Tramas Sociales N° 8 08 Entrevista Iturrieta Wegelin Krause
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TRAMAS SOCIALES • N° 08 | ISSN: 2683-8095
Restos de lo común
Promesas de la democracia
que aún podemos sostener
Remnants of the Common
Promises of Democracy We Can Still Uphold
Entrevista a
Lucía Wegelin
y
Mercedes Krause
,
con la participación de
Andrea Climent
,
por
Yanina Edith Iturrieta
Realizada el 2 de octubre de 2026 en San Juan, en el marco
de las V Jornadas de Sociología (FACSO-UNSJ)
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Restos de lo común. Promesas de la democracia que aún podemos sostener
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Resumen
El día 2 de octubre de 2026, en el marco de las V Jornadas de Sociología
organizadas por el Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias
Sociales, Universidad Nacional de San Juan, nos reunimos con la Dra. Lu-
cía Wegelin y la Dra. Mercedes Krause para conversar sobre las múltiples
crisis contemporáneas. Tomando como punto de partida los efectos en la
contemporaneidad de la ruptura del vínculo entre capitalismo y democra-
cia forjado en la segunda posguerra, el diálogo gravitó en torno a las diná-
micas neoliberales que individualizan y responsabilizan a los sujetos de su
propio destino y desplazan así las causas estructurales del malestar social
desde el capitalismo hacia la democracia, afectando el modo en que esta
es valorada. En este contexto, las investigadoras señalaron, Wegelin des-
de la teoría crítica y Krause desde la fenomenología social, las dificultades
para percibir y sostener lo común, es decir, para reconocer al otro/a y a las
relaciones de interdependencia que sostienen nuestra vida social. Sin em-
bargo, también destacaron las enseñanzas de los feminismos, el papel de
la academia y los desafíos de la política para construir en y desde nuestras
diferencias espacios compartidos donde revincular la experiencia indivi-
dualizada con sus condiciones de constitución y, desde allí, ensayar una
salida política hacia un mejor futuro.
Abstract
On October 2, 2026, as part of the 5th Sociology Conference (V Jornadas
de Sociología) organized by the Department of Sociology at the Faculty of
Social Sciences of the National University of San Juan, we met with Dr. Lucía
Wegelin and Dr. Mercedes Krause to discuss the multiple contemporary
crises. Taking as our starting point the effects of the rupture, in contemporary
society, of the bond between capitalism and democracy forged in the
aftermath of the Second World War, the conversation revolved around the
neoliberal dynamics that individualize subjects and hold them responsible
for their own fate, thereby shifting the structural causes of social discontent
away from capitalism and onto democracy and affecting how democracy
is valued. In this context, the researchers, Wegelin drawing on critical
theory and Krause on social phenomenology, pointed out the difficulties
of perceiving and sustaining the common, that is, of recognizing the other
and the relations of interdependence that sustain our social life. At the same
time, they highlighted the lessons of feminisms, the role of academia and the
political challenges involved in building, within and across our differences,
shared spaces where individualized experience can be reconnected with its
conditions of constitution and, from there, a political path toward a better
future can be explored.
Lucía Wegelin
Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Técnicas (CONICET) –
Laboratorio de Investigación en Cien-
cias Humanas (LICH), Universidad
Nacional de San Martín; Universidad
de Buenos Aires
luciawegelin@gmail.com
Mercedes Krause
Instituto de Investigaciones Gino Ger-
mani, Universidad de Buenos Aires;
Universidad Nacional de San Martín
merkrause@gmail.com
Andrea Climent
Instituto de Investigaciones Socioeco-
nómicas, Facultad de Ciencias Socia
-
les, Universidad Nacional de San Juan
ccliment86@gmail.com
Yanina Edith Iturrieta
Instituto de Investigaciones Socioeco-
nómicas, Facultad de Ciencias Socia
-
les, Universidad Nacional de San Juan
yani.iturrieta@gmail.com
Palabras clave
Democracia, neoliberalismo, crisis,
subjetividades, vida cotidiana.
Keywords
Democracy, neoliberalism, crisis,
subjectivities, everyday life.
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Introducción
En la siesta del viernes 2 de octubre, mientras trans-
currían las V Jornadas de Sociología en la provincia
de San Juan y amagaba el viento zonda, nos encontra-
mos en el Departamento de Sociología de la Facultad
de Ciencias Sociales (UNSJ) para conversar con Lucía
Wegelin, docente de la Universidad de Buenos Aires,
investigadora del CONICET y coordinadora del Labo-
ratorio de Estudios sobre Democracia y Autoritaris-
mos (LEDA), y con Mercedes Krause, docente de la Uni-
versidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de
San Martín e investigadora del Instituto de Investiga-
ciones Gino Germani.
1
Ambas fueron invitadas a par-
ticipar de la quinta edición de este evento que, lejos de
los centros académicos y políticos del país, se sostiene
como un espacio significativo para las ciencias sociales
y, especialmente, para la sociología local y regional.
2
De la charla también participó Andrea Climent, vice-
directora del Departamento de Sociología, docente,
extensionista e investigadora de la UNSJ.
1
Lucía es Socióloga y Doctora en Ciencias Sociales por la Univer-
sidad de Buenos Aires. Es investigadora asistente del CONICET en
el Laboratorio de Investigación de Ciencias Humanas de la Univer-
sidad de San Martín, en donde también coordina el Laboratorio de
Estudios sobre Democracia y Autoritarismos (LEDA). Se desempe-
ña como docente en el área de Teoría social de la carrera de Socio-
logía en la UBA. Actualmente su principal línea de investigación es
sobre radicalizaciones autoritarias y neoliberalismo: incertidum-
bre, miedo y prejuicios sociales en contextos de crisis.
Mercedes Krause es Socióloga, Mg. en Investigación y Dra. en
Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires. Es docente
de Metodología en la Carrera de Sociología de la UBA y en el Docto-
rado en Relaciones Internacionales de la UNSAM. Es investigadora
del Instituto de Investigaciones Gino Germani, donde estudia las
desigualdades sociales en la vida cotidiana desde una perspectiva
fenomenológica e interseccional.
2
Mercedes Krause participó del Panel “Futuros en disputa. De-
safíos del presente y aportes desde los estudios de género y los fe-
minismos”, con un trabajo titulado “¿Qué aporta la fenomenología
feminista para pensar la ofensiva antigénero?”. Lucía Wegelin desa-
rrolló la Conferencia de cierre “Sobre las ruinas del tiempo. Interro-
gaciones sobre los imaginarios de futuro de los jóvenes en la Argen-
tina contemporánea”. Ambas presentaciones están disponibles en la
página web del Departamento de Sociología FACSO UNSJ (https://
sociologia.facso.unsj.edu.ar/).
