Artículo de  
Investigación  
El Reconocimiento Explícito De  
La Sujeción A La Autoridad:  
Una Interpretación Desde La  
Fenomenología De Alfred Schut  
The Explicit Recognition Of Subjection To  
Authority: An Interpretation Based On Alfred  
Schut’s Phenomenology  
Carlos Aste C.  
Universidad de Buenos Aires. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.  
Recibido: 17 de Marzo de 2025  
Aceptado: 30 de Mayo de 2025  
TRAZOS - REVISTA DE ESTUDIANTES DE FILOSOFÍA - AÑO IX - VOL. I. - JUNIO 2025  
páginas 150-166 - E-ISSN 2591-3050  
INSTITUTO DE FILOSOFÍA - FACULTAD DE FILOSOFÍA, HUMANIDADES Y ARTES - UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN JUAN  
Resumen: De acuerdo a Alfred Schutz las estructuras del mundo de la vida  
cotidiana incluyen relaciones institucionales de autoridad. Estas estructuras son  
para el agente contextos de sentido objetivos con que interpreta su situación y  
que suele dar por sentado; reconoce tácitamente su sujeción a la autoridad. En  
este trabajo procuraré dar cuenta del reconocimiento explícito de la sujeción a la  
autoridad. Partiré de una relación-nosotros en que el contexto de sentido subjetivo  
tiene para el agente preeminencia por sobre el contexto objetivo. La situación final  
será la relación-ellos directa, en que el contexto subjetivo se ha diluido en favor de  
la relación objetiva de autoridad. Propondré que el paso una a otra situación puede  
ser motivado por el ejercicio explícito de la autoridad en la forma del mandato, que  
produce en el subordinado el reconocimiento explícito de la relación objetiva de  
entre su rol y el rol superordinado del otro.  
Palabras clave: SCHUTZ – FENOMENOLOGÍA – INTERSUBJETIVIDAD –  
AUTORIDAD – MANDATO.  
Abstract: According to Alfred Schutz, the structures of the everyday life-world  
include institutional relations of authority. These structures are for the agent  
objective meaning-contexts with which he interprets his situation and which he  
usually takes for granted; he tacitly recognizes his subjection to authority. In this  
paperI will try to give an account of the explicit recognition of subjection to authority.  
I will start from the we-relation, in which the subjective meaning-context has for  
the agent preeminence over the objective meaning-context. The final situation will  
be the “direct” they-relation, in which the subjective context has been diluted in  
favor of the objective relation of authority. I will propose that the passage from one  
situation to the other may be motivated by the explicit exercise of authority in the  
form of the command, which produces in the subordinate the explicit recognition  
of the objective relation between his role and the superodinated role of the other.  
Keywords: SCHUTZ – PHENOMENOLOGY – INTERSUBJECTIVITY -  
AUTHORITY – COMMAND.  
151  
En este trabajo pretendo reponer la doctrina de Alfred Schutz para contribuir  
con elementos para una descripción fenomenológica de la experiencia vivida de  
la sujeción a la autoridad. De acuerdo a la sugerencia de Carlos Belvedere (2014)  
de partir de la idealización husserliana del ‘yo puedo’ para describir el fenómeno  
del poder, y según los análisis sobre la teoría de la relevancia aplicada a las  
relacionesdepoderrealizadosporJochenDreher(2013), AndreasGöttlich(2011),  
Daniela López (2016), Alexis Gros (2023) y otros expertos, es factible describir  
fenomenológicamente las relaciones de poder en términos de la imposición y  
aceptación de relevancias.  
De acuerdo a Schutz, el agente define su situación mediante tipificaciones  
almacenadas en su acervo de conocimiento a mano, estructurado en sistemas  
de relevancias temáticas, interpretativas y motivacionales. Los primeros dos  
sistemas de relevancia organizan el campo de conciencia y práctico del agente  
bajo la estructura campo-objeto, y el tercero compone el sistema de planes  
y propósitos en función del cual se organiza el campo y su interpretación. Los  
tres tipos de relevancias pueden tener a su vez la modalidad de intrínsecas o  
impuestas. Son intrínsecas las relevancias cuando provienen del interés del  
agente, cuando éste destaca el tema de su interés y lo interpreta activamente en  
función de propósitos auto-determinados; son relevancias impuestas cuando  
los temas, las interpretaciones y las motivaciones provienen de la situación o de  
otros agentes sociales. Ahora, la interacción social consiste en el mutuo actuar-  
sobre-el-otro (1993, pp. 135, 2008, p. 206) o bien, en la dinámica bidireccional  
de imponer y dejarse imponer relevancias (Schutz, 1974, p. 127, 2011, pp. 109 y  
157, Schutz y Luckmann, 2009, pp. 245-247). De modo que actuar-sobre-el-otro,  
la imposición de relevancias al otro, implica orientar su atención, interpretación y  
motivar su acción, es decir, ejercer un cierto poder.  
