TRAZOS - AÑO IX – VOL.II – DICIEMBRE 2025 - e-ISSN 2591-3050
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Un Dios En Busca De
Sangre: Trabajo Vivo
Y Dialéctica De Lo
Sagrado
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A God In Search Of Blood: Living Labor And
The Dialectic Of The Sacred
1 Ponencia presentada en el ll Coloquio Interuniversitario de Filosofía: “¿Qué sucede si la losofía se detiene?” organizado por la
Revista-Trazos, perteneciente al Instituto de Filosofía, de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional
de San Juan y la Revista de estudiantes de Filosofía Tolle Lege, perteneciente a la Universidad de Costa Rica. San Juan, Argentina.
29 y 30 de mayo de 2025.
TRAZOS - REVISTA DE ESTUDIANTES DE FILOSOFÍA - AÑO IX - VOL. II. - DICIEMBRE 2025
páginas 126-134 - E-ISSN 2591-3050
http://www.ojs.unsj.edu.ar/index.php/trazos/
INSTITUTO DE FILOSOFÍA - FACULTAD DE FILOSOFÍA, HUMANIDADES Y ARTES - UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN JUAN
Recibido: 31 de agosto de 2025
Aceptado: 19 de diciembre de 2025
Guillermo Javier Riveras
Universidad Nacional de San Juan. San Juan, Argentina.
guilloteriveras@gmail.com
Ponencias
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Resumen: El siguiente trabajo analiza el auge de gobiernos neofascistas y
nuevas derechas (Trump, Milei, Vox) desde la perspectiva de Mariátegui (2010),
quien señala que la sociedad burguesa, al priorizar la razón, ha generado un vacío
mitológico, eliminando fe, mito y esperanza. La ciencia no satisface la necesidad
de innito, mientras que el mito, según Eliade (1999), llena el “yo profundo” con
verdades absolutas. La muerte de valores liberales, descrita como el “drama
burgués” por Fernandes (2019), lleva a buscar mitos pretéritos, evocando un
pasado idealizado que refuerza el neofascismo sin subvertir el statu quo. En el
capitalismo, lo sagrado se pervierte en idolatría y fetichismo, donde el capital, como
Moloch, exige sacricios del trabajo vivo (Dussel, 1993). Esta lógica vampírica,
basada en la violencia y el ocultamiento, transforma la mercancía en un fetiche,
perpetuando un sistema que demanda sangre trabajadora para sostenerse.
Palabras clave: mito - sacricio - capitalismo
Abstract: The following work analyzes the rise of neofascist governments
and new right-wing movements (Trump, Milei, Vox) from Mariátegui’s (2010)
perspective, which argues that bourgeois society, by prioritizing reason, has
created a mythological void, eliminating faith, myth, and hope. Science fails to
satisfy the need for the innite, whereas myth, according to Eliade (1999), lls
the “deep self” with absolute truths. The death of liberal values, described as the
“bourgeois drama” by Fernandes (2019), leads to a search for past myths, evoking
an idealized history that reinforces neofascism without subverting the status quo.
In capitalism, the sacred is perverted into idolatry and fetishism, where capital,
as Moloch, demands sacrices of living labor (Dussel, 1993). This vampiric
logic, rooted in violence and concealment, transforms commodities into fetishes,
perpetuating a system that demands workers’ blood to sustain itself.
Keywords: myth – sacrice- capitalism
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“El capital es trabajo muerto que sólo se reanima,
a la manera de un vampiro, al chupar trabajo vivo, y
que vive tanto cuanto más trabajo chupa”
(Marx, K., 2006, pp.279-280).
Este trabajo está pensado contextualmente, para dar explicaciones del suceso
político atravesado, en su mayoría, por los gobiernos que, de manera coloquial,
llamamos neo-fascistas y/o nuevas derechas. Tales como los espacios políticos
conformados por Milei (Argentina), Trump (EEUU), Zelenski (Ucrania), entre
otros, como así también, el crecimiento del partido “Vox” en España.
Para iniciar nuestro análisis, nos basaremos en el diagnóstico de Mariategui
(2010), quien sostiene que la sociedad actual, al estar gobernada por la burguesía,
carece de fe y de mito. Por consiguiente, carece de -una- esperanza. El autor
considera que el paradigma de la razón ocupó el retablo de los dioses. Pero, como
si de un teocidio se tratase, el mismo racionalismo ha matado la razón, de la misma
manera que el fascismo habría considerado que la burocracia había matado a la
libertad (2010). El progreso ciego y devoto de la razón por razón no solo nos ha
dado un sistema considerado able como lo es la ciencia, sino que, por su propia
naturaleza, también nos ha vaciado mitológicamente. De esta manera, la ciencia
no satisface la necesidad de innito; en cambio, “el mito posee la virtud de llenar
el yo profundo” (Mariategui, 2010), y de crear ciertas verdades absolutas.