Durante aproximadamente una hora, dialogamos en
torno a la crisis de nuestro presente, el malestar social
que nos provoca y las operaciones de individuación
que impiden recomponer ciertos lazos sociales. Asi-
mismo, nos detuvimos en las enseñanzas de los fe-
minismos para construir en la diferencia y en el papel
de la academia en los procesos de emancipación. Ante
las desoladoras promesas de futuro que se avizoran,
incluyendo la ausencia de alternativas políticas pro-
metedoras, la conversación procuró un espacio para
reivindicar la potencia de las acciones colectivas y las
esperanzas que nos conmueven, nos desafían y que es
necesario sostener.
En ese marco, retomando los aportes de la teoría crí-
tica, Lucía Wegelin repasó algunos de los elementos
centrales de sus últimos trabajos sobre democracia y
autoritarismo, particularmente de su publicación jun-
to con Micaela Cuesta, “Prejuicio y política. Para una
crítica sociológica del autoritarismo contemporáneo”
(2025, UNSAM Edita). Puso énfasis en el modo en que
las condiciones estructurales de fragmentación social,
agravadas por la digitalización y plataformización del
presente, obstaculizan la construcción de una esfera
pública que contribuya al reconocimiento de las causas
comunes del malestar social, condición necesaria para
la conformación de un sujeto colectivo capaz de incidir
en los destinos de la vida en común.
Por su parte, Mercedes Krause retomó nociones fun-
damentales de la fenomenología social para pensar
cómo la desigualdad y el individualismo exacerbado de
nuestra época entorpecen la posibilidad de compren-
der al otro/a en la vida cotidiana. Ambas investigado-
ras coincidieron en señalar que las disputas políticas
contemporáneas no se ciñen al ámbito institucional,
sino que atraviesan las formas de habitar el mundo y
de relacionarnos con los/as demás. Frente a este esce-
nario, Mercedes destacó la potencia de lo colectivo y del
encuentro cuerpo a cuerpo para recuperar un “sentido
de reciprocidad” que, sin suponer una identidad plena
con el otro/a, permita sostener vínculos sociales orien-
tados al entendimiento y la comprensión mutua, como
base para la construcción de un mundo en común.
A continuación, damos lugar a la conversación.
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Entrevista
Yanina E. Iturrieta:
La primera pregunta es muy ge-
neral, para que nos cuenten lo que quieran o en lo que
se puedan detener, y tiene que ver con qué es lo que,
a partir de sus investigaciones, consideran que funda-
mentalmente está en crisis en este momento.
3
Lucía Wegelin:
Se me ocurren muchas maneras de res-
ponder esa pregunta. La primera, yo diría que lo que
está en crisis a nivel global son las democracias, y eso
tiene un modo de ser experimentado por los sujetos.
Además de esa crisis, las crisis económicas que se pro-
fundizan y se desarrollan con distintas temporalida-
des en el mundo, a mí la pregunta que me interesa es
cómo esas crisis atraviesan a los sujetos. Y entonces, en
ese sentido, lo que está en crisis, cuando entra en crisis
la democracia, son las adhesiones de los sujetos a los
valores democráticos. Así que ahí creo que hay un nú-
cleo de algo que está fragilizándose de un modo per-
sistente hace varios, muchos años, y que está enlazado
con sucesos económicos, entre otros, y que se traduce
en una crisis valorativa. Esto tiene muchas dimensio-
nes, porque otra dimensión es también la crisis a la que
me referí un poco hoy, que es la de los imaginarios del
futuro.
Mercedes Krause:
Coincido. En primer lugar, creo que
hay un orden social que está en crisis y hace que nues-
tra forma de comprender el mundo también esté en
crisis. Y bueno, qué pasa con eso en términos de subje-
tividades, de poder proyectarse, de poder tener ciertas
seguridades sobre, primero, cuáles son las condiciones
y reglas de juego actuales, y después, cómo eso tam-
bién atraviesa nuestras visiones de futuro.
Como investigadora-docente, no puedo dejar decir que
nuestra forma de trabajar también está en crisis y eso
hace que sintamos que vamos por detrás de la reali-
dad, y que no tenemos las condiciones para asequirla,
¿no? Veníamos hablando de cuáles son nuestros finan
-
ciamientos, nuestras condiciones de trabajo para in-
vestigar, para ser docentes, en medio del pluriempleo
y la falta de salario por el incumplimiento de la Ley de
Financiamiento Universitario y la destrucción del sis-
tema científico.
3
La transcripción de la entrevista incorpora intervenciones en el
lenguaje para adoptar formas inclusivas, incluso cuando estas no
fueron utilizadas explícitamente durante la conversación.
Lucía:
Sí, es difícil, porque son muchas crisis. Esa es
un poco la experiencia. La dificultad de la pregunta
tiene que ver con lo que les pasa a los sujetos, que
efectivamente padecen una serie de crisis que se
superponen. Y eso es también parte del problema: la
imposibilidad de distinguir cuáles son, desde el punto
de vista de los/as ciudadanos/as en general, qué es lo
que está entrando en crisis, cuáles son las causas de los
padecimientos, al fin y al cabo. Entonces, me parece
que ahí tenemos una tarea que se nos complica porque
nosotros/as somos parte, como decías vos, somos parte
como trabajadoras de este mundo en crisis y es difícil
ver los niveles. Entonces aparecen muchas cosas que se
superponen.
Yo creo que igual, para irme un poquito y hacer un
zoom out y tomar perspectiva, creo que lo que entró
en crisis de fondo es el vínculo entre democracia y ca-
pitalismo. Creo que Streeck tiene un buen diagnósti-
co sobre eso.
4
Porque uno puede decir, ¿qué es lo que
entró en crisis? ¿entró en crisis la democracia? ¿entró
en crisis el capitalismo? Entraron en crisis las dos co-
sas, en principio, pero porque lo que está entrando en
crisis al fin y al cabo es un modo del orden global que
se sostenía sobre una articulación entre democracia
y capitalismo, y esa articulación no funciona, no está
funcionando, no tiene garantizado su funcionamien-
to. Entonces eso se traduce en una crisis económica
profunda, asociada a las crisis de los modos del traba-
jo y a una crisis de los modos de legitimidad de la de-
mocracia, de la legitimidad del sistema político. Y eso
significa que, cuando todo eso entra en crisis, el futuro
4
El sociólogo alemán Wolfgang Streeck analiza la crisis del capi-
talismo democrático de posguerra y las transformaciones produci-
das por el avance del neoliberalismo y la globalización. Al presentar-
se a sí mismo como única alternativa posible, el neoliberalismo logró
la subordinación de los gobiernos a las exigencias de los mercados
internacionales y redujo el margen de decisión democrática. Des-
de esta perspectiva, la democracia, representada como obstáculo
para el bienestar común, pierde legitimidad. La acción ciudadana,
incapaz de ejercer el poder soberano, cede ante un capitalismo exi-
toso, pero mórbido, en tanto sobrevive a costa del endeudamiento y
del recrudecimiento de sus contradicciones internas. El desenlace
es, por lo tanto, incierto, ya que no solamente estaríamos ante una
crisis de la democracia, sino también ante la intensificación de las
contradicciones de un capitalismo que, no obstante, aún retiene le-
gitimidad. Ver Streeck, Wolfgang (2017). El retorno de lo reprimido.