El tipo particular de poder que Weber denomina autoridad consiste en “la  
probabilidad de encontrar obediencia a un mandato determinado […] en virtud del  
orden vigente” (Weber, 2014, p. 43). Esto puede expresarse, desde la doctrina  
schutziana, empleando el concepto de dominio de relevancia. Schutz sostiene  
que el campo de la experiencia cotidiana se estructura en dominios de relevancia  
(1974, p. 219) de diversa índole, envergadura y grado de estandarización, como el  
ámbito militar, académico o laboral. A cada dominio de relevancia le corresponde  
un sistema de tipificaciones de pautas de interacción, roles sociales y relaciones  
de igualdad y desigualdad jerárquicas (Schutz, 1974, pp. 213, 222) que los agentes  
incorporan en sus acervos de conocimiento (1974, pp. 219-225). En la medida en  
152  
que el sistema de tipificaciones de un dominio de relevancia haya sido incorporado  
por los agentes interactuantes, éstos orientarán sus acciones e interacciones de  
acuerdo a la tipicidad instituida, la cual incluye relaciones asimétricas de poder.  
De modo que el concepto de dominio de relevancia puede expresar en términos  
fenomenológicos el concepto de orden social válido que usa Weber como  
fundamento de las relaciones de autoridad. En términos schutzianos, pues, se  
puede describir la autoridad como la legitimidad que tiene un agente tipificado en  
un rol superordinado para imponer sus relevancias sobre el otro en la forma del  
mandato, toda vez que el subalterno reconozca la subordinación de su rol al rol  
del otro, prescrita por el sistema de tipificaciones del dominio de relevancias de  
que se trate, en virtud del cual se dejará imponer las relevancias y orientará su  
conducta en función de ellas; obedecerá el mandato.1  
Ahora bien, según Schutz, las estructuras sociales del mundo de la vida  
cotidiana son presupuestas por el agente. Las relaciones de autoridad no son  
tematizadas explícitamente cada vez por quien está sujeto a ellas, sino que las  
sueledarporsentado;asílasumisiónaloobvionotieneporquéserexperimentada  
subjetivamente como una compulsión” (Schutz y Luckmann, 2009, p. 107). En  
este nivel de sumisión típica y aproblemática a la autoridad se pueden aplicar  
conceptos como el de ideología, de Karl Marx, o el de violencia simbólica, de  
Pierre Bourdieu, padecida con la anuencia del dominado. El agente schutziano,  
devorado en su actividad cotidiana, no cuestiona la normatividad del dominio de  
relevancia que ha incorporado en su acervo de conocimiento y, sin reparar en ello,  
reconociendo y des-conociendo la verdad objetiva de sus prácticas (Bourdieu,  
2007, pp. 168-169), o bien, dando por sentado la con  
iguración de sentido objetivo  
instituido (Schutz, 1974, p. 50) de su posición social, orienta su conducta según  
los parámetros establecidos, colaborando con la reproducción de las condiciones  
materiales que estructuran dichos dominios de relevancia.2  
El presente artículo, sin embargo, no está dedicado al análisis de la sujeción  
presupuesta o inadvertida a la autoridad, sino que, por el contrario, procuraré  
1 El desarrollo de esta interpretación puede verse en Aste, C., “La teoría de las relevancias de Alfred  
Schutz como matriz interpretativa de los conceptos de poder y autoridad en Max Weber”, en Reflexiones  
Marginales °84, 2024.  
2
Schutz diagnostica que en la sociedad moderna los sistemas de relevancia del agente común están  
implantados por otros anónimos, presumiblemente para su beneficio (1974, pp. 128). Por otro lado, Alexis  
Gros, en su artículo “An unexplored relationship: Alfred Schutz as reader of Marx and marxism”, en A.  
Yeghiazarya y D. López (eds.) Schutzian Research N°16, 2024, pp. 119-152, ha demostrado que Schutz  
conocía bien la dinámica marxiana entre la ideología y la reproducción de las condiciones materiales de  
existencia.  
153  
describir fenomenológicamente el reconocimiento explícito de la sujeción a la  
autoridad. Dicho de otro modo, me propongo analizar el vuelco de la experiencia  
aproblemática de la sujeción a la autoridad dada por sentado, a la experiencia  
del reconocimiento súbito de la sujeción a una autoridad manifiesta. Esto implica  
el trayecto desde una situación inicial en que el agente no tematiza la relación  
jerárquica que guarda con su copartícipe, para llegar a una situación final en que  
la relación de autoridad está destacada en primer plano en la experiencia del  
subordinado.  
Para ello procederé en tres pasos. En la primera sección, como situación  
inicial, consideraré la relación-nosotros de alto carácter directo, en que los  
agentes se interpretan mutua y eminentemente desde contextos de sentido  
subjetivos y sólo marginalmente desde el sistema de tipificaciones del dominio  
de relevancia, o contexto de sentido objetivo, que fija los roles y la relación de  
autoridad institucional entre ellos. En la segunda sección, como situación final,  
atenderé la relación-ellos directa en que el contexto de sentido subjetivo se  
ha diluido y en la que sólo resta el contexto de sentido objetivo como matriz  
interpretativa para la mutua comprensión de los agentes. En la tercera sección,  
como momento intermedio, abordaré la interpelación autoritativa del mandato  
con que el superordinado debe poder motivar en el subordinado el vuelco de la  
orientación-tú a la orientación-ellos. Procuraré demostrar que en la experiencia  
del subordinado el reconocimiento de la sujeción a la autoridad coincide con el  
momento del vuelco de la relación-nosotros a la relación-ellos.  