¿Qué es el mito y qué se entiende por sagrado?
Por mito entenderemos un producto cultural que narra una historia sagrada;
es decir, que relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial
y fabuloso de los comienzos (Eliade, 1999). Puede entenderse también como
la cosmogonía de los nuevos valores que priman o, por el contrario, de los
valores a los que se debe recurrir. De esa manera, antropológicamente, habría
una negación de la continuidad de verdades absolutas. Dicho de otro modo, la
muerte de los valores liberales produce la ausencia de verdades absolutas en la
contemporaneidad.
Cuando se habla de la muerte de valores liberales, nos referimos a lo que
Florestan Fernandes (2019), entiende como drama burgués. Esto es, la forma en
la que la burguesía ha podido hacer prevalecer todos sus valores, cooptarlos y
tenerlos para sí, imposibilitando poseerlos a quienes están fuera de su clase. A la
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vez, la burguesía inscribe todos los discursos por dentro del drama, serenando el
potencial revolucionario que estos valores supieron tener, volviéndose reactivos
y abstractos.
Según Seijo y Sanchez (1987), en su Manual de la doctrina social de la iglesia,
los elementos esenciales del liberalismo actual serían: la concentración de
capitales, la inversión de valores que hace de la economía algo más importante
que satisfacer necesidades, la subordinación del consumo a la producción
que invierte la jerarquía haciendo que el hombre exista para la producción y, la
construcción de proletarios sin reservas, ni cultura, ni esperanza.
Para Mariátegui (2010), el escepticismo constituye un retablo infecundo,
incapaz de albergar los valores y la búsqueda de innito de la sociedad actual.
Dado que el lenguaje relativista resulta inaccesible para las masas y, los relatos
políticos —como el socialismo del siglo XXI— se han desmoronado, esa necesidad
de trascendencia empuja al sujeto hacia el mito pretérito (Mariátegui, 2010, p.
184). Este fenómeno no subvierte el status quo, sino que genera una reversión
del fascismo y sus avatares (nazismo, franquismo o las dictaduras del Cono Sur).
El resultado es una síntesis reaccionaria: la estructura de un Estado liberal se
amalgama con la ética del medioevo católico y sus valores conservadores.
Esto es posible porque el origen goza, entonces, de un prestigio casi mítico
(Eliade, 1999). Por ejemplo, pensando en la idea de los vampiros, cuyo origen es
la casta rumana y su mitología, encontramos que esta casta armaba: “nuestro
origen está en roma” (Eliade, 1999, p. 174). Se trata de un mito dotado de una
conciencia de cierta participación misticada de la grandeza romana. Similar a
formulaciones contemporáneas como la de hacer grande a América de nuevo
o, de volver a hacer de Argentina una potencia mundial con el mayor PBI. Sin
embargo, a nes prácticos, como señala Mircea Eliade (1999), “la pasión por el
«origen noble» explica asimismo el mito racista de los «arios», periódicamente
revalorizado en Occidente” (p. 175). El ario representa un pasado primordial
heroico que poco tiene que ver con los hechos sobre el mismo. Por el contrario, el
marxismo retoma el mito teológico de la emancipación desde abajo.
Si bien “en el mito todo puede suceder” (Lévi-Strauss en Sazbón, 1971, p.
10), y existen estructuras que se repiten en todas las culturas, es importante
reconocer la desconexión que hay entre pasado y futuro a la hora de pensar los
mitos modernos. Así entonces, “sería una locura pensar que la misma fe repite el
mismo milagro” (Bloch en Mariategui, 2010, p. 184). La búsqueda de una nueva
mítica pensada para los tiempos modernos nos daría acceso a un nuevo milagro,
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separado del yugo del mito pretérito. Nos señalaría un rumbo para llenar el llamado
yo profundo.
