
17
TRAZOS - AÑO X- VOL.I- JUNIO 2026 - e-ISSN 2591-3050
Resumen: En una clase de Metodología en Humanidades aparece una
pregunta conocida: qué hacer con aquello que no aparece en el archivo, con
eso que rápidamente se nombra como ausencia y se imagina como algo a
completar. Ese silencio, sin embargo, no siempre puede leerse como falta de
información. Remite, más bien, a una cadena de decisiones previas: registrar,
clasicar, acercar ciertos materiales, apartar otros, admitir algunas huellas como
evidencia y dejar otras en una zona menos legible. En ese nivel, la crítica del
archivo toca decisiones de investigación que suelen parecer menores: dónde
empieza un corpus, qué resto recibe peso probatorio, cuándo una conmutación
modica el problema, de qué modo un silencio puede leerse sin convertirlo en
evidencia plena. Delimitar, jerarquizar, conmutar, leer silencios y escribir el archivo
quedan, así, menos como una secuencia que como operaciones cuya fuerza se
pierde cuando empiezan a confundirse con el orden natural del argumento. En el
horizonte universitario latinoamericano, esas elecciones se vuelven todavía más
visibles: fondos armados en tiempos desiguales, soportes frágiles o dispersos,
catálogos incompletos, mediaciones digitales que prometen acceso mientras
reorganizan lo disponible. El silencio de archivo no queda, entonces, del lado de
una falta simple. Tampoco se resuelve como presencia recuperada. La escritura
queda ante una exigencia más precisa: mostrar cómo se produjo esa falta sin
hacerla hablar como si ya hubiera encontrado su documento.
Palabras clave: archivo-silencio-metodología.
Abstract: A methodology class in the humanities makes visible a question that
archival theory can sometimes leave too settled: what to do with what does not
appear in the archive, or with what appears only as a weak, lateral, or insuciently
legitimized trace. Such absence does not simply indicate an incomplete record. It
may carry the trace of earlier decisions: what was registered, preserved, described,
digitized, or even recognized as something worth seeking. Archival traces reach
the researcher through institutions, catalogues, damaged supports, inherited
classications, and search interfaces that have already shaped what can count
as evidence. At that level, archival critique reaches the practical terrain where
research decisions are made. A corpus is delimited, materials are hierarchized,
heterogeneous traces are brought into relation, silences are read, and the archive
makes its way into writing without becoming smoother than the materials allow.
The diculty of these operations lies in how easily they stop looking like decisions