New Left Review, 10
4, pp. 7-21; Streeck, Wolfgang (2016).
Comprando
tiempo. La crisis pospuesta del capitalismo democrático
. Katz.
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mismo es lo que está incierto. No hay donde pisar so-
bre seguro para proyectarse hacia adelante si está en
crisis el modo en el que ordenamos nuestra vida eco-
nómica y está en crisis el modo en el que ordenamos
nuestra vida social, lo que regula nuestra vida social en
común. Entonces, me parece que Streeck hace bien en
puntualizar que lo que hubo fue un matrimonio feliz
entre la democracia y el capitalismo que funcionó bien
después de la Segunda Guerra Mundial por una serie
de años y que ese matrimonio está con muchos proble-
mas. Y creo que somos efecto de ese problema.
Mercedes:
Pienso que, también en un nivel mesosocial,
hay un montón de promesas de ese matrimonio sobre,
por ejemplo, la educación, la familia, que también es-
tán en crisis. Entonces, entre lo global, macrosocial y lo
individual tampoco tenés de dónde agarrarte en esas
instituciones que antes sostenían mucho y estructu-
raban la vida, y que ahora también están en crisis. La
vida universitaria está en crisis, las escuelas están en
crisis, no pueden sostener bien a quienes tienen que
sostener. Incluso no pueden sostener su función prin-
cipal de incorporar cierto tipo de disciplina y forma-
ción. La familia lo mismo. Hay algo de los valores que
están un poco anticuados, si se quiere, vos lo presen-
tabas hoy [en alusión a la conferencia de L. Wegelin],
las juventudes siguen queriendo estabilidad, familia, y
esa familia ya no existe. Entonces hay una brecha muy
grande entre lo que se podría desear, la falta de nuevos
valores que sostengan esa reproducción, que antes se
prometía capitalista y democrática, ahora ya no se sabe
hacia dónde, pero bueno, parte de eso es la falta de sos-
tenimiento y que se manifiesta en padecimientos, ¿no?
Yanina:
Yo no puedo evitar escucharles y sentir mucha
ansiedad, o impotencia, ¿no? Pero, a su vez, yo no me
siento para nada paralizada, siento que, al contrario,
queremos todo el tiempo seguir haciendo un montón
de cosas que no dan abasto.
Siguiendo con la conversación, con relación a esto que
mencionan sobre este matrimonio que estaría en cri-
sis, el divorcio no promete salir de esa crisis tampoco.
Entonces, ¿en qué están puestas las expectativas, si el
capitalismo sin la democracia tampoco resolvería esa
crisis? Y en ese sentido, volviendo un poco al malestar
social actual, que también es una pregunta que se hace
Lucía en su trabajo con Micaela Cuesta, ¿cómo se pue-
de reanudar o rearticular esa relación en este contexto?
Lucía:
Si lo que está en crisis es ese matrimonio, asu-
mimos esa hipótesis para intentar ordenar algo de esto,
un poco la apuesta creo que es decir que el divorcio nos
deja con el peor de los mundos, porque nos deja con un
capitalismo desatado que ni siquiera se pregunta por
sus criterios de legitimidad, o sea, ni siquiera busca
legitimación, que se impone, que funciona sin legiti-
midad. Entonces ahí yo no veo que el divorcio pueda
prometer un mundo mejor en algún sentido. Creo que
tenemos que reconstruir de algún modo ese matrimo-
nio, y a nosotros/as nos toca hacerlo desde el lado de
la potencia democrática, cómo desde la democracia
puede relanzarse su vínculo con el capitalismo, para
transformarlo o para lo que se proponga la democra-
cia, un poco eso es lo que está en juego. La pregunta
que entonces nos podemos hacer es más bien del lado
de la democracia: ¿qué podemos hacer para que la de-
mocracia vuelva a rearticularse de algún modo y pue-
da seguir funcionando como promesa? Y una promesa
que tiene que implicar una proyección hacia el futuro,
que va a tener que ser de transformación, por lo menos
del modo en el que el capitalismo pretende funcionar
sin la democracia. Ahí hay una batalla, en algún punto.
En otros momentos ese divorcio ya tuvo sus problemas.
Por eso Streeck, de hecho, dice eso: que esto funciona
en cada país en momentos diferentes. Incluso acá, en
la Argentina, está claro que nosotros/as tenemos 40
años de democracia, no más. Y entonces hubo un mo-
mento en el que no estaba ese matrimonio y teníamos
capitalismo neoliberal en su máxima expresión, con
violencia política, y las luchas, las fuerzas democráti-
cas eran anticapitalistas, y había un divorcio muy claro
ahí. Bueno, en los 80 tuvimos un nuevo matrimonio y
ahora eso está abierto.
Tampoco creo que nosotros/as desde la teoría podamos
encontrar una respuesta para eso. Más bien, creo que la
política, que se pretende a sí misma democrática, tiene
que asumir esa búsqueda de reconstruirse. Recons-
truirse en su articulación con el capitalismo global de
hoy, incluso si lo pretende transformar, pero tiene que
pensarse en el capitalismo global de hoy. No veo que
haya otra manera de que la política democrática siga pu-
diendo hacer lo que nos interesa, que es conseguir sos-
tener una sociedad con valores democráticos, una con-
vivencia democrática. Para eso me parece que tiene que
también repensar su vínculo con el capitalismo actual
tal como está, y pretender transformarlo, en todo caso,
y preponerse cómo. Y le toca a la política esa tarea; me
parece que no vamos a encontrarlo nosotras a ese cómo.
Mercedes:
Para agregar, creo que también es una tarea
la de reconstruir el lazo social a nivel intersubjetivo.