Para comprender mejor esto nos remitiremos, una vez más, a Mircea Eliade
(2014), que describe que lo numinoso, lo divino, lo que proviene de Dios, es una
dialéctica que se da mediante la hierofanía: la forma en la que lo sagrado y su
potencia se develan, se muestran, se presentan. Esta presentación tiene dos tesis
antagónicas sostenidas de forma sintética en lo numinoso mismo: el misterio de
fascinación y el misterio del terror. En relación al primero, por ejemplo, Ana María
Llamazares (2022), en Símbolos de los Sagrado, nos dice que el brillo es una
característica que “a nivel físico es propio de la luz y a nivel metafísico propio de los
dioses” (p. 323). El brillo, es una categoría de fascinación. En cambio, la potencia
divina incontrolable de un Dios vivo —tal como marca la formación pietista de
Hegel y Marx— (Dussel, 1993), nos permiten la conciencia de deidades o dioses
que castigan, duelen o destruyen. Algunos de los avatares divinos se darían en
teologías políticas con la imagen tótem del presidente, al cual deberíamos matar
cada cierta cantidad de años para que la democracia burguesa exista.
Por otro lado, los arquetipos que denen lo numinoso pueden ser identicados
como presencia del mundo. Es posible concebir lo divino como una entidad
sideral, urania y celeste; un Dios lejano y fuerte, tal como lo describe Eliade (2014).
Así entonces, este mito pretérito buscado por el hombre actual puede llenarse
con la búsqueda, por ejemplo, de las Fuerzas del Cielo o, con lo que Ana María
Llamazares (2022) llama el arquetipo felínico, el cual, “puede viajar tanto hacia el
inframundo, gracias a su valor y a su capacidad para ver en la oscuridad, como
hacia mundos superiores, convertido en astro solar que recorre diariamente el
rmamento” (p. 345).
De esta forma, al entender lo sagrado en estas claves, podemos comprender
que en el capitalismo no se ha producido una secularización de la religión (Eliade,
2014), ni mucho menos el proceso de emancipación que Marx, (2015) esbo
en La Cuestión Judía; por el contrario, emerge una religiosidad de lo secular: un
espacio ocupado por el totemismo, el fetichismo y la idolatría, lejos de la potencia
sagrada.
Idolatría, fetichismo y totemismo
Por idolatría entenderemos “la inversión de niveles que se opera cuando se
diviniza lo fenoménico” (Croatto, 2002, p. 64). Para Dussel (1993), esto sería
el equivalente al totemismo y al fetichismo. “En efecto, Marx muestra en su
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teología «metafórica» que el capital tiene una pretensión idolátrica de eternidad,
de incorruptibilidad, de permanencia; que es un fetiche que exige un sacricio”
(Dussel 1993, p. 201). Por su parte, por fetichismo entendemos la percepción de
las relaciones sociales de producción y distribución, como relaciones entre cosas
(las mercancías), en lugar de relaciones entre personas (Dussel, 1993, pp. 66-67).
Esto implica que las mercancías, como objetos, parecen tener una vida propia,
una capacidad de determinar su propio valor y su propio intercambio, en lugar
de que los mismos sean el resultado de la actividad productiva y las relaciones
sociales de las personas que las producen y las intercambian.
El carácter fetichista, entonces, cumpliría con un carácter de ocultamiento
(contrario al proceso hierofánico de lo sagrado) de las relaciones sociales.
Haciendo que éstas se conviertan en un todo divinizado, una “totalización totalitaria
de la totalidad” (Dussel, 1993, p. 96). Esta transustanciación de la mercancía
genera un problema en lo religioso, ya que la hierofanía se presentaría a partir de
esta totalidad fetichizada, excluyendo el carácter histórico y envolviéndose desde
una mitología pseudo secular.
Este proceso, Dussel lo expresa de la siguiente manera: “Para Marx: 1) PMa
(premisa mayor): si un cristiano es capitalista. 2) PMe (premisa menor): y si el
capital es la «Bestia» del Apocalipsis, el «demonio visible» 3) Conclusión: dicho
cristiano se encuentra en contradicción práctica” (Dussel, 1993, p. 14).
Como ya hemos armado, la experiencia de lo sagrado se vive de forma similar
en todas las culturas. En palabras de Wunburger (2006) “el inventario de las
fuerzas sagradas y sus modos de manifestación han engendrado una diversidad
de sistemas de creencias míticas que pueden ordenarse bajo algunos grandes
modelos” (p. 36). De esta manera, al nombrar algunas de las características
idólatras del capitalismo, Marx utiliza categorías que son propias de la herencia
occidental de las tradiciones judeo-cristianas. Este es: Mamón, representación
del dios de la avaricia, generalmente vinculado al mito del Becerro de oro y al
fetichismo por el dinero. Aplicando a la lógica anteriormente mencionada, el
fetichismo de la mercancía sería una contradicción práctica para el creyente
judeo-cristiano en el capitalismo
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La lógica sacricial en el capitalismo
La otra categoría en la que nos detendremos es la de Moloch, vinculada al trabajo
vivo o la fuerza del trabajo. Originalmente, es un dios amonita relacionado también
a Baal, a Adramelech y Baal hamon, caracterizado por el ritual del sacricio, de
la muerte y del fuego. Su rito estaba estrictamente relacionado con arrojar niños
(preferentemente bebés) al fuego o las brasas para luego ser deglutidos por el
mismo Moloch. En Marx, esta deidad tomará otro carácter. Inscripto dentro del
capitalismo, Moloch marca el paso de estado entre el trabajo vivo y el benecio
del trabajo muerto.