Situación de partida: la relación-nosotros de alto carácter directo  
DeacuerdoaSchutz,larelación-nosotrospuraconsisteenlamutuaorientación-  
túpuraentredosagentesensituacióndecara-a-cara(1993,p.193).Laorientación-  
tú pura es un concepto que refiere al estar dirigido intencionalmente hacia el  
prójimo en presencia, y captarlo como una persona humana indeterminada3  
(Schutz, 1974, p. 35, Schutz y Luckmann, 2009, p. 77). Dadas las recíprocas  
orientaciones-tú, cara a cara, en la relación-nosotros cada agente percibe el  
cuerpo del otro como un campo de expresión y toman nota, en presente vívido,  
de la secuencia ininterrumpida de sus expresiones corporales. La aprehensión  
3
Maurice Natanson (1979) sostiene que con la orientación-tú pura, por su máxima inmediatez,  
paradójicamente se aprehende al otro con la máxima anonimia, pues aparece totalmente indeterminado. Esta  
es una interpretación interesante, pero en este trabajo seguiré la interpretación de Daniel Cefaï (1988: 93),  
para quien tanto la orientación-tú pura como la relación-nosotros pura deben entenderse como estructuras  
formales que tienen funciones descriptivas y analíticas para el fenomenólogo, pero que no tienen lugar en  
la experiencia de los agentes sociales en actitud natural.  
154  
politética del curso de expresiones corporales suscita la apresentación del  
curso de los politéticos actos intencionales de conciencia con que cada quien  
confiere sentido a sus expresiones; de modo que cada cual accede al sentido  
subjetivo de las acciones y expresiones de su copartícipe (1993, pp. 199-201).  
Además, la atención recíproca produce el efecto espejo por el que cada agente se  
experiencia a sí mismo a través del otro; así, la comprensión del sentido subjetivo  
de las acciones del otro redunda en una auto-comprensión (1974, p. 41, 1993,  
p. 198). Queda así desplegado el contexto de sentido subjetivo como matriz de  
comprensión y autocomprensión de cada agente. Ahora bien, en el mundo de la  
vida cotidiana las relaciones-nosotros son siempre concretas pues los otros se  
nos aparecen portando determinaciones personales y sociales que reconocemos  
mediante tipificaciones (Schutz, 1974, p. 36). Reconocemos a los otros mediante  
tipos personales funcionales o roles sociales (“jefe”), tipos materiales de curso de  
acción (“dar órdenes), tipos personales caracterológicos (“amable”, “hostil”); y  
podemos reconocer al otro simultáneamente como un individuo único e irrepetible  
sin mediación de tipos, sino apelando al recuerdo de experiencias pasadas del  
mismo individuo (éste es Juan, María, etcétera) (Schutz y Luckmann, 2009, p.  
148). De modo que en la relación-nosotros concreta no solo comprendemos  
al otro bajo el contexto de sentido subjetivo, sino también desde contextos de  
sentido objetivos, mediante sistemas de tipificaciones anónimos (Schutz 1993,  
p.195). Así:  
La relación-nosotros se encuadra en un contexto múltiple de  
sentido: es experiencia de un ser humano, es experiencia de un  
actor social típico en la escena social, es experiencia de este  
semejante en particular […] en esta situación determinada Aquí y  
Ahora. (Schutz, 1974, p. 40)  
Ahora bien, Schutz y Luckmann sostienen que las relaciones-nosotros pueden  
ser analizadas según sus dos dimensiones entrelazadas: el nivel de inmediatez  
y el nivel de anonimia (2009, p. 244). Para la primera dimensión emplearé el  
término “carácter directo” que Schutz utiliza en otros escritos y que contiene a las  
subdimensiones del grado de intimidad, profundidad e intensidad de vivencia con  
que experienciamos al otro (1974, p. 39, 1993, pp. 187 y 205). En una relación-  
nosotros de alto carácter directo cada agente se concentra máximamente en  
seguir paso a paso, en sintonía con él, la serie de los actos intencionales con que  
el otro confiere sentido a sus acciones y expresiones. Por otro lado, la dimensión  
155  
del grado de anonimia refiere al modo inferencial de conocimiento del otro a partir  
de sistemas de tipificaciones. Mientras más vacíos sean los tipos con los que  
comprendo al otro (genéricos roles sociales y tipos de acción) tanto mayor será el  
grado de anonimia con que lo percibo; mientras más particular o pormenorizada  
sea la tipificación del otro (la mezcla de tipos personales funcionales y  
caracterológicos que componen el tipo específico “mi amigo Pedro”), menor será  
el grado de anonimia (Schutz, 2008, p. 53, 1974, pp. 57-58).  
Así, en la relación-nosotros la lógica entre el carácter directo y el grado de  
anonimia se presenta como una relación inversamente proporcional. En una  
relación-nosotros con alto carácter directo y, consecuentemente, bajo grado de  
anonimia, los agentes se interpretan en mayor proporción desde el contexto de  
sentido subjetivo y en menor proporción desde el contexto de sentido objetivo.  
