Dossier  
El Arte En La Era De Las IA:  
Reflexiones Sobre Su  
Irrupción Tecnológic  
Art In The Age Of AI:  
Reflections On Its Technological Emergencee  
Valentina del Valle Ruiz Bailón  
Universidad Nacional de San Juan. San Juan, Argentina.  
Recibido: 14 de Abril de 2025  
Aceptado: 23 de Junio de 2025  
TRAZOS - REVISTA DE ESTUDIANTES DE FILOSOFÍA - AÑO IX - VOL. I. - JUNIO 2025  
páginas 122-132 - E-ISSN 2591-3050  
INSTITUTO DE FILOSOFÍA - FACULTAD DE FILOSOFÍA, HUMANIDADES Y ARTES - UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN JUAN  
Resumen: La Filosofía del Arte es una disciplina filosófica, cuyo objeto de  
estudio es el arte tradicional y las nuevas producciones artísticas. En la actualidad,  
enfrenta un nuevo desafío con la intromisión de las IA’s en el mundo del Arte, lo que  
permite preguntarse: ¿Esos productos son arte? ¿Qué son esas producciones  
artificiales avaladas por el mundo del arte? Ante estos interrogantes, nos  
encontramos con la no existencia de categorías teóricas que permitan pensar las  
nuevas prácticas artísticas, las cuales se permean en lo social y en la modificación  
de la percepción. Nuestro objetivo es reflexionar sobre la introducción de las  
Inteligencias Artificiales Generativas en el arte para dar cuenta de su impacto.  
Para ello, primero esbozaremos cómo ingresan las IA’s en el mundo del arte,  
luego definiremos qué entendemos por IA y señalaremos similitudes y diferencias  
entre la Obra de Arte tradicional y la IA, para, por último, evaluaremos su impacto.  
Palabras clave: INTELIGENCIA ARTIFICIAL- ARTE- TECNOLOGÍA  
Abstract: The Philosophy of Art is a philosophical discipline whose object  
of study is traditional art and new artistic productions. Currently, it faces a new  
challenge with the intrusion of AI into the art world, which leads us to ask: Are these  
products art? What are these artificial productions promoted by the art world?  
Faced with these questions, we find ourselves lacking theoretical categories that  
allow us to think about the new artistic practices that permeate society and modify  
perception. Our objective is to reflect on the introduction of Generative Artificial  
Intelligences into art to explain their impact. To do so, we will first describe how  
AI enters the art world, then define what we understand by AI and point out the  
similarities and differences between traditional art and AI, and finally evaluate their  
impact.  
Keywords: ARTIFICIAL INTELLIGENCE- ART- TECHNOLOGY  
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Pensar en Inteligencia Artificial nos remite a múltiples escenarios de  
aplicación, entre ellos, el artístico. Lo cual, nos lleva a preguntarnos ¿qué pasa  
cuando esas producciones artificiales son avaladas por el mundo del arte? Para  
aproximarnos a responder este interrogante, en primer lugar, daremos cuenta de  
que entendemos por Inteligencia Artificial y la diferencia que encontramos con  
su carácter generativo; en segundo lugar, mencionaremos algunos ejemplos de  
obras avaladas por el mundo del arte que tensionan los conceptos en torno a la  
figura del autor, la obra, la creatividad y las cuestiones éticas; para que, por último,  
demos cuenta sobre los desafíos que plantea su irrupción en el mundo del arte.  
Por Inteligencia Artificial entendemos entonces que se trata de una  
“Disciplina científica que se ocupa de crear programas informáticos que ejecutan  
operaciones comparables a la que realiza la mente humana, como aprendizaje o  
razonamiento lógico” (RAE, 2025). El fenómeno de las Inteligencias Artificiales  
se encuentra en aplicaciones de alcance gratuito y pago, mediante las cuales los  
usuarios pueden manipular a través un input (comando de texto, por ejemplo),  
para obtener un producto acorde a ese comando, es decir, un output.  