Según Wunenburger (2006), el sacricio es el rito religioso por excelencia, e
incluso es confundido con la esencia misma de lo sagrado. La víctima se pone,
entonces, como una realidad intermediaria entre Dios y el hombre a n de asegurar
contacto entre ambos mundos. Dice Wunenburger: “algunos han querido explicar
el sacricio como un trueque entre el hombre y Dios, como un sistema mercantil de
don y contradicción” (2006, p. 49). Ahora, en el caso del capitalismo, “la sangre-
vida del trabajador se sacricará al fetiche y será transubstanciada, acostumbra a
escribir Marx, en la vida-sangre del capital (trabajo «muerto»)” (Dussel, 1993, p.
32).
De este modo, es posible establecer una distinción entre dos dimensiones del
sacricio. Por un lado, la muerte ritual (Wunenburger, 2006, p. 49), en la cual la
víctima adquiere un carácter sagrado al ser ofrecida a la divinidad —lógica que
Marx ilustra metafóricamente como “sangre de nuestros niños” (Marx en Dussel,
1993, p. 89) —. Por otro lado, se explora la comida ritual (Wunenburger, 2006,
p. 49), donde la víctima se transforma en alimento sagrado; si bien esta práctica
es central en el cristianismo, subyace también en la lógica del matadero. En este
sentido, el Cristo transustanciado en carne-pan y sangre-vino representaría un
atisbo hacia la superación de esta violencia.
La violencia, sería, entonces, una premisa propia del sistema capitalista cuya
fundación está sobre las raíces sagradas del ocultamiento por parte del capital,
como propondría Girad (en Wunenburger, 2006, pp. 71-72), en La violencia de lo
sagrado, una sociedad fundada mediante prohibiciones acepta en sí un umbral
incomprensible de violencia. Así, Wunenburger (2006, p. 74), continúa diciendo
que en una sociedad mercantil el objetivo primordial es potenciar el dominio de
los hombres por sobre la naturaleza. Si tenemos en cuenta las características
previamente mencionadas, podemos entender que el orden de lo sagrado es el
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espíritu que rige al capitalismo, dónde encontraremos que la ruptura temporal está
plagada de festividades comerciales que solo piden más sangre de trabajadores
—y el desangre incluso puede ser comprendido como el gasto total—.
Conclusión
La lógica vampírica planteada por Marx, que tienen los burgueses, toma otra
fuerza donde ya no será ni la sangre por sangre, ni el vino-sangre contradicho
previamente, en el que el Moloch posará la totalidad de sus necesidades. Moloch
es entonces, el fetiche humanizado, es la sociedad burguesa. El capital, en tanto
capital-trabajo muerto es el altar de Moloch, es su misa sacricial. El ocultamiento
del trabajo vivo y la transustanciación de la mercancía es el ritual sacricial. La
muerte de su hijo en manos de Moloch es la prueba de que la sociedad burguesa
en su lógica vampírica solo es un Dios en busca de sangre.
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Referencias bibliográcas
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Dussel, E. (1993). Metáforas teológicas de Marx. Verbo Divino.
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Fernandes, F. (2019). ¿Qué es la Revolución? Batalla de ideas.
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Mariátegui, J. C. (2010). El hombre y el mito (1925). In La tarea americana (pp. 181-
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Marx, K. (n.d.). Antología (H. Tarcus, Ed.). Siglo XXI.
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Seijo, P., & Sanchez, A. (1987). Manual de la doctrina social de la iglesia. Claretiana.
Wunenburger, J.-J. (2006). Lo Sagrado. Bilbos.
Cómo citar este artículo:
Riveras, G, J. (2025).Un dios en busca de sangre: trabajo vivo y dialéctica de lo
sagrado. Trazos-Revista de estudiantes de Filosofía, 2(9), 126 - 134