proyección de gran formato con objetos flotando en el éter, con gente arrojándose
al vacío, un loop que pareciese recrear la experiencia del fin, post-9/11, post-fin
de los tiempos.
Estecarácterdeeulogíadelarte contemporáneo nos presenta una contingencia
que llama nuestra atención. Es evidente que en el arte se planteó las nociones de
lo bello y lo sublime desde el mundo de las ideas y los ideales, pero esta dualidad
(muchas veces complementaria, algunas veces excluyente), o se ha desterrado
del arte contemporáneo casi por completo (complementando la idea de la
desilusión estética de Baudrillard), o se aprecia solo desde lo melancólico o la
contemplación de la ruina. Still Life, How It Is y 1st Light son tres ejemplos de
un arte que, si bien posee elementos de belleza y/o sublimidad, se plantea más
como el resultado de una herida y de la contemplación de un final que parece no
querer acabar. ¿Es esta ya la única forma de situarnos frente al mundo, lamer
nuestras llagas sin liberarnos del peso del pasado?
Las posibles respuestas son complejas, pero sostengo al ámbito de la imagen
en movimiento actual como un panorama alentador: el cine de vanguardia, o “lo
cinemático experimental” (a diferencia del cine de narrativas convencionales), al
ser un arte relativamente “nuevo”5, aún se sostiene en una fase de exploración
constante y las respuestas que nos ofrece son bastante más alentadoras que
en otras disciplinas. Además, la imagen en movimiento ha permitido también la
relocación de las artes visuales con nuevas posibilidades. La misma dinámica del
cine experimental, la experiencia del do it yourself, aún representa la posibilidad
de un arte fuera del circuito de los grandes festivales, del sistema del arte o el
mercado. Es una especie de terca resistencia conformada por un número de
artistas que solo requieren una pantalla (o la carencia de una, si consideramos
las posibilidades del cine expandido o paracinema) para expresar sus ideas. El
experimental en movimiento es aún un remanso de posibilidades: desde José
Val del Omar, Stan Brakhage, hasta Jacques Perconte, Marc Hurtado, Colectivo
5 Si bien el cine, en sus orígenes (Muybridge, Marey), como señala Nicole Brenez “(…)
participa en la concretización de los lazos entre investigación científica sobre el movi-
miento, industria militar y control de los tiempos”, prontamente toma control del disposi-
tivo y su lógica: (…) A la invención del cine como instrumento de dominación responden
numerosas iniciativas que apartan a las películas de sus condiciones de posibilidad y
reinscriben el cine en otra vertiente de la historia de las ideas, ligada con una concepción
crítica del rol del artista” (2021, p.14). Esta pulsión inicial de explorar el medio y sus
posibilidades, inscrita en lo biopolítico, se traslada en la vanguardia de manera reinven-
tada y con nuevas lógicas.
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