El avance de las Inteligencias Artificiales no es un fenómeno nuevo y no  
debería sorprendernos su alcance. Casar (2023), menciona que se suele concebir  
el origen de estas vinculándolas a la “Máquina Enigma” (1918)1, la cual fue creada  
con el objetivo de descifrar códigos y mensajes encriptados en pleno apogeo de la  
Segunda Guerra Mundial, un siglo atrás. Si seguimos las afirmaciones de Casar,  
podemos pensar que la Máquina Enigma se trataba de una Inteligencia Artificial  
de carácter no-generativo ya que, dicha máquina, podía realizar una actividad  
intelectual de manera automática con una memoria almacenada (trabajando a  
partir de los datos que poseía sin generar nuevos).  
La diferencia esencial entre ambas radica en que Enigma solo ejecutaba  
un cifrado determinado por su configuración; era un autómata mecánico, sin  
aprendizaje ni toma de decisiones. En cambio, las Inteligencias Artificiales e  
Inteligencias Artificiales Generativas2 presentan la potencialidad de aprender,  
razonar y adaptarse a nuevos datos y nuevos comandos.  
Harari (2024), menciona, además, que Turing exploró con la posibilidad  
1 Crédito asociado a Alan Turing.  
2 “(…) un conjunto de métodos y aplicaciones capaces de generar contenido (texto, imágenes, software  
o cualquier otra cosa) con características indistinguibles de las que produciría un ser humano” (Casar, J.R.,  
2023, p. 476).  
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de crear una máquina denominada inteligente; “En términos de inteligencia, los  
ordenadores superan por mucho no solo a las bombas atómicas sino también  
tecnologías de la información previas como la tableta de arcilla, la imprenta y los  
aparatos de radio” (p. 240). Enigma, entonces, cumplía de forma automática con  
tareas intelectuales, como detectar/dar cuenta, pero no podía crear o generar algo  
nuevo, no poseía la capacidad de generar a partir de la información almacenada  
que poseían, sino más bien, resolvían en función de un mecanismo.  
En cambio, podemos encontrar IA No-Generativa en GOOGLE donde,  
a través de CAPTCHA, detectan y filtran usuarios que ingresan a un sitio web.  
Para ello, CAPTCHA les hace identificar distintos objetos, a fin de eliminar la  
posibilidad de que ese usuario que intenta ingresar sea un robot. Esto, por dar un  
ejemplo simple. Así, la IA No-Generativa se encuentra en la mayoría de sistemas  
operativos digitales de los dispositivos que nos acompañan en la cotidianidad.  
Ahora bien, en los múltiples escenarios en donde se infiltra la IA se haya  
incluidoelarte.Entonces,nospreguntamos;¿quépasacuandoesasproducciones  
artificiales son avaladas por el mundo del arte? Podemos pensar esto a partir de  
lo sucedido con la obra Théâtre D’opéra Spatial (Teatro de Ópera Espacial), de  
Jason M. Allen, la cual fue realizada con la plataforma de IA generativa Midjourney,  
y presentada en la Feria Estatal de Colorado (EEUU-2022), bajo la categoría de  
Artes Digitales y Fotografía con Edición Digital. O, de igual manera, con la obra  
Pseudoamnesia: The Electrician de Boris Eldagsen; una fotografía generada por  
el mismo programa de IA, también presentada y electa ganadora del concurso  
Sony World Photography Awards (2023). En ambos casos, los jueces no se  
percataron del uso de la IA.  
Sin embargo, en el suceso de Eldagsen, el propio autor reveló  
posteriormente cómo había generado la obra, aclarando que la generó a través  
de un comando de texto y posteriormente la amplió con Gigapixel AI. Ante estas  
situaciones, la institución artística avala estas producciones como obras de arte,  
y dicho aval, es fundamental desde cualquier teoría institucional. Como plantea  
Dickie:  
(..) el objeto que es una obra de arte debe estar inserto en algún  
tipo de marco (invisible para el ojo al modo en que lo son, por  
ejemplo, los colores de los objetos) que es responsable de que sea  
una obra de arte. (Dickie, 2005, p. 92)  
Con la inserción de las Inteligencias Artificiales en el ámbito artístico, se  
abren múltiples interrogantes en torno a la figura del autor, la obra, la creatividad  
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y las cuestiones éticas, por mencionar algunas. El artista español y youtuber  
divulgador, Antonio García Villarán, en relación a la obra de Allen, se pregunta  
sobre el papel de estas inteligencias en el arte. A partir de este suceso, el artista  
reflexiona sobre qué sucede con el arte y afirma que las IA’s, al igual que otros  
mecanismos tecnológicos como la cámara fotográfica, el proyector de fotografías,  
la fotocopiadora o los e-Books, abrieron, en su momento, el debate acerca de qué  
sucede con lo ya existente y si corre riesgo de desaparecer.  
