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TRAZOS - AÑO IX – VOL.II – DICIEMBRE 2025 - e-ISSN 2591-3050
Jacques Rancière sostiene que el cine es un objeto equívoco que se caracteriza
por ser una multiplicidad de cosas. Para el lósofo francés el cine puede ser un
lugar de discusión, un aparato ideológico, el concepto de un arte, una industria,
una utopía y hasta un objeto metafísico (Rancière, 2011, p.12). El cine es entonces
una multiplicidad que rechazaría toda teoría unitaria, asimismo el arte no es un
campo cerrado y si bien cada género artístico posee su propia especicidad, en
la actualidad se caracterizan por conformar espacios disciplinares de fronteras
exibles.
Respecto a este efecto de plasticidad de las fronteras disciplinares, Robin Wood
estaría de acuerdo con Rancière: el cine es un espacio de fronteras porosas. Es
innegable la relevancia de la fotografía, de los aspectos narrativos de la trama en
el guion y de la música en la postproducción cinematográca. Sin embargo, cada
teoría del cine ha insistido en su propia polarización particular, parcializando los
puntos de vistas y privilegiando un enfoque por sobre otros. Uno de estos enfoques
es la teoría del montaje, célebre en críticos de la talla de Bazín (1990)
1
. Esta teoría,
en términos muy generales, considera a esta instancia cinematográca como el
acto creativo fundamental. Wood discrepa sobre este punto de la teoría de Bazin,
buscando corregir el equilibrio entre las partes en juego en el acto creativo.
Además de la teoría del montaje también la teoría del autor de Truaut participa
de esta parcelación especulativa. Porque pone el foco tanto desde el punto de
vista de la temática como desde lo estético y la técnica, en un formalismo que
dene a una voz autoral. El cine de género o comercial comparte con el cine
de autor algunas características esenciales. Es regido por convenciones, por
normas y reglas, representa rasgos ya sabidos, es decir, está sostenido sobre
tropos, fórmulas, tal es el caso del género western o las películas románticas. En
este aspecto, ambos modos conforman criterios formales, es decir, se trabaja por
convenciones. El género slasher de gran auge en la década de los ochenta o en
una película de autor de Mario Bava. Hay una temática recurrente, una forma de
hacer los encuadres y los planos, un uso técnico del color y hasta una tipografía
especíca, en otros términos, hay criterios formales que denen un modo de
trabajar por convenciones, es decir por normas.
Estos enfoques, sostendrá Wood, tienen su propia validez y esta depende del
1 André Bazin es uno de los autores canónicos de la teoría y crítica cinematográca,
cofundador de la célebre revista
Cahiers du Cinéma.
Es uno de los referentes de la moderna
teoría del montaje, además de un amplio conjunto de categorías analíticas para pensar el
cine. Remitimos al lector interesado a uno de sus más célebres trabajos
¿Qué es el cine?