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Lo veo después de la pandemia: hay grandes ansias de
lugares de encuentro, de poder compartir, de poder
pasar tiempo juntas. Y eso es un desafío en sí mismo,
porque la vida está arrasante. Sobre todo en nuestras
condiciones de vida, con la cantidad de, primero, ta-
reas remuneradas que tenés que hacer y de tiempo de-
dicado al trabajo para poder sobrevivir y, después, en
términos de cantidad de mandatos, que muchos son
anticuados, como decía. Entonces, poder empezar a
reconstruir esos lazos a nivel intermedio, poder em-
pezar a, bueno, ¿qué podemos? Esto que vos decís, “yo
igual tengo ganas y hago cosas, no me lleva la impoten-
cia”. Es un desafío en términos de esfuerzo, ya que ya
estamos agotadas, endeudadas, un montón de cosas,
pero también es muy gratificante en términos de que
estás produciendo algo. El cambio social necesaria-
mente es colectivo. Entonces, poder reencontrarnos
con eso hoy en día es un esfuerzo en sí mismo, ¿no?,
el poder hacer juntas. Creo que va por ahí, no sé hacia
dónde, pero esas formas creo que hay que volver a re-
pensarlas. Y lo pienso en nuestro trabajo, en la univer-
sidad o como militantes, pero también en las familias:
¿podemos empezar a pensar otras formas de familias
que sean más adecuadas a los tiempos que vivimos?
Yanina:
Las instituciones en general. En las mesas de
debate de las Jornadas también surgieron varias ex-
periencias, relatos de experiencias sobre familias, que
son el espacio que tradicionalmente ha rechazado otras
expresiones de género, por ejemplo. Y, en las circuns-
tancias actuales, en donde las otras instituciones están
en quiebra y han pasado a ocupar un lugar de rechazo,
ciertas familias han mostrado gestos de reconocimien-
to o, al menos, un intento de comprensión de sus pro-
pios familiares, sus propias hijas/os o infancias trans.
En estas dos dimensiones, la democracia, por un lado,
el plano político y, por otro lado, lo que pasa en las rela-
ciones intersubjetivas, me acuerdo de ese texto de Pe-
ter Berger y Thomas Luckmann sobre la crisis de sen
-
tido
5
, que justamente habla de esta disonancia entre
la expectativa y lo que sucede, de las dificultades para
construir un sentido, un interés común en períodos de
crisis, de este malestar y fragmentación social. Hoy
que, como se dice, estamos todos/as rotos/as, estamos
todos/as fragmentados/as, ¿cómo construir algo co-
5
Berger, Peter L. y Luckmann, Thomas (1997).
Modernidad, plu
-
ralismo y crisis de sentido: La orientación del hombre moderno.
Grupo
Planeta (GBS).
mún y en dónde depositar esa construcción de interés
común cuando las alternativas políticas también están
fragmentadas? Y no solo eso, sino que nos ofrecen ex-
pectativas de optimismo cruel, trayendo la noción de
Lauren Berlant
6
, porque no hay una propuesta que nos
permita que haya más congruencia entre lo que anhe-
lamos y lo que podemos ser.
Lucía:
Justamente, para el coloquio Gino Germani pre-
paré un texto
7
, porque me interesa este tema. Y en Ger-
mani hay un texto donde él diagnostica, al final de su
vida, esto mismo que vos estás diciendo con relación a
la crisis del sentido y cómo la fragmentación tendien-
te, que él ya veía en su texto de 1969, esa fragmenta
-
ción a la que tiende la sociedad compleja y que la crisis
posterior habría profundizado, en esa fragmentación
hay un problema con el sentido que debería unificar la
experiencia social y darle vida a la democracia.
8
Ahí él
ya hace ese diagnóstico en el 69 de una manera bas
-
tante apocalíptica, sin ofrecer mucho, y es un poco el
diagnóstico de Nietzsche que Weber ya había traído a
principios del siglo XX.
9
Es ese mismo diagnóstico que
hackea el modo de existencia de la democracia. O sea,
la democracia vive de la construcción de un nosotros/
6
Según Lauren Berlant, “una relación de optimismo cruel es
aquella que se establece cuando eso mismo que deseamos obstacu-
liza nuestra prosperidad (…) cuando el objeto que suscita el apego
nos impide de manera activa alcanzar ese mismo propósito que
en un principio nos condujo a él” (2020, p. 19). Ver Berlant, Lauren
(2020).
El optimismo cruel
. Caja Negra.
7
El III Coloquio Gino Germani fue realizado en simultáneo y en
articulación con las V Jornadas de Sociología. En ese ámbito, Lucía
Wegelin participó del Panel “Aportes teóricos y metodológicos de
Germani a la sociología política” junto a Germán J. Pérez (Univer-
sidad Nacional de Mar de Plata) y Pablo De Marinis (Universidad
Buenos Aires).
8
Refiere al texto de Germani, Gino (1969).
Sociología de la moder
-
nización: estudios teóricos, metodológicos y aplicados a América Latina.
Editorial Paidós.
9
Max Weber advierte tempranamente sobre cómo la racionali
-
zación moderna se impone como ordenadora de lo social y desplaza
los grandes relatos religiosos. Este proceso de “desencantamiento
del mundo”, junto con la creciente fragmentación de la vida social,
dificulta la construcción de un sentido compartido que oriente la
vida colectiva más allá del cálculo racional e instrumental. Ver We-
ber, Max (2009).
El político y el científico.
Prometeo Libros.
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as; si ese nosotros/as, sostenido en un sentido común,
no está, la democracia no tiene desde dónde sostener-
se. Y bueno, sí, obviamente que ahí hay una dimensión
de la experiencia que yo estoy de acuerdo que hay que
recrear cotidianamente, pero sin un discurso político
que ordene esa experiencia es muy difícil de visibilizar
ese común.
Ahí me acuerdo de cómo pensaba Dewey también este
problema.
10
John Dewey pensaba que el Estado demo-
crático dependía del reconocimiento de que hay pro-
blemas comunes relacionados con las consecuencias
de mis acciones que tienen efecto sobre otro/a que no
está presente en la interacción. Y reconocer que tene-
mos un problema común porque estamos siendo afec-
tados/as por consecuencias de acciones de otros/a que
no están presentes en la interacción es el germen de
que puede existir eso que Dewey llama un público, o
sea, un común, que se preocupe por un bien común,
que sería sostener o contrarrestar los efectos negativos
de las consecuencias de las acciones de otro/a, pero te-
nés que primero poder reconocer esas consecuencias
que te están afectando como consecuencias de accio-
nes de otro/a que no está presente. Y para eso es nece-
saria la esfera pública, el discurso político. Puede no
ser el discurso político oficial, pueden ser los medios
de comunicación u otro operador que ponga en rela-
ción esas experiencias individuales que tienen algo en
común efectivamente, pero no siempre lo ven, no siem-
pre se puede transformar en una imagen ese común.
Y para eso creo que es necesaria la esfera pública. Y en
términos de esfera pública estamos muy débiles, está
muy fragilizado lo que puede hacer la voluntad demo-
crática en la esfera pública, entre otras cosas, por lo
que le hacen las redes sociales a la esfera pública.