Un caso ejemplar de la relación-nosotros concreta de alto carácter directo es la  
que expone Schutz en Sobre las realidades múltiples. En ella el agente volcado  
en su actividad se apercibe oblicuamente a sí mismo como un unificado polo de  
acciones en curso, y no como quien adopta un rol (Schutz, 2008, p. 208). En el  
curso de la interacción cara a cara experiencia de modo similar al otro:  
[S]ólo en la relación-Nosotros [...] puede el hombre que está en  
actitud natural experimentar el sí-mismo del Otro en su totalidad  
indivisa, mientras que fuera del presente vívido de la relación  
Nosotros, el Otro aparece meramente [...] como alguien que cumple  
un rol. (Schutz, 2008, p. 234)  
El fragmento parece sugerir que el contexto de sentido objetivo que fija los roles  
ha desaparecido de la experiencia de los agentes en la relación-nosotros. Sin  
embargo, como vimos, Schutz sostiene sistemáticamente en su obra que en las  
relaciones-nosotros,aunenlasdealtocarácterdirecto,debepermaneceralmenos  
marginalmente el contexto de sentido objetivo como matriz de interpretación. Lo  
que este fragmento expresa es que en el calor de la interacción entre dos agentes  
en relación-nosotros de alto carácter directo queda relegado a segundo plano el  
contexto de sentido objetivo (reduciendo el grado de anonimia), que permanece  
en el fondo temático, dado por sentado para ambos agentes. Para efectos del  
presente trabajo consideremos una relación-nosotros de alto carácter directo  
entre dos agentes que guardan en el contexto de sentido objetivo una relación  
institucional de autoridad de rol a rol.  
Por ejemplo, en mi centro de labores tengo una buena relación con mi jefe  
156  
llamado Gonzalo, a quien conozco relativamente bien: lo reconozco como un  
individuo particular, conozco ciertos rasgos de su carácter, su orientación política,  
el equipo de fútbol que sigue, etcétera. De modo que el tipo “mi jefe Gonzalo”  
tiene bajo grado de anonimia pues consiste en un conjunto de tipificaciones  
pormenorizadas que incluye tipos personales caracterológicos además del tipo  
funcional “jefe”. En el curso de la jornada, si bien no mantengo un cara a cara  
ininterrumpido con Gonzalo, él está al lado mío; nos percibimos periféricamente y  
mantenemosunacomunicaciónenpresentevívido:preguntamosyrespondemos,  
comentamos, indicamos. De modo que configuramos una relación-nosotros de  
alto carácter directo; nos interpretaremos mutuamente principalmente desde el  
contexto subjetivo de sentido que desplegamos al sincronizar nuestros flujos de  
conciencia. Aquí el contexto objetivo de sentido desde el que me interpreto en mi  
rol de “empleado”, en mis funciones y en relación de subordinación respecto de  
Gonzalo interpretado bajo el tipo “jefe” está presupuesto para mí. No lo explicito  
pues me resulta obvio. De modo que en el calor de la actividad laboral no podría  
decir si como “empleado” obedezco los mandatos de “jefe”, o si como Carlos  
colaboro con Gonzalo. No reflexiono sobre eso. Habrá que ver cómo irrumpe  
en la experiencia la relación de autoridad destacando a primer plano, tornando  
relevante, la asimetría de poder entre los roles.  
Situación de llegada: la relación-ellos directa  
De acuerdo a Schutz, aun estando cara a cara con el otro un agente puede  
abandonar, interrumpir, suspender, refrenar momentáneamente la relación-  
nosotros en curso para comprender el comportamiento del otro exclusivamente  
desde un contexto de sentido objetivo (Schutz, 1993, pp. 199 y 214-215, 1974,  
p. 41, Schutz y Luckmann 2009, pp. 90-91). Esto implica llevar a cabo una  
especie de epojé: pongo entre paréntesis (Schutz y Luckmann: 2009, p. 91), dejo  
de lado (Schutz, 1993, p. 214, 1974, p. 55) la individualidad del otro que me es  
dada directamente; no la considero más y me aboco a interpretarlo solamente  
mediante sistemas de tipificaciones anónimos. Ahora bien, una vez suspendida  
la relación-nosotros, ¿qué tipo de relación mantengo con el otro? En los pasajes  
mencionados Schutz manifiesta que con este dejar de lado la consideración del  
sentido subjetivo de las vivencias del otro pasamos a aprehenderlo como a un  
mero contemporáneo (1974, p. 54, 1993, p. 215). A lo largo de su obra Schutz  
define sistemáticamente al contemporáneo como un individuo que no está dado  
en presencia directa y al que puedo referirme indirectamente solo por medio de  
157  
tipificaciones, desde la orientación-ellos.  
La orientación-ellos pura consiste en el modo de referirse a un individuo que  
no está dado en presencia efectiva y de quien, por lo tanto, no puedo aprehender  
su individualidad directamente, ni sincronizar su flujo de conciencia con el  
mío (Schutz, 1993, p. 212, 1974, p. 50, Schutz y Luckmann, 2009, pp. 87-88).  
Al referirme al otro desde una orientación-ellos pura lo hago necesariamente  
de manera predicativa, a través de tipificaciones, desde contextos de sentido  
objetivos. Ahora bien, al igual que las relaciones-nosotros concretas también  
las relaciones-ellos concretas se pueden analizar según su alto o bajo carácter  
directo y grado de anonimia. Paradójicamente, aunque la orientación-ellos  
pura es necesariamente indirecta, Schutz menciona una “en cierto sentido [...]  
relación-ellos directa”4 (1993, p. 214), y usa como ejemplo la situación en que  
uno se encuentra observando a otros agentes en presencia física, cara a cara,  
sin desplegar con ellos una relación-nosotros. En tal situación tengo acceso a la  
serie continua de sus acciones y expresiones de modo que por una modificación  
atencional yo podría trocar mi orientación-ellos en una orientación-tú hacia  
algunos de los presentes y empezar a interpretar el sentido subjetivo de sus  
acciones. Pero evito hacerlo. No me interesa establecer una relación-nosotros,  
de modo que mantengo la “epojé”; mantengo entre paréntesis, dejo de lado, la  
vida consciente individual de cada uno de ellos sin ocuparme en comprenderla.  
