
11
TRAZOS - AÑO X- VOL.I- JUNIO 2026 - e-ISSN 2591-3050
problematizar el archivo. Estas reexiones sueltas generan una carencia parcial
que tienen su correlato operativo: permite que se naturalicen ciertos protocolos
de lectura, ciertas delimitaciones del corpus válido y ciertas operaciones de
homologación que rara vez son puestas en crisis.
Hay dos coordenadas teóricas que organizan el núcleo problemático de los
trabajos reunidos en este dossier. La primera es el gesto deleuziano de apertura y
creación conceptual: la capacidad de articular materiales heterogéneos mediante
lo que puede conceptualizarse como conformación de “relaciones abstractas”
(2018), produciendo nuevos regímenes especulativos sin reducirlos a una
jerarquía previa entre los materiales conjugados. Allí, el archivo se revela no como
el punto de partida estático de la indagación, sino como el campo dinámico de
una elaboración donde lo metodológico consiste precisamente en establecer
conexiones operativas entre elementos dispares, conexiones que “hacen pensar”
antes que reproducir un saber establecido. La segunda coordenada es la crítica
poscolonial del archivo, tal como Mario Rufer (2016) la articula al desmontar
la metáfora extractiva: el archivo no es cantera ni reserva natural de datos
preexistentes, sino una tecnología de poder que produce autoridad al mismo
tiempo que produce ausencia. Su operación consiste en seleccionar, clasicar,
degradar y silenciar; emerge así la gura del arconte, también tratada por Derrida
(1997), el guardián del archivo que decide qué es digno de permanecer y qué
debe condenarse al olvido, qué experiencia es archivable y qué queda relegada al
ámbito de lo informal, del rumor, del cuerpo no inscrito. La tensión entre estos dos
registros, entre apertura creativa y crítica disolutiva, no se resuelve en ninguno
de los artículos aquí presentados, y ahí se aloja su riqueza reexiva: los textos
piensan desde ella, no a pesar de ella. En ese contexto, la pregunta metodológica
ya no es solamente ¿qué dicen mis materiales?, sino ¿bajo qué condiciones
estos materiales llegan a ser legibles?, ¿qué silencios organiza su enunciación?,
¿desde qué lugar el investigador es capaz de interpelarlos? Asumir estas
preguntas supone reconocer que toda metodología es un tema político en tanto
lleva adelante, sabiéndolo o no, una operación de selección y exclusión, ejerce un
corte sobre el campo sensible del saber.
Veamos ahora, de manera general, los artículos que componen este número.
El primer artículo, “Enseñar a leer el silencio: archivo, método y formación
crítica en humanidades” de Eduardo López Feoli, traduce esa tensión al plano
pedagógico y metodológico. A partir de una escena de enseñanza recurrente, la
del estudiante que busca llenar un vacío en su corpus, el texto sostiene que la