Mercedes:
Yo vengo pensando últimamente en esto
de la crisis del sentido común. Uno de los supuestos
del conocimiento de sentido común según Schütz es
la reciprocidad de perspectivas donde, si yo estuviera
ahí, -no es porque yo pienso igual que vos, ni que vivo
igual que vos, no hago lo mismo que vos-, pero si yo
estuviera ahí, podría ver el mundo a tu manera y vice-
versa.
11
Y eso es lo que me pregunto ¿hasta qué punto
10
Ver Dewey, John (2004).
La opinión pública y sus problemas.
Edi-
ciones Morata.
11
Ver Schütz, Alfred (2003).
El problema de la realidad social.
Amo-
rrortu.
está funcionando eso? Porque falta ese sentir que es un
mundo en común y que si yo estuviera ahí podría ver el
mundo de esa manera. Hoy eso es lo que está bastante
resquebrajado, ¿no? Yo siempre pienso en términos de
desigualdad, la desigualdad extrema lleva a que yo no
sepa nada de tu mundo. Entonces, por eso ya ni siquie-
ra me puedo imaginar estar ahí, no me importa qué es
ese mundo, o directamente tengo la fantasía de que se
podría eliminar y que no afectaría a mi mundo. Y eso
me parece tremendo porque es justamente lo que nos
acerca ya al autoritarismo.
Lucía:
Sí, yo diría es la desigualdad extrema y el modo
en el que el sujeto le da sentido a la desigualdad, que
justamente no es solo la experiencia de desigualdad,
sino cómo se llena esa experiencia de desigualdad
de un sentido. Y cuando el sentido que llena la
desigualdad es el de la individualización, y la autorres-
ponsabilización de la situación en el mundo de cada
quien, ahí es donde se quiebra la posibilidad de imagi-
nar un bien común. La individualización extrema, de
la suerte en la vida de cada quien, es lo que hackea in-
ternamente la posibilidad de preocuparse por un bien
común. Cada uno/a, es lo que aparece en los grupos
focales
12
, cada uno/a es el dueño de su propio destino.
Aparecen esos relatos, que no son los únicos, pero es
un relato del propio sistema, del que muchos sujetos se
apropian, el relato de que cada uno es dueño de su pro-
pio destino y responsable de su propio destino. Ahí no
hay preocupación por un bien común posible. Y por eso
es que muchos/as autores/as piensan el autoritarismo
del que somos contemporáneos/as como un efecto casi
necesario del capitalismo neoliberal y sus relatos de la
desigualdad como individualización, como cada quien
dueño/a de su propia suerte.
Mercedes:
Es un poco perverso, como vos decías, por-
que también esto de ser dueño/a de tu propia suerte,
aunque sea, te devuelve algo de la agencia, tu capaci-
dad de poder incidir en tu destino. Una agencia que
parece tan borroneada, que se devuelve de forma in-
dividual y te lleva justamente a estar autocentrado, a
no levantar la cabeza. Es como encontrar tu lugarcito
12
En referencia a las investigaciones del LEDA desarrolladas me-
diante técnicas cualitativas, entre las que se priorizan los grupos
focales, para indagar las condiciones sociales y subjetivas que hacen
posible la adhesión de los sujetos a valores, objetos, discursos de-
mocráticos y/o autoritarios. Ver https://www.unsam.edu.ar/leda/
grupos-focales.php.
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de poder, aunque ese lugarcito de poder sea parte de
estar en una posición de opresión. Es como la ama de
casa que dice: “No, yo soy muy buena manejando el
presupuesto del hogar y de las compras y yo sé cuáles
son las ofertas y entonces yo soy la que está armando
esta cotidianidad doméstica”. Claro, bueno, pero si le-
vantas un poco más la cabeza ¿qué lugar te deja en una
estructura más grande? Eso es lo que falta, me parece.
Andrea:
Me quedé pensando lo que decía Mercedes,
esto de la reciprocidad de perspectivas, creo que, cómo
leemos o cómo no podemos leer esas diferencias, nos
quedamos ensimismados en nuestra propia realidad,
porque también lo hacemos con una etiqueta, una re-
presentación discursiva errónea. Leemos al otro/a de
manera despectiva o leemos al otro/a de formas di-
versas que nos hacen despegarnos de la posibilidad
de entender ese lugar que tiene el otro/a y compartir
esa perspectiva. Yo creo que por ahí también hay otro
quiebre, porque hay un montón de crisis, un montón
de modelos, la familia, el trabajo, también están todas
estas crisis que tienen que ver con lo discursivo y lo re-
presentacional del otro/a, de los grupos, que también
están en crisis porque no logran unificar lo que real
-
mente sucede con ese otro/a distinto a mí, con la cate-
goría que me es impuesta para leer a ese otro/a.
Lucía:
Sí, eso está imposibilitado, ponerse en el lugar
del otro/a cuando es el objeto de proyección de las
propias frustraciones, básicamente.
Yanina:
Yo pensaba dos cosas con relación a esto, sobre
esta operación de individuación, operación ideológica
en tanto no somos sin otredad, que es ¿cómo desentra-
ñarla en estas condiciones de fragmentación?
Lucía:
Me parece que hay algo que sí se puede pensar
teóricamente, después hay que ver cómo operaciona-
lizar eso políticamente, pero hay una cuestión prime-
ra que creo que tiene que ver un poco con lo que decía
Dewey de visibilizar esta interdependencia. Cuando
esa imagen se borra, ahí es muy difícil que cualquier
discurso político democrático pueda aprender, pueda
construir sentido, pueda ser escuchado. Hay una pri-
mera tarea, me parece, que es esto que Dewey decía:
hacernos conscientes de que nuestros problemas son
problemas derivados de las consecuencias no busca-
das de acciones de otros/as que no están presentes.
Visibilizar que nuestros problemas son problemas co-
lectivos, básicamente. O sea, sacar a la frustración de
la posibilidad de entrar en la narrativa del prejuicio y
la violencia en relación a otro/a, que es esta proyección
de la propia frustración hacia afuera en un objeto de
odio. Bueno, sacarla de ahí a la frustración y mostrar-
le su inscripción estructural, dónde está la causa de la
frustración. Entonces ahí, por ejemplo, con el tema de
la deuda, me parece que está sucediendo un proceso
que puede ir en ese sentido.
Después, hay un momento que yo sigo pensando que
la política tiene que ordenar ese discurso; si no sucede,
ahí tiene muchas más herramientas el capitalismo neo-
liberal para ordenarlo. O sea, puede operar fácilmente
si no se ordena políticamente en un sentido democrá-
tico. Ahí me parece que sí, que las condiciones de éxito
no son equidistantes. O sea, es un mundo que funciona
según la lógica del capitalismo neoliberal y los discur-
sos que le dan sentido a la vida del capitalismo neoli-
beral tienen más posibilidades de prender. Ahí, efecti-
vamente, el sujeto está más librado/a a su propia suerte
que en otros momentos de la historia. Entonces, que un
discurso le diga “Vos sos el dueño de tu destino, sos el
responsable”, y bueno, la verdad es que el sujeto siente
que está solo/a, que no tiene un estado que lo/a respal-
de, que no tiene una escuela a la que mandar a sus hijos/
as, o sea, eso es una experiencia. Entonces, tiene más
condiciones de funcionar ese discurso que uno que le
diga: “el Estado es muy importante en tu vida”.