García Villarán, considera que las IA’s pueden concebirse como  
herramienta para el artista, potenciando su inspiración, la labor de investigación o  
incluso la creación. Para él, los seres humanos poseen algo que es irremplazable:  
la acumulación singular de vivencias y sentimientos. Estos, en conjunto con los  
conocimientos de técnica y redes neuronales, permiten al artista pintar de cierta  
manera y no de otra.  
Ahora bien, volviendo a nuestro tema: ¿qué sucede cuando los productos  
de las IA’s se presentan como Obra de Arte? Lo primero que notamos, es que  
la obra generada por Inteligencia Artificial Generativa posee como característica  
el ser indistinguible de cualquier producción humana; pierde la unicidad y, con  
ello, la autenticidad. La diferencia principal entre una obra de arte tradicional y  
una generada por IA, es la pérdida de su carácter auténtico, ya no es un testigo  
material de una época ni se considera único. Aunque, debemos decir, que no es  
la primera vez que nos encontramos con la pérdida de este carácter distintivo en  
una producción artística.  
Benjamin (2003) en La obra de arte en la era de la reproductibilidad técnica,  
nos habla de este movimiento que vemos con el carácter generativo de las IA’s,  
pero en este caso, él se refiere al desplazamiento que se dio con la aparición de  
la fotografía. El mismo, distinguió distintos momentos asociados a las artes y la  
técnica. En primer lugar, se encuentra al arte como manual: “Hubo, en efecto,  
imitaciones, y las practicaron los mismos discípulos para ejercitarse en el arte,  
maestros para propagar sus obras y también terceros con ambiciones de lucro”  
(p. 39). Este carácter. pasó a ser reproducible técnicamente, asociado a otras  
técnicas como el grabado: “Con el grabado en madera, la gráfica se volvió por  
primera vez reproducible técnicamente; lo fue por largo tiempo antes de que la  
escritura llegará a serlo también gracias a la imprenta” (p. 39). Continuamente,  
la reproducción técnica se volvió más independiente del original y, con ello, ya  
no tiene sentido preguntarse por su origen. Dicho movimiento, generó una  
irrupción similar a la que vivimos actualmente con la aparición de las Inteligencias  
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Artificiales: ambos flujos históricos ponen en tensión concepciones clásicas del  
mundo del arte.  
Asimismo, con la aparición de las IA’s Generativas, debemos cuestionar su  
impacto y repensar el carácter reproducible de la obra de arte, de acuerdo con lo  
comentado por Benjamin. En la actualidad, ese alejamiento del original ha llegado  
a tal punto que pueden generarse imágenes que parten de una base de datos en  
las que ya no es posible reconocer a quién hacen alusión, de quién son reflejo o  
inspiración, siendo indistinguibles de las que produciría un ser humano.  
En este punto, el autor sentencia que “En principio, la obra de arte ha sido  
siempre reproducible. Lo que había sido hecho por seres humanos podía siempre  
ser re-hecho o imitado por otros seres humanos” (Benjamin, W. 2003, p. 39). Hoy  
nos encontramos con que, lo que ha sido hecho por seres humanos, puede ser  
almacenado y, bajo una lógica algorítmica, generar por medio de comandos una  
nueva Imagen Visual, cuya cualidad artística puede, y debe, ponerse en debate.  