Así también, pero en sentido inverso:  
[…] surge la posibilidad, aun estando ante un semejante, de  
‘refrenarse’ de la relación-Nosotros viva y reemplazarla, digámoslo  
así, por una relación-Ellos. En cierta medida, esto es lo que sucede  
recíprocamente en los actos institucionalizados, [...] [es] el comienzo  
de la cosi icaciónde la otra persona. (Schutz y Luckmann: 1973, p.  
90; las cursivas son mías)  
De toda la obra de Schutz solo en este fragmento aparece explícitamente  
el paso de la relación-nosotros a la relación-ellos, que tendría que ser directa  
puesto que ocurre en situación cara a cara. Este es también el único fragmento  
4 En el texto original: “Auch in der umweltlichen Situation sind dem Ich mitunter mehrere alter egos  
vorgegeben, auf deren BewuBtseinserlebnisse es in einem Blick hinsehen kann. Aber dieses umweltliche  
Ihr…” (Schutz, 1932, pp. 208-209; las cursivas son mías).  
Aquí se habla de “ellos en situación cara a cara conmigo” o bien unos “ellos circunmundanos”. La  
experiencia que puedo tener de los flujos de vivencias de ellos indica evidentemente un carácter directo. De  
modo que, si bien Schutz no acuña en ninguna parte una umweltliche Ihrbeziehung como término técnico,  
emplearé la expresión sugerida por el traductor: relación-ellos directa.  
158  
de la obra schutziana en que aparece el término cosi  
icación. De modo que  
parece evidente aquí la pluma de Thomas Luckmann. Sigamos la propuesta de  
Luckmann, digámoslo así: la modificación atencional cambia la relación-nosotros  
en una relación-ellos directa, la cual implica la cosificación o el comienzo de la  
cosificación de la otra persona al ponerentre paréntesis su individualidad subjetiva  
e interpretarlo sólo desde el contexto de sentido objetivo, como actuante de un  
cierto rol que guarda relaciones objetivas con otros roles, por ejemplo relaciones  
de autoridad.  
Ahora bien, dado que la descripción fenomenológica debe atenerse a lo  
efectivamente dado en la experiencia en primera persona, no resulta legítimo  
presuponer que la relación-nosotros se convierte sin más en una relación-ellos  
directa a partir del solo cambio de orientación de uno de los agentes. El hecho  
de que yo sustituya mi orientación-tú hacia el otro por una orientación-ellos  
cosificadora no basta, por sí mismo, para que queda constituida una relación-  
ellos directa; ello exige además que el otro, al ser así interpelado, responda con  
una orientación-ellos correlativa. Esto es de particular interés para el análisis  
fenomenológico de las relaciones de autoridad en las cuales no basta interpretar al  
otro como el ejecutor de un rol, sino que es necesario que yo mismo me interprete  
bajo un rol en relación de superordinación o subordinación con el suyo. Este  
es el proceso de la autotipificación. Según Schutz, el proceso de tipificación no  
demanda un acto yoico por parte del agente; la tipificación se dispara en síntesis  
pasivas (2011, p. 105, 2008, p. 268) suscitadas por los sistemas de relevancias  
interpretativas (2011, pp. 113-114, 2009, p. 198). Así también, la autotipificación  
no exige necesariamente un vuelco reflexivo por parte del agente. Ahora bien, la  
tipificación de roles sociales5 trae aparejada necesariamente la autotipificación  
del propio agente (2008, pp. 53, 81 150, 2013, pp. 236-237, 1974, p. 85, 216,  
Schutz y Luckmann, 2009, pp. 108, 279). Schutz lo expresa explícitamente en el  
siguiente fragmento:  
Cuando construyo al Otro como un sí-mismo parcial, como el que  
desempeña roles o funciones típicas, el corolario es el proceso de  
auto-tipificación que se produce si yo entro en relación con él [...] Al  
definir el rol del Otro yo mismo asumo un rol. (Schutz, 2008, p. 48)  
5 No considero aquí la heterotipificación, que refiere a la tipificación por parte de un miembro delin-group  
a un miembro de un out-group (Schutz, 1974, pp. 235-236). En las relaciones de autoridad institucional los  
roles no son tipos heterogéneos, sino homogéneos; son elementos de un mismo dominio de relevancia, en  
virtud de lo cual pueden guardar relaciones de igualdad y desigualdad jerárquica.  
159  
Ahora, este proceso recíproco no sólo “empieza” cuando se dispara mi  
tipificación del otro, sino que también puede “empezar” si interpreto que el otro  
me está tipificando o se está autotipificando bajo tales o cuales roles:  
[L]as tipificaciones utilizadas por A y B al comprender a C [...]  
son leídas por C en la conducta de A y B: tipificaciones de los  
procesos de reflejo intersubjetivo son transformadas en facetas de  
la autotipificación de C [...] en el desarrollo de la auto-imagen de C.  