Pero bueno, me parece que un primer punto es visi-
bilizar cuál es el origen, la causa de las frustraciones,
para sacarlas del relato individualista y ponerlas en su
trama estructural. Ahí hay una primera operación que
por lo menos como sociólogos/as nos ocupa. Después
tiene que venir la traducción política.
Yanina:
Es un propósito concreto al que podemos
aportar.
Mercedes:
Para mí, llegar a ese propósito implica pa-
sar por un momento que es el de mostrarte vulnerable.
Vieron que ahora se está discutiendo mucho sobre las
deudas, y aparecen relatos que a mí me conmueven
tanto. Aparece, “bueno, yo el primer mes hice esto, el
segundo mes…” y así cada mes se agravaba la deuda. Y
¿cómo pasa tanto tiempo hasta que pudiste decirle a al-
guien lo que te estaba pasando? Bueno, eso justamente
parte también de este discurso neoliberal de que sos tu
propio destino. Entonces, ¿cómo vas a aceptar tu fra-
caso en hacer ese destino? Y eso te lleva al aislamiento,
porque necesariamente necesitas pasar por ese mo-
mento de vulnerabilidad para compartirlo y decir “ah,
no, esto es una situación compartida”. Y luego, ¿cómo
se hace para organizarnos o incluso sostenernos?
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Lucía:
Sí. O sea, el reconocimiento de la interdepen-
dencia es un momento de reconocimiento de la vulne-
rabilidad. Es el momento en el que reconocemos que
no somos ese sujeto moderno, dueño de sí mismo;
ese sujeto no existe, al fin y al cabo, es algo que nun
-
ca existió. Entonces, reconocer la interdependencia es
reconocer nuestra dependencia y por lo tanto nuestra
vulnerabilidad.
Butler lo tiene muy pensado a eso.
13
En la pandemia
era difícil pensar y era difícil hacer diagnósticos de
cualquier cosa, pero ella en la pandemia, por ejemplo,
tuvo un momento más optimista de apuesta a que el
reconocimiento de la vulnerabilidad común a la que
nos sometió el virus quizás tenía una posibilidad de
que entremos en ese reconocimiento de que había algo
estructural que nos pasaba a todos/as, de que hay un
común.
14
Y bueno, no tuvo eso un discurso político, y
no tuvo eso una traducción política, y eso no sucedió.
No por echarle la culpa a Butler, sino que quiero decir
que es difícil que eso suceda. Me parece que para que
eso suceda se necesita una fuerza política muy fuerte
contra la dominante.
Yanina:
Algo que nos trae también Butler y muchas
otras tiene que ver con esta búsqueda del sujeto no co-
nocido de antemano.
15
Me parece interesante para po-
13
Butler plantea una distinción al decir que, si bien toda vida es
precaria, en el sentido de que surge y se mantiene en el marco de
determinadas condiciones de vida, existen condiciones de vulnera-
bilidad políticamente inducidas, a las que designa como “precari-
dad”. La precariedad, entonces, es la condición constitutiva de vul-
nerabilidad e interdependencia de toda vida, en tanto nuestro ser
“siempre está entregado a otros” (Butler, 2010, p. 15). La precaridad,
en cambio, está relacionada con la falta de apoyo social y económi-
co que afecta de forma desigual a ciertas poblaciones. Ver Butler,
Judith (2010).
Marcos de guerra. Las vidas lloradas
. Editorial Paidós.
14
Ver Butler, Judith (2020).
Capitalism Has its Limits.
Verso Books.
La versión traducida al español está disponible en https://lavaca.
org/notas/el-capitalismo-tiene-sus-limites-la-mirada-de-judi-
th-butler-sobre-el-coronavirus/
15
Butler se pregunta “cómo ir al encuentro de la diferencia que
cuestiona nuestras redes de inteligibilidad” y propone el desafío de
encarnar para ese otrx la pregunta “¿Quién eres?”, pero no esperan-
do una respuesta conocida de antemano, lo que sería una pregunta
que no trata de conocer sino de reforzar lo que ya sabe. En cambio,
sostiene, se trata de “mantener el vínculo que plantea la pregunta”,
nerlo en relación con la construcción de lo común entre
personas diferentes, pero a su vez también para pensar
las limitaciones o las dificultades que eso tiene. Pen
-
saba en esta idea que Mercedes desarrolló en su panel
sobre la necesidad de tipificaciones que no sean tota
-
lizantes, para pensar que esa comprensión del otro/a
también admita desplazamientos o reconstrucciones.
Y en eso pensaba en cómo los feminismos nos permi-
tieron problematizar esas representaciones tan uní-
vocas, tan lineales, de la familia, de las personas, pero
cómo problematizar eso también significó un desafío
para construir intereses comunes y cómo el punto más
álgido quizás fueron los Encuentros de Mujeres y su
devenir en Encuentro Plurinacional de Mujeres, Les-
bianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y
No Binaries. ¿Qué piensan sobre eso?
Lucía:
Bueno, los feminismos argentinos hicieron un
ensayo con los Encuentros de Mujeres, un ensayo de
cómo se puede hacer eso, un ensayo muy en el orden
de la experiencia de cómo se puede poner en común un
montón de experiencias, incluso valores diferentes y, a
pesar de las diferencias, seguir sosteniendo un común,
¿no? Aunque sea en el orden de la discusión interna,
creo que hay algo que logró el feminismo para dentro
que fue productivo en ese sentido, como aprendizaje y
para enseñar.
Después sí, otra dimensión de esto es la cuestión de qué
tipo de feminismo puede, qué tipo de discurso desde el
feminismo puede tender puentes hacia la construcción
de un común democrático más amplio. Ahí creo que lo
que puedo decir es que el feminismo tiene una expe-
riencia hacia adentro de haber logrado eso que debería
poder hacerlo hacia afuera, pero no sé.
Mercedes:
Sí, yo creo que el feminismo fue una
experiencia muy exitosa. Y después, además de los
encuentros, fue construyendo otros movimientos. No
sé, pienso en Ni Una Menos que, de nuevo, no eran
homogéneos, no había total acuerdo en un montón de
cosas. Porque indagar adentro de los feminismos es
como indagar adentro de la izquierda: más indagas,
más diferencias encontrás.
