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Estas entrevistas fueron realizadas en el marco de
la conmemoración por los 50 años de la carrera de
Sociología (“Medio siglo de Sociología en San Juan: el
desafío del conocimiento”), durante el mes de octubre de
2017 en las instalaciones del canal universitario XAMA
(dependiente de la Secretaría de Comunicación de la
UNSJ). El diálogo se sucede entre el actual Director
del Departamento, Lic. José María Carelli en carácter
de entrevistador, y la Lic. María Cristina Wehbe,
entrevistada en primera instancia, y la Lic. Alicia Russo
entrevistada en segunda instancia. Ambas son docentes
jubiladas del Departamento y guras destacadas de la
historia de la carrera.
Entrevista
Lic. María Cristina Wehbe
¿Qué cambios han signado a la Sociología en el
transcurso de estos 50 años?
La Sociología ha cambiado durante estos 50 años, su
denición. No es la misma Sociología la que estuvo
por los años ´66, ´67, que la que estuvo en los ’70; la
Sociología durante “El Proceso”, la Sociología en la
democracia. Y en los últimos años se ha trabajado, de
mil formas diferentes, la investigación sobre la sociedad.
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Originalmente, la Sociología aparece como una ciencia
empírica. La línea con la cual se crea la carrera de
Sociología en San Juan, está originada en Gino Germani,
director de la primera carrera de Sociología (en Buenos
Aires) y director del Instituto de Investigaciones, desde
1957.
En 1966, el grupo de profesores del Instituto Germani,
viene a San Juan a dictar un posgrado. Las temáticas,
la metodología y la orientación eran estructural-
funcionalista, porque había una neta inuencia, clara
inuencia, de la escuela norteamericana de Sociología,
la Escuela de Chicago, las investigaciones empíricas (que
se habían hecho en esos momentos), y por supuesto
las obras de Germani: “Estructura Social Argentina”,
“Política y Sociedad en la Época de transición”, etcétera.
Eran investigaciones empíricas; la Sociología era una
ciencia empírica. Podría decirle “positivista”, porque su
modelo de conocimiento, era el conocimiento objetivo:
¿cómo lograr la objetividad? era la problemática que se
discutía en las clases de metodología.
El primer Plan de Estudios, tenía además, una estrategia
diseñada por el Profesor Leopoldo Allub, que consistía
en que los alumnos debían hacer experiencias de
investigación prácticas. O sea, teníamos que llenar un
formulario con 200 horas de investigación. Y esto se
hacía con convenios acordados entre el Departamento
de Sociología e instituciones de la comunidad, para
que fueran los alumnos junto a los profesores a tomar
encuestas, realizar entrevistas, etcétera. Cuando yo
fui Directora del departamento, hicimos un estudio en
Jáchal, sobre los productores de cebolla.
También trabajamos en varias instituciones; incluso yo
trabajé en un programa de prevención de Chagas. Era
un trabajo totalmente empírico, pero acompañando
al estudiante en la experiencia, es decir, en el terreno.
Dejó de ser una ciencia puramente teórica, como estaba
diseñada antes. Generalmente la Sociología aparecía
como una especialización o como un posgrado, dentro
de las facultades de Derecho.
Años setenta; todo lo que pasa en Argentina, los
conictos, interpelan al desempeño de la Sociología, a
su metodología. Interpelan fuertemente a los marcos
teóricos, a las posiciones neutrales del investigador. El
investigador empieza a tomar posiciones ideológicas,
y eso revoluciona mucho lo que es la Sociología.
Cambia mucho la disciplina; se pasa de un paradigma
de lograr un conocimiento objetivo, a un conocimiento
comprometido.
Aproximadamente, en 1973, yo fui decana, durante seis
meses, en un periodo de intervención de la Universidad,
porque los estudiantes pedían llamado a concurso de
las cátedras. Estaba bastante difícil. En ese periodo,
quiero recalcar, las otras carreras de la Facultad de
Ciencias Sociales, comenzaron a ser inuidas por la
Sociología; empezaron a dejar de lado la realización
de monografías para obtener la licenciatura, y pasaron
a realizar investigaciones. Entonces, nosotros hemos
dirigido investigaciones en Ciencias de la Comunicación,
en Ciencias Políticas, con este nuevo perl. Bueno, esto
se debatió mucho, fue bastante trabajo, hasta el año
1976.
En 1976 yo me voy, “me van” digamos, y vuelvo en
1983 cuando está Alfonsín. Ahí noto que, los temas
de la Sociología en ese momento, se relacionan a la
educación. O sea, quizás como resultado de lo que
había pasado en los 8 años de “El Proceso”, donde se
había sesgado la educación por cuestiones ideológicas,
en ese momento se quiere retomar; y aparecen muy
buenos trabajos de investigación sobre la educación en
Argentina.
Aparece el tema de género, que hasta ese momento
no había aparecido. Participamos en las reuniones
nacionales que se hicieron y que generaron un caudal
de investigación enorme, en todo lo que se reere a
género. Y eso se mantuvo durante cuatro o cinco años.