Por otro lado, notamos que, al incrementarse la fabricación y uso de estas  
IA’s, sumado a la aparición de constantes actualizaciones en IA’s Generativas,  
estos productos, que forman parte de la Industria Cultural3 que proponen Adorno y  
Horkheimer, transforman el comportamiento de quien consume dichas imágenes,  
el espectador. De este modo,  
(…) plataformas de streaming, redes sociales e influencers que  
se instalan como figuras de autoridad presentes a la distancia de  
solo un “clic” y/o las “notificaciones” de los algoritmos, quienes  
“orientan” más allá de toda sospecha, la registración estética, ética  
e incluso política de sus acólitos o followers que se unen en forma  
monádica dentro de una eufórica comunidad sufriente –digital-  
gracias a sus inseparables (y a cada segundo de su existencia,  
siempre disponibles), dispositivos. (Fallas, F, 2024, p.88)  
Los algoritmos orientan lo que el espectadorregistra, modificando las redes  
3 Theodor W. Adorno y Max Horkheimer utilizan el concepto de industria cultural para  
caracterizar al sistema capitalista el cual estandariza los productos culturales (cine, radio  
y revistas) transformándolos en mercancías de entretenimiento en servicio de la ideolo-  
gía dominante. “Toda cultura de masas bajo el monopolio es idéntica, y su esqueleto el  
armazón conceptual fabricado por aquelcomienza a dibujarse (...) Por el momento, la  
técnica de la industria cultural ha llevado sólo a la estandarización y producción en serie  
y ha sacrificado aquello por lo cual la lógica de la obra se diferenciaba de la lógica del  
sistema social.” (Adorno y Horkheimer, p. 166).  
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de información4. Harari (2024), menciona que estamos ante nuevos agentes  
de las redes de información concebidas hasta hoy; “(…) la IA no solo puede  
componer nuevas escrituras, sino que también es muy capaz de compilarlas e  
interpretarlas” (p. 256).  
Entendemos, entonces, que la aparición de las IA’s vinculadas al mundo  
de las artes visuales ha generado un peso social significativo, demostrando no  
solo la relevancia de la figura del artista creador frente a la obra, sino también la  
interacción de los sujetos con lo real. Consideramos que estas IA’s Generativas  
aceleran aún más los procesos de producción de imágenes, reconfiguran una  
vez más la forma de percibir del sujeto (a través de la masificación de contenidos  
visuales) y, además, nos hacen cuestionar cuáles son las cualidades de existencia  
de una obra de arte. En palabras de Fallas:  
Así, la tecnología resulta serla mediación que facilita la interacción  
del usuario con el contenido digital que se produce en forma masiva  
y que, de acuerdo con el modelo de Krug (2014), se condensa en  
una interfaz de usuario que debe ser simplificada a tal nivel que la  
dinámica de consumo no precise siquiera de buscar el contenido.  
(Fallas, F, 2024, p 91)  
Con tecnologías como Midjourney, que se venden bajo el eslogan “explora  
las fronteras de la imaginación. Con los modelos de imágenes más avanzados del  
mundo y actualización periódica con hojas de ruta dirigidas por la comunidad”5, se  
produce un tipo de postproducción, tal como plantea Bourriaud6, para caracterizar  
al arte contemporáneo. Esto, nos permite pensar a las IA’s Generativas como  
productos que se reapropian de obras e imágenes existentes7 para poder, a  
partir de ellas, generar algo nuevo. Al pensar en ese algo nuevo que es generado,  
¿podemos afirmar realmente que es nuevo? Si es el resultado de un mix y re-  
4 Harari habla de redes de información como un sistema milenario característico del homosapiens. El  
mismo, se ve modificado por un “nuevo miembro”, es decir, los ordenadores: “en las redes anteriores, los  
miembros eran humanos, cada cadena tenía que pasar por humanos y la tecnología sólo servía para conectar  
humanos. En las nuevas redes basadas en ordenadores, estos son miembros y hay cadenas de ordenador a  
ordenador que no pasan por ningún humano” (Harari, p. 253).  
6 “Ese arte de la posproducción responde a la multiplicación de la oferta cultural, aunque tambien más  
indirectamente respondería a la inclusión dentro del mundo del arte de formas hasta entonces ignoradas o  
despreciadas. Podriamos decir que tales artistas que insertan su propio trabajo en el de otros contribuyendo  
a abolir la distinción tradicional entre producción y consumo, creación y copia, ready-made y obra origi-  
nal.” (Bourriaud, N., 2009, p. 7).  
