
45
TRAZOS - AÑO X- VOL.I- JUNIO 2026 - e-ISSN 2591-3050
El epistolario como género discursivo y práctica política
La carta ha sido caracterizada como un “género dúctil y elástico” (Barrenechea,
1990, p. 45) o como una “forma más bien informe” (Pastormerlo, 2023, p. 78).
Esta exibilidad genérica convierte al intercambio epistolar en un laboratorio
discursivo privilegiado, de donde emergen estrategias lingüísticas que los textos
públicos suelen ocultar o rigidizar (Ennis y Santomero, 2025). En contextos de
crisis política, la correspondencia opera fundamentalmente como un dispositivo
de construcción y mantenimiento de alianzas estratégicas.
Nuestra investigación se fundamenta en los desarrollos teórico-metodológicos
de la pragmática y el análisis del discurso, articulados con la concepción de la
epistolografía como género discursivo y práctica socio-comunicativa. El archivo
epistolar se comprende, entonces, como un espacio donde se ejerce y disputa
autoridad, y cuyos discursos se transforman y resignican históricamente
(Derrida, 1997; Foucault, 1996).
Precisamente, en el caso de Sarmiento, la práctica epistolar entre 1852
y 1861 cumple al menos tres funciones políticas desde el punto de vista del
análisis discursivo. En primer lugar, una función de red, puesto que las cartas
tejen y sostienen vínculos con compatriotas exiliados, políticos provinciales
e intelectuales, permitiendo coordinar acciones y compartir información en
un contexto de fragmentación territorial. En segundo lugar, una función de
persuasión, en cuanto a que Sarmiento busca convencer a sus corresponsales
de la necesidad de un proyecto nacional centralizado, civilizador y liberal. En
tercer lugar, el epistolario cumple una función de legitimación, pues, a través de la
correspondencia, el autor se posiciona como una voz autorizada para diagnosticar
los males de la nación y proponer soluciones.
Sostenemos que la correspondencia estudiada constituye un archivo de la
construcción discursiva de lo político en un momento de redenición nacional,
en el cual el lenguaje construye realidad. En términos performativos, contribuye a
crear los marcos de inteligibilidad y las posibilidades de acción sobre el entorno.
Desde la perspectiva histórica, nuestro objeto de estudio se aborda desde
el enfoque de la nueva historia política. Esta corriente renovó el análisis de “lo
político” incorporando prácticas, lenguajes, sociabilidades y actores diversos
(incluidos los sectores populares), al integrar miradas de la historia social y
cultural (Goldman, 2010; Sábato, 2021). La nueva historia política sostiene que
“la construcción, reproducción y legitimación del poder político involucra, no solo
a las dirigencias y a quienes aspiran a serlo, sino también al conjunto de quienes