(Schutz y Luckmann, 2009, p. 279)  
Evidentemente, yo no vivencio los actos tipificadores o autotipificadores del  
otro, pero leyendo su comportamiento, interpretando la actividad de su cuerpo  
como campo de expresiones, apresento en presente vívido sus actos dadores de  
sentido, los cuales implican tipificaciones. La descripción minuciosa del proceso  
tendría que considerar la amplia paleta de expresiones voluntarias e involuntarias6  
que puedo interpretar en mi copartícipe: si acaso expresa explícitamente el rol que  
me aplica (¡atención, soldado!) o si está implícito en su enunciado (me demanda  
la ejecución de una función típicamente asociada a un rol); además del tono de  
su voz, sus gestos y, por supuesto, mi propio conocimiento de la situación y mis  
presentificaciones ligadas (he infringido el código de conducta del empleado y  
anticipo que seré amonestado como tal), etcétera. Así, si el subordinado interpreta  
que el superordinado le dirige una orientación-ellos, tipificándolo y cosificándolo  
como mero tomador de rol desde el contexto de sentido objetivo, entonces el  
subordinado disparará pasivamente su tipificación y autotipificación de los roles  
correspondientes, devolviendo al superordinado una orientación-ellos, con la que  
quedaría configurada la relación-ellos directa. Se habrá difuminado, entonces, el  
contexto de sentido subjetivo a favor de la desnuda relación objetiva de autoridad  
de rol a rol, la cual está pautada por las funciones de mandato y obediencia de  
cada uno.  
Sin embargo, no puedo presuponer encontrarme ya en la situación final,  
en la relación-ellos directa, para luego recibir y obedecer el mandato, sino que  
la interpelación misma de la autoridad debe poder provocar la modificación  
atencional. El mandato mismo, bajo ciertas circunstancias, debe poder  
sorprenderme en la orientación-tú y producir el vuelco a la orientación-ellos,  
6 En sus análisis sobre cuerpo como campo de expresiones Schutz (1993, p. 52) aclara que utiliza el  
término expresión [Ausdruck] en sentido amplio, y no en el sentido específico que le da Edmund Husserl  
en las Investigaciones lógicas. De acuerdo a la Primera Investigación Lógica las expresiones, a diferencia  
de las señales, son siempre y necesariamente voluntarias y lingüísticas.  
160  
aumentando bruscamente el grado de anonimia y degradando la relación-  
nosotros en una relación-ellos directa.  
Del nosotros al ellos: la relevancia del mandato  
Voy a considerar el mandato en dos de sus aspectos esenciales: como una  
acción típica reconocible y como una potencia motivadora. En primer lugar,  
en la medida en que el mandato es una expresión perceptible debe poder ser  
reconocida en sentido objetivo como el particular tipo material de curso de acción  
“mandato” y no, por ejemplo, como “favor” (aunque se formule empleando el  
vocablo “favor”). Esto es posible dado el contexto de sentido objetivo siempre  
operante, si bien dado porsentado, en la relación-nosotros. Un agente interpreta la  
expresión del otro como del tipo “mandato” en función de la tipicidad reconocible  
en la situación: los roles, el contenido lingüístico de la emisión, el tono de la voz,  
etcétera. En segundo lugar, simultáneamente a la interpretación de tal expresión  
como mandato, el subordinado debe reconocer inmediatamente su poder  
motivador obligatorio.  
Para formalizar la experiencia del carácter obligatorio del mandato consideraré  
la teoría de la relevancia de Schutz en relación con los contextos de sentido  
objetivo o dominios de relevancia. Puesto que Schutz no analiza específicamente  
los contextos de sentido objetivo que fijan relaciones de autoridad, repondré  
primero un contexto de sentido objetivo al que se refiere en múltiples pasajes de  
su obra: el lenguaje.  
De acuerdo a Schutz cualquier lenguaje y sus reglas gramaticales son  
sistemas objetivos de signos, con  
iguraciones objetivas de sentido instituidas  
(Schutz, 1974, p. 50), sancionadas socialmente, y que funcionan como matrices  
interpretativas idealizadoras y anónimas (2009, p. 269). Se trata, pues, de un  
contexto de sentido objetivo. Una expresión lingüística comporta, al igual que toda  
acción, la posibilidad de ser comprendida desde contextos de sentido subjetivos  
y objetivos. El sentido subjetivo de la expresión del agente son las vivencias en su  
flujo de conciencia que él desea transmitir; el sentido objetivo de la expresión es  
la significación de su locución tal y como es interpretada desde las reglas de uso  
del lenguaje, válidas para cualquiera (1993, p. 195). Como vimos, en el curso de  
una interacción en una relación-nosotros un agente puede poner entre paréntesis  
la individualidad de su copartícipe, dirigirle una orientación-ellos y aprehenderlo  
como un actor típico. Así, yo podría concentrarme sólo en el sentido objetivo  
de las expresiones de mi copartícipe a partir del sistema de signos objetivo y  
161  
anónimo (Schutz y Luckmann, 2009, p. 77) y aprehenderlo bajo “un tipo ideal  
anónimo en alto grado: [por ejemplo] hablante de inglés” (Schutz, 1974, p. 60). Si  
el intercambio lingüístico se desarrolla en el curso de una relación-ellos entonces  
“los contextos subjetivos de sentido son ‘reemplazados’ [...] por el contexto de  
sentido Objetivo perteneciente al sistema de signos” (Schutz y Luckmann, 2009,  
p. 270); de modo que cada agente se expresará sin consideración del sentido  
subjetivo de las expresiones, pues “cuanto más anónimo es mi copartícipe tanto  
más ‘objetivamente’ debo utilizar los signos” (Schutz, 1974, p. 63).  
