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TRAZOS - AÑO IX – VOL.II – DICIEMBRE 2025 - e-ISSN 2591-3050
serie de fenómenos que representan una identidad, en este caso, por ejemplo, la
identidad escénica de una región. En su lugar, comprendemos que un mapa es
un archivo inestable, discontinuo, múltiple y transitorio. En el caso del encuentro
que nos convoca, la cartografía tiene esa índole fugitiva. El mapa es tan sólo una
guración de prácticas, intereses y lógicas de producción escénicas de diversas
procedencias poéticas, pero cuyo eje común radica en el amplio espectro de la
experimentación.
La categoría de rareza es, más bien, una suerte de juego irónico en el que lo
que importa destacar es el carácter divergente del esquema dramático tradicional
y, en general, de las lógicas normativas de producción teatral. Lo raro o lo extraño,
como muestra Julia Kristeva (1988), es aquello que aparece excluido del orden
de lo simbólico, pero que al mismo tiempo lo constituye y revela sus límites. De
modo que podemos ver en la rareza tan solo el intento de gurar otro orden de lo
sensible. Lo raro, podríamos decir, es una operación que compone otro reparto de
lo sensible (Rancière, 2014), en tanto habilita una organización alternativa de las
palabras, los cuerpos, las imágenes y los afectos. En este sentido, y también en
consonancia con la idiosincrasia del teatro independiente, cada elenco concibe sus
prácticas desde el margen, no sólo por encontrarse fuera de los circuitos ociales,
sino por construir sus procedimientos escénicos desde un borde epistemológico
y poético, caracterizado por el mestizaje de operaciones lógicas y estéticas. Esta
cartografía de lo raro reúne los gestos contemporáneos que impactan en cada
grupalidad a la hora de producir sus propias poéticas.
De acuerdo con esto, es posible delinear algunos puntos, apariciones
y elementos relevantes que conforman las mentadas propuestas, a modo
de síntesis disyuntiva, es decir, tan solo como el mapeo fragmentario de una
diversidad imposible de totalizar en una unidad. Esto solamente a modo de
una presentación sucinta, pues cada montaje merecería un desarrollo mayor
que excede los límites de este texto. Con esta nalidad, aludimos a los rasgos
elementales de las poéticas en cuestión. Cabe aclarar que, siguiendo a José Luis
Valenzuela, pensamos las poéticas en clave de los modos de producción, esto
es, las operaciones, instrumentos y formas de abordar la teatralidad, las cuales
reportan “efectos morfológicos, encadenamientos o conexiones entre cuerpos
vivos e inertes, entre cuerpos actuantes y enunciados, entre textos y subtextos”
(Valenzuela, 2021, p. II).
En Poema dramático en tres cuerpos (Prodanza, La Rioja), hay una
hibridación entre el teatro, la danza, el audiovisual y la poesía, diagramados por la