Imagen 1. herman de vries. (2013). im winter auf dem grossen knetzberg. ein
journal. Instalación y técnica mixta, 35 x 25 cm. Colección herman y susanne de
vries.
El artista holandés herman de vries (1931) abre el camino en la primera
sala. “El arte bello debe dar aspectos de naturaleza, aunque, por cierto, se esté
consciente de que es arte”, nos recuerda Kant (1992, p. 216), y de vries parece
seguirle a pie juntillas, tomando el enunciado casi como una instrucción. La obra
seleccionada es una instalación realizada en técnica mixta denominada im winter
auf dem grossen knetzberg. ein journal (2013), una suerte de diario visual de
impresiones cromáticas y delicadas piezas representantes del invierno en una
región de Alemania central, país donde reside de vries. La instalación se nos
presenta a manera de epítome creativo de su autor, en donde cada pieza que la
compone es independiente, a la vez que forma parte de un todo: un todo que,
expresado a través de los límites de la forma, el orden y la disposición armónica de
las texturas y la narrativa cromática, despierta en nosotros un vínculo y sentimiento
de adecuación con nuestra realidad, en concreto con la naturaleza que nos rodea y
de la que formamos parte. El artista se acomoda en sus procedimientos plásticos
a los principios generadores de la creación: por medio de la belleza establece
por analogía un nexo con la potencia creadora de la naturaleza. A través de esta
experiencia de lo bello, nuestra sensibilidad recibe una suerte de mensaje en
código, cuya lectura nos da destellos de pertenencia al cosmos.
Kant hacía referencia a “expresar lo innominable en el estado del ánimo a
propósito de una cierta representación y hacerlo universalmente comunicable”
(1992, p. 225); es decir, al desarrollo de ideas estéticas que vivifican nuestro
ánimo en relación con nuestro lugar en el universo. Y es de manera analógica
que experimentamos ese vínculo: cada hoja, cada rama, cada tierra de color es
un microcosmos, y nos representa en tanto engranajes únicos de una totalidad
macrocósmica. Es gracias al genio de herman de vries, adecuado a los principios
y reglas de la creación, que su obra fluye naturalmente y es comunicable a todos
los que vivimos bajo esta esfera celeste (y estamos bajo esta sala). Si el arte tiene
que ver con devenir conscientes, dice de vries, el suyo busca una transformación
cultural que nos haga asombrarnos y venerar a la naturaleza en los márgenes de
los caminos forestales y rurales, porque la naturaleza es arte, “natur ist kunst” (de
vries, 1995, pp. 178-179).
Resulta más que curioso cómo herman de vries le da un lugar predominante
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