Lucía:
Y ahora en el peronismo también.
es decir, de hacerlo sin anticipar la respuesta y conviviendo con el
“desconocimiento del Otro frente al Otro” (2004, p. 60). Ver Butler,
Judith (2004).
Deshacer el género.
Ediciones Paidós.
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Mercedes:
Pero pienso que fueron muy exitosos en
construir ciertas banderas y, bueno, nos alineamos
en un momento dado atrás de esta bandera. Por eso
pienso en Ni Una Menos, era algo que unía un montón
de feminismos de diferentes raíces y colores. Y eso en
otros países no sucedió, no se logró. Creo que eso está
bueno reconocerlo.
Lucía:
Sí. Pero bueno, no particularizarse es la tarea, o
cómo trascender la particularización es la tarea.
Andrea:
Menuda tarea.
Yanina:
Construir en esas diferencias. La idea de la
ética del dolor de Sara Ahmed, en La política cultural
de las emociones, donde propone pensar cómo el dolor,
como otras experiencias que no son transferibles, per-
mite, pese a eso, una cercanía y un acompañamiento
que nos muestra cómo podemos, sin estar en el lugar
del otro/a, construir un lazo con ese otro/a.
16
Me parece
que ese es un aprendizaje de los feminismos para salir
o encontrar formas de construcciones comunes, colec-
tivas, en sociedades complejas, fragmentadas y, ade-
más, con nuestras diferencias constitutivas.
Mercedes:
Claro, pero eso requiere partir de darle un
valor a ese otro/a, a esa experiencia del otro/a, ¿no?
Si no, tu dolor, allá vos. Y bueno, pienso en términos
organizacionales, el feminismo encontró una forma
de decir, “bueno, no somos todas lo mismo, cada una
tiene su lugar, algunas más hegemónico, otras menos
hegemónico, pero bueno, te vamos a dar un lugarcito
en tal partecita del escenario o atrás de la cola de toda
la fila de organizaciones”. Me parece que eso hace a que
siga habiendo un común y alinearse atrás de algo que
une a todos esos actores y a todas.
Yanina:
¿Qué podrían señalar sobre el papel que jue-
gan las tecnologías en este problema, pero también
sobre el papel que pueden jugar las tecnologías para
resolver el problema, ya que muy probablemente van a
seguir estando en el futuro?
Lucía:
Es clave pensar eso. Me agarro de eso y me
vuelvo muy habermasiana en este sentido: creo que el
16
En
La política cultural de las emociones
(2015, UNAM), Sara Ah-
med propone “una ética de respuesta al dolor [que] involucra estar
abierta a verse afectada por aquello que una no puede conocer o
sentir” (p. 63).
problema de la visibilidad de lo común está atravesado
por las transformaciones que padece la esfera pública,
y la digitalización de la esfera pública implica, antes
que nada, fragmentación; implica, antes que nada,
que hay muchos públicos. Y eso es interesante porque
Habermas, a sus 90 y no sé cuántos años, tiene un tex
-
to reciente en el que diagnostica esto, donde está esta
idea: que ya no hay un público, hay muchos públicos, y
en esos muchos públicos la posibilidad de reconocerse
como un común se vuelve cada vez más difícil.
17
Habermas había estudiado, por otro lado, cómo histó-
ricamente la prensa había sido un agente en la cons-
trucción de ese común democrático.
18
Él había estu-
diado cómo se construyó la esfera pública liberal, con
determinadas exclusiones, como le dijo Nancy Fraser,
pero sostenido sobre una serie de instituciones que ha-
cían funcionar un común que siempre implicaba una
exclusión, pero que se sostenía sobre la pretensión de
un común, dice Habermas. O sea, necesitas la preten-
sión de un común para que la esfera pública funcione.
Y la digitalización arruina la pretensión de un común,
no hay pretensión de un común. Entonces, no es que
simplemente falla el común, porque en realidad en ese
común había exclusiones, no éramos todos/as los que
estábamos en ese común, había algunos/as que tenían
una voz relegada, había algunos/as afuera. No, acá no
tenemos pretensiones de ser un común, de reconocer-
nos como un común. No existe tal pretensión. Ahí me
parece que hay un quiebre fundamental.
Y obviamente que las redes sociales se pueden usar
para otra cosa y efectivamente se pueden usar para
construir un común, pero la infraestructura económi-
ca que sostiene a las redes sociales son empresas y no
está pensada para construir un común. La democra-
cia o los estados democráticos pueden usarlas de esa
manera, pueden fomentar esa infraestructura. Pero
las empresas con intereses, que son las dueñas de las
redes sociales y ponen las reglas, no tienen el interés de
construir un común; tienen el interés de la fragmenta-
ción, porque es así como se vende, se vende más cuanto
más individualizado está el público y, por lo tanto, pro-
17
Ver Habermas, Jürgen (2022). Ref lections and Hypotheses on
a Further Structural Transformation of the Political Public Sphere.
Theory, Culture & Society, 39
(4), 145-171.
18
Ver Habermas, Jürgen (1981).
Historia y crítica de la opinión públi
-
ca.
Editorial Gustavo Gili.
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mueven la individualización de los públicos, hacer un
consumo cada vez más específico.
Entonces, bueno, me parece que ahí hay una disputa
para dar también en términos democráticos, que es
sobre cómo se construye ese espacio público: si las re-
glas las ponen las democracias o las reglas las ponen
las empresas. Ahí hay una disputa para dar y no creo
que sea imposible, creo que se necesita, a priori, volun-
tad política. Y, efectivamente, con el tema de la IA hoy
en día, eso se volvió transparente directamente: están
discutiendo si el estado tiene que regular el desarrollo
de la IA o no, o si lo tienen que regular las empresas. Lo
que no se puede hacer es que no lo regule nadie, que
es lo que está pasando, porque ahora no es que sim-
plemente lo regula la empresa que tiene el interés de
ganar plata, ahora lo regula la propia IA. Porque esta-
mos en ese mundo, en el que la empresa no es soberana
sobre los desarrollos tecnológicos de su producto. La
IA se autoproduce, o sea, está en el momento del auto-
diseño: los diseñadores no saben cómo se mejora la IA
porque ya se mejora a sí misma. Entonces, ahí es entre-
gar absolutamente cualquier agencia. No hay sujeto,
no es el sujeto capitalista o el sujeto político del Estado
democrático, que es una discusión. Ahora, si la IA no
tiene sujeto, estamos entregados/as a la aniquilación
subjetiva, básicamente.
Mercedes:
Yo para procesar todas estas cosas miro
muchos memes. Y, justamente el otro día, veía un pibe
que va andando en bici, @elchicodelabic, habla mien-
tras va en bici, te da una sensación de vertiginosidad,
de que se la va a dar en cualquier momento, y habla de
cosas serias al mismo tiempo. Decía sobre el CEO de
Anthropic que se va diciendo que ellos no tienen el con-
trol sobre la IA y que hagan algo: “Hacé algo vos. Vos
tenías que frenarla. ¿Qué querés que hagamos noso-
tros? ¿Quién querés que la frene? ¿Carlos, el peluquero?