Esto implica que el lenguaje, en tanto con  
iguración objetiva de sentido  
instituido tiene un poder normativo que puede ser invocado por cualquier  
hablante competente contra cualquier otro. Si en una conversación cometo un  
error lingüístico, si por ejemplo digo a mi interlocutor que “de lo que leí deducí  
que…”, él puede hacer caso omiso del error y concentrarse en el sentido subjetivo  
de mi expresión. Pero también podría poner entre paréntesis el sentido subjetivo  
e interpretarla desde el contexto objetivo, hacerme ver mi error y corregirme: “se  
dice ‘deduje’, no ‘deducí”. Desde la teoría de la relevancia la acción de corrección  
que mi interlocutor me dirige consiste en la imposición de ciertas relevancias  
temáticas (la palabra “deducí”), interpretativas (que se dice ‘deduje’ y no “deducí)  
y motivacionales (que acepte mi error y lo corrija). Si me dejo imponer esas  
relevancias y me corrijo no es porque mi interlocutor porte algún rol de autoridad,  
sino en virtud de las reglas del lenguaje. Es el total sistema objetivo de signos lo  
que le confiere peso a su corrección; el contexto objetivo de sentido multiplica  
la fuerza de las relevancias que me impone al punto de hacerlas irresistibles.  
Puedo pedirle que no se fije en mi error, pero si él insiste en hacerme ver el fallo  
no puedo solicitar una excepción a la norma. Puedo resistirme a la corrección,  
pero experiencio entonces una asimetría de poder: mientras que yo resisto con  
mis sistemas de relevancias intrínsecas, él emplea contra mí todo el sistema  
objetivo de signos. De modo que en mi experiencia las relevancias intrínsecas  
que me impone mi interlocutor adquieren un peso supraindividual al apalancarse  
en el entero sistema objetivo de signos socialmente aceptado; él no demanda que  
yo me corrija en función de su manera de conjugar el verbo “deducir”, sino en  
función de cómo se conjuga, cómo hay que conjugarlo correctamente. Así, su  
acto de corrección invoca el anónimo, impersonal, supraindividual, contexto de  
sentido objetivo y obtura para mí el contexto de sentido subjetivo, mientras dure  
la corrección.  
Esta descripción a partir de las consideraciones de Schutz sobre el lenguaje  
162  
y las relevancias impuestas parece poder ser trasladada a las relaciones de  
autoridad institucional. El mandato expreso que ejecuta el superordinado  
consiste en la imposición de sus relevancias intrínsecas sobre el subordinado.  
En la experiencia del subordinado esas relevancias impuestas son vividas  
como incontenibles debido a que, si bien provienen de este individuo particular,  
“el jefe”, cargan con la fuerza anónima y supraindividual de la con  
iguración  
objetiva de sentido instituido, el contexto de sentido objetivo (o bien, el dominio  
de relevancias) de la institución, que fija los roles y las relaciones jerárquicas. El  
ejercicio expreso del poder de mando autoritario del jefe hace explícito el contexto  
de sentido objetivo y me alcanza y revela súbitamente mi costado objetivo que  
es mi rol, que soy yo mismo en un fragmento de mi personalidad total (Schutz  
2008, p. 48, 2013, pp. 246-249). La interpelación del mandato, pues, suscita en  
mi experiencia simultáneamente la tipificación y autotipificación de los roles y  
la relación objetiva de autoridad entre ellos como el sentido más relevante de la  
situación. La potencia motivadora del mandato reside en el grado de anonimia  
que me conmueve con la misma necesidad insuperable que a cualquiera que  
estuviese en la misma situación, bajo el mismo rol; se dirige especí  
icamente a  
mí como a otro cualquiera. Instalados en el contexto de sentido objetivo si uno  
está tipificado bajo este rol el mandato habilita sólo un curso de acción posible: se  
tiene que obedecer.  
Desde la interpretación sugerida, entonces, el mandato consistirá en la  
imposición de las relevancias intrínsecas del superordinado sobre el subordinado,  
orientada hacia la validez de un orden jerárquico fijado como contexto de sentido  
objetivo, y que, simultáneamente, torna relevante dicho contexto de sentido  
objetivo en la experiencia del subordinado. De modo que el mandato ejercido  
con autoridad explícita por el superordinado puede explicitar súbitamente para  
el subordinado la orientación-ellos que se le dedica y que lo tipifica y cosifica en  
un rol. Y así puede suscitar en el subordinado el vuelco de su previa orientación-  
tú en una orientación-ellos, con la tipificación y autotipificación de los roles  
correspondientes, configurando la relación-ellos directa. En la experiencia del  
subordinado, entonces, el mandato abre el contexto de sentido objetivo, tornando  
máximamente relevante la interpretación de la situación en términos de roles  
y relaciones institucionales de autoridad; a la vez que cierra, como irrelevante,  
el contexto de sentido subjetivo. El momento del reconocimiento explícito de la  
sujeción a la autoridad consistiría, entonces, en el vuelco súbito de la relación-  
nosotros en relación-ellos directa.  
163  
Conclusión  
Como situación inicial he partido de la relación-nosotros de alto carácter  
directo, en que los agentes interactúan interpretándose mutuamente desde un  
contexto de sentido subjetivo y simultánea y marginalmente desde el contexto  
de sentido objetivo. Me propuse arribar, como situación final, a la relación-ellos  
directa en que los agentes interactúan interpretándose entre sí exclusivamente  
desde el contexto de sentido objetivo, como ejecutores de roles en una relación  
objetiva de autoridad, mandando y obedeciendo, obturado el contexto de sentido  
subjetivo. Sugerí que no habría que presuponer la relación-ellos directa como  
fondo sobre el cual el subordinado realiza el reconocimiento de su sujeción a la  
autoridad. Propuse, por el contrario, buscar el reconocimiento de la sujeción a  
la autoridad en el momento del vuelco de la situación inicial a la situación final.  
