cuerpo” a las transformaciones emotivas de los personajes. A continuación,
describimos cómo funciona este procedimiento en uno de los pasajes de la obra.
El actor de frente a los espectadores comienza a desvestirse; se saca los
zapatos, el overol, la remera, el pantalón y queda en suspensores; mientras suena
una letanía que la actriz fue construyendo simultáneamente, con el pedal loop de
efectos vocales. Sin previo anuncio, el actor va construyendo la gestualidad de un
Edipo antiguo: sus pies se contorsionan y se doblan hacia afuera, las rodillas se
doblan hacia dentro, su abdomen se contrae, sus costillas se expanden, su cuello
se quiebra y toma un bastón para poder avanzar hacia los espectadores. En ese
recorrido, se escuchan unos golpes (efectuados por la actriz con el pedal loop)
que lo desestabilizan y lo tiran al piso; el actor dice: “un cuerpo que se reconoce
desmoronándose, desmoronándose repetitivamente y levantándose hasta llegar
a su destino final, que lo va a redimir de todo mal y que lo hará transformarse
en una mariposa” (Suárez Jofré y Cersósimo, 2023, p. 3). Cuando termina de
decir el texto, levanta una mano, que luego bajará lentamente para esconder la
protuberancia del pene que se evidencia en el suspensor(al modo del travestismo
escénico). Luego el actor gira, dándole la espalda a los espectadores, se yergue
y su cuerpo empieza a estirarse, hasta que construye una forma que sugiere
a un Cristo crucificado; gira nuevamente hacia los espectadores y un golpe lo
desploma: cae de cara al piso, se incorpora y (desafectadamente, es decir
volviendo a su rol de actor) dice: “En este momento de la ficción voy a ser Edipo,
el protagonista de la tragedia: Edipo Rey de Sófocles” (2023, p. 3).
En esta secuencia se hace evidente que la gestualidad propuesta mantiene
visible su manufactura y no guarda una relación de subordinación con el texto.
Discurso y gesto, cada uno con su propia lógica, puestos a trabajarjuntos generan
una complejidad en la percepción: el espectador activa el salto umbral entre
cuerpo fenoménico y personaje; esa oscilación perceptiva lo obliga a producir
sentidos colocándolo como co-creador de la obra, en donde tendrá que rellenar
los significados de lo que acontece con su propia experiencia personal.
El análisis se concentra, así, en el instante del salto atencional: cuando la
percepción bascula del cuerpo fenoménico a la figura/personaje y retorna. Para
Fischer-Lichte, la finalidad operativa de las corporeizaciones en la realización
escénica consiste en provocar alteraciones perceptivas que abran experiencias
de umbral, es decir, procesos de afección que impactan las dimensiones
somática, afectiva, atencional y fisiológica del espectador. Con ello se ratifica
el carácter transformador del teatro performativo y su inscripción en el bucle
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