7 Las cuales almacenan en su base de datos.  
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generación de algo que fue creado en primer lugar por un humano, su novedad es  
relativa. Las IA’s Generativas poseen un almacenamiento que les permite, bajo  
una lógica algorítmica, generar imágenes a partir de un enunciado prompt que las  
ordena, pero no es algo nuevo, no generan desde cero.  
Ante esto, podríamos pensar que las IA’s Generativas corren con la misma  
suertequeensumomentocorriólaFotografía. Laaparicióndelafotografíaimpactó  
por su carácter innovador y disruptivo, movilizo los cimientos conceptuales de las  
instituciones artísticas e hizo cuestionar concepciones heredadas y, es en ello que  
encontramos una similitud en la irrupción de las IA’s Generativas hoy. Podemos  
pensar que las IA’s Generativas son una herramienta a la hora de producir obras  
de arte, al igual que pasó con la fotografía, a la cual posteriormente se le designo  
una categoría específica en el mundo del arte para sus producciones artísticas.  
En este sentido, la implementación de IA’s en producciones artísticas no  
va a desplazar la mano del hombre, sino que vendría a complementarla en algún  
sentido. Desde otro punto de vista, sin embargo, vemos un inmanente riesgo en  
lo que respecta a las nociones de creatividad, originalidad o autenticidad de una  
obra de arte. Es a partir de su carácter generativo que podemos cuestionar cuál  
sería su rol en las artes visuales, ya que, “La llegada masiva de soluciones de IA  
ha despertado la preocupación del sector cultural pues se ha extendido la idea de  
que esta tecnología puede sustituir la creación humana” (Ballesteros, I, 2023, p.  
12).  
Por lo tanto, el desafío que enfrenta la Filosofía del Arte es pensar esta  
expansión de las formas de expresar y crear arte. Cuestionar el papel de las IA’s  
Generativas ayudaría, incluso, a ampliar el concepto de arte y prácticas artísticas.  
(…) práctica artística en la que el artista utiliza un sistema, que  
puedeserunsistemadelenguajenatural, unprogramadeordenador,  
o cualquier tipo de instrumento que interactúe con cierto grado de  
autonomía en el resultado final de la obra de arte. (Ballesteros, I  
,2023, p.3)  
Podemos pensar, de momento al menos, que las IA’s Generativas  
plantean un desafío en potencia, ya que están constantemente actualizando sus  
funciones, y concluir que, como sucedió con la irrupción de la fotografía, estas  
tecnologías no pueden sustituir la creación humana por ahora. El humano crea  
desde la experiencia y desde el querer, por lo que hay una intención en crear algo,  
en aplicar cierta técnica una elección de materiales y es esto lo que una IA no  
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puede replicar.  
Las producciones visuales generadas por IA’s Generativas plantean  
desafíos para el campo de las Artes Visuales, la Filosofía del Arte y la Estética.  
Nos invitan a repensar categorías clásicas de arte y revisar los conceptos de  
originalidad, autoría y autenticidad por mencionar algunos.  
Sin embargo, consideramos que las IA’s Generativas están lejos de  
desplazarlaprácticaartística. Inclusoproponemosverlodeunaformaunpocomás  
optimista, recordando lo que pasó con la fotografía en su momento, observando  
que fue una tecnología que irrumpió en el mundo de las artes visuales, cuestionó  
sus parámetros y puso en duda la práctica artística, hasta finalmente insertarse  
bajo una categoría técnica propia.  
Las IA’s Generativas están constantemente actualizando sus funciones  
por lo que es difícil dar una sentencia sobre su futuro. En este sentido, el desarrollo  
tecnológico que decanta en las IA’s nos obliga a cuestionarlas y, al mismo tiempo,  
a repensar el futuro de las artes.  
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Cómo citar este artículo:  
Ruiz Bailón, V. (2025). El arte en la Era de las IA: reflexiones sobre su irrupción  
tecnológica. Trazos-Revista de estudiantes de Filosofía, 1(9)122 - 132  
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