¿Quién querés que la frene? ¿Yo? Yo guardo mi contra-
seña de la notebook en una sticky note pegada a la mis-
ma notebook”. Mi forma de procesarlo justamente es a
través de la risa, porque si no, no sé.
Lucía:
No, es un tema. Me gusta una metáfora que
escuché el otro día: un periodista decía que nos anun-
cian, los dueños de la IA, que estamos yendo hacia la
catástrofe. “Miren que esto se va a la catástrofe, pón-
ganle un freno”, ¿no? Nos anuncian que vamos hacia
una catástrofe, pónganle un freno, que vaya más lento,
pero nadie dice “dirijámonos hacia otro lado”. Es po-
nerle un freno y que el precipicio quede ahí, o llegar
más lento al precipicio. Y la metáfora justamente tiene
una solución más productiva, porque ¿a dónde condu-
ce? Es decir, no hay que ponerle un freno o ralentizarla,
sino que se trata más bien de recuperar el control y re-
conducir. ¿Qué significa recuperar el control tecnoló
-
gicamente hoy? Y significa volver, por lo menos, hasta
el momento en el que se le entregó a la IA la tarea de au-
toproducirse. Hay un momento, no es que siempre fue
así, en el que los programadores perdieron el control
sobre la última versión de la IA. Bueno, hay que volver
ahí, hay que volver ahí y reconducirla y no soltar ese
control. Pero bueno, evidentemente ahí están los inte-
reses de nuevo, lo que charlamos al principio, los inte-
reses del mercado en contradicción con los intereses de
la democracia, de los pueblos. Y ahí, obvio, el mercado
tiene más fuerza. O al menos es difícil, porque para re-
conocer la fuerza de los pueblos, para que los pueblos
reconozcan su fuerza, necesitan de una infraestructu-
ra para organizarse que hoy en día la organiza el mer-
cado. Entonces, es difícil.
Yanina:
Podemos cerrar con una apuesta, desde lo aca-
démico o no.
Lucía:
Con relación a la IA, creo que esto se puede ha-
cer. Y, por el otro lado, hay un momento que puede ser
positivo, que efectivamente es la visibilización del pro-
blema. Hay un primer momento de visibilización del
problema como un problema común que puede ser una
oportunidad para, por lo menos, preguntarnos por eso
que está ausente. Como, bueno, no hay nadie regulán-
dolo, nos importa y no hay nadie regulándolo. O sea, ¿a
quiénes nos importa? ¿a todos/as nosotros/as nos im-
porta? Bueno, hay un nosotros/as que nos importa esto
que nadie está regulando.
Ahí hay un movimiento posible, esto con relación a la
IA. Pero después, sí me parece que en general hay una
supervivencia de que siempre la política puede apren-
der para construir un camino. Quiero decir, los sujetos
no se entregan simplemente al malestar. En la vida co
-
tidiana todos/as hacemos cosas para, a pesar de todo
este malestar, sostener un hacer. Ahí hay una opera-
ción subjetiva vital que implica que hay un resto desde
donde se puede articular algo. Me parece que eso está,
no es que está aniquilado; que los sujetos no estamos
en esas películas apocalípticas en las que están todos/
as contra todos/as y es una guerra por la supervivencia.
Estamos haciendo otras estrategias para sobrevivir.
Entonces, me parece que ahí hay de dónde tomar fuer-
zas para relanzarse. Pero bueno, sí, yo creo que depen-
de de la política democrática que active eso.
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Mercedes:
Yo apuesto al humor (risas). También pienso
en apostar a lo colectivo, ¿no? Creo que algo que nos
dejan los feminismos es esto de que lo personal es po-
lítico, pero necesariamente tiene que ser con un colec-
tivo, ¿no? Pensar en la organización. Hoy, tanto relato
individual también te lleva a cómo soportamos nuestra
vida cotidiana y, bueno, elegí un momento para estar
al sol, para tomarte un café, para una forma de volver a
vos. Que sí, está muy bien y lo necesitamos: un poco de
bienestar individual, aunque sea un momento al día.
Pero también creo que necesitamos volver a hacer es-
pacio a lo colectivo y la presencialidad. Me parece que
eso necesariamente crea algo nuevo que no se crea en
las redes sociales, que no se crea con cada uno/a en su
casa. Y, bueno, esos vínculos, me parece que siempre
hay que apostar a hacer algo más allá de sus propios
términos. Como esta falta de relatos de la que estuvi-
mos hablando hoy. Bueno, ¿para qué hacemos lo que
hacemos? Y preguntarnos todo el tiempo eso, ¿no? Por-
que si no es como que estamos, bueno, tengo que hacer
esto. Pero levantar un poco la cabeza y mirar hacia un
objetivo que sea más allá de lo que tengo que hacer, y
más si es en común. Me parece que eso es lo que se ne-
cesita.
Andrea:
Yo simplemente me quedo pensando en lo que
acaban de decir. Considero que lo difícil de todo este
proceso que ustedes marcan, esta perspectiva más po-
sitiva de todo lo que hemos hablado, es encontrar ese
común. Como relataban sobre los feminismos, que en-
contraron esa bandera y nos enlistamos todos/as bajo
esta bandera y de acá para adelante. Bueno, lo difícil
es encontrar ese común que nos aglutine, más allá de
las distancias, para encontrar un objetivo que trascien-
da un poco todas estas dificultades y todas estas crisis
en todo sentido que estamos viviendo, no solo estruc-
turalmente, sino incluso en la vida cotidiana, en las
instituciones conocidas, familias, que también están,
no sé si en crisis, yo considero que están en transición
los modelos conocidos, pero que también generan una
movilización en cada uno/a de nosotros/as y eso tam-
bién se traduce en lo colectivo.
Lucía:
Sí, incluso los feminismos hacen un poco ese
diagnóstico del momento actual, en el sentido de que
encontraron, en un momento, en la lucha por el aborto,
una bandera, y después les cuesta volver a encontrar
una bandera que aglutine, ¿no? No está dada, está en
disputa y eso habla de la desmovilización del feminismo
en el momento actual o post 2018. Entonces, bueno, no
es fácil encontrar ese común. Lo que tiene el feminismo
es que está pensando en eso. Me parece que otros
actores políticos no están pensando en eso. Entonces,
por lo menos al feminismo le está costando encontrar
ese común, pero está muy preocupado por encontrarlo,
lo tiene muy claro. Ahí me parece que hay una potencia
que deberíamos aprender, que se trata de ir contra
la fragmentación en este momento y construir un
nosotros/as.
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