Teóricamente, aparece Bourdieu, o sea, la Escuela
francesa, con un desafío diferente en lo metodológico
para la Sociología, desde las categorías de Bourdieu,
hasta la metodología que propone. Esto se incorpora
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a las cátedras, y genera que después los estudiantes
desarrollaban sus investigaciones o sus tesis, con estas
temáticas y con estas orientaciones.
¿Qué signica la Sociología para usted?
La Sociología, para mí, es mi vida. No puedo hablar de la
Sociología sin sentirme implicada.
Entrevista
Lic. Alicia Russo
¿Qué es la Sociología?
¡Qué pregunta! ¡Qué hermosa pregunta, José María!
Permitime que te cuente una denición que escuché
de “Sociología”, que me pareció encantadora, y me
cuestionó muchas cosas. Y era muy simple. Con el
sociólogo Osborne, Richard Osborne (que no es ni el
guitarrista, ni el lósofo), casualmente nos encontramos
en la década del ´90, no sé si en el ´95 o en ´94 (el tiempo
medido y yo, no nos registramos demasiado). Era una
época en la cual intentábamos la defensa de las Ciencias
Sociales, estábamos muy preocupados, realmente.
Y en una reunión, él dijo que denir la Sociología era
como andar en bicicleta, porque cuando uno aprende
es sencilla, y lo hace, y lo disfruta, pero es muy difícil
hacerle entender a una persona que no sabe andar en
bicicleta cómo se hace, y qué es eso.
Realmente me pareció encantador. Pero yo decía:
¿Por qué es tan difícil comunicarlo?, ¿por qué razón? Y
verdaderamente, yo supongo que a muchos de nosotros
nos ha pasado, tener que tratar de explicarle a una
persona, que no es sociólogo, que no hace Sociología,
que no hace Ciencias Sociales, qué es realmente la
Sociología. Y a lo largo de los años (tengo muchos),
encontré de algún modo, una respuesta. La persona
que no conoce la ciencia de la Sociología, vive en el
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objeto de la Sociología; vive, actúa, hace, y le resulta tan
sencillo vivir, como todas las cosas de la vida: las cosas
“vienen”, no las reexiono, no las pienso, no las deno;
simplemente, vivo. Y por otro lado, esa misma persona
usa casi el mismo lenguaje, con el que yo, sociólogo, me
expreso.
Entonces, la resignicación de las deniciones es eterna,
son muchísimas. Y esa es una de las grandes dicultades,
después de muchos años me di cuenta. Este actor, esta
persona que hace la sociedad, es el mismo que la objetiva
a través de las instituciones. Y es esa misma persona
que está hecha por esa sociedad. Esa dialéctica de la
sociedad, es lo que hace tan complicado comprenderlo,
si uno no “emerge” del medio donde está, donde vive,
donde hace, no puede reexionar sobre eso.
Yo creo que ese es el gran desafío: poder emerger (y
no hablo de la mirada operativa). Poder emerger y
reexionar; no tomar como dada, no tomar como hecha,
no tomar como solución de receta, esa vida cotidiana
(que sí le hacen falta esas soluciones de receta), sobre
la cual vamos a trabajar, reexionar, proponer y tratar
de cambiar.
¿Es lo que durante muchos años llamamos
“objetividad”?
Exactamente. Esa “objetividad” de la ciencia, que no es
tal.
¿Qué hace falta, o qué necesita una persona para ser
un sociólogo?
Primero que nada, para cualquier ciencia (pero para la
Sociología mucho más), necesita tener pasión; pasión
por lo que hace, pasión por lo que quiere saber, pasión
por lo que quiere cambiar. Pasión: real y concreta pasión;
porque va a ser uno de los medios que le va a permitir
luchar y sortear, a veces, o aguantar las frustraciones de
las cosas que realmente no son como uno quiere. Porque
uno abraza una ciencia o abraza una tarea, y las cosas no
son, siempre, ideales; se dan como se dan. Entonces, es
imprescindible la pasión.
La segunda cosa, el conocimiento. Amor por el
conocimiento, y acción para ese conocimiento. Un
sociólogo debe estar imbuido de todos los elementos
teóricos y metodológicos de su ciencia. Cuando digo
todos, digo todos”; y es un desafío enorme. Porque
teorías, dentro de nuestra disciplina, de nuestra ciencia,
hay múltiples; y métodos que se adecuan a esas teorías,
también.
Uno no puede ser una especie de compendio,
entonces yo propongo hacer equipos con miradas
diferentes. Equipos en los cuales cada quien conozca
profundamente una teoría antagónica a la del otro, y
que puedan encontrar métodos que sean adecuados a
esa teoría. Entonces, el sociólogo que se está formando,
tiene todas las miradas, y todos los caminos para esas
miradas. Después elegirá lo que le parece mejor.
Yo siempre digo una cosa, que es muy difícil: uno tiene
que entrenarse en tener una sensibilidad exquisita, una
sensibilidad extrema, para poder saber con qué teoría
y con qué método, el objeto elegido va a hablar mejor.
Y la última cosa que yo diría, es el compromiso.
Compromiso con lo que, cada quien, entienda que
debe comprometerse. Pero un compromiso real, en pos
del cual va a ir la pasión y el conocimiento que hemos
adquirido.