Gustavo Gili.Habermas, J. (2022). Ref lections and hypotheses on afurther structural transformation of the politicalpublic sphere.Theory, Culture & Society,39(4), 145-171. https://doi.org/10.1177/02632764221112341Schütz, A. (2003).El problema de la realidad social. Amo-rrortu.| 122 - 134
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134Iturrieta -Wegelin, KrauseRestos de lo común. Promesas de la democracia que aún podemos sostenerENTREVISTATRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095Streeck, W. (2016).Comprando tiempo. La crisis pospuestadel capitalismo democrático. Katz.Streeck, W. (2017). El retorno de lo reprimido.New LeftReview, (104), pp. 7-21.Weber, M. (2009).El político y el científico. Prometeo Li-bros.| 122 - 134
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