Como momento bisagra entre las dos situaciones he considerado el ejercicio  
explícito de la autoridad en la forma del mandato.  
Por un lado, el mandato es una acción típica interpretada por el subordinado  
a partir del contexto de sentido objetivo operante en toda relación-nosotros. Por  
otro lado, la potencia del mandato consiste en la imposición de las relevancias  
intrínsecas del superordinado sobre el subordinado cuya eficacia descansa en el  
contexto de sentido objetivo aceptado por ambos y que asigna a cada quien sus  
roles y funciones: mandar y obedecer. Puesto que en la relación-nosotros de alto  
carácter directo el contexto de sentido objetivo está dado por sentado, se manda  
y se obedece típicamente sin hacer temática la relación de autoridad entre los  
roles.  
Sin embargo, al ejercerse explícitamente la autoridad, la potencia obligatoria  
del mandato consiste en una imposición de relevancias que a su vez pone de  
manifiesto, es decir, torna relevantes, para el subordinado los roles y la relación  
objetiva entre ellos. Puesto que el mandato alcanza al subordinado en su aspecto  
objetivo institucional, como ejecutor de un rol, lo motiva a interpretarse a sí mismo  
y al otro desde el contexto de sentido objetivo en detrimento del contexto de  
sentido subjetivo. El poder de mando autoritario ejercido abiertamente abre, pues,  
el contexto de sentido objetivo a la vez que obtura el contexto de sentido subjetivo.  
Así, el mandato explícito suscita en el subordinado el vuelco de su orientación-tú  
en una orientación-ellos. De modo que el reconocimiento del mandato en cuanto  
tal, que produce la modificación atencional en el subordinado, es el momento del  
súbito reconocimiento de su sujeción a la autoridad.  
164  
Referencias bibliográficas  
Aste, Carlos. (2024). La teoría de las relevancias de Alfred Schutz como matriz  
interpretativa de los conceptos de poder y autoridad en Max Weber. Reflexiones  
Belvedere, Carlos. (2014). En primera persona: reflexiones fenomenológicas sobre el  
poder. En Dreher, J., y López, D. (Comps.), Fenomenología del poder (pp. 45-82).  
Ediciones USTA.  
Bourdieu, Pierre. (2007). El sentido práctico. Siglo Veintiuno Editores.  
Cefaï, Daniel. (1998). Phénomenologie et Sciences Sociales: Alfred Schutz. Librarie  
Droz.  
Dreher, Jochen. (2013). Reflections on a phenomenology of power. Schutzian Research  
5, pp. 103-119.  
Göttlich, Andreas (2011). Power and powerlessness: Alfred Schutz’s theory of  
relevance and its posible impact on a sociological analysis of power. En Civitas:  
revista de Ciências Sociais N°11, pp. 491-508.  
Gros,Alexis.(2023).Macro-socialawarenessineverydaylife:towardaphenomenological  
theory of society. En Belvedere, C., y Gros A. (Eds.), The Palgrave Handbook of  
Macro-Phenomenology and Social Theory (pp. 29-58). Palgrave-Macmillan.  
Gros, Alexis. (2024). An unexplored relationship: Alfred Schutz as reader of Marx and  
marxism. En Schutzian Research N°16, pp. 119-152.  
López, Daniela. (2015). La experiencia subjetiva de la desigualdad en la vida cotidiana:  
contribuciones de la sociología fenomenológica de Alfred Schutz. En Trabajo y  
Sociedad N°27, pp. 221-232.  
Natanson, Maurice. (1979). Phenomenology, anonymity, and alienation. En New  
Literary History N°10, pp. 533-546.  
Schutz, Alfred. (1932). Der sinnhafte aufbau der sozialen welt. Springer.  
Schutz, Alfred. (1966). Edmund Husserl’s ideas, volume II. En Schutz, I. (Ed.), Collected  
Papers III: Studies in phenomenological philosophy (pp.15-39). Springer.  
Schutz, Alfred. (1974). Estudios sobre teoría social. Amorrortu Editores.  
Schutz, Alfred. (1993). La construcción significativa del mundo social. Introducción a la  
sociología comprensiva. Paidós.  
Schutz,Alfred. (2008). El problema de la realidad social: Escritos I. Amorrortu Editores.  
Schutz, Alfred, y Luckmann, Thomas. (2009). Las estructuras del mundo de la vida.  
Amorrortu Editores.  
Schutz, Alfred. (2011). Reflections on the Problem of Relevance. En Embree, L. (Ed.),  
165  
Collected Papers V, Phenomenology and the Social Sciences, (pp. 93-197). Springer.  
Schutz, Alfred. (2013). The problem of personality in the social world. En Barber, M.  
(Ed,), Collected papers VI. Literary reality and relationships (pp. 199-240). Springer.  
Weber, Max. (2022). Economía y sociedad. Fondo de Cultura Económica.  
Cómo citar este artículo:  
Aste C., C. (2025). El reconocimiento explícito de la sujeción a la autoridad: una  
interpretación desde la fenomenología de Alfred Schutz. Trazos-Revista de  
estudiantes de Filosofía, 1(9